Busco pareja

Me han ofertado un intercambio publicitario: yo pongo el enlace de la página “buscar pareja” y ellos anuncian El Periscopio en su web. Andaba preguntándome qué han visto aquí para pensar que esa transacción es posible. Pero algo habrá. Imagino a estos portales con un equipo de prospección de mercado en el que, con seguridad, hay psicólogos. Habrán pensado que cambiar el mundo es una tarea pesada para acometerla sin ciertas compensaciones y han abierto esa puerta. Por ayudar.

El cerebro se usa poco esta temporada, en efecto, como decía un comentario del artículo anterior. Así que rindámonos a los placeres de cuerpo y espíritu. Pero sin abandonar la parte práctica de la cabeza. No necesito ningún portal si ya tengo –para mí y a vuestra disposición- un blog. El otoño es tiempo de arrumacos –siquiera sea por las frescas temperaturas-, están preciosos campos y parques para caminar de la mano, y es buen momento para buscar pareja. Empiezo yo misma, para dar ejemplo.

Premisa principal: pareja siamesa no. A ratos y civilizada. En último extremo se puede estudiar la variable “parejas” incluso, para donde no llegue una, llegue otra.

REQUISITOS A VALORAR (AUNQUE NEGOCIABLES, COMO TIENE QUE SER):

  • Hombre. La edad me es indiferente. Y no pienso pedir perdón por la mía.
  • Inteligente, culto, progresista.
  • Que sepa del mundo en el que vive y le interese lo que les ocurre a los demás.
  • Altura mínima: 180. Atavismos y prejuicios, qué le vamos a hacer.
  • Con que sea monillo o tenga cierta gracia, basta. A estas alturas he moderado mis exigencias.
  • Que no venga con demasiadas taras sentimentales y corra un cierto caudal de sangre por sus venas. Cuanta más, mejor. Tibios y témpanos abstenerse.
  • Preferentemente, que se entere de que luce la luna llena en una cita.
  • Que sepa gozar de todos los placeres que brinda la vida. Desde la buena mesa a la buena cama.
  • La ternura puntúa también alto.
  • Que le guste la música, el cine, la literatura, pintura, escultura, arquitectura, todo (o parte) de lo que implica la cultura en definitiva. y sepa disfrutarlo solo si a una no le apetece compartirlo en ese momento.
  • Gozarán, asímismo, de una particular valoración los científicos, con sus mundos nuevos para mí (siempre que no carezcan del resto de los requisitos).
  • Que sepa conversar. Si es un auténtico estímulo para las ideas, será difícil no rendirse.
  • Que tenga y respete los espacios.
  • Paciente con las manías no compatibles.
  • Que no sufra de alergia a las gatas, ni -por el momento- al humo.
  •  Generoso, nada rácano. De ello se derivan muchas actitudes vitales.
  • Resoluto y que mantenga una cierta coherencia en sus decisiones y no maree con idas y vueltas.
  • Con algunos gramos de locura. Gramos, digo.
  • Con algún recurso “feromónico” por si todo lo que antecede tampoco funciona, as usual.
  • Sentido del humor. Indispensable

Yo me voy con unos amigos muy majos de fin de semana y estaré menos pendiente del blog. Es mejor además, tomar distancia y tiempo ante tan trascendental decisión. Los comentarios o el contacto directo es un buen sistema para estudiar posibilidades y armonizar las propuestas.

En los comentarios  también, podéis -y debéis-  cumplimentar vuestras peticiones de pareja, si la buscáis. Es gratis. Un servicio público y amistoso que, con seguridad, obtendrá más adhesiones que cambiar el mundo. Aunque lo uno, no quita lo otro. Y una vez felices, mucho más felices, se puede emprender con más entusiasmo la tarea. Nos aguarda un futuro prometedor. De cine.

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