Crónica emocional de la malsana realidad

Sigue el PP su camino imperturbable de reincidir en sus clichés. Ya tiene presidente en Madrid.  Designado por Rajoy. Es experto en ceremonias de puestas de largo de siglos pasados y en insultar a la izquierda, especialmente a las mujeres. Por la edad, también. Se traga y difunde los bulos de su partido. Se comporta, pese a todo, como un trol sensato en Twitter, más sensato que los titulares. Un precursor del cuñadismo en política. Es, en definitiva, un señor de la tradicional derecha española, manifiestamente clasista y rancia.

A Ciudadanos le parece bien Ángel Garrido. Comparten odio visceral a la izquierda.  Los habitantes de Madrid les importan mucho menos que manejar bien el interregno para ganar las elecciones en 2019. Pío García Escudero, tocado por una buena pasta “en créditos” –como él mismo dijo- de la Caja B que controlaba Bárcenas, va a presidir la gestora. Nada dice el partido de Rivera. Tan selectivo y cambiante para sus cosas.

Siguen PP y Ciudadanos tal cual, pues. Y, sí, también el PSOE y Unidos Podemos en sus distintas burbujas, flotando en paralelo.  Y los partidos catalanes. Y el PNV. Todo.  Igual, con viraje a peor. Tan similar que sale el Barómetro del CIS y todos se congratulan de sus éxitos. Al PP le aguanta un 24%, seguiría siendo la lista más votada, que ya les vale. PSOE y Podemos confían en que Ciudadanos se desgaste. Una vida esperando que se desgaste el PP y ahora toca aguardar desgastes nuevos, mientras quien más se desgasta es la sociedad.

En el continuo girar de la rueda, no faltará alguna crítica ácida de Felipe González a la Venezuela de Maduro que es lo peor del mundo mundial de todos los tiempos. Ni una exaltada preocupación desde Ciudadanos y el PP por el adoctrinamiento escolar que no sea en cuplés de Banderitas e himnos de novios de la muerte. Ni una coz del portavoz Hernando.  Ni una salida de tono, altamente estentórea de Girauta. A quien se le sube el agro a la mínima como a su correligionario Jiménez Losantos (demos gracias que no coge la lupara) . El propio presidente de Ciudadanos participa de esa enardecida actitud. Es ver un independentista y también se tira al monte.

No nos veremos libres tampoco de los centenares de machistas de testosterona desbocada luchando prestos a desahogarla sin pararse en nada.  Ni de la ceguera buscada de varios miles más. Ni de algún juez que disminuya una condena porque el violador de un objeto etiquetado como mujer c ontó con algún atenuante como ir borracho,  el angelito.

Tampoco nos privarán de la enésima manipulación de RTVE. Una televisión pública que ha convertido sus informativos en una máquina de propaganda del PP y de sus propios programas de entretenimiento. Y que hurta información esencial. Ni de un, dos, tres, cuatro tertulianos, sentados en los platós con la sagrada misión de lavar los desafueros de la derecha. Tan segura de su impunidad que manda a joderse, con todas las letras, a quien se le antoja. Con las mismas “santas pascuas” que precarizan la vida del colectivo del que toque aprovecharse. Y siempre caerá algún tipo, un catedrático, por ejemplo,  obsesionado con que le chupen él sabe  qué un par de mujeres concretas: Carmena y Margarita Robles como castigo a su maldad.

Pasaremos página de las corrupciones del día, porque el hecho de que miembros del PP –preferentemente – nos saqueen las arcas del Estado ya aburre un poco. Habría que echarle unos gramos de algún tipo de pimienta, la jamaicana que pica lo suyo. O un «Soraya y María Dolores se llevan mal». Y una controla todo el aparato de poder y la otra un arsenal creciente de armas y efectivos para usarlas.

Y no pasa nada aunque sepamos –los que no viven a la sopa boba de la información oficial– que el PP contrató la plataforma SNAP para anular el éxito de Podemos en redes. Con Arriola de gestor y dinero público. Y otra, del Grupo Zed,  contra Pedro Sánchez, además.  Cómo van a estar las criaturas, si parecen los hijos de la madrastra. De las pérfidas del cuento, que, sin duda, encontrarían hoy justificación en medios y judicaturas. Este maltrato mientras los hijos favoritos del Sistema, PP y Ciudadanos, operan a sus anchas, entre algodones de mimo. Esto es trampa, altera resultados, pero éste no es un país que se preocupe en exceso de estas minucias.

Así ocurre que la prestigiosa revista The Lancet lanza un duro estudio contra el destrozo de la sanidad pública española llevado a cabo por el PP y exige a Rajoy que revierta los recortes. Y ni Trending Topic es siquiera. Cómo se le va a prestar atención sin ser  TT. Ni la desigualdad que se extiende hasta quitar el pan de la boca a 700.000 hogares como mínimo. Ni la advertencia de la Comisión Europea sobre los salarios reales españoles: retrocederán este año un 0,4%. Los  únicos de la UE que perderán poder adquisitivo en 2018.  Ni nuestro liderazgo en obtener los peores datos en la media europea  sobre «trabajo decente y crecimiento económico» de la ONU.

Hombre, pónganle otro poco de Sáenz de Santamaría con gafas Audrey Herpbun, otro poco de Girauta a punto de coger la escopeta, a ver si así entran mejor estas noticias.  O un libro que titule de forma «sospechosa» el nombre de España. O un libro, sin más, de los de leer. O sazónenlo con algún cotilleo que evoque las rivalidades de la corte versallesca.

En Londres, acaba de celebrarse un Congreso sobre temas tan aburridos como estos que acabo de citar. Han hablado sobre el lenguaje de los estornudos o sobre guisar en una tetera. El organizador dice que “cualquier tema aburrido puede resultar apasionante si se cuenta con energía y entusiasmo”. Prácticamente el mismo día, se supo que 78 personas sin hogar habían muerto durante el invierno en calles del Reino Unido. Habían muerto tirados en la calle en un Primer Mundo en el que sobra de todo y ha de fabricar interés para no morir de tedio.

Cunde una desazón que produce cansancio, agotamiento, cada semana desde el mismo lunes. Y, al tiempo o alternativamente, esa abulia que inclina a la indolencia. Es vivir en un bucle sin fin. En el que seguimos viendo a quienes pueden decir basta a todo,  critican la situación, y no se mueven. Hay que seguir esperando desgastes. Pobres de nosotros, bipolares, trifásicos, nos montamos a lomos de un cometa cuando avistamos una luz.

Menos mal que estamos las mujeres y los pensionistas saturados de agravios y decididos a no dejarnos engañar más.  En principio, que luego llegan las encuestas con su mazo disuasorio. Atrapados y asqueados, algunos, alguna, en esta rutina de la malsana realidad.  Esperando a ver qué fuerzas de la naturaleza humana pueden más.

 

*Publicado en eldiarioes 8/05/2018 – 

El Parque Juan Carlos I y las garrapatas del «yo primero»

 

Movil primavera 2018 498Redescubrí el domingo el Parque Juan Carlos I de Madrid que, con el tiempo, se ha convertido en un lugar precioso y muy bien ortganizado. Con campiñas para perder la mirada y tumbarse en la yerba.

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Juegos para niños y mayores. Jardines específicos. Zonas de comer trayendo los alimentos de casa.

Monumentos como estos dedos que escapan de la tierra.

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Un canal. Con suerte puedes ver a gente en bicicleta, pasando por la orilla del agua donde otros reman. El domingo había mucha gente, pero todavía podían encontrarse muchas zonas donde sobresalía el canto de los pájaros.

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En el exterior, un cómodo aparcamiento. Hoy, martes, estaba completamente lleno. Con colmo. Con coche cruzados en la última rendija.  Trabajadores de la zona me han confirmado que allí aparca todo el mundo durante horas. De oficinas y de donde les viene en gana. De forma que no hay lugar para quienes van al parque y utilizan su vehículo.

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El colmo ha sido ver a una pareja que ha aparcado en los espacios reservados para discapacitados. Y se han ido andando con todo garbo a la feria de Gourmet Arquitech que se desarrolla en el Recinto Ferial cercano. Sospecho que su discapacidad esencial  es en la ética.

Ser ciudadano, vivir en comunidad implica no aprovecharse de los demás. Ese aparcamiento es  para el parque. La Feria tiene uno enorme, de pago, eso sí. No es de recibo tampoco ocupar durante horas ese espacio a diario por trabajar allí cerca o donde alcance el bus, no es el cometido de ese aparcamiento.

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El cambio del domingo al martes en este parque me ha parecido un símbolo de ese Madrid que cuenta entre sus vecinos con una parte de seres notablemente incívicos que solo piensan en ellos mismos. Y cuyas actitudes se demuestran en múltiples facetas

En el parque seguían cantando los pájaros y se disfrutaba de una tranquilidad paradisíaca. Pero hay gente que no sabe vivir sin subirse sobre los demás y complican la vida a otros.

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Tetuán Resiste y los 1,7 millones de deshaucios

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Éste es un libro editado por crowdfundingInicialmente se buscaba ayudar a Isabel Tejero, #Isa, una mujer juzgada y condenada por ir a parar el desahucio de un vecino en 2014. Las leyes vigentes le depararon condena de cárcel -que sin antecedentes no implica ingreso en prisión-, multa y, sin duda, el vía crucis del proceso. Sentenciada a finales de 2017, sigue el procedimiento de recurso. Este libro sirve para pagar multas y procesos judiciales de otros vecinos del barrio. Y sirve sobre todo para informar de una forma directa y concienzuda sobre asuntos que interesan esencialmente a cualquier ciudadano.

Pero el libro se convirtió en mucho más que un caso concreto. Habla de Tetuán, un populoso barrio al norte de Madrid con más de 150.000 habitantes, que es varias veces más que algunas comunidades autónomas españolas. Muy heterogéneo, multicultural, auténtico, lleno de vida, y de gente luchadora.  Diría que es de los pocos que quedan con esa fuerza y esa conciencia de la realidad.

Tetuán Resiste nació del colectivo de vivienda de la asamblea 15M en el barrio. La que hizo y hace un trabajo minucioso de análisis, plagado de datos y cuadros explicativos. También muestra esas fotos en blanco y negro -imagino que para abaratar el coste de la edición- plenas de sabor de barrio obrero aunque ahora les están naciendo solares para construir pisos millonarios.

Fruto de este trabajo, el libro «Tetuán Resiste» nos cuenta la gran sangría que han supuesto en España los desahucios. Nacidos de una política de vivienda que, ya desde el franquismo y continuada por los gobiernos de la democracia, se basó en considerarla más un negocio lucrativo que un bien social, al contrario de otros países europeos. Alemania sin ir más lejos. Y ni mucho menos se pensó en el derecho a una vivienda digna que establece nuestra  Constitución.

Entre 2001 y 2016 se realizaron en España 1,7 millones de procesos de desahucio, según la estadística del Consejo General del Poder Judicial, CGPJ, tanto de casas en propiedad como de viviendas alquiladas.  Entre 2001 y 2007, antes de la crisis, se iniciaron diariamente 180 procesos. Tres cuartas partes lo fueron por impago de alquiler. Entre 2008 y 2016 la media diaria se dobló con 390 procesos diarios. Lo cuenta el libro entre otros muchos datos.

Todos ellos con personas dentro, como es obvio. Con sus historias, sus anhelos y su desconsuelo y desamparo al tener que dejar su casa. Con sus mecanismos de defensa frente a los bancos. Casos muy sonados como el de Ofelia Nieto. Está la búsqueda de cambios legales, o de que se apliquen resoluciones y recomendaciones internacionales. Se aportan caminos y soluciones.

El libro cuenta con imágenes de fotografos profesionales como Olmo Calmo, Hugo Atman o Juan Carlos Mohr, entre otros. Con textos de Isaac Rosa o César Rendueles, que han colaborado con ellos, y de los propios vecinos del barrio. #Isa, la heroína, el detonante, dijo que ella no sabía escribir. Y sí sabía contar ideas y mandarlas en WhatsApp, en donde sobresale esa potencia de las mujeres que existe como sólida base y tantos pretenden acallar.

«Este libro va de lucha. Yo he llegado aquí y allí estaban ellas. Movemos montañas. Nadie sabe más de precariedad que ellas, ni economistas, ni nadie. Y nadie reconoce la justicia social. Mis compañeras no dan conferencias, pero se enfrentan a estafadores, a fondos buitre, fabrican trincheras.

Y dulces. De chocolate».

 Este libro y esta actitud va de lucha, sí.  Y de organización. Y de ganas de resolver los problemas. Juntos se logra más que solos. Y cada cual ha de arrimar el hombro en lo que pueda.
Queda pagar multas, recursos, procesos. Así que para conseguir el libro «Tetuán Resiste: la lucha por la vivienda de un colectivo de barrio», que cuesta 15 €, nos dan estas referencias:
En el barrio en fotocopias Asaf de Francos Rodríguez 6.
O por correo a tetuanresiste@gmail.com

Acaben con esta insoportable pesadilla

Fue un mazazo, no por esperado, menos traumático e indignante.  La Audiencia de Navarra dicta una sentencia por la que exonera a ‘la manada’ del delito de violación.  Y se hace una filigrana para nombrar uno por uno los “abusos sexuales” de cinco hombres que acorralaron a una chica de 18 años y la sometieron a 11 tandas de penetraciones alternativas orales, anales y vaginales. Con agravantesLos detalles enervan.  Y se agravan con la interpretación de los magistrados. No se resistió. Y se ve que juzgaban a la víctima, a la mujer vejada, a la mujer.

La sentencia ha dado la vuelta al mundo para nuestro escarnio, para una nueva evidencia de lo que es España hoy. Informan de ella en periódicos como The Washington Post The Guardian o  The New York Times y destacan que dos miembros de ‘la manada’ pertenecen a «cuerpos militares».  En España esto cuenta. Del mismo modo que se pena con cárcel un rap, se persiguen camisetas amarillas, y se dan por sobreseídas  las denuncias presentadas contra agresiones de la extrema derecha. Flagrantes casos hemos visto. Se puede hasta insultar, amenazar y agredir a cargos públicos siempre que sean de izquierdas. Léase el caso de la Presidenta de las Cortes de Aragón o de la Alcadesa de Madrid.

Miles de personas nos vimos impelidas a salir a la calle tras conocer la sentencia. Afrontando incomodidades. Afrontando los rigores de este cuasi estado de excepción que penaliza la protesta. Y era un alivio sentirse hermanada con las voces que rechazan la justicia patriarcal, que se ofrecen a ser el apoyo, la manada de la doble víctima de las cinco moles que la usaron como cosa sexual y de los 3 magistrados. Pocas veces he visto tal indignación, masiva, intensa, nacida de una reacción inmediata a un desgarro.

La concentración en Madrid era ante el Ministerio de Justicia. Y poco a poco empecé a fijarme en el abismo que mediaba entre los manifestantes y el edificio que alberga el Ministerio. Cerrado, seco, pétreo, sin vida, sin soluciones. No, a las miles de personas que las piden porque las necesitan. El antiguo Palacio de la Marquesa de la Sonora, levantado en el Siglo XVIII, completaba la gran metáfora de España frente a una multitud viva y cargada de razón.

El problema es que ésta es la tónica. Y no podemos más. Millones de personas nos sentimos acorraladas  en un oscuro portal mientras la fuerza irracional nos asalta penetrándonos por cualquier parte que pueda. Y  tenemos la impresión de que algunas veces  la forma de impartir justicia y las propias leyes lo amparan. Las reformas de las legislaturas de Rajoy han colocado en el ordenamiento jurídico mordazas impresentables en democracia y ahí siguen.

Las respuestas políticas a la sentencia de La Manada no pueden basarse en que se tengan hijas, madres, tías, primas, padres, abuelos, hijos o padrinos. Como han hecho, en particular, los líderes de Ciudadanos Rivera, Arrimadas o Villacís en tuits clonados. No, hablamos de personas, de derechos, y de políticos que aspiran a gobernar y solucionar problemas reales.  En la misma línea, el ministro de Exteriores o el propio Catalá, de Justicia, han proclamado la misma comprensión, sin madres e hijas de por medio.

Todo nace de un fondo que nunca se ha limpiado. Que se recuece en sí mismo. Es la exoneración de La Manada, la eterna culpabilización de la mujer, la desigual actuación de la justicia, la censura, el recorte de derechos. Y además la corrupción, el abuso, la mentira y manipulación constantes. Es la compraventa de votos para amarrar la silla y seguir en la brecha de lo mismo. Los fiascos económicos edulcorados que ocultan la miseria que ha creado la desigualdad. Es Cifuentes y todo el PP, son los medios de parte, son las inverosímiles excusas de los políticos que tienen en su mano cambiar este escandaloso despropósito en el que vivimos y no lo hacen.

Volviendo a casa de la concentración, nos cuentan que el PP y la presidenta que puso Rajoy en el Congreso  se han movido por fin en un tema enquistado. Para aferrarse. “ El PP se niega a soltar el control de RTVE ante la indignación de la oposición: «Es un escándalo sin precedentes». Y una piensa que el escándalo, con precedentes, es esta enorme pantomima de la que algunos de sus protagonistas no parecen ser conscientes. O creen que todos los ciudadanos se tragan.

La deriva de este país precisa un cambio total. Urge un futuro diferente.  Se ha propalado tal degeneración que millones de personas no cuentan entre sus valores ni con la democracia, ni con la más elemental decencia. Cuando este mal afecta a una sociedad puede hablarse de un camino hacia un Estado fallido.

Déjense de zarandajas y actúen. Manden al PP a la oposición a que se regenere con cuanto conlleva. Que buena falta les hace y nos hace.  No precisan a Ciudadanos -cada vez más a la derecha- a quienes están ayudando a crecer. El PSOE tiene en su mano esa posibilidad y no lo hace. ¿Por qué? No empiecen otra vez unos y otros con la falacia de que si un día Pablo, que si un día Pedro. Aunque así fuera estamos a 28 de Abril de 2018 y esto es insoportable.  El drama es que no lo hará, casi nadie confía en tal posibilidad. Hay derecha sucia y descomposición para rato.

Nadie es imprescindible en política. Nadie. De hecho, los cargos no son perpetuos más que en ciertas anomalías democráticas.  El que no sepa cómo afrontarlo que se vaya a casa. Ustedes no se dedican a la política para asegurarse un sueldo.  Es el servicio a la sociedad lo prioritario. No basta con cambiar leyes torcidas. Hay que limpiar las instituciones. Arbitrar mecanismos de protección de la democracia.  Hay que educar en valores y no en burricie para proteger a las personas más sugestionables y por extensión a toda la sociedad. Hay que responder al abandono, la impotencia, en la que muchos se ven.

“Me levanto igual que me acosté triste, enfurecida, dolorida ante la indefensión que sufrimos las mujeres”, leo. “No puedo describir la sensación de desamparo, rabia, y profunda tristeza que siento”… Es el latido de dolor de muchas personas. Hombres y mujeres, ante múltiples situaciones de todos los días. Hay una acumulación insoportable de abusos, prepotencia, mentiras que ocasionan daños, zozobras y angustia.  Salvo unos cuantos beneficiarios de esta situación, y la inevitable cuota de «amebas», estamos indignados, descompuestos, heridos, desesperanzados.  No podemos seguir así, no aguantamos más. Por eso nos tiramos a la calle algunos, muchos, y algo se mueve.  Ese muro pétreo, de ventanas quietas, de visillos inamovibles, que es de todos, ha de abrirse para que entre de una vez la luz y el aire.

Demos gracias al PP

¿Por dónde empezamos?  ¿Por un portavoz del PP exigiendo a los pensionistas que den las gracias al gobierno y encima por una presunta subida que no se ajusta a la realidad? Quizás, mejor, arrancar con la policía nacional requisando camisetas y bufandas amarillas a la entrada de la final de la Copa del Rey. Haciendo desnudarse de ellas a quienes las portaban para arrojarlas a un contenedor común. Por la brava, el amarillo como peligro público.

O por Cifuentes en la descomunal osadía de acallar las voces que informan de su falso máster y cuanto ocultaba. La querella contra Ignacio Escolar y Raquel Ejerique de eldiario.es , ha llegado. La ya es presidenta de la Comunidad de Madrid los denuncia por  «faltar a la verdad, injurias y calumnias”  que “persiguen” atentar contra su reputación y su honor. Agarrada a  la roca como Rajoy contra viento y marea. Cayéndosele a pedazos cuanto toca e inmutable en el puesto. Hasta que la tumbó un vídeo guardado con la peor intención.

Es difícil elegir el hilo de dónde tirar para iniciar el relato de esta enquistada etapa.  La conclusión está clara: España ha entrado en una deriva delirante. Sin que, quienes podrían operar cambios sustanciales, muevan un dedo. Es una clave significativa. El PP les ha pillado de tan forma el punto a sus colegas de presunta oposición que se permite tensar la cuerda  cuanto le place, como convencido de que no la van a romper. Salvo que convenga a alguien con toda nitidez, sopesando intereses. No se entiende de otra manera lo que está sucediendo.

Cada día más datos de la inmensa trama que ha hundido a la Universidad Rey Juan Carlos y tocado a la universidad española. Salieron truenos. A manos del Rector, el centro dispone de un hangar de un millón de euros en el que empresas privadas dan decenas de cursos de formación. Cuenta con arquitectos bipolares, contratados como funcionarios y manteniendo sus estudios privados. El consejero de Educación de Cifuentes es el responsable de vigilar el instituto que organizó el Máster de su jefa. La funcionaria que modificó las notas de Cifuentes controla las subvenciones a las asociaciones de estudiantes. Y suma y suma.

Y sigue el desquicie diario en múltiples frentes. La cruzada del juez Llarena, el estrambótico duelo entre este juez del Supremo y el Ministro de Hacienda, con los informes de la Guardia Civil de por medio. La Fiscalía que se multiplica en tareas de impulso y afinamiento. Un juez de Martorell admitiendo la denuncia contra 9 profesores catalanes por delito de odio contra los cuerpos de seguridad, basado en presuntas humillaciones a hijos de miembros de la Benemérita.

Demos gracias al PP. Sin flores amarillas por si acaso.

Demos gracias al PP por los recortes, las largas listas de espera en sanidad, el copago, la merma de medios y personal. Así han socavado los recortes el derecho a la salud en España.  La ideología clara debilitando la escuela pública en favor de la concertada. Es una permanente lucha por el lucro selectivo y en contra de la educación, la cultura, incluso la ciencia. El Ministerio desoye a los científicos y otorga 12 licencias de extracción de coral rojo en la Costa Brava, encuentras perdido en esta marea de despropósitos que siempre llevarán la puntada con hilo de algún interés no general.

Cojamos el mapa de la corrupción para no perdernos. Tenemos trama nueva descubierta por la UDEF. Una desaladora en Murcia . El PP «regaló» 600 millones a ACS, de Florentino Pérez. La Unidad de Investigación de la Policía nacional descubre que el Gobierno murciano del PP colaboró para que la constructora consiguiera rendimientos del 60.000% desplazando todos los costes y riesgos a las arcas públicas, cuenta El Confidencial. Eso sí, a cambio según la UDEF, ACS pagó un millón en facturas falsas y regalos para entrar en la trama del agua. ¿Un millón a cambio de 600 millones? Hasta para eso nos hacen pufos ruinosos.

Españoles casi todos, repitan conmigo: gracias, gracias, PP.

La investigación política de la corrupción española por fin traspasa fronteras, dado que la exportan embutida en un senador del PP. El Consejo de Europa  -no Consejo Europeo- estudia este caso de Pedro Agramunt, destituido de la presidencia por “fuertes sospechosas” de corrupción en un asunto de presos políticos en  Azerbaiyán.  Una actividad “diplomática” salpicada de lujo y sexo, con prostitutas contratadas de tres en tres en hoteles de lujo, billetes de 500 euros, caviar, regalos caros.

Mujeres, hombres y niños, demos gracias al PP por la vergüenza nacional e internacional que nos infieren, que tanto curte.

Los medios vendiendo procés, procés, procés, y prácticamente sin mencionar el botín amarillo que incauta la policía de este conglomerado que manda, del que parecen actuar como parte. Apenas nada dicen del profundo retroceso en libertades que padecemos los ciudadanos. Ya es delito todo, a veces de terrorismo.

El PP no ha cedido a ninguna crítica. TVE como ejemplo paradigmático sigue en sus obscenos informativos en particular los del fin de semana e Informe Semanal. Ni siquiera han sido condescendientes en la Hora Punta de  Cárdenas. No nos faltaba más que l a desaparición del costoso vestuario para uso en pantalla, valorado en 4 millones de euros. El presidente de RTVE, José Antonio Sánchez,  es otro miembro del PP sujeto a la misma roca que Rajoy y Cifuentes. No hay percebeiro que los suelte, de hecho los que pueden no lo hacen. ¿Por qué?

Sánchez, Pedro, se va a Alemania a alertar contra el separatismo.  Ángel Gabilondo sostiene el estandarte de la moción de censura a Cifuentes. Iceta y el PSC acuden a la fiesta de Sociedad Civil Catalana que entrega premios internacionales: A Tajani, cofundador de Forza Italia de Berlusconi y a Manuel Valls, el azote de gitanos, a 12.000 de los cuales expulsó de Francia. Albiol tiembla ante tal rival.

Valls, la gran apuesta de Ciudadanos para la alcaldía de Barcelona, ahora que está en horas ínfimas en Francia. A Ciudadanos se les han subido las encuestas a la cabeza, y a la vez han caído en la cuenta de la que podría avecinarse. Albert Rivera busca otros Valls para completar cuadros, porque como ganen a ver qué hacen. Entretanto echa una mano al gobierno para  seguir paralizando las 58 leyes que, con asuntos bien serios, quiere mantener el PP.  Pide informes. Ha aprendido también la táctica de la excusa.

Demos gracias a todos, mientras ya lloramos de impotencia.

Bescansa tropieza en formas. Monedero dice que “el Congreso pierde una mala política con Bescansa”. Pierde, mala. Bescansa, por cierto,  no se va con toda razón. Menos mal que no sin dificultades salen adelante difíciles logros. El ayuntamiento de Manuela Carmena en Madrid ha conseguido  vetar a las grandes eléctricas –lo que pocos se atreven- y apostar por las energías renovables al 100%.  Los jueces han dado vía libre al cambio de calles franquistas que había recurrido la Fundación que mantiene el nombre del dictador. Algo es algo.

El PP confía en sus votantes  al extremo de que ahora ya incluso el portavoz  Rafael Hernando puede humillar y llamar estúpidos a los pensionistas y luego negar lo que ha dicho y está inmortalizado en vídeo. Quizás confía también en la tácita empresa común con sus apoyos políticos y mediáticos. Gracias a todos.

Era la guinda. En la web de la Xunta de Galicia desde 2010. Y lo han retirado ante las protestas. Recomendaba utilizar “la marcha atrás” como método anticonceptivo válido. Consiste “en retirar o pene de la vaxina antes de exaculacion”. Por si acaso, explicaban la técnica en un folleto.

Demos gracias al PP, con freno y marcha atrás hasta volver al menos a los albores de este siglo XXI.

Dr.Montes, víctima adelantada de la salud como negocio

Hablemos de la salud. De la salud como negocio. Una de las primeras víctimas de su mercantilización fue el doctor Luis Montes, fallecido de forma repentina este jueves.  Hemos perdido a un médico entregado al concepto más altruista y humano de su profesión, y hemos revivido la impune cruzada que el PP de Madrid emprendió contra él por su defensa de la sanidad pública y el derecho a una muerte digna. Tal es la inquina de esos sectores turbios y reaccionarios españoles que ABC se permitió dar la noticia con este titular: “ Muere Luis Montes, el doctor juzgado por sedar a 400 enfermos terminales”. Cuando el caso fue archivado  y no existe condena que permita esa vinculación tan malintencionada.

No fue un caso aislado. La destitución e  investigación judicial -no llegó a haber procesamiento- del Dr. Montes y su equipo supusieron un enorme retroceso en la atención a los enfermos terminales. Por temor, muchas personas fueron condenadas a morir con dolor.  Así es. Aún hoy sabemos de víctimas de esa concepción talibán que se resiste a aplicar incluso el Testamento Vital. Acaba de ocurrirle a la madre de una amiga mía.

 Morir con dolor. Y, otros, morir en el más exacto sentido de la palabra. No deja de ser curioso ese celo en evitar que se palíe el sufrimiento en las horas finales de la vida bajo la excusa de sentimientos religiosos, cuando se despliega tal crueldad. En realidad, había otras razones más prosaicas: ocurrió cuando se iniciaba el desmantelamiento de la sanidad pública. En Madrid de la mano del consejero de Esperanza Aguirre, Manuel Lamela.

La misma crueldad desplegada hacia la vida de las personas directamente. Ha pasado casi desapercibido un estudio solvente que cifra en un 15% el aumento de los fallecimientos de emigrantes, desde la “reforma” del PP en 2012. Cuando sacó de la sanidad pública a personas de las llamadas “sin papeles”.  La Dama de los Confetis, Ana Mato, dictó el Decreto de la mano de Mariano Rajoy, y a ninguno de los dos les tembló como ellos mismos dirían. Del mismo modo que suprimió medicamentos subvencionados por el sistema público, con bastante menos ahorro económico que dolor causado.  El hecho es que un 15% de seres humanos llegados de otros países que podían estar vivos no lo están, y hay que decirlo así de claro. Y que ha aumentado la incidencia de algunas enfermedades en la población en general.

Hay gente tan desalmada que lo ve como algo ajeno. Emigrantes. Muertos. Pero el liberalismo feroz y algunas corrupciones también vienen o han venido ya a por ellos. Se han duplicado las muertes por gripe. Y hay más causas que “el mal tiempo” y la vacuna que este año no sirvió por mutación del virus. Que la precariedad debilita defensas no es decir nada nuevo. Sí inconveniente.

De precariedad y desprotección hablan las pensiones sentenciadas. Tras prometer en cada elección que no perderían poder adquisitivo, va y suelta el Banco de España que van a estar 50 años, ¡50 años! Sin subir más del 0,25%. Los escolares de secundaria ya cargan con esa losa encima. Si no cambian las políticas aplicadas, que no son las únicas posibles.

El liberalismo feroz viene a por todos. Llegan noticias alarmantes sobre el aumento en los precios de algunos medicamentos esenciales. Los del cáncer en particular. Y ya se menciona, se anticipa, que el Sistema Público no va a poder sufragar el coste, añadido con un previsto incremento de la incidencia. Más cáncer, más caro tratarlo, y menos dinero. Las amenazas se cumplen cuando están fundamentadas en hechos. Con el ultraliberalismo suele suceder. Y con creces.

La salud es un negocio para quienes consideran el lucro una prioridad sin reparar en el daño causado a las personas. Y el cáncer, el gran monstruo de nuestro tiempo, cotiza al alza en ese mercado. Tiene en su tratamiento uno de sus bocados más apetecibles.  Para las farmacéuticas y la medicina privada, sin duda, el problema es que los gobiernos no les ponen condiciones. Y se toleran “precios descontrolados y arbitrarios”,  y técnicas  como  “retirar un fármaco para volver a sacarlo al mercado un año después con un coste 12 veces superior”, según contaba el subdirector de eldiario.es Juan Luis Sánchez.   Ya vienen a por todos los que no puedan pagar los tratamientos “caros”, que son la gran mayoría. Desde luego, dificilmente se tendrá acceso a los tratamientos punteros con mayor fiabilidad de curación.

Ya no ha faltado más que la filtración de un documento de Goldman Sachs, la influyente consultora que tiene sus piezas bien colocadas en puestos fundamentales de decisión. Con crudeza máxima explica a sus clientes claves de rentabilidad. « ¿Curar es un modelo de negocio sostenible?», se pregunta. Y se responde: «La curación genética de enfermedades es un mal negocio. Es más rentable invertir en tratamientos para terapias crónicas».  Se lamenta de que la eficacia del Sovaldi para la Hepatitis C  ha hecho caer los beneficios de la farmacéutica. La gente se cura, y es preferible que cronifique sus males. Más tiempo gastando. Solo que la sanidad pública, en manos liberales ahora, no está por la labor de costear lo más gravoso. La científica Esther Samper llegaba a plantear la posibilidad de una farmacéutica pública. Solo que este viernes cargado de noticias apenas deja espacio para… lo vital.

Acongoja ver a una ciudadanía tan profundamente desvalida ante las amenazas que la cercan. Tan distraída con asuntos que afectan mucho menos a su vida que la realidad que se sienta ya en su mesa y le pone puentes a un despeñadero futuro.

Tiempos de juicios precipitados. Salvo notables excepciones, de periodismo cautivo. De periodismo valorado en función de la aparición en las pantallas de la peor televisión de la historia. De opiniones que arrancan de prejuicios, de prejuicios que toman forma. De política de encuestas. De política egocéntrica. De ciudadanos, periodistas, políticos y poderes superiores obrando bajo el lema: «sálvese quien pueda». El primer paso para perecer de no estar al margen de la jauría.

El Dr. Montes como metáfora. Su ejemplo, su peripecia, las iras que desató, la admiración y el agradecimiento que cosechó. Su labor cargada de altruismo y humanización de la medicina está ahí para algo más que darle una calle con su nombre que si es necesario también. Para mover a la reflexión. La mentes sanas saben que la salud está muy por encima de los beneficios empresariales a su costa. Que lo primero son las personas. Pero esta otra doctrina es la de nuestros de nuestros días. Todavía.

Emociones y lecciones ante el final de ETA

ETA pide perdón, perdón tras más de 800 asesinatos y más de 40 años de terror. Dice en un comunicado hecho público este viernes: «Somos conscientes de que en este largo periodo de lucha armada hemos provocado mucho dolor, incluidos muchos daños que no tienen solución. Queremos mostrar respeto a los muertos, los heridos y las víctimas». Y ese punto se circunscribe a los hechos: nadie devolverá la vida a las víctimas, no hay vuelta atrás, pero es un punto final y lo mínimo es arrepentirse de tanto daño causado. Pero hay más lecciones que aprender.

Un cúmulo de emociones brotan ante el fin de ETA. Cuando se ha vivido en el País Vasco ejerciendo el periodismo y el sonido del teléfono al punto de la mañana equivale a muerte, cuando por ello se es capaz de distinguir perfectamente que la explosión que despierta en Madrid no es una bombona de butano, y la calle se ha llenado de sangre y de cascotes de destrucción en paisaje devastador, no es fácil dejar espacio sino a las emociones largamente contenidas. Más de lo que una creía.

Y se agolpan recuerdos. La niña que perdió algo más que las piernas manteniendo la cordura. El luchador acallado, tantos de ellos que nos causaron una estupefacción indescriptible. El coche bomba que reventó en la Casa Cuartel de Zaragoza. Los niños atónitos de todas ellas en Euskadi. Los muertos retorcidos y los quemados para siempre en Hipercor. Aquél autobús de la plaza de la República Dominicana de Madrid, cuajado de guardia civiles jóvenes a cuyas familias conoces rotas de dolor en pueblos recónditos casi sin salida. Aquel joven secuestrado al que todos en España sosteníamos para verlo libre, con tanta fuerza que su muerte nos sumió en la desolación. Las madres, esposas, hijos noqueados, intentando mantener la fuerza. Cualquier cosa es preferible a conservar esa locura…

Lo he pensado muchas veces. He escrito muy poco de ETA porque vi sus zarpazos tan cerca que nunca quise convertirlo en una trivialidad. Sí ha estado en artículos y libros que constituyen un archivo impagable y que miro ahora un tanto estremecida. La barbarie de cada muerto, de cada político o periodista obligado a vivir con escolta, los pueblos impregnados del silencio del temor.

Pero la lucha contra ETA ha estado jalonada de una obscena manipulación del terrorismo. Fue el presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero –y hay que reconocerlo–  el que se empeñó en acabar con la organización terrorista incluso ya desde la oposición. Con éxito. Aunque con una frontal guerra sucia del PP y la caverna mediática. Y conviene recordarlo y más hoy que el aire se llenará de palabras. Conviene recordarlo porque es una realidad, un freno con el que hay que contar.

En 2007, en un período en el que el único atentado en mucho tiempo fue el de la T4 –terrible, mazazo devastador– el PP, sus medios afines y grupos de extrema derecha varios emprenden y desarrollan una campaña sin precedentes para protestar –dicen– por la política antiterrorista del Gobierno. Trece manifiestaciones cuento, pudieron ser más. Por ejemplo, la del 10 de marzo de 2007, víspera del tercer aniversario de los atentados del 11-M, que ni se nombran, porque en esta ocasión «no toca». El PP fleta 760 autobuses para hacer llegar gente de toda España.

Mariano Rajoy, en el comunicado final, reitera sus teorías sobre las cesiones que le presupone al Gobierno del PSOE e incluye hasta un mensaje mesiánico: «Volved a vuestras casas y contad a todo el mundo lo que ha pasado aquí, lo que habéis hecho, lo que habéis sentido. Que os vean en pie, con la cabeza alta y fuertes como yunques. Orgullosos de ser españoles que no se resignan. En ese espíritu, convoco solemnemente a todos los españoles, a los que les importe España, a poner fin a esta situación».

No se resignan… a intentar el fin de ETA como hacía Zapatero. Poner fin ¿cómo? Entre otros, el diario ABC publica una tribuna de apoyo, del escritor Juan Manuel de Prada, titulada Alta traición que terminaba así: «Llamemos a las cosas por su nombre: esto es alta traición. Cabría preguntarse si un gobierno que humilla el honor de un Estado no merece algún tipo de castigo. En épocas menos confusas esta pregunta habría obtenido una respuesta inmediata y severísima». ¡El intento de acabar con ETA!

Estos días, en ese cúmulo de emociones que se creen controladas pero no lo están,  prima de nuevo pensar en el futuro. Aunque no sea fácil, porque aún quedan varias realidades. La arcaica y primitiva mentalidad del fanatismo. El uso que de todo mal hace la mala política. La tentación de la demagogia.

A las víctimas queda invocarles una vez más a que piensen en que su dolor no fue ni es inútil sino que construyó un porvenir en el que sus hijos y los hijos de los asesinos tal vez puedan mirarse a la cara sin rencor. Ni falta que hacía semejante precio, pero al menos estamos en el camino. Concordia, generosidad, aunque hoy aún pueda parecer mentira. Aunque igual la ventana a la esperanza está abierta de par en par y se está empezando a conseguir. El País Vasco, no sin esfuerzo, alberga ya la paz y la convivencia. Y hay que seguir luchando por el «nunca más». Por el nunca más de tantas cosas…

Cifuentes y el laberinto de la indecencia

Hasta este 25 de Abril no ha dimitido Cifuentes de la presidencia de Madrid. No ha sido por las múltiples razones que lo aconsejaban, sino por un vídeo cuya difusión huele a cloacas del Estado. Sucio sobre sucio.

Aún llama más la atención lo que publiqué solo el día 17, hace una semana. Y no es que no se viniera venir.

Cifuentes es una mala noticia. Y lo será hasta que quede fuera de la vida política, en la que no merece estar. Lo peor es que el PP es una mala noticia. Y son tantos sus cómplices o colaboradores que España viene siendo una mala noticia. Queda, por supuesto, el periodismo que vigila el poder sin ataduras como es su obligación. La buena gente de toda profesión y circunstancias. La que lucha cada día por su proyecto vital imbricado en un mundo mejor. Pero poco se puede hacer –aun siendo ciclópeo el esfuerzo – con esa losa inmunda de mentiras, trampas, estafas y, en definitiva, corrupción.

Palabras desnudas, duras, reales, sin embargo. Una sociedad merece ser gestionada por personas eficaces y en las que se pueda confiar. Podría aceptarse incluso que, transitoriamente, cometieran algún error en la administración, pero entregar todo lo tuyo a quienes demuestran ser nada fiables por mentirosos y rastreros es inconcebible en una sociedad sana. O una sociedad libre. Quizás el secuestro de la decencia y de la valentía para defenderla explique lo que está pasando.

Está pasando desde hace tanto tiempo, en tantos frentes, que los españoles parecemos prisioneros en un laberinto en el que giramos sin encontrar la salida. La presidenta de la Comunidad de Madrid elige ahora la versión de «renunciar» a un máster que no hizo culpando a la Universidad. Y ya estamos otra vez en «la espiral», que dicen, de opiniones a favor y en contra, algunas de ellas con un tufo a clan que apesta. No es una espiral, son círculos cerrados y concéntricos que nos atrapan sin salida. La tiene, cuando rompamos el cerco. Todos o en cantidad suficiente porque muchos somos conscientes del problema, pero hay demasiada gente taponando las puertas de evacuación.

Una ciudadanía decente –o libre, ya digo – hubiera exigido responsabilidades tajantes por lo ocurrido. Que no es solo un título, es una forma de ser y actuar. Un clan. Por eso, los más cercanos, los suyos, «aplauden la estafa», como decía Ruth Toledano. Y la aplauden una y otra vez. Y medios o periodistas aplauden buscando disculpas, o puntos de vista que alivien la culpa. No exijan que pidan perdón, somos personas adultas y esto es un país, no un colegio ni una familia. Ni siquiera somos nosotros de esa familia tan bien avenida para sus fines. Despierten los ciudadanos. El viento que despiden los aplausos no avienta mentiras y delitos, son bofetadas a mano abierta en la cara de las personas decentes.

Siempre dando vueltas en el laberinto cerrado. El PP esparciendo basura prefabricada ajena porque sabe que hay gente que les aguarda con toda la boca de par en par para creerlo. Los socios buscando su propio interés. Es tan claro. Suban, tomen altura, miren. Es una tragedia. Una ópera bufa en realidad, con víctimas reales.

Nos sale muy caro como país. Esta laxitud en la decencia es un lastre que nos frena. La afición por la trampa, la comprensión con la trampa en distintos grados.

Olvídense de la Picaresca -quienes aun la invocan-  y avancen de una vez, al menos, hasta el Siglo de las luces. ¿Saben a quién se ha traído el presidente de la República portuguesa en su visita oficial a Madrid? A l rector de la Universidad de Coimbra y a la presidenta de la Fundación Gulbenkian. Aquí andamos sobrados de zotes con ínfulas, en el poder y entre quienes los encumbran.

Pensaba escribir hoy de las graves medidas económicas destinadas a ahogar a los que tengan menores capacidades para sobrevivir, pero otra vez hay que hablar de Cifuentes, el PP, sus colaboradores, el sistema completo. Y no sin causa porque es el magma en el que nos asentamos. Ese sustrato podrido en el que se tambalean los cimientos.

«No se hará nada. Puede hasta seguir Cifuentes. No se exigirán responsabilidades» . No les falta razón a quienes se lamentan así derrotados, porque estamos viendo un doble rasero chirriante. Con casuales coincidencias en postulados ideológicos. Conservadores. Y escasamente diáfanos. Y vuelve el mareo de las opiniones en buena parte interesadas, de Cruzada, de combate. Todavía más visible y desproporcionado en el otro gran tema de la actualidad: Catalunya.

Los jueces del Supremo desprecian los argumentos del tribunal alemán sobre Puigdemont. Entre atajos y valoraciones emocionales, dando la nota pazguata.

Una falla inmensa nos aqueja como país cuando se argumenta, por ejemplo, que el Juez Llarena merecería serias críticas por sus actuaciones en el proceso independentista pero que no se puede presentar una querella porque “ninguna instancia en este país va a atender las quejas por este atropello”. Lo escribió aquí Elisa Beni. Y no le falta razón en la realidad de los hechos. Pero entonces el problema real alcanza proporciones desorbitadas.

El catedrático Javier Pérez Royo creía imprescindible esa querella. Viene siendo muy crítico con las actuaciones políticas y judiciales en el caso, en conjunto y por partes. «Llarena – adujo en concreto– , «no identifica ni una sola norma jurídica en la que descanse su decisión de no permitir que Jordi Sànchez acuda a la sesión de investidura. Repito: ni una sola norma jurídica».

Son realidades que conviven y que nos dejan un panorama desolador, extensible a múltiples problemas que nos afligen. Va a resultar que el laberinto del que les hablo, encima tiene los muros pétreos y, por eso, Elisa Beni, nos explicó que «las querellas no son una buena idea como no suele serlo darse cabezazos contra las piedras».

Cautivos, vencidos y con sensación de impotencia. Y encima con la orquesta alrededor de banderas y trascendentales cuestiones cívicas como el cambio de los rótulos de las calles. Carceleros con un pie dentro, verdugos y víctimas.

No todo está perdido, por supuesto. Asombra ver lo fácil que sería salir de esta situación. Hay jueces, periodistas, políticos, ciudadanos que hacen su trabajo, entienden la honestidad, la decencia, la ética, como lemas de vida y aspiran a respirar un aire limpio. A tener gobernantes en los que confiar, periodistas a los que creer, conciudadanos libres de los que sentirse orgullosos como parte de un todo.

Sí se puede. No se quiere. Se debe

En cualquier país serio, Cristina Cifuentes ya no sería Presidenta de la Comunidad autónoma de Madrid. Aquellos que han participado directamente en el fraude de este título universitario estarían respondiendo ante la justicia. Y los partidos y medios que venían sustentado el tinglado completo –podemos ya hablar de un tinglado completo- habrían roto amarras sin tentarse ni un minuto más  la ropa. En un país serio, la sociedad demandaría estas respuestas con firmeza.

Cifuentes está acabada como presidenta. La Universidad Rey Juan Carlos admite que su máster funcionaba de manera «gravemente irregular». Pero ni aun así se exigen las responsabilidades pertinentes. Siguiendo el protocolo PP, el protocolo España, la van cercando a indirectas, apenas una semana después de que la llenaran de aplausos en Sevilla. Aunque, en aras del mismo manual, deciden enrocarse un tiempo más como aconsejaba Cospedal: hay que defender lo nuestro y a los nuestros. Lo que implica emplearse a fondo en el «Y tú más» que tan buenos resultados ha dado al PP. El propio Mariano Rajoy se ha puesto hoy a la tarea. Sin el menor escrúpulo.

PP Comunidad de Madrid

@ppmadrid

📢 @marianorajoy: «No existe ninguna razón para romper un acuerdo que se está cumpliendo. No entiendo la postura de C’s. @ccifuentes ha dado sus explicaciones ante los medios y ante la Asamblea de Madrid».

El caso Cifuentes, descubierto por eldiario.es, ha sido mucho más que una investigación periodística concreta, ha destapado un entramado de privilegios y trampas en titulaciones universitarias. Para marcar élite, casta. Y sin esfuerzo. Desde luego, la llave Cifuentes ha abierto una cloaca que nos ensombrece como país.

Han aparecido más titulos prácticamente regalados. Como el máster de Pablo Casado, que termina aderezado de un «posgrado en Harvard» que resulta ser un curso de cuatro días en Aravaca, Madrid, y con otro de la misma universidad y uno más de Georgetown . Tres en un solo verano, 2008.  Los  cursos “exprés” a altos cargos de la Policía para lograr en un año una licenciatura que cuesta obtener cuatro.  Las ofertas a mitad de precio a los afiliados a Vox. Las actualizaciones de currículos en el Congreso que afectan hasta a la propia presidenta, Ana Pastor. A ciertos políticos les gusta presumir de títulos que dudosamente han obtenido.  Mientras mermaban becas, subían tasas e insultaban a quienes han de sacar sus estudios con enorme esfuerzo.

Lo de Cifuentes va más allá de un inflar el currículo, ha sido un recital de falsificaciones, mentiras, soberbia, arrogancia, amenazas, censura y venganza: ha llegado a presentar querella para mandar a la cárcel a dos periodistas de eldiario.es por informar de su triste verdad. Sus colegas aplaudiendo, tantos minimizando el hecho como el tipo del PP de León, nos demuestran que en España mandan seres sin un mínimo de ética.

España está colapsada en su fluir de progreso, de convivencia. Los tramposos, los aprovechados, los sinvergüenzas, atascan el funcionamiento de cualquier vía o sociedad.  A cambio, tenemos al partido en el gobierno, el PP, formateando a su gusto la sociedad.  Adoctrinando –con este verbo- a escolares en un remedo de la Formación del Espíritu Nacional. Segregando la enseñanza por sexos y encima con cargo al erario público. Con la Fundación Franco amparada. Con el Ducado de Franco vigente. Con cuatro ministros cantando   el novio de la muerte. Multando a dos periodistas por alterar el orden de una procesión en Sevilla. Multando a manifestantes antimuro en Murcia por “comer pipas en actitud desafiante”. No damos crédito a la involución impuesta por el PP. Al recorte de libertades.

Rajoy, a quien acusan de poco espabilado, lo prevé todo con tiempo. En 2012, poco después de llegar a la Moncloa, el presidente del gobierno adelantó objetivos: “Rajoy planea lograr el Estado más barato de Europa occidental esta legislatura.  Se quiere bajar el gasto público al 38% del PIB”. No ha sido en la primera, en la segunda lo tiene ya a punto. Adelgazando la inversión en los ciudadanos al punto de dejarnos como europeos de segunda.

Con el recorte de libertades hizo lo mismo. No era solo la Ley Mordaza, lacerantemente vigente aún. Era la reforma del Código Penal en el mismo sentido y el apartado concreto del Pacto antiterrorista, luego antiyihadista. El PSOE de Pedro Sánchez lo firmó. Ciudadanos se apuntó encantado. Criticaron y coaccionaron a Podemos por no adherirse. Varios periodistas de eldiario.es, por ejemplo, advertimos del gran coladero que representaba. Ignacio Escolar. Iñigo Sáenz de Ugarte. Yo misma. También vemos ahora los resultados: todo es terrorismo. Incluso sedición y rebelión. Tienen a la ciudadanía atemorizada pensando dos veces expresar cualquier opinión. Salvo que sea de extrema derecha, como ha demostrado entre otros Jiménez Losantos.

Recapitulemos en un escueto balance:

  • Múltiples casos de corrupción, robando el dinero de todos.
  • Trampas hasta en los títulos universitarios.
  • Sorprendentes actuaciones judiciales que ponen en duda la separación de poderes. Las andanzas de la Fiscalía, el Supremo, el Ministerio. El sopapo dado por Europa, de momento, a esa justicia en el caso catalán.
  • Un Estado del bienestar en declive. Den por mermadas las pensiones, la sanidad… y por alimentados los medios de acallar protestas.
  • Brigadas mediáticas de lavado de corruptos y tinta de calamar para embadurnar a los contrincantes. Todos son iguales, lema a difundir. Y no lo son.  Pero muchos se lo creen. Por afición personal y por el lavado de cerebro diario. Lo de RTVE es deleznable, pero sus colegas no le andan muy lejos. No tienen más que comparar con el periodismo independiente y pensar en lo diferente que seria nuestra vida sin tanta manipulación mediática. Se puede.

En un país serio, repito, Cifuentes no sería ya presidenta de la Comunidad de Madrid. Y ni siquiera resolvería el gran problema de fondo. En un país decente, el PP no estaría en el gobierno de la nación. Los partidos que le dotan de la mayoría absoluta de la que carece no lo dudarían un día más, no pensarían en sus sillones. O no tanto como en limpiar esta mugre que atasca las arterias de la sociedad. Asusta ver a tanto demócrata callado.

Sí se puede abordar un futuro más limpio. Pero no se quiere…

Aquí se han retratado todos ya. Las excusas se ven con toda claridad. En tanto Cifuentes se decide a marcharse o se deciden a echarla,  Ángel Gabilondo dio una lección de dignidad al presentar una moción de censura contra la presidenta, buscando una solución hasta las elecciones, ha dicho. Sin posibilidad de salir, eso sí, si Ciudadanos dice no. El partido naranja quiere otro miembro del PP.  « Nunca vamos a permitir un gobierno de izquierda radical«, dijo Aguado. Ni Cifuentes, ni Rajoy al que siguen apoyando. Comparten políticas y la ideología de corte autoritario como han demostrado en Catalunya.

El problema del PSOE es que -además de con muchas cesiones-  cuenta con barones y baronesas, una parte de la militancia y del electorado que, siendo conservadores, no se quieren enterar. Un pacto de izquierdas les suena a echarles un gato irritado a la cara.

En Podemos, más que en Unidos Podemos, han elegido de nuevo el momento crítico para reavivar rivalidades y desactivar  electorado. Lo insostenible de Cifuentes y Rajoy lo tienen perfectamente claro.

Sí se puede. Y se debe. Sobre todo, se debe.

¿No ven el camino en el que estamos y al que nos conducen? ¿Creen que una varita mágica les dará el gobierno a cada uno de los aspirantes? Déjense de excusas y autocomplacencias, esto es insoportable. Revisen las fuerzas políticas serias su ubicación. Escíndanse si es preciso como la gran Pangea y dense formas nuevas eficaces. Pero sumen de una vez. La historia no va a perdonarles. Las víctimas de esta sinrazón, presentes y futuras, tampoco.

 

*Publicado en eldiario.es 13/04/2018 – 

¿Sustituirán las urnas por encuestas?

El mercado de encuestas en España presenta un surtido que para sí quisieran las fruterías de lujo. Hay para todos los gustos. El mostrador más colorido es el diario de Pedro J. Ramírez llamado El Español  –que parece hacer sus encuestas en la puerta de las sedes de Ciudadanos-.  Según la que acaban de publicar el “apoyo a Ciudadanos sube en todas las franjas de edad y se multiplica por 7 entre los mayores de 65 años”. Villacís, dicen en otra,  va a conseguir la alcaldía de Madrid. Sola o en compañía de otros: el PP.

La Razón nos cuenta que el 69 % de los votantes del PP quieren a Rajoy como candidato. La de Metroscopia para El País dice todo lo contrario: el 63% rechaza a Rajoy y solo lo desea como opción el 35%.

Metroscopia da ganador a Ciudadanos con 8 puntos por encima del PP.  Lo comparte la de Público, aunque con menos diferencia: 4 puntos. En El País sin embargo advierten de una bajada o ralentización del partido naranja y de una subida de Unidos Podemos. Dedican un artículo separado para describirnos “el lento descenso del PSOE”.

Ah, pero el partido que lidera Pedro Sánchez ha hecho estudios internos –con una relectura de todo este maremágnum, decía Ábalos- y  prevén ganar las municipales y europeas por amplio margen. Tanto que dejan a sus competidores a bastante distancia. Incluso a Ciudadanos y, desde luego, a Podemos e Izquierda Unida que andan por los suelos demoscópicos en su valoración. Pablo Iglesias declara, en La Sexta, que las encuestas han tenido fallos importantes últimamente.

Y en medio aparece Ciudadanos dispuesto a dilucidar sus “marrones” vía encuesta. Qué hacer con Cifuentes, por ejemplo, como publicó en exclusiva Eldiario.es. Dudaban entre mantenerla como presidenta, apoyar la moción de censura del PSOE, gobernar con estos, gobernar con el PP… toda la gama. Por fin decidieron pedir su dimisión a 21 días vista, plazo que ahora han acortado. El clamor popular y la manifestación en la Universidad Rey Juan Carlos mostraban, sin duda, claros estados de ánimo. Lo que propone Ciudadanos no es consultar a sus militantes o hacer un referéndum, sino encargar un sondeo de mercado para ver qué quiere escuchar el electorado. Unas cuantas llamadas y a ver qué es lo que más conviene.

Lo dicen los expertos. José Juan Verón, investigador de la Universidad San Jorge de Zaragoza, define a Ciudadanos –para Eldiario.es- como «un camaleón ideológico», que «adapta su discurso a lo que la gente quiere oír». La definición más precisa de oportunismo.  Sus cambios de 180º en cuestiones esenciales lo hacen un partido de opiniones mutantes. Pasó con el 8M cuando vimos a Albert Rivera y Ciudadanos en pleno marcarse un cambio de chaqueta feminista, con lazo violeta incluido. Decidir por encuestas, por estudios de mercado, nos lleva a una dimensión alarmante.

Metroscopia y yo

Tengo que contarles algo, además.  Hace dos o tres semanas, recibí una llamada de Metroscopia –real, lo comprobé- para contestar a una amplia encuesta. Eso que no pasa nunca, me pasó a mí y experimenté una singular alegría. Responder a Metroscopia no era un sueño. Metroscopia además, no los Report esos de tres al cuarto.

Lo llamativo es que no se ha publicado. No tenía porqué, sé que El País no es el único cliente. Desde luego, no ha sido utilizada o no en su totalidad en la primera publicada ahí desde entonces. El domingo, día 6, en el El País, elaborada  -dice- los días 4 y 5 de Abril.  Conclusiones exprés por tanto de ésta. A mí me preguntaron con una gran profesionalidad. Tengo por ahí unos cursos de Sociología y Ciencias Políticas, sin terminar esa carrera y no ha habido atajos cifuenteriles para esa titulación. Conocimientos quedaron. Y afición. Los datos de mi perfil los aporté  yo misma. Podían no ser ciertos. No había sido seleccionada más que por el número de teléfono móvil. Aleatoriamente. Al parecer.

Me preguntaron por la situación política, la economía, los partidos y líderes. Lo habitual. La persona entrevistadora era un punto receptiva, no una máquina. No le extrañaron las bajas calificaciones a todas estas cuestiones, salvo cuando –tras ser severa con PP y PSOE-  cateé a Ciudadanos. Que, vaya por dios, también llegaba en tercer lugar, en vez del cuarto que ocupa por los votos obtenidos en las últimas elecciones. Mis respuestas no parecían seguir la tónica de otros.

Metroscopia preguntó ampliamente por el Procés catalán. Exhaustivamente, diría. Con múltiples cuestiones cruzadas. Planteaban posibles soluciones hasta con cambios en la Constitución. Por la sensación de si el PP iba a resolver el problema y cómo debía hacerse.

Consultaron sobre el papel del Rey en la cuestión catalana, si lo aprobaba o lo suspendía. Tras dar mi nota, comenté que nunca sacan encuestas sobre la Corona. La persona con la que hablaba respondió que siempre lo preguntan. Luego alguien tiene esos datos.

Este martes, sabemos por El Confidencial, que el Rey aprovechó su visita a Barcelona en una entrega de títulos varias veces aplazada, para comer con “empresarios catalanes de la denominada ‘tercera vía‘ —partidarios de un pacto político en Cataluña—“. Será casualidad pero se me ha venido la encuesta de Metroscopia a la cabeza. Corren tiempos tan extraños que se agitan las percepciones.

Otro apartado de la encuesta fue para decidir sobre el uso de fertilizantes tóxicos en España. La Unión Europea quiere prohibir algunos, qué pensaría yo si el gobierno insiste en mantenerlos. Ya se imaginan lo que dije. Y no acabaron aquí las sorpresas.

Ya estábamos acabando. Quedaban preguntas “sobre consumo”.

-¿Conoce usted los chorizos en uve?

-¿Cómo?- pedí aclaración mientras por mi cabeza pasaban todo tipo de imágenes asociadas a políticos a los que habíamos dedicado un buen espacio de tiempo en la conversación.

-Sí, esos chorizos que llevan atadas las dos puntas.

-Ajá. No suelo comer chorizo pero diga, diga…

-¿Recordaría alguna marca?

No, no recordaba en ese momento marcas de chorizos en uve. De nuevo me vino la imagen de cierto partido.

-Le diré yo algunas y usted me dice sí las conoce.

No había oído nada de la mitad de ellas, y muy poco de las otras. No estaban las marcas más famosas.

Tras darnos mutuamente las gracias, nos despedimos.

Deduzco que en el viaje de las encuestas se aprovecha para pulsar la opinión sobre temas diversos. Hasta para chorizos en uve, come ven. Sobre este material, además, se aplica cocina. Y la cocina se muere de gusto por los platos naranja. No es aséptico, induce memoria de voto. En las entrevistas periodísticas preguntan a los líderes de Ciudadanos incluso en primer lugar, como si los sondeos hubieran sustituido ya a las urnas. La realidad son 32 diputados en el Congreso, 3 millones de votos y la mitad del porcentaje que le adjudicó Metroscopia tres semanas antes.

Los dispares resultados de las encuestas de estos días -y su variedad de objetivos- habrían de despertar las alarmas. Seguramente pagan los más rigurosos por los menos, pero las encuestas están alcanzando una notoriedad como valor de referencia que en absoluto tienen. Tampoco es su misión. Nunca, nunca, las respuestas de un grupo mínimo de personas a un teléfono anónimo pueden suplir a las urnas, ni siquiera complementarlas. A unas elecciones con todas las garantías de rigor y, sobre todo, abiertas a todo el censo, a millones de personas que pueden participar. Con candidatos que exponen su programa y no que recitan clichés publicitarios o apelan a bajas y altas pasiones emocionales.

Estamos en terreno cenagoso. El marketing no puede sustituir a la política, la demoscopia no puede tomar el papel de la democracia. Las consecuencias de esta deriva pueden conducirnos a un Black Mirror  en donde nos siguen robando, utilizando y mermando los servicios, mientras unos cuantos deciden dándole al “Me gusta”.

 

 

*Publicado en eldiario.es 10/04/2018 –