Lo he escuchado en un boletín de noticias de la Cadena SER, a mediodía de este lunes. Pasaba por ser información, no opinión. En este intenso día en el que brillan las dentelladas por pillar un sillón y los puestos que se arbitren a su sombra, han hablado los políticos que deben buscar una salida de gobierno o de nuevas elecciones a los resultados electorales.
Las palabras de Rajoy han tenido escaso eco, salvo en los telediarios de TVE (que yo haya visto). Han dado cuenta de lo que parecía ser un comunicado del PP, o lo que sea, insistiendo en sus conocidas tesis: o nosotros o el caos.
Las del Ciudadano Rivera también han tenido poca repercusión. El chico del cambio sensato ha dicho que ofrece su abstención a Rajoy para que gobierne y pide a los barones del PSOE tan sensatos como él que se apuren para apuntarse también. Pero, como en ese supuesto, ya ni son necesarios sus 40 votos, no se le ha dado mayor relevancia informativa. Ya veremos si más tarde le necesitan los sensatos que formen gobierno.

En el PSOE, han brillado de nuevo hojas afiladas y casi ha corrido la sangre. Y sin casi: inician el procedimiento. En resumen: Pedro Sánchez querría explorar contactos con todos los partidos a derecha e izquierda sin hacer “cordones sanitarios” a ninguno, ha dicho. Lo que ha sido interpretado indefectiblemente como que quien precisa ser aislado es Podemos y no el partido embadurnado de corrupción. La opinión publicada es así de liviana en su mirada. Y no van a dejarle.
El problema que tiene Sánchez es que solo le apoyan los líderes de territorios pequeños –y, según El confidencial, portavoces de Madrid (que se ha quedado en nada como cuarta fuerza política), Galicia, Navarra, Castilla y León, Murcia o Baleares-. El resto lo quieren fuera y ya. Ya. Pretenden hacer un Congreso en Marzo porque -como dicen algunos colegas muy finamente- “cuestionan su liderazgo”. La ofensiva la capitanea Susana Díaz que para algo lleva toda su vida trabajando en estos menesteres de trepar con tanta precisión en sus pasos. Con Asturias, Comunidad valenciana y Castilla-La Mancha, tiene más poder. La baronesa del sur ha afeado a Sánchez los resultados electorales, que han sido malos sí, pero en los que todo ha pesado y no poco lo que sucede en Andalucía.
Es lamentable, aunque muy ilustrativo, que al oler otra vez poder grande en España, saliven de esa forma los líderes de la derecha del PSOE. No es que Pedro Sánchez esté libre de víctimas en su camino, pero es el secretario general y no parece oportuno este espectáculo ahora. De no corroerles de tal forma el odio y la ambición, hubieran esperado al menos a dar forma a un gobierno o una salida, para no retratarse con esta impudicia ante todos los españoles. Esto les urge, sin embargo, y no hay más que hablar. Así que los sensatos son menos sensatos de lo que parece, a pesar de todo. La pérdida de votos es real y para todos. Pero exigen, dice El País que dicen, a Podemos que aparque lo del referéndum en Catalunya (que vive ahora su propio sainete y que probablemente habrá de repetir elecciones). Exigen, con un par. No vaya a ser que en caso contrario el PSOE se vea obligado a facilitar el gobierno de Rajoy u otro miembro del PP, al que no ponen “líneas rojas” que sepamos. Son tan democráticos y tan modernos como decía en su soflama dominical Vargas Llosa.
Y continuar con gente como Morenés, Fernández Díez, Montoro, Báñez, la Virgen del Rocío y todas las vírgenes que se avengan a participar, Marcelo, etc… o cambiar a alguno por esas lumbreras emergentes como Casado o Levi va a gustar mucho a los votantes del PSOE. Yo sé de alguna, amiga mía, que, entusiasmada con el que camino que va a llevar su papeleta, se apuntará a hacer fila en los colegios electorales ya, para no perder comba la próxima vez. Feliz, además, de tener como jefa del PSOE a esa carismática, progresista, y sensible líder que es Susana Díaz.

Y en ese contexto, da su rueda de prensa también Pablo Iglesias tras hablar hora y pico con Rajoy y ver que no coinciden en nada prácticamente. Y dice que mientras otros se preocupan de sillones y cuchillos, Podemos quiere que -nada más constituirse el Parlamento el día 13 de enero- se fije como prioridad aprobar cuanto antes la ‘Ley 25’. Es decir, la de emergencia social: “Para que ningún español sufra cortes de luz y calefacción, acabar con los desahucios sin alternativa habitacional, ofrecer esa posibilidad a las víctimas de violencia machista y poner fin al copago farmacéutico para los pensionistas”. Esto es lo que la usuaria del micrófono ha calificado de propuesta “para distraer la atención”. Entendiendo que esas necesidades vitales eran accesorias a lo realmente importante: ¿Va a seguir Podemos pidiendo el referéndum en Catalunya? Porque igual hasta es cierto que consultar a la gente no es romper España, pero saber si se va a hacer la consulta nos quita el sueño. 10 veces se lo han preguntado a Pablo Iglesias, según cuentan las crónicas del recuento de preguntas por el referéndum.
Si es que son ganas de molestar ocuparse de chuminadas como dar soluciones a quien pasa dificultades para disponer de luz y calor, casa, medicinas con copago, o sufre violencia machista, cuando se dilucida lo importante: si va a seguir Rajoy o alguien como él, y si le va a apoyar Susana Díaz o Pedro Sánchez. Incluso si pintará algo, nada o mucho Albert Rivera. Y, desde luego, si Podemos apoyará que se celebre una consulta a los catalanes. Ganas de distraer la atención, ya lo ha dicho.




































