A Rajoy hay que llamarle indecente con educación

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Tras el Cara a Cara entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez ha salido un auténtico ejército de defensores de la dignidad del presidente del gobierno español y candidato a la reelección por el Partido Popular, defensores en particular de las buenas formas en las expresiones.  Para entendernos:  a un indecente no se le puede llamar indecente sin más, hay que hacerlo con educación.

Comenzó Rajoy nervioso y vencido por los tics de su ojo izquierdo cuando relataba los millones y millones de puestos de trabajo que ha creado. La primera intervención del oponente, Pedro Sánchez del PSOE -partido más votado para la oposición en las elecciones de 2011-, evidenció que el debate no iba a ser como la complaciente acogida de Bertín Osborne al presidente en la misma cadena, TVE.  Sánchez le opuso la realidad. Y la primera respuesta de Rajoy fue:

-Ha dicho usted muchas cosas y poco sensatas-. Es que al líder del PP le gusta recapitular y calificar las intervenciones de quienes le hablan. Es una costumbre en particular cuando no le agradan.

Mientras Sánchez mostraba hitos de la nefasta gestión de Rajoy, el aludido tomaba notas sin parar mientras ya no cesaba de repetir “y tú más, y tú más, y tú más”. En los primeros momentos parecía, en efecto, un boxeador noqueado repitiendo esa perorata en su esquina del ring y sus idílicos presuntos logros.

Se fue recomponiendo para negar que haya habido recortes en sanidad, educación o en cualquier otro servicio, en el estado del bienestar en suma o merma del poder adquisitivo de las pensiones y para presumir de su gestión. De quedarnos perplejos. Alardeó de sus primas de riesgo por las que tanto debe a la dirección política de Mario Dragui al frente del BCE. Porque lo que ha hecho el Banco central ha sido una gestión ideológica neta para sus correligionarios. Sánchez no lo dijo pero le comentó: ¿también es usted  responsable de que haya bajado el petróleo?

Una de las más graves boutades de la noche fue ésta:

Rajoy: “He salvado al sector bancario que Vds. habían dejado al borde de la quiebra”.

No verán que se haya comentado en los medios. En un sistema capitalista de libre mercado del que tanto presumen, resulta que el gobierno es responsable del estado financiero de los bancos.  Cierto que se pueden poner controles a sus posibles trampas, pero eso también se desreguló en la revolución neoliberal que desembocó en lo que llamaron crisis. Zapatero les había inyectado ya dinero, pero Rajoy se volcó en ayudar a las entidades quebradas y con problemas por la cantidad oficial de 40.000 millones de euros –fue más- que se da tranquilamente por perdida. Por no hablar de las cajas y bancos hundidos Querétaro se vendieron a otros boyantes… por 1 euro.

O de los 300.000 millones de euros en los que el PP ha aumentado la deuda pública en esta legislatura, como le planteó Sanchez, y que mereció otro “y tú más”: las facturas que pagaron guardadas en los cajones. se justificó Rajoy. Pues con ese dinero debían estar hasta las de la expedición de la Armada Invencible.

Y, no, de estas cosas no hablan la mayoría de medios, políticos de otros partidos y opinadores. Hablan del fin del bipartidismo, que sí, de quién ganó y perdió que va por barrios subjetivos o interesados, y sobre todo de si Pedro Sánchez se pasó “de frenada” plantando a Rajoy en la cara los casos de corrupción que inundan al partido que preside.  Millones de personas  sentimos liberada la frustración por la impunidad con este discurso.  Siquiera un instante.

No, claro, esto hay que decirlo con educación.  Y además ya se había dicho, comentan varios.  Pero no es lo mismo en el único cara a cara televisivo que se ha dignado conceder el presidente del gobierno, en distancia corta.

El doble rasero es notable. A Rajoy siempre se le ha tratado con increíble condescendencia. No es solo que Rajoy acusara a Zapatero de servirse de los muertos en algún debate, es la lista de calificativos que le dedicó durante su mandato. Recopilé en su día algunos y todos ellos están acreditados:

Acomplejado, agitador, ambiguo, antojadizo, aprendiz de brujo, bobo solemne, chisgarabís, cobarde, débil, frívolo, grotesco, hooligan, impreciso, imprudente, incapaz, inconsecuente, indigno, inestable, inexperto, insensato, insolvente, irresponsable, maniobrero, manipulador, mentiroso, oscuro, perdedor complacido, radical, rastrero, sectario, taimado, traidor, turbio, veleidoso y zafio.

Y, al igual que su escudero González Pons: ¡Indecente!, aunque no por corrupción.

Mariano Rajoy debió dimitir tras enviarle los SMS a Bárcenas y contarle cómo trabajan en su asunto.  Cuando rompieron a martillazos los órdenadores de Bárcenas y en cuanto le dijo Pedro Sánchez. Porque quiso decírselo y pudo hacerlo no como el resto de los candidatos.

Pero lo más grave es que el debate de las formas esconde verdades casi intocables:  ¿Qué educación ha mostrado Rajoy y todo su partido ante las víctimas de sus recortes ciertos, los muertos de Hepatitis sin Sovaldi, los que no pudieron comprar sus medicinas por copagos, los dependientes a los que nunca llegó la ayuda? ¿Qué buenas maneras evidencia al aplicar políticas que incrementan las desigualdades y han llevado la pobreza  hasta un tercio de los niños? ¿Qué delicadeza muestra en sus leyes represivas, la ley Mordaza, y todas las reformas legales que ha ejecutado en ese sentido? ¿Qué exquisitez ha mostrado con los jueces suprimidos o con los que, como Baltasar Garzón e incluso Gómez Bermudez fueron quitados de en medio? ¿Qué corteses maneras han empleado en salpicar su partido de indeseables que meten la mano en el dinero de todos o en nuestro patrimonio público que han vendido y hasta de saldo si se terció así?

¿Quieren una muestra de la galanura del PP con los miles de jóvenes, científicos y de distintas profesiones que han tenido que dejar su casa y su país porque aquí no pueden trabajar? Ana Isabel Bernal está haciendo una serie en Público sobre las víctimas de esta legislatura:

No perdona al PP lo que ha hecho con mi futuro ni que terminase con mis ilusiones“, le dice una maestra en Londres.

Vean también a esta investigadora de los más de 12.000 que la España de Rajoy ha echado del sistema.

¿Es poco refinado, poco “polite” decirle a Mariano Rajoy que no es decente?  Nos hemos vuelto tan educados en España. O igual es que la indecencia se ha extendido como valor en alza.

 

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