Cuando salió de Cuba…

A veces la Cuba tantos años enquistada invita (por impotencia) a mirar para otro lado, pero Ricardo González impele a prestarle atención. A la isla maravillosa -sinónimo para los españoles de lo más duro de perder-, y a la Humanidad completa. Estuvimos con él en la tertulia de 1001Medios.es, en casa de Enrique Meneses.

Ricardo González tiene 60 años y pasó los últimos 7 –“y cuatro meses” remarca- en cárceles cubanas. Sin comer jamás caliente, por ejemplo. Con la letrina  en los pies de la cama, a tiro de olfato todo el día. Periodista independiente, poeta y corresponsal de Reporteros Sin Fronteras, fue considerado un disidente del régimen castrista y dio con sus huesos en prisión. Su delito: pedir libertad de información. Para Amnistía Internacional, Ricardo era uno de los prisioneros de conciencia a defender. Acaba de llegar exiliado a España, junto con otros compañeros. Con la familia que atesora.

Este hombre escribió en su reclusión: “De mes en cuando mi optimismo extravía su esencia. Siente sin sentido los sentidos. El costillaje herraje de los pies grillete, el cráneo calabozo. Que su sombra no le obedece”. Y tuvo que sacar los textos embutidos en cigarrillos para burlar a los guardianes… como en España hacen los evasores de impuestos. Y a pesar de todo, dice que “no le nace el rencor”. El rencor es como el amor, no se elige.

Sueños de cambio, de reconciliación, de construir todos unidos, desde la extrema Cuba en Florida, a los ortodoxos interiores insensibles a la Historia. “Con los hermanos Castro, no se producirá”. Y no más críticas, realismo desnudo… que comparto.

Su crisis sería nuestro paraíso” exclama asombrado de nuestro buen vivir. Su conocimiento, como otras tantas verdades, se hurta a los cubanos. El mundo muere por las esquinas –que es verdad, pero bastante menos-, y la Cuba de los Castros -reprimida y pobre- es la verdad absoluta. No poder saber, no poder hablar, no poder salir, no poder… ¡Tiene que terminar!

Ricardo González grita quedo desde su coherencia, prudencia y paz, para que les escuchemos. A los cubanos de Cuba, de España, de Batista, de Castro y Castro, de las multinacionales que ya llegan a comprarles. Suerte. Tienen activos importantes para el cambio. Este hombre es de los que devuelve la fe en el ser humano.

De la hora de tertulia, Rosa Jiménez Cano ha montado un resumen de 9 minutos. Por cierto, la leyenda viva a la que se refiere es Enrique Meneses.

http://vimeo.com/14020350

Robar en euros

Salían por la frontera (todavía las había) con una maleta llena de pesetas, aquella rudimentaria moneda que valía tan poco. Hace 3 décadas España pasó una epidemia de fuga de capitales, saldada con la impunidad habitual. Era, en general, dinero negro procedente de untos a políticos para lograr contratos empresariales y de sus beneficios menos confesables por los dadores. Las maletas y los sobres transitaban de hecho con gran soltura también por territorio patrio.   

Por lo que leo el negocio ha prosperado. La agencia tributaria denuncia que Ferrovial pagó comisiones ilegales a Convergencia a cambio de obra pública. Y que la potente y afamada constructora abonó 5,9 millones de euros a través del Palau de la Música. Argumentan los empresarios que el dinero era simplemente una donación para patrocinar actividades de la fundación. El Palau, como otras tantas entidades de este tipo (incluidas asociaciones “sin ánimo de lucro”), recibió por lo que voy viendo auténticas fortunas, en cantidades obscenas, de todo tipo de organismos públicos, no necesariamente fraudulentas pero puede que mal invertidas.   

Si mis cálculos no fallan, 5,9 millones de euros serían casi 1.000 millones de pesetas. Estaría por asegurar que nunca antes… se “donó para patrocinios”, ni nada que se le parezca, semejante cifra ¿A quien iban a traer a cantar? ¿A un coro celestial ultragaláctico?   

Y estamos hablando de una “pequeña” partida en ese mar sinuoso sobre el que cada día caminamos. lainformacion.com nos recuerda otros casos recientes como el de Esther Koplovitz “dotando” -como a una hija en trance nupcial- a Fundescam (a  la sazón Fundación para el Desarrollo Económico y Social de la Comunidad de Madrid), de tan turbias entretetelas que ya forma parte del Caso Gürtell.   

O de otro constructor, levantino, llamado Enrique Ortiz, a quién –lo que son las cosas- he encontrado en mi vida profesional trabajando sin parar para las comunidades del PP (léase la polémica autopista de Ibiza). Ahora ha entrado en la actualidad porque también es accionista mayoritario de un equipo de fútbol: el Hércules y se investiga si pagó comisiones a los contrarios por dejarse ganar. Hay grabaciones incluso del caballero, muerto de risa, cuando un portero se tira al otro lado mientras el balón entra la portería, pero creo que los jueces son bastante escrupulosos en garantizar la intimidad de este señor.   

¿Y luego que haces con la pasta para que rente? Pues llevarla a lugares complacientes en donde la Agencia Tributaria española no te esquilma. No es que se emplee a fondo con las gentes “de bien” adineradas, ni que esa legislación que permite las SICAV, pagando un 1% de impuestos, sea muy dura, pero mejor es nada, y no dar explicaciones. ¡Dónde va a parar!   

Los pardillos aún sacan los billetes de España embutidos en cigarrillos -los de 500 euros que abultan menos, imaginad el esfuerzo físico de cargar sacas con pesetas-, según contaba hace poco la Guardia Civil, pero los expertos conocen otros entramados más seguros y productivos. ¿Las autoridades no? Pero, seriamente, tomando medidas eficaces.   

Robar en euros es un salto cualitativo respecto a las pesetas, lástima que la sociedad –en todos sus estamentos- no haya registrado ese sustancial progreso. Al menos para exigir que no le desvalijen, porque resulta que todo ese dinero que fluye con soltura y que a los ladrones aprovecha, es nuestro. Me da que, por el contrario, la sociedad se ha empobrecido, en cuerpo y carácter. ¿Te apuntas a constituir una SICAV de ciudadanía?   

Diseño: Davalon Art

Friendo sombreros

 

Russell Edson es un escritor e ilustrador norteamericano a quién encontré señalado (y con gran razón) como ejemplo de la osadía en la búsqueda de la creatividad en la literatura. Quizás hay en este poema -que me fascina- un atisbo machista, pero en asuntos tan íntimos como freír sombreros, es difícil desprenderse de atavismos y cada uno lo hace como puede…

«Un hombre estaba friendo su propio sombrero, y mientras tanto pensaba en cómo su madre había frito el sombrero de su padre, y en cómo su abuela había frito el sombrero de su abuelo.

Un poco de ajo, un poco de vino, el sombrero ya no sabe absolutamente a sombrero, sabe a calzoncillos…

Y friendo el sombrero pensaba en como su madre hubiese frito el sombrero de su padre, y en como su abuela hubiese frito el sombrero de su abuelo, y pensó que le hubiese gustado de alguna manera encontrar una mujer, para tener a alguien que le friese el sombrero; friendo los sombreros, se siente uno tan solo…»

Las vacaciones españolas de la Sra. Mojama

JRMora

 

    La bailaora cuenta que, “como el marido tiene tres nombres”, se lío y le dijo a la primera dama estadounidense: “a ver si vuelve Vd. con el Sr. Mojama”. Arracimados por balcones y calles, algunos ciudadanos gritaban: “¡Señoraaa! apártese que no veo”, “Güelcom Michelle”. La susodicha y los medios internacionales que han recogido la visita de la mujer del presidente norteamericano a España, habrán creído que somos un país del tercer mundo. Bienvenido Mr. Marshall redivivo.            

A algunos les ha molestado mucho… ¿qué? ¿Ésta patética imagen de España? ¡No! Que algunos antipatriotas hablen de caspa “cuando nos están atacando desde fuera”.            

Por partes. Dedicar tan amplios espacios ¿informativos? a contar si una turista destacada come helado de chocolate o lanza un “pequeño eructito” es signo de que algo va muy mal en los medios de comunicación. Entiendo que en programas de entretenimiento se le dedique un apartado, la mitomanía tiene ciertos efectos sedantes. Pero esta desmesura con Michelle Obama resulta preocupante.            

Me interesa más hablar de esta parte del pueblo español, aún tan cateto, tan poco educado. Y, especialmente, del papel de los medios en la labor.            

La caspa no se tapa con más caspa, así se hace una montaña… de caspa. Si en los programas en los que se critica a los antipatriotas por llamar catetos a los jaleadores de Michelle Obama, se dedicara al menos el mismo espacio a contarles a los españoles, otras cosas que les afectan, igual cambiaba algo la papanatería. Por ejemplo, que tenemos los sueldos más precarios de la UE anterior a la ampliación al Este. Y que, con esos sueldos, las compañías de telefonía nos cobran las tarifas más caras de Internet. O que los bancos  reservan a los incautos españoles sus más altas comisiones. Añadamos que se merman profesores para mantener la productiva ignorancia. Y, puestos ya a abordar el asunto desde la raíz, no estaría de más invertir algo de tiempo a explicar las auténticas razones de la crisis provocada por el neoliberalismo que avalan las mermas sociales que se están produciendo. A explicar por qué «nos atacan desde fuera«. Pero de verdad, con profundidad y datos. Las causas específicas de España que conducen a no poder retener un nombre siquiera de los tres de una persona (máxime cuando se le conoce por uno: Obama). Pero, ya lo he dicho otras veces, éste es el único país que conozco en el que la incultura se tiene a gala.            

Comprendo que para ello hay que leer, informarse, más allá del Hola, el Sálvame de Luxe (o como se llame)… o el tuenti. Ingente tarea.            

La prueba palmaria de que esta civilización se va al traste es la decadencia de su cultura y valores. Es regla histórica. La caspa que emana de ciertos programas, medios y redes sociales, su escaparate. Caspa sobre caspa “hasta la derrota final”.            

La muerte de las civilizaciones sepultó muchos avances conseguidos -ardieron en llamas-. Por primera vez, hoy todo está registrado en archivos, en Internet, quedará más allá del fin degradado de esta Era. Y, sin embargo, gentes con voz parecen creer que el mundo comienza el día en el que ellos nacieron o abrieron los ojos a una realidad inmediata. Si comencé con el genial JRMora, termino con Elrich. Él da la clave de lo que es una convivencia constructiva entre los tramos de la vida. De los “porqués” a los “hasta cuándos”            

Bernardo Elrich. El País.

5 de Agosto

Siempre me ha sabido esta fecha a fiesta: era el cumpleaños de mi madre. Ella hubiera comenzado el día como todos: nos despertaba contándonos las noticias que ya había leído en Heraldo de Aragón (llegaba a casa por suscripción) al levantarse más temprano que los demás a preparar el desayuno. Probablemente fue ella la que imbuyó en mí la costumbre de querer saber y compartir lo que pasa.

Entre parabienes y regalos, mi madre no dejaría el día de su aniversario de ir a la compra y preparar la comida (sin duda utilizando manjares mejores que a diario, cuando se pudo). Con ayuda de la abuela, mientras vivió. Con la mía. En aquella época los hombres no ponían ni la mesa.

El calor árido y potente de los agostos en Zaragoza, se colaba por las ventanas, a pesar de las persianas echadas. No hasta abajo, a mi madre le gustaba la luz. Un año, durante la comida, la radio al fondo emitió una noticia que nos conmocionó: había muerto Marylin Monroe, la hermosa y frágil mujer a la que seguramente entonces queríamos parecernos -al menos en algunos gramos de personalidad-, la que, desgarrada e ilusa, cantaba apenas 3 meses antes “happy birthday to you” al arrebatador presidente del cambio y la esperanza, que sería asesinado un año después.  

La mujer que atemperaba mis sueños de rebeldía, me hizo llegar muchos años después (ya desaparecida) los recortes de periódico que –como yo- atesoraba. Hitos de mujeres a los que la España franquista no les dejaba aspirar. El tiempo añadió a la carpeta los pequeños logros de su propia hija. En un papel ya amarillento leo un artículo del médico y escritor Santiago Lorén: “Sender y las mujeres”. Y que termina así. “Los lógicos del arribismo y del éxito dicen que siempre detrás de cada hombre hay una mujer; sólo los poetas saben que la mujer no está detrás, sino delante; muerta o viva, huidiza o alcanzable, siempre por delante, señalando la meta y el camino”. Mi madre no compartió conmigo estos sueños secretos, algunas rosas cortadas en el camino aconsejaban prudencia.

Aquellas mujeres españolas hubieran necesitado a una Bibiana Aído, la tan injustamente vilipendiada ministra que, con voluntad implacable, lucha por la igualdad. Aún un 40% de nuestra sociedad piensa que la violencia de género es culpa de la mujer por no irse de casa. Una aplastante mayoría encuentra excusas a los maltratadores. Y un 18,9% que la mayor parte de las mujeres presenta denuncias falsas –a pesar de la abrumadora cifra de víctimas-. Hijos de aquellos lodos.

Un 5 de Agosto, mi hijo de 11 meses, se levantó y se puso a caminar por primera vez. Tambaleante como todos, prudente quizás, pero firme. En su primera decisión autónoma, cogió un cenicero y se dispuso a arrojarlo a la calle por la terraza. Claro mensaje de un deseo, cuyo cumplimiento aún le debo. Primeros pasos de indeleble recuerdo que todavía trato de afianzar con los brazos de una mirada discreta que le empuja hacia delante. Y que me devuelve, reconfortante, la misma contrapartida.

Y hoy, 5 de agosto de un mundo regido por el dinero casi exclusivamente, se cierra una cuenta de largos pagos: ¡hoy he terminado de pagar la hipoteca! Ya era hora. La codicia que impera en el orden mundial, aún nos pone en riesgo, pero menos. Ya no más los lejanos sueños de habitaciones de hoteles que desahucian, como debe ocurrirles a tantos españoles que viven en casas cuyos dueños son los bancos, aunque las crean suyas.

En un mundo en quiebra mal repartida, sin objetivos ni voluntad clara de solución, la fiesta de este 5 de Agosto es pisar en tierra firme, sin más cuotas. Los otros recuerdos del día, ponen alas de más altura para seguir festejando la dicha de vivir.

Ya estaba escrito

1993. Enero. Conferencia en Washington de altos protagonistas mundiales: ministros, presidentes de Bancos Centrales y economistas. Habla el anfitrión John Williamson, el economista que en 1989 elaboró el Consenso de Washington, un decálogo de medidas para América latina, basado en el modelo de equilibrio competitivo de la economía de mercado que, en la década del 90, operó en los países de la región bajo una fórmula infalible: “Estado mínimo y mercado libre, sin trabas”… y que los llevó a la ruina:

 “Habrá que preguntarse si podría tener sentido la provocación deliberada de una crisis para eliminar los obstáculos de carácter político que se le pueden presentar a la reforma. En Brasil, por ejemplo, se ha sugerido en algunas ocasiones que valdría la pena avivar un proceso de hiperinflación si con ello se asusta suficientemente a todo el mundo para que se acepten los cambios”.

   1993. Febrero. Canadá (como tantos otros antes… y después) se encuentra en una “catástrofe financiera”. Es lo que aseguran los medios informativos del país e “informes” exteriores muy críticos con su situación económica. “La expresión “el muro de la deuda” irrumpió súbitamente en nuestro vocabulario. Lo que se quería decir con ella era que, aunque la vida parecía cómoda y pacífica en el presente, Canadá “gastaba muy por encima de sus posibilidades” y, en breve, poderosas compañías de Wall Street como Moody´s o Standard and Poor´s iban a reducir la calificación de nuestro crédito nacional, que pasaría de nuestro inmaculado “status” de “triple A” a otro mucho más bajo. Cuando esto sucediera, los inversores no harían otra cosa que “retirar su dinero” de Canadá para llevárselo a otro lugar más seguro. La única solución, se nos decía, era recortar radicalmente el gasto en programas como el del seguro de desempleo y el de sanidad. Y eso, precisamente, fue lo que hizo el Partido Liberal pese a que acababa de ser elegido con un programa electoral en el que propugnaba como prioridad la creación de empleo. La versión canadiense de la “política del vudú.” (Se refiere a los gobiernos progresistas que cambian su política hacia el neoliberalismo, “obligados” por las circunstancias). Después se comprobó que la “sensación de crisis” en Canadá había sido cuidadosamente alimentada y manipulada por un puñado de “think tanks”, subvencionados por los principales bancos y empresas del propio país. Había sido una maniobra neoliberal. Una más.

Fragmento de “La doctrina del shock” de Naomi Klein. Publicado en 2007, antes de que se desplomaran las torres financieras y a todos –unos más que otros- nos sacudiera “la crisis”.

Mucho antes, en 1940, John Ford dirigió “Las uvas de la ira” de John Steinbeck.

¡Bienvenida Mrs Obama!

 

 8.000 medios informativos, 8.000, para cubrir la visita -en vacaciones- de Michele Obama a Marbella. 50.000 «impactos» informativos se esperan. Y una lluvia de millones. En 4 días, no va a estar más tiempo. Del 4 al 9 de Agosto.

   Tres municipios se disputan ser «la sede» que acogerá a la primera dama norteamericana y una de sus hijas: la propia Marbella (porque da nombre internacional a la zona), Benahavís, de apenas 4.000 habitantes, (que es realmente donde se ubica el Hotel Villa Padiema), y Estepona, paso obligado para llegar a él. De modo, que los municipios implicados se afanan estos días -además de en colocar pancartas- en instalar bombillas y coloridas macetas en todo el recorrido, según cuentan los periódicos locales.

¿Nos comerá el lobo feroz?

Érase una vez un señor llamado Milton Friedman, pariente cercano de Adam Smith, cuyas políticas económicas  irían abriéndose paso tras el crack del 29 y la Gran Depresión, que, con tan mala fortuna, había propiciado -entre otros factores- la misma doctrina que iba a imbuirle: monetarismo, neoliberalismo. Y otro señor que respondía al nombre de John Maynard Keynes, partidario de un capitalismo humano con control del Estado (un mayor intervencionismo) que después del gran fiasco económico, el consiguiente auge de los fascismos, y la guerra mundial, inspiró el “new deal” norteamericano y el “plan marshall” para la Europa destruida. Gasto público para reactivar la economía. Desde entonces hay dos formas de ver el capitalismo. Pero los Chicago Boys de Friedman (primos aventajados de sus predecesores) entraron definitivamente en acción en los setenta hasta llegar a su absoluto triunfo -por el momento- en el mundo actual.

Este cuento tan apasionante lo conocéis muchos, claro está, pero la derecha dispone de otra versión que parece enganchar más al personal. Y lo que es más asombroso, de una práctica derrochadora, nula acción sobre la creación de empleo, privatizaciones de servicios públicos esenciales que dañan las prestaciones, sin contrapartidas sociales, que contradicen absolutamente sus teorías. Y nadie se inmuta.

“Una de las ideas más dañinas que las derechas en la Unión Europea (Merkel, Sarkozy, Rajoy) están proponiendo es incluir una enmienda en la Constitución de sus países que prohíba al estado tener déficits públicos. Se argumenta que los estados tienen que comportarse como las familias y que, por lo tanto, no deben gastarse más de los que ingresan. Esta postura, ampliamente extendida en medios conservadores y neoliberales, se basa en varios errores. Uno de ellos es que desconoce el comportamiento económico de las familias. En realidad, las familias se endeudan constantemente. Muy pocas son las familias que cuando compran una vivienda o un coche, por ejemplo, pagan su coste total en efectivo. La mayoría se endeuda. Sin endeudarse, las familias no podrían mantener sus niveles de vida. Pues lo mismo ocurre con el Estado. De ahí el déficit y la deuda pública”. Así comienza un extenso artículo -«La última «boutade» económica de las derechas«- de Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University y, sobre todo, otro empecinado activista en eso de clamar en el desierto.

 “Pues lo mismo ocurre en el caso de los Estados”, dice Navarro. “Los estados pueden endeudarse para pagar los recortes fiscales que benefician a los ricos (como ha ido ocurriendo en gran parte de los países de la UE, incluyendo España, donde las reformas fiscales regresivas han beneficiado a las rentas altas y al mundo financiero y empresarial, siendo ello una de las causas del crecimiento de la deuda pública. Esta es una deuda no productiva, pues se ha generado para proteger las rentas de los ricos. Pero los estados pueden endeudarse para invertir en infraestructuras físicas y sociales necesarias para incrementar la productividad, el crecimiento económico, la creación de empleo y el estándar de vida presente y futuro”.

Después distingue entre dos conceptos fundamentales: deuda bruta y deuda neta. El tamaño de la deuda pública no es el indicador más importante del endeudamiento público de un país, pues la única deuda de la que el estado tiene que pagar intereses es la que se llama deuda neta, es decir, la deuda pública (los bonos del Estado) que generan intereses que el Estado debe pagar a los inversores privados que la poseen. De ahí se deriva que la información más importante no es la deuda bruta (que es la que constantemente se cita), sino la deuda neta. Japón tiene una deuda bruta que representa el 225% del PIB, y en cambio tiene que pagar unos intereses de sólo un 2% (España tiene que pagar unos intereses del 3,6%), y ello como consecuencia de que la deuda neta es muy inferior a la bruta.

Nos cuenta que los Estados disponen de la posibilidad de imprimir dinero a través de sus Bancos Centrales para pagar sus deudas. Pero, oh, maravilla, el Banco Central Europeo ha cambiado recientemente su misión: “es el que imprime el dinero y lo presta a los bancos pero no a los Estados, siendo el único Banco Central entre los Bancos Centrales de las grandes economías que no tiene tal responsabilidad. Tanto el Banco Central Estadounidense (The Federal Reserve Board) como el Banco Central del Japón, o el Banco Central de Gran Bretaña, imprimen dinero que los estados utilizan para pagar sus deudas”, afirma Vicenç Navarro.

De alguna manera es la política keynesiana la que está intentando aplicar el EEUU de Obama con buenos resultados hasta el momento. Pero hoy leemos que no, que EEUU «no remonta el vuelo«. Los últimos datos cuestionan el vigor de la recuperación y azuzan el debate sobre la efectividad de los multimillonarios estímulos, nos dicen. De cualquier forma están hablando de cifras de crecimiento del 3%, que para nosotros quisiéramos en la Europa cercenada por «Bruselas» y «los mercados». Pero buscamos la letra pequeña, las causas del problema norteamericano: la falta de recuperación en el mercado inmobiliario y la escasa concesión de créditos. Acabáramos.

Casualmente, los bancos andan reunidos por encargo del G20, muy discretamente, para ver cómo encauzan su futuro, el suyo. Juez y parte, apuestan porque su regulación sea más suave de lo pretendido: “imponer nuevas e inmediatas exigencias podría frenar la recuperación económica por la urgencia del sector para adaptarse a esas nuevas normas”, dicen algunos. Ya, si añadimos quién tiene los pisos, y quién los vende más caros, pues igual no dormimos, con este calor además. No vendría mal para oír roncar o aullar al lobo. Porque probablemente es él quien ocupa la cama.

(Gracias David por tus estimulantes conversaciones 🙂 )

¿El periodismo? Sí, aún vive

Hubo un tiempo –breve, bien es verdad- en el que los políticos sólo aparecían en los medios llevando bajo el brazo una noticia. ¿Cómo hemos llegado a la omnipresencia de los partidos en la información? Todo empezó, probablemente, cuando las televisiones públicas se vieron obligadas a pesar y medir los gramos de propaganda política en las campañas electorales. La costumbre se institucionalizó y ahora su presencia mediática es perenne. Si ellos piensan que los medios son sus oficinas de prensa, lo realmente grave es que nadie se lo discuta.

La información nada tiene que ver con los votos. No es noticia lo que piensan los líderes políticos sobre todo lo que acontece. No lo es el patético recurso al “rifirrafe”, para colocar las declaraciones de uno diciendo que “todo es blanco“, y de su oponente afirmando que “todo es negro“. No es objetividad, es mal periodismo. La gama de los grises y de todos los colores y tonos están en los datos, en el trabajo. No nos aporta nada redifundir al infinito sus repetitivos discursos. Sólo crea desinformadora crispación, buscada, en muchos casos. No es periodismo aceptar los silencios cuando a los políticos no les conviene hablar. Pero ¿Quiénes se han creído que son? Nuestros representantes, nuestros bien pagados empleados.

Para seguir leyendo en el blog de nacho escolar, que nos ha dejado las llaves a unos amigos.

Y a no perderse el enlace a vídeo, porque…

En este panorama, surgen voces nuevas que resquebrajan los cimientos. Wikileaks ha hecho temblar al Pentágono, salir a la palestra a Obama, y afilar las críticas de los establecidos. La muerte tramposa de inocentes no es un código de seguridad a preservar. ¿Y cómo se llama ese misterioso ente que cuenta a la sociedad lo que los poderosos quieren ocultar?  Periodismo. Algo vivo que pugna siempre por salir entre la podredumbre o la mediocridad. El sueño de cambiar el mundo. Un peligro. Una y otra vez demuestra que es difícil acabar con su germen. Aunque lo intenten, claro está.