Demasiado jóvenes para ser TAN infelices

Café Chulapas, C.C. Alcalá Norte, Madrid

Café Chulapas, C.C. Alcalá Norte, Madrid

En lugar de poner la oferta del desayuno, el matrimonio que regenta un café en un pequeño centro comercial de Madrid gusta escribir una frase que sirva para algo. A mí me atrapó esta: Somos demasiado jóvenes para ser TAN infelices, sí. Y demasiado mayores también para vivir sin esperanzas de ver un cambio. Cualquier edad es inoportuna para tanta incertidumbre. Demasiada infelicidad para que una minoría se lucre sabiendo que lo hacen tan injustamente  a costa de provocar carencias en la mayoría.

Empezamos nuevo curso tras el verano. Desde hace seis años cada uno supone una vuelta de tuerca. La incorporación del Partido Popular a apretar con la llave inglesa en 2011 nos ha traído a un punto en el que ya nos sentimos atenazados y casi sin respiración. Tan infelices. Y no queremos ni merecemos estarlo. Cada uno de acuerdo con sus circunstancias aspira a realizar sus objetivos y cuesta hacerlo cuando pende sobre nosotros la amenaza de la arbitrariedad, una profunda sensación de inseguridad, abuso y desafuero. De estafa.

Cada recorte ha supuesto un tajo a las expectativas de mucha gente. Demasiado jóvenes para haber tenido que abandonar España, casa, familia y amigos. Para no poder emanciparse aquí. Para cometer la locura de hipotecarse y quedarse sin trabajo o rebajado el sueldo que  no permite afrontar ese compromiso-argolla. Para emprender un negocio viendo cuántos echan la persiana a los pocos meses, quedando entrampados. Demasiada precariedad para tener un futuro.

Cuanto toca este gobierno parece estar destinado a no dar la puntada sin el hilo que teje el lucro de unos pocos, aunque se prive de servicios públicos y derechos esenciales a la ciudadanía. Todo cuanto nos hace felices es considerado por el PP un lujo al que no tenemos derecho y se nos da por caridad. Así obra con la educación, a todos los niveles, la universitaria en particular. Con la salud, introducido ya el concepto de que hay medicamentos demasiado caros para enfermedades que amenazan la vida. Y, eso, además, cuando asistimos al incalificable espectáculo de ver cómo regalan nuestro dinero a bancos, empresas concesionarias de autopistas, o sus propios sobresueldos. Los enfermos son tan infelices. Los agraviados son tan desgraciados.

Anuncia el gobierno del PP una ley de Mecenazgo para la cultura y de nuevo nos encontramos con la conversión de esa materia -que sin duda proporciona disfrute, elevación del espíritu, satisfacción- en un negocio. Para las empresas que, graciosamente, decidan subvencionar proyectos como se hacía en épocas en las que no existían ni los Estados ni la democracia o como hoy sucede en EEUU. Se hace el esfuerzo presupuestario –dice algún órgano periodístico- pero no para crear cultura directamente, sino para que los mecenas se desgraven impuestos. Para que lo hagan a la manera española que tantas dudas arroja sobre la honestidad de sus empeños. ¿Se imagina alguien qué y por qué subvencionarían por poner un caso grandes figuras del empresariado y su cúpula CEOE como Gerardo Díaz Ferrán o su cuñado Arturo Fernández? ¿Quizás ese Rosell que da muestras de tan elevado pensamiento? La cultura para Wert el imposible ministro de este imposible gobierno es algo totalmente accesorio, subordinado.

Lo que está ocurriendo a la sociedad española es de no creer. Aún tiene el valor la jefa oficiosa de Europa de venir a avalar semejantes atropellos. Las cajas B, las mentiras y manipulaciones, el pucherazo electoral destinado únicamente a beneficiarse como partido, como individuos. Pasando por encima de los deseos de mayor democracia que manifiesta la sociedad española cada vez con más intensidad.  En una palabra, lo que los alemanes no le tolerarían. Rajoy le dará a cambio… más tijera para los españoles. Ahí está la clave, pocos países con más necesidad de educarse en ciudadanía y en trabajar por el bien común como la española. Ellos, los incívicos egoístas y los despreocupados, nos hacen infelices a todos, sin parecer que disfruten por ello de un excelente nivel de bienestar. Sin que sentados sobre nuestros derechos y aspiraciones, les haya caído el maná.

Tan infelices. No es solo una sensación incómoda, es la intensidad que crece al mismo ritmo que disminuyen nuestras esperanzas. Queremos volver a ver a los niños iniciar el curso sabiendo que serán educados en calidad e independencia. Que comerán (a lo que hemos llegado ¿eh?). A los jóvenes trazar su vida con bases sólidas, en el país que elijan, no obligados al exilio económico. Tenemos derecho a que nuestros impuestos se inviertan en nuestras necesidades. A medicinas y tratamiento si estamos enfermos, a una pensión digna para que la cotizamos.

No soportamos la idea de la caspa renacida, de este inmenso retroceso, de esta involución que creíamos ya superada. Resulta imperioso erradicar este agobio de vivir entre los fantasmas que pensábamos habían quedado muy atrás.

Queremos sentirnos seguros con el gobierno que la mayoría –la real- elija, sin temer que nos estafe, nos engañe, nos robe y nos insulte. O apalee y multe arbitrariamente la crítica. Queremos tener un gobierno íntegro, decente. Y queremos que la justicia se limpie de contaminaciones políticas para que ataje las conductas desviadas y erradique esta aplastante, inmovilizadora, sensación de que muchos delincuentes gozan de enorme impunidad. Queremos verlos responder ante lo que han hecho.

No es irremediable, no es una condena a acatar. Ya está bien de replegar las alas, buscar paliativos, confiar en el posibilismo, templar gaitas a los insensatos que nos mantienen en esta situación, temer o despreciar a quien deberíamos respetar como ejemplo de ciudadanía.

Demasiado humanos, con nuestro cerebro, sensibilidad, fuerzas y quebrantos para ser tan infelices porque así lo decide gente a la que no le importamos. Por la indiferencia y el incivismo de quienes son capaces de aceptar cuanto les echen. Precisamos volar sobre tanta miseria, remontar la adversidad que nos han impuesto. El horizonte es ser TAN felices como podamos.

*Publicado en eldiario.es

Mariano Rajoy, récord histórico en demolión de un Estado Social

Autor: Artsenal

Autor: Artsenal

Quienes acusan a Mariano Rajoy de ser tonto, decir insensateces o “no haber tomado la medicación”, confunden conceptos con tierna ingenuidad. Se puede ser mediocre, acumular muy escasa cultura y curiosidad intelectual, poseer incluso poco criterio en asuntos generales y tener muy claro el objetivo de sus esfuerzos. Existen numerosos ejemplos de este tipo de personalidad, en la historia de España en particular. Mariano Rajoy sabe perfectamente lo que hace: lo que se propuso, ha conseguido destruir el Estado social y el modelo de convivencia que teníamos, en apenas dos años y medio. Un maestro con la piqueta. Va quedando menos tiempo y como, a tenor de sus actuaciones, el Parlamento le sobra, ha comenzado a esprintar.

 En el último Consejo de Ministros, el 5 de Julio, el gobierno llegó al colmo del abuso del Decreto Ley al aprobar de golpe decenas de medidas sin pasar por el Congreso. El Decreto Ley está previsto, según la Constitución, solo para casos de “extraordinaria y urgente necesidad”. Ni siquiera existe en los países con gran tradición democrática, y, cuando como Obama estos días se utiliza, piden excusas. Pero el equipo de Rajoy lo ha usado con profusión hasta llegar a este macropaquete de 172 páginas del BOE, como si hubiéramos sufrido el impacto de un meteorito de monumentales proporciones y hubiera que hacer frente a graves emergencias. Entre el sinfín de medidas, hay algunas de tan extrema y perentoria necesidad como privatizar el Registro Civil. Y de paso privatizar nuestros datos para que el Libre Mercado, o quien sea, tenga una sólida base de información. Y casi nadie se ha inmutado, eso es más alarmante aún. Algunos sí, calificando los hechos de “ escándalo democrático”. Lo es. Luego, a lo largo del martes, la oposición se plantó exigiendo al gobierno que tramite esas leyes -26- por el procedimiento ordinario. Veremos.

Curiosamente, mientras leía esta noticia, los informativos irrumpieron con la vomitona propagandística de Rajoy en FAES que los medios compraban sin rechistar. Vivimos, con su gestión, en el mejor de los mundos. La sanidad es hoy más universal que nunca. No ha acabado con el Estado del Bienestar, sino que lo ha potenciado. Más aún, en España, gracias a él, disponemos de uno como no lo tiene casi nadie en el mundo. A Rajoy no le importa pasar ni por tonto ni por mentiroso -lo revierte  a su favor-, sabe a quién dirige sus palabras. Con asegurar los votos precisos para ganar, el resto no cuenta. Nada, ni nadie cuentan, solo sus fines y los de los suyos. Y eso lo viene cumpliendo con la máxima eficacia. Inigualable.

La demolición del sistema social en el que vivíamos ha sido sistemática, programada e inapelable. La primera gran andanada se produjo en febrero de 2012, apenas iniciada la gestión, con la Reforma Laboral. Un año después 691.700 personas habían engrosado el paro y se habían destruido 850.500 puestos de trabajo, según la Encuesta de Población Activa (EPA). El número de personas ocupadas se había precipitado a mínimos, al nivel de 2002. Y así siguió.

 Todavía padecemos hoy más paro que cuando Rajoy llegó al poder, pero el gran objetivo se ha cumplido: todo el trabajo en España se ha degradado y ya es  “competitivo”, ya proporciona los beneficios necesarios a quien los tiene que tener. Somos la mano de obra barata, tirada, que ya ha descendido a rivalizar con la de los países en desarrollo. Es suprimir derechos laborales, regalar el despido y rebajar los sueldos como no suele tolerarse. Por mucho que quieran creer a Rajoy, todos cuantos hoy cobran menos que hace 4 ó 5 años mantendrán siquiera alguna duda. Un titular encantador resumía la paradoja: “Los salarios vuelven a bajar en el primer trimestre [2014] pese ala recuperación”. Sí, y los ricos son cada vez más ricos, sorprendente ¿eh?

 Rajoy, de la mano de Fátima Báñez, ha convertido en basura el empleo en España. Hemos llegado a la profunda anormalidad de que los contratos indefinidos y a tiempo completo ya no sean mayoría, como lo eran. Temporales y por horas ¿quién organiza así su vida? Trabajar ya no da para vivir, ya no saca de la pobreza. Por algo nos encontramos con la aberración de tener a un tercio de los niños españoles con necesidades incluso alimenticias. Hablamos de desnutrición (la de los niños) y de hambre (de los padres por quitárselo ellos para dar de comer a sus hijos) ¿Cómo se atreve a presumir de nada Rajoy? ¿Cómo se atreven a amparar los medios sus mentiras no aportando los datos completos? Esa indiferencia ante el daño causado aumenta el agravio.

 El siguiente paso fue empezar a desmontar la sanidad y la educación públicas. Con enorme prisa, con decisión. No les tembló la mano, no. Los prepuestos de 2013 -presentados en Abril de 2012 para no perjudicarse en las elecciones andaluzas- les daban fuertes tajos a ambos conceptos. Pero es que 6 días más tarde, añadieron 10.000 millones de merma. 28.500 empleos ha perdido la sanidad española. 24.000 profesores en los colegios, 8.000 en las universidades públicas.  Cifras récord, desconocidas en España, y solo entendibles si nos hubieran caído encima miles de obuses.  Así ha sido. Rajoy dice mantener en España un Estado del Bienestar como pocos. Siempre muy modesto, solía situarse 6 o 7 puntos por debajo de la media europea, a años luz de los países nórdicos, Francia o Alemania. Zapatero lo incrementó ligeramente, ahora no quedan ni los restos y menos dejarán si pueden.

El copago en dependencia crece un 68%… desde la crisis, nos vuelve a contar una noticia. No, todos los repagos parten de Ana Mato, otra de las ejecutoras de Rajoy. Los mismos que han llevado a pensionistas y parados a tener serios problemas para re-pagar medicamentos y por tanto se ven privados de elementos esenciales para su salud. Para dos años y medio de labor, no se puede pedir más.

 El PP que comanda Rajoy reúne una explosiva amalgama: derecha aguda e integrismo religioso, una falta de escrúpulos de dejar atónitos, ultraliberales en lo económico y con acentuadas dosis de populismo y manipulación. Son los perfectos representas del “padre estricto”, autoritario y paternalista, que definía George Lakoff en “No pienses en un elefante”. Él, ellos, saben lo que hacen. Reconstruir lo devastado por Rajoy será muy costoso. Añadamos las privatizaciones y ventas de saldo de cuanto era nuestro o el insostenible palo asestado a la investigación, al futuro, al modelo de país. Épica labor… si llega la ocasión. Porque ¿cuánto tardará en decir que la democracia ha alcanzado con él la cota del ideal soñado? ¿Se atreverá a alguna “reforma” más para que nadie, a través de “sorpresas” en las elecciones, tuerza la misión que parece creer le ha reservado la Historia?

*Publicado en eldiario.es

El gobierno decidirá quién está enfermo para trabajar y quién no

Las ministras Ana Mato y Fátima Báñez acompañadas de otros miembros del gobierno del PP

Las ministras Ana Mato y Fátima Báñez acompañadas de otros miembros del gobierno del PP

Dos portentosos cerebros como son los de las Ministras Fátima Báñez y Ana Mato decidirán quiénes están lo suficientemente enfermos como para no ir a trabajar y quienes no. Dotadas ambas también de una especial sensibilidad hacia los afligidos –como lo demuestra por ejemplo la retirada de la tarjeta sanitaria a seres humanos perpetrada por Mato- ya no serán los médicos sino unas tablas del BOE las que marcarán la duración de la baja laboral.

Según lainformacion.com, “el Gobierno prepara un Real Decreto sobre incapacidad temporal que incorpora tablas con la duración media de las bajas por enfermedad en función del diagnóstico, la ocupación y la edad del trabajador, con el objetivo de luchar contra el absentismo laboral injustificado y ahorrar dinero al sistema”. Ahorraremos, permitidme el inciso, para pagar a los bancos intereses de la deuda pública que Rajoy ha hecho crecer como nadie en más de un siglo. O para pagarles sobresueldos en A, que en B ya se los apañan ellos.

Como ya dejaron intuir desde su llegada al poder, el PP se dispone a dar un poder casi omnímodo a las Mutuas. Su subida en el escalafón será aprobada por el gobierno en Julio, y en el Real Decreto –que sancionará ya Felipe VI, mira por dónde- figurará la tabla de enfermedades y tiempos pergeñada por Báñez y Mato. Personas ambas que no han trabajado en su vida, por cierto, a excepción Mato de unas tutorías en la UNED. Y con un criterio de toda solvencia las dos, igualmente. Báñez encomienda a una virgen el trabajo de su departamento, el empleo, y Mato, a la sazón responsable de sanidad, recomienda el uso de tisanas para algunas dolencias.

Es decir, con unas cuantas avemarías y una tila después de cada comida, uno deberá ir a trabajar aunque sea mediomuerto. Y si no, a la calle, a la tumba, y sitio para otro.

Al margen de todas las bromas macabras que podamos inventar, la osadía de este gobierno de caja B -impune por el momento hasta políticamente-, no tiene límites.

 

¿Cuántos botones estamos dispuestos a apretar?

desenchufado

El español era hasta hace muy poco el quinto sistema de salud más eficiente del mundo, pero las noticias sobre su profundo deterioro son cada día más alarmantes. Sobre todo se aprecia un profundo cambio de concepción: hay que guiarse por criterios de rentabilidad y no todos los ciudadanos merecen el gasto de curarles. Lo incomprensible sigue siendo por qué lo acepta la sociedad.

Fuentes médicas alertan de instrucciones en el Hospital de Toledo para no ingresar a los mayores de 80 años, dos ancianos murieron en pasillos en ese mismo centro en diciembre. Crecen las denuncias por el aumento de las listas de espera, por el traslado de enfermos a la sanidad privada, por la privatización encubierta. Hasta por trampas como la de ofrecer el adelanto de una operación pagando más de 9.000 euros. Podrán marear los datos pero uno elige los que presentan mayor verosimilitud y proceden de fuente fiable y rechaza la propaganda. Desde el poder están hundiendo la sanidad pública.

Los profesionales libran una dura batalla. Saldada con éxito espectacular en Madrid al lograr detener la privatización de 6 hospitales. La maquinaria arrasadora continúa, sin embargo. Al punto de que algunos médicos, metidos a gestores, se están dejando influir en toda España por la política del recorte. Ya afinan presupuestos y deciden que los tratamientos caros no se pueden malgastar en ciertos pacientes. Ya dicen que no llegan los recursos para proporcionar a todos lo que precisan. Parece que no se preguntan qué viene después, qué vida les espera.

Se empieza con los ancianos y débiles, se sigue por los malos pacientes que no tienen un estilo sano de vida frente a los buenos que se cuidan, se pasa a distinguir entre enfermedades caras y baratas, y se continúa –se está llegando ya- con los pobres, con los que no pueden pagar y repagar. El neoliberalismo ha abierto una especie de cámara de gas para las víctimas del sistema. Los sanos y ricos –clase que consideran superior- se libran de ella.

De alguna manera, la mayor parte de la sociedad está aceptando que la tijera ha venido para quedarse y anda “ahorrando”. Sin preguntarse qué ha cambiado en realidad a partir de aquél día que nos contaron que una financiera norteamericana, Lehman Brothers, quebraba. Desde una comunidad de vecinos a lo vital como es la salud, todos recortando gastos… o inversiones en los seres humanos. El gasto se pierde, la inversión en salud o educación por ejemplo es una ganancia de presente y futuro.

¿Crisis? Esto es un plan perfectamente diseñado para que unos pocos se enriquezcan obscenamente a costa de la mayoría de la población. En eso y nada más se basa el sistema. A eso y nada más se encaminan todas las reformas y se entregan nuestros derechos. Los recortes en prestaciones esenciales se van a pagar esa deuda pública, por ejemplo, que Mariano Rajoy ha aumentado del 68.5% al 94% en un tiempo récord. Nadie en la historia logró semejante récord, y ahí está él y están sus voceros diciendo que España va como un tiro.

La gente sabe y siente que su vida ha empeorado y mucho. Descerebrados que atribuyan a Zapatero esta bancarrota, posterior incluso en dos años a su gestión, ya van quedando pocos. Y así  llegamos una y otra vez al mismo punto: ¿por qué se acepta? ¿Por qué se acepta si nos va la vida en ello?

Habrá que recurrir a la psicología, más allá de todos los condicionantes que nos marcan históricamente.  A aquel experimento revelador de Stanley Milgram, publicado en 1963, en los tiempos en los que indagar en estos comportamientos importaba. Un estudio con voluntarios en los que el maestro –que es en realidad el sujeto analizado- llega a infligir insoportables dolores alalumno que yerra. Escuchando sus gritos, alguno quiere parar, pero le ordenan que siga y continúa apretando el botón de las descargas eléctricas. El 65% de los participantes llegaron a aplicar 450 voltios a sus víctimas aunque se sintieran incómodos al hacerlo, aunque los vieran fingiendo –eran actores- estertores. Ni uno solo de los convocados exigió detener el estudio. La autoridad le mandaba seguir. Y lo hacía. Como lo habían hecho los alemanes ante el nazismo.

Y como explicación complementaria alguna variante de la indefensión aprendida, aquellos perros que otro psicólogo, Martin Seligman, demostró incapaces de saltar una pequeña valla que les libraba de descargas eléctricas arbitrarias.  La pasividad, el sentimiento de impotencia, subjetivo,  ante los atropellos que uno cree no puede cambiar. Esas personas que aceptan cuanto castigo tengan a bien inferirles como está ocurriendo ahora. También aprietan botones de dolor y muerte. No solo para sí mismos, para otros.

Todo el que hoy se inhibe está dejando sin cama a los mayores que acuden al hospital de Toledo, está dejando morir a ancianos en los pasillos, prolongando las listas de espera, matando a los que vayan quedando fuera del círculo de los buenos pacientes para el neoliberalismo. O los buenos estudiantes dóciles. O los niños de buena familia. O los corruptos cum laude autores del diseño.

¿Dónde para esta deriva? ¿Cuántos botones más estamos dispuestos a apretar?

*Publicado en eldiario.es

Y añadiría este estudio que acaba de salir publicado. 

La mitad de los españoles cree que sus condiciones laborales en prestaciones sociales, servicio médico y vacaciones empeorarán en el futuro. Que “habrá que trabajar más horas, ganando lo mismo”.

El 57,1% de los entrevistados tiene problemas para hacer frente al pago de las cuotas de la tarjeta de crédito y a la devolución de otros préstamos no hipotecarios. El  80,6% reconoce problemas para el pago de facturas y compromisos similares y un 76,4% sufre porque no se considera independiente financieramente. Las dosis de estrés que revela el estudio de una compañía aseguradora, Genworth,  son muy notables, pero…

Justo reparto de cargas: más pobreza para la mayoría, más riqueza para los ricos

Soy consciente de que exigimos sacrificios a los ciudadanos, pero somos cuidadosos de repartir las cargas de forma justa“, dice Rajoy al diario austriaco Kurier, practicando su nueva afición de mostrar sus creativas versiones de la realidad a medios extranjeros. El presidente dispone de contundentes datos que avalan su tesis: bajo su égida, ha aumentado en España el número de millonarios y el de pobres. Irrefutable desigualdad en el pago de la crisis… si fuera eso a lo que se refiere, porque pudiera estar hablando de otra cosa.

47.000 personas han pasado a engrosar en España durante el último año el selecto grupo de los millonarios. De los de verdad, de los que tienen como mínimo un millón de dólares de patrimonio. No falta ni uno de los habituales, así que ya sumamos 402.000 individuos a quienes les desborda el dinero hasta por las costuras de sus trajes. Décima potencia mundial España en millonarios y multimillonarios, el crecimiento de este sector durante 2012 ha sido espectacular, aupándose al octavo puesto entre los que han registrado el mayor aumento. La política del PP les ha ido como Dios, si se me permite la expresión. Las políticas neoliberales y la propia crisis, bien es verdad. Desde 2007 los adinerados hasta la obscenidad van en ascenso libre en todo el mundo, con unas pocas excepciones.

Como suele pasar, en España el número de millonarios crece con el mismo vigor que el de los afectados por la pobreza severa: vivir con menos de 307 euros al mes (calderilla para el grupo anterior). Ya son 3 millones de personas. Y ya la pobreza aguda afecta a un 26,7% de los niños, tras aumentar el triple que en la UE. En Cáritas, autores del informe que lo evidencia, mostraron alarma porque las medidas adoptadas han acarreado “el abandono, injusticia y desposesión de los derechos más básicos de las personas”. La “cargas” a los más vulnerables han sido de profundidad y ancha amplitud.

El Consejo de Europa (nada que ver con el Consejo Europeo, el gobierno de la UE) incide en la misma cuestión porque son hechos incontestables. Advierte que los recortes practicados por el PP –atentos a la frase- “degradan los derechos humanos”. También llama la atención sobre el aumento de la violencia policial contra las manifestaciones de protesta. El gobierno recibe a palos ese derecho democrático, dibujando un panorama bien explícito.

Como será de famosa la afilada tijera del PP que hasta el FMI ha entrado a valorarla advirtiendo que tanto tajo a la sanidad va a resultar a la larga “más caro”. El dolor que los recortes están infiriendo a los españoles no, el costo. Que por ahorrar en unas mamografías luego se tenga que pagar el tratamiento de un cáncer, por poner un ejemplo, y ni siquiera sea rentable obligar a los enfermos a cotizar por sus medicinas. Y es que aunque se les abandone a su suerte y se pudran, algún gasto harán que se podía haber evitado.

Y eso que todavía no se ha evaluado cómo afectará la merma del poder adquisitivo de las pensiones. Con ella y los repagos y las alzas de precio de todo, y el paro y la bajada de salarios, se está pinchando el “tradicional” -y tan amado por los partidarios de ahondar en la desigualdad social- “colchón familiar”. Ya no tendremos ni dónde caernos muertos tras las próximas “cargas”.

Un tercio de quienes mueran lo harán con dolor intenso, decían este fin de semana los especialistas en cuidados paliativos. También ha “ahorrado” el gobierno en eso. Y en el CNIO para la investigación del cáncer. Y en todo tipo de investigación. No cabe pues, “cargar” más sobre la mayoría de la población. ¿Y sobre los más ricos qué ha caído? Millones en tropel como si se hubiera desparramado sobre ellos el cuerno de la abundancia. Qué casualidad. ¿Se han vuelto de repente mucho más listos y emprendedores? Será eso y no la evidencia palmaria de para quién y contra quien viene gobernando el PP.

No sabemos verlo, pero las palabras de ese genio del género fantástico que es el presidente del gobierno español suelen traer mensajes subliminales. Cuando habla de un reparto justo o equilibrado de cargas no se refiere a lo que los ingenuos ven a primera vista. Él habla como lo haría un experto… en demoliciones. Su misión es abatir el Estado del Bienestar y la sociedad tal cómo la conocimos en las últimas décadas. Y en eso es una primera figura. Su equipo –de políticos y medios de comunicación- utiliza los nuevos métodos: cizallas hidráulicas rotacionales y machacadoras de piedras silenciosas junto a las tradicionales excavadoras para cortar o atravesar madera, acero y hormigón. Para que los más fieles o escasamente pensantes no adviertan sino “reformas”. Pero, como allanado el camino apenas resta ya el paseo triunfal, el objetivo se ha vuelto urgente, por pura satisfacción propia. Rajoy parece querer advertir que ya ha dispuesto lascargas finales en los cimientos y puntos estratégicos para que el edificio implosione y se vaya al cuerno en segundos. Lo que queda de él. Es importante la precisión en la técnica porque se trata de preservar todo lo que queda fuera del perímetro a derruir. Es bien evidente qué y quiénes en este caso.

Disciplinadas hormigas zombies acuden, por millones, a llevar los explosivos para ayudarle en la tarea.

*Publicado en eldiario.es

¿Sueños o despertares?

roto.sueños

“Cuando este diario habló por primera vez con Xabier Etxeberria, guipuzcoano de 47 años, en junio pasado, su lucha particular era conseguir que Osakidetza, el servicio público de salud vasco, le administrara el tratamiento que más posibilidades tenía de curar su hepatitis C, la llamada triple terapia. Un mes antes había reclamado por escrito porque consideraba que se le denegaba “por razones económicas”. Osakidetza contestó, y vino a darle la razón. Le decía que, como su hígado aún tenía un grado 2 de fibrosis, no se le podía administrar, puesto que el criterio consistía en tratar con triple terapia los casos más avanzados, de grado 3 y 4 —el 4 equivale a cirrosis—.

Etxeberria, monitor de enfermos psiquiátricos, casado y con tres hijos, cuenta esta semana desde su casa en Oiartzun que ya está recibiendo el caro (30.000 euros; dura entre seis y doce meses) tratamiento que aumenta la tasa de curación del 45% al 75%. ¿Buena noticia? En realidad, no. Lo que ocurre es que, mientras esperaba — “totalmente agotado, sin energía”, cuenta—, Etxeberria ha empeorado y su hígado ya tiene una fibrosis de grado 3. Ahora sí, Osakidetza financia su tratamiento”.

Así comienza un reportaje de El País sobre la preocupante situación que vivimos. Se están escatimando medicamentos caros para enfermedades reales. Todas las medidas van en el mismo sentido. El Gobierno ha establecido ya también el copago farmacéutico hospitalario para dolencias muy graves como el cáncer o el SIDA. Hace falta tener mucho cuajo para hacer eso, pero se tiene y ya está. No pasa mucha factura. Gasas y tiritas van a pasar de tener un IVA del 10% al 21%. Parece ser que obedece a algún mandato europeo –que estos siempre están para “ayudar”- pero el resultado es el mismo.

Me he quedado muy pensativa con la viñeta de El Roto tras leer estas cosas. Mi vocación es despertarlos, pero prefieren sueños. Tampoco están mal si son constructivos, si sientan las bases de algo mejor. Docentes y padres de Baleares ya han despertado, quizás porque soñaban con una educación que no sea torticera y reaccionaria. La marea blanca sanitaria sigue dando guerra y éxitos en Madrid, habiendo logrado parar de momento la privatización de hospitales en la que tan empecinado está el PP local. Y eso que Gallardón el ultra entre los ultras se ha mercado un Código Penal que castiga hasta los twits que hablan de manifestaciones. Los portugueses han mandado a galeras al partido del conservador Passos Coelho en las municipales. Aunque, según nos cuenta la prensa, están “creciendo” y van tan bien. Evidentemente no lo ciudadanos. Como aquí. O es que son francamente desagradecidos con los amos de la tijera.

Hay quien se empecina en no abrir los ojos. Alguien me ha dicho en Twitter sobre mi queja de la elevación del precio en gasas y tiritas que “de toda la vida” se hizo con trapos desinfectados en agua hirviendo y no pasaba nada. Lástima que la fibrosis hepática no le haya tocado a ese ser tan comprensivo con la bota en el cuello.

Yo me voy a inclinar también por un sueño esta hermosa mañana de otoño. Por este sueño que esbozó Rafael Alberti.

PP: no es odio irracional, es rechazo justificado

Es cierto que ideológicamente prefiero una sociedad basada en los equilibrios, la justicia y la igualdad de oportunidades que en el “sálvese quien pueda y el primero yo”.  Entiendo que se dan diferentes tendencias sobre los valores a apreciar. Y admito, por supuesto, que existe la derecha y la izquierda, incluso gente a quien sus gustos personales le inclinan al tradicionalismo o a su contrario. Pero una cosa es la derecha conservadora y otra la actual cúpula del Partido Popular. Íntimamente relacionado con estos conceptos, también nos encontramos con otra dicotomía de enorme trascendencia: el periodismo y la propaganda. Comencemos con esto.

Entre las perversiones que han desvirtuando el periodismo se encuentra la de pedir siempre “al otro”. Le llaman objetividad, una de las más manoseadas palabras de la historia reciente. Han acostumbrado al público a ofrecer dos versiones más o menos contrapuestas de una idea para que elijan cuál “les gusta” más, y de paso aparecer investidos de imparcialidad.  En cada uno de sus artículos, un periodista debería –siguiendo esa visión- nombrar, por ejemplo, todas las corrupciones de todos los partidos y mostrar un punto de vista que llaman “plural”. Si en lugar de dar noticias u opiniones razonadas se trata de eso, deberíamos pedir cada vez el espacio del que dispone la enciclopedia británica. Ofrecer en el caso de España, lo que piensan PP, PSOE, IU, CiU, PNV, UPyD, EQUO, CC, ERC, Compromís, CHA, BNG, etc. Y sin duda sindicatos, grupos empresariales, y asociaciones ciudadanas de todo tipo que eludo anotar por razones obvias -sin falta uno porque se trata de ser muy objetivos y plurales-.

Y si tengo que elegir para abreviar, ¿con qué criterio lo hago? ¿Por tamaño? ¿Por peso? ¿Por sabor?… ¿Por lo que aporta a la claridad? Toda selección y priorización es subjetiva. Imprescindible, además, según vemos usar un lenguaje políticamente correcto para que no se asusten quienes engullen auténticas obscenidades en su vida real diariamente.  Si viene edulcorado es mucho más cómodo de digerir.

Hablando en plata, para resaltar las profundas aberraciones que ha perpetrado el PP en sus aciagos casi dos años de mandato, no hace falta “otro”. Es un problema en sí mismo.  Sería adorable, ciertamente, contar con una derecha que venerara los manteles borbados a punto de cruz y el café de sobremesa con ponche y pastas de las monjas benedictinas, pero lo que tenemos es un partido vandálico.

No es inquina sino rechazo razonado –al menos en el punto de partida- reaccionar ante el sistemático ejercicio de la mentira compulsiva que arranca desde el programa preelectoral, sigue con vengonzantes ejemplos y culmina en el intento de tapar las mayores evidencias. Con desfachatez inaudita. El gusto por mentir de Rajoy y buena parte de su equipo sería tema de psiquiatra de no demostrar intenciones tan claras.

Pasando a la acción de gobierno, hay que ser muy malas personas para cobrar a seres humanos  las medicinas de enfermedades gravísimas como el cáncer (y otras) y  en cantidades que por su elevada cuantía quizás no se pueden permitir. O para negar la asistencia sanitaria a personas de cualquier procedencia incluso porque pagan sus impuestos –indirectos al menos a través del consumo- en España.  O para vender el cuidado de  la salud de todos a fondos buitre.

Hay que engrosar el sector de los desalmados para permitir que haya niños y adultos pasando hambre en este país. Ver que solo en el colegio realizan su única comida del día y, encima, ponerle trabas.

Cerrazón ultraconservadora implican todas las medidas que, en educación, han venido a consagrar que solo estudien los ricos como antes del diluvio democrático.  O que se acepte con el mismo desparpajo la obtención del lucro como valor sublime con la imposición del catolicismo más reaccionario. El que rechaza hasta el Papa actual.

Empieza como crítica razonada, sí, y acaba en dolor pasional pero no menos argumentado. Porque se nos abren las carnes también al ver cómo se está acogotando el futuro al frenar la ciencia, la investigación y la cultura. Al prever que, por este camino, en dos años más no quedan de la sociedad española ni las raspas.

Un cuajo sublime se precisa para bajar sueldos, facilitar despidos, mermar subsidios, subir impuestos, consentir la evasión de capitales, hacer pagar solo el 10% a los amnistiados fiscales y toda la retahíla de medidas económicas que han venido a empobrecernos.

El mismo que para reducir el poder adquisitivo de las pensiones a personas, ya indefensas, que contrataron con el Estado que pagarían con impuestos de su trabajo durante décadas un retiro digno. Muy similar al exhibido para mutilar el Estado del Bienestar que venía suscrito en el mismo acuerdo de ciudadanía. El ataque frontal a los más vulnerables para aumentar la riqueza de los que tienen ya más que de sobra es propio de gente radicalmente mezquina.

No hablemos ya de la desvergüenza que se necesita para apañar leyes, tribunales decisorios y competencias de justicia de acuerdo con la ideología. Y con abusos tan palmarios que quienes lo sienten y no protestan debes ser porque andan con la boca abierta del pasmo.  Lograr así que los atropellos cuelen y que la sociedad consciente entre en sentimientos de indefensión.

Del manual de la iniquidad es perpetrar durísimos recortes sociales mientras se roba y despilfarra el dinero de todos, el nuestro, el de los mismos ciudadanos devaluados, tan a ojos vista.

De carencia absoluta de ética es vender semejantes abusos y arbitrariedades como bondades o soluciones imprescindibles por parte de todos los implicados en esa política de partido. Engañar con un futuro que no será.

Imperdonable por siempre es haber cercenado la alegría de vivir, la confianza en el porvenir de tantos ciudadanos, o haber idiotizado conscientemente a los más débiles de pensamiento.

Sí, seguramente “el otro”, “los otros”, nosotros, tengamos culpa también. Pero eso no supone atenuante alguno.  Ni alivia la irritación que produce vivir en esta cochambre. Y si abducidos o rendidos, nadie se apresta eficazmente a remediarlo, al menos llamemos a las cosas por su nombre y hagamos que el que quiera, se entere. No es políticamente correcto, pero contiene datos y argumentos, definiciones precisas. Igual es hasta periodismo. De opinión o valoración, naturalmente. Y en cuanto a claridad no creo que haya queja.

*Publicado en eldiario.es

Las reformas del Gobierno están dando ya fruto: el que se busca

El Gobierno prosigue su ambicioso plan de reformas que pronto darán fruto. Nos lo dice todos los viernes la vicepresidenta con voz de querer ser especialmente convincente, y, cuando les toca, el resto de los miembros del Ejecutivo. Entre las muchas virtudes que adornan a este equipo sin par debemos añadir su modestia: las reformas aplicadas sin pausa ya son más que evidentes.

Comenzaron buscando que el mercado laboral español ganara competitividad. Y sí, ahora ya rivalizamos en sueldos y derechos del trabajador con los chinos y bangladesíes o, entre los europeos, con rumanos y búlgaros. Había otras formas de ganar en la competencia. Se podían haber buscado proyectos innovadores de desarrollo como país que arrasaran por su originalidad y calidad, pero se optó por la devaluación de las personas como deferencia con los empresarios en cuyas cabezas y bolsillos no entra el concepto inversión productiva. Tanto ha gustado esta reforma del PP que el FMI ha pedido que se ahonde en ella.

Esto acarrea beneficios añadidos: se reforma también la sociedad. Quien tiene preparación, arrojo y ganas se va de España y salen de las listas del paro, y los que se quedan tragan y callan ante el temor de verse aún peor. Para los más rebeldes del interior, se aplican reformas del Código Penal y se ejecutan con severidad, logrando el mismo resultado: que no píe casi nadie y pasen por ser la dulce mayoría silenciosa que, dicen ellos, todo lo avala.

José Ignacio Wert ostenta un papel fundamental en el proyecto de reformar la propia sociedad. Ha emprendido acciones de amplio alcance. Devaluar la educación para que no se cuestione nada. Menos becas y más restrictivas para reservar la formación universitaria a los hijos de la gente destinada de forma natural a mandar, los de toda la vida. Se deja también a casi 600.000 escolares (más de la mitad de ellos) sin ayuda para libros de texto con idéntica finalidad. Se reduce drásticamente la promoción de la enseñanza de idiomas y de las becas Erasmus. Aunque se impulse la movilidad exterior y el espíritu aventurero conviene que emigren atados por el desconocimiento de la lengua y vuelvan con la cabeza baja a asumir la gloria de ser español. ¿Erasmus? Eso es lo que menos interesa, una convivencia universitaria sin barreras en donde prenden costumbres tan nefastas como la de pensar.

Las comunidades autónomas colaboran de forma entusiasta con la tarea del Gobierno. Sobre todo en la desvalorización de la sanidad pública y en su privatización. Ya se quejan las asociaciones médicas de la insalubridad de los centros gestionados por empresas con afán de lucro. Hasta ratas han mostrado como evidencia. Y ya se nota también el deterioro en la salud de los pacientes. Estas moderneces de asistencia de calidad para todos son equívocas.  La enfermedad propia o de seres queridos convierte en más vulnerables a las personas y es el momento de que asuman que mantener su salud cuesta dinero –los impuestos en realidad son los diezmos para los nuevos señores feudales- y que ese bocado es apetitoso como negocio. Que se lo pregunten a González y Lasquetty en Madrid que braman iracundos por la obstrucción judicial a su empeño.

A los ancianos ya apenas se les puede exprimir sino en adquisición de bienes y servicios y en voto. A un gran estadista, como quien tenemos al frente del Gobierno, no le tiembla el pulso para llevar a cabo las reformas precisas. Por eso se les baja las pensiones “ahorrando” 33.000 millones de euros que salen de su bienestar e instándoles a morirse rápido. Por su propia voluntad o por inanición, dado en cómo les quedará la pensión conforme más vayan viviendo. O hacerse un plan privado. Además vienen muy bien al Estado cuando las cuentas se desmandan. Está pasando en Polonia, cuyo Gobierno se propone confiscar la mitad de los activos de esos planes privados de jubilación.

Con todo esto y alguna cosa más, se ha logrado transformar también los hábitos de consumo. Han regresado a niveles de hace 20 años. O más allá en el equilibrio alimenticio. Ha aumentado la ingesta de pan y ha disminuido la de carne y otras proteínas como sucedía en la posguerra. ¿Qué nos creíamos? ¿Que todos podíamos comer como los ricos? O viajar  y gastar como los ricos al modo como se ha hecho en la promoción de una candidatura olímpica que se le había apetecido al PP y a sus amigos constructores, de ésos que tienen jet privado e invitan.

El que quiera casa que la pague. Quien pretenda calentarse o refrigerarse según las inclemencias del tiempo que apechugue con su costo. Los resultados de las reformas están siendo ya muy palpables.

La vuelta a una sociedad que sabe de su condición desigual trazada por el destino ha propiciado también que toda España esté en venta. Hasta los pisos de alquiler social se han entregado a una empresa como dios manda que meterá a los inquilinos en cintura. Lo más granado de la riqueza mundial –rusa, china, venezolana, estadounidense- está adquiriendo a precio de saldo nuestros edificios históricos o esos pisos que dejó la oportuna burbuja inmobiliaria –el antecedente de las reformas del PP-. Nos vamos a volver muy cosmopolitas. Con la gente que cuenta, con la que echa por delante el dinero y no hace ascos a nada.

El diseño es perfecto ¿es posible que no se haya advertido? No se trataba de crear empleo sino de abaratarlo. Ni de solucionar otra crisis que la que hace entrar los beneficios en aluvión a ciertas cuentas corrientes. De modular caracteres para crear súbditos dispuestos a acatar lo que ordena el poder y mostrarse convencidos de que “no hay otro remedio” que el propuesto, por muy a aberrante que parezca. De tomar el bastón del mando y aporrear con él si se hace preciso.

Eso sí, en tanto las reformas de Wert y Gallardón, dan sus frutos educacionales, se echa mano de otra reforma: la de los medios de comunicación. Se trata de pagar esbirros en dinero o en prebendas que manipulen la realidad. Es rentabilísmo. O de acogotar por sus deudas contraídas a quienes no se prestan con la misma diligencia a cumplir esa labor.

La intención era refundar la sociedad no el capitalismo. Si Europa se desangra en aumento de la pobreza, aquí nos la dan incluso toreada a puyazos. Y muchos aún ríen contemplando –incluso sufriendo- el espectáculo. ¿Quién ha dicho que el ambicioso plan de reformas no está funcionado? no cabe hacerlo mejor.

*Publicado en eldiario.es

Carta abierta al 24,5% de los españoles que aún sigue apoyando al PP con posdata para el resto

Está Vd. entre los 8.112.582 de personas que, según una encuesta de Metroscopia, votarían de nuevo al PP allá donde se les convoque. Representan Vds. el 24,5% de los ciudadanos con derecho a sufragio y el 17,2% de los residentes en España. Apenas 6 puntos más de electores otorgaron la mayoría absoluta a Mariano Rajoy, el 30,2%. La primera cuestión es saber si esos porcentajes le parecen democráticamente significativos para respaldar un cambio del modelo de Estado como el que se está dando en nuestro país. Pero hay muchas más que le planteo siempre que no sea beneficiario del sistema creado. Es decir, marido, mujer, hijo, primo, tío, amigo, vecino, chofer, o simple siervo clientelar del PP. No es previsible que ese grupo alcance ni al millón de personas, así que todavía se encuentra Vd. en un sector muy amplio cuyas motivaciones nos interesan.

¿Qué piensa cuando asiste a diario al rosario de robos de dinero público a gran escala que muestran las investigaciones judiciales y periodísticas? Ya sé que me dirá el consabido “todos lo hacen” pero ¿de verdad cree que son lo mismo de “iguales” todos o que no es punible un solo euro sustraído por parte de quien sea? Más aún ¿Vd. apoyaría a quienes atracan su propia casa? ¿Estima que un país puede funcionar con gente que, como Vd., avala la corrupción?

Nos gustaría saber también cómo se le queda el cuerpo al conocer que con el dinero de todos –el presupuesto del PP procede en un 95% de subvenciones públicas- sus favoritos se están llevando impresionantes sobresueldos, “indemnizaciones” y “becas” de alojamiento. Hasta un millón de euros más ha cobrado el propio Mariano Rajoy solo en un quinquenio, según las propias cuentas del partido presentadas al juez Ruz, y así buena parte del staff y durante años. ¿Sabe cómo se nos queda a la gente decente conocer estos datos? ¿Le importa algo?

¿Le da igual que le mientan? Porque Vd. sabe que nos han mentido a todos y reiteradamente. A la mayoría no nos da igual. ¿Confía en sus afirmaciones actuales que anuncian futuros prósperos? ¿En qué basa su confianza a la vista de la trayectoria?

Imagino que no ignora cómo ha crecido la desigualdad social en nuestro país. Estamos a la cabeza de Europa en esa progresión desde el inicio de la crisis. Y debe conocer que ya hay muchos niños que solo comen lo que les dan en el colegio. Una comida al día. No desayunan, ni cenan. Y que se están habilitando soluciones individuales para que durante las vacaciones la caridad les nutra al menos con esa ración mínima: una vez al día. O que han aumentado escandalosamente los juicios de faltas por hurto de comida. ¿Que siempre ha habido ricos y pobres? ¿Tanto? ¿De nuevo? ¿Se le ha ocurrido relacionar esta amarga realidad con las respuestas a las preguntas precedentes?

Es interesante que nos cuente qué le parece que haya gente que no paga apenas impuestos, que evade capitales mientras los demás cotizamos escrupulosamente, y que se les haya regalado, encima, una amnistía fiscal. La secretaría general del PP en su día consideraba una barbaridad algo similar.

¿Tampoco le importa que con el repago farmacéutico y la reducción de servicios de salud pública haya seres humanos que ya no siguen en la medida necesaria sus tratamientos médicos?  ¿Sabe que es por su culpa? ¿Es Vd. votante en Madrid? ¿Qué sensación le causa que empresas especulativas extranjeras estén pujando por nuestros hospitales como en una subasta? ¿Tampoco eso le mueve un músculo?

¿Y qué miles de familias pierdan sus casas por impago de créditos mientras se subvenciona con dinero público a los bancos? ¿Y que Europa pida también la dación en pago y el PP, al que Vd. apoya, se niegue?

¿Sabe que el PP ha creado en su mandato un millón de nuevos parados? ¿Que en las positivas cifras de empleo registrado de Mayo hay gente que figura 4 veces porque solo tiene un contrato de un día a la semana? ¿Y que el otoño se llevará los contratos estacionales? ¿Le parece que una reforma laboral que facilita el despido y la bajada de salarios es la solución? ¿Qué solución? ¿No recuerda lo que nos dijo la hoy Vicepresidenta de todo con otra mucho más tibia?

Cuando el partido que Vd. vota le dice que estamos “en el buen camino” ¿se ha preguntado en qué dirección va ese camino? ¿Qué modelo de país se ha previsto cercenando la investigación y devaluando sueldos o echando a la gente más valiosa hacia la emigración. ¿Eurovegas? ¿Conoce por cierto que el proyecto está parado acosado fuera de España por sospechas de corrupción?

Sabemos que Vd. es sobre todo una persona a quien le gustan las cosas “como dios manda”. Y parece ser que ese dios manda que la iglesia católica imponga sus normas en la justicia y en la educación de este país, que nos las imponga a todos. ¿Le compensa eso del desastre económico que nos aflige? ¿En qué dios cree que, según le dicen, propicia todas estas atrocidades?

¿Quiere Vd. para sus hijos una educación de asalariados precarios o la emigración?

¿Se ha enterado que la nueva Ley de Costas permite construir al lado del mar y que eso inflará de nuevo la burbuja inmobiliaria creada por José María Aznar y Rodrigo Rato –causa fundamental de nuestra crisis particular-  y puede alejar el turismo que es casi lo único que nos queda? ¿Tiene noticia de que también quieren acabar con los parques naturales para dedicarlos al lucro especulativo?

¿Se ha planteado que igual sus tertulianos gurús también le están mintiendo porque actúan más como propagandistas del PP (del cupo beneficiarios) que como periodistas o analistas? ¿No ha notado Vd. nada raro?

Sabemos que, si no vota al PP, no sabe a quién votar. Les ocurre algo parecido  a los 7.119.387 (el 21,5% del electorado) que también mantienen su apoyo al PSOE. A ese que suscribe pactos para secundar las políticas del PP y que espera que Vd. por ejemplo termine votándoles a ellos. ¿Ha pensado que hay otras soluciones?

Tampoco ignoramos que a Vd. le da miedo “lo difícil” ¿es más fácil sobrellevar los recortes actuales y futuros?

¿Cree que a la larga esto se arreglará por este camino? ¿Ha mirado cómo les va a los ciudadanos de Grecia y Portugal? Si “cree” que nosotros somos “diferentes”, debería revisar la diferencia entre considerar cierto lo que no se ve y valorar la razón y los datos. Debería por fin enterarse de que los Reyes Magos y Santa Claus son los papás.

¿A Vd. le importa lo que le pase a la sociedad o solo a Vd. y su familia? En el segundo de los casos ¿Qué hace en un comunidad constituida en lugar de vivir en una isla para Vds.  solos? ¿Sabe que hay personas que se están jugando la vida por ayudarle? ¿Conoce por ejemplo lo que está haciendo -y lo que le cuesta- a Hervé Falciani?

Posdata para el resto de los españoles no adictos a PP y actual PSOE:

Dado que somos mayoría ¿Es lógico lo que nos está ocurriendo? ¿Qué mecanismos lograrían acabar con este insostenible desvarío?

Un 8 de Marzo de nuevo apremiante

Hace hoy justo un año que los medios se hacían eco de las palabras  en el Congreso del ministro de justicia de un casi recién estrenado gobierno, Alberto Ruíz Gallardón. Denunciaba lo que el considera una “violencia estructural” contra la mujer que obliga a abortar. Y, por ello, se comprometía “a defender el derecho reproductivo por excelencia de la mujer, que es el de la maternidad”. Ya avanzaba que iba a primar “los derechos” del feto, sin decir aún que incluso con graves malformaciones. Fue su homenaje a las mujeres en el día Internacional que se nos dedica. Para que nadie se llamara a engaño. Este señor aún pasaba por “centrista”.

 De alguna manera, los 8 de Marzo de los últimos años habían adquirido un carácter festivo. Quedaba mucho por hacer. No solo en España, sino en un mundo donde ser mujer suele acarrear diversas condenas. Pero aquí parecía a comenzar dar frutos la larga lucha de 40 años que protagonizamos las mujeres españolas apenas se alumbró la Transición. Incluso antes. Hoy el retroceso camina al galope.

 Prácticamente todas las “reformas” de ese ciclón devastador que ha supuesto para la sociedad el PP, poco más un año de PP aún, van encaminadas a mermar el Estado del Bienestar y a devolver a la mujer a “su sagrado papel en la familia”, como sin duda tienen en mente. La crisis ha restado servicios que puede suplir perfectamente la persona que “de natural” tiene esa “obligación”. Cuidar niños, ancianos, dependientes. En familia. A su costa.

 Pepa Bueno, la directora de Hoy por Hoy en la SER, abría hoy a las 8 con aterradoras cifras y reflexiones. algunas de las cuales recojo y hago mías:

 “Sólo el 53% de las mujeres españolas está en el mercado laboral. Forman parte de la población activa y de ellas, un 26,5% está en el paro. Una tasa que se ha disparado, subió más de tres puntos en el último año. De los casi 700.000 empleos que se destruyeron en los últimos 12 meses en nuestro país, más de la mitad eran femeninos. La crisis las golpea especialmente a ellas que han acusado en primera fila los recortes en Sanidad, Educación y Dependencia: 150.000 cuidadoras se han quedado sin seguridad social y se les ha reducido la paga. Se eliminó el plan para crear nuevas escuelas infantiles y, a día de hoy, 400.000 españolas trabajan a tiempo parcial para poder cuidar de su familia, frente a sólo 15.000 hombres. Es decir, los minijobs ya están aquí y, de momento, feminizados: jornada laboral más corta, pero también salario más pequeño y por lo tanto menor cotización y peores prestaciones a futuro, por ejemplo, el paro en la vejez, menos pensión”.

  Y, por otro lado, abierta la veda para imponer de nuevo esa ideología franquista que nos lastró durante décadas, renace el machismo. Ese actor, metido a político, Toni Cantó, que desde las filas de UPyD cuestiona el maltrato a la mujer. Y que es defendido, expresamente, por dos mujeres de su partido: la jefa Rosa Díez y la también diputada, Irene Lozano. Quien dice que rectificar es de sabios, mientras Cantó, ataca de nuevo para asegurar que “no se puede construir la igualdad a costa de los hombres”. Y el PSOE de Ponferrada (León) no tiene empacho en apoyarse en un condenado por acoso sexual para lograr la alcaldía de la ciudad. Dando ejemplo.

 Mientras se cercenan de nuevo los derechos de las mujeres, sus posibilidades de desarrollo, asistimos a ese despliegue de “féminas” –odiosa palabra que en este caso cuadra a la perfección- que ven machista establecer cuotas, como Cospedal y que, desde los más altos estamentos, vuelven a enlutarse en el falso recato, el incienso y la sacristía en pleitesía vaticana.

cospedal.soraya.mantilla

  El Periódico dedica hoy toda su edición a las mujeres. El gratuito 20 minutos, llena la portada. Todos volvemos a hablar hoy de una reivindicación que se creía ya al menos encauzada.   Y resulta que vuelve a ser necesaria y apremiante. Entretanto, la Comunidad de Madrid ha organizado un sarao estupendo con galletas, bombones, mascarillas capilares, un ‘personal shopper’ o una clase de aerobic ‘Zumba’ para celebrar el día de la Mujer Trabajadora.  Interesante el asesor para comprar cuando se conoce que las rebajas han registrado un histórico descenso del 20% porque ya no llega para eso. No hay nada de lo que hoy felicitarse. No, mientras esto no cambie.

 Detesto escribir en “los días de” y, sin embargo, hoy lo hago voluntariamente,  con preocupación y rabia. Lo peor es que hoy no es solo el Día de la Mujer trabajadora. Es también el día de la sanidad pública en cuya destrucción esta gente ha puesto el turbo. Con una obstinanción que hasta al más simple debería llamarle la atención. El de la educación. Toda. Tenemos ya hasta planes para cercenar la Universidad base del progreso de un país. Esto es un festín en el que solo vemos prosperar a las familias de quienes han tomado las riendas en asesorías y negocios. En el que la corrupción pudre las estructuras del Estado.

Sobre todo, es el día de la sociedad maltratada, si bien vuelvo a insistir que con la entusiasta colaboración de sectores de ella que no sé dónde tienen la cabeza… y la dignidad, y la empatía con sus semejantes. “Las obras de la libertad se construyen con mucha dificultad contra la historia, pero se derrumban con suma facilidad”, escribía en su último libro  el filósofo Carlos Fernández de Liria. Para añadir: “La historia no devolverá jamás la razón que hoy se nos lleva. Cada milímetro que el mercado y el capital ganen a la razón hará falta luego reconquistarlo, contra la historia, con los mismos esfuerzos con los que en su día se le arrancaron”. El capital, el mercado, la involución ideológica.

*Publicado en eldiario.es

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