Constitución en alarma, Estado de Consumo

Era joven, tenía un precioso niño pequeño, estabilidad, el –para mí- mejor trabajo del mundo y el sol parecía salir todos los días. Una Constitución de consenso –es decir, que completamente no satisfacía a nadie- abría la puerta a un tiempo nuevo sin embargo, en el que enterraríamos el durísimo tránsito hasta llegar a ella. En apenas 3 años se habían restituido los derechos civiles que el franquismo cercenó… durante 4 décadas que aún pagamos.

Nunca imaginé que en el redondo 2010 el Día de la Constitución se iba a celebrar bajo “estado de alarma”, con el aplauso mayoritario de la población. Para poner “en su sitio” a un colectivo de trabajadores privilegiados –hoy bajo jurisdicción militar y privados de sus derechos laborales- que habían echado un pulso al Estado de… consumo.

De todos los artículos de nuestra carta magna el que realmente se ampara (a la española, hasta con las habituales trampas a los usuarios) es el 51: “Los poderes públicos garantizarán la defensa de los consumidores y usuarios, protegiendo, mediante procedimientos eficaces, la seguridad, la salud y los legítimos intereses económicos de los mismos”.

Los medios informativos, incluida la televisión pública en sus telediarios, contribuyen con ahínco a mantener la situación. Andrés Villena en Público, señala los principales hitos que han llevado a esto: “ el “rebaño” debía seguir una dirección firme marcada por una élite, por lo que los medios se dedicarían a “fabricar el consenso” entre el grueso de la población y sus líderes”.

El derecho al trabajo también está consagrado en la Constitución española. Artículo 35. 1. «Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo».

Pues bien, más de cuatro millones de personas no “disfrutan” de ese derecho en España, duplicando la media de paro de la UE. Y 350.000 (en las cifras más optimistas) se vieron privadas este viernes por decreto a una prestación de 426 euros mensuales. El Estado se ahorra así 840 millones de euros, aunque, por ejemplo, como apuntaba un comentario, entregue 1.400 millones de euros a los concesionarios de autopistas privadas para salvarles del fiasco que al parecer las administraciones no previeron.

A muchos nos hubiera gustado que los periodistas en activo preguntaran a estas personas que no van a ver entrar ni un euro en casa, de qué habían tomado el bocadillo o si sufren mucho estrés. Casi 30 minutos del telediario de anoche se invirtieron en contarnos las jeremiadas de quienes no pudieron volar durante 24 horas. Mal está, hubo casos contados dramáticos, pero ¿no quedaron ni 60 segundos para ver cómo se vive sin ingreso alguno en un drama continuado de días y días? Más aún, 5.600.000 trabajadores cobran menos del salario mínimo, lo que es ilegal. ¿No militarizamos a sus empleadores?

Artículo 47. «Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación».

¡Qué divertido! ¿verdad? Esto es una utopía -el derecho de los consumidores ley sagrada-. El goteo de quienes se quedan sin casa pero con deudas al banco es constante, pero citaré un caso extremo. El de José Luis Burgos, un discapacitado que, en silla de ruedas, mantiene una huelga de hambre frente a una sucursal del Banco de Santander en Barcelona. Ningún gran medio le ha prestado atención. Ni se ha militarizado a Botín, por el contrario se le llama a consulta en la Moncloa. Y luego dice el gobierno que «quien le eche un pulso lo perderá».

Pero sigue el drama aeroportuario con esas pobres criaturas que lloran porque sus papás están nerviosos al no poder coger un avión. Y nos lo cuentan exhaustivamente, hasta hacerme quitar la radio o la televisión. Dos millones de niños viven en riesgo de desnutrición en España (no en Sierra Leona) porque su familia no dispone de suficientes medios para darles de comer. Ni medio minuto les dedican. Para ellos ni siquiera rige el Estado de consumo.

Pero el pulso perdido de los controladores nos “ha escupido en la cara”, dice otro comentario. Bien impermeable la tienen algunos, muchos, cuando el resto les resbala. Y jamás hablaré de caridad, jamás, sino de justicia.

Llueve intensamente en este Día de la Constitución lastrado. Yo adoro los días como estos, grises, húmedos, de gotas apaciguadoras. Pero me preocupa la idiocia de una sociedad que se deja manipular de tal forma en sus más bajos instintos, hasta pensar en la violencia contra otros asalariados que ni de lejos se embolsan lo que las protegidas «grandes fortunas«. Dice quien fuera presidente del gobierno de España durante 8 años, el inefable Aznar, que “el estado del bienestar no se puede mantener, no nos lo podemos costear”. No para pagarle a él por combatirlo cuantiosos emolumentos.

Escupen sobre nuestros derechos laborales y ciudadanos y solo nos irrita el ataque al Estado de Consumo.  Un nuevo periodismo se vislumbra, sin embargo,  con las terribles revelaciones de wikileaks y sus arriesgados actores, no sé si la España impenetrable le hará sitio en sus conciencias. Llueve y llueve realidad obscena para, seguramente, convertir las constituciones democráticas en papel mojado.

La carambola perfecta, rien ne va plus

La carambola les ha salido perfecta. Los controladores aéreos pusieron torpemente la bola en la mesa facilitando la jugada. La ciudadanía, infantil, egoísta y desinformada, encontró un chivo expiatorio. Se indignó y se asustó. Y allí estaba el gobierno para darle seguridad con una reacción contundente. Apoyémonos en las terribles pérdidas del sector, en el daño a la imagen exterior de España. Vamos, que el rescate anunciado desde la izquierda a la ultracaverna va a ser culpa de los controladores. Y el «y tú más» político y mediático para distraer. Curritos y medios neoliberales –prácticamente todos- gritan en distintos registros: “Privatización, ya”. Y cárcel. Y hoguera si se tercia. Las ejecuciones públicas para calmar el hambre hace siglos ya que se inventaron.

  Y temo por los controladores, por Cesar Cabo que ha dado la cara continuamente -intentando la cordura además en el paro que ocasionó el colapso aéreo-, porque el populacho fanático es muy peligroso.  Mucho más con España en «estado de alarma» y militarizada. ¡Quién nos lo iba a decir en democracia y por esta razón!

   Se da la paradoja de que un político que ha vivido largamente del Estado en diversos cargos, Ignasi Guardans, llama a la violencia contra los controladores en twitter: Si conoces a un controlador aéreo, sácalo de su cómodo anonimato entre sus vecinos. Hacen daño a ciudadanos inocentes escondidos en la masa”.  Macarthismo en estado puro. Visto en este imprescindible artículo.

Los niños y las mentes infantiles de cualquier edad precisan tener miedo para que venga papá protector y se lo quite. Entregan su vida y hacienda a cambio de una supuesta seguridad que siempre pide más. El miedo es yonki. El poder también. Fatídica casualidad la servida en bandeja por los controladores.

Son tantos desatinos los vistos y oídos en esas intensas 24 horas de paro aéreo que, en efecto, sí creo que ha quedado muy dañada la imagen de España. De sus gentes. El país del “yo”, de la víscera sin seso, que no piensa en el bien común como hace la gente educada. El que mira las hojas, las enmaraña y nunca ve el bosque, porque para ello se precisan perspicacia y criterio. 24 horas. Un día. Un ejercicio completo. Toda una vida. El desmadre. La carambola.

Y las privatizaciones, sí señor. Saquemos la pancarta para pedirlas, para suplicarlas. Los que las buscan para llenarse los bolsillos, y los curritos imbéciles, los bebés, los conejitos que persiguen la zanahoria que jamás comerán.

Veamos. Telefónica funciona, privatizada, fantásticamente para los intereses de sus dueños. Gana millones. A costa de, por ejemplo, cobrarnos a los incautos españoles las tarifas más caras de la UE. Repsol obtiene cuantiosos beneficios. Sus dueños y accionistas. Argentaria forma ahora parte del poderoso BBVA que compra bancos y se sienta en la Moncloa a consulta, o a dictar “consejos”. Todos lo hacen. No sigo con lo privatizado, la lista es larga ya. Todo eso era nuestro, del Estado. Ahora engrosa bolsillos privados y nosotros no vemos un céntimo. Por el contrario, presionan para que nos quiten los que nos quedan en aras del libre mercado y su voraz intranquilidad.

Y vayamos a los servicios de uso ciudadano. La empresa privada se basa en el principio de la rentabilidad. Invierte menos para ganar más. París tuvo que “renacionalizar” el agua por los problemas que causó la falta de inversiones del concesionario privado. Las loterías proporcionan enormes ganancias, ahora serán para cuentas privadas. El espacio aéreo estará mejor privatizado, sin estos malcriados controladores que han puesto en juego mucho en su torpe jugada. Pues igual se lleva el negocio Diaz Ferrán. ¿Mejor así?

Venga pues, abramos la puerta de nuestras casas, que entren a saco y se lleven hasta la ropa sucia para venderla. ¿Cómo se puede ser tan cretino si uno no va a rellenar su cuenta corriente con ello?

Así que la carambola… perfecta. Pasen señores pasen. Rien ne va plus.

Profundamente indignados ¿controladores?

Había, había, la indignación de los humanos tiene curiosos mecanismos. Veréis… durante un reportaje rodamos en una cárcel de Girona –cuando no había tantos medios de información teníamos acceso a todas las fuentes-. Como era habitual, un recluso se erigió en nuestro protector. Era un hombre adorable que nos facilitó mucho la tarea entre sus compañeros. Terminado el trabajo, tomamos un café enfrente con el director de la prisión y me contó su historia:

La mujer de este hombre se lió con otro señor. Terminó llevándolo al domicilio conyugal. Cuando los amantes decidían, echaban al marido a la calle y todos los vecinos lo veían aguardar a que la pareja concluyera su refocile sexual. El suplicaba desde abajo y no le dejaban entrar en su casa. Alguna vez, se asomaron a la ventana para mofarse de él. Pero, ay, un día le abrieron una carta dirigida a él… y los mató a los dos.

Nunca he olvidado el caso. En España se resume en que una gota colmó el vaso, los judíos -creo- dicen: nunca sabrás que paja rompe la espalda del camello. Me gusta más esta versión, es menos mecánica. Los seres vivos aguantan y aguantan hasta que dejan de hacerlo. Y la paja que derrota, que satura, es profundamente subjetiva.

De repente, la ciudadanía española salta en intensa irritación. ¿Se han hartado del goteo de parados? ¿De cobrar, quien trabaja, con Grecia y Portugal, los sueldos más bajos de la UE anterior a la ampliación al Este? ¿De nuestro miserable gasto social? ¿De tener las tarifas de telefonía y las comisiones bancarias más caras de Europa? ¿De la dictadura de los mercados? ¿De la sumisión del gobierno a los mercados y al todopoderoso imperio para lo que guste mandar? ¿De los dos millones de niños rematadamente pobres que viven en nuestro suelo y cuyas carencias familiares les llevan a la desnutrición?

¡No! es que los controladores aéreos han hecho una huelga sin avisar –que eso si está muy feo- y unas 350.000 personas se han quedado sin poder coger un avión. Con seguridad habrá entre ellos quienes precisen hacerlo con urgencia por motivos serios, pero ¡ay! es que estamos en puente y tenemos vacaciones, igual no podemos esquiar. La paja que ha roto la espalda española de la paciencia me produce náuseas. Egoísta, mezquina, inmensamente desorientada.  ¿Reaccionarán igual cuando «Bruselas» nos «rescate» y nos deje a pan y agua?

A los controladores, dicen, también se les rompió el espinazo con un decretillo de esos que salieron ayer para fastidiarnos un poco más la vida a todos. Y resulta que además son unos privilegiados, que cobran muchísimo. Igual son los que más pasta se llevan de todo el Estado ¿verdad?

No, no, que esto no se puede aguantar. ¿Qué dirán los mercados? ¿Se intranquilizarán y nos mandarán directos al rescate? Como dicen por ahí, igual así entienden que hay muchos españoles con posibles para coger un avión y no todos viajamos en burro.

La reacción ha sido ejemplar y ejemplarizante, no faltaba más. Periodistas indignados echan broncas a los perturbadores del sistema –los controladores, sí- como no lo han hecho jamás -¡dios mío! ¿y su amada objetividad?-. Y el gobierno se calza un par de esos para militarizar el espacio aéreo -¡jesús, qué susto!- y para decretar un “estado de alerta” que deja en suspenso derechos ciudadanos y por primera vez en democracia. Vaya, vaya.

 Tengo muchas más preguntas:

Recién privatizada parte de AENA, cuándo controladores, pilotos, o cargadores de maletas hagan huelga ¿se sentarán en el consejo de ministros los presidentes de las empresas dueñas de nuestro espacio aéreo para adoptar medidas?

¿Por qué no decretaron el estado de alarma para Díaz Ferrán cuando dejó en tierra a miles de pasajeros en las entrañables navidades?

¿Detendrán a los volcanes cuando escupan lava y paralicen el sector aéreo?

Había algo que sí iba a movilizar a la ciudadanía española, al gobierno y a muchos periodistas, lo había. Sorpresas que da la vida. Existen mecanismos democráticos para las huelgas que los controladores no han cumplido, sin duda, pero a mí no me conmueve apenas la indignación social por este hecho. Me da pena en realidad. Por comparación. Así que, para que no se quiebre mi espalda, me voy a dejar llevar.

Déjeme Vd. en paz, estoy saturado

¿Que científicos de la NASA van a anunciar que hay vida extraterrestre? Déjeme Vd en paz, estoy saturado. ¿Que no era vida extraterrestre sino una bacteria rara en aguas de nuestro propio planeta? Pues vaya birria. Para quienes amamos la información, sabedores de su importancia vital para ser ciudadanos con criterio, estos días son, gracias a las revelaciones de wikileaks un festín. Las críticas llueven incluso de periodistas. “Son demasiados impactos, la gente se cansará -¿yo me canso?-“. “Total no dicen nada nuevo, ya lo sabíamos”. “¿Alguien pensaba que la diplomacia y el mundo funcionan de otra manera?”. La facción entusiasta les argumenta: “El hecho de que las élites de poder (e incluso cierta prensa) estén reaccionando violentamente parece confirmar que la teoría política del hacker australiano (Assange) es correcta, y que los poderes fácticos se sienten verdaderamente amenazados”, resume Pepe Cervera. Así es. Enemigo público número 1, políticos que quieren matarle por su “justicia” expedita, el portal boicoteado.

Wikileaks nos ha contado, en cables con el sello de las embajadas estadounidenses, como poco la corrupción que impera en muchos países, en muchos gobiernos, sus miserables servidumbres. Pero es que, además, los medios traen más noticias, vaya por dios. Vamos a ver que, concretamente en España, son nefastas. Como los tres millones de euros que se embolsó la trama Gürtel, vinculada al PP salvador, solo con la visita del Papa a Valencia. De nuestro dinero, del que yo misma necesito, sin ir más lejos.  Y este chico,  Zapatero, abdicando de su ideología si alguna vez la tuvo, junto a todos los socialistas con responsabilidades públicas que se refugian en el “sentido de Estado” para privatizar empresas muy rentables -obteniendo el pan de hoy y el hambre para mañana- y quitar 426 euros a los parados de larga duración. Pues no,  cuando se incumple un programa hay que dimitir. Y dejar paso a la derecha titular, afín absoluta de los mercados, para que la ciudadanía desinformada sepa lo que vale un peine.

¿Y el PP? Nada, que Aznar dijo que igual si la cosa se pone muy fea vuelve a la política para salvarnos. Que no le gusta Rajoy, su elegido. Y Gallardón, el amado dilapidador de dinero público, se postula para sustituirle. ¿Y Aguirre? De ella y sus obras hablo al final del texto.

Tanto a los políticos como a la audiencia, le sobran ya los 26.000 parados más del último recuento. Los cuatro millones, o así, oficiales. Lo mejor sería meterlos en una bolsa o en una balsa, librarnos de ellos e iniciar un nuevo punto de partida ahora que parece que, una pizca y por unos días, hemos tranquilizado a los mercados. Son tan molestos. Un auténtico lastre.

¿No es esencial la información? Ah, pero es que «es demasiada». «Yo de esas cosas no entiendo, no me interesan, quiero divetirme. De mi vida y mi futuro… no entiendo». Tampoco lo hacen los telediarios, la fuente donde bebe una mayoría votante. La jugada de Zapatero para dar negocio y poder a sus amigos a costa de la televisión pública, ha acabado en fiasco. Cuatro y La Sexta –sus apuestas- desaparecen engullidas por las clásicas: Antena 3 y Telecinco. Sus informativos, cargados de sucesos y banalidades, son programas de entretenimiento para masoquistas morbosos. Y TVE, especialmente en el TD2, el reino de Poncio Pilatos.

Si ante todo lo que está sucediendo y se está revelando, presenta a la audiencia: “Éste dice que ha ocurrido esto, pero el otro, el implicado, contesta que no y, yo que soy la repera de objetiva, no les doy ni un dato para que tengan una base como es la obligación del periodista”. Y a ver que opina el PP que tiene que salir todos los días. Y ponemos a Llamazares un cachito que parece que tiene una opinión “como diferente”. Y si alguna vez nos mojamos que sea para mostrar una gracieta como esta parábola neoliberal:

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Ay, pero los medios conservadores, apartados de la tarta de wikileaks, la ultracaverna cuyas cadenas de televisión propició fundamentalmente la imprescindible Esperanza Aguirre que aguarda su momento para vender hasta el suelo bajo nuestros zapatos, son bastante menos «objetivos«. Uno de sus mejores amigos y protegidos, Federico Jiménez Losantos pide hoy en El Mundo, de Pedro J. Ramírez un golpe de Estado. Lo hace mucho, pero parece que ahora nos pilla un poco más enfadados. Y, además, estamos en grave peligro de “rescate” en cuanto los mercados vuelvan a “intranquilizarse”. La inefable «bienpagá«, Cospedal, declara también en El Mundo: “Con este Gobierno, la democracia está en peligro”. ¿Peligro? Hay que actuar. La solución la tiene alguna otra bacteria con cianuro:

Escribe Jiménez Losantos (en El Mundo de Pedro J, ya digo y mentando la cuando menos oscura jugada de la Zarzuela):

“España está tan horriblemente mal que cualquier remedio, venga de donde venga y llegue hasta donde llegue, es bienvenido. Sin embargo, lo que tenemos, por encima de esta crisis económica que nos puede llevar en un par de meses a la suspensión de pagos es una auténtica crisis de régimen, que debe ser abordada como tal y cuyo único remedio es el que los grandes empresarios y amigos del Rey han elevado a su consideración, seguramente porque lo había pedido”

(…)

Pese al descrédito del concepto, que recuerda las vísperas del 23-F, España necesita mucho más que el entonces famoso «golpe de timón» de Tarradellas y el «Gobierno de gestión» que aborde las reformas económicas e institucionales que nunca hará un candidato electoral. Con un gobierno presidido por un independiente que forme un gabinete de emergencia y unidad nacional -con Mas a prudente distancia-, España podría atisbar alguna posibilidad de salvación en 2012. En una campaña electoral de dos años es rigurosamente imposible. La suspensión de pagos impondrá soluciones de emergencia. Hagámoslas antes de que nos las hagan”.

 

Comunidad internacional vs. Comunidad de vecinos

No dejo de preguntarme a quienes se refieren cuando hablan de la “comunidad internacional”, ésa que quieren preservar. Y me asombra un tanto que hasta sesudas y aposentadas (igual demasiado) voces hablen de límites a la “transparencia” en aras de algún bien común. Creo entender que invocan unas “reglas del juego” establecidas para una mejor convivencia. Pero, como las grandes magnitudes se nos escapan –ese mundo tan repleto de personas y situaciones variadas-, vamos a verlo con un ejemplo, casi de parvulario,  más próximo: una comunidad de vecinos.

Lo somos. Ciudadanos de pleno derecho que habitamos nuestros pisos en un gran edificio. Sí sabemos que unos disponen de más metros cuadrados que otros, y que no es lo mismo vivir a ras de suelo que en los duplex del ático, que en el garaje se cobijan desde masserattis a utilitarios y que buena parte se conforma con viajar en metro, pero lo aceptamos porque de puertas para adentro hemos construido un hogar con todo cuanto creemos puede hacernos felices, de acuerdo con nuestras posibilidades. En la calle, tirados en mantas, vemos a personas que no tienen techo donde cobijarse, están mucho peor que nosotros.  A mí me duele, pero nos cuentan que así son las cosas. Desde luego, nosotros somos unos privilegiados. Por eso, muchos aceptan lo intragable, para conservar lo que tienen al menos. No sé si podrán. 

Elegimos de entre todos los vecinos una junta rectora  y, dado su intenso trabajo, decidimos remunerarles a expensas del presupuesto comunitario. A algunos, bien lo vemos, se les ha subido a la cabeza lo que debería ser el honor de servir a los vecinos, a sus iguales, y a veces me encuentro en el ascensor a gente que discrepa de su actuación. Le hemos visto, por ejemplo, adjudicar contratos de reparaciones a sus amigos, y coger el dinero para pagarles de nuestros bolsos y carteras. Pero, en estos edificios tan grandes, las personas apenas nos conocemos, ni de broma pasamos al piso de al lado a pedir una taza de harina si se nos ha terminado.

El caso es que un día nos enteramos –que ni siquiera hicieron reunión para contarlo- que los del ático han tenido un problema muy serio por no sé qué negocios sucios que habían perpetrado y que se van a ver en la calle. Y llega la junta y saquea las cuentas de la comunidad para ayudarles. Cuando les hemos preguntado, han argumentado que si se hundía el tejado, se nos hundía también el inmueble entero. Menos mal, eso sí, que les sacamos a flote y vemos llegar a sus domicilios unos pedidos con langostas, angulas y vino de Burdeos que evidencian su recuperación.

Lo peor es que nos dejaron la caja temblando. En justa compensación, los del ático nos prestaron parte del dinero que les habíamos dado. Con intereses. Pero, ni aún, así llega para pagar las facturas. Se han puesto muy serios, quieren cobrar sí o sí. Quieren muchas más cosas, según estamos viendo.

La junta entró a saco en nuestros pisos. Se nos llevó el televisor de plasma, el reloj de la abuela, las sillas, a algunos el sofá y las camas, parte de la ropa. Se han metido en la cocina, en el frigorífico. Tenía yo un pollo estupendo para hacer un tajine, pues nada, me he quedado sin él. Nos dicen que tenemos que ser austeros para pagar a los del ático y a ellos, a la junta. Peor les ha ido a otros que han sido desahuciados por impago, y a quienes hemos visto irse con una mano delante y otra atrás para tapar su desnudez.

Como ni aún así logramos hacer frente a nuestras deudas y en espera de mayores ajustes, la junta ha decidido vender la piscina, el gimnasio, el cuarto de bicicletas, y el portal. Y ahora nos cobrarán por usarlos. Hasta los niños tienen que entregar chuches para subirse a los columpios.

Nos hemos ido enterando de sus tejemanejes por un vecino (un chico muy loco del 1º A con el pelo casi blanco) que ha punteado la cadena de televisión comunitaria donde nos aleccionan a diario de lo malos, tontos y miserables que somos aunque nos consuelan con muchos entretenimientos. La verdad, pura y dura, de las reuniones en el ático con la junta, ya es patrimonio de toda la vecindad. Algunos han apagado el receptor, se asustan. Otros lo estamos viendo alucinados.

Resulta que al vecino del 6º C lo frieron a palos, y a un chico del 9ºF –que les estaba grabando- lo tiraron por la ventana y lo mataron. Y, entre copa y copa de champán francés, los del ático y la junta decidieron taparlo, sin llamar a la policía. Dicen que el secretario protestó. Lo echaron de la casa.

Cada vez hay más vecinos indignados con las revelaciones. Pero la junta argumenta que obra por nuestro bien, que en las alturas se habla otro lenguaje que nosotros no entendemos – pero ¿qué me cuentan? son vecinos de la casa igual que todos-. El chico del 1º A, dicen, es un terrorista y hay que encarcelarlo. De momento, ha huido con lo puesto, a todo correr, para intentar refugiarse en un lugar seguro. Con su ordenador, para seguir contándonos lo que sabe.

Lo más sencillo sería convocar de nuevo elecciones y elegir otra junta de vecinos. Dejar que los miembros actuales regresen a su silla y su cocina, a su trabajo en la notaría o el supermercado. Aunque la única alternativa disponible -a menos que nos organicemos nosotros, tan propietarios o inquilinos como ellos- son los primos de los residentes en los duplex del ático. En cualquier caso, las «reglas del juego» las hicieron ellos, no toda la comunidad. No tienen derecho a obrar con secretos en asuntos de todos. No lo tiene a actuar rozando, aparentemente, la ilegalidad, por ser benévolos en el calificativo.  Se diría que «la comunidad internacional» es solo la élite que ellos han formado. Pero muchos vecinos no quieren saber nada de eso. La mía, en la puerta de la derecha, ahora sí me habla. Me dice que tiene mucho miedo, ha de sacar a sus dos hijas adelante. Ellas no tienen trabajo. Y que habrá que hacer lo que la junta diga. Y la junta lo que manden los del ático. No dejo de repetir, a quien me quiera oír, que terminaremos todos en la calle, pero es que algunos están tan aterrados que cierran los ojos a lo que realmente deberían temer: al futuro que nos han preparado.

 Como el futuro llega por minutos, Zapatero se ha mercado unas medidas contra los ciudadanos y a favor de empresas y mercados, realmente indignantes. El PP, por su parte, ha dicho -Cospedal- que era lo que ellos proponían y -Montoro- que el presidente no se decide a acometer reformas «estructurales» ¿la esclavitud?

¿Qué democracia hay que preservar?

La secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton –que no es de lo peor que ha pasado por la Casa Blanca- dice que las revelaciones de wikileaks “atentan contra la comunidad internacional” -¿De qué democracia me está hablando?- y que se propone cambiar… el sistema de comunicaciones. Se deduce que para seguir obrando con la misma impunidad y de nuevo en el secreto.

Un periódico neoyorquino siguiendo los pasos de algunos congresistas

Leer periódicos -de los de verdad- ha vuelto a convertirse en un ejercicio apasionante después de años de terrible tibieza. Se lo debemos en particular al osado fundador de wikileaks, Julian Assange, y a algunos de sus informadores. Por ejemplo, un chaval de 22 años a quien se vituperó ampliamente por sus “peligrosos sueños de gloria”, y que hoy se pudre en una cárcel militar estadounidense. Ambos son o serán “daños colaterales”.

Porque lo que fundamentalmente revelan los cables de las embajadas norteamericanas, hoy a la vista pública, es que EEUU presionó a gobiernos para que no prosperaran las demandas de sus “daños colaterales”. En el caso español, su “daño colateral”, era un ser humano que adoraba el periodismo y se arriesgaba porque la sociedad viera lo que él mismo veía a través del visor de su cámara. José Couso murió en el Hotel Palestina de Bagdad en 2003 (durante la ilegal invasión de Irak) por fuego norteamericano. Al lado de sus compañeros que se salvaron de casualidad.

Leyendo los cables, se aprecia que la embajada estima que el gobierno le da buenas palabras, algún apoyo concreto a la «posición norteamericana«, pero no mucho más. El resumen de Carlos Yárnoz -que presumiblemente cuenta con más información-, las visitas, llamadas y parabienes del fiscal general del Estado español Cándido Conde Pumpido o del fiscal Javier Zaragoza, y de varios otros,  tan colaboradores para tapar el caso, son bastante más preocupantes. Esas presiones  (y su exitoso resultado) aparecen como de muy dudosa legalidad y, desde luego, ponen en solfa la soberanía nacional. Y no fue el único caso. Los vuelos de la CIA, Guantánamo, también habían de ser discretamente obviados. Para el limbo de la justicia se arbitraron después pagos, 85.000 dólares preso acogido, informa El País, y visitas al jefe, a Obama, para la foto. Penoso. El gobierno dice que toda esta información es falsa o está manipulada. O que los contactos se han hecho dentro de la legalidad. Según los documentos publicados por El País, El Fiscal Zaragoza haría «todo lo posible para que el caso de Guantánamo no cayera en manos de Garzón, sino en las del juez Ismael Moreno«. También habría prestado oídos al fin de la jurisdicción universal que tenía España. Le molestaba a EEUU. Y a Israel. Fue una de mis primeras entradas en el blog. Ya no disponemos de esa competencia.

En el conchabeo sobraba, además de algún otro miembro de la judicatura, el juez Baltasar Garzón. Nunca le olvido.  Su caso es uno de los más asquerosos sapos que estamos engullendo. Encausado y apartado de su carrera, por meter las narices en el franquismo y siempre donde no «se debe» y donde no lo hacen otros. Pero, claro, es que es “muy protagonista”. Gran delito. ¿De qué democracia me están hablando?

En Alemania tuvieron otro “daño colateral”. Un ciudadano, Khalid El-Masri, fue secuestrado y torturado por la CIA y el departamento de Estado norteamericano se limitó a decir: “Seguro, nosotros secuestramos y torturamos al chico equivocado, pero considerad el contexto político”. Añadieron algo más: si vais a por los nuestros de la CIA «se resentirán las relaciones bilaterales”. Exactamente lo mismo que decían a los españoles. Al fiscal anterior, Fungairiño a quien EEUU adoraba, sin duda, por sus méritos colaboradores. Puede que en todos y cada uno de los países. La diferencia es que Merkel plantó cara, aunque, bien es verdad, porque había “un clamor popular”. La sociedad reaccionó y lo hizo, desde luego, por lo que contaban los periódicos. También se dispara el diferencial de justicia entre España y Alemania. Somos más amenazables.

Porque nosotros tenemos el país que tenemos. Los mercados no se han enterado de que Duran i Lleida vaticinó que “se tranquilizarían al ver el resultado de las elecciones catalanas” (donde han triunfado sus primos hermanos neoliberales), y nos están dando unos palos épicos. El diferencial con el bono alemán (el financiero) ha llegado esta mañana a los 300 puntos. Cuando se alzó hasta los 240 los cimientos temblaron.

Porque resulta que Hillary considera que divulgar su basura (y sin duda la de muchos otros países) atenta contra la comunidad internacional, pero los mercados no, y la especulación financiera sigue su camino implacable. Y van a por nosotros. ¿De que puta democracia me están hablando? ¿Quién eligió a los mercados? Duran i Lleida no les “ha tranquilizado” y parece que tampoco el «sonado» triunfo del PP catalán, que ha logrado 65.000 votos más que en 2006, sin llegar al techo que obtuvo en 1996. Pero Esperanza Aguirre aprovecha el despiste para ver cómo vende lo que es nuestro. ¿De qué democracia me hablan? Sin empleo, rebajados sueldos y pensiones, derechos laborales y humanos.

Apenas por ningún lado que se la mire, merece preservarse este remedo de democracia que unos pocos han fabricado imbecilizando a una sociedad que se ha dejado robar la verdadera y que costó años y sacrificios obtener. Yo, ésta, se la regalo empaquetada dentro de un orinal.

Pero ¡que no cunda el pánico! La escritora británica Heather Brooke escribe hoy en The Guardian: «Wikileaks: la revolución ha comenzado y será digitalizada. La web está cambiando la forma en que las personas se relacionan con el poder, y la política no tendrá más remedio que adaptarse«. Ayer lo decíamos aquí. Solo espero, ruego, que en eso no sea España, una vez más, diferente. Somos más de los que dicen que somos.  No faltes tú.

Wikileaks desnuda a los poderosos

Impusieron scanners en los aeropuertos en aras de una seguridad que no evita atentados. En aras, seguramente, de imponer y extender el tan útil miedo. Y ahora wikileaks nos muestra la desnudez de los poderosos. Muchos ciudadanos anónimos vienen exponiendo su intimidad desde hace tiempo, gratis y voluntariamente. Lo hablamos desde hace tiempo en casa: uno de los mayores “cambios de paradigma” que se han dado en este convulso tiempo ha sido en el concepto de privacidad. Solíamos preservarla pero ya no, apenas no. No sé si fue la soledad (ésa que se disfruta entre la muchedumbre), la prisa, la banalidad actual, pero hemos abierto la puerta a nuestros reductos particulares. De par en par o con mesura.

Las redes sociales, los blogs, crean una mecánica por la que uno muestra cómo es, incluso aunque no cuelgue sus perfiles y sus fotos. Lo que decimos, lo que omitimos, y la forma de hacerlo, da pistas. Muchos adolescentes han perdido por completo el pudor al subir miles de fotos a su red favorita, sin saber que esas imágenes permanecerán allí por los siglos de los siglos. “No, se pueden borrar”, me decía hace poco una niña. No, no se puede, quedan rastros. En mi correo de gmail me hacen sugerencias de publicidad según lo que escribo en privado. Estamos a la intemperie.

Personalmente he descubierto que no me importa, no tengo nada que ocultar en lo que manifiesto por escrito. Cumplo la norma de quienes imponen los scanners en los aeropuertos «si no ocultas nada, no tienes por qué temer«. Pues eso, ahora les ha tocado a ellos, que sí tenían mucho que esconder. Pero esta exposición nuestra ha sido utilizada con profusión por los poderosos. Nos vigilan por todas partes. Para protegernos argumentan. No. Para controlarnos, estudiarnos y hasta vendernos (productos y a nosotros mismos).

Lo que wikileaks ha hecho esta vez ha sido dejar en cueros a nuestros controladores, a la poderosa diplomacia norteamericana y a toda la élite de poder que se codea con ella. Si hurgan en las demás embajadas encontrarán actuaciones similares. El scanner nos muestra cuerpos muy vulgares e incluso que no han pasado por la ducha en una buena temporada, definitivamente sucios y hediondos. La mugre que tapaba el glamour a la vista.

Lo más llamativo de lo que se va filtrando del grueso paquete de 250.000 documentos es esa porquería cotidiana, servida de forma que roza el cotilleo. Alguna revelación sí constituye mayor noticia. Que el gobierno estadounidense mandara espiar al secretario general de la ONU y algunos de los miembros de la organización, hasta incluyendo sus ADN. Que Berlusconi es la alcahueta de Putin en Europa –no hacía falta más que verlos- o que Putin es el que manda en Rusia –sobradamente sabido- y Rusia un país en el que imperan las mafias. Que los árabes recelan de los persas. O que la administración USA recibe informes serios, como el del golpe de Estado en Honduras y luego la Sra. Clinton se calla como un cadáver. Tal como ha descubierto Juan Luis Sanchez en periodismo humano.

Que, en España, la embajada norteamericana presiones a jueces, ministros y empresarios. Que maniobró y amenazó para lograr sus fines. Que, como en el resto de los países, emitió informes demoledores de nuestros mandatarios. Sólo les cae bien el Rey. Corroboran, como me he cansado de escribir, que el PP perdió las elecciones en 2004 por su manipuladora gestión del atentado. Y vemos, en el artículo de Jan Martínez Ahrens, cómo se apresuraron a ver quién era Zapatero para concluir que pertenecía a “una izquierda trasnochada y romántica”. Le dieron “palo y zanahoria”, seña de identidad de la política norteamericana, y ya hemos visto que nuestro presidente ha logrado reconvertirse a la moda imperante.  

Y una última reflexión. El periodismo va a remolque de wikileaks que es quien hace su trabajo. Tan evidente que casi me sonroja escribirlo. Javier Pérez de Albéniz borda sus conclusiones. Destaco éstas por ejemplo:

Su trabajo consiste en conseguir información interesante que luego suministra a un grupo elegido de grandes periódicos interesados en publicarla. Como hacían los periodistas de antaño ¿recuerdan?” (…) “Wikileaks ofrece lo que el poder esconde. Casi nada. Y los periódicos se lo compran. Wikileaks tiene su propia web, y podría ofrecer el mismo producto que entrega a los periódicos pero consiguiendo menos difusión. Necesita altavoces. Y ahí están los grandes periódicos del planeta para subir el volumen”.

 Hoy hemos avanzado en el conocimiento de los poderosos. Esperemos que no se quede en anécdota de consumo. Los tenemos ahí, desnudos, con sus vergüenzas al aire. Para estudiarlos como nos estudian ellos, para ver su vacío. Ahora hay tabula rasa, también ellos son expuestos y amplificadas sus miserias. Quizás porque otro poder ha emergido. Con algunos compañeros no dejo de evidenciarlo: los ciudadanos en Red. Periodistas sin trabajo remunerado incluidos. A la intemperie como ya cada vez mas personas.Hasta para mostrar en el aire alegrías y tristezas. Rara sociedad nos hemos mercado, realmente. Una inmensa plaza pública en la que, sin embargo, lo que nos maniata son los intereses privados. Extraña de verdad. Me voy a escuchar lo que canta -tan bien- esta chica en una esquina.

G-7.000.000.000

La fotografía de D. Umbert, publicada en El Mundo, es del Parlamento catalán. A la espera de los nuevos inquilinos, los escaños permanecen vacíos. Casi: un maletín los ocupa. La expresiva imagen podría extrapolarse a las Cortes Españolas y, sin duda, a Estrasburgo y su consecuencia en Bruselas. La verdad es ésa: caras valijas se aposentan en el lugar que debía hacerlo la soberanía popular, tal como mandan las Constituciones democráticas. ¿Lo han y lo hemos olvidado?

En la Moncloa, la sede del gobierno español, también se han acomodado los representantes de 37 empresas que, según nos cuentan, acumulan el 40% del PIB. Familias de solera enriquecidas en las raíces de nuestra desgraciada historia o nuevos ricos. Dueños particulares de empresas que fueron públicas y se entregaron a los amigos. Regentes que reparten subcontratas a menor coste para acumular cada vez más beneficios. Fabricantes que dejan o no dejan empleo en casa. Insufladores de burbujas varias. El gerente del FMI que salió por piernas a punto de revelarse la crisis ya gestada y que hoy dirige una caja –aún- cuasi pública. Traficantes de aire puro. Hay de todo en el paquete. Favorecidos por un trato ventajoso en los impuestos, sin excepción. Sus maletines son los que mandan, por encima de la sociedad.

Zapatero les ha prometido acelerar las reformas económicas”. Meter mano a las pensiones, urgentemente, “ir más allá en la reforma laboral”, tal como ellos piden. Echémonos a temblar en consecuencia. Había que tranquilizar a los histéricos mercados. A los que sientan sus maletines en Europa también. Y los periódicos neoliberales jalean el status quo, los que vaticinaron la crisis por las narices, los que sentencian países desde los consejos de redacción.

Dicen las PYMES españolas que ellas son las que proporcionan el 80% del trabajo. Debe ser cierto. ¿Y no era el empleo uno de los principales problemas de España? ¿Qué hacemos con el 40% de los jóvenes y no tan jóvenes parados? Pero no, la economía, la política, nuestra vida, la de nuestros hijos, se juega en el casino. Para que solo quién tenga más fichas participe y gane. ¿37 en España? Parece que, fundamentalmente, sí.

Ya le llaman a la reunión de la Moncloa el G-37, no, debería ser el G-46.000.000, nosotros, porque con nosotros se especula. Pero, al margen de errores propios, somos apenas un apéndice de la UE muerta –aunque no enterrada- donde unos extraordinariamente bien pagados políticos y funcionarios, con su credibilidad mundial por los suelos, se pliegan a los mercados. Para ahí necesitamos el G-501.000.000.

Cruje el mundo en desigualdades. Algunos países espabilan en fórmulas propias, más o menos a costa de mermar derechos laborales. Algunos con saldos humanamente positivos en sus reformas. Pero la globalidad, que en concreto tanto invocan, es una pifia. Existía la ONU: la desinflaron. Precisamos por tanto un G-7.000.000.000. U obligar a quienes sentamos en las poltronas (es lo que han terminado por ser) de la democracia a que avienten maletines de rica piel y obren para el bien público, de toda la población. Porque va a llegar un día en el que lo vamos a hacer nosotros.

La corrupción ¿bien de interés cultural?

Tribuna que me publica El País:

España fortalece sus tradiciones. A su vanguardia, el PP libra denodada batalla para que los toros sean declarados bien de interés cultural, patrimonio protegido por la UNESCO y anticonstitucional su prohibición. En consecuencia, ampara la fiesta en algunas de las comunidades que gobierna. Y no está solo, políticos de otros partidos y sectores de la cultura lo secundan.

En tales circunstancias, tal vez tenga sentido esta modesta proposición: ¿y si nos planteamos consagrar la corrupción como «bien de interés cultural»? ¿No les parece a ustedes lamentable que españoles de bien sean detenidos y hasta encausados basándose tan solo en indicios y pruebas? Piénsenlo, declarar la corrupción bien de interés cultural, también de interés turístico y hasta patrimonio nacional a proteger, no tendría sino ventajas. Se pueden esgrimir sólidos argumentos que fundamenten la propuesta…

 (Seguir leyendo y votad, si os gusta… )

 Más abajo, muchas sugerencias para leer y oír despacio en el fin de semana…

La rebelión de los corderos

Palpo en la calle una honda preocupación que ha sustituido en las conversaciones las trivialidades al uso por el temor a nuestro ¿incierto? futuro, pero también una enorme confusión de ideas. Una vez más se demuestra que para tener criterio es esencial la información y ésta se les hurta o manipula a buena parte de la sociedad.

Los ciudadanos irlandeses, como antes los griegos, como buena parte de los atrapados en las fauces de ese monstruo en el que han convertido a la Unión Europea, ya conocen la historia en sus propias carnes. Funcionarios a la calle, reducir sueldos, subir impuestos (el IVA naturalmente, ni tocar los de los ricos), regalar el despido, congelar las pensiones, apretar el cinturón de los ciudadanos hasta la yugular. Pero los mercados no tienen bastante con ello, quieren más. Así que ya andan preparando nuevas restricciones, nos lo dicen todos los días los políticos. Es decir, somos corderos apilados en el callejón del matadero.

Irlanda era, hasta ahora, el paraíso neoliberal, el tigre celta, el lugar donde el libre –libérrimo- mercado había mostrado su excelencia. Los líderes del PP español no dejaban de repetirlo, ése era el camino. “Hace sólo 25 años, Irlanda era uno de los países más pobres de la Unión Europea. Sin embargo, hoy, en 2006, Irlanda es el país más rico de la Unión Europea, tras Luxemburgo. Hasta el punto de que Irlanda, que desde el siglo XIX siempre había sido un país de emigrantes, se ha convertido en país de acogida de inmigrantes. Y este milagro económico tuvo su origen en políticas liberales”, escribía Esperanza Aguirre en El País. Bien, pues ahora van a tener que volver a emigrar, entre otras muchas penurias.

Con desparpajo y desfachatez sin límites, el PP (o CiU que comparte la misma ideología) no se inmuta por la evidencia de sus errores de cálculo y sigue atosigando las mentes adormecidas y aterradas de los españoles con que ellos son la salvación. Lo peor es que no piensan cambiar su política neoliberal. Se despeña el país pero se lucran «los suyos«.  Rajoy ha dicho -ha advertido por tanto con claridad-  que su modelo es  Cameron que ha dado el mayor palo de la historia al bienestar social británico. Por cierto, ni en sueños hemos conocido los españoles nada semejante a lo que tenían ellos, y aún nos lo quieren «ajustar«. Votarles, oírles, es entregar las llaves del establo al lobo.

En la práctica, han despilfarrado el dinero público tanto o más que los demás. Ese dinero de un Estado que les sobra -otra paradoja tan evidente que hiere la vista-. Madrid es el ayuntamiento más endeudado de España, por mala gestión, por priorizar «megagastos» que apenas servían a los ciudadanos. «Pues se vende«, dice Aguirre, edificios de todos, transportes, lo que sea, hasta que no quede nada. Pero mantengamos las riendas ciudadanas bien sujetas. El lobo ya se ha merendado más de la mitad. Y cuando precise más, engullirá hasta nuestros despojos, en pastillas para el caldo, si es preciso. Y atentos a los perros falderos cómplices del sistema.

 Zapatero, el PSOE,  se plegó a los mandatos de los mercados que nadie eligió. Ésos a los que tenemos que tranquilizar a diario, someternos a sus exámenes, o soportar sus “castigos”. Sí, esas palabras emplean los medios. Cuando escucho “castigo” especialmente, mi dignidad hierve. ¿Quién les ha dado el látigo? ¿Quiénes lo han permitido? ¿Llegaremos a los sacrificios humanos para aplacar al Dios-Mercado? Venga, un funcionario, un parado, un pensionista.

Hay otras formas de afrontar la crisis. No, ya le llaman “cambio de paradigma”. Golpe de mano, mundial, y particular en la UE anquilosada y podrida que votaron los ciudadanos desinformados. Obama intenta otra cosa: la doctrina keynesiana (liberal humano) que en los años 30 sacó a EEUU de la recesión, invirtiendo en gasto público, en empleo público, de todos, para todos.

La Europa a la deriva, el futuro parque de atracciones del mundo,  como ya dicen chistosamente fuera -porque ya no tendrá ni producción, ni voz, ni brío, sino tan solo hermosos edificios a visitar-, opina y obliga a hacer lo contrario. Tan ahíta está de nefastos priones que casi todos sus dirigentes se contaminan. El socialista Almunia con enorme entusiasmo, haciéndole el juego al neoliberalismo. Nada inócuo. Nuestra amiga, la economista Ángels Martínez i Castells, nos demuestra cómo, mientras los aterrados ciudadanos ven mermada su vida, los ricos asisten a los mayores beneficios de la historia.

Los golpistas, los terroristas, son muy pocos, nosotros siete mil millones de personas. Les apoyan los lobos neoliberales con poder, PP y CiU en España, la pléyade azul de Europa. Y la socialdemocracia baja la cerviz presta al degüello. El nuestro.

Ha llegado la hora de que los corderos, pacifica y ordenadamente, se rebelen contra la tiranía. Y tomen las riendas. El último comentario de “El mal de los mercados locos” hace un análisis tremendamente certero de cuanto nos ocurre. Y en particular el debate»contrattacando» que realizamos en el Círculo. Aquí están los enlaces para que, si queréis, los escuchéis con calma en el fin de semana.

http://www.circulobellasartes.com/mt_visor.php?id=5512

http://www.circulobellasartes.com/mt_visor.php?id=5526

Por el camino que vamos, no saldremos de la crisis, no revertiremos el “cambio de paradigma” que nos han decretado: que los ricos aumenten obscenamente sus riquezas, que gocen de total impunidad, y que su fiesta la paguen los ciudadanos. Cada vez más hartos, más informados, los corderos necesitan arrebatar las llaves al lobo y, más aún, expulsarlo de sus vidas. El instrumento democrático es la política, hoy hundida en los abismos del desprestigio. Reclamemos a los políticos decentes, que los hay, que tomen las riendas. La ciudadanía que “tiene miedo” debe saber que “los de arriba” somos todos, y que si el miedo nos atenaza ahora, los motivos para alarmarse se agrandan cada día, son más temibles las consecuencias que se derivarán de no moverse. El lobo voraz ríe bloqueando la salida.