La gran estafa

Los griegos andan viendo dramáticamente mermadas sus condiciones de vida porque su país necesita 110.000 millones de euros. Los portugueses se encuentran en parecida situación. Mientras tanto, los gobiernos de la UE han puesto a disposición de los bancos, según sus propias cifras, 3,7 billones de euros. Sólo en el primer período de la crisis, luego han ido añadiendo entregas. Sin ninguna condición o ajuste. En cambio a los ciudadanos cada vez se les piden más “sacrificios”. El economista Alberto Garzón lo “traduce”:

“Grecia ha reconocido que, en efecto, el resultado de aplicar los planes de ajuste (severos recortes de gasto público, privatizaciones, moderación salarial, etc.) ha sido recaudar 1.900 millones de euros menos y gastar 2.700 millones de euros más. Eso no recorta el déficit, lógicamente, sino que lo incrementa. Además, al déficit primario hay que sumarle la creciente suma de pagos que ha de acometer el país para ir pagando los intereses de una deuda que no tiene visos de dejar de aumentar. Ante esto, la “troika” ha pedido una vuelta de tuerca más: más recortes, más privatizaciones, más ajuste en definitiva. Y Grecia ha dicho que paren, que se baja”.

La prima de riesgo de Grecia –al igual que la de los otros países rescatados- está por las nubes, a más de 1.000 puntos en el caso de Grecia y cerca las de Portugal e Irlanda. Es decir, ha aumentado exponencialmente desde que… los secuestraron.

Alemania paga su deuda, que la tiene, e incluso superior a la española, por ejemplo (más del 80% Alemania, el 60% España) al 2%. A nosotros nos cobran, 5 ó 6%, y a los griegos al 18,50 (fue una de las últimas cifras pero están proponiendo intereses del 70%). Es “lógico”, los inversores tienen miedo a no poder cobrar.

Pero resulta que la deuda (instrumento económico utilizado por los gobiernos desde hace muchos años y sobre el que se dicen muchas mentiras intencionadas) se mantenía estable en unos 150 puntos de diferencial… ¿Hasta cuando? ¡Hasta la desregulación de los bancos! Un proceso iniciado en los años 80 y que culmina en 1999 ¿Y quién la decretó? El neoliberalismo por entonces en plena campaña de expansión. Fue su gran baza para consolidarse sin vuelta atrás.

Añadamos al emplasto, el poder omnímodo de las Agencias PRIVADAS de calificación norteamericanas, y unos estratégicos “instrumentos financieros” que permiten especular impunemente con países enteros, ciudadanos, y todo lo que se ponga por medio.

¿No saben todo esto los gobernantes que se reúnen tantas veces para expresar su «preocupación»? Naturalmente que sí. Pero, además de numerosos defectos estructurales de organizaciones como la UE, es que ellos CREEN en el “libre” mercado, ése que condena al hambre a dos tercios de la Humanidad. Creen, la razón dicta otros procedimientos.

Nosotros, de alguna manera -de poca en realidad-, hemos votado a esa UE, y a esos gobiernos, y seguimos empecinados en alentar a los defensores del “libre” mercado. En realidad estamos demasiado «distraídos».

¿Saben cómo solucionarlo? Sí, pero no quieren. Mientras haya ciudadanos dispuestos a tragar lo que les echen, todos los “ajustes” que decidan, no tienen por qué. Más aún, se han dotado de otra llave: constitucionalizar el neoliberalismo, como acaba de hacer España a toda prisa.

Escribo este post tras hacer prácticamente una tesis doctoral en mi próximo libro, “La Energía Liberada” –creo que aparece en Octubre-. Pero hay muchos más ingredientes en el pastel. Solo una duda como anticipo  ¿Informan los medios adecuadamente, con todas las claves y su necesaria relevancia de todos estos datos? De los procedimientos disuasorios del pensamiento crítico también hay mucha tela que cortar.

La gran fiesta de la democracia

A poco más de dos meses de las elecciones generales las encuestas vaticinan una holgada mayoría absoluta del Partido Popular. Concentrará así prácticamente todo el poder del Estado: ayuntamientos, comunidades autónomas, gobierno central y UE. Este hecho demuestra la paradoja de que uno puede ganar la confianza de los electores sin mover un dedo, o moviéndolo torcida y torticeramente en donde ya detenta mando. Con la que está cayendo y se avecina.

El PSOE ha hecho méritos más que sobrados para recibir un varapalo histórico al abandonar por completo su programa, al menos el económico, aunque también el que marca la ética de hablar claramente con los ciudadanos en todo momento.

Lo más terrible sin embargo es la indiferencia con la que la población acogerá cualquier resultado. Más aún, la desesperanza, el hastío. Rajoy obtiene siempre una escasa valoración, despierta muy pocas esperanzas, pero parecería que en el callejón sin salida el enfado de la sociedad solo pretende castigar los errores del actual Gobierno.

PSOE y PP se han apañado una ley electoral a su medida en la que es extraordinariamente difícil meter baza. Lejos de solucionar los fallos de la anterior, los han acentuado. En esa “gran fiesta de la democracia” que se celebra cada cuatro años nada menos y que consiste en depositar un voto en una urna, no está invitado más que el bipartidismo. Surge EQUO como nueva formación pero le exigen (como al resto de los minoritarios) un mínimo de avales en las provincias donde concurra y no será hasta el día 15 ó 16 de Septiembre cuando la Junta Electoral Central dicte normas sobre cómo presentarlos. Si tienen que venir con borla de seda, o hay que entregarlos apoyados sobre un pie y haciendo equilibrios y malabares con el cuerpo. Por cierto, si queréis prestarles el aval simplemente para que puedan presentarse –yo lo he hecho- se hace en www-yoavalo.org

Han sido los dos grandes partidos los que han rebajado a límites miserables la consideración ciudadana por el ejercicio de la política, y se han aunado para consolidar su poder. Con los peligros que entraña: la ultraderecha y el populismo. Anda el PP por esos lares, celebrando un homenaje “a la bandera y a los caídos por dios y por España”, que ya se sabe fueron solo los del bando golpista –como ha hecho ya uno de sus alcaldes, el de Méntrida, Toledo-. La líder de los morros embotoxados (tan incoherentes con la seriedad) apoya la xenofobia en Cataluña, Camps volverá a hacer campaña por el PP dice el inefable González Pons, porque ya sabe que «un tribunal lo va a absolver»; Fabra (no el del aeropuerto fantasma en su honor sino el nuevo presidente de la Generalitat Valenciana) da un cargo a Ripoll, encausado en el caso de las basuras que a más sucio no puede oler, textualmente. La lista sería interminable, la educación pública de Madrid, o la Sanidad. A partir de hoy por ejemplo en el Hospital de La Paz van a darles a los pacientes de oftalmología una factura con lo que ha costado el servicio que les han prestado. Para acentuar su complejo de gastadores insolidarios. Pues “verá Vd.” –que les gusta-, si son 150 euros, 200, esas personas han visto sangrados sus emolumentos con impuestos por muchísima mayor cuantía, siempre que no pertenezcan a la clase privilegiada a la que PP y PSOE se los ha bajado en los últimos años.

¿La fiesta de la democracia? La democracia pasa por la Política, con una intensa participación ciudadana, y están barriendo el suelo con ella. Apenas podemos prever cuándo y cómo se regenerará esta mugre, solo que sí debemos tener claro que hay que luchar por ello. ¿Cuánto peor, mejor? Creo que ya no. Que en ocasiones las derivas constituyen un camino sin retorno.

Sembrar hoy para recoger mañana

Es lo que ha dicho Rajoy de los ajustes de Cospedal, y puede aplicar a cualquiera de las mermas practicadas por “sus” comunidades y lo que habrá de venir en una España azul sin fisuras cuando el PP acumule prácticamente todo el poder: ayuntamientos, comunidades autónomas, gobierno nacional y UE (que también lo tiene).

Sobre un terreno abonado por siglos de caspa sedimentada –de la mejor calidad en su género- se siembra lo que se espera recoger: una excelente cosecha de burrez española.

Hay dos métodos esenciales para conseguirla. Uno es reducir la educación. Y no andamos muy sobrados de ella entre los adultos debido a esa histórica acumulación de escama grasienta en nuestros cimientos. Las medidas de Esperanza Aguirre van por ese camino. Pero el abono fundamental para que la siembra fructifique es la manipulación. Lanzar la idea de que los profesores solo trabajan 18 horas a la semana es como afirmar que los futbolistas sobre “trabajan” hora y media, o los periodistas de los telediarios una. Lo peor es que la fruta esperada germina en parte de la sociedad. Porque se une a la otra variable: la falta de un espíritu crítico y propio que se deriva de la inteligencia cultivada en la educación.

Nacho Escolar –que demuestra trabajar más de una hora al día- nos recuerda que “Hace menos de un año, la Comunidad de Madrid aumentó las deducciones fiscales para los colegios de pago. Hasta entonces, estas ayudas sólo iban a familias pobres que matriculasen a sus hijos en centros privados (si es que tal especie existe). Pero Aguirre modificó la ley para beneficiar a las familias con rentas más altas y ahora, por ejemplo, un matrimonio con dos niños que declare ganar menos de 120.000 euros al año se puede desgravar hasta 1.800 euros por el colegio privado. En total, este regalito cuesta 90 millones de euros anuales: diez millones más de lo que Aguirre dice que ahorrará con los despidos en la escuela pública”.

La misma estrategia de Cospedal en su Castilla-La Mancha, la alumna aventajada que felicita el jefe. Ha inventado la cuadratura del círculo: drásticos recortes en educación también (es básico) y en Sanidad… “sin reducir servicios sociales” y ¿sin destruir los miles de empleo que va a suprimir? Cómo será de aplicada la alumna que lo ha llamado «Plan de Garantía de los Servicios Sociales Básicos». Ahí queda eso.

Ya recogemos en España los frutos de siembras ancestrales. Por los poderes políticos y también por los mediáticos. No es admisible en este último punto que se permita decir a Aguirre lo de los privilegiados profesores que solo trabajan 18 horas y se quejan porque van a hacerlo 20. Máxime con esa apasionada afición por la presunta objetividad del “éste dice, el otro dice”. Lo correcto es lo que hace Ignacio Escolar: dar claves de juicio. Pero claro hay quien se queda con las «témporas» al aire si se aportan datos. Y no hay que crear conflictos ni intranquilidades.

Pero España es un país en el que se puede trasladar al día siguiente una discusión semántica: si al escribir Cdades, como abreviatura de Comunidades, has querido decir “ciudades” y has nombrado como tal a Cataluña… que no es una ciudad. Que estés hablando de déficit público es lo de menos, lo importante es la corrección lingüística (tomada erróneamente además).

España es un país en el que el discurso de estas señoras del PP que parecen ingerir cada mañana una dosis combinada de testosterona y Chanel nº 5, entra como la seda. Lo mismo que las argumentaciones del incoherente PSOE, en el que sólo brilla por dignidad y soledad, Antonio Gutiérrez.

Se recoge lo sembrado, y con esa mala hierba que se aparta de la uniformidad, y piensa, y protesta, se utiliza el arma infalible: la fuerza. Más policías y menos profesores, dice Esperanza Aguirre. Como Cameron en Gran Bretaña.

Hay algo asombroso por encima de todas las cosas: que el discurso tan pueril, las estrategias tan evidentes, se asuman sin cuestionarlas. Realmente, se está recogiendo lo que se sembró. Y vienen días de florecientes cosechas de imbecilidad. O resignación, que también. Menos mal que existe el 15M.

(Recomiendo también el post de Javier Pérez de Albéniz:

http://www.eldescodificador.com/2011/09/02/tradicion-y-desarrollo/  )

Alternativa Por la Democracia

La izquierda intenta movimientos para presentarse unida a los comicios del 20N. EQUO ha rechazado concurrir con IU, y es comprensible, sus objetivos son distintos. Ahora bien, la opción realmente eficaz sería que todos los partidos -absolutamente todos con alguna posibilidad de alcanzar votos- al margen de PSOE y PP (de CiU también, desde luego), fueran juntos. Sin siquiera exigir un programa consensuado. En situaciones de extrema necesidad, como es el caso actual, se exigen soluciones imaginativas y prácticas a un tiempo. Alternativa Por la Democracia… que está seriamente amenazada.

 De conseguir una presencia decisiva se trataría entonces de reformar la ley electoral como primer objetivo. Para que no vuelva a ocurrir la pantomima de democracia que estamos padeciendo en la práctica. Una reforma de la Constitución en condiciones también que elimine la inclusión de la ideología neoliberal en el texto que con toda seguridad van a sacar adelante estos PP y PSOE que han desvirtuado el ejercicio de la política. No es un insulto ni una suposición sino una realidad: representan el tercer problema para los españoles y tienen a un sector de la sociedad protestando en la calle.

Aparcar con generosidad lo accesorio de lo fundamental. Vivimos un momento crítico y no solo en España, ni mucho menos.

Es una idea que pretende ser constructiva.

Se acabó la fiesta

He vuelto a escuchar la frase otra vez esta mañana, casi en sueños, en la voz de Francisco Granados, un señor que manda mucho en el PP de Madrid. Adornada además con detalles de cómo a tal hora «cerraron la barra para las copas«, textualmente. Se dirigía a los sindicatos y profesores de Madrid que quieren preservar la educación, ese bien superfluo, cuya carencia permite contar con ciudadanos sin criterio. El mismo Granados -que goza estos días de gran elocuencia-, amenazó ayer con crear una policía autonómica en Madrid a ver si se vuelve a ese “Estado de Derecho” tan precioso que tenemos y se acaba con la auténtica lacra que nos aqueja: “el 15-M ha degenerado en un movimiento radical y antisistema de izquierdas, que la delegada, el Ministerio y el PSOE han dejado crecer de manera premeditada«.

Se acabó la fiesta. Cada vez que escuchó la palabra se agitan peligrosamente mis jugos gástricos. La fiesta es perenne y las copas de champán francés para los privilegiados del sistema. La población de millonarios ha crecido desde que se desencadenó la crisis un 8,3%, e igualmente el monto de sus ingresos . Son ahora 10,9 millones de personas que acumulan una riqueza disponible de 42.7 billones de dólares, con un crecimiento anual de 9,7 por ciento. Superior al que tenían en 2007. En el mismo período han perdido su trabajo 27.6 millones de personas que pasan a engrosar la intolerable cifra de 205 millones de desempleados. En los datos confluyen Merryll Lynch-Capgemini y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Pero no, estos últimos no están invitados a jolgorio alguno.

Sigue la fiesta para quienes no pagan impuestos. Para los que los evaden a paraísos fiscales, hacen trampas legales, y cuentan con el favor de los gobernantes. Esos que en España, durante los gobiernos de Aznar y Zapatero, vieron como se les rebajaron lo que tienen a bien declarar un 38%, mientras solo los disminuían en poco más de un 2% a las clases medias.

Se acabó la fiesta en cambio para la educación y la sanidad públicas, la de cualquier servicio público. Vengan al casino, apuesten, jueguen, que el festejo solo es para quien pueda pagarlo, con los mimbres de privilegios que anteceden. Y les vamos a exprimir para que cada cual se apañe como mejor le venga.

Se acabó también la fiesta de la democracia. De ella solo permanece el sublime gozo de depositar el voto cada cuatro años, abocados legal y mediáticamente al bipartidismo. Porque la mayoría parlamentaria permite ya reformar la Constitución en un tiempo récord, a pachas entre dos partidos. Y para consagrar que los políticos españoles no deciden nada que no hayan ordenado previamente los mercados y su portavoz en esta Europa nuestra que es la UE neoliberal. Mediocre fiesta, y encima somos convidados de  piedra.

Se acabó la fiesta también de rebelarse sin permiso, como contaba El Roto los días del 15M. “Les enfants de la patrie” de hecho pusieron una instancia al Rey Luis XVI a ver si podían hacer la revolución. Apalea en nombre de la moralidad Cameron en Gran Bretaña, y en Madrid si se tercia, y más que habrá porque no hay nada mejor que la violencia para la resolución de conflictos.

Se acabó la fiesta para quien engulle que eso es cierto y, asustado en su mediocridad, acusa de demagogia a quien les sitúa en la ventana de sí mismo. Ya lo decía Chomsky, la especialidad del poder, del mediático también porque viene a ser lo mismo, es hacer sentir a la sociedad que es culpable de los males que le aquejan. Se acabó la fiesta. Recojamos los bártulos que esto no es para nosotros.

Elrich. El País

¿A qué viene esto?

La reforma constitucional pactada entre PSOE y PP no va a incluir cantidad en el techo de gasto. Se fijará por ley orgánica y los dos partidos mayoritarios quieren que no exceda del 0,4% del PIB… a partir de 2.020.

 ¿Puede alguien explicarme a qué obedece la urgencia extrema (en contra de la lentitud a la que nos tienen acostumbrados) de acometer algo tan serio como una reforma de la Constitución para semejante acuerdo? Si es para contentar a Merkel ¿Qué pasará si la canciller alemana dice que “así no le gusta”? ¿Volverán a correr por los pasillos los políticos españoles para ver cómo lo apañan? ¿Por qué no se puede consultar en referéndum una modificación que parece una declaración de intenciones -de malas intenciones- y que entra en vigor… dentro de 9 años? ¿Por qué ensuciar la Constitución con una declaración económica que consagra de cualquier forma el neoliberalismo? ¿Por qué se aparcan otros cambios imprescindibles como acabar con la arcaica norma que establece la prevalencia del varón en la sucesión al trono?

Debajo de la alfombra aparece un suelo corroído que no va a mejorar remendando la alfombra para taparlo mejor. Occidente puede correr la misma suerte de otros imperios extinguidos, dejando un vacío bajo la palabra Europa”.

José Luis Sampedro en Reacciona.

 

La investigación, subordinada al mercado

Carlos Martínez Alonso y Javier López Facal, mis queridos científicos coautores de Reacciona a los que cada día me alegro más de haber tenido el privilegio de conocer, escriben un maravilloso artículo en El País. Quiero con él despegarme un poco de la basura que nos circunda…

Empieza así:

Durante los primeros siglos de la ciencia moderna, su cultivo solía corresponder a caballeros de posibles, bien por su patrimonio familiar o por algún generoso mecenazgo. Ocurría también que el sabio podía obtener alguna sinecura regia, que le permitía dedicarse a su pasión secreta de escudriñar lo desconocido e inexplicado.

A medida que la ciencia se fue desarrollando y empezó a descubrir fenómenos y objetos que podían reportar alguna utilidad e incluso algún beneficio económico, la actividad de los sabios dejó de ser una ocupación de excéntricos visionarios para convertirse en una posible fuente de soluciones a problemas reales y en una herramienta útil a la sociedad y al poder.

Cuando Galileo presentó su recién construido telescopio al senado de la república de Venecia, en 1609, a los senadores les impresionó tanto que desde el campanile de San Marcos se pudiera ver Murano como si estuviese al lado, que lo hicieron fijo en su cátedra de Padua y le doblaron el sueldo. No es que a las autoridades venecianas les interesase mucho el estudio de los planetas del sistema solar, pero aquel artilugio tenía un evidente interés militar para la defensa de la República Serenísima.

Obviamente, el interés de las autoridades fue a más durante aquel siglo, que vio nacer las primeras academias y sociedades científicas, y se fue incrementando a lo largo del siglo XVIII, cuando prácticamente todos los monarcas ilustrados crearon reales gabinetes, jardines botánicos y museos, financiaron expediciones científicas, fundaron academias, observatorios astronómicos y centros de estudios superiores especializados.

Así, cuando Wilhelm von Humboldt creó la Universidad de Berlín en 1810, en un palacio donado por el rey Federico Guillermo III de Prusia, le propuso ya la doble misión de la enseñanza superior y la investigación, e introdujo en el currículo académico materias como la química, la física, las matemáticas o la medicina, además de las materias clásicas, habituales en todas las universidades. Esta universidad habría de servir de modelo a todas las que se irían creando en Europa y en América durante el siglo XIX, y de su eficacia como institución de enseñanza superior e investigación puede dar cuenta el hecho de que entre sus alumnos se encuentran 29 premios Nobel, entre ellos Albert Einstein o Max Planck. El siglo XIX, así pues, vio cómo la actividad de los científicos se convirtió en un asunto de interés general, para los gobernantes y los empresarios, que constataban que de su cultivo se podían obtener ventajas competitivas y negocios saneados.

En ese siglo, la ciencia empezó a llegar incluso al gran público y a los escritores, que crearon un género nuevo, la ciencia ficción. Cuando Mary Shelley publicó en 1818 su Frankenstein o el moderno Prometeo, no solo estaba inaugurando un género literario, sino también sentando las bases para la concepción popular, todavía ampliamente extendida, del científico como persona desequilibrada y potencialmente peligrosa para la sociedad.

El siglo XIX fue testigo de cómo la investigación científica se convertía en una actividad de interés público y, por lo tanto, en una cuestión política….

Completo aquí.

¿Una Constitución neoliberal sin referéndum?

Zapatero se despide a todo lo grande. Acaba de proponer reformar la Constitución para fijar en ella un techo al déficit público. Es lo que mandaron Merkel y Sarkozy y, lógicamente, Rajoy está de acuerdo. Esto implica consagrar el neoliberalismo en nuestra Carta Magna, segando el camino a cualquier progresista que pueda llegar en un futuro al Gobierno. Es un error monumental que ni siquiera la “Biblia” neoliberal, el Wall Street Journal, consideraba que fuera posible en la vieja Europa: pretender fijar en las Constituciones un tope de endeudamiento es una medida de derechas que difícilmente aceptarán los Parlamentos de “las 17 democracias” –decía- afectadas por su pertenencia al euro.

Pero, más papista que el Papa en cuestión de neoliberalismo, nuestro derrotado presidente se dispone a ponerlo en marcha de inmediato. Los países que guardan el espíritu de la vieja democracia europea –su inventora- que hagan lo que quieran, pero España ya acata… y siega el futuro. ¿No estamos viendo que las políticas que siguen no funcionan? Estamos cayendo en una nueva recesión. Da que pensar que sea precisamente lo que buscan. No pueden estar tan ciegos. Pero es preocupante que esto coincida con la aplicación de la “mano dura”, como ha hecho Cameron en Gran Bretaña o… la policía española estos días sin ir más lejos.

Pero una reforma de la Constitución en un sentido tan grave no se puede hacer sin un referéndum como ha propuesto Gaspar Llamazares. No podemos consentirlo. Y arbitrando información adecuada a los ciudadanos para que no se dejen embaucar en la política del sonajero, que tan genialmente describe hoy Jesús Mota.

¿Qué desarreglo psíquico ha podido llevar a Zapatero a formular semejante propuesta para cuatro días que le quedan? ¿Cómo no le dimite el gobierno en pleno y cualquier militante del PSOE al que le quede una brizna de socialdemocracia en la sangre?

Está bien claro que la sociedad tendrá que tomar la iniciativa ante tanto desbarajuste: tenemos que exigir un referéndum, repito. Y arbitrando medidas para que exista información veraz. Traer incluso a Stiglitz y a Krugman a hablar en el Parlamento y en “prime time” de la televisión pública. Que expertos de todo tipo muestren las evidencias de los datos. Se diría que Zapatero ha perdido la razón, incluso la vergüenza.

Actualizo: Puede no tenerlo tan fácil como cree: «Si el Gobierno español decidiera asumir la exigencia franco-alemana, el camino para una reforma express se antoja casi imposible: solo con que se oponga una décima parte de los diputados, habría que disolver las Cortes y convocar referéndum«.

Lo urgente es que nadie se deje embaucar.

Otra actualización:

  Como entiendo que algunos vaís de buena fe (salvo el premio nóbel que dice ser economista más abajo), enlazo un artículo de Joseph Stiglitz, Premio Nóbel de Economía auténtico:  «Un contagio de malas ideas».

 Por otro lado, como dice Ángels,  en Reacciona está bien clara la explicación de por qué limitar el techo del endeudamiento es… «una mala idea». Una idea neoliberal que nos está llevando a todos a una nueva recesión mundial sin salir de la anterior. ¿O es que los datos tampoco sirven?

Otro artículo. Paul Krugman. Premio Nóbel de Economía. La falsa ilusión de la austeridad. Pero veo que la política del sonajero funciona de maravilla para tergiversar lo que sea menester. Tenemos que rebelarnos a eso cada día más. Nos jugamos mucho.

Actualización 20.15. Nuestra amiga la economista Ángels Martínez Castells explica muchas cosas, y muy claras, en El Tratado de Lisboa, la reforma golpista y el referéndum necesario.

La política del sonajero

Jesús Mota publica en El País digital un artículo de opinión que va a dar mucho que hablar. Analiza cuál va a ser la política del PP, cuál fue, y cuáles sus consecuencias. Comienza así:

«Los dirigentes del Partido Popular (PP), procedentes en gran número de sectas católicas de extrema derecha y de la burbuja del ladrillo, ya echan cuentas de las prebendas públicas a su alcance cuando gobierne Mariano Rajoy, ese intelecto aristocrático que se autodestruye cuando entra en contacto con la realidad. El retorno al Gobierno del PP es un acontecimiento que entusiasma a sus afiliados, pero no deja de provocar escalofríos a quien recuerde la gestión de la economía durante los dos mandatos de José María Aznar y eche un vistazo a las fatuas propuestas económicas de Mariano Rajoy. Aznar, soplado con vanidades de estadista, infló una burbuja inmobiliaria que fundamentó el crecimiento en la mano de obra barata hasta que estalló y se llevó por delante más de dos millones de empleos; desmanteló la estructura fiscal del Estado, reduciendo impuestos al buen tuntún solo por creer a pie juntillas en los prospectos de propaganda económica de la extrema derecha de Reagan y Thatcher; oscureció o mutiló estadísticas; privatizó de boquilla empresas públicas con el resultado de que la gestión privada ha degradado sus resultados y cotizaciones respecto de las empresas públicas originales; y dejó para las generaciones venideras otros cadáveres en descomposición, como Aves trazados sobre socavones o arenas movedizas, autopistas radiales en curso de quiebra por los cálculos chapuceros de sus impulsores y un mercado eléctrico en situación de déficit crónico.

Es de temer que el retorno del PP al Gobierno de la nación traiga nuevas raciones de economía vudú y misticismo de garrafón, tipo “el milagro económico soy yo”, frase inmortal de José María Aznar para describir una tendencia a la recuperación económica que se explicaba mejor por el descenso de los tipos de interés en España (que él no decidió) y por la relajada política monetaria primigenia en la zona euro. Hay signos ominosos que confirman la vuelta de este tipo de curanderismo económico que tanto gusta a la extrema derecha (en versión republicano estadounidense o en la modalidad thatcherista continental). El primero de estos estigmas es la creencia de que, con solo su presencia en el Gobierno, el santero Rajoy y sus ayudantes expulsarán los demonios del paro y las empresas volverán a crear cientos de miles de empleos. “Cuando gobierna el PSOE, sube el paro; cuando gobierna el PP sube el empleo, y eso volverá a pasar”, proclama Rajoy como el que enuncia de carrerilla el principio de Arquímedes. Igual que los súbditos del rey de Francia creían que el roce del manto del monarca curaba las escrófulas, Rajoy sostiene que su aura presidencial acabará con el crash financiero mundial. Los mistagogos populares canturrean por toda España el gorigori “lo hicimos (en 1996) y lo volveremos a hacer”.

  ¿Y cómo se tapa el fiasco? Con la política del sonajero como, con otras palabras, suelo decir. Seguid leyendo, seguid…

La vida en la Edad Media

Los poderes…

Los mercados…

La educación…

Desequilibrios sociales…

 Fuerzas  para mantener los poderes y el sistema…

   Versión mediática para la sociedad y la Historia…