La investigación, subordinada al mercado

Carlos Martínez Alonso y Javier López Facal, mis queridos científicos coautores de Reacciona a los que cada día me alegro más de haber tenido el privilegio de conocer, escriben un maravilloso artículo en El País. Quiero con él despegarme un poco de la basura que nos circunda…

Empieza así:

Durante los primeros siglos de la ciencia moderna, su cultivo solía corresponder a caballeros de posibles, bien por su patrimonio familiar o por algún generoso mecenazgo. Ocurría también que el sabio podía obtener alguna sinecura regia, que le permitía dedicarse a su pasión secreta de escudriñar lo desconocido e inexplicado.

A medida que la ciencia se fue desarrollando y empezó a descubrir fenómenos y objetos que podían reportar alguna utilidad e incluso algún beneficio económico, la actividad de los sabios dejó de ser una ocupación de excéntricos visionarios para convertirse en una posible fuente de soluciones a problemas reales y en una herramienta útil a la sociedad y al poder.

Cuando Galileo presentó su recién construido telescopio al senado de la república de Venecia, en 1609, a los senadores les impresionó tanto que desde el campanile de San Marcos se pudiera ver Murano como si estuviese al lado, que lo hicieron fijo en su cátedra de Padua y le doblaron el sueldo. No es que a las autoridades venecianas les interesase mucho el estudio de los planetas del sistema solar, pero aquel artilugio tenía un evidente interés militar para la defensa de la República Serenísima.

Obviamente, el interés de las autoridades fue a más durante aquel siglo, que vio nacer las primeras academias y sociedades científicas, y se fue incrementando a lo largo del siglo XVIII, cuando prácticamente todos los monarcas ilustrados crearon reales gabinetes, jardines botánicos y museos, financiaron expediciones científicas, fundaron academias, observatorios astronómicos y centros de estudios superiores especializados.

Así, cuando Wilhelm von Humboldt creó la Universidad de Berlín en 1810, en un palacio donado por el rey Federico Guillermo III de Prusia, le propuso ya la doble misión de la enseñanza superior y la investigación, e introdujo en el currículo académico materias como la química, la física, las matemáticas o la medicina, además de las materias clásicas, habituales en todas las universidades. Esta universidad habría de servir de modelo a todas las que se irían creando en Europa y en América durante el siglo XIX, y de su eficacia como institución de enseñanza superior e investigación puede dar cuenta el hecho de que entre sus alumnos se encuentran 29 premios Nobel, entre ellos Albert Einstein o Max Planck. El siglo XIX, así pues, vio cómo la actividad de los científicos se convirtió en un asunto de interés general, para los gobernantes y los empresarios, que constataban que de su cultivo se podían obtener ventajas competitivas y negocios saneados.

En ese siglo, la ciencia empezó a llegar incluso al gran público y a los escritores, que crearon un género nuevo, la ciencia ficción. Cuando Mary Shelley publicó en 1818 su Frankenstein o el moderno Prometeo, no solo estaba inaugurando un género literario, sino también sentando las bases para la concepción popular, todavía ampliamente extendida, del científico como persona desequilibrada y potencialmente peligrosa para la sociedad.

El siglo XIX fue testigo de cómo la investigación científica se convertía en una actividad de interés público y, por lo tanto, en una cuestión política….

Completo aquí.

8 comentarios

  1. Las dinámicas del mercado acaban por impregnarlo todo. También en la universidad, la entrada de “representantes de la sociedad” (eufemismo para decir “empresas”) en los Consejos Socials está modificando el contenido curricular de distintas licenciaturas – ahora grados – a merced del sector privado.

    Es un peligro que cada vez más estamos corriendo el riesgo de hacer realidad: que el interés de unos pocos acabe determinando la vida y el recorrido vital de muchos. Y la dinámica de privatización y desregulación de los últimos años, precisamente, ayuda a ello. Y se ha venido haciendo de la mano de gobiernos populares y socialistas (“socialistas”).

    Por eso cada vez veo más claro que, tarde o temprano, la ciudadanía tiene que despertar, que esto no puede seguir así sine die.

    O tal vez sí…

  2. http://nelygarcia.wordpress.com. Ala mayoría de la sociedad, solo les interesa su bienestar. La investigación, o la creatividad, tanto a las instituciones, como al público, solo les atrae cuando están reconocidas y generan beneficios. Esto siempre ha sido así y seguirá siéndolo; aunque en la actualidad con gente más culta, y la política democrática, puede haber alguna excepción.

  3. Parecen, una vez más, palabras al viento. Es lo que pasa cuando se habla sin poner datos encima de la mesa, y sin comparar las palabras con las realidades. Por ejemplo, según esa tesis, la mejor ciencia pura del siglo XX se tendría que haber producido en la URSS, muy alejada de los mercados y de la odiosa mentalidad conservadora. Pero la realidad es que la URSS produjo Lysenkoismo:

    Lysenkoism is used colloquially to describe the manipulation or distortion of the scientific process as a way to reach a predetermined conclusion as dictated by an ideological bias, often related to social or political objectives.

    Y tampoco es que estemos aquí tan lejos de eso. Es bastante de cajón. Si son los partidos políticos los que pastorean el gasto en investigación, y las universidades, van a intentar que el resultado de esa investigación les resulte de utilidad.

  4. Otro ejemplo. El LHC del CERN. 7,500 millones de euros. Ciencia pura; sin mercados ni conservadores, ni vainas.

    http://en.wikipedia.org/wiki/Large_Hadron_Collider#Cost

  5. No es por darme lustre a mí mismo, pero creo que me adelanté a los autores 🙂

    Sin animo de ser polémico, me gustaría responder a plazaeme; ¿lysenkoismo?¿toda la ciencia soviética se resume con esa palabra?¿y Ambartsumian, Korolev o Landau (por solo citar tres gigantes de la ciencia en astronomía, ingenieria aeroespacial o física teórica, que son los campos en los que yo me muevo)?¿nunca han existido?¿o es que eran americanos? Sin ir mas lejos, si alguna vez se desarrolla la fusión nuclear será gracias a los diseños originales de confinadores magnéticos desarrollados en la URSS en las décadas de los cincuenta y sesenta.
    Por supuesto, también existió Lysenko, pero ejemplos de oscurantismo científico y de utilización política de la ciencia es posible encontrarlos en todo tiempo y modelo sociopolítico. Pero claro, para ser consciente hay que querer ver la viga en el ojo propio …

  6. Odisseis, no digo lo que dices que digo, que la ciencia soviética se reduce al lysenkiosmo. Digo lo que he dicho; que donde según la tesis se debería de haber producido la mejor ciencia pura, puesto que no padecía los pecados que nos llevan a nuestra desastrosa situación (es la tesis), lo que ocurrió es que no la produjeron, y sí produjeron la palabra que da nombre a la perversión de la ciencia por culpa de la política. Y no por casualidad, porque aquello no fue una broma.

    No he explicado más, porque no he pensado que hiciera falta a gente inteligente. Pero el argumento implícito es el de siempre. Es muy fácil organizar un cuento de buenos y malos, y achacar todos los males reales o imaginarios a los malos. Los mercados, la derecha, y la biblia en verso. Desgraciadamente es un poco infantil olvidar del efecto que produce aquello con lo que quieres sustituir a esos terribles malos. Y comparar, mirando la realidad. Ese inconveniente,

  7. Xaquín

     /  24 agosto 2011

    No quisiera ser quisquilloso pèro considero que el texto (del artículo) no se corresponde con el titular. Del texto se deduce que los políticois usan la ciencia para su conveniencia (caso Murano, por ejemplo). Y si lo hacen para conveniencia de los lobbys estamos en lo mismo (colaboración de la “corporación política” con la “política de mercado” ). Así que dará lo mismo que sea el estado o las empresas privadas, el texto defiende una ciencia independiente del politiqueo y del mercado por igual…independiente pero progresista!

    Claro que…eso de “progresista”, que será hoy en día?

  8. Plazaeme, no, no es la tesis, al menos no la de los autores del artículo. Ellos no dicen que la calidad de la ciencia mejore porque una sociedad tenga tal o cual sistema político; ellos dicen que las interferencias del utilitarismo propio de una visión meramente mercantilista de la sociedad desde luego la perjudican, lo que es muy distinto. También la perjudican la falta de libertad de expresión y comunicación, o la existencia de regimenes opresores, lo que está detrás del lysenkoismo. Pero no el modelo socioeconómico en sí.

    Es verdad, la ciencia soviética no fue la mejor ciencia pura. Claro que habría que definir qué varemo se utiliza para decir algo así. Yo no me atrevería a decirlo. A lo mejor, no obstante, tú si y deberias ilustrarnos acerca de cuál lo fue. Yo tampoco digo que la ciencia soviética fuera la mejor, porque también tenían sus propias trabas. Digo que fue igual de buena que la occidental; en una areas nos superaron, en otras lo hicimos nosotros.

    Y en cuanto a lo de cuentos sobre buenos y malos, me parece que tú ya tienes bien claro quién es el bueno y quién es el malo de tu propio cuento. Porque, que yo sepa (aunque soy muy corto de entendederas, como bien ves, y a lo mejor no me he dado cuenta), nadie aquí, ni en el artículo en cuestión, ha hablado de implantar ningún régimen comunista, ni que tal fuera la solución al problema. Tan solo que el mercantilismo neoliberal supone una amenaza para el desarrollo de la ciencia pura, lo que no es una teoría conspiranoica sino una tesis debatible, con argumentos que tú no rebates. Por lo que traer a colación a Lysenko no es pertinente, a menos que el “argumento implícito”, el tuyo, sea que todo el que discrepa de este estado de cosas es un estalinista de purga y gulag. Y tienes todo el derecho a tener ese prejuicio si quieres pero entonces, por favor, no des lecciones sobre cuentos, infantilidades y conspiraciones.

    Y por cierto, el creacionismo (made in USA, patria de las libertades y de la amplitud de miras) va camino de ser el lysenkoismo del siglo XXI, mira tú por donde.

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