¿Peores que las ratas?

Un trabajo publicado en la revista Science ha revelado que las ratas son solidarias. Ya se sabía que algunos animales reaccionan ante el dolor de sus congéneres, los primates, por ejemplo. En el estudio de psicólogos de la Universidad de Chicago han comprobado que se las ingenian para abrir el compartimiento donde una compañera está encerrada y asustada, aunque sea a base de insistir hasta encontrar cómo funciona el mecanismo. Y que no actúan igual si es un peluche el enclaustrado porque saben discernir con su diminuto -aunque intacto- cerebro. Ni siquiera se molestan en abrir el recipiente si en su interior se guarda comida aunque podría satisfacer sus instintos egoístas. Cuando realmente se esfuerzan en cuando ven sufrir a otra rata.

Tanto el estudio como todos los periódicos que han reproducido la noticia dicen: “Las ratas TAMBIÉN son solidarias”. ¿También? Existe el convencimiento de que los humanos lo somos. Quizás lo éramos. Aturdidos por los experimentos de los poderes que hoy dominan el mundo, parecemos ya ser cobayas insensibles, educadas para mirar hacia otro lado y solo movernos para obtener más lucro pisoteando a los demás.

Dos tercios de la población mundial, en torno a cuatro mil millones de personas, viven en la pobreza. El “nuevo-orden” neoliberal europeo lleva a los griegos, por ejemplo, a agudizar el ingenio para comer. Y ese futuro no es descartable para muchos otros europeos. Mientras los poderes mediáticos, hasta quienes pasan aún por progresistas, alaban el acuerdo infernal impuesto por la canciller alemana Angela Merkel –que va a provocar años de recesión-, señalando al egoísta Cameron inglés como único culpable de no sé que armonía para distraer emocionalmente. Y se leen cosas como ésta tocada de soslayo en un largo panegírico de loas: “No hubo debate sobre la austeridad: Alemania y Francia ya han convencido al resto de que no hay alternativa”. Y listo.

O aún peor: «La fórmula elegida no obligaría a los países firmantes a aprobarlo en referéndum (salvo quizá a la purista Irlanda)». Vaya por dios, que a pesar de los palos del rescate, Irlanda aún pretende persistir en aquella antigualla llamada democracia. Como lo quiso Papandreu en Grecia y le costó el puesto. Aunque las recetas de la austeridad no funcionen como están sintiendo en su carne los portugueses. También nos marca el camino que vamos a seguir en España.  Con seguridad.

Vergara, Público

¿Harían esto las ratas? Parece que no. Tampoco creo que admitieran -absortos ante una pantalla donde ratas millonarias jugaran a algo para doblegar a un equipo o a otro o comprando compulsivamente por decreto-, que les destruyeran el hábitat, como han hecho en Durban en un nuevo fiasco de Cumbre sobre el Cambio Climático. Se ha devaluado hasta el acuerdo de Kyoto. Son ratas a por la comida inmediata aporreando su casa hasta destruirla.

Las ratas son usadas en los laboratorios para estudiar y modificar conductas que luego se aplican en otros menesteres. En los humanos muchas veces. Gran parte de la raza humana, en particular la del mundo desarrollado, ya ha sido adiestrada en el egoísmo y la pasividad. Manipulado su cerebro para servir a la causa de unos pocos que se enriquecen sin cesar a costa de las mermas de los demás. Ojalá fueran al menos ratas, de las de verdad.

   ¡Ah, mientras nos sirvan la comida, y nos distraigan y estemos cómodos!… ¿Y hasta cuándo lo harán? El flautista de Hamelin ya nos conduce al río, ahogados poco a poco en el camino de su flauta de sirena sin que nos demos cuenta en el masivo entretenimiento y sumisión que nos han decretado. Menos mal que atisbos de lucidez aún quedan.

Corrupción ¿bien de interés cultural?

Bastante noqueada por lo que a todas luces aparece como el triunfo del asalto neoliberal en Europa -al que me he referido en anteriores posts-, rindo homenaje al «día contra la corrupción» que hoy se conmemora -que no celebra- con este artículo publicado en El País el 27/11/2010.

España fortalece sus tradiciones. A su vanguardia, el PP libra denodada batalla para que los toros sean declarados bien de interés cultural, patrimonio protegido por la UNESCO y anticonstitucional su prohibición. En consecuencia, ampara la fiesta en algunas de las comunidades que gobierna. Y no está solo, políticos de otros partidos y sectores de la cultura lo secundan.

En tales circunstancias, tal vez tenga sentido esta modesta proposición: ¿y si nos planteamos consagrar la corrupción como «bien de interés cultural»? ¿No les parece a ustedes lamentable que españoles de bien sean detenidos y hasta encausados basándose tan solo en indicios y pruebas? Piénsenlo, declarar la corrupción bien de interés cultural, también de interés turístico y hasta patrimonio nacional a proteger, no tendría sino ventajas. Se pueden esgrimir sólidos argumentos que fundamenten la propuesta.

La tradición, en primer lugar. Desde El Lazarillo de Tormes en el siglo XVI, sabemos que la corrupción es una de nuestras más arraigadas costumbres. Nobles y villanos, reyes y presidentes, han saqueado las arcas públicas y privadas durante centurias. España puede acreditar una gran tradición en esta práctica, y es sabido que nuestro país tiene un amor por sus tradiciones sin parangón. La corrupción es, pues, «un signo identitario del pueblo español».

Nacidos para la gloria. Los corruptos, como los toros de lidia y como los toreros, gozan de una vida singular, muy superior a la de sus congéneres. Reciben un trato exquisito. Y, a diferencia de los astados que mueren ensangrentados y de los diestros que pueden salir malparados, nuestros corruptos a gran escala suelen salir casi indemnes de las cogidas. Para ello existen expertos y caros abogados prestos al quite, el reglamento con sus lagunas y humana aplicación, la cuadrilla en apoyo solidario, la afición que les admira. De hecho, muchos españoles llevan un corrupto dentro, tanto o más que un torero.

Valores estéticos. La corrupción española también es una mezcla de danza, arte y virilidad. A lomos de coches de lujo y embutidos en trabillas italianas, oro y gualda perpetuos, presuntos corruptos bailan ante nuestros ojos, marcando sus soberanos genitales. Sus capoteos mediáticos nos embelesan, nos turban.

La trascendencia. Contemplar la corrupción sirve para descargar colectivamente sentimientos positivos y negativos que relajan el espíritu. Y en esa lucha, casi religiosa, entre el bien y el mal, vemos —irritados algunos, complacientes otros— el triunfo del mal y aprendemos la realidad de la vida.

Así que, una vez declarada la corrupción de interés cultural, turístico y patriótico, habría que aplicarse en su explotación económica. Convertir España en un gran parque temático y registrar la franquicia para exportarla a tantos países que nos siguen los pasos daría trabajo a incontables guías que llevarían a los turistas a contemplar los ladrillos del litoral que han edificado millonarias fortunas particulares, el cemento que embellece el interior, los campos de golf allí donde de natural no hay agua, los vertederos de basuras y escombros por doquier, un castillo con subvenciones fantasma, la noria de los eventos con comisiones dudosas, la montaña rusa del blanqueo de dinero negro o las administraciones de lotería donde se compran boletos premiados para eludir impuestos. Además de las infraestructuras necesarias —que reactivarían el sector de la construcción—, se crearía una industria del souvenir: talonarios, sobres bajo mano, material de espionaje, camisetas, jarras y llaveros con la efigie de las estrellas de la corrupción.

Apuntemos también la posibilidad de levantar escuelas y universidades de corrupción con todas sus materias específicas (cohecho, prevaricación, soborno, tráfico de influencias, fraude fiscal, oratoria demagógica). Y academias o seminarios para quienes solo desean aprender los mecanismos de la «economía sumergida», como cobrar facturas sin IVA y otras menudencias que detraen para el bien común casi el 25% de los ingresos del Estado.

Si consiguiéramos que hasta fuera protegida como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, la corrupción española homologaría a los grandes malversadores y especuladores mundiales. Agradecidos, dejarían de atacarnos.

Así que supongo que estarán de acuerdo en que se impone subvencionar —más aún— a los artistas de nuestra corrupción, no dejar que la fiesta muera. Sin apoyos, estos bravos ejemplares desaparecerían. España sería otra: honesta, responsable, culta. Irreconocible, en una palabra.

Cierto es que casi todos los organismos internacionales han constatado la correlación entre corrupción y deterioro de la democracia, y han llamado a atajar lo que, dicen, no puede contemplarse en ningún caso como comportamientos individuales desviados, sino como putrefacción del ordenamiento social. A gran o pequeña escala, afirman esos organismos, se roba el dinero de todos. Incluso aquí hay enemigos de tradición tan acrisolada. «La corrupción es incompatible con la democracia, hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema», afirma Carlos Jiménez Villarejo, nuestro primer fiscal anticorrupción. Pero ¿a quién le importan todas estas jeremiadas?

En Las ciudades invisibles, Ítalo Calvino habla de un «infierno de los vivos» y sus dos formas de afrontarlo. Una, «volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo»; la otra, «buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio». En esas está España: ¿parque temático u honestidad? No me discutirán que hay razones poderosas para optar por lo primero.

José Luis Sampedro: premio a las letras y al compromiso social

Ojos de Papel, una excelente revista literaria virtual que lleva Rogelio López Blanco y en el que está involucrado el gran Miguel Veyrat, me pidió una tribuna sobre el premio a Sampedro, y como sé que lo adoráis como yo, la enlazo…
 
Lo merecía. Sus méritos desbordan los requerimientos que pudieran exigirse: libros de literatura, de economía y de compromiso social y su presencia –tan cercana- allá donde le permiten llegar sus fuerzas. Lo merecía. Prueba de ello es la sonrisa instalada en el corazón de tanta gente como quiere a José Luis Sampedro, de verdad, sin artificios. El final de un año raro -2011- nos trae la noticia de su premio, el Nacional de las Letras. ¡Por fin! Nos quejábamos sus amigos de que ese fervor popular que despierta José Luis no se hubiera correspondido con un reconocimiento oficial en forma de uno de los dos grandes galardones de España: el que ha recibido o el Cervantes. Sabíamos que, en su sencillez, le haría ilusión, de alguna manera inscribirse en la historia de los fundamentales, algo así como tener razón.
 
Llega apenas a tiempo. El 1 de febrero hará 95 años que nació en una Barcelona que abandonó enseguida para, siguiendo los destinos laborales de su padre, recalar en Tánger –que llenó su infancia de otros sabores e ideas- y después en el Real Sitio de un Aranjuez que adora. Ha trabajado y trabaja como pocos. A los 16 años era funcionario de Aduanas, tras ganar la oposición. Allí comenzó a escribir ya, en el reverso de los impresos, como se guarda en un librito de edición limitada que es una pura joya. Estudia después Economía y termina por enseñarla –le gusta recalcar en particular su vocación docente- como catedrático en la Universidad Complutense de Madrid. Se exilia voluntariamente en 1969. Será “Visiting Professor” en las Universidades británicas de Salford y Liverpool.José Luis Sampedro y Olga Lucas en su querida cala de Mijas

José Luis Sampedro y Olga Lucas en su querida cala de Mijas

Su primera novela, La estatua de Adolfo Espejo, data de 1939 aunque no la vio publicada hasta 1994. La espera y los logros. Corazón y razón, su literatura se atraviesa de ríos que nos llevan, octubres, viejas sirenas o sonrisas etruscas de felicidad enigmática. El firme compromiso para hablar de la economía, inapelablemente humanista.

En el Balneario de Alhama de Aragón (Zaragoza), en 1987, creo recordar, José Luis Sampedro encuentra a una mujer, Olga Lucas, 30 años más joven, que le admira con pasión en todos los sentidos. Ha de apartar el auténtico acoso femenino que siempre ha despertado Sampedro, alto, fuerte, brillante al infinito, natural, cálido y tierno. Excelente escritora, terca, con un encanto que atrapa, quedarán unidos para siempre. Para el bien de los dos, y de quienes nos hemos beneficiado de este “equipo” impagable que se sostiene el uno al otro, para crear, para vivir, y ser mucho más que dos. Todos los años han regresado a Alhama de Aragón desde entonces.

José Luis Sampedro y Olga Lucas escenifican cómo se conocieron en el pequeño restaurante de Alham de Aragón

José Luis Sampedro y Olga Lucas escenifican cómo se conocieron en un pequeño restaurante de Alhama de Aragón

Desde su 90 cumpleaños, que celebramos en la provincia de Málaga con un reducidísimo grupo de amigos, él se despide. El 1 de febrero pasado, me dijo: “Olga anda haciendo planes para el año que viene pero yo ya no estaré”. Siempre vuelve a estar. Con su eterno sentido del humor, con una extraordinaria brillantez. Se mostraba muy contento en el brindis de sus 94 años, el austero pero enormemente luminoso apartamento alquilado de la Cala de Mijas le vivifica y alzó su copa en mensaje para todos…

 

Previendo el futuro

No, la bola de cristal no sirve para nada: para engañar a los adictos a engañarse. Los humanos poseemos la potencial característica de relacionar conceptos y sacar conclusiones. De usar en el cóctel antecedentes y contexto (los humanos periodistas deberíamos hacer de la aportación de este punto a la sociedad un elemento fundamental). En los tiempos que vivimos de desmemoria algunos llaman a esto “adivinación”. Lo peor es cuando confunden la inquina con la racionalidad, como si todos nos moviéramos sólo por instinto como buena parte del resto de los animales. No, no, yo no le tengo otra “manía” a Rajoy y al PP que la que se deriva del mal que infieren a la ciudadanía.

Veamos. La OCDE afirma que, en España, “el paro volverá a subir con fuerza en 2012”. Superará con creces los cinco millones de parados. Y llegará al 23% de la población activa y que apenas mejorará unas décimas en 2013, año que por tanto seguiría registrando niveles récord de desempleo. Seamos sinceros, más allá de esa fecha ya no ven. Pero desde luego que se vayan olvidando los esperanzados (la esperanza es un sentimiento sin raíces reales) de los 3,5 millones de puestos de trabajo que iba a crear Rajoy, según González Pons.

En el informe de este organismo neoliberal (porque es la doctrina que impera en economía) que agrupa a los países más desarrollados (el 80% del PIB mundial) y que goza de algún prestigio más que el FMI, se advierte sin embargo de la consecuencia inevitable de la austeridad. Las erráticas políticas neoliberales de contención de gasto -que Rajoy anda prometiendo cumplir a muerte-, tienen como consecuencia lógica «un debilitamiento de la demanda interna» y “una contracción aún mayor de la actividad económica”, dice la OCDE. (He leído que “La OCDE vaticina”, no, usa la cabeza para deducir).

Rajoy espera tener lista la nueva “reforma” laboral para su primer consejo de ministros, antes del 23 de Diciembre. Lo primero que hizo fue reunirse con los banqueros. Esta semana lo hará con empresarios y sindicatos. “Rajoy apremia a sindicatos y empresarios a gestar un nuevo marco laboral”, “portavocea” Cospedal, pero añade: “si no lo hacen, el nuevo Ejecutivo tomará decisiones por sí solos, el Gobierno gobernará”. Es decir que tras años de no ponerse de acuerdo, los empresarios no tienen sino persistir en su actitud. Porque ¿qué modelo elegirá el conservador Partido Popular… el de la patronal o el de los sindicatos?

Para seguir relacionando conceptos no tenemos más que ver los salvajes recortes aplicados por los conservadores portugueses que sin embargo tienen ya su nota en el bono basura y una previsión de recesión seria: el 3%, según Fitch. Cuanto más ajuste social, más recesión. Y a costa de perder servicios elementales. ¿Y qué está haciendo el PP en Galicia o Murcia quitando la sanidad a los parados? ¿Qué hace Cospedal en Castilla-La Mancha? ¿Qué los hermanos convergentes de Cataluña? ¿Qué «margen de duda» cabe como piden los abducidos cómplices de esta situación?

La OCDE da recetas a España, aunque solo para “mejorar la confianza del mercado financiero”: nuevos planes de ajuste fiscal, con medidas como: aplicar el IVA máximo a otros bienes y servicios que ahora se benefician del tipo reducido, lo que supone una subida del impuesto; más impuestos al gasóleo para transporte y un impuesto de sucesiones nacional. ¿Y de subir impuestos a los ricos? ¿Y de perseguir su evasión fiscal? ¿Y de acabar con el robo de las arcas públicas que perpetra la corrupción política? ¿El PP? ¿El que afirma que se ataca al estado de derecho cada vez que la justicia pesca a uno de los suyos con las manos en la masa?

Un último dato: el Ministerio de Exteriores británico avisa a sus embajadas del riesgo de un estallido social grave, especialmente en Italia… y España. ¿Será que no tienen confianza en la pregonada confianza de la que alardea Rajoy?

Con todo, la alerta de por dónde van los tiros la dan los voceros de la derecha. Nos lo cuenta, como todos los días, José María Izquierdo, citando a un sujeto al que ampara El Mundo: Pero, ¿qué pasa si una empresa cierra? Pues nada, todo está solucionado: “Cuando tal desastre sucede, las familias desesperadas no acuden al sindicato a solicitar ayuda, sino que llaman a la puerta de su parroquia. Porque la Iglesia es la gran institución caritativa del mundo -caritas significa amor- y la única que realmente se preocupa de los desfavorecidos y jamás les abandona”. Ahí estamos. Ora pro nobis. Dominus vobiscum.

La energía liberada ¿Nos queda otra solución?

 

Es el día. Presentamos «La energía liberada» públicamente. No es un libro “del 15M”, aunque contenga una detallada descripción del movimiento. He tratado, sobre todo, de aportar información esencial sobre la génesis de la crisis en todos sus detalles, incluso en los indispensables antecedentes que nos hablan de una estrategia diseñada. Desde el mismo mes de Noviembre de 1989 cuando –recién caído el Muro de Berlín y con él el bloque contrario- se firma el Consenso de Washington (seguido del Consenso de Bruselas) que –con premura extrema- adapta para el mundo lo que los neoliberales venían aplicando en Latinoamérica y África, con justificaciones varias y en lugares que pasaran más desapercibidos.

 

¿Y cuáles son sus líneas de actuación? Desregulación, recorte del gasto público, reforma fiscal para favorecer a los más ricos, liberalización del comercio internacional, o privatizaciones.

 

Vivimos momentos de presiones extremas que están provocando muy serias contracciones del tejido social. De todo tipo: económicas, políticas, mediáticas, sociales también. Tenemos desde el neoliberalismo, la política y dentro de ella la influencia del G20, Obama, China, los países emergentes, la UE sobre todo para nosotros (la llamé “la falla de Bruselas a Estrasburgo” antes de que desde el verano se haya precipitado en el caos), la propia España y sus cimientos (esa corrupción endémica que nos degrada como país y como seres humanos entre ellos), los medios de comunicación masivos, la crisis alimentaria. Y además… Internet, las revelaciones de wikileaks, el volcán islandés, las revueltas árabes y en otros muchos lugares, el renacer de una conciencia ciudadana. El 15M sin duda. Y el 150 también, la primera protesta global de la historia.

 

Todas estas fuerzas están INTERRELACIONADAS, no actúan de forma independiente. Al igual que ocurre con las placas tectónicas que provocan volcanes y terremotos, se alían, se empujan, chocan, friccionan, ruedan unas sobre otras.

 

Así se produce una presión intensa que no se nota en la superficie y más cuando no queremos mirarla. Pero existe, por eso, fruto de ella, de esa presión insoportable y buscando siempre un equilibrio, la energía termina por erupcionar y puede ser enormemente positiva (la energía es fuerza, brío, arranque, voluntad). Eso es lo que ha ocurrido con todos los estallidos sociales que además están comunicados entre sí, a manera ríos de lava en el subsuelo, como nunca antes en la historia a través sobre todo de la comunicación por Internet. ¿Por qué se levantaron los árabes en ese momento concreto? Por la crisis alimentaria que aquí nadie miraba, porque wikileaks les confirmó la corrupción de sus gobernantes (la familia de Ben Ali en Túnez por ejemplo acaparaba en sus arcas el 60% del PIB del país)… y porque estaban comunicados en Red. Es un gráfico ejemplo de lo que está ocurriendo en muchos lugares del mundo. Aunque los medios lo acallen o lo tergiversen modulando -como en tantas otras cuestiones- la opinión pública prefabricada.

 

Las políticas neoliberales pueden calificarse de suicidas para la población (no desde luego para sus privilegiados beneficiarios) y solo basta mirar sus resultados. El PP las acrecentará, ya estamos viendo lo que su socio ideológico aplica en Cataluña. Los “mercados” presionan para afilar la tijera y la política que comparte la idea del predominio de su poder, del poder del dinero sin cortapisas, les allana el camino. Resulta patético escuchar a dóciles vasallos argumentar que «es necesario», que «es por el bien de todos», que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” (les falta añadir que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades de mantener… a tanto aprovechado”. ¿Por qué apenas pagan impuestos los ricos? ¿Por qué evaden impunemente capitales mientras se aprovechan de nuestras infraestructuras? La rueda vuelve al principio, a la estrategia diseñada hace mucho tiempo. Y lo cierto es que, abandonados de los poderes públicos y (lógicamente) de los privados y con la insolidaria ceguera de quienes acatan sin reflexionar, solo la sociedad puede invertir el curso de ese giro infernal que nos exprime cual potro de tortura. Ésa es la energía liberada, la que solo la justicia de los hechos podrá calmar, la que puede construir un futuro mejor.

 

 Acercaos si podéis quienes estéis en Madrid (espero que haya sitio para todos). Tengo la seguridad de que, al menos, saldremos del acto mucho menos deprimidos.

 

 

5 frentes para Rajoy por Juan Torres

1) La presión de la extrema derecha de su partido y de sus votantes. De suyo es numerosa pero es que además tiene una presencia desorbitada en los medios de comunicación, en la poderosa jerarquía católica y en muchos de los líderes del partido. (…) Su influencia no es poca y Rajoy le debe favores así que no le va a ser fácil evitar ni soslayar sus demandas, sobre todo, sabiendo que mantener esa base electoral de extrema derecha (que en realidad desprecia a un Rajoy a quien llaman, entre otras lindezas, Maricomoplejines) es esencial para que el Partido Popular pueda seguir ganando elecciones.

2) las «grandes familias de bien» que no forman parte del grupo anterior, las derechas económicas de toda la vida o el de los hijos de los «ricos por la gracia de Dios» del franquismo al que se han unido los nuevos multimillonarios nacidos de los pelotazos de la pasada burbuja inmobiliaria y de las anteriores olas de privatizaciones. (…) Tienen intereses no solo en el aparato del PP, que en gran medida controlan, sino también en los negocios que generalmente solo son florecientes gracias al proteccionismo semioculto que se practica a base de corrupción institucional, de ayudas de las administraciones públicas, desgravaciones fiscales y, sobre todo, por su estrecha vinculación con el sector financiero nacional, porque en este frente se incluyen además los banqueros y grandes directivos que aún no han dado el salto completo a los mercados globales.(…) Desde este frente se le van a pedir a Rajoy cambios que fortalezcan su posición negociadora, que les ahorren impuestos y les reserven mercados con menores costes, para lo que reclamarán enseguida mano dura para debilitar a los sindicatos… (…)  Pedirán incluso cambios constitucionales y, en general, un espacio político y social más favorable a la dimensión nacional de sus intereses industriales y financieros.

3) La prima de riesgo.  Muy pronto comprobaremos que la prima de riesgo por las nubes no era culpa de Zapatero y que la presión de «los mercados» (la extorsión de los poderes financieros) sobre España no tenía nada que ver con que gobernase un partido socialista que lo hiciera mejor o peor.No me extrañaría nada que lo que ocurriera sea que muy pronto, antes incluso de que se forme el gobierno, se fuerce un empeoramiento de la situación para dar lugar y justificar una especie de intervención «suave», en el sentido de que permita ser bien vendida por Rajoy como efecto de la herencia del gobierno anterior, y que obligue a que España acepte un préstamo voluminoso para que de esa manera los bancos alemanes recobren la mayor parte posible de la deuda de los españoles. Y de paso justificar así una batería inicial de medidas drásticas que no tuvieran que achacarse a la decisión autónoma del primer gobierno de Rajoy sino a la incompetencia de Zapatero.

4) La movilización social. No es realista creer que la gestión que se avecina, y de la cual ya hemos tenido un tráiler muy completo en Castilla La Mancha, Galicia o Cataluña, se va a llevar a cabo sin respuesta social alguna. (…)  Y van a ser muchos los sectores sociales que van a empezar a notar en sus bolsillos y en las prestaciones a las que hasta ahora han tenido derecho recortes que no podían ni imaginar hace unas semanas, de modo que será inevitable que el frente de las movilizaciones sociales aumente.

El 15M, por otro lado, ha entrado en una especie de estado letárgico como consecuencia de su rechazo mayoritario a tratar de influir en la marcha de las instituciones, pero no me cabe la menor duda de que pronto va a volver a mostrar, quizá con más fuerza y amplitud que nunca, un rechazo muy amplio a lo que se está preparando. Y no es de descartar que este frente se refuerce además como consecuencia del aporte de mucha militancia socialista que ahora comprueba con frustración las consecuencias del silencio y la pasividad mantenidas bajo el funesto mandato de su todavía secretario general.

5)  Europa. Convertida ahora en una caverna en donde lo que se dilucida es quién va a estar antes que los demás en la configuración del nuevo orden internacional que se avecina y en la que los grandes poderes industriales y financieros han decidido que sobran demasiadas veleidades sociales, que se pierde mucho tiempo en las instituciones representativas y que por el contrario, hay que ir más al grano de los mercados. Lo que se va a decidir en los próximos meses son las diferentes velocidades, quién se situará en el proscenio y quién en los distintos anfiteatros y sillas de platea o en el gallinero.

Y ahí va a hacer falta mucho más que un simple ex presidente de diputación o un registrador de provincias. Y el problema es que, hasta ahora, desconocemos qué piensa, cómo actúa y cuáles son las armas con las que Don Mariano puede abrirse paso en los pasillos de Bruselas. Es precisamente por esto último que Rajoy tiene ante sí, finalmente, a un frente que no es otro que él mismo. Ahora ya debe hablar. (…) Tendrá que acudir a las citas internacionales y ha de mostrar que sabe actuar y negociar mejor que Zapatero. (…)  Rajoy no puede seguir actuando como lo ha venido haciendo a lo largo de toda su carrera política, sin que haya podido saberse si subía o si bajaba. Se enfrenta a su propia historia y personalidad y tendrá que demostrar y demostrarse a sí mismo que no actúa como el que ha encontrado otro chollo, ahora en el Palacio dela Moncloa, sino como un verdadero estadista.

Todas estas dificultades se le presentan a Rajoy en una coyuntura económica que va a ir a peor, en una clima de tensiones internacionales que va a obligar a tomar partido a todas las naciones, con poderes financieros dispuestos a sobreponerse de cualquier manera que sea a los representativos, con un modelo productivo insostenible cuyo recambio nadie ha sido capaz de definir con acierto y con grupos sociales que le sirven de apoyo (patronales, judiciales, profesionales, religiosos…) cegados e incapaces, hasta el momento, de proponer otra cosa que no sean simples letanías ideológicas para salir del atolladero en el que estamos.

El tiempo dirá  lo que da de sí Rajoy en este contexto, qué le aguantan y qué no sus compañeros de partido y el conjunto de los españoles.

El artículo completo desarrollando todos los argumentos aquí.

Y recordad que este miércoles presento mi libro con Lourdes Lucía, Ignacio Escolar y Ramón Lobo. Más ideas para resistir y construir.

Y que no falte una sonrisa… Canción del otoño. Y del invierno, primavera y verano. Y vuelta a empezar…

20N de 2011

Ya he votado. Deseando que mi papeleta sirva para algo a pesar de la deficiente ley electoral. Hay tantas cosas que cambiar. Presumiblemente España lo va a hacer… hacia atrás.

El colegio electoral es colegio público. Y, sin crucifijo aparente como hasta hace nada, el catolicismo vibra por cada poro. Y bien necesario es el pan, y escasea, pero no nos lo da Dios. Es un derecho. Hoy… tan mal repartido.

El otoño refulge.

Y crea espejismos… Espero que los que, ilusionados, nos metan en un barco al pasado y a persistir en los errores neoliberales, sepan distinguir pronto la realidad del reflejo.

 

Las hojas caídas siempre me recuerdan una canción paradigma del masoquismo y la inutilidad….

 

Es hermoso el otoño, sin embargo, el gris y el dorado escueto también de este 20N que diluvia la historia de una vida…

Neoliberalismo: de la teoría a la práctica

 Una ciudadanía informada sabe lo que elige y por qué.  El neoliberalismo que nos aplasta tiene como objetivo fundamental acabar con el Estado (salvo para utilizarlo ayudando a grandes poderes financieros o en reprimir protestas sociales a través de las fuerzas de seguridad). Mermar el Estado es también suprimir los servicios públicos. Argumentan que no tenemos dinero y se hace imprescindible realizar ajustes. El neoliberalismo se fijó entre sus objetivos aligerar la carga impositiva de los más ricos y obtener ingresos de reducir el bienestar de los ciudadanos «corrientes» (ajustes salariales, prestaciones, pensiones) y privatizando lo público.

    Ésta es la explicación teórica, ahora vais a ver las consecuencias. Conocí muchos casos similares en EEUU. ¿Qué implica cercenar la sanidad pública y encaminar a la privada? Ved… Y oíd, sobre todo oíd.

¿Como el toro?

 

 Europa está servida en bandeja a la voracidad de los especuladores financieros. Los dos liliputienses gemelos #merkozy nos han acorralado en una jaula con las políticas equivocadas que imponen en la UE (y a los resultados podemos remitirnos) para que los poderes financieros se sirvan a su gusto. La crisis de la deuda no es sino una pura especulación con países poblados de seres humanos que no se valoran siquiera en la cuenta de resultados. La UE la ampara, la propicia. Dominada por la ideología neoliberal del Partido Popular Europeo (PPE) –de la que también forma parte nuestro castizo PP- comparte que el presunto “libre” mercado justifica esta comercialización incluso con seres humanos.

   El futuro es muy preocupante, porque ya lo es el presente. Los eufemísticos mercados cambian gobiernos para la estupefacción de unos cuantos (la desgracia es que no sea de todos) y colocan a sus piezas para consagrar la rapiña financiera. En este imprescindible artículo de Virginia Pérez Alonso se analizan las tres piezas que han colocado en Europa a este fin. Dignos de una novela: Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo, Lucas Papademos en Grecia, y, especialmente, Mario Monti en Italia.

 “El currículo de Monti es enormemente entretenido, digno del Inside Job que merecemos los europeos. Entre 1994 y 1999 fue comisario europeo de mercado interior y desde entonces hasta 2004, comisario de Competencia, posición desde la que se opuso a la fusión entre General Electric y Honeywell . Goldman Sachs -sí, el banco de inversión responsable en parte de la actual crisis financiera-, lo fichó como asesor en 2005 [Monti pertenece también al consejo asesor de Coca-Cola].

Antes de ‘nuestra’ crisis y también antes de que Monti llegara a Goldman Sachs, este banco de inversión diseñó el plan de ingeniería financiera que permitió a Grecia entrar en el euro en 2002 camuflando sus cuentas públicas y sus cifras reales de déficit a base, entre otras cosas, de vender productos financieros griegos a EE UU sin alertar de los riesgos y de realizar operaciones de cambios de divisas (swaps).

¿Y saben quién era uno de los responsables de Goldman Sachs por entonces? El recién nombrado presidente del BCE, el italiano Mario Draghi, que trabajó como directivo de dicho banco de inversión entre 2002 y 2006”, escribe Virginia P. Alonso.

Hay más, bancos y empresas cada vez más libres de éticos prejuicios declaran su interés en comprar y vender, países si se tercia, como avanza esta noticia quizás en traducción libre, aunque con un claro sentido. Y la UE azul a la deriva avanza que va a controlar a las Agencias privadas de Calificación norteamericanas –que tanta influencia tienen en la caída de países- pero luego no se atreve y no las toca.

Y para detener el envite tenemos en España… a Mariano Rajoy. Tras ser derrotado dos veces por Zapatero, nunca soñó verse aupado a la jefatura de Gobierno sin hacer absolutamente nada para ello. Lo peor es que Rajoy tiene ya “el síndrome de la Moncloa”, antes incluso de que las urnas le otorguen ese derecho. El de las frases triviales, el señor de los hilitos, indolente hasta preocupar, se cansa de los mítines y cree que la campaña electoral es por ello demasiado larga. Cuatro años llevamos en ella, pero es más cómodo hacer declaraciones sin preguntas que hablar un rato ante la grada adicta incluso.

No explica su programa porque le restaría votos. Pero la poli mala, María Dolores Cospedal, avanza sin rubor que “habrá protestas, incluso de los que nunca han protestado, cuando Rajoy diga lo que hay que hacer”. Una indecencia es no contarlo antes. Correligionario de la doctrina de la austeridad presupuestaria (con la que tanto se engaña a la población) se ha comprometido a hacer más del doble y el triple los ajustes que hizo Zapatero, según analiza en detalle la férrea calculadora de Ignacio Escolar. Pero no se trata sino de utilizar la cabeza para relacionar conceptos ¿Qué ha hecho el gobierno conservador de Portugal al que votó esperanzada la población? Recortes y más recortes, hasta asfixiar a los ciudadanos de a pie.

Más aún, el The Times atribuye a la indefinición y «bromas» de Rajoy el último ataque de los mercados a España, según cuenta radiocable.

Rajoy, ese “buen hombre” que ha contribuido decisivamente al desprestigio de España, como hizo por ejemplo en Abril de 2009, con tal de ganar el poder. A tímidos codazos aprovechó dos minutos de gloria para poner a parir a nuestro país ante los influyentes líderes de su grupo: el PPE.

En el telediario de anoche una víctima del desmantelamiento de la sanidad pública catalana, una enferma sin médico, dijo: “si es por el bien de todos…”. Ése es el problema de este país educado en cuarenta años (o puede que setenta) de sumisión e irreflexión, en ideas predigeridas y manipuladas. No, señora, no es por el bien de todos, es para el lucro de unos pocos, para el redoble en la infantilización de la sociedad.

Cada vez veo más claro que el mito español al que califican de “fiesta nacional”, asemeja a buena parte de la población más con el toro que agacha la cerviz engañado, que embiste sin tino, que al torero que le maneja y derrota hasta la muerte. Se lo han trabajo a conciencia los poderes. Pero también existe una ciudadanía que reivindica la dignidad y el orgullo, y que es ya -si me lo permitís-  energía liberada. Difícilmente nos conformaremos con este futuro que nos preparan.

Y es que, tras décadas, de «tratamiento» ni los toros son lo que eran…

Miguel Hernández. De «El rayo que no cesa» 1935: Como el toro.

Como el toro he nacido para el luto

y el dolor, como el toro estoy marcado

por un hierro infernal en el costado

y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto

todo mi corazón desmesurado,

y del rostro del beso enamorado,

como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo,

la lengua en corazón tengo bañada

y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo,

y dejas mi deseo en una espada,

como el toro burlado, como el toro.

Economía ¿Una ciencia medieval?

La historia del progreso ha sido la del esfuerzo por encontrar soluciones, a base de recorrer un largo camino. Hemos visto hasta en libros y películas, cómo los precedentes de la arquitectura y la ingeniería se afanaban en levantar estructuras (catedrales, puentes, edificios) con resultado incierto: si acertaban tenían la obra perseguida, si no, se les hundía. Meditaban sobre cuál podía haber sido el error u errores, y trataban de subsanarlo para la próxima vez.

En medicina ocurría algo similar: los especialistas probaban tratamientos y pócimas. Si daban en el clavo el paciente sanaba, pero no siempre ocurría así, y en la búsqueda de remedios quedaban muchos bien averiados, cuando no difuntos. 

Afortunadamente la investigación logró establecer claves y parámetros, fundamentarse en datos y resultados, para que no fuera aleatoria la resolución de los conflictos que se planteaban. Se establecieron premisas seguras para actuar.

La economía no ha seguido la misma senda. Nos argumentan que es una “ciencia social” (pero ciencia al fin y al cabo) y que “sus afirmaciones no pueden refutarse o convalidarse mediante un experimento en laboratorio y, por tanto, usan una diferente modalidad del método científico. Por otra parte, el sujeto de estudio es altamente dinámico, por lo que es arriesgado aventurarse a predecir sus conductas con precisión”. No sé si tan variable como el comportamiento de los virus mutantes, pero con ellos la ciencia se emplea con mayor rigor.

Añadamos que hay y ha habido un sin fin de escuelas económicas, vinculadas en muchos casos a la filosofía o a los iluminados de esa ilusa teoría que nos contó que “el libre mercado se regula solo” y que es la que impera. Sobre todo, que todo depende del ojo que lo mire, aunque nosotros comamos y vivamos todos los días y tengamos la peregrina idea de querer un futuro sólido.  Joaquín Estefanía nos habla hoy de los tecnócratas, ese furúnculo (esperemos que no cancerígeno o que se pueda atajar) que nos ha salido en la democracia, decretado por una única corriente: el neoliberalismo. Tecno, viene por cierto del griego «Techne» que significa “el que sabe lo que hace”. Estamos listos.

Los economistas (salvo honrosas y notables excepciones entre las que cito sin ir más lejos a nuestra amiga Àngels Martínez Castells cuando en el nacimiento del euro avisó de los problemas que iba a acarrear), no han dejado de dar palos de ciego. La mayoría, la economía dominante, ni se enteró de que llegaba la crisis y no dejan de aportar soluciones erróneas, con un empecinamiento digno de expulsión sin indemnización. Asombrosamente, por el contrario, se les premia con gobiernos en los que van a aplicar los mismos mecanismos equivocados. Aunque ¿para quién son equivocados? Unos pocos se enriquecen cada día más, a costa de la población en general. Eso es lo que cuenta.

La economía parece una ciencia medieval. En el momento en el que su objeto de estudio, el dinero, (aunque con más propiedad sería el estudio comportamiento económico destinado a satisfacer necesidades de la sociedad), es el dios por el que todo se rige. Se nos caen catedrales y las garrapatas y sanguijuelas nos sangran sin que experimentemos mejoría. Lo peor es que esta economía dominante, la de los brujos (que, en confianza, parece que no tienen ni repajolera idea de lo que hablan) nos está conduciendo también a la Edad Media, a los señores feudales que sientan sus reales sobre la plebe. Caída Grecia y Roma –decimos jocosamente en twitter aunque con amargura-, llega en efecto el Medioevo. Ya está aquí, salpicado además de invasiones bárbaras.