Felipe González propone un pacto contra la crisis

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Lleno a rebosar, dieciséis embajadas representadas -mirad las cabelleras de la Europa de más arriba en la primera fila- , Felipe González nos ha presentado esta tarde-noche Europa en Suma.  Elaboraré mis propias reflexiones -ha sido enormemente interesante-, pero os dejo, como anticipo, algunas ideas de urgencia reseñadas -muy bien- por la Agencia EFE.

Felipe González ha propuesto hoy un pacto social, económico y político entre todos los agentes de la Unión Europa (UE) para hacer frente a la crisis global. González, actual presidente del «Comité de Sabios» de la UE, ha resaltado que este pacto debería incluir un primer paquete de medidas anticíclicas y una reforma del sistema financiero.

El pacto, a juicio de González, también debería abordar una «revisión de la agenda de Lisboa» para hacer frente a la pérdida de la competitividad, a las rigideces del sistema y al retraso relativo en la incorporación a la sociedad del conocimiento.

González ha estimado además que el pacto tendría que propiciar «una verdadera revolución energética» en Europa para responder al desafío del cambio climático.

En su intervención, González ha asegurado que si no existiera Europa, habría que inventarla y algunos de los Veintisiete Estados miembros estarían buscando espacios comunes de colaboración para hacer frente a los retos actuales.

Paradójicamente, «tenemos un espacio compartido y cada día lo utilizamos menos», según el ex presidente, quien ha opinado que cada vez hay una tendencia mayor hacia la nacionalización o renacionalización de determinadas políticas o una acción intergubernamental en detrimento de las instituciones, que representan el motor de la construcción europea.

Ha lamentado que, cuando queda más de un mes para las elecciones europeas, difícilmente se debatirá sobre el papel que puede desempeñar el Parlamento Europeo en la crisis global y en la definición del futuro de Europa, que es el escenario mínimo para encontrar una respuesta coordinada con Estados Unidos frente a la crisis.

Ha resaltado que Estados Unidos, a través de su presidente, Barack Obama, ha reconocido que no pueden solos ni contra la crisis financiera, ni contra la crisis de seguridad, ni en la lucha contra el cambio climático.

«Es hora de decir que sin Estados Unidos, no podemos. Ellos solos no pueden, pero sin ellos no podemos», ha dicho González, quien ha subrayado la importancia de coordinar los esfuerzos y no esperar a que «tire del carro» Estados Unidos para ver si en el cuarto trimestre del año hay algún signo de repunte en la crisis.

El ex presidente ha considerado que la UE tiene que intentar corresponsabilizarse y «arrimar el hombro», al considerar que el espacio local nacional es «insuficiente» para ofrecer respuestas a la crisis.

Actualización 23 de Abril. La noticia en otros medios:

Europa press: Felipe Gonzalez propone un pacto europeo para coordinar políticas anticíclicas y «corregir» la agenda de lisboa

El Plural: Felipe González cree “decepcionante” la respuesta de Europa a la crisis y reclama más “coordinación” e “iniciativa”

ABC: Felipe González pide a la Unión Europea una auténtica política anticíclica y un marco regulatorio por la crisis

Estrella Digital: Felipe González «El Estado de bienestar sólo es financiable si la economía funciona»

El Confidencial: González en contra del despliegue del escudo antimisiles en Europa del Este

Menos resignación y más acción

Ayer descubrí que me había atracado mi banco de toda la vida y evité que lo hiciera -al menos temporalmente- una óptica. En este país hay que tener un cuidado extremo para que no te desvalijen. No ya los desgraciados rateros, sino las gentes instaladas, los soportes del sistema. Lo peor es que han logrado anestesiar a la mayor parte de la ciudadanía que ya no se inmuta por las denuncias, aunque sean sobre hechos flagrantes. Dos minutos de morbo al enterarse, y a enchufarse a la tele o al fútbol: nos han desactivado. Han seguido practicando la desconexión de los ciudadanos, tarea en la que llevan toda la vida los poderes fácticos.

En este blog puede verse sin embargo la irritación que produce la mala política, los desmanes del capitalismo consentido -más aún, apoyado-, el sistema en sí mismo. Sólo que no existen cauces eficaces para que esa protesta se canalice y provoque las reacciones precisas, los cambios necesarios.

Todo sistema se corrompe y es imperfecto. El mejor, sin duda, la democracia. Hay que olvidarse de grandes utopías si se quiere ser práctico. Ahora bien, el orden establecido es manifiestamente mejorable. Pero lo encargados de hacerlo parecen haber perdido el rumbo. Voluntariamente o invadidos por la inercia.

Mi banco de toda la vida me ha secuestrado 5.000 euros durante 5 años, tiempo en el que ni siquiera sé si seguirá existiendo como tal. No soy rica, es un serio contratiempo. La fechoría la perpetró con engaños una ejecutiva de diseño que me embaucó vilmente haciendo lo contrario de lo que le pedía. Si trato de recuperarlos, antes de tiempo,  pierdo 800 euros. Me mintó en la fecha del vencimiento del bono.

Al salir de la oficina bancaria, acudí a la tercera tienda franquicia de una óptica avalada por un señor francés. Publicitan una interesante oferta, pero en los dos primeros establecimientos vieron que yo no me adaptaba a sus condiciones. En el tercero sí. Ahora bien, las gafas de sol llevan suplemento por color y por curvatura. La oferta no incluye no sé de qué de réflex, luego si no lo pones te fríes los ojos, y, por supuesto, colocarlo lleva suplemento. Tengo alguna dioptría más en un ojo que en otro, luego hay que reducir el cristal: otro suplemento. «Es que Vd. tiene dioptrías» me dijo la empleada. Hombre, no voy a ponerme gafas para guarecer los ojos en una urna, las gafas solían servir para ver bien. El negocio no les cuadraba porque no pedía progresivas. Dos señoritas diferentes estaban muy interesadas en ello, pese a que les dije que, a pesar de mi edad, no tengo presbicia, veo perfectamente de cerca. Con todo la cosa se ponía en 500 euros para los que dan facilidades de pago. Una amiga pagó hace poco 1.300 euros, dice que debo darme contenta. Sólo que en la mayor parte de Europa las gafas son gratis, las costea el Estado. No son un lujo.  Y merecen una prioridad del gasto, anteponiéndola por ejemplo a subvencionar fábricas de procesiones.

Éste es también un país, donde la Hacienda Pública, persigue a los asalariados y les hace objeto de sanciones arbitrarias, mientras deja escapar los grandes fraudes. Y ante todo esto, el único consejo que te dan es que te resignes y que procures que no te pase otra vez. ¿Poniendo una vela a la virgen?

En España fallan los cimientos de raíz. El PSOE se dispone a cargarse hoy una ley en el Parlamento que consensuó el año pasado para revalorizar las pensiones y hacerlas algo más dignas. Las subió un 30% la pasada legislatura, el populista PP es mucho más responsable del atraso. Pero un país desarrollado no se puede permitir pagar 400 ó 500 euros a una persona que ha trabajado -aunque sea en casa como esposa, ahora viuda- para que viva todo un mes. El argumento: les supone 5.000 millones de euros. Han entregado 9.000 a las constructoras para que hagan aceras. ¿Cuánto a los bancos para que rapiñen cuanto quieran?

De disponer de tiempo, daos un paseo por el blog -los seguidores habituales lo sabéis-. Tenemos los sueldos más precarios de la Europa de los Quince, salvo Grecia y Portugal. Corrupción a todos los niveles, incluso con sanciones del Parlamento europeo. Pero, como os dije en la entrada de ayer, los sueldos millonarios de los incontables asesores del gobierno de Aragón, y de cualquier parte donde se hurgue, no provocaron reacción alguna. Y lo mismo parece ocurrir en el mundo entero. Bueno, los constructores fraudulentos que han matado literalmente a las gentes de L´Aquila, parece que terminarán en la cárcel a instancias de la fiscalía italiana. Pero los familiares de los muertos ni siquiera insultan a su jefe de gobierno cuando le ven aparecer.

Nos resignábamos cuando el sistema parecía funcionar. Sólo lo parecía. Pero es que nadie sabe cómo se va a arreglar el inmenso fiasco. El sistema, el famoso sistema, está viciado en origen. Proponen regeneraciones, socialismos alternativos… No sé. Es economía de guerra, que precisa política de guerra también. Replantearse todo. Ir a lo esencial. Comenzar por abajo Por las pensiones suficientes, por atajar corrupciones y corruptelas con contundencia, por la educación en profundidad que es lo único que puede salvarnos a la larga.

Sentarse a una mesa, tachar prácticamente todos los presupuestos de los poderes públicos y pensarlos de nuevo. Fijar prioridades reales, útiles, con visión de futuro. Pero los políticos están demasiado impregnados en la madeja. Giran como caballitos de feria mirando al frente sin ver la realidad. Y nosotros, la sociedad, les lanzamos palomitas de maíz para que se entretengan. Y seguimos poniendo cirios a los santos para que el ciclón no nos alcance.

La entrevista de los ciudadanos despiertos

Angustiados, concienciados, cabreados incluso, los ciudadanos han preguntado al líder de la oposición, Mariano Rajoy, en TVE mejor de lo que lo harían muchos periodistas. Insistiendo todo lo que les permitieron, buscando sus respuestas. El precio del café quedó atrás, porque vivimos momentos muy complicados.

La consigna -muy bien aprendida- era mostrarse cercano, hablar de sus hijos -no de su mujer con lo encantadora que me pareció en su derrota electoral, vaya por dios-, de sus padres, de todos sus ancestros gallegos, del presidente de Murcia que casi se mata en un accidente de tráfico, y de todos los pueblos que conoce al dedillo. En la entrevista, Rajoy ha sacado la piel de cordero centrista que no usa en otras intervenciones, pero, aún así, los ciudadanos han logrado obtener algunos titulares, pocos. Es lo que tiene preguntar sin condicionantes. Sólo habrá convencido a sus convencidos, sin embargo. Y algún votante «extremo-centrista» se le habrá ido por la banda.

33 ciudadanos haciendo más de 50 preguntas. 14 de ellas de economía. Como la más avezada reportera, una mujer de Valladolid le ha preguntado, a raíz de la intervención de Caja Castilla La Mancha por parte del Banco de España, si es sólido el sistema financiero español y si nuestros ahorros -quien los tenga- están seguros. Rajoy ha dicho que sí, en contradicción con su portavoz de economía Cristobal Montoro que había planteado esta misma tarde un paisaje de tierra quemada.

Las soluciones a la crisis económica pasan por ayudas a las PYMES, bajar el impuesto de sociedades, revisar el módulo de los autónomos, solucionar la morosidad de la Administración y de las grandes empresas, y dar ayudas a los Ayuntamientos a través del ICO. Nadie le ha preguntado acerca del abaratamiento del despido o la flexibilidad del empleo que el PP se cuida mucho en defender públicamente. Tampoco de dónde saldrían los presupuestos para sus medidas parciales. Ni Zapatero ni él, tienen idea de cómo solucionar la crisis. Aunque tampoco ninguno de los líderes del G20.

Varios ciudadanos le han planteado la gravedad de la crisis mundial como razón de la crisis española. Rajoy ha dicho que la nuestra es mucho peor, aunque, en otro momento, ha admitido que «la mayoría de las politicas económicas se toman fuera». Nadie -a pesar del enorme interés que han puesto los ciudadanos- ha preguntado por las causas de nuestra crisis particular. Rajoy las ha atribuido a la actual ineficacia del gobierno sin hacer mención alguna de dónde arranca y de su cuota de responsabilidad. En el complejo emplasto del ladrillo, casi nadie está libre de culpa, pero la ley liberalizadora del PP agravó el problema al extremo.

Ha dicho que con los gobiernos del PP se llegó al mayor crecimiento y a la mayor creación de empleo de la Historia. No es cierto. España alcanzó el record de un 4,1% de crecimiento en el primer trimestre de 2007 y, en la primera legislatura socialista, se crearon 3 millones de empleos. Falsos, se apoyan en el ladrillo podrido, pero ésos son los datos. No hablamos de los contratos precarios que inició Felipe Gonzáles que el PP llevó al paroxismo y no se han solucionado.

«Vd. puede llegar al gobierno en 2.012 con cuatro millones de parados, que ya o cobren subsidio ¿qué hará?», le dice un ciudadano. El lapsus volitivo le juega una mala pasada a Rajoy: «me encantaría que fuera así». Y cuando el ciudadano se lo echa en cara, lo niega. El ciudadano se disculpa.

Entre los amigos con los que he conversado en este breve intervalo de tiempo, ha causado especial irritación afirmar que la Comunidad de Madrid había investigado la trama de espionaje. Rajoy acepta la parodia del Parlamento regional sin cuestionarla. Y, asimismo, la exculpación de Trillo en el asunto del Yak 42, porque «ya no es ministro y no se va a condenar a alguien por eso a dejar la política de por vida«, cuando acongoja escuchar los testimonios de los familiares de las víctimas o del forense que hoy ha dicho que llegaron a encontrarse partes de tres cuerpos en el mismo féretro.

Como en la política económica, en la que se combate el terrorismo de ETA, Rajoy entiende por consenso que el gobierno acepte sus postulados. Son los que a él «le gustan», argumento altamente elaborado. Y «no puede apoyar las políticas en las que no cree».  Comprensible, el PSOE tampoco. El Gobierno lo ha hecho en el terrorismo y el lìder de la oposición lo alaba. Ha dicho que no se podía consentir que De Juana haya estado en la cárcel sólo 10 ó 12 años. Estuvo 18, en aplicación de la legislación vigente, y tres más por un nuevo encausamiento por amenazas. Un ciudadano vasco le ha argumentado, muy enfadado, que las politicas llevadas a cabo durante 30 años por todos los gobiernos no habían dado resultado, que si no había llegado la hora de cambiarlas y abordar en serio la negociación. Rajoy no puede oír esa palabra. Son unos irresponsables quienes negocian con ETA  ¿incluido José María Aznar?

La Constitución no permite la cadena perpetua, pero Rajoy no se opone a que haya un debate. Antes, hay que dotar de medios a la Administración de Justicia ¿Por qué no lo hizo en sus ocho años de Gobierno?

Votará en contra de la reforma de la ley del aborto -¿sin conocerla? es un proyecto-, y el PP no tocó la que está en vigor desde hace 24 años porque de alguna manera «consagra el derecho a la vida» y gobernando hay que llegar a «equilibrios». ¿Qué dirán los obispos y las 80 organizaciones pro-«vida» que salieron el domingo a la calle y las que él veía «con profunda simpatía»?

Rajoy no parecía tener muy clara la responsabilidad de las Comunidades autónomas en la creación de empleo, ante la magistral pregunta y repreguntas de un ciudadano. Pero cree que «el INEM no es útil para crear empleo, y hay que acudir a la iniciativa privada». Grave afirmación. Nadie le ha preguntado por el fracaso del neoliberalismo que consagra esas políticas. Tampoco en la cuestión de la sanidad o la enseñanza que son gratuitas -o semi gratuitas a fuerza de ser sinceros- en España, aunque no gracias al PP, sino a Felipe Gonzalez. Cree el presidente consevador que «se debe educar en valores y principios» –no ha dicho cuáles, se imagina que aquellos que no incluye Educación para la ciudadanía que el PP no ve con buenos ojos-. Pero le ha ofrecido un puesto de responsabilidad en el área de educación a una mujer «por lo bien que se ha expresado». Por algo se empieza a solucionar la educación en España. Clases de oratoria y dialéctica en los colegios vengo pidiendo desde hace años, como tienen en los paises desarrollados. Dentro de un tiempo, todos ministros.

En la Sanidad Pública un médico -lo decía una de ellos-se ve obligado a atender a un paciente en cinco minutos. Mariano Rajoy ha divagado, hasta concluir con que hay que aunar el ejercicio médico con los criterios de rentabilidad que marque el gerente. Que -el gerente- es técnico y para eso sabe. Rajoy respeta mucho a los que saben, lo ha dicho en varios momentos.

El agua, dios mio, es de todos. Y a todos resolvía sus problemas el Plan hidrologico, pero no nos ha contado porque protestábamos los ciudadanos aragoneses y castellano-manchegos. Incluidos los del PP en ambas comunidades.

Un ferroviario socialista le ha preguntado por el 11M. Ahora Rajoy ya sabe que no fue ETA, tardó día y medio en enterarse. Pero el sábado 13 de Marzo le dijo a Victoria Prego en El mundo: tengo el convencimiento moral de que ha sido ETA. Era la víspera de las elecciones. Durante los 4 años de la crispación, el PP presentó 215 preguntas al Gobierno basadas en las mentiras mediáticas y el propio Rajoy llegó a pedir que se suspendiera el proceso tras leer en El Mundo alguna insidia sobre la mochila de Vallecas.

No hay residencias para mayores a precio asequible y son bajas las pensiones. Lo son, el PP no se ocupó de ellas. Zapatero sí, las subió un 30% pero sigue siendo insuficiente. Pero Rajoy piensa que «hay que recoger lo que de bueno tiene la sociedad» y arreglar el problema ¡con voluntarios!  Esta respuesta me ha parecido dramática ¿cómo un aspirante a estadista puede confiar la solución de los problemas de la sociedad al voluntariado o la caridad? En Suecia se ahorrarían un buen dinero con el sistema Rajoy, pero allí son serios.

Los intermediarios se llevan las 360 pesetas de diferencia entre lo que le pagan a un agricultor de tomate en Almeria y las 400 que se cobra por él en Madrid. Los tribunales de competencia, no funcionan, dice Rajoy, tampoco en la etapa en la que él era vicepresidente del Gobierno.

La investigación con células madre que posibilitan curación de enfermedades, la hizo el PP ¡qué gran sorpresa! -y ¡qué pérdida de votos para Rajoy entre su electorado al decir, entre mil titubeos, que acepta esa investigación-, el testamento vital y no prolongar el sufrimiento de una muerte cierta también, que se lo pregunten al Dr. Montes en Madrid.

Un padre angustiado pregunta qué hace con un sueldo de 855 euros más la obligación de pagar hipoteca, que si Rajoy con su sueldo siente igual la crisis. Le contesta que primero debe alimentar a sus hijos, y que, ciertamente, él no siente igual la crisis. El ciudadano queda frustrado con la respuesta -se ve en su cara-, debería haber repreguntado más.

Hay personas honradas entregadas a la política -y él prefiere (ha pasado de puntillas por la corrupción) la presunción de inocencia ¿incluso en el caso de Fabra de juicios eternamente postergados no se sabe porqué?-. Se sorprende de que los ciudadanos tengan mala opinión de los políticos españoles que son tan buenos como los de cualquier parte. En Europa hablan idiomas, tienen dedicación exclusiva a su labor, no nombran cientos de cargos para crear clientelismo político, algunos -como los nórdicos- viven con gran austeridad y con escasas prebendas, la corrupción española «sale en todos los papeles», pero los ciudadanos están mayoritariamente hartos, despiertos, y lo han demostrado esta noche. Tanto Rajoy como Zapatero y todos sus séquitos deberían aprender la lección.

La crisis va en serio… y para largo

 

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150.000 nuevos parados, nos acercamos a los 3 millones y medio. La crisis va rigurosamente en serio. La economía sigue hundiéndose y a un ritmo más rápido del previsto.  Caminando por Madrid, he visto muchos negocios -completamente vacíos ya- con el cartel de «se vende o se alquila». Cuatro en apenas 50 metros, al comienzo de el Paseo de la Habana, que es zona de posibles. Me dolió ver, también, las persianas echadas y un «cerramos» en una tienda de Goya donde durante años fui a revelar las fotos, y que parecía una tienda -familiar- próspera con múltiples aparatos a la venta. 

 A quienes proponen abaratar el despido y «contener» nuestros esqueléticos sueldos, porque así lo hacen otros países europeos, habría que mostrarles quizás el pack completo: salarios elevados -que permiten ahorrar e invertir- y unas medidas sociales de las que nosotros carecemos. El notable incremento impulsado por los gobiernos de Zapatero no ha logrado aún borrar un atraso secular que nadie se apuntó a resolver. Los asalariados no tenemos la culpa de la crisis y no pueden exprimirnos más. Los pequeños negocios autónomos, tampoco.

El FMI (Fondo Monetario Internacional) advirtió hace unos días de una segunda gran crisis bancaria que explica con esta frase tan diáfana: «la degradación de la coyuntura». Strauss Khan, su director gerente situó a principios del año 2010 el inicio de la recuperación, si se dan «una serie de condiciones», como las políticas públicas de estímulo económico y el apoyo al sistema bancario. En esta fecha coincide con la dada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

No tienen ni idea de cuándo acabará esto, ni quieren afrontar en serio el cómo. Obama parece hoy el más decidido y el más centrado en poner remedio a la crisis de su país. Al punto que los republicanos ya se han echado las manos a la cabeza diciendo que EEUU va derivando peligrosamente hacia el socialismo. Por ejemplo, por intentar dar asistencia sanitaria gratis o con escaso pago a todos los ciudadanos, como disfrutamos en Europa, sobre todo en España. Está empezando por lo básico que el primer país de la tierra, tenía sin resolver.

Rodrigo Rato, el anterior director gerente del FMI, se preguntó hace unos días: ¿Por qué nadie se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo? De cualquier forma, sus propuestas, pidiendo un cambio de modelo económico son de lo más lúcido que se ha escuchado últimamente. Claro que nunca ha explicado porqué se fue el del FMI justo a punto de estallar la crisis. Y cómo es posible que, desde su altísimo cargo, no advirtiera absolutamente nada.

Ya se había producido -por ejemplo- el gran best seller americano «La doctrina del shock, el auge del capitalismo del desastre» (2007) de Naomi Klein, la autora de «No logo» (2001), en donde ya mostraba lo que estaba ocurriendo con datos aplastantes. Cualquiera hubiera podido advertirlo a la vista del consumismo dominante, del capitalismo salvaje. Uno de sus ideólogos, el economista Milton Friedman, llegó a decir: «sólo una crisis real o supuesta, puede producir un auténtico cambio«. Los atentados del 11S fueron su perfecta excusa para desarrollar lo que Klein llama «el capitalismo del desastre», basado en las técnicas psiquiátricas del electroshock. Fue el detonante, a partir de ahí lo que estamos viviendo.

Con Rumsfeld y Cheney como ideólgos, Bush aplicó su doctrina: «El trabajo del gobierno no consiste en gobernar, sino en subcontratar a los mejores y a los más eficaces del sector privado«, resume Klein. Nuestras vidas y destinos, en manos de consejos de Administración.

En resumen:

  •     Mientras el planeta se hunde, unos pocos siguen obteniendo cuantiosos beneficios, porque se ven favorecidos por las crisis que llegarían incluso a propiciar.
  • Privatizar se ha demostrado la peor solución y es lo que, por ejemplo, domina la política de Esperanza Aguirre en Madrid. Sin pausa, a pesar de la que está cayendo. Lo que propone el revitalizado PP para toda España, a excepción, al parecer, de Rodrigo Rato, que tampoco desvela las incógnitas de porqué se fue del FMI y porqué dice que no se enteró de lo que pasaba.
  • No tienen proyecto serio para solucionar la crisis.
  • La única alternativa es un cambio de sistema. Mayor control del Estado, que la política tome las riendas. Que vaya al grano y no se pierda por las ramas de las diatribas partidarias.

      Mientras tanto, lo llevamos crudo: abróchense los cinturones.

La crisis desata el racismo

¿por qué?

¿por qué?

Italia tramita un proyecto de ley para que los hospitales faciliten -es decir, denuncien- a los inmigrantes «ilegales» que acudan, enfermos, a ser tratados, porque la legislación en trámite va a considerarlos delincuentes. Es el mismo país que, antes de que se desatara en todo su apogeo la crisis, acordó tomar las huellas dactilares a los gitanos, niños incluidos, para «censarlos», reeditando tácticas del fascista Mussolini. El mismo que ha blindado a los presidentes de la República, el Gobierno y ambas cámaras parlamentarios y que ya gozan de «inmunidad» ante delitos pasados, presentes y futuros. Berlusconi no quería verse perseguido por los jueces. Endeudada y haciendo bandera de la evasión de impuestos, en Italia sólo las diferentes mafias parecen prosperar. Sus negocios al margen de la ley mueven más de 90.000 millones de euros, el 7% del PIB, según datos de las pymes italianas. ¿La amenaza son los indocumentados? Por ellos patrulla el ejército por las calles, para garantizar -dice el Gobierno- la «seguridad».

 En Gran Bretaña los obreros se echan a la calle para que no se contrate mano de obra extranjera. Sus antaño potentes sindicatos -a los que la neocon Margaret Thatcher casi desmanteló- niegan ser racistas. Dicen que están explotados lo que, seguramente, es cierto pero no quita para que sean xenófobos.

Y, en Madrid, Esperanza Aguirre ha suprimido la asistencia letrada «de oficio» -gratis- a extranjeros inmersos en procesos de expulsión por haber entrado ilegalmente en España.

Cada uno en su casa, sí señor. Pero los virus viajan -además de en patera- en primera clase de los aviones. Y pagar porque te echen de un país, o verse en indefensión por no tener asistencia letrada, es un acto supremo de crueldad por una Comunidad que pagó «al amigo» José Luís Garci, 15 millones de euros por un bodrio sobre el tan amado por Aguirre «2 de Mayo», expresión máxima de la esencia española, en su opinión.

Hambre, provocada en buena parte por el expolio del mundo desarrollado, guerras alentadas por vendedores de armas y poderes económicos y políticos que no quieren que nada cambie. Vienen los más valientes o los más desesperados, los que ambicionan una vida mejor porque la suya es insoportable. Les veo temblar de frío al llegar, quienes lo hacen vivos, si es que vienen en cayuco, y me pregunto qué piensan quienes les maltratan. ¿Qué «esta tierra es mía» y no la comparto? ¿Quién te la dio? ¿Por cuánto tiempo más será «tuya»? ¿Viajarias en cuatro tablas a la tierra prometida para ser perseguido, no poder ir a un hospital si enfermas, no tener trabajo, carecer de todas las prebendas que asisten a los seres humanos? Aviso sin cesar que los pacientes «ilegales», un día, explotarán.

 

Actualización 5-3-2009

   El Senado italiano ha consumado la fechoría propuesta por la fascista Liga Norte: ha aprobado la Ley. Desde ahora los médicos se convierten en policías, y los inmigrantes enfermos no acudirán a los hospitales aunque se estén muriendo. La reforma establece, además, una pena de cárcel de hasta cuatro años para los «ilegales» con orden de expulsión que permanezcan en territorio italiano. Propone también un registro de «vagabundos».  Un triste día.

Hasta los mitos económicos caen

Nunca me había interesado especialmente la economía, pero la crisis está afectando a nuestras vidas y, sobre todo, a nuestro futuro. ¿Qué nos espera si hasta los grandes mitos económicos caen? Supimos, no hace mucho, de los problemas de Islandia, el país que -con poco más de 300.000 habitantes- ocupaba el primer lugar mundial en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Este medidor, fruto de un sesudo y prestigiado estudio, valora riquezas menos tangibles que el dinero -aunque también-, como el nivel en sanidad o educación y servicios sociales. España está, por cierto, en el número 13, tras haberse aupado 6 puestos desde la llegada de Zapatero al Gobierno.

La economía islandesa bullía desde que se privatizaron sus bancos en 2003, el país vivía una orgía liberal y especulativa que atraía a gran número de inversores internacionales. Pero no entró en la UE, ni en el euro. Y, cuando la liquidez falló a escala global, se hundió. En Octubre volvieron a nacionalizarse sus bancos, pero ya era tarde: acumulaban pérdidas 10 veces mayores que el PIB islandés. Sus parámetros económicos echan chispas y la población -victima del paro y de grandes pérdidas- está en la calle pidiendo responsabilidades, hasta con grandes caceroladas. Los míticos países nórdicos alternan con soltura gobiernos conservadores y socialdemócratas, con predominio de estos últimos. La derecha -ultracivilizada- afloja la soga de los impuestos, y, cuando vienen mal dadas, los votantes vuelven al centro izquierda. Es lo que sucede ahora. El gobierno conservador se ha visto obligado a dimitir, y todo apunta que será la líder socialdemócrata la que forme gobierno.

Pero es que California también ha entrado en bancarrota. El Estado más poblado y poderoso de EEUU anuncia suspensión de pagos en Febrero. De verdad, no es una frase retórica, va a paralizar la devolución de impuestos y las subvenciones a familias necesitadas -en concreto, al millón de ancianos o discapacitados que recibían ayudas para vivienda o pago de servicios esenciales-. Todo por un monto de 3.700 millones de dólares. El déficit fiscal de California es superior a los 42.000 millones de dólares. Anuncian que 44 estados norteamericanos -de los 52- están en similar situación. Y en Europa hasta la poderosa Alemania ha entrado en recesión, los paises nórdicos incluso, y Gran Bretaña ve volar también el fantasma de la bancarrota.

Mientras tanto, la población mundial en pobreza extrema se acerca a los mil millones de personas. 2008 ha incrementado la cifra en 40 millones, poco menos de la población española que no podrá ni comer prácticamente. Imaginemos que nos pasara a nosotros -siempre hay que ponerse en el lugar del otro-.

Los datos están ahí. Obama trata de sacar adelante su plan de rescate de la economía norteamericana, todos los gobiernos intentan medidas. ¿Y qué? ¿No resulta clamoroso que algo, en el corazón del sistema, falla?

La ciudadanía despierta

Saludé, con alborozo, los primeros «Tengo una pregunta para Vd.» porque parecían la ocasión de que los políticos se bajaran de su torre de marfil y hablaran con aquellos a quienes representan y deben su poder. Pero eché en falta siempre a un periodista -en activo- que repreguntará y precisara con datos. Ahora, la ciudadanía ha aprendido por sí misma, bien es cierto que acuciada por la crisis. Ya no pregunta por el precio del café, sino por lo que les duele de verdad.

 Andan revueltos esta mañana los analistas políticos. Casi sólo les falta por decir «nos están quitando el pan». Se asombran de que la política ha cambiado y -como ya sucediera en la campaña electoral americana- desciende a «historias personales» -en la SER, un señor muy culto lo ha dicho en inglés-. Ojala fuera cierto que la política hubiera cambiado, porque lo que no funciona precisa modificaciones. En el programa de TVE los ciudadanos demostraron que saben dónde les aprieta y que no se conforman con frases hechas. La primera reflexión la dirijo, por tanto, a los políticos, y la segunda a los periodistas -a algunos, a muchos- que TAMBIÉN se están alejando de la sociedad. Es lo que tienen las élites.

Más de seis millones de audiencia, notable en aceptación popular y aprobado -como mucho- entre los comentaristas. Se destaca, eso sí, la valentía de Zapatero para enfrentarse a preguntas sin guión con la que está cayendo.

Los ciudadanos se enfadan mucho cuando se les miente, y así lo demostraron anoche en varias ocasiones. El presidente arguyó error en lugar de falsedad, pero no convenció a todos de que eso fuera cierto. En mi opinión, hay un pequeño fondo de verdad en la justificación de Zapatero. Sólo unos pocos avisados predijeron en su día la magnitud de la catástrofe, incluso se quedaron cortos. Pero las causas añadidas de la crisis en España apenas se tocaron. Una referencia de pasada a la quiebra de la construcción. Y nada sobre el turismo, la industria. Ahí sí hubiera hecho falta un periodista.

Una buena aclaración acerca de que no se entrega dinero a los bancos, sino avales. Pero nadie afronta el tema de fondo: ¿no es el sistema lo que ha quebrado? Predecir cuando terminará la travesía del desierto es una pura especulación, sino se aborda el cáncer del sujeto. El liberalismo no funciona, y mal arreglo tiene transfundirle sangre, como ya hemos hablado estos días.

La política se muestra atada de pies y manos ante los poderes fácticos. Pregunta reveladora la de un granadino sobre la venta de armas de España a Israel. «Sólo es un millòn de euros», «pero todas las armas matan» -insistía el hombre implacable-, «las nuestras no»…  ¡por dios!…  Un presidente pacifista sin duda ha de sucumbir a la incroguencia, a la hipocresía, como la calificó el granadino. De nuevo vemos que es el sistema el enfermo, lo que hay que cambiar.

¿Quién lo hará? La ciudadanía despierta y yo me congratulo. La democracia es como el amor humano: hay que cuidarla cada día para mantenerla por lo menos, para que crezca.

Zapatero no tuvo más que palabras de comprensión y condolencia ante los ciudadanos parados o en crisis que, con gesto serio y preocupado, le preguntaban qué les pondrían a sus hijos en los platos. Y para eso hay pocas respuestas cuando son los cimientos los carcomidos. Zapatero estuvo más cercano y humano que nunca. Pero siempre echaré de menos que un político sepa acercarse, aún más, a aquellos que, insisto, le han dado el poder. En efecto, cuando el dinero no llega para las necesidades básicas huelgan las explicaciones y hasta las dudosas promesas. Quiébrate con ellos, abrázales siquiera simbólicamente y lucha porque, de verdad, cambien las estructuras. Si persistimos en el empeño, los políticos se verán obligados a hacerlo.

Del milagro económico a la gran crisis

3.200.000 parados, 620.000 empleos destruidos, en el mayor ritmo de pérdida de puestos de trabajo de nuestra Historia. Se baja del nivel de los 20 millones de personas trabajando de los que tanto ha alardeado el Gobierno. 820.000 familias tienen a todos sus miembros parados. El PP dice tener la receta para salir de la crisis.
Durante meses, años incluso, he estado atesorando datos y leyendo opiniones ilustradas de todo signo para publicar «España, ombligo del mundo» y creo que he sido testigo de excepción de cómo se gestaba el problema.
Durante la primera legislatura socialista se crearon, en efecto, esos 3 millones de empleos, y en el primer trimestre de 2007 se asistió a un espectacular 4,1 de crecimiento. Los nuevos países europeos y la prensa internacional hablaban de «el milagro económico español».
Se desata entonces la gran crisis financiera, económica, internacional. Prácticamente sin precedentes. Desde mi modestia de lega en la materia, aprecio que ni siquiera en el 29 llegó a quebrar el sistema -al menos no se cambió-. Porque las medidas adoptadas son cuidados paliativos. Siguiendo el simil conviene recordar lo que dijo hace meses Josep Stiglitz, Premio Nobel de Economía -y asesor de Zapatero, por cierto- sobre las medidas que se estaban -y están- adoptando «es como poner transfusiones a alguien con hemorragia interna». Y ahí estamos.
España partía de una situación más desfavorable por sus graves defectos estructurales. Los principales, haber sustentado la economía en la construcción y el turismo, y mucho menos en la industria.

 Burbuja inmobiliaria.

Fuente de enriquecimiento fraudulento en muchos casos, sajó a España de norte a sur e islas, con casos de corrupción. Las alertas eran dramáticas. Hasta la Comisión Europea elaboró un informe -publicado- con los más gruesos apelativos hacia lo que se estaba haciendo en España.

Trataré de sintetizar:

• Cada día se transformaba en España una superficie de suelo equivalente a 45 hectáreas -los famosos (45) campos de fútbol-.
• La superficie edificada aumentó un 40% en los últimos diez años.
• En 2005 se levantaron más de 800.000 viviendas que equivale a las edificadas durante el mismo período en Reino Unido, Francia y Alemania juntas, aunque estos países suman cinco veces la población de nuestro país.
• En 2006 se aprobaron planes para construir millón y medio de viviendas y más de 300 campos de Golf. Suponían un récord absoluto en la historia de España.
• La tercera parte del primer kilómetro de litoral mediterráneo está construida.
• Desde la Ley 6/98 del Partido Popular, el suelo urbanizado de vivienda libre se encareció un 200% hasta 2.004.
• España cuenta con el mayor parque inmobiliario de la UE, hasta hace poco con el ritmo de construcción más alto, y -punto importante- el acceso a la vivienda más difícil.
Los españoles, además, se embarcaron con demasiada alegría a hipotecarse casi de por vida, con intereses variables y por un porcentaje de su sueldo que desafiaba las leyes de prudencia económica.

Turismo.

Baja el número de visitantes. Y la razón es diáfana. A través de grandes zonas urbanizadas en los últimos años, se ha formado un paisaje anárquico, abigarrado. Ha brotado una maleza de cemento, donde hubo quizás un jardín, o una playa limpia. Si a eso añadimos, que ya no somos amables con los visitantes como cuando llegaron a traernos el maná, porque «somos mejores que ellos» y «nos sobra el dinero» y, sobre todo, que España resulta tan cara como sus propios países, no hace falta tener una bola de cristal para adivinar el futuro. Atraerán, por mucho tiempo, nuestros magníficos monumentos, las ciudades y pueblos con sabor, pero para vacaciones de playa, las tienen más baratas y acogedoras en Punta Cana (República Dominicana), en las pequeñas islas griegas, en Túnez, y en muchos otros lugares.

Debilidad de la industria.

Sólo el 5% de los empleos creados en la bonanza económica han sido en este sector que aporta un tejido más sólido.

Competitividad exterior.

Algunas empresas españolas triunfan fuera -Zara, Telefónica, los Bancos y los Clubes deportivos- pero apenas hay un centenar reconocidas internacionalmente, nuestras estrellas económicas representan un 2% de las marcas mundiales. Sólo hay tres entre las 100 grandes compañías mundiales. La primera en aparecer en la lista Forbes, es el Banco de Santander, que figura en el puesto número 58. Telefónica está en el 76 y Repsol YPF, en el 92. El déficit exterior, por otro lado, -la diferencia entre importaciones y exportaciones- alcanza los 100.000 millones de euros que equivalen al 10% del PIB.
Cuestión aparte son los grandes beneficios obtenidos por todas ellas -escalofriantes- que parecen estar guardándose bajo llave.

¿Las recetas del PP nos servirán? Son abaratar el despido, rebajar -aún más los sueldos, ver datos en Europa en Suma más abajo-, o recortar el gasto social. ¿Liberalizar el suelo, quizás? Viene en el programa electoral de Rajoy, y fue esa primera ley de 1998 la que disparó el problema. Hoy -hoy mismo- Aznar, el deseado, sigue apostando por el Mercado y el liberalismo para acabar con la crisis.

¿Soluciones? Se hace precisa una actuación más enérgica del Gobierno, más imaginativa. Prácticamente, dar la vuelta al guante de todo cuanto nos lastra. Pero el enfermo neocon -esqueleto de todo el sistema- sigue arrojando sangre debido a su hemorragia interna, en Gran Bretaña, Alemania, Francia, Islandia.. España, sin duda, en todas partes. Vosotros veréis, políticos incluidos.

Adiós George W. Bush

Invadió dos países –Afganistán, buscando a un Bin Laden que nunca encontró- e Iraq –bajo el pretexto de unas inexistentes armas de destrucción masiva y una falsa vinculación con el 11S que aconsejaría la intervención-. En ambos casos murieron miles de civiles, sin que EEUU lograra sus objetivos. Todo lo contrario: los talibanes afganos son más fuertes, e Iraq es, hoy, “campo de entrenamiento” de Al Qaeda. Ha propiciado o al menos alentado la mayor crisis económica que ha conocido su país, y el mundo por extensión, desde 1929. Creó una cárcel sin ley y con torturas en Guantánamo. Dice John Carlin en El País, que gran parte de su nefasta obra se debe a Dick Cheney, que incluso fue el autor de recortar los impuestos a los más ricos. Lo cierto es que George W. Bush ha sido el peor presidente de la historia norteamericana, como demuestran sus escasos índices de aceptación.
Hasta el último día ha demostado ser, además, un títere en manos de los poderes fácticos. El lobby israelí, por ejemplo. Iñigo Saénz de Ugarte en Público da cuenta de cómo Condoleezza Rice había llegado a un acuerdo en el Consejo de Seguridad de la ONU que pedía el alto el fuego inmediato en Gaza. Una llamada de Ehud Olmert, el presidente israelí, a Bush transformó el voto afirmativo en abstención. No contento con ello, Olmert lo contó en una conferencia, en lo que ha sido calificado como “una indiscreción”.
“Es buena persona”, dice Barack Obama, con una elegancia política que nos corroe de envidia al compararlo con la realidad española. Empiezan, sí, a caer mantos de comprensión sobre Bush, “el pobre”. De hecho, Obama se muestra partidario de no enjuiciarlo por sus actos como algunos, muchos, piden.
Esta buena persona ha mandado matar a miles de sus congéneres, torturar a decenas, ha hundido en la miseria el sistema económico internacional… no ha hecho su trabajo, lo ha hecho rematadamente mal para los ciudadanos, y, muy bien, para quienes -unos pocos privilegiados sin escrúpulos- se han lucrado con todos y cada uno de sus errores. ¿Se va a ir de rositas?
En mi primera y única novela, en 2002, -y a pesar de ser una historia romántica- inserté una alerta desesperada sobre el entonces encumbrado y apoyado George W. Bush. Sus antecedentes hacían temblar: en su época de Gobernador de Texas había duplicado –autorizándolas- el número de ejecuciones a condenados. El carnicero de Texas ha terminado siendo la peor peste que ha conocido el mundo. Adiós –en buena hora-, George W.Bush, a muchos nos gustaría verte en los tribunales. Junto a todos tus colaboradores y beneficiados. Y, si hubiera Justicia, así sería.

De turismo en El Corte Inglés

Rematé, ayer, la tarde de rebajas -de mirar y no comprar- en el supermercado de El Corte Inglés. A esas alturas de pasear por un centro comercial, los sentidos están algo abotargados y una nube se instala en el cerebro. A pesar de ello, de repente me fijé en un muchacho negro, sin cesto, que contemplaba las estanterías de productos cárnicos. Con un grueso gorro calado hasta las orejas, seguramente era un recién llegado a nuestra tierra y acusaba más el frío. Fuerte, nutrido, aspecto decidido e inteligente, parecía un investigador en culturas foráneas.

Me fijé en lo que miraba: buey, ternera, añojo, cerdo ibérico y plagadito de grasa, pollo en sus distintos despieces, pavo, hasta avestruz ofrecían. Metros y metros de oferta, a varias alturas para aprovechar el espacio.

El muchacho estaba serio, me pareció advertir que irritado. Escudriñada la sección, se fue con paso rápido. La tarde de rebajas mermó mis reflejos para preguntarle. Alguien, algún compatriota, le habría mandado a hacer turismo a el Corte Inglés: «lo verás y no lo creerás. Con lo que hay allí expuesto se alimentaría todo tu pueblo, un mes».

Hubiera querido saber de dónde venía, cómo lo hizo, cuáles son sus expectativas. Pero intuyo que ese festín de comida, le provocó náuseas.

África es un continente muy rico: petróleo, oro, diamantes, madera, coltan -para los indispensables móviles-, pescado, que está quedando como almacén de materias primas para las grandes multinacionales, que los esquilman. Los africanos tienen que competir para su comercio con las subvenciones agrícolas que EEUU y la UE destinan a sus terratenientes, mil millones de euros diarios. De esta forma, llega a costarles menos comprar el arroz, por ejemplo, de la exportación que el producido por ellos mismos. Son las reglas del comercio internacional.

Cuando escuchamos que, generosamente, a veces se les condona la deuda contraída -¿por qué?- ignoramos tal vez que es a costa de entregar sus servicios públicos al monopolio de multinacionales extranjeras. Rafael Díaz- Salazar, profesor de Sociología de las Desigualdades Internacionales, de la Universidad Complutense de Madrid, concretaba un caso entre muchos, en un reportaje en el que le pregunté:

«El FMI obligó a Uganda a privatizar todas sus empresas públicas. Los expertos británicos calcularon el valor esas empresas en 500 millones de dólares. La venta se materializó en 2 millones. Y exigieron a los ciudadanos de un país, tan pobre, que pagaran tasas por los servicios, incluidos los de salud».

Tienen gobiernos corruptos, qué mala suerte ¿sustentados por nadie? Pero el cartel de crisis que les mostramos al llegar, la cárcel injusta, la deportación, no les detendrá. Primera visita turística, o de sesuda investigación: nuestro dispendio, en fortísimo agravio comparativo. Un día África, y todos los países subdesarrollados, estallarán y será tarde para poner barreras al campo.