La técnica de cocer cangrejos

Diseño: José Rubio Malagón (Malagonadas)


En una nueva vuelta de tuerca, ahora van a por las pensiones (como desde hace tiempo se vé venir). David Taguas, ex director de la Oficina Económica de Moncloa que devino en presidente de la patronal de la construcción SEOPAN, “aboga por bajar las pensiones de forma retroactiva si fuera necesario”. Ligarlas a la esperanza de vida, además, es una antigualla. Por la reunión en la que hablaron de esto, andaba también Luis De Guindos, ex secretario de Estado de Economía con el PP, quien no solo está de acuerdo al cien por cien, sino que añade: “en un contexto económico como el actual, España «no se puede permitir la percepción de que no cumplirá sus objetivos presupuestarios ante los mercados» y es «vital» cumplir con el objetivo del 4,4 % de déficit para 2012”.

Entretanto, una patronal de la sanidad privada y concertada de Cataluña, ha propuesto (TD2, min. 21,36) que la sanidad pública financie los tratamientos según los recursos económicos del paciente, dejando fuera los que no puedan pagar, y también que parte del sueldo de los profesionales de la salud esté vinculado “a resultados empresariales”. Salud = resultados empresariales.

Escribe Enric González a propósito de Egipto una frase certera: “Ninguna dictadura sobrevive si la sociedad no tiene miedo”. Ninguna, añado. Aunque a veces se utilice la técnica de la cocción del cangrejo y otros crustáceos: hacerlo hervir lentamente para que no note cuando estará definitivamente rendido. Para que no sienta el miedo. El resultado es fatal para él.

Se atribuye a un ladrón de patentes nato –Thomas Alva Edisón- una frase que, probablemente, tampoco será suya pero viene al pelo:

«Los que dicen que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo.»

El 15 de Octubre, en todo el mundo, hay una oportunidad… de salir de la cazuela. Y, de alguna manera, el 20N también, meditando muy bien el voto.

Democracia oficial vs Democracia real

La democracia oficial anda muy preocupada por si la democracia real provoca algún cambio en el sistema. Con lo bien que funciona «el sistema» para los siete mil millones de habitantes de este planeta, y para el planeta mismo. Con el bienestar y riqueza mundial que ha creado el libre mercado que se regula a sí mismo tan armoniosamente. «La democracia -aseguran alarmados- es la representativa». Hasta una periodista pionera (incluso en mostrar sin tapujos su edad y sus arrugas en pantalla que no es cuestión baladí aunque lo parezca), CHRISTINE OCKRENT, se echa las manos a la cabeza porque el Partido Socialista Francés vaya a elegir al candidato a la presidencia por votación popular. Diría que llega a la desolación ¡Adónde vamos a llegar mon dieu!: “Sean cuales sean los resultados del domingo, ya podemos indicar algunos vencedores y un gran perdedor: el propio PS, su aparato y su ideología polvorienta, que observan con consternación los demás socialistas europeos”.

Tenemos a la gente en la calle en medio mundo y la “Realpolitic” –como gustan de llamarse- se está empezando a inquietar. Las manifestaciones de su desasosiego son múltiples y van desde el clásico “lo bueno es el “Ocupa Wall Street” –si estás en este lado del Atlántico- o “nada como la ola de cambio en el mundo árabe, el 15M español incluso” –si se plantea desde EEUU- al equiparar al 15M con la revolución francesa. Nuestra castiza Esperanza Aguirre fue la más radical al considerar al germen de la civilización moderna con un Golpe de Estado contra la democrática monarquía absoluta de Luis XVI.

Estuve hace unos días en la presentación del libro “Common Wealth, el proyecto de una revolución del común”, de Toni Negri y Michael Hardt. Ambos filósofos postmarxistas andan por Madrid participando en numerosos debates. Una maravilla el acto por cierto donde descubrí, por ejemplo, periodistas de altísimo nivel que no se ven en las ruedas de prensa habituales.

Mantienen ambos que las formas de organización política tradicionales han fracasado: Ni funcionan las privatizaciones neoliberales, ni la gestión pública del Estado. “No existe una salida neoliberal a la crisis, ni en su forma atenuada keynesiana, ni tampoco hay una salida de tipo soviético«, dijo Negri y corroboró Hardt. ¿Dónde está pues? En la gente, en la gestión común de los recursos por “el común” de la gente, podríamos resumir.

Lo estamos viendo. Quien crea que lo que está sucediendo es casual y lo podrá reprimir carece de visión, pero es lo que ocurre en el Olimpo, tan alejado de los mortales. Aunque pueden hacer mucho daño y lo harán sin duda.

 Los primeros en no ver que los tiempos están cambiando son los partidos tradicionales. La democracia oficial. Porque en este panorama convulso, tenemos, mientras, en España a un Mariano Rajoy que llega al poder, tras dos sonoros fracasos electorales, simplemente por autoderrota del contrario, mientras sus huestes -esa derecha casposa que nunca se regeneró-, gritan “¡A por ellos, eoe!” relamiéndose el placer, o la falta de autocrítica y de las ideas revolucionarias que el momento precisa del PSOE de Rubalcaba. A IU que intenta recuperar un paso que perdió por su falta de democracia interna  (común desde luego a todos los partidos viejos), por haber expulsado o ninguneado a grandes valores de la izquierda. Ojalá lo consiga por el bien de España. A EQUO que nace con otros mimbres le ponen, como a todos los minoritarios, zancadillas para que se presente. Una democracia real estupenda, tenemos. Pegada a la sociedad, desviviéndose por ella.

El filósofo norteamericano Michael Hardt –desde la izquierda y como no podía ser de otro modo- se emocionaba con su “Ocupy Wall Street” patrio, aunque ellos mismos citaron al 15M como inspiración, y se han organizado exactamente de la misma forma-. Pero dijo algo muy relevante al respecto: “Lo que me impresionó del 15M fue su rechazo a tener miedo”. En eso somos únicos… cuando queremos.

Llegan tiempos duros pero una marea intercomunicada como nunca antes lo estuvo, estallando cada vez en más lugares del planeta, no se podrá acallar. Su razón de ser está en los hechos que provocan un hartazgo ya incontrolable y esos lejos de cambiar, acrecientan su virulencia. Y, desde España, con el germen de querer luchar contra el miedo.

Creo que no queríamos riesgos e incomodidades, pero nos dejaron solos, su democracia ha fracasado. Para “el común” de la gente. El mundo va a la deriva y algo habrá que hacer, solo y nada menos que regenerar la democracia. El próximo sábado #15-O es el día de volver a decir que estamos aquí. No por gusto, sino porque no tenemos más remedio.

Ilustración: José Rubio Malagón (malagonadas)

¿Privatizamos a los políticos?

Artur Mas sigue en su cruzada privatizadora. Lo último poner a la venta 37 edificios entre ellos el de la Bolsa de Barcelona. Hace unos meses ya declaró que solo la policía y las cárceles deben mantenerse como monopolio público. Y que el roll de la administración debe limitarse a “evitar las ineficacias del mercado”. Por ejemplo esa nueva inyección de dinero público que “vamos” a entregar a los bancos europeos para mantener un sistema en el que los gobiernos merman nuestras condiciones de vida. CiU en perfecta armonía con el PP –de la misma ideología- y una vez que “la gran fiesta de la democracia” avale su poder, podrán llevar a cabo su plan de privatización total. Paradójica, porque añade el intervencionismo estatal para, como digo, esquilmar nuestros bolsillos cada vez que precisen “estabilizar” a los bancos que no sé dónde meten el cuantioso dinero que ganan estos manirrotos. El PSOE se está viendo «obligado» a practicar esa misma política neoliberal extrema. 

 Las cosas no se hacen a medias, no señor. Por eso debemos proponer que empiecen ya privatizando la campaña electoral y el recuento de votos. Números, eficacia, rentabilidad. Es obligado después privatizar también el Congreso y el Senado. Que los parlamentarios fichen entradas y salidas, se cuelguen un letrero cuando vayan al WC y cobren según productividad. El gobierno, todos los gobiernos autonómicos y locales, también hay que privatizarlos, convertirlos en empresas que obtengan grandes beneficios para sus accionistas a base de eliminar gastos superfluos como sanidad o educación, sobre todo educación que es un arma muy peligrosa en manos de los ciudadanos. Aunque comprendo que suprimir la sanidad es mucho más expeditivo, sin duda goza de una excelencia de rentabilidad máxima.

Pero creo que todas esas empresas debe constituirlas la sociedad ¿O no es así ya en democracia? ¿De verdad queremos pagar impuestos para sufragar tan solo la policía y las cárceles? Yo no, desde luego. Artur Mas (y todos los Arturmas de esta tierra) ha olvidado que también le es necesario mantener la Hacienda Pública, porque su entramado no se puede sostener sin nuestros impuestos. Y unos medios informativos que hagan posible el milagro de que, en estas condiciones, haya votantes que les entreguen las llaves de nuestras vidas. ¿Podemos seguir pagando los sueldos de estos políticos que obran en contra de nuestros intereses? Nos están liquidando todos los servicios que hemos costeado con nuestro dinero, los edificios, todo lo que tanto nos costó pagar, porque igual podíamos haber empleado ese dinero en comprar una casa propia en las Bahamas y otra en Nueva York como poco. En mi caso estoy trabajando desde los 13 años. Mucha gente tiene en este país esa vida laboral. A toda una generación se la están robando ahora mismo. Ni siquiera contarán al final con una pensión para la que ya se precisan 37,5 años cotizados.

Como escribía en Reacciona, no debemos confundirnos sin embargo, “La Política es imprescindible en un sistema democrático. Con tropiezos, avances y errores, la humanidad persigue disfrutarla desde los griegos, cinco siglos antes de la Era cristiana. Para dignificar el papel del ciudadano, de un ser libre sujeto a derechos y deberes. Para regular una actividad humana cuyo fin es gobernar y dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad”. Y la están destruyendo. Traigo otra vez las palabras de Emilio Lledó:

«¿Qué palabras huecas, convertidas en grumos pegajosos aplastan los cerebros de los que van a administrar lo público, o sea lo de todos, si la corrupción mental ha comenzado por deteriorar esas neuronas que fluyen siempre hacia la ganancia privada? No se entiende bien cómo a esos destructores de la idea de lo público les votan aquellos que perderían lo poco que tienen en manos de tales personajes. A no ser que la mente de esos súbditos haya sido manipulada y, en la miserable sordidez de la propia ignorancia, esperen alguna migaja, algún botón del traje que viste el supuesto partido político que les arrastra.

Podemos intuir que la degeneración intelectual de buena parte de la clase política, y de los llamados emprendedores -los que, por ejemplo, emprendieron la destrucción de nuestras costas-, procede de esos conglomerados ideológicos en los que se mezclan, con la indecencia, alguno de los males a que se ha aludido. ¿Quién privatiza a los políticos? ¿Quién nos devolverá, en el futuro, la vida pública, los bienes públicos, que nos están robando?”

Ignacio Escolar decía el otro día, con gran criterio, en una entrevista para la radio del 15M (Agora Radio) que compartimos: “Cuidado, detrás del desprestigio de la política no viene su regeneración, sino el berlusconismo”. Lo tenemos ya instalado en España. Es una grave irresponsabilidad avalarlo con los votos. Están tensando la cuerda a extremos insostenibles. ¿O no? Es lo que queremos, eso es lo que decidimos en «la gran fiesta de la democracia».

Recortes. Autor: José Rubio Malagón

El FMI reprende a España

La foto no puede ser más expresiva. Christine Lagarde, directora gerente del FMI, sermonea a Elena Salgado (quien por cierto obtuvo matrícula de honor  en la asignatura de economía que impartía José Luis Sampedro). Esto ocurre en el mismo día que el FMI anuncia que igual compra deuda española lo que implica abrir la puerta a nuestro “rescate” y por tanto a unas insuperables condiciones de secuestro, como estamos ya viendo en Grecia, Portugal e Irlanda. Lagarde se subió el sueldo nada más llegar al cargo.

Copio de mi próximo libro: El Fondo Monetario Internacional (FMI) es un organismo intergubernamental especializado de la propia ONU -de representación prácticamente mundial- que… ha tomado vida propia. Sus objetivos iniciales le señalaban el equilibrio sostenible entre países o la erradicación de la pobreza. En la práctica, las líneas de actuación las ha marcado realmente el equipo directivo y, desde que el neoliberalismo tomó las riendas económicas, ésa fue la tónica del FMI que potencia esa ideología allí donde actúa.

“Enseña” a los países a lograr ingresos a través de mermar las condiciones de vida de los ciudadanos, y a privatizar lo público.

 Entretanto el gobierno que presumiblemente gestionará –al modo neoliberal «pata negra» naturalmente- el futuro, tiene como modelo al británico Cameron que ha crecido un 0,01% pero recibe las más altas notas de las agencias privadas norteamericanas. Y cuya ministra de interior es partidaria de eliminar la ley de derechos humanos porque crea demasiados problemas.

(No dejes de mirar el post anterior que hoy va doble la entrega y explica mucho de lo que nos está sucediendo)

La España incívica

 Un 41,3% de los españoles piensa –según el último barómetro del CIS– que es preferible gastar más en prestaciones sociales y servicios públicos, aunque eso signifique pagar más impuestos. Un resultado alentador de no ser porque el 39,5% optaría por bajar impuestos, aunque sea a cista de invertir menos en prestaciones sociales y servicios públicos.  Y el resto, casi el 20%, no tiene opinión sobre tan trascendental asunto que define un modelo social. Ganan pues los incívicos, quienes hacen dejación de su dignidad de ciudadanos.

   Vivimos tiempos difíciles, con insoportables cifras de paro, empleos precarios y todas las prestaciones amenazadas, que justificarían en algún caso mirar los pies del día a día sin pensar en el mañana. Ni siquiera en el hoy. Pero esa actitud es la que caracteriza a la ley de la selva porque,  de ser cierto lo que nos cuentan –que lo dudo-, allí cada animal va a lo suyo sin tener en cuenta a la comunidad. Ni siquiera para discernir los beneficios que la convivencia en armonía pueden aportar al egoísmo particular.  Como el niño que despierta a un futuro sin trazar, sin educar, piensan en sí mismos, y luego… en sí mismos también.

  … O en su familia. Un reciente estudio demostraba que los parientes están sacando muchas castañas del fuego a ciudadanos con problemas económicos. Y llegan múltiples comentarios de que ése que el tópico llama “colchón familiar” satisface a muchos ciudadanos. Sustituyen el Estado social y democrático por la tribu… como en los países más subdesarrollados. Lo peor es que parecen estar de acuerdo con que así sea. Por ejemplo con lo ocurrido a esa señora de avanzada edad que lloraba realmente angustiada –en el mismo telediario en el que se dio cuenta de los “colchones” familiares- porque avaló a su hija un préstamo hipotecario y ahora ambas se veían en la calle. En la puta calle, sin paliativos. El aposento no era de plumón, sino de púas de acero.

   Este sector de la sociedad sigue respondiendo al CIS que lo esencial para triunfar en la vida es venir de familia con dinero y estar bien relacionado, frente a exiguos porcentajes que piensan que los estudios y el esforzarse, tener ambición y coraje son mejores caminos. En la curiosa respuesta a la pregunta 20, sin embargo, parecen optar por retribuir con más elevados sueldos a los trabajadores del campo y no cualificados de la construcción o empleadas de hogar,  y de rebajar los emolumentos a jueces, grandes empresarios, abogados.. Incluso a médicos (Ay, la propaganda, ay, la manipulación).

   España precisa con urgencia una reforma fiscal de enorme radicalidad como la tienen los países más prósperos de Europa incluso con gobiernos conservadores. Nuestros ricos, esos que apenas pagan impuestos, también se callan ante la ola de contribuir más al erario público que inició Warren Buffet en EEUU y que siguieron prestos los propietarios de grandes fortunas franceses y alemanes. “El que venga detrás que arree” dice un burdo refrán español.

  El manto social español tiene serios agujeros, mucho moho, mucha caspa. Un déficit de educación en su más profundo sentido de la palabra que aterra y que es la causa de nuestro atraso y no al revés. Jamás saldremos de él por este camino como sí han hecho gran parte de los países de nuestro entorno. No sé hasta qué punto ese 41,3% será capaz de remendar, y pasar la aspiradora sobre tanto incivismo, torpe y sin visión de futuro.

¿Colchones? No, asientos vivos para que cabalguen los artífices de este injusto sistema.

¿Quién privatiza a los políticos?

Emilio Lledó es un acreditadísimo filósofo español que debería ser consultado a diario por los medios, por ejemplo. Hoy escribe en El País una razonada y apasionada Cuarta Página de la que voy a extraer varias ideas, aunque lo suyo es leerla completa:

«La democracia, que nació como lucha hacia la igualdad por medio de la reflexión sobre las palabras y por el establecimiento de unos ideales de justicia y verdad, no puede rendirse a las privatizaciones mentales de paradójicos libertadores. Sin embargo, apenas se insiste en el hecho de que la crisis que padecemos es una crisis que tantos competentes expertos, siguiendo el principio de la libertad y la competitividad, no han sabido evitar, ni tampoco las diversas burbujas -sobre todo las propias burbujas mentales- que inflaban y aireaban. Burbujas que, parece ser, les han permitido construir sin que nadie les pida responsabilidades por sus liberadas y productivas ganancias.

(…)

Desde hace años, de nuevo en estos días, como manifestación del menosprecio por la enseñanza pública y por sus profesores, se habla de la libertad de los padres para elegir el centro en el que educar a sus hijos. Esa defensa libertaria no tiene que ver con el deseo de que se practique en la educación una verdadera libertad: la libertad de entender, de pensar, de interpretar, de desfanatizar, de sentir. Libertad que, por encima de todas las sectas, debería fomentar la combatida Educación para la Ciudadanía y la identidad democrática. Una libertad que enseñase algo más que la obsesión por el dinero y por el solapado cultivo de la avaricia. A lo mejor, esa educación les obligaba a dimitir a algunos personajes de la vida pública, por vergüenza del engaño que arrastran y contaminan. Mejor dicho: haría imposible que se dieran semejantes individuos.

(…)

En el fondo, toda esa propaganda libertaria es fruto de planteamientos políticos, de dominio ideológico, de sustanciosos prejuicios clasistas, que con doble o triple moral predican libertad, cuando lo que realmente les importa, aunque quieran engañarse y engañarnos, es el dinero. Solo por medio de una ideología de la decencia, de la justicia, de la lucha por la igualdad, tan problemática siempre, puede alzarse el sistema educativo de nuestro país, de todos los países.

(…)

¿Quién privatiza a los políticos? ¿Qué palabras huecas, convertidas en grumos pegajosos aplastan los cerebros de los que van a administrar lo público, o sea lo de todos, si la corrupción mental ha comenzado por deteriorar esas neuronas que fluyen siempre hacia la ganancia privada? No se entiende bien cómo a esos destructores de la idea de lo público les votan aquellos que perderían lo poco que tienen en manos de tales personajes. A no ser que la mente de esos súbditos haya sido manipulada y, en la miserable sordidez de la propia ignorancia, esperen alguna migaja, algún botón del traje que viste el supuesto partido político que les arrastra.

(…)

Podemos intuir que la degeneración intelectual de buena parte de la clase política, y de los llamados emprendedores -los que, por ejemplo, emprendieron la destrucción de nuestras costas-, procede de esos conglomerados ideológicos en los que se mezclan, con la indecencia, alguno de los males a que se ha aludido. ¿Quién privatiza a los políticos? ¿Quién nos devolverá, en el futuro, la vida pública, los bienes públicos, que nos están robando?»

La cultura es la mejor revolución

El PP ha sacado el bulldozer aún antes de haber recibido las llaves de prácticamente todo el poder en España (En la UE que nos destruye ya lo tiene también).

   Tras el acoso a la educación pública (a la educación no mediatizada ideológicamente y dentro de lo que cabe porque el conservadurismo marca tendencia en nuestro país) añade ahora los hachazos a la cultura. Fuera el Festival de Cine de Valencia, mientras se mantiene un circuito de F1 pagado con dinero público. Un Alvárez Cascos desgajado del PP se carga el Centro Niemeyer en Asturias. Y es sólo el principio.

 “La cultura es la mejor revolución. Seguramente por eso a los Gobiernos mediocres y dictatoriales les espanta la posibilidad de un pueblo educado, culto, con preparación, con criterio”, escribe Javier Pérez de Albéniz en Reacciona.

 En el mismo libro, los científicos Carlos Martínez y Javier López Facal plantean varias ideas altamente interesantes:

“En el ranking Scimago de universidades del mundo, figuran seis universidades alemanas entre las doscientas primeras, frente a una sola española”.

“Alemania produce el 41% de patentes solicitadas ala Oficinade Patentes Europeas, frente al 1,2% de España”.

 “No es una extravagancia propia de ricos ociosos, el hecho de que los países de mayor producción tecnológica y mayor dinamismo económico sean también los que más invierten en investigación básica. Se trata más bien de que  los países son ricos porque investigan, no investigan porque ya son ricos”.

 “Conseguir el nivel educativo y el nivel científico de Finlandia y Suecia no es imposible: es una cuestión de diseño estratégico, de consenso político y social, de reformas en la arquitectura institucional y de esfuerzo económico sostenido”.

¿Y la información? Aquí me remito a José Luis Sampedro: “Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento”.

   España arrastra un castrador retraso en estas materias esenciales. En valentía también pese a cacareados mitos patrios. El alcalde de Nueva York cita al 15M para explicar las protestas estadounidenses contra los bancos, sí, pero una amplia mayoría esta acogotada en un rincón viendo cómo, de venir mal dadas, salva sus propios muebles. Entretanto quienes se comprometen en la defensa del bien común sufren un auténtico asedio de requerimientos a pronunciarse y participar más allá de sus fuerzas (léase el caso del citado José Luis Sampedro). Y no es justo, ni siquiera digno. Como dijo alguien en este blog, la pasividad es otra forma de violencia contra el conjunto de la sociedad.

   El camino de cercenar educación, cultura e información es el peor escenario posible para solucionar nuestros problemas pero hay que sumar fuerzas para combatirlo. Y usar la cabeza. Y la dignidad que, seguro, reposa en algún lado. ¿O tiramos todos la toalla? Muchas veces dan serias tentaciones de hacerlo.

  Recurro de nuevo a la foto de las prohibiciones de paso sobre un muro de cemento. ¡Es la propiedad privada, señores! La de unos pocos a la que protegen con los instrumentos del poder las políticas conservadoras.

 

Hotel abandonado en Alhama de Aragón (Zaragoza)

Para que no quepan dudas

… Y a alguien se le ocurra intentarlo con una tuneladora.

 

   Visto en un antiguo hotel abandonado y casi derruido en Alhama de Aragón (Zaragoza).

Finjamos que…

Juan José Millás en El País:

Finjamos que las elecciones se han convocado de buena fe, como si no hubiera habido ya un traspaso de poderes ni Rajoy hubiera sido tocado por el dedo de Zapatero como en su día fue tocado por el de Aznar. Simulemos que Zapatero no ha transmitido al electorado la idea de que la solución a la crisis es de derechas, incluso de extrema derecha. Hagamos como que no hemos oído decir a Felipe González, por poner un ejemplo, que el mejor Zapatero es el anti-Zapatero de los últimos meses. Comportémonos como si a Rubalcaba no le hubieran hundido el barco desde la mismísima Moncloa apenas iniciada su singladura. Aparentemos que el PSOE ha apurado su programa electoral hasta las heces y que no ha tomado ninguna decisión importante que se encontrara fuera de él. Proclamemos que la reforma fraudulenta de la Constitución fue de verdad para calmar a los mercados (que siguen de los nervios) y no para decirnos de forma subliminal quién manda aquí. Guardemos las formas, por favor. Acudamos a las urnas como si quienes se presentan son quienes se presentan y quienes ganan son quienes ganan, procedamos como si fueran a mandar aquellos a los que votamos, como si viviéramos en una democracia en la que la política da órdenes a la economía y no la economía a la política. Vamos a imaginar que el heredero, al que llamaremos vencedor, no será el chico de los recados de un Gobierno de facto formado por especuladores. Que a nadie se le ocurra tirar de la manta, poner las cartas boca arriba, aguarnos la fiesta. Creámonos que los candidatos pueden decir al pueblo la verdad. Afrontemos en fin la campaña con el espíritu entre resignado e ingenuo de quien se dispone a jugar una partida de parchís en un día de lluvia. Respetemos las reglas, por estúpidas, bobas o arbitrarias que parezcan. Sale el que saca cinco y si te como cuento veinte. Venga.

A la luna de la razón

Margherita Hack

No le debió ser fácil a esta mujer en los años treinta del siglo pasado decidirse a estudiar astrofísica, y menos en un período en el que el ser humano demostró la degeneración a la que podía llegar. Se llama Margherita Hack, es italiana y tiene 90 años. La primera mujer que dirigió un observatorio astronómico en su país. Su prestigio hizo que llamaran con su apellido a un asteroide. Yo no sabía de su existencia. Me he enterado por una de mis cadenas favoritas de televisión: Euronews. Informa en su auténtico sentido de la palabra. Sin estridencias. No hay cuotas, ni “rifirrafes”. Y sitúa en ese continente europeo que es mucho más que la UE y sus instrumentos de función… o disfunción.

Todo lo que dice y pueda decir esta mujer de vida plena y serena, parece interesante. Inermes ante el desconocimiento, los periodistas sin embargo le preguntan por lo que se puede abarcar. Incluso por la vieja amiga: la luna. Porque, aunque inalcanzable con las manos, forma parte de nuestro imaginario. Margherita no pierde la paciencia aun respondiendo que buena parte de los atributos que se otorgan a nuestro satélite son supersticiones. Si influye en nuestras vidas a veces es sólo porque –llena en particular- ilumina más la noche y si uno no tiene la precaución de bajar las persianas impide dormir a quienes necesitan oscuridad para ese cometido.

La mayor parte de su fascinación reside -como en tantas otras cosas- en lo que nosotros vemos. La luna ni se entera: es la misma sea cual sea su posición respecto a la tierra y al sol. Y, aún así, se le atribuyen propiedades que no tiene. Quizás, sobre todas, un poder generador de romanticismo y melancolía. La vida sería algo más tediosa si no fuéramos capaces de ilusionarnos pero ¿con la autosugestión? ¿Con… la mentira?

Me confieso hechizada por la ciencia, por cómo logra explicar lo que no sabemos, en esa rara mezcla de razón y pasión inherente al ser humano.

¿La luna? Al final no es más que una bombilla de mágicas luces. El resto lo ponemos nosotros. Tampoco está tan mal.