A la luna de la razón

Margherita Hack

No le debió ser fácil a esta mujer en los años treinta del siglo pasado decidirse a estudiar astrofísica, y menos en un período en el que el ser humano demostró la degeneración a la que podía llegar. Se llama Margherita Hack, es italiana y tiene 90 años. La primera mujer que dirigió un observatorio astronómico en su país. Su prestigio hizo que llamaran con su apellido a un asteroide. Yo no sabía de su existencia. Me he enterado por una de mis cadenas favoritas de televisión: Euronews. Informa en su auténtico sentido de la palabra. Sin estridencias. No hay cuotas, ni “rifirrafes”. Y sitúa en ese continente europeo que es mucho más que la UE y sus instrumentos de función… o disfunción.

Todo lo que dice y pueda decir esta mujer de vida plena y serena, parece interesante. Inermes ante el desconocimiento, los periodistas sin embargo le preguntan por lo que se puede abarcar. Incluso por la vieja amiga: la luna. Porque, aunque inalcanzable con las manos, forma parte de nuestro imaginario. Margherita no pierde la paciencia aun respondiendo que buena parte de los atributos que se otorgan a nuestro satélite son supersticiones. Si influye en nuestras vidas a veces es sólo porque –llena en particular- ilumina más la noche y si uno no tiene la precaución de bajar las persianas impide dormir a quienes necesitan oscuridad para ese cometido.

La mayor parte de su fascinación reside -como en tantas otras cosas- en lo que nosotros vemos. La luna ni se entera: es la misma sea cual sea su posición respecto a la tierra y al sol. Y, aún así, se le atribuyen propiedades que no tiene. Quizás, sobre todas, un poder generador de romanticismo y melancolía. La vida sería algo más tediosa si no fuéramos capaces de ilusionarnos pero ¿con la autosugestión? ¿Con… la mentira?

Me confieso hechizada por la ciencia, por cómo logra explicar lo que no sabemos, en esa rara mezcla de razón y pasión inherente al ser humano.

¿La luna? Al final no es más que una bombilla de mágicas luces. El resto lo ponemos nosotros. Tampoco está tan mal.

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8 comentarios

  1. Miguel Veyrat

     /  28 septiembre 2011

    Comparto tu fascinación por la ciencia, Rosa. Es la que nos recuerda a diario qué somos.

  2. Si. Es una bombilla. Y es cierto que el “resto” lo ponemos nosotros. Dejo aquí uno de esos “restos” … “Amaneciéndote”

    http://narboneando.blogspot.com/2010/04/amaneciendote.html

  3. Marisa

     /  28 septiembre 2011

    Mirar la Luna, o las estrellas, ver un amanecer, que un pájaro haga un nido en tu terraza, que mi perra me reciba como si fuera una estrella del pop al llegar a casa, ver la nieve caer … que felicidad!!

  4. Cuna del Cea

     /  28 septiembre 2011

    Ya lo creo que lo son, Marisa, cosas por las que “ellos” aún no pueden cobrarnos…

  5. WORDGALLARDETE

     /  28 septiembre 2011

    lo que da de sí La Bel.la Luna!! Y hay que reconocer que ,las famosas huellas,de los piezotes americanos , marcadas en su fuerte piel, le añadieron un álgo sugerente.
    Bella luna a tod@s!!

  6. http://nelygarcia.wordpress.com. Como mujer, me produce satisfacción, cuando algunas están reconocidas por sus valías. Tanto la luna, como todo lo que nos rodea, representan el medio en el cual nos movemos: nuestra imaginación, siempre busca significados personales, más, o menos, creíbles.

  7. A la luna de la razón, el llamado Ser humano posee unos dones personales e intransferibles, que lo hacen diferente al resto de los seres vivos de este pequeño planeta…la expresión, la creatividad y la imaginación. Desde el gnosticismo conquistado y heredado en el tiempo de los tiempos, hemos ido avanzando en conocimientos, aunque retrocediendo en el don de saber conjugar correctamente el verbo…DAR.

    Margherita supo evolucionar desde sus inicios, con una tesis de astrofísica sobre las Cefeidas-una clase de estrellas variables-, realizada en el Observatorio astronómico de Arcetri.Su sabiduría científica, ha ido evolucionando de la mano de sus nuevos conocimientos.

    Ser ateo, agnóstico, religioso…es solo una etiqueta. Lo importante es tomar conciencia de que antes no sabemos si existíamos, que ahora existimos…y no sabemos-científicamente hablando-, si volveremos a existir.

    Cada cual es cada quien; aunque personalmente, seguiré cantando y amando a la Luna:

  8. Buenas tardes, Rosa. Echamos de menos tu post diario.
    Salud donde estés!!

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