¿Es España un país de profesionales capacitados?

El ex alcalde de Marbella, Julián Muñoz, va a participar como ponente en un curso de verano de la Fundación Universidad Rey Juan Carlos. Se celebrará este verano en Aranjuez. ¿De qué hablará Muñoz? De corrupción. “Periodismo y corrupción política” es el tema del seminario que contará con otros expertos en la materia. Julián Muñoz lo es. La poco dinamizada Universidad española ha tenido esta vez una idea revolucionaria que, por otro lado –o por el principal-, asegura a este curso un éxito mediático: llamar a un perito en corrupción, alguien que lo ha vivido como autor protagonista, conoce sus entresijos, la optimización de los recursos de los que dispone para delinquir. Un auténtico profesional.

 No vivimos en un país de especializaciones, de profesionalidad. Al menos en algunos terrenos fundamentales. Analizemos el atrapado lapsus del Presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, este miércoles. El micrófono abierto ante un millar de empresarios permitió escuchar lo que piensa: el problema de la economía no es «la grave crisis, sino los años de Zapatero» y quien realmente sabe es la ultraliberal Esperanza Aguirre que es “cojonuda”. Díaz Ferrán fue elegido para representar a sus colegas, alma de una economía de mercado. Le son exigibles criterios técnicos y no son permisibles opiniones emocionales. Ésas deben quedar para el café con los amigos. Su frase revela que el presidente de los empresarios ignora muchos puntos fundamentales:

La crisis financiera mundial provocada por sus homólogos del llamado mundo civilizado, incuestionablemente. La génesis de la debacle económica española –con la burbuja inmobiliaria inflada por muchos de los suyos, alentada por la Ley de 1998 del PP, tolerada ampliamente por los gobiernos del PSOE-. Si no ha interiorizado que las economías sólidas se basan en industrias productivas, y no en la fabricación de aire, y eso ataña a las políticas empresariales. Si no sabe que las empresas españolas se sitúan a la cola de Europa en inversiones en innovación y que eso representa el futuro.  Si no ha advertido que ningún país del mundo osa ahondar en recetas neoliberales para paliar la crisis. Si desconoce también que no se puede seguir pidiendo sacrificios a los trabajadores peor pagados de la Europa de los 15, de los que llevan casi un cuarto de siglo en Bruselas, superando en salarios sólo a los de Grecia y Portugal. Si todo eso queda nublado por su pasión política dedicada a aquellos que pueden perpetuar al límite la situación. Pero, a la vez, si no se ha enterado de que las cosas se han llevado a tal extremo que hasta los organismos internacionales alertan de un estallido social sin precedentes… es que no está preparado para el cargo que ocupa. No es un auténtico profesional de la presidencia de un colectivo tan decisivo.

En España tenemos también a periodistas y dirigentes de medios informativos que confunden el periodismo con la propaganda y los intereses económicos. A sacerdotes y obispos que dan mítines políticos en lugar de predicar la doctrina de su fundador, Jesucristo. A jueces y demás profesionales del Derecho que también se guían por criterios emocionales. Políticos como Vidal-Cuadras que optan a repetir en Europa alabando al Berlusconi de las modelos descerebradas porque “dan espectáculo” y Europa, piensa, lo necesita. Si somos el reino de la chapuza en muchos oficios… ¿nos podemos llamar un país de expertos y profesionales? ¿Ofrecemos garantías? ¿Se puede confiar en nosotros? ¿Y en nuestro futuro?

Afortunadamente hay médicos que se dedican a curar, vendedores capacitados, agricultores que se dejan la piel en el campo, jóvenes innovadores, buenos profesionales en muchas materias que, a veces, tienen que luchar en exceso por superar la tendencia general. Ellos son el tejido que argamasa este país. Pero obstaculizando el camino se encuentran quienes ocupan puestos decisorios sin capacitación real para el puesto. La Universidad Rey Juan Carlos ha encontrado para hablar a un auténtico experto: Julián Muñoz. De la corrupción. Ahí si podemos presumir de avezados especialistas. Incluso con fama internacional.

Actualización 8 de Mayo.

   Julián Muñoz no actuará como ponente en los cursos, seguramente ante el revuelo armado. El director del curso Juan Luís López Galiacho, dice ahora la socorrida frase de que se «malinterpretó» y que el ex alcalde marbéllí nunca fue contemplando como ponente. Sin embargo…

 » El dossier de prensa que se entregó a los periodistas que asistieron ese día a la presentación de los cursos, en Madrid, incluía también al ex alcalde de Marbella en el apartado de «otros ponentes» del curso «Periodismo y corrupción política», que se celebrará en Aranjuez entre el 6 y el 10 de julio».

El virus del populismo

El virus ha llegado ya incluso a la civilizada Suecia. La crisis golpea a todos los partidos en el poder que, en Europa, son conservadores, con la excepción de España, Portugal, teóricamente Gran Bretaña, y ahora Islandia. Domina en las grandes locomotoras –casi sin fuelle en este momento- Francia y Alemania, y en el Parlamento Europeo. En Suecia, tras décadas de la socialdemocracia en el poder, ganaron los liberales. Nunca habían conocido allí tales dificultades económicas, achacables como en el mundo entero en gran medida a la debacle financiera internacional. Y los liberales suecos bajan en intención de voto. Pero también lo hacen los socialdemócratas. Quienes están subiendo son los llamados Demócratas Suecos (SD), un partido populista, nacionalista y de derechas. En la vecina Dinamarca sucede lo mismo, con el Dansk Folkeparti, Partido del Pueblo Danés.

Nacido, como casi todo en política, en la antigua Grecia, el brote poplista mutado con los peores gérmenes, resurgió en America Latina. Según los teóricos hay un populismo positivo y otro negativo, lo cierto es que ideológicamente zigzaguean sin ningún complejo y basan su poder en la manipulación emocional del pueblo, en la más pura demagogia.

Cuando llegó al gobierno de Venezuela Hugo Chavez, yo presentaba el telediario internacional de TVE, donde informábamos a diario de sus hazañas, como de las de todo el continente americano. Me sorprendió que un militar golpista se proclamara de izquierdas, pero me aterré al ver que una de sus primeras medidas fue dar instrucción militar a los niños en los Colegios. No sé si persiste en ello. Y no lo sé porque es extremadamente difícil encontrar información de innumerables aspectos decisivos en el mundo que no sean la media docena que deciden las Agencias de Prensa internacionales.

Un ejemplo. Tras una hora entera de buscarlo, apenas me queda claro cuál es la ideología de Rasmussen, presidente danés, próximo Secretario General de la OTAN y opción de la izquierda europea –a excepción de Zapatero- para presidir la Comisión en pugna con Durao Barroso, que no es poca su potencial influencia, Al final concluyo que es un liberal con tendencias socialdemócratas al estilo británico. Pero no soy capaz de encontrar con quién formó gobierno de coalición en su país, si lo hizo con el populista de derechas. Están ahí al lado y no nos cuentan nada. Pero ésta es otra historia.

Bien, Panamá acaba de elegir a un multimillonario presidente de Gobierno. Es conservador, pero lo primero que ha declarado es que “no es de derechas, ni de izquierdas”. Otro populista.

En España tenemos a Rosa Díez, populista de manual, beneficiándose de la crisis de los partidos tradicionales. Son ellos los culpables de su miseria –que se convierte en la nuestra-, con sus estructuras obsoletas, con sus peleas fuera de la realidad que hastían a los ciudadanos. Se sitúan en una urna de cristal en la estratosfera, de donde bajan para utilizar también técnicas populistas –ejemplo paradigmático: Esperanza Aguirre, pero son muchos los que lo practican-.

La política vendría a ser la forma de afrontar las vías para lograr un fin determinado dirigido a la sociedad, su bienestar y su progreso. Y la hay de izquierdas y de derechas. Más o menos impuestos, mayor o menor gasto público, para afrontar medidas sociales o suprimirlas, primar los intereses de los trabajadores o los de la clase dominante que genera mayor riqueza en el país, son, como todos sabemos, las diferencias.

Nos impregna la política, nos satura, y, sin embargo, no es de política de lo que nos hablan buena parte de los políticos. Por eso triunfa el peligrosísimo populismo.

La Cuarta página de El País hoy nos cuenta, en un artículo esencial, el fracaso de las políticas, el desprestigio del capitalismo, las desigualdades como germen de una auténtica prerevolución en ciernes, y nuestro enclaustramiento en los límites de nuestro propio Estado como causa principal. Así concluye:

“La vida misma ha perdido el control en ese anhelo permanente de obtener cada vez más y más. Ahora cabe preguntarse: ¿dónde están los movimientos sociales que esbozan una modernidad alternativa? De lo que se trata es de cosas tan concretas como de las nuevas formas de energía regenerativa, pero también de fomentar un espíritu cívico que supere las fronteras nacionales. Y de cualidades como la creatividad y la autocrítica, para que temas clave como la pobreza, el cambio climático o civilizar los mercados tengan un lugar central”.

En resumen: el papel de la sociedad no puede ser suplantado por el populismo político -siempre reductor y localista, amén de otros muchos males-. La sociedad, la política y la prensa deben quitarse las orejeras que dirigen la vista al propio ombligo y tener mayor amplitud de horizontes. El nuestro es Europa. Y la política tiene que reaccionar acercándose a los ciudadanos, tratándoles como adultos, y haciendo política, si es que algunos recuerdan ya lo que era. Porque es mucho lo que todos nos jugamos.

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Cauces para la libertad de expresión

Múltiples voces alertan hoy sobre la pérdida de la libertad de expresión, en el Día Mundial que las Naciones Unidas señalaron, ya en 1993, para reivindicar la Libertad de Prensa. No estoy muy segura de que ambos conceptos sean sinónimos: expresión y prensa. La prensa sería el cauce de la expresión -como algo organizado que termina siendo empresarial- de una libertad que atañe a todos los ciudadanos.

Estoy totalmente de acuerdo, total y apasionadamente, con el principio que inspiró a la ONU: “fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática». Comparto también con muchos compañeros las noticias y opiniones que hoy hablan de los periodistas muertos en el ejercicio de la profesión –reales, fallecidos y enterrados, no entelequias-, de los encarcelados, de los cercenados y autocensurados, de las trabas –económicas sobre todo- que padece el periodismo actual, de la precariedad laboral, pero pienso que eso no es todo.

Porque nunca ha habido en la sociedad mayor libertad de expresión que ahora, un más intenso deseo de comunicar ideas y sentimientos por todos esos medios que consagran las pautas legales en teoría. Veamos:

Articulo 20.1.D Constitución española: Derecho a comunicar o recibir información veraz por cualquier medio de difusión. (Acotado, en el 20.4, a  derechos de otros).

En la conservadora y aún no aprobada Constitución Europea, se estipulan menos límites, sin embargo, y resalto que “no permite injerencia de autoridades publicas”, ni fronteras. También respeta “la libertad de medios de comunicación y su pluralismo”.

¿Se cumplen estos preceptos? No demasiado. Veraz y libre no es precisamente buena parte de la prensa. Y el poder siempre va con la guadaña y las vallas restringiendo y encerrando en un reducto lo que se le escapa de las manos. Pero apenas lo logra. Miles, millones, de páginas en Internet nos cuentan noticias, reflexiones, todo ciudadano puede abrir un hueco para decir lo que piensa. Y los intentos oficiales por acallarle no prosperan, ni creo que lleguen a hacerlo porque el fenómeno es imparable, por mucho que se empeñen –que lo hacen-. Si una columna es censurada, como acaba de ocurrir, Internet la publica y la difunde.

Causa y consecuencia, los medios tradicionales son hoy emporios financieros dedicados a ganar dinero como objetivo prioritario, el periodismo en ellos es secundario, podrían fabricar embutido de igual manera. Pero la libertad de expresión se escapa por todos los resquicios que deja el sistema.

En realidad estamos sobreinformados. Y muchas veces sin rigor, porque el periodismo sigue siendo una especialización, no todo el mundo puede operar a corazón abierto sin formarse, no todo el mundo puede informar a los otros, pero sí expresarse como le venga en gana. Aunque, insisto, estamos sobreinformados. Apenas se leen, en realidad, otra cosa que los titulares por tanto, casi no hay espacio en el día para tanta noticia, tanta opinión. Los medios tradicionales ofrecen media docena y repetida hasta el aburrimiento. Internet diversifica hasta la anécdota. Se precisa una brújula (o un periscopio 🙂  ) para orientarse en la gran Red.

Ése es el fenómeno a estudiar. Hay mucha más información que nunca, mayor libertad de expresión que nunca, más ganas de ella, pero ya no tiene cauces mayoritarios. Esos siguen perteneciendo a las grandes corporaciones que, por reacción y por interés, trivializan las noticias. Nunca, aunque parezca paradójico, ha estado la sociedad menos informada en realidad, menos comprometida. Justo lo que deseaba el poder.

Un ejemplo. Reparo en la noticia más leída esta mañana en El mundo. Prometedor titular: “Poesía, rendición y sentencia”. ¿Se ha vuelto loco el mundo?, me pregunto ¿ha despertado?… poesía… rendición… sentencia… ¡Hablan de fútbol!

Todo el sistema mundial está en crisis y no creo que los parches solucionen el problema. Una guerra como sucedió tras los esparadrapos que no curaron las heridas del crack del 29, una pandemia auténtica que se nos lleve a la mitad de los humanos, hoy más que nunca sería necesario el periodismo. Crítico, documentado, de investigación, movilizador, pero se escurre por los agujeros del colador, nos escapamos, sí, pero hacia el sumidero. Y apenas sólo queda la masa: el sistema tan cual es, tal como lo quieren desde arriba quienes se benefician de él.

¿Libertad de prensa? Sí, desde luego, totalmente. Pero sobre todo: libertad de expresión, que nos engloba a todos. Encauzada. ¿Quién lo hará? ¿Se puede hacer? Habría de ser con otras estructuras para no acabar en lo mismo. A situaciones nuevas, nuevos métodos. Y que la sociedad que tanto busca, profundizara, abriera los ojos y reaccionara. Lo tiene difícil, la verdad. Pero lo necesita.

¿Somos Europa?

  DINAMARCA

    Sin duda es una iniciativa simpática para llamar la atención y lograr mejor el objetivo, pero resulta ilustrativa. Los policías daneses de la ciudad de Aalborg abrazan a los ciclistas que no usan casco y, a continuación, les regalan uno.

   Este complejo se encuentra en Austria. Tras ver las fotos hay que adivinar a qué fin se dedica.

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La última foto da la mejor pista por las rejas: es una cárcel.

Tercer y último ejemplo: Alemania

  Una potencia económica fuerte -no basada en el ladrillo especulativo sino en la industria- que a pesar de todo registra ya un índice de paro del 8,6%, en crecimiento, que preocupa mucho a los ciudadanos.

 Alemania potencia la reducción de jornada contra el paro, y puede que por la calidad de vida. «El gran recurso contra el paro se llama «Kurzarbeit». Se trata de la reducción de las horas de trabajo de los empleados de una empresa, con la consiguiente rebaja de sus honorarios. El gobierno federal apoya esta medida como medio para reducir los costos de producción de las empresas. Pueden acogerse aquellas que hayan perdido más del 10% de sus ingresos mensuales como consecuencia de la crisis. Si un empleado trabaja el 40% de las horas habituales, la empresa le paga sólo el 40% de su sueldo. El estado paga al empleado cierta cantidad en concepto de complemento de sueldo y también parte de sus contribuciones e impuestos sociales. El sistema está limitado a 18 meses, pero el Ministro de trabajo Olaf Scholz va a ampliarlo a 24 meses. En el sistema de «Kurzarbeit», el total percibido por el trabajador es siempre inferior a su sueldo habitual, pero es mejor que quedarse sin trabajo. Hay 700.000 alemanes insertos en este sistema, pero se han recibido 1,7 millones de solicitudes, por lo que pronto afectará a más de dos millones de trabajadores».

  Más información sobre las medidas alemanas aquí.

  Los hay que están peor que nosotros, pero yo al menos es a esta Europa a la que me quiero parecer, con sus inconvenientes, que los tiene. No os deprimáis, que se puede… remendando unas cuantas cosillas. Sólo llevamos algunos años -¿siglos?- de retraso y ya hemos hablado mucho de porqué. Las elecciones son el 7 de Junio.

(Gracias Concha y Camino)

La estratégica importancia de un país llamado Tuvalu

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25 kms cuadrados y 11.800 habitantes, Tuvalu es un país insular de la Polinesia, a mitad de camino entre Hawai y Australia. Lo descubrió en 1.568 un español, casualmente: Álvaro de Mendaña y Neyra. Este leonés se topó con Tuvalu en el primer viaje que realizó al Pacífico pero, al parecer, dedicó mucha mayor atención a Perú, país del que partió su segunda expedición. La escueta información nos habla de viajes de traficantes de esclavos y balleneros en aquella época al pequeño Tuvalu –todo indica que los esquilmaron-, pero no cómo acabó siendo un protectorado británico. Llegaron misioneros -¡cómo no!-, protestantes en este caso, que pasaron lo suyo para evangelizar a aquellos pocos infieles, porque tardaron más de medio siglo en conseguirlo.

Con una economía agrícola de subsistencia y apenas sin entender la riqueza del marisco de sus aguas, todo cambió para Tuvalu en el año 2000. Tuvalu es su nombre y tuvaluano su idioma que comparten con el inglés, y ninguno de los dos hechos había nacido ayer. Pero fueron decisivos: su sigla en Internet es tv, la televisión en casi todos los idiomas. ¿Qué ocurrió? Que cedió sus letras de matrícula a una empresa estadounidense que le paga un millón de dólares cada tres meses y le ha dado el 20% de sus acciones. Con esa importante inyección económica, Tuvalu gestionó su ingreso en la ONU, a la que pertenece desde 2001 –haciendo oír activamente su voz, además-, construyó carreteras y prosperó. Porque todos los numerosos dominios que terminan en tv han de estar registrados en Tuvalu.

Parece que nunca la felicidad es completa, porque Tuvalu tiene un grave problema: su altura máxima son 5 metros sobre el nivel del mar –la menor después de las Maldivas, con 2 m-. Lo peor es que Tuvalu sufre frecuentes tornados y ciclones y, por si faltara poco, se está hundiendo porque el océano allí actúa como sumidero. A dos por tres sufre ya inundaciones que salinizan y destruyen las cosechas. Su primer ministro clama en la ONU contra el cambio climático, se pregunta porqué tienen que pagar ellos lo que otros destruyeron. Porque ya hay un plan de evacuación. Tendrán que marcharse a Nueva Zelanda o Niue, abandonar su tierra y dejar de ser un país.

Es una monarquía constitucional, perteneciente a la Commonwealth, pero sin partidos políticos como tales, aunque parecen regirse por un sistema bastante democrático de familias o clanes con la sabia voz de los ancianos y los respetados por la comunidad. Las campañas electorales se basan en el prestigio personal o del clan. “Cada familia –copio- tiene su propia tarea, o salanga que llevar a cabo para la comunidad, como la pesca, la construcción de viviendas o de la defensa. Las habilidades de una familia se transmiten de padre a hijo”. No parece mal sistema, su presidente se ha revelado de lo más avispado e idóneo. El 100% de la población está alfabetizada y dedican especial cuidado a la educación.

Palmeras, paradisíacas playas, tan lejos del mundanal ruido que disuade a los turistas, comiendo marisco, cocos y frutas, con música y cultura autóctonas… y van a desaparecer, tragados por el mar. Pero con ellos se hunde también la marca tv en los dominios, la de la televisión, creando un grave problema al mundo globalizado que aún no sabe cómo resolver, pero que le preocupa seriamente.

2 de Mayo de revoluciones épicas, suciedad en el ambiente a todos los niveles. Os he querido traer la novelesca historia de Tuvalu (gracias David) para abrir los horizontes de nuestro diminuto y cerrado mundo. El paraíso está muy lejos y el mar, la mano del hombre –de otros hombres- que han cambiado el clima, lo empuja al abismo hasta hacerlo desaparecer. Que con él se volatilizara también mi antaño amada televisión, no sería el problema más grave, sería incluso deseable. Pero creo que el día que Tuvalu se hunda definitivamente todos seremos un poco más pobres.

Decisiva intervención de Rajoy en Europa

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No le gusta viajar al extranjero, nos dicen, porque no habla idiomas y se siente incómodo. Pero se fue a la capital de Polonia para perfilar con otros lideres de la derecha -entre ellos 13 Jefes de Estado y de gobierno y el Presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso-, las estrategias para las próximas elecciones. Le permitieron expresarse únicamente durante 2 minutos. Y los aprovechó a conciencia: para plantear un panorama desolador de la economía… española.

Rajoy habló del “descontrolado” gasto público, del número de parados. Sin ninguna autocrítica a sus propias responsabilidades en la gestión anterior. Como suele hacer Aznar, salió de España con el único objetivo de criticar al gobierno español. Algo que no suelen practicar otros políticos europeos.  Ni de ningún país serio. Obama está desmantelando la política de Bush pero ¿le ha oido alguien decir una palabra en su contra dentro o fuera de EEUU? Probablemente -en el caso del auditorio de Rajoy-,  influye que mandan en sus respectivos países, pero no es sólo eso. Europa vota conservador y en el Parlamento europeo domina el PPE.  Pero dado que la circunscripción electoral es de cada Estado, no hacen campaña fuera y piensan en el bien de su propio país. Esa táctica de oposición nacional en el exterior  jamás la ha hecho tampoco ningún dirigente socialista fuera de España. Zapatero llegó a defender a Aznar ante Chaves y un gran número de dirigentes latinoamericanos en el episodio que dio lugar al famoso ¿por qué no te callas?

Gracias a sus asesores –Jorge Moragas sobre todo- Rajoy logró, sin embargo, que el Partido Popular Europeo aprobara por unanimidad una durísima resolución contra Zapatero, por la que todos los miembros del PPE, incluidos Angela Merkel, Nicolás Sarkozy o Silvio Berlusconi, «consideran inaceptable la pasividad del Gobierno español ante la alarmante cifra de paro en España (17,5%) y deploran el fracaso de las políticas socialistas». Misión cumplida.

  ¿Sirve esto para algo más que para llevar la lucha partidista nacional a Europa?  Curiosa aportación española a la comunidad.

¿Genera confianza en nuestro país o todo lo contrario?

¿Ha entendido el PP que Europa es un territorio común donde prima más la ideología de quien ostenta el poder que los intereses nacionales? ¿O no se ha enterado de que había salido de su pueblo?

En definitiva…

La imagen del miedo

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   Lo escuché en una película tonta para crías: «Puede que los valientes no vivan mucho, pero los cobardes no viven… nunca».  La he recordado al ver en Público, esta foto de EFE/Franck Robichon.

Desprecio de la cultura

A Esperanza Aguirre le sobra la cultura. Tan campechana ella, ha anunciado con su cercano tono de sargento cuartelero, que «al igual que hacen los hogares en dificultades» suprimiendo lo que estiman más superfluo -eso se deduce de sus palabras-, elimina la consejería de cultura, turismo y deportes. Sus competencias pasan al vicepresidente Ignacio González, un hombre muy ocupado porque, a las labores propias de su alto cargo, añade viajes -grabados- a Cartagena de Indias, llevar y dejar bolsas, guarecerse de los espías, o celebrar con sus familiares su súbito enriquecimiento con contratas suscritas con la Comunidad de Madrid. Pero es que los madrileños ya disponen de la contemplación pasiva del fútbol como deporte, los turistas vienen igual, encantados, a las sucias y desconchadas calles de Madrid, y la cultura es prescindible. Así lo ve una antigua ministra… de cultura. Nombrada para ese cargo pese a que creer que Saramago -Sara Mago- era una bailaora, que no es una leyenda urbana porque yo misma la escuché.

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El problema es general. El actual gobierno de la nación, como todos los anteriores, prima la industria sobre la cultura. Los medios informativos relegan sus espacios culturales que siempre, salvo muy escasas excepciones, han servido de una forma desastrosa. Presentan la cultura como tocho infumable que disuade de acercarse a ella.

Somos un país rematadamente inculto, de provocar vergüenza en muchas de sus manifestaciones. Donde los ciudadanos ni siquiera sienten pudor de decir que ni leen libros ni periódicos, ni de hablar mal -porque a hablar, a expresarse, se aprende leyendo-. Os recuerdo que, antes de la crisis de la prensa escrita, los periódicos apenas vendían en España 100 ejemplares por cada 1.000. Justo la cifra que la UNESCO marca en el umbral del desarrollo, y que supone menos de la mitad de la media europea. Finlandia y Suecia alcanzan, por ejemplo, más de 400 ejemplares por 1.000 habitantes. Y sólo Portugal, Grecia e Italia, como siempre, están a la par o por debajo de nosotros. Y los libros más vendidos son en su mayoría pura basura.

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Una industria musical mediocre -en la que podíamos calificar «de consumo»- que dudo permita a los buenos valores hacerse un hueco en ella, porque lo que prima es el negocio fácil. Con unos pocos valores sólidos que se presentan como excepciones. España -en el cine igual- es país de individualidades culturales, de excepciones, porque tienen que luchar con la cultura reinante, la verdadera cultura, la que significa a los pueblos. ¿Que tenemos un actor excepcional, Bardem, o un director al menos, Amenabar, en las más altas cotas de la calidad, o a otro rompedor como Almodovar? Sin duda. Pero nos nombran ministra -Ángeles González-Sinde- a la autora de un guión -«Mentiras y gordas»- que es un monumento al mal gusto. Y que, además, defiende a la industria y no entiende que la tecnología lo ha cambiado todo.

 No quiero ser exhaustiva, sino dar una semblanza de conjunto. En Brasil han aprobado pagar una asignación mensual del equivalente a 16 euros a 12 millones de trabajadores para que la gasten en teatro, cine o libros. Van a invertir en ello casi doscientos millones de euros anuales. Hasta esperan que con ello obtengan «mejores puestos de trabajo». Aquí suprimimos la consejería de cultura… para ahorrar, mientras se dilapida en obras y hasta cócteles y se privatizan servicios básicos para obtener dividendos. No entienden qué es la cultura ni para qué es útil -la utilidad que no falte-, o sí lo entienden pero no les interesan los ciudadanos maduros y responsables.

La UNESCO definió la cultura hace muchos años, decidme si esto es lo que nos sobra:

«La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden».

(UNESCO, 1982: Declaración de México)

El negro y el blanco

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El blanco y el negro. Lo claro y lo oscuro. La luz y las tinieblas. Pensando en estos conceptos casi filosóficos me he levantado hoy, tras escuchar en la cama las noticias y hacer un repaso a la información por Internet.

 El negro peyorativo se viste hoy de resplandor luminoso al cumplirse 100 días de Obama en el Gobierno de EEUU y en el liderazgo mundial. Una actividad firme y una actitud cercana. Desmontar el nefasto legado de Bush. Volver al multilateralismo. Hablar con amigos y enemigos. Permitir la investigación con células madre. Quitar restricciones al aborto. Restaurar los derechos de los sindicatos. Impulsar la igualdad entre hombres y mujeres, aprobando una ley de equidad. Inyectar dinero en el sistema, pero cuestionándolo. Admitir la mano del hombre en el cambio climático y adoptar medidas para luchar contra él. Ordenar el cierre de Guántanamo y la supresión de las torturas y cárceles secretas -aunque no investigando a los culpables de haberlas practicado-. Algunas cosas se le resisten aún a este Presidente cuya popularidad roza el 70%.

Despiertos del ilusionante sueño real, volvemos al agujero, a España, a Madrid, a sus políticas blancas pero tiznadas de algo más que sospechas. El vídeo difundido hoy por la SER demuestra que Ignacio González, el vicepresidente de la Comunidad, fue espiado, pese a que una bochornosa comisión de la Asamblea dominada por su partido, el PP, «limpiara» oficialmente el asunto. A las imágenes no las entierran las mayorías políticas. Pero no es lo peor. Le vemos entrar con bolsas en un domicilio particular y salir sin ellas, alojarse a cuerpo de rey en una suite, relacionarse con muy malas compañías, no pasar controles aduaneros y de pasaportes -¿por qué?-.

El 49% por ciento de los norteamericanos justifican la tortura para extraer información sobre el terrorismo -¿a terroristas confesos, juzgados?-.

El 65% de los franceses -no inmersos ahora en demasiados líos políticos salvo el autodesmantelamiento de la izquierda- aprueba las listas étnicas auspiciadas por Sarkozy.

El PP goza en Madrid de mayoría absoluta -bien es cierto que la calidad de la oposición socialista le ayuda poderosamente a ello-. En el conjunto del Estado, el PP cosecha más de 10 millones de votos.  Tampoco el resto de los partidos se libran de corruptelas, aunque, aparentemente, no de similar calibre.

El pozo negro, lúgubre, es la ciudadanía a quien debiera serle exigido un carné de ética, junto con el DNI, al ir a votar.

La gran casualidad: Tamiflú y Rumsfeald

El mundo es un pañuelo, una aldea global en la que siempre un par de nombres, tres o cuatro, se juntan en la misma esquina. Medio mundo aterrado por la gripe porcina -el otro medio sufre a diario realidades peores- y resulta que la mejor medicina se llama Tamiflú y que la produce una empresa de la que es accionista el ex secretario de Estado de Defensa norteamericano en época de Bush, Donald Rumsfeld. Son los grandes ganadores de esta pandemia de miedo. Por segunda vez en este siglo, sus acciones se disparan y sus beneficios son millonarios.

 Roche incrementó sustancialmente la producción de Tamiflú en 2005, cuando algunos países asiáticos sufrieron la gripe aviar con el llamado Síndrome Respiratorio Agudo (SARS). La farmacéutica cuadriplicó sus beneficios en sólo un año -de 2004 a 2005- alcanzando más de 1.000 millones de dólares de superávit.

El Tamiflú es uno de los medicamentos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha considerado como efectivos para reducir los efectos de la influenza o gripe y cuya patente fue desarrollada por Gilead Sciencies Inc -empresa de la que es accionista  Donald Rumsfeld- y que firmó contratos con la subsidiaria estadounidense F. Hoffman-La Roche Ltd para fabricar y distribuir el producto hasta 2016.  España le compró diez millones de dosis. Roche controla el 90 % de la producción mundial de anís estrellado -que está en China- y que es la base de su antiviral.

En 2004 y 2005 hubo mucha controversia en Estados Unidos por un estudio publicado en la revista Nature y otras revistas científicas estadounidenses, donde contaban que un grupo de científicos, todos del Departamento de Patología Molecular del Instituto de Patología de la Fuerza Armada estadounidense, examinaron y obtuvieron el genoma completo del virus de la gripe española. Nada que objetar, el ejército tiene derecho a investigar enfermedades que afectan a la sociedad… ¿O no? En su día, sin embargo, esto generó preocupación, dado que el genoma podría ser usado con facilidad, haciendo unas pocas modificaciones, para construir armas biológicas basadas en nuevas variaciones del virus.

En todas las tragedias humanas surgen teorías conspirativas sin base real -la aspiración humana de explicar lo inexplicable-. Apunto, simplemente, lo que algunos medios están comenzando a esgrimir, sobre todo en México, el país más afectado: la enorme y productiva casualidad que lleva a conocidos -y no siempre para bien- nombres de la esfera mundial a estar perfectamente situados cuando se produce una inoportuna epidemia nociva para la salud, el bolsillo o cualquier mal generalizado que produzca beneficios. La gripe aviar se saldó con inmensas ganancias para las farmacéuticas y con asumibles daños personales, esperemos que ahora suceda lo mismo. Lícito en una economía de mercado, digo yo, que por seguridad igual también habría que controlar, supervisar, a quienes tienen influencia tan decisiva sobre nuestra vida y nunca dicho con mayor propiedad. La vacuna contra la malaria que el colombiano Manuel Elkin Patarroyo ha cedido gratis a la OMS -y que estará por fin disponible a finales de este año- parece ofrecer mejores caminos y más garantías, al no estar mezclada con el lucro.