Puede haber algo peor que Rajoy

Es cierto que busca estar permanentemente en los medios y crear polémica, y que solo mencionarla es caer en su juego, pero cuando ella da una puntada jamás lo hace sin hilo.Se encuentra oficiosamente en campaña para la presidencia del Gobierno desbancando a Rajoy y, dada la deriva que está tomando el gobierno del PP, debe considerar maduro el asunto de ir soltando pildoritas que preparen sus fines plenos. Lo ha hecho este lunes en ABC y lo reproducen varios medios, dado que no aparece en la web del periódico conservador. Con unas ideas y una redacción muy de mujer-mujer conservadora, va contando lo que le gusta y no le gusta de monarquías y repúblicas. Le preocupan mucho las banderas republicanas que se ven en las manifestaciones, nada dice ni ha dicho jamás de las del aguilucho, dios la libre. La pobre, cuando las ve – las republicanas por supuesto-, piensa “que o no saben qué es lo que reivindican con esas banderas o, si lo saben, quieren lo peor para España y para los españoles”.

 Y ya lanza la tesis que ha preparado:

 “No hay que ser un historiador avezado, basta con ser un lector mínimamente crítico de los libros de Historia, para saber que la II República fue un auténtico desastre para España y los españoles”, en una de sus frases mejor construidas por cierto.

 La puntada siguiente la hilvana así:

 “…muchos políticos republicanos utilizaron el régimen recién nacido para intentar imponer sus proyectos y sus ideas —en muchos casos, absolutamente totalitarias— a los demás, y que faltó generosidad y patriotismo. El resultado fue una guerra salvaje que algunos quieren que siga influyendo en la vida política de hoy”.

Repito lo que escribe: “El resultado fue una guerra salvaje”. Parece que no había más remedio que dar un golpe de Estado. Y que le siguieran 40 años (¡40 años!) de Dictadura fascista y que no se dirimieran jamás responsabilidades. Si así hubiese sido gente que defiende esa ideología jamás hubiera podido volver a tener poder democrático en este país.

Porque, olvidando –maldita sea qué memoria- el Golpe de Estado, los 40 años de Dictadura fascista, la impunidad por estos gravísimos delitos, etc.. atribuye a la República esto:

“Por eso me preocupa y me entristece ver el entusiasmo, no sé si ingenuo o malvado, con que se exhibe la bandera que simboliza uno de los periodos más nefastos de nuestra Historia, en el que se enconaron los odios, se despreció al adversario político hasta llegar a su eliminación física y las libertades estuvieron constantemente amenazadas”.

 Con la corrupción (presunta) principalmente de su partido, en un empobrecimiento social constante manipulado con declaraciones para súbditos de mentes poco elaboradas, mermados seriamente los derechos por leyes que suscitan la crítica hasta del Poder Judicial, con su propia gestión y los edificantes herederos que ella misma nos ha dejado en herencia en Madrid, esta mujer camina hacia su objetivo. Y le ríen las gracias. Es tan campechana. Tanto como el Rey que habrá visto hoy -dirigiendo la vista a otro lado- cómo su colega la Reina de Holanda abdica en su hijo en la arcaíca institución. No sé si esto “le gusta o no” a la aspirante al gobierno de España. Pero si estamos en un lodazal lleno de alimañas, el futuro puede ser aún mucho peor… Si cabe, ya lo sé. Cabe.

 

 

 

 

Qué diría hoy Saramago

 

¿Qué diría José Saramago de lo que nos está tocando vivir? Cabe preguntárselo ahora que nos van faltando referentes y el silencio se adueña de muchos que podrían hablar. Hace poco más de dos años y medio que nos falta y su figura crece –si cabe- en su obra viva, pero si quieren realmente sentir a Saramago, premio Nobel de Literatura, escritor, político, hombre, idea, nada como visitarle en la Fundación que lleva su nombre en Lisboa.

 Árbol y Casa dos Bicos, Lisboa. / Rosa María Artal

Árbol y Casa dos Bicos, Lisboa. / Rosa María Artal

Las cenizas de José Saramago están enterradas en plena calle, a la puerta de Casa dos Bicos donde, desde unos pocos meses, funciona la Fundación en su memoria. Bajo un olivo centenario traído de Azinhaga, su aldea natal. Y con tierra de Lanzarote, la isla canaria donde vivió porque vientos de incomprensión por su obra le habían alejado de Portugal.  En particular por El Evangelio según Jesucristo (1991). Una frase de Memorial del Convento fija en el suelo un lema simbólico: “No subió a las estrellas porque pertenecía a la tierra”. Y ahí está. Con todo aquél que se acerque.

La viuda de José Saramago, Pilar del Río. / Rosa María Artal

2. Pilar del Río, Presidenta de la Fundación José Saramago. / Rosa María Artal

Pilar del Río, su viuda, desciende acogedora por las escaleras de la Casa dos Bicos, donde subir es leer palabras del escritor. Mujer de fuerza y determinación envidiables, preside la Fundación y, sobre todo, la cuida y la mima. Acude de guía espontánea para los visitantes, entre reunión y reunión para mantener un proyecto que no cuenta con ayudas públicas, salvo el edificio cedido por el Ayuntamiento. Y es tal su dedicación que puede coger una bayeta para limpiar unas motas de polvo en el escritorio de Vasco Gonçalves, general de abril, Presidente de la República, companheiro do povo, que también está ahí con todas sus cosas. Junto al auditorio y la biblioteca.

Pilar del Río, en el escritorio de Vasco Gonçalves. / Rosa María Artal

Pilar del Río, en el escritorio de Vasco Gonçalves. / Rosa María Artal

La inmersión en Saramago permite pasear por sus libros, sus manuscritos, entrevistas, fotos, o el mágico momento de la entrega del Nobel, otorgado por “volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía”. Cuando José recordó: “El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir”, su abuelo… descalzo. Una vida dura que se inicia en el seno de una familia campesina sin tierras y sin estudios. Como tantos otros portugueses y españoles, Saramago no pudo ni finalizar el colegio por falta de medios. Recuerdo que a mi inteligente padre también le ocurrió. A mi madre, como mujer, tanto o más. Pero el coraje, a veces, ayuda a remontar. Desde el colegio su ideario se labra en tres valores: responsabilidad, esfuerzo, trabajo. Minuciosidad también, la misma de Pilar, la que se observa en los detallados diarios del escritor.

 Diarios de José Saramago. / Rosa María Artal

Diarios de José Saramago. / Rosa María Artal

Ensayo sobre la ceguera, Ensayo sobre la lucidez, La balsa de piedra, La caverna, El hombre duplicado, El viaje del elefante, Memorial del convento, Historia del cerco de Lisboa (donde a través de la ciudad se encuentran Pilar y José), Caín, la última y todo lo que se quiera. Las ideas magníficas, con frases brillantes y rotundas, que, como él decía, están escritas “para desasosegar”. Y también para iluminar y elevar. Toda la obra, analizada, detallada, con los manuscritos originales. Como éste de una más de sus obras míticas: El año de la muerte de Ricardo Reis hablando de otro gigante: Pessoa.

Manuscrito de "El año de la muerte de Ricardo Reis". / Rosa María Artal

Manuscrito de «El año de la muerte de Ricardo Reis». / Rosa María Artal

¿Qué diría hoy Saramago? Lo dijo ya en toda su obra y declaraciones. Plenamente vigentes, anticipatorias. “Creo que nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven”. “Vivimos una crisis moral”. O, apelando a la lucidez, que las soluciones partirán de la sociedad, nadie nos salvará de otro modo. Y los caminos, tomados sabiendo que “El pensamiento correcto es un veneno social”.

Periódicos. / Rosa María Artal

Periódicos. / Rosa María Artal

Zambullirse de nuevo en José Saramago vuelve a ser un revulsivo de conciencias, pero también aporta el sosiego de asistir a una obra plena y culminada. Pilar, la mujer casi alada en felicidad que acompañó al Nobel en Estocolmo, sigue ahí, a pie de tierra, cultivando una labor única. Seguramente en la misma paz. “Nuestra única defensa contra la muerte es el amor» dijo un día de 2005 Samarago. Pude comprobar cómo esa frase cierta se engrandece en la Casa dos Bicos, en toda Lisboa.

Grafiti. / Rosa María Artal

Graffiti con José y Pilar. / Rosa María Artal

Ésta no es «una más»

El PP está queriendo diluir una vez más el escándalo de su (presunta) corrupción por las vías habituales. Sembrar la idea de que “todos los partidos lo hacen”. Marear la perdiz con declaraciones exculpatorias y maniobras de distracción como esas auditorias –a un año vista- de las que no nos fiamos. Por simple experiencia. O anunciar querellas a quienes no pongan el “presunto”, en tanto se dilucidan los casos judicialmente, que –vaya por dios- ahora nos importa mucho y para eso modificamos códigos y elevamos las tasas. Los sinuosos detalles de la trama los conocemos de sobra y no voy a abundar en ellos, pero es imprescindible dejar claro, rotundamente,  que “ésta, no es una más”.

 Una primera sutil diferencia es que el ataque viene esta vez –o se ha sumado- de la prensa amiga. También enciende el ventilador del “y tú más” y con notable ahínco, pero saca trapos sucios o no elude el tema. Es demasiado flagrante para desentenderse. Cierto que se aprecia una intencionalidad clara: está tomando partido entre las facciones en discordia del propio PP, en su lucha interna por el poder, pero la denuncia de la corrupción (presunta) del partido en el Gobierno está ahí por primera vez. Aunque sale en oportuno período de prescripción.

 Esencial el monto de las cifras que se manejan. A Felipe González –que había modernizado el país y seguía gozando de carisma- le tumbó la corrupción que iba emergiendo por distintos puntos de sus administraciones, pero ni siquiera fue tan honda y generalizada como se atisba por los (presuntos) datos que vamos conociendo del PP. Dicho sea sin ánimo de defender ni a uno solo de los corruptos y ladrones aunque solo roben un lápiz en un supermercado. Nuestra hoy tan afamada FILESA, por la  financiación ilegal del PSOE en la etapa final de González, fue del equivalente a 6,5 millones de euros y tuvo sentencia condenatoria y cumplimiento de condenas. Roldán se limpió él solo 10 millones de euros. También fue a la cárcel. Eso sí nadie en España, de ningún partido o Institución, ha devuelto jamás el dinero sustraído. 

 Lo grave es que el alza del costo de la corrupción ha subido exponencialmente desde entonces. Porque ese “fondo de reptiles” tan jaleado de los ERE andaluces -único caso autonómico del PSOE-, también ha aumentado su cuantía hasta los 695 millones de euros, y en la amplísima red Gürtel -estructural por las comunidades implicadas- se manejan cifras desorbitadas y aún no cuantificadas en su totalidad.  Bankia, caso no tan al margen, cifra su agujero en 36 mil millones de euros. Cinco mil millones de dinero público se llevó la CAM valenciana para ser vendida por 1 euro. Y sigan sumando…

Hay punto sobre todos, sin embargo. El PP es el partido en el poder. En el gobierno de España, en numerosas comunidades autónomas y ayuntamientos y en la UE donde anota más votos que ningún otro español.  Y hablamos de tres décadas de (presunta) corrupción -¿Cuánto dinero ha podido suponer?-, de sobres generalizados para la cúpula, de tráfico de influencias, de obstrucciones a la justicia, intensas, muy precisas y reiteradas. De las ramas que se extienden en múltiples casos más en investigación hasta llegar a temer que es un (presunto) Partido Podrido hasta la médula. “Un partido institucionalmente corrupto”, como razona en sus distintos condicionantes Ignacio Escolar. El conjunto presenta una lista digna de una serie para la pantalla, mezcla de Los Soprano y La escopeta nacional.

 Y este partido tiene la llave de la caja fuerte, de muchas cajas fuertes, de nuestras vidas y haciendas, de nuestros derechos y progreso. El dominio de múltiples instituciones, y la potestad de cambiar leyes, como la que –en plena campaña de transparencia– autoriza a condenados por corrupción a dirigir bancos. De pasmo.

 La corrupción es incompatible con la democracia, y esa frase constituye mucho más que un tópico. España padece esta lacra –y su sociedad ampara- desde hace siglos. Y lo pagamos. Es  causa fundamental de nuestro atraso. Actualmente la carcoma parece haber llegado ya a las más altas Instituciones, poniendo en crisis al propio Estado y a la democracia. Los países más transparentes, además, son los más prósperos. A excepción de China. Quizás porque allí, a través de métodos dictatoriales, las grandes cifras económicas se edifican sobre la condena a la miseria, la indefensión y el silencio a millones de personas. ¿Es ése el camino?

 Dejémonos de auditorias imposibles para dineros opacos. Salvo que se acepte la oferta de GESTHA, dado que sus técnicos están acostumbrados a buscar entre fondos sucios. Cesen de esparcir esa mierda tan útil para que, mareada por el olor, la masa ameba convierta la corrupción -que siempre tuvo nombres y apellidos-  en un  “todos son iguales” y por tanto ésta es un pecadillo venial. Nunca lo es, que otros saqueen las arcas públicas -poco o mucho- no exime de culpa alguna. Muchas conciencias se están desperezando estos días, sin embargo, crece la indignación y el hasta aquí hemos llegado. Porque hay un antes y un después de lo que se está revelando. No es “lo de siempre”. Es un hecho excepcional y desestabilizador en un momento crítico en el que nos han empobrecido y están desmantelando el Estado del Bienestar. O debe serlo. La corrosión afecta al esqueleto del país. No se contenten, por tanto, con solicitar solo comparencias en ese remedo de Parlamento con mayorías aplastadoras. Remedo presunto, por si acaso. Y plántense de una vez. Cambien leyes. Y exijan, sin guardar la silla, la comisión inaplazable ya: inspectores profesionales, policías y jueces… sin inhabilitar, mirar hasta debajo de las alfombras. No es la primera vez que lo pido a políticos honestos, del PP incluido. Cuando se ha diagnosticado un cáncer -y con metástasis-, no sirven las aspirinas y mucho menos las vendas… de la impunidad.

 *Publicado en eldiario.es

Actualización:

Mucho más duro aún es el periódico alemán Süddeutsche Zeitung. Llama a su editorial: «Dictadura de la corrupción: España necesita una segunda transición”. Fernando Berlín en Radiocable ha recogido un resumen de imprescindible lectura.  

5.965.400 millones de parados

Es el dato que ha aportado la EPA (Encuesta de Población Activa) sobre el último trimestre de 2012. Son las personas que quieren trabajar y no pueden hacerlo. Las cifras del INEM, siempre más bajas, se refieren a los afiliados a la Seguridad Social. Los 187.300 parados más de este trimestre suponen elevar el porcentaje al 26,02% y vuelve a batir el récord histórico.

La población activa se ha reducido en 176.000 personas. Según algunos analistas se debe a que ya son muchas las personas que han emigrado y a que cunde el desánimo en la búsqueda de empleo.

Son ahora 1.833.700 familias las que tienen a todos sus miembros en paro. La cifra ha subido un 16,4% en 2012.

Se han perdido 850.400 empleos en el primer año de la reforma laboral y el número de parados registrados ha aumentado en 691.700 personas.

Según Eurostat, la oficina estadística de la UE, los parados en España ascienden a 6.076.000.

 

 

La «oportuna» inhabilitación de Baltasar Garzón

Conforme se van sabiendo los extremos de cuanto rodea al caso Bárcenas, ex tesorero del PP, se advierte lo “oportuna” que fue la condena e inhabilitación del entonces Juez, Baltasar Garzón, dado que hasta esa profesión le han quitado al expulsarle de la carrera.  Garzón puso en serios apuros al alto cargo del PP, a todos los implicados, y –de haber podido seguir investigando- se hubiera detenido al menos lo que a todos luces son prácticas más que irregulares. Pero era un grano muy molesto.

Recordemos que Baltasar Garzón fue condenado por ordenar intervenir las comunicaciones de los cabecillas de la trama Gürtel en la cárcel, avaladas por la Fiscalía,  y que otro Juez continuó sin ser denunciado por ello. Y que escuchas del mismo  tipo, en el caso de Marta del Castillo, por ejemplo, no recibieron ni una objeción de la judicatura.

Hagamos memoria también acerca de que la investigación policial y judicial fue a raíz de la denuncia de un concejal del Partido Popular en Majadahonda que tenía relación con el cabecilla, Correa, (conviene no olvidar este origen). Y que, textualmente, eso permitió a Garzón, ayudado de los investigadores policiales y judiciales, desentrañar una compleja red de favores, obsequios interesados, cajas B, adjudicaciones ilegales de contratos, valijas volando a paraísos fiscales, y altos cargos enfangados (del PP), que, presuntamente,  habían robado dinero público. El delito es real, insisto en la obviedad, solo faltaba el juicio para atribuir responsabilidades y penas. Hasta el momento, esos procesos no se han concluido, y el único condenado en relación a la trama es Baltasar Garzón por esa irregularidad que encontró el Tribunal Supremo… en la investigación de esa podredumbre.  Y que no consideró delito en otros casos.

El CGPJ, órgano de gobierno de los jueces, ha recibido desde este fin de semana más de 20.000 peticiones de ciudadanos solicitando la reincorporación a la carrera judicial del magistrado Baltasar Garzón. Sostienen que el tiempo ha terminado dándole la razón y ha confirmado lo que consideran “corrupción a gran escala en los aledaños del Partido Popular”. Aledaños, dicen. Como los medios internacionales que hablan de “salpicaduras”. Aunque ésa, hoy, es otra historia.

Las peticiones se han cursado vía correo electrónico y han llegado a la cuenta del jefe de comunicación del Poder Judicial, Agustín Zurita, que se las ha trasladado a la portavoz, Gabriela Bravo, y al secretario general del órgano de gobierno de los jueces para que decidan lo que estimen conveniente.

Veremos lo que estiman. Aquí se puede seguir con la campaña, enviando correos a estos señores que tienen en su mano iniciar los trámites de reparar lo hecho con Baltasar Garzón.

Un truco infalible: saber

 Pues resulta que el sábado me salió un flemón que es algo bien molesto. Pero yo tengo a Bernd, un dentista (alemán) que me recomendó un amigo, después de muchos años de desencuentros míos con esa profesión. Me cuesta casi una hora llegar desde mi casa pero merece la pena. Como tantas otras veces, exploró la zona dañada. El nervio está muerto, dijo. Solo. Y lo supo sin radiografiarlo. Imaginé entonces las experiencias vividas con anterioridad. Un aguijón en el juego de la mandíbula que te deja dormida la cara durante horas. Una sierra, líquidos abrasivos. Pues nada. Ni anestesia. Un dulce paseo una vez más, y solución del problema.

 Ocurre que Bernd tiene un truco «mágico»: conoce a la perfección la estructura y comportamiento de los dientes. Sabe de eso. Como nadie que yo haya conocido. Puede quitar una muela con una cámara de vacío, sin arrancarte media boca en el intento. O solucionar un problema de encías con ultrasonidos. Y todo a bajo precio, y siempre tratando de ahorrar molestias innecesarias y dinero.

  No sé si seré capaz de explicar lo que tal capacitación me produce. Lo intento. Conocer la base de los problemas permite encontrar soluciones idóneas. En este caso, la odontología, es dar un salto centenario en los métodos. Toda la morralla se desvanece frente al camino directo. Y así sucede con todo. Nos hallamos ante los problemas que nos aquejan, incluso como sociedad, en una enmarañada selva en la que no entra ni el sol. Quien conoce sus entresijos, sin embargo, sabe encontrar la salida. Por eso es tan esencial la información, el conocimiento.

 La ciencia ha experimentado un extraordinario desarrollo en el último siglo. De las sangrías para curar –o no curar- cualquier dolencia, han logrado entrar en el cuerpo humano con endoscopias, radiografiarlo o analizarlo en rodajas milimétricas con las resonancias magnéticas. Reparan hasta el corazón. No hay campo en el que no se hayan registrado espectaculares avances. Y, sin embargo, mucha gente sigue anclada en el medioevo. También en el ideológico. La ciencia desterró la «magia», pero no para todos, no para los que se empecinan en la irracionalidad.

 Mucho más aliviada, esta mañana me he despertado, sonriendo, con una pieza magistral de Severino Donate en La Ser. También hablaba de andar a ciegas, restando posibilidades. Y es reconfortante compartir afinidades sobre los diagnósticos claros que son los que traen remedios.

 Muchas veces los propios poderes nos embrollan el camino intencionadamente para operar a su gusto, pero a veces dudo si ellos mismos no están inmersos… en el desconocimiento.

 Saber precisa un esfuerzo. Quizás menor que empecinarse en la ignorancia, que se lleva lo suyo. Pasan y pesan hoy las mismas graves noticias a las que estamos ya acostumbrados, pero he preferido contaros esta anécdota. Es ir a la raíz. Por ciencia o por información, ahí está el principio de las soluciones. Porque saber otorga hasta poder.

Portugal, viaje a nuestro futuro

El regalo navideño más popular fue la mermelada casera, cuenta la periodista Pilar del Río, viuda de José Saramago. Atentos y entrañables, los portugueses no querían prescindir de un presente en esas fechas pero el dinero no da para más y  fabricaron compota en casa. Portugal nos lleva un año de adelanto en la era de la austeridad y los recortes. Pueblos cautivos por la codicia impune.

Rejas

Lisboa desde el Mirador de Santa Justa.

No, todavía no impregna la miseria el corazón de Lisboa. Es menos visible incluso que en Madrid. Pero las respuestas unánimes califican de “muy mala” la situación, de “nada” las ventas. Se ven más mendigos en las calles de la capital de España que en las lisboetas. Pero están. La entrega de comida que llega en un coche a una calle poco iluminada. El restaurante abandonado con okupas jóvenes. Un parque alejado para residir a la intemperie. O la mujer enlutada que pide dinero para una sopa porque lleva “dos días sin comer”. Y una le da la cuota habitual y ella, llena de dignidad y rabia, responde: “con un euro no me puedo comprar una sopa”.

Como en el centro de Madrid, los restaurantes vacíos cazan a lazo a los posibles clientes. Siempre encontrarán a un prepotente español que responda: “Jo, jo, en España no comemos tan pronto”. Como si eso fuera un mérito. Algunos bares toman con humor sus penurias: “Come hoy para sobrevivir, mañana puede que no puedas”.

Mañana no podrás

Cartel en un bar.

Atacada del virus de las Bershka, H&M, Zara y toda su larga parentela, la ciudad maravillosa y natural de los grandes monumentos, del sabor, se ha llenado de las tiendas que uniformizan a todas las urbes del mundo. Como si todas fueran un gran e idéntico centro comercial. Pero están vacías. En el barrio del Chiado sí hay compras y restaurantes llenos. Las dos caras de la escala social cada vez en brecha más profunda. Es raro encontrar, allí, al Pessoa de bronce, solo, sin tomar café con un desconocido que solo mira la cámara que le enfoca.

Pessoa

Pessoa en el Chiado

En un debate en televisión entre políticos, hacen referencia a España. A Bankia… “que tiene un agujero de 36.000 millones, cuando nuestro sistema financiero está mucho mejor”. A los portugueses, les dieron antes. Los negocios, las familias, están en crisis. Acaban de sufrir una nueva y brutal subida de la electricidad, el gas, y el equivalente a nuestro IRPF, y soportan un IVA del 23%. Salvo los libros que tienen un 6%, no como en España en donde nos han clavado el 21%. Y sus sueldos son aún más bajos que los nuestros.

Mercado

Mercado central de Cais de Sodré. Lisboa.

El mercado central de Cais de Sodré sigue tan vacío como cuando lo visité para un reportaje de Informe Semanal hace 5 años. Los precios se mantienen. Ha bajado incluso la carne y el pescado, más baratos que en España. El resto de la vida en Portugal es tan caro o más que el español.  Salvo los taxis, cuestan menos de la mitad que en Madrid. Pero trabajando 13 y 14 horas diarias hacen menos de la mitad de carreras que solo dos años atrás. “12 de media, cuando eran entonces 28”, me comenta un conductor, muy enfadado.

Los recortes en sanidad preocupan mucho a los portugueses. Una anciana relata que “ya no dan medicinas para enfermedades crónicas” y que ella se apaña comprando alternativamente los medicamentos que le recetan. Una vez para la diabetes, otra para la tensión, otra para la artrosis. Suprimiendo el tratamiento de unas y otras durante días. Profesionales denuncian que empiezan a no permitirles recetar medicinas caras para cáncer o hepatitis B. El FMI pide más: pensiones, rebaja de sueldos a funcionarios y expulsión del 20% de ellos.

Un joven camarero ve bien lo de los funcionarios. Y es el único de cuantos hablo que confía en una mejora de la economía a largo plazo…

 -Es que los portugueses “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, explica.

-¿Vosotros también? Pregunto con sorna.

Y, tras una duda inteligente, responde sonriendo:

-…tienen el mismo maestro.

Efectivamente, aplican un manual exacto, calcado de un país a otro. La rabia es patente entre los portugueses, en realidad. Aquí no existe el Estado de Derecho. Hay corrupción hasta para sacarte el carné de conducir. Valoro más a un perro que a un político. ¿A todos? No. A Antonio Da Costa, alcalde socialista de Lisboa, lo salvan. ¿Y por qué no se mueven? O povo é muito calmo, explican mayoritariamente a su vez. Los españoles estáis reaccionando mejor, comentan otros. Salir a la calle no sirve para nada, concluye alguno. ¿Y en la Revolución de los Claveles no sirvió? ¿Qué ha pasado? Se ve que “el maestro” también sabe entontecer y aplacar la rebeldía social que se dé. A veces se manifiesta sutil. En lo alto de un edificio del Chiado, alguien ha incrustado una pintada muy elaborada. Dice: “Pienso mas no existo”. Pensando, es difícil dejar de existir.

Pienso luego

Rúa da Trinidade, 18.

 “La capacidad de sufrimiento de los portugueses es infinita”, analiza David Dinis, coautor del libro “Rescatados”. Junto a otra destacada intelectual, Clara Ferreira -que presenta su libro “Estado de Guerra”-, debaten largamente ante nutrida audiencia sobre lo que les está ocurriendo. “Todo el discurso de Passos Coelho [el actual primer ministro conservador] es de desprecio a la política, sólo le interesan los números”. “El líder de la oposición [socialdemócrata] no tiene sangre en las venas”. Creen sin embargo que la coalición gubernamental está a punto de romperse y que sus oponentes  cuentan –aunque no con gran entusiasmo del aparato de su partido- con Antonio Da Costa. Eso nos llevan de ventaja. Se preguntan si se puede asumir continuar en el euro con un 30 o 40% de pobreza. Temen un estallido social pese a todo. Y el auge del fascismo como ha ocurrido en Grecia. Dinis acaba su intervención diciendo: “2013 será bueno… si lo comparamos con 2014”. Alfredo Cunah, fotógrafo ya del 25 de Abril, me dice: “Es igual que entonces, sabes que algo va a ocurrir”.

 ¿Qué? Todas las posibilidades abiertas en un inmenso hartazgo al que cada vez le tensan más las cuerdas incrustadas de dolorosos aguijones. ¿Viaje a nuestro futuro? ¿No lo tenemos ya a la puerta de casa, no ha entrado ya hasta el fondo de la cocina? ¿Dónde parará? ¿Parará? Porque otra felicitación navideña –la de la Fundación José Samarago- decía en palabras del escritor y político portugués del Siglo XIX, Almeida Garrett, “yo pregunto a los que se dedican a la economía política, a los moralistas, si ya han calculado el número de individuos que es forzoso condenar a la miseria, al trabajo desproporcionado, a la desmoralización, a la infamia, a la ignorancia más ruin, a la desgracia invencible, a la penuria absoluta, para producir un rico”.

El escándalo informativo del día: Bárcenas pagaba sobresueldos en negro a la cúpula del PP

 Es una exclusiva de El Mundo, citando hasta cinco fuentes. Según ésta,  Bárcenas «distribuía cada mes sobres con cantidades entre 5.000 y 15.000 euros a secretarios ejecutivos, cargos públicos y otros miembros del aparato», con dinero B procedente «de constructoras, empresas de seguridad y donaciones». La práctica se habría extendido durante 20 años.

El diario exculpa a Rajoy y Cospedal que no habrían cobrado esas comisiones ilegales, pero consintieron su práctica hasta 2009.

Según la información el extesorero del PP «amenazó con revelar estos pagos si el partido no le ayudaba a eludir las consecuencias penales del caso Gürtel».

elmundo.barcenas

Tras revelarse estos trepidantes días que Bárcenas guardaba en Suiza 22 millones de euros en Suiza, que lavó 10 millones gracias a la Amnistía Fiscal, suena bastante patético el discurso de Federico Trillo, uno de tantos que se dieron exculpando a su tesorero.

 
Coincido plenamente con el análisis de Soledad Gallego-Díaz: El PP tiene que devolvernos el dinero. Porque era nuestro. Y añado: dimitir en pleno y convocar elecciones. Para después pasar por los juzgados.

Ignacio Escolar explica que no será fácil ese juicio porque, «casualmente», los delitos que se denuncian ahora han prescrito, justo, acaban de prescribir. Interesante leer su texto completo. Para llegar a esta conclusión:

«En conclusión, la información que hoy da El Mundo es sin duda un pelotazo, pero dudo que esta historia acabe aquí. Con lo que ya sabemos, estamos ante el mayor y más grave caso de corrupción de la historia de la democracia: un escándalo que convierte al partido que hoy gobierna la mayor parte de las instituciones democráticas en una organización corrupta, que de forma sistemática cobró comisiones para repartir los dividendos entre sus dirigentes mes a mes. ¿Cuánto dinero se robó a los españoles para que el que repartía los sobres se pudiese quedar entre los dedos con 22 millones de euros sin que nadie lo notase? Es gravísimo, pero dudo que se acabe aquí. Lo publicado hoy más bien parece una voladura controlada: un intento por anular la capacidad de chantaje de Luis Bárcenas y que sea solo él quien tenga que responder ante la justicia. Tal vez funcione en los tribunales, pero ¿lo aceptará la sociedad?»

El diario.es también ha conseguido el documento con las consignas que los altos cargos del PP deben seguir en sus declaraciones sobre el caso. Las están cumpliendo a rajatabla.

Soraya opta al Oscar

 Con la sociedad muy en contra por todos los atropellos que estamos sufriendo -en la aceleración a la que asistimos estos días-, la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría ha decidido distraer al personal con una gran actuación teatral. Por si acaso cala en algún votante. Son 6.000 viviendas para 400.000 familias desahuciadas. Pagando alquiler y exigiendo más requisitos que para ser astronauta. Ése era el anuncio de la medida que ha presentado, acompañada de 3 ministros. Sus profesores de interpretación la habrán regañado por sobreactuar. No existe un Oscar para culebrones.

Vídeo recogido en eldiario.es

 
Tarde o temprano podría llegarle el galardón, porque ha progresado mucho desde sus tiempos de recitar el Tenorio…

La meta, sin embargo, es llegar a la actuación que se dio en Corea del Norte cuando murió Kim Jong II.

El lodazal diario creciendo al infinito

16deenero

Alguien elaboró ayer para Twitter este listado de los impactos del día a media tarde. Todavía llegaron más. La putrefacción de nuestra vida política se prolonga en jornada extra en una senda sin fin.

Aguirre y Cospedal en declaraciones previas que reflejan su enorme desfachatez. La podadora de la sanidad castellano-manchega fue pillada diciendo que ante las cuentas corrientes en Suiza de políticos, ella dimitiría.

Es la misma que cierra urgencias nocturnas en Castilla-La Mancha pero piensa hacer una red de minicasinos.

Y van saliendo más pufos. Cómo Correa declaraba a viva voz que le había llevado a Bárcenas 1.000 millones de pesetas . O cómo el PP le protegía pagándole un carísimo abogado a 300 euros la hora. O cómo ahora se desentiende. O cómo fue un gran beneficiario de la amnistía fiscal que preparó tan oportuna Montoro, a las órdenes de Rajoy. Importantísima noticia que ha descubierto la Cadena Ser.

Se confirmaba que Ignacio González, el presidente de Madrid que Aguirre nos dejó en herencia, sí ha comprado un carísimo ático en Marbella, a pesar de que lo había negado con anterioridad. Y que hay mezcladas en la compra sociedades extranjeras. Y todo desprende un tufo que apesta.

Los detalles sobre el niño de Gallardón, ese ministro que ha elaborado un Código Penal que el órgano de los jueces (CGPJ) considera de dudosa constitucionalidad y que también devuelve a la mujer a la consideración franquista, . Pues bien, Gallardón tiene un hijo trabajando en un bufete de abogados que casualmente es el que ha gestionado el indulto concedido por el gobierno a un conductor kamikaze que causó la muerte de una persona.

Ya no ha faltado más que saber que una diputada del PP (alto cargo además) en la Diputación de Valencia fue pillada in fraganti husmeando los armarios de Izquierda Unida. Y que, encima, explicó que estaba viendo «si estaba limpio el polvo». 

No dan tregua. Todas estas noticias, todos estos atropellos y sinsentidos, se quedan viejos en horas, en minutos. Porque les añaden más porquería cada día y en varias dosis. ¿Es admisible todo esto? El único consuelo es que no se nos pasa ni una. La ciudadanía no entontecida por buena parte de los grandes medios, les saca sus vergüenzas en segundos.