¿Quiénes son los «mercados»?

David Fernández nos los presenta en este artículo: «Las manos que mecen los mercados»…. Observaréis que ninguno fabrica nada. Sí, aire. Y ese aire mueve millones y millones de dólares, de euros. Lo peor es que también asfixia a los ciudadanos (en ausencia o connivencia de los políticos).

«Los actores principales son los fondos de inversión. La inversión colectiva maneja activos por valor de 18 billones de euros. El 41% de ese dinero está invertido en renta variable, el 21% en bonos y el 18% en renta fija a corto plazo (money market). Los intereses de los ahorradores anglosajones son los que priman: el 55% del dinero invertido en fondos procede de EE UU, el 32% de Europa y el 13% del resto de regiones mundiales.

La mayor gestora del mundo es Blackrock. Esta entidad maneja una suma de dinero equivalente a dos veces el PIB de España y su presidente, Laurence Fink, es uno de los hombres más influyentes (en octubre pasado le recibió el rey Juan Carlos en Zarzuela) del orbe financiero. En el área de renta fija la principal referencia es la gestora Pimco (patrimonio superior al billón de euros). Su presidente, Mohamed A. El-Erian, es columnista habitual del Financial Times y la carta mensual de su gestor estrella, Bill Gross, tiene una gran influencia en el mercado de deuda. Tras el pulso político vivido en Washington en torno al techo de deuda, Gross ha calificado a EE UU de «república bananera». Este gestor ya lanzó una puya a España el pasado año al recordar que nuestro país había suspendido pagos 13 veces en los últimos 200 años.

Tras los fondos de inversión, los siguientes protagonistas son los fondos de pensiones. Los productos de jubilación manejan casi 14 billones de euros (invertidos principalmente en renta fija)…

Seguid leyendo porque falta lo mejor, los «hedge funds» por ejemplo, desencadenantes -impunes- de la crisis de 2008 que ahora son quienes  deciden por encima de los demás…

Los «mercados» hacen su agosto

Ni acuerdos en EEUU, ni la infinita y eterna comprensión de la UE, los «mercados» se están forrando esta mañana.

El diferencial de la prima de riesgo española alcanza (a las 9,45) los 405 puntos, con una rentabilidad para los «inversores» superior al 6%.

  Con los países «rescatados», les va mucho mejor . Los bonos irlandeses se disparan  a 866 puntos básicos, con un rendimiento del 10,964%, y  los griegos ya van a 1.256 puntos, que rinden un 14,795%.

   Recordemos que los bancos, principales «inversores» y «mercados», reciben el dinero al 1%.

  Pedro J. Ramírez les anima, entusiasta, desde El Mundo, haciendo campaña para el Partido Popular.

Mal mes para ponerse enfermo

Portada de Público…

… Para acabar en la ultraderecha

  Javier Valenzuela escribe hoy «Del antisemitismo a la islamofobia»… para acabar, pues eso, en la ultraderecha que asusta menos. Dice Javier:

La doble matanza perpetrada en Noruega por el ultraderechista Breivik no es un suceso aislado, es una espantosa manifestación del ascenso en Europa y Estados Unidos del odio al musulmán como bandera de enganche de los que reivindican la mítica pureza de la aldea primigenia occidental, aquella dominada por el campanario. Heredera de la reacción del siglo XIX y el fascismo del siglo XX, esta visión va acompañada, por supuesto, del rencor contra la izquierda ilustrada y universalista, «cómplice» hoy de los musulmanes como ayer lo fue de los judíos.

No es solo que partidos de ultraderecha obtengan buenos resultados electorales en Noruega, Dinamarca, Finlandia, Holanda, Austria, Francia, Hungría e Italia; es que su agenda de satanización de los inmigrantes musulmanes impregna crecientemente a los partidos conservadores del establishment. Incluso en España, los avances de grupos abiertamente islamófobos en Hospitalet, Santa Coloma, Mataró, Silla o Alcalá de Henares, la simpatía por el populismo xenófobo de votantes de las derechas españolista y catalanista tradicionales y los ladridos matamoros de esos que José María Izquierdo llama cornetas del Apocalipsis, siembran serias dudas sobre el dogma de que nuestra democracia está inmunizada contra la ultraderecha. Es significativo que diarios españoles presenten estos días a Breivik como «un loco aislado», a la par que piden que «no se criminalicen sus ideas».

Seguir leyendo…

La Fiscalía rechaza la querella contra las Agencias de Calificación

La Fiscalía Anticorrupción ha rechazado investigar una querella criminal contra las agencias de calificación norteamericanas, Moody’s, Fitch y Standard and Poor’s, porque , en su diagnosis, no existen indicios para probar que alteren los precios del mercado bursátil ni utilicen información privilegiada.

Anuncio de ATTAC en Público

  La denuncia la había presentado ATTAC y otras organizaciones, tal como podéis ver en el anuncio de Público. Era la primera en Europa. Y se acusaba a estas agencias de actuar como un «oligopolio», dado que cuentan con un 90% del mercado, lo que les permite regular y controlar los mercados financieros con sus informes de calificación.

La querella estima que las agencias han obtenido por estas prácticas unos beneficios anuales de 3.000 millones de euros, con márgenes de hasta un 50%. El 75% de sus ingresos provienen de las comisiones que cobran a sus propios clientes por calificar sus títulos.

Añadían que las agencias manipulan deliberadamente la deuda española y castigan con dureza la calidad crediticia de España. Y aseguraban que fijan sus notas basándose en una «opinión altamente subjetiva y de escaso rigor técnico».

Los querellantes pedían a la Audiencia Nacional que ordenara la entrada y registro de las sedes de Moody’s, Fitch y Standard and Poor’s en España para la obtención de pruebas documentales y la identificación de los cuadros directivos para ser llamados a declarar como imputados.

 Pues bien, el informe de la Fiscalía Anticorrupción (preceptivo para iniciar el procedimiento) estima que no ha lugar la querella. Los hechos denunciados «en sí mismos no son constitutivos de delito», dice. La Fiscalía Anticorrupción reconoce que las rebajas de la calificación de la deuda española «perjudicaron económicamente a España» porque «hay un efecto directo entre las revisiones a la baja de la deuda española por parte de estas agencias de calificación y el encarecimiento de la financiación del Estado a través de la emisión de la deuda pública». Insiste, sin embargo, en que esas actuaciones no tienen carácter delictivo ni han sido denunciadas por el Ministerio Fiscal o «por el perjudicado» directo, que es el Estado español.

Me pregunto ¿Quién es el Estado español? ¿Los políticos, jueces y fiscales?

Y añado lo que nuestra amiga Angels Martínez Castells publicó en su blog hace algo más de un par de semanas: el informe de la Comisión de Investigación sobre la Crisis Financiera (FCIC en sus siglas en inglés) hecho público el 27 de enero de 2011. Parece que ellos, investigando, sí encontraron algunas evidencias.

                                        

El valor democrático del voto

Hoy es un día para pensar en el valor democrático del voto, a la vista de los comentarios suscitados por la dimisión de Francisco Camps. Y acudo a un reconocido demócrata con cuyo criterio coincido en este punto y muchos otros.

José Luis Sampedro escribe en Reacciona:

 «¿Democracia? Es verdad que el pueblo vota y eso sirve para etiquetar el sistema, falsamente, como democrático, pero la mayoría acude a las urnas o se abstiene sin la previa información objetiva y la consiguiente reflexión crítica, propia de todo verdadero ciudadano movido por el interés común. Esos votos condicionados por la presión mediática y las campañas electorales, sirven al poder dominante para dar la impresión de que se somete al veredicto de la voluntad popular expresada libremente en las urnas. En ocasiones, como se ha visto, sirven incluso para avalar la corrupción. Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento».

Únicamente apostillo que yo confío menos en la ingenuidad o mala información de algunos votantes, y me inclino a creer que quien vota corrupto -además de desinformado- tiende también a la corrupción en su propia vida.

España necesita no sólo erradicar la corrupción, sino la tolerancia a la corrupción que es, en definitiva, la que permite la primera.

El PP avisa

En cuestiones éticas y delictiva corrupción:

  El PP negocia con Camps que acepte pagar la multa por el cohecho impropio (es decir, soborno, hablando en plata) y así se libra de verlo sentado en el banquillo durante la campaña electoral. Valencia tendría así un presidente oficialmente culpable, corrupto y mentiroso, pero los votantes del PP no lo verían en directo mientras meditaban qué papeleta introducir en la urna. Genial Javier Pradera cuando escribe –sin haberse servido aún el desenlace que cocina el PP-: “Y Esteban González Pons, que anunció hace cinco meses su propósito de “poner las dos manos sobre el fuego” por Francisco Camps, correría el peligro de ser ingresado en la unidad de grandes quemados de algún hospital”.

Aceptado el cohecho, el Juez en buena lógica seguirá investigando las consecuencias de ese pago en trajes: los miles de millones que se llevó del erario público la trama Gürtel. Pero el problema puede esperar porque la memoria del votante conservador es corta.

En política económica:

Rajoy ha declarado que prevé un primer año en el poder con huelgas y protestas por su ‘plan de choque’.

«Las medidas serán duras y tendremos problemas con mucha gente, pero entenderán que vivíamos por encima de nuestras posibilidades. Los españoles lo entenderán», dice un dirigente del partido. Es decir, que convencerán a personas sin criterio de lo que se resume en: “Han vivido por encima de nuestras posibilidades”. Ellos, la inmensa cuadrilla de políticos y poderes financieros que nos exprimen. Fernando Berlín da más detalles del programa oculto del PP que, encima, ha contado solo a corresponsales extranjeros.

Eso sí, conociendo a nuestros clásicos lo presumible es que las protestas se zanjen «con autoridad», no estas «melindres» que ha empleado el PSOE con los indignados.

 Modelos:

David Cameron es el de Rajoy según contó con arrobo. El que cuadriplicó las tasas universitarias para que solo estudien los ricos, el que ha conducido a Gran Bretaña a récords impensables de paro, el que ha reducido la excelente calidad de vida de los ingleses.

… Aquél que se llevó de íntimo colaborador a un periodista del sensacionalista News of the World y está enfangado en el escándalo de las escuchas.

Un modelo «excelente» que en efecto tiene grandes réplicas en España, cuando Cospedal ficha a Nacho Villa de la COPE para dirigir la TV de Castilla-La Mancha, o mantiene ciertas líneas editoriales en las de otras autonomías. No sólo atañe al PP este problema, la concomitancia de periodismo y política en España es preocupante. Lo mismo que el poder de cierta prensa, tan amarilla como los tabloides británicos.

La envidiable diferencia es que la democracia británica está interrogando, con agudeza extrema, a los autores de los delitos y del envilecimiento del sistema en el Parlamento.

Si yo fuera Zapatero…

Desde todos los ángulos posibles (hoy se apunta El País con contundencia) se manda a José Luis Rodríguez contra las cuerdas. Méritos ha hecho, sin duda. Es inaplazable que convoque elecciones, se le insiste, se le conmina. Porque es incapaz de culminar las reformas -¿Más?-. ¿Para el asalto final del PP a todo el poder? Ya detenta mucho, y dado el estado de la opinión votante, empleo voluntariamente la palabra. Leo y oigo también que “los mercados CASTIGAN a España”. Yo me revuelvo ante esa otra palabra, castigar, qué le vamos a hacer, como el toro que nos meten hasta en el aliño de la ensalada. Pero en el gobierno andan perdiendo el oremus para ver si “tranquilizan”… a los especuladores. Todo en un 18 de Julio en el que ABC publica y destaca un nostálgico recuerdo al golpe militar de Franco y su dictadura de 40 años (demasiado tiempo CASTIGADOS y sumisos). Ah, en los 18 de Julio de antaño se comían gambas con la paga extraordinaria. Caras nos salieron las que degustaba Burgos y sus colegas del periódico.

Si yo fuera Zapatero, en consecuencia, sentado en la Moncloa por 11 millones de votos, mandaría a tomar viento a los mercados y a la UE. Adaptaría la opinión publicada y escucharía a los ciudadanos, para ejercer el poder democrático y la política de izquierdas que le hizo presidente.

Es un cadáver político, nada tiene que perder, tan solo, probablemente, un poco más de dignidad. O ganarla.

Gabriel Celaya fue un poeta nada sumiso. Entendía que en tiempos difíciles “nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno”. Y también escribió esto que cantaba Paco Ibáñez y que alguien recordó en la #spanirevolution: “¡A la calle que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que pues vivimos anunciamos algo nuevo”….

Mucho más que unos ingenuos regalos

Francisco Camps se sentará en el banquillo acusado de un delito de cohecho. Está acusado de haber recibido prendas de vestir de la trama Gürtel. El Juez instructor considera –y conviene recordarlo porque algún medio lo olvidó en la información inicial- que «El propósito de los trajes era ganarse, con el agasajo, el favor de los obsequiados«.

   De regentar una agencia de viajes, Francisco Correa -el «presunto» cabecilla de la trama corrupta- pasó a mantener una treintena de casas ó 22 automóviles y 2 barcos. En esta “Biografía no autorizada de Correa”, Álvaro Llorca en el desaparecido Soitu, daba cuenta de algunos extremos: según el auto, “Correa daba instrucciones para realizar dádivas a funcionarios públicos, con el fin de obtener un provecho económico para él y el grupo que dirige o para conseguir la paralización de procedimientos sancionadores que afectan a su patrimonio».  Al ser una información publicada cuando se destapó el caso –la memoria es indispensable en el periodismo-, resulta en extremo interesante ver los problemas del Juez Baltasar Garzón por haber iniciado su instrucción. Hoy el magistrado está suspendido.

 Lucía Méndez, una excelente periodista, contaba la historia de “El hombre que quería vivir como los pijos y a quien la diosa fortuna le hizo instalar su negocio cerca de la sede  nacional del PP en la calle Génova de Madrid. De esta forma Correa “se hizo un hueco en el partido a base de ofertar viajes a precios de saldo”. Después llegarían los contratos.

  Cada cuál puede sacar sus conclusiones sobre si los trajes fueron un ingenuo regalo. Por más que la corrupción pública –y como demuestra el sumario de Gürtel en la comunidad valenciana la hubo y en cantidades astronómicas- sea dinero que se roba al resto de los ciudadanos y, además, desde las instancias que menos deberían osar hacerlo, las que nos representan, en las que hemos depositado nuestra confianza: los gestores políticos. “La corrupción es incompatible con la democracia y, por tanto, aquella hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema”, afirma Carlos Jiménez Villarejo, nuestro primer fiscal anticorrupción, en un documentado estudio en el que, entre otros, cita este párrafo de la obra “Corruzione e Democracia”, de dos auténticos expertos, el politólogo Yves Mény y la socióloga Donatella Della Porta: «la corrupción pone en peligro los valores mismos del sistema: la democracia es herida en el corazón; la corrupción sustituye el interés público por el privado, mina los fundamentos del Estado de Derecho, niega los principios de igualdad y de transparencia favoreciendo el acceso privilegiado y secreto de ciertos agentes a los recursos públicos«.

  Lo que reviste caracteres de extrema gravedad es que el PP, además, reitere que las urnas avalan a Camps. La portavoz de la Generalitat valenciana se ha apresurado a esgrimir ese argumento siguiendo la tónica de muchas otras declaraciones, incluidas las del propio Rajoy que se ha pronunciado varias veces en ese sentido. O la recién elegida alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, a pesar de estar imputada en otro chanchullo. Castedo dijo en su toma de posesión: ‘lo que las urnas han dicho no puede modificarse en otros lugares’.

 Alguien habrá de hacer ver al PP que los votos no bastan –sino todo lo contrario- para lavar delitos (de una “presunción” que hiede). No en un país democrático. Tajante y radicalmente es así: no en democracia. Las mayorías no están por encima de la Ley, como la aquiescencia de la grada no legitimaba el asesinato de los gladiadores en el circo romano. Y hacer llegar ese mensaje a todos los votantes de todos los presuntos corruptos.  No dejo de preguntarme también –e incluso me respondo altamente incómoda- qué hemos hecho mal al formar e informar a una sociedad con esa tolerancia y apoyo a la corrupción. El daño nos lo hacen a todos, a la democracia tan herida en estos tiempos por otros ataques. Que a nadie le extrañe el profundo hartazgo de la ciudadanía. Estamos absolutamente saturados de tanta inmundicia y no vamos a consentirla más.

¿No hay alternativa al neoliberalismo?

Antoni Domènech y Daniel Raventós, catedrático y profesor, respectivamente, de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, firman en El País una apasionante tribuna que titulan «Cuestión de alternativas». Entre otras cosas, ambos son miembros del Consejo Científico de Attac-España y redactores de la revista política SinPermiso

 «En el debate sobre el estado de la nación se repitió una vez más el viejo mantra: no hay alternativa a las suicidas políticas procíclicas de austeridad fiscal neoliberal impuestas a los pueblos y a los Parlamentos europeos por los mercados financieros internacionales y la incompetente troika del BCE, el FMI y la Comisión Europea. A despecho del afán por desmarcarse de las políticas que llevaron al PSOE a la catástrofe electoral del 22 de mayo, el nuevo candidato, Rubalcaba, no pudo menos repetir la misma cantilena: en lo fundamental, no había otra opción. ¿Es verdad?

Supongamos que lo fuera. Eso significaría, por lo pronto, que todas las revueltas y protestas sociales presentes y venideras, pacíficas o violentas, que están creciendo aceleradamente en todo el continente -acampadas, manifestaciones, huelgas generales-, estarían condenadas a estrellarse contra una pared inamovible. Y significaría que cualquier posible decisión parlamentaria contraria al dictado de la troika se estrellaría contra la misma pared.

Quedaría, a lo sumo, tratar de «explicar» al pueblo doliente, y pretendidamente ignorante, la idoneidad de esas políticas sin alternativa posible; «hacer pedagogía», como les gusta decir de consuno a tertulianos y políticos de orden, esos de los que, como diría nuestro fallecido amigo Manolo Vázquez Montalbán, nunca se sabe de dónde sacan pa tanto como destacan.

¿Qué hay que explicar? Que la política sin alternativa es ella misma, y por sí misma, y por eso mismo, una amenaza a la pervivencia de la democracia en Europa, como acaba de advertir el nada alarmista premio Nobel de Economía Amartya Sen desde las páginas del diario The Guardian el 22 de junio de 2011. Que la sola idea de una austeridad fiscal «expansiva» es una ignorante ilusión nacida de la destrucción de la teoría macroeconómica acometida por académicos a sueldo y cabilderos varios en las tres últimas décadas, ese «periodo oscuro», de olvido premeditado y banderizo de conocimientos sólidamente adquiridos por las generaciones anteriores, como han repetido hasta la saciedad otros dos premios Nobel, Paul Krugman y Joseph Stiglitz.

En suma: que la política económica «sin alternativa» no es propiamente una alternativa creíble -ni siquiera desde sus propios supuestos normativos-, sino una ofensiva en toda regla contra la soberanía y el bienestar de las poblaciones trabajadoras europeas e incluso, posiblemente, como ha advertido la ONU a propósito de Grecia, contra los derechos humanos tout court. Una ofensiva que no puede sino traer consigo ruina, dolor, desigualdad y conflictos sociales de creciente pugnacidad y consecuencias imprevisibles»….

Artículo completo en El País.