¿Hablamos?

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Muchas voces, políticos implicados incluso, dicen: hablen ustedes, la voluntad de los electores ha sido que dialoguen y se entiendan. La idea de base no la comparto en absoluto: cada cual votó a quien creía que iba a defender mejor sus intereses o los de la colectividad. Y evidenció lo complejo y variopinto de la sociedad española. Cada uno pensó y sigue pensando que es su candidato quien debe prevalecer. No en el caso de Rajoy pero ésa es otra historia. Lo cierto es que probablemente sí hemos perdido como colectivo la capacidad de dialogar y que el hecho se sitúa como uno de los mayores problemas actuales. Raíz de muchos otros. No solo de nuestra sociedad.

Muchos experimentamos ya la sensación de hablar en el vacío o para un grupo de afines que, ni juntos, somos suficientes para hacernos oír. De calar la información, de reflexionar todos sobre lo que ocurre ¿estarían las cosas como están en España? La corrupción teñida ya de tintes mafiosos, emulando al Chicago de los años 30, con estamentos esenciales del Estado chantajeados o captados por la trama. Añadamos los manejos mediáticos. O, como Unión Europea, la barbarie perpetrada contra los refugiados y el crecimiento exponencial de la ultraderecha o fascismo. Cuesta creer que tantos padres se jueguen hasta el futuro de sus hijos, el suyo. O que la sociedad soporte lo intolerable. Quizás es que se producen demasiados soliloquios cruzados que no van a ninguna parte.

Una conversación tiene un mecanismo simple: hablar y escuchar, escuchar y hablar. Contenidos, por supuesto. Pero en España ha arraigado la técnica del tertuliano que consiste en monólogos sucesivos con cruces de acusaciones y preferentemente a voz en grito. Para ser precisos, se dan argumentos serios aunque a menudo quedan sepultados por la táctica del experto en grescas. Se limita a no dejar hablar al otro, interrumpirle, hasta agotarle para quedar con la última palabra y que permanezca su mensaje. Los espectadores se sientan, solos en muchos casos, a mirar, oír y, como mucho, volcar en las redes sociales críticas y opiniones. Pero sobre todo odios y amores como en los partidos de fútbol.

La técnica del tertuliano ha llegado a la calle, a la vida cotidiana. Es ya frecuente que incluso cuando te preguntan datos que necesitan saber en la más trivial de las conversaciones, sigan hablando sin dar espacio a la respuesta. No hay forma de meter baza y, al protestar, se opone la muletilla: Es que no me dejas hablar. Empieza a ser una tendencia. En lugar de escuchar, se aguarda con  impaciencia a que el otro acabe “su rollo” para intervenir. La atención hacia el interlocutor se apaga porque toca en breve soltar el discurso propio. Estudios norteamericanos (como suele suceder) señalan que nunca hemos estado tan polarizados. Tan aferrados a nuestros criterios y tan impermeables a ideas ajenas. Salvo las que, servidas profusamente por los medios como gotas malayas, coinciden con nuestros prejuicios. Incluso subconscientes.

En España ha arraigado la técnica del tertuliano que consiste en monólogos sucesivos con cruces de acusaciones y preferentemente a voz en grito

Estos vicios son los que numerosos políticos significativos –incluidos los que participan en tertulias bajo el eufemismo de periodista– han llevado a la máxima expresión. En público y en privado defienden sus intereses, sin oír al otro más que para contradecirle o anularle con el argumentario que traen de casa. Cuando esos intereses son tan distintos –basta ver sus hechos- no es fácil el acuerdo. Ni para formar gobierno, ni para gobernar. Lo hemos visto en la agónica post campaña.

No allanan el camino los exabruptos, las premisas previas, las mochilas -con piedras, cuchillos, cuentas y créditos pendientes-. Se han dicho cosas, en contenido y en tono, que más parecían la provocación para un duelo al amanecer que ganas de buscar acuerdos. Enmascarando algunos las intenciones reales de forma tan burda que solo los adictos no veían el truco. Por este camino no llegaremos a la meta que los ciudadanos precisan. Repugna tanta trampa. La política ha de ser otra cosa. Conversar, debatir, exponer la verdad al menos. El arte de la dialéctica no incluye mentir como rufianes. No, disparar porquería hasta que todo quede embadurnado. Deberían asumir a estas alturas que el descrédito de la política -que no deja de aumentar- viene de empecinarse en estos vicios. Y que siguen cavando su propia fosa.

Las voces de alarma remiten como fondo de la incomunicación a la soledad. Paradójica. Y es la que más debe preocuparnos. A la que crece de forma alarmante y se está imponiendo en esta sociedad que parece la más acompañada que haya existido. La que anda con un terminal en la mano para dar cuenta de  cualquier eventualidad. La que cruza absorta los semáforos en rojo gesticulando mientras parlotea en alta voz como si no pudiera hacer una cosa detrás de otra entregando a cada una dedicación completa. Al tecleo que se impone con comunicadores remotos mientras se está compartiendo mesa con alguien de carne y hueso que asiste en obligada ausencia. A Twitter en el que siempre hay alguien que lee y responde, pero que jamás sustituye al hablar y saber cómo está, cómo mira, qué siente, cuando escucha y habla. ¿Conversamos? No. Conversar es algo distinto.

“Si tu boca está abierta no estás aprendiendo” es frase certera que se atribuye a Buda. La escuché en una deliciosa charla de TED de la periodista de la Radio Pública norteamericana Celeste Headlee sobre la pérdida de la conversación. Y las reglas para recuperarla. La básica es escuchar al otro, tener interés por el interlocutor: “ Cada persona que llegues a encontrar sabrá algo que tú no conoces.Sal, háblale a la gente, escucha. Con la mente abierta para sorprenderte”.

Y es cierto, aunque, con el tiempo o la saturación por la futilidad aplastante, nos volvemos más selectivos y prestamos atención solo a quienes tengan algo qué decir. Algo. Serio, alegre, denso, jocoso, ingenioso, trivial, estimulante, emocionante, inquietante, enternecedor, apasionado. Algo. Se está más entrenado para ver en pocos síntomas si damos a la tecla mental de la desconexión. Pero, sin duda, los hallazgos existen cuando se aparcan los prejuicios y se camina con apertura de miras. Con tal universo de seres humanos, de ideas, de sensaciones alrededor, resulta estúpido perder el tiempo.

Hay demasiados invitados en esas mesas de las que se esperaba un gobierno. No aguardemos utópicos idealismos en quien solo aspira a llenarse la cartera o llenar la de las élites a las que realmente representa. Si la gente fuera capaz de repensar sus vidas y sus actitudes, algún cambio se lograría. Escuchar cuando oímos. Aislar el ruido. Reflexionar sobre cómo, por no conversar en el estricto sentido de la palabra, estamos dejando pasar y pudrirse asuntos esenciales. Encontrar interlocutores con quienes dialogar, aprender, e ilusionarse de nuevo. Hacer un curso conjunto para sacar castañas del fuego. Buscar otras vías que nos liberan de esta nociva e inmensamente aburrida, tediosa, repetitiva, falsa, desfasada, hueca, mediocre jaula de grillos. E ir al grano.

¿Hablamos? ¿En serio? Merece la pena. Tenemos un gobierno que elegir, volviendo a las urnas con gran probabilidad.

*Publicado en eldiarioes

La cultura de la riqueza y el hombre que recogía calderilla al pie de la ladera

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Un taxista me condujo una vez de una ciudad a otra distante más de 70 kilómetros para tomar un tren al volante de un gran Mercedes. Durante el camino me contó con profusión de detalles y una cierta dosis de suspense su teoría sobre la Cultura de la Riqueza. Lo resumo. Él prefería juntarse con los ricos porque “cuando se caían por una pendiente” se soltaban monedas de sus bolsillos. “Los pobres no llevan nada, es mejor arrimarse a quien tiene”.  El chófer aspiraba pues a recoger la calderilla que los ricos perdían. Lo he recordado mucho estos días. Van a ver por qué.

Los papeles de Panamá han generado en algunos países un debate profundo. Por cuanto implican, por las reacciones que provocan y por el futuro que se vislumbra. En el Reino Unido, el diario conservador The Telegraph fue el primero que se lanzó a disculpar las veleidades fiscales de su presidente, David Cameron. “Se oye hablar a menudo de personas que están «atrapadas en la pobreza», pero también es posible quedar “atrapado en la riqueza”. Este es el destino de David Cameron. Él no es un hombre codicioso financieramente, o un maloliente rico, pero proviene de un entorno en el que la riqueza hereditaria es la norma”, firmaba Charles Moore uno de sus principales comentaristas políticos. Qué iba a hacer el pobre David si su mamá –como debiéramos hacer todas las mamás-  le regaló a temprana edad por dos veces 100.000 libras esterlinas: uno se sabe rico y eso tiene unos privilegios y unas normas que guardar. Una pesada carga.

El artículo recibió una avalancha de críticas en las Redes sociales, en los periódicos, en otras columnas de prensa escritas en todos los tonos. Desde la ironíaa los análisis densos  se advierte la fuerza que ha llegado a tener esa élite que se otorga todos los derechos. Hasta el de no pagar su contribución a la comunidad como el resto. Hasta el de ser comprendidos. Hasta el de obviar que no hablamos solo de escamotear obligaciones fiscales. Los refugios offshore esconden en muchos casos dinero de procedencia ilícita o de uso ilícito. Eso explica las cuentas de reconocidos sátrapas reveladas en Panamá que no quieren tensar más la cuerda de sus sufridos pueblos, si lo pueden evitar.

Esta España nuestra, sumida en una corrupción escandalosa, ni siquiera ha abierto ese debate con seriedad. Los medios continúan “con sus cosas” y  entre los pocos que se animan a opinar encontramos sobre todo la disculpa a los evasores. El manual manda, primero, despreciar el periodismo de investigación, verle oscuras intenciones, y después sacar la lanza para defender, por ejemplo, a los Borbones en Panamá como hacen en ABC. «Fue ETA» , vaya por dios. Pero nadie manda no pagar en el país de residencia, del que se usan desde sus servicios a sus aceras que es imagen bien visual. Pilar de Borbón, hermana de Juan Carlos I, ha pagado por esa fortuna offshore 150 euros anuales durante 40 años. Pobrecilla. Debemos recordarlo estos días que los ciudadanos con minúscula hacemos la Declaración de la Renta.

La ola de comprensión se extiende. El ultraliberalismo en boga llega a hablar –y firmar- conceptos como “terrorismo fiscal” o “infierno fiscal”. Y esas gentes simpáticas del espectáculo inspiran una cierta piedad, siempre que sean de derechas, que esto ayuda. La piña se apoya entre sí, como las familias de sangre o dinero. Es curioso ver además lo fácilmente que algunos se dejan “atrapar en la cultura de la riqueza”. Borja Thyssen, uno de los implicados según la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas, se encontró de repente con una lluvia de millones por la boda de su madre. Y ni aun así parece tener suficiente. En la jaula de la riqueza se produce demasiada adicción a la codicia.

La opacidad de estas maniobras financieras no permite saber con exactitud cuánto dinero nos están restando al bien común: se habla del 20% del PIB mundial. Lo que sí se puede asegurar es que se trata de una cantidad  que podría resolver las necesidades de millones de personas. Propiciando una sociedad más equilibrada y más libre. Menos excusas. Los grandes evasores son gente dedicada a la ingeniería financiera preferentemente, no es un drama que se vayan. Nos quitan más que nos dan, dada su influencia offshore en la política por lo que vamos comprobando. De hecho no es hayamos de temer que se lleven el dinero, es que ya se lo han llevado.

La evasión fiscal es punible; la elusión, no. Puede ser legal pero a estos inmensos niveles no es ética, ni justa y debe ser sacada de la ley, como cada vez más voces decentes piden. Contra la élite de la mafia: tratemos a la riqueza offshore igual que al dinero del terrorismo llega a proponer en theguardian/eldiario.es Paul Mason, una de las voces potentes del periodismo progresista. Porque la desigualdad fiscal está en la base de la desigualdad en sí, la que ha crecido exponencialmente desde que se iniciara aquello que llamaron crisis en 2008. En la que está marcando con fiereza la distancia entre seres humanos “atrapados en la pobreza” y los que se aprovechan de su riqueza para aumentar sus prerrogativas. La que nos ofrece esas imágenes de pavorosa crueldad en esta Europa que tiene tantos pozos negros fiscales que limpiar.

Así murieron otras culturas, otros imperios. Para renacer, tras dejar mucho dolor atrás. La diferencia con anteriores momentos históricos es la reacción de las víctimas. En Islandia se echaron a la calle y en 24 horas tenían fuera a su primer ministro evasor. En España no. Esa sociedad capaz de salir a manifestarse por un equipo de fútbol o los concursantes de un programa banal de televisión permanece indiferente a cuanto nos está ocurriendo. A esa ristra de nombres que no han tributado como hacemos los demás. A los que han robado como si el dinero público fuera un saco sin fondo. A los que se burlan de todos con sus herencias, sus padres, hijos, hermanos, primos, secretarios… o con sus comisarios de guardia presumiblemente  interpuestos. A los que se emplean a fondo para que nada cambie hurtando datos. ¿ Qué más tiene que hacer el Ministro Soria, el PP, sus votantes y los partidos que le quieren en gobiernos para provocar una reacción?

Si el enorme esfuerzo de investigar, los riesgos varios que se corren cuando las informaciones afectan a poderosos, no encuentra respuesta en los afectados, se dejará de hacer. La apatía también trabaja a favor de los privilegiados. “Si una revelación no provoca indignación, y los delincuentes no son castigados, escribió Efimeros [Costas Efimeros, editor de una web de investigación griega] «entonces la constante revelación de escándalos provocan exactamente el efecto opuesto: derrotismo, sensación de vulnerabilidad, aceptación fatalista del gobierno de los poderosos», recogía Mason.  Y, así, las hirientes corrupciones que nos sepultan llevan camino de perpetuarse, de crecer como no han dejado de hacerlo.

El hombre que aspiraba a recoger calderilla al pie de la ladera debería saber que los ricos no se caen por la montaña y ni mucho menos sueltan monedas. Si nos atenemos a los usuarios de Paraísos Fiscales, le quitarán las suyas a poco que se descuiden. La cartera completa. Pero sobre todo quienes opinan como él deben ser conscientes de que nos están haciendo rodar a todos con ellos. Con su insensibilidad, egoísmo e insensatez. Y esto en “la Cultura de la Riqueza” no pasa. Por eso van ganando.

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*Publicado en eldiario.es (sin viñetas que, con mi agradecimiento, utilizo en CC como es este blog)

Un (insostenible) país a la deriva

Nos desayunamos con que agentes de Seguridad israelíes tienen la potestad de interrogar en suelo español a personas que van a viajar a su país, incluidos y muy en particular a gente que no les gusta políticamente. Ha pasado con un eurodiputado de Podemos. Nos han comentado que también ocurrió hace poco en El Prat (Barcelona) con una concejala de Terrassa en Comú.

Personal de seguridad israelí interrogó en Barajas durante más de dos horas al eurodiputado de Podemos Miguel Urbán

«Eres peligroso para la seguridad del Estado de Israel, porque Podemos no es amigo de Israel y podía llevar armas, bombas o cualquier cosa», recuerda Urbán que le dijeron los guardias de seguridad.

Sigamos. Ministerio del interior. Comisario Marhuenda.

Fernández Díaz nombra comisario honorario de la Policía a Francisco Marhuenda

Aquí en colaboración con cierta prensa muy poderosa. A  veces, llegan a poner en apuros a la justicia

Rafael Catalá cree que el país centroamericano «tiene una cultura jurídica distinta» en referencia a las facilidades para montar sociedades opacas.

Ministerio de Industria y Energía.

LOS PAPELES DE PANAMÁ

 

Todos los hechos que contradicen las tres versiones de Soria

Leer más:  Papeles de Panamá: Todos los hechos que contradicen las tres versiones de Soria. Noticias de Papeles Panamá  http://goo.gl/pRrua0

El ministro de Industria, cuyo nombre apareció en una compañía registrada en las Bahamas en 1992, ha ofrecido hasta tres versiones distintas de su relación con la sociedad ‘offshore’

Eurodiputado ex ministro de Agricultura, etc… y Sr. de Domecq (Papeles de Panamá)

El director de Aquamed señala a Arias Cañete como adjudicador de las obras fraudulentas

Alcaldías. La de Granada. Calentito. De las 10 de la mañana.
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PP, «partido incompatible con la corrupción» y la «trama» de los ordenadores de Bárcenas
Hurtado es este señor que dijo: «Las mujeres, cuanto más desnudas, más elegantes, y los hombres, cuanto más vestidos, más elegantes».
Conviene recordar que…

Rivera: «Hemos evitado que Podemos asalte el poder, ahora solo falta que el PP vuelva a la mesa»

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, afirma que la intención de su partido es que el PP se sume al pacto que tiene con el PSOE, pero pide que Mariano Rajoy no sea quien lidere ese acuerdo. «Si el PP tiene otro candidato distinto a Rajoy, cambia todo», ha declarado Rivera en Espejo Público de Antena 3, porque para él, «no puede encabezar una nueva etapa de regeneración política».

 

Y el día no ha hecho más que empezar…
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A lomos de Panamá para acusar a Podemos

 

Un sí unánime del Congreso para que todos los agentes tengan chaleco antibala

 

Cada país afectado por las revelaciones de los Papeles de Panamá anda lamiéndose las heridas que le dejan sus corruptos. Evadir obligaciones fiscales no es una conducta honrada. Islandia ha echado a su presidente sorprendido con las manos en la cuenta opaca. Lo ha pedido a voz en grito la ciudadanía, harta de ser despojada por sus próceres. Otros lugares plantean preguntas a sus implicados. Cameron con la cuenta de papá y desempolvando cartas poco airosas con el respeto a las obligaciones tributarias. Los hay, como España, que tratan de enmascararlos. Es el caso de nuestra patria hija Argentina que ya tiene un presidente del gusto de las élites, no es cuestión de obstaculizar su camino por unas evasiones fiscales. En esa larga lista de los aprovechados habituales, de los que no se pierden una, hay naturalmente españoles. Pero aquí se da la más insólita de las reacciones: portadas e informativos se llenan con lo que llaman financiación de Podemos.

España es ese país en el que estos días la Comisión de Interior del Congreso ha constatado que el Gobierno del PP ha mantenido una “policía política” a su servicio. Entre sus cometidos, la elaboración de informes anónimos contra adversarios políticos. Se diría que los ha acaparado Podemos. La gravísima noticia hubiera sido destacada en la prensa seria de países serios, aquí no. Aquí publican, dados por ciertos, “informes” de ese cariz que vinculan a Podemos con la Venezuela de Hugo Chávez. Por lo demás, varias veces repetidos y desestimados por la Justicia. Pueriles, pocas cabezas se tragan que ese dichoso país caribeño eligiera a España para exportar sus políticas teniendo muchos otros países más a mano. Jamás tuvo la relevancia de hoy en España hasta que surgió Podemos.

Prensa y periodistas los repiten amplificándolos sin mediar ni investigación, ni crítica. La máquina del fango en acción. Apoya una de las grandes cadenas de televisión con un reportaje casual sobre Venezuela en prime time. No sobre Panamá, sobre Venezuela una vez más. Y La Razón se firma una portada capciosa de manual y en ella pretende sembrar la sospecha de otra financiación dudosa para Podemos: algunas personas que le prestaron dinero en crowdfunding –retornado tras el cobro por escaño- no tributan a Hacienda, unos pocos exentos al no tener suficientes ingresos. Los poderosos pillados en Panamá tampoco pagan aquí, pero eso no merece sus portadas.

Estamos sabiendo que el jefe de la UDEF (Unidad de delincuencia económica y fiscal) de cúpulas varias veces “renovadas” por el PP llamó al Supremo para impulsar una querella contra Pablo Iglesias. O que el informe que circula entre los medios incluye como financiación de Podemos una beca a Pablo Iglesias de una fundación de El Corte Inglés en 2008, 6 años antes de la formación de Podemos. Beca que reciben anualmente numerosos investigadores con total transparencia. No todo el mundo es rico por su casa. Las tres asociaciones de Jueces denuncian lo que califican de «insólita injerencia de la UDEF contra Podemos». Nadie más ha dicho nada. Y esto no es política, ni periodismo, echar a un partido político con trampas atenta la democracia. Con todas sus consecuencias.

El cúmulo de despropósitos, la inversión de dinero y efectivos para perseguir cada paso de Podemos, la difusión mediática con añadidos propios, es de suma gravedad. Tenemos implicada a la hermana del rey Juan Carlos en evasión de impuestos -40 años con cuenta opaca en Panamá que coincide exactamente con su reinado-, según la información del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, ICIJ. A, Micaela Domecq, esposa del comisario europeo Arias Cañete. A implicados en la Gürtel del PP. Y, sin embargo, los esfuerzos fundamentales son para desprestigiar o sembrar dudas sobre Podemos.

Por si faltara poco, se lanza a cargar el obús con más metralla uno de los candidatos en liza para formar gobierno, Albert Rivera, quien obtuvo sus 40 escaños basándose en un programa de limpieza y regeneración que le diferenciara del PP. En el Congreso no hubo un “rifirrafe” político el miércoles como adora llamar el periodismo tópico. Hubo acusaciones de Rivera cuya falsedad tiene obligación de conocer antes de hablar. La cruel tijera del periodismo actual resume diciendo: «Íñigo Errejón rechazó las acusaciones de financiación ilegal». No, recordó que el Supremo ha archivado las querellas dos veces y la Fiscalía ha declarado que no hay caso, pidiendo que si alguien tiene dudas vaya a comisaria a denunciarlo de nuevo. Y no es lo mismo. Aquí pueden oír lo que la prisa periodística –o lo que sea- no incluye.

Es cierto que otros partidos sufrieron en el pasado los rigores de sucias campañas para desbancarles de sus opciones políticas. Siempre fueron los mismos. Y es un dato clave. Ni siquiera fue con esta virulencia y trampa manifiestas. A Adolfo Suárez, a UCD, se la cargaron muchos de quienes hoy militan en las filas del PP o sus herederos naturales. Fue una ejecución en toda regla que también sufrieron otros líderes como Julio Anguita del PCE. La campaña contra Felipe González la diseñó y aplicó la prensa de la caverna. Ahora más nutrida y con la complicidad de periodistas que  no quieren significarse.

Como en el cuento de la madrastra, a Iglesias, Errejón, Bescansa… les toca la ración amarga, mientras el hijo predilecto se lleva las mieles. ¿Para cuándo doscientos artículos sobre “el liderazgo de Albert Rivera” o quinientos sobre  «la financiación de Ciudadanos»? Dediquen a ello siquiera una décima parte de sus esfuerzos. Sobre el machismo congénito y ofensivo de dos de sus más señalados miembros, De Azúa y Girauta ¿No hay nada qué decir? ¿Dónde están los análisis y editoriales sobre el voto en contra de los naranjas a derogar la LOMCE o la Ley Mordaza? ¿saben los ciudadanos con minúscula cómo se explica ese voto? Este artículo del profesor Agustín Moreno da muchos datos, comenzando porque el programa educativo de Ciudadanos lo presentó un economista: Garicano. Informar es esto.

El periodismo es investigar, ordenar los datos, separar los hechos de las especulaciones. Como está haciendo el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, ICIJ, con los papeles de Panamá. Ante la avalancha –de diferentes grosores y colores- para que exceda su labor y prácticamente juzgue y condene, se niegan. Lógicamente. Los descontentos tienen una larga lista de paraísos fiscales que investigar. Hay muchos más Panamá, amparados por el Sistema. Manden ahí a sus policías, periodistas y husmeadores, alívienlos de Venezuela que lo tienen ya muy visto.

A los periodistas sin mochilas nos están obligando a un papel que no es el nuestro y que resulta muy cargante ya. Tratar al menos de restablecer una cierta justicia en lo que se cuenta a los ciudadanos. Porque les va mucho en ello. Vemos a víctimas de este sistema corrompido, a obreros que trabajan de sol a sol, a jubilados  con sus pensiones en el aire  como no dejan de advertir desde instancias oficiales incluso, a los que sufrirán los nuevos recortes consecuentes al aumento del Déficit y la Deuda de la legislatura del PP, a saqueados por la corrupción y las decenas de Panamás, comprando el mensaje de la maldad y peligros de Podemos. Lo conveniente que es seguir como estamos inducen sin pudor. Y resulta clamoroso el silencio ante estos atropellos y ante la manipulación mediática. Porque no, no, salvo para adictos acríticos, esto no es política, ni periodismo: son negocios. Sucios. Privados.

La noticia no es ya si vuelven a sacar el ajado informe de la financiación de Podemos, sino por qué se está produciendo esta campaña. Se lo digo yo: para que nada cambie. Usted paga.

*Publicado en eldiario.es

PD.

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Gracias, @golondrinadnata

Pastora Gallardo, resume.

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La música la pone José Antonio Troyano: «Los pájaros en el Seto» de Los Cuentos de Hoffmann

No muerdas la mano que te da de comer

Eldiario.es publica cómo la Comisión de Interior del Congreso ha podido constatar la existencia de una «policía política» que ha venido trabajando esta legislatura a favor del PP en distintos campos. Uno de ellos, como señala el Portavoz del PSOE, ha sido la elaboración de «informes anónimos» contra adversarios políticos. Del PP, naturalmente.

Portadas y telediarios de hoy mismo se llenan de uno de ellos, largamente repetido y presentado como nuevo, insistentemente desestimado por la justicia, que como siempre pretende implicar a Podemos como receptor de financiación de la Venezuela de Hugo Chávez.  Y a la que la prensa da prioridad incluso sobre las cuentas de Panamá, incluso de la hermana del Rey Juan Carlos. Y a todo tipo de financiaciones de partidos con datos reales.

Viene a cuento, pues, recordad el funcionamiento de esta amorosa confraternidad entre ciertos políticos y cierta prensa.

 

Vargas Llosa: "La palabra felicidad tiene nombre y apellido: Isabel Preysler

Botella dio trato de favor a medios afines en la publicidad institucional

En los últimos días hemos podido constatar el desproporcionado reparto de publicidad institucional que desplegó la anterior alcaldesa de Madrid, Ana Botella, beneficiando a los medios afines al PP. Una lluvia de dinero público –más de 21 millones en 3 años– empleada a la postre en exaltar su gestión. Y, tal vez, algo más. Con el eufemismo Publicidad Institucional se ha gestado en España un opaco engendro, fuera de control, que actúa como subvención de distintos medios informativos. Un maná discrecional que premia y castiga. Al que, por tanto, se le suponen ciertas contrapartidas. Y que puede tener efectos devastadores sobre el derecho a la información. Y, por tanto, sobre otros derechos ciudadanos.

La publicidad institucional es una cadena masiva que, partiendo de la administración central con todos sus ministerios, organismos y ramificaciones, se expande por autonomías, ayuntamientos y todo tipo de corporaciones locales y hasta internacionales. Si precisan explicarse, publicitar sus actuaciones, debe estar regulado y ser diáfano. En muchos casos sirve como medio de supervivencia de algunos periódicos. A menudo se convierte en loa al político que paga. Los hechos demuestran cómo se minimizan también decisiones políticas controvertidas.

Los datos –publicados por infolibre y eldiarioes- hablan claro. Medios minoritarios recibieron mucho más dinero de las arcas municipales de los madrileños que otros que, por su tirada o audiencia, tenían más repercusión. Curiosamente, durante el mandato de Botella y de su predecesor Alberto Ruiz Gallardón la deuda del consistorio aumentó un 780% según dice y se propone investigar el Ayuntamiento que dirige Manuela Carmena, a propuesta de Ahora Madrid y PSOE. En 12 años de PP, el endeudamiento pasó de 990 millones de euros a 7.733 millones en 2012.

Fueron los años de las megaobras. El soterramiento de la M30 o la sede de la propia corporación en la Plaza de Cibeles. Y del sueño olímpico que enterró no menos de 500 millones de euros en complejos deportivos que no se han usado, al margen de promociones y viajes. Un puro dislate. A Ana Botella le corresponde además la venta de viviendas sociales a fondos buitre, adjudicaciones inmobiliarias, el descontrol de la contaminación, los contratos a la baja  de las basuras, el abandono de parques y jardines que (con la caída de árboles) ocasionó hasta víctimas mortales, o la tragedia del Madrid Arena. Ahora, háganme el favor de valorar el tratamiento informativo que mereció su gestión. Y compárenlo con el que se dispensa al nuevo Ayuntamiento.

Gráfico publicidad del Ayuntamiento en radios

Gráfico publicidad del Ayuntamiento en radios

Revisemos también cómo trata la prensa a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona. Por ella supimos que, por ejemplo, el diario La Vanguardia recibía una subvención extra de 5 millones de euros anuales del Ayuntamiento, que Colau le retiró. ¿Por qué se la daban? ¿En qué concepto? Era al margen de la publicidad institucional que Colau le mantuvo junto al resto de los medios.  Hasta “terrorista” le llamaron en las tertulias. De la Generalitat de Pujol algo supimos. Tarde, para pringar buena parte de aquel periodismo. De lo posterior poco.

 Esperanza Aguirre se gastó en publicidad de su Gobierno en la Comunidad de Madrid 220,6 millones de euros entre 2008 y 2011, según se publicó ya hace tiempo. En el mismo período, el gobierno del PSOE, invirtió en publicidad de todo el Estado 378,1 millones. Ignacio González, sucesor de Aguirre, siguió en la misma senda a ritmo más moderado. Y esto sucedía mientras se practicaban durísimos recortes a la población. Y se hacía propaganda de lo contrario. Por ejemplo, se gastaron 1,5 millones para promocionar la sanidad pública madrileña.

El gobierno de María Dolores de Cospedal en Castilla La Mancha se saldó con un claro uso de la publicidad institucional que gratificaba a los medios que encumbraban su labor y sancionaba a los que no le rendían pleitesía. Cada paso que daba la también secretaria general del PP nacional era seguido por una pléyade de periodistas. Es realmente llamativo su periplo por romerías y actos religiosos que recoge Internet. Y siempre con un tratamiento reverencial. Basta teclear «Cospedal» y «Virgen». La orgía de prebendas de la televisión pública castellano-manchega, presidida por el tertuliano de ultraderecha Nacho Villa que ella misma eligió, entra en los anales de la ignominia. Acaba de saberse, que Cospedal benefició con regalías a medios de los obispos casi hasta el mismo día de marcharse.

La cadena episcopal, 13TV, por cierto, también recibió publicidad institucional desproporcionada del ayuntamiento de Madrid y ha gozado un trato preferente por parte del gobierno central que le concedió una licencia de emisión (antes la tenía alquilada). 10 millones de lo recaudado a través del IRPF destinó a 13TV la Conferencia Episcopal. A pesar de que es deficitaria y solo tiene un 2% de audiencia. A Cáritas, le dedica 6 millones. La línea editorial tiene objetivos muy definidos en sus ataques políticos, sin demasiados escrúpulos en faltar a la verdad. En pura paradoja sobre el carácter de la Institución dueña de la empresa.

¿Sabían ustedes que el gobierno del PP invirtió 7 millones de euros en publicitar la deuda pública? Sí, ésa que ha llegado a superar con creces el billón de euros en escalada de récord histórico con Rajoy. No leemos editoriales indignados, ni es tema preferente en los debates cuando nos supone una hipoteca letal. Muchos de los casos, los conocemos a través de la plataforma ciudadana CIVIO y su esforzado expurgue del BOE. Porque, conviene insistir, la publicidad institucional no goza de la más elemental transparencia. Buceando se puede encontrar que Galicia triplicó su presupuesto para generar confianza en su economía. Y cabe pensar que no habrá sido la única comunidad autónoma. O que Ana Mato tampoco distribuyó la publicidad de Sanidad, Igualdad y Asuntos Sociales guiada por criterios de audiencia. La Gaceta de Intereconomía (que llegó a cerrar por falta de ventas) y La Razón, el periódico menos leído de los nacionales, obtuvieron hasta 27 veces más publicidad que 20 Minutos y El País, que eran los de mayor tirada.

No es sino la punta de un iceberg. Y llega en un momento crítico de los grandes emporios periodísticos sumidos en una intensa crisis económica.  Cuando vemos portadas, titulares, editoriales y artículos con sesgos que entran en lo radicalmente injusto ¿podemos estar seguros de que responden a criterios objetivos? ¿Sabemos qué dinero les entra por publicidad institucional u otras vías? Son datos esenciales. Un país serio no se puede permitir ni la más pequeña sombra sobre las motivaciones de las líneas editoriales.

Siembran dudas las noticias que no se publican o las que sí; las que dejan de seguirse o las que se incrustan cada día en el temario. Esas encuestas que parecen inducir el voto, tanto a favor como en contra y con cálculos poco ajustados. Destaca la serie de un año completo de Metroscopia en El País que, apenas un mes antes del 20D, llegó a dar casi el doble de porcentaje a Ciudadanos del que obtuvo: 22,6%. Luego consiguió un 13,9%. Ante tan abultados errores ¿se puede confiar en las actuales subidas y bajadas en la intención de voto para unas eventuales nuevas elecciones? Lo cierto es que terminan influyendo por el eco amplificador que le presta, sin más preguntas, la repetición de periodistas y medios ¿De buena fe todos?

La arbitrariedad en el reparto de dinero público en la llamada Publicidad Institucional, la opacidad de su distribución, cuantía y criterios, da un trato de favor a unos medios sobre otros. Se suele primar a los que ayudan a los gobiernos en el poder. Todo trato de favor implica y amplifica la desigualdad: no se participa con los mismos recursos. Termina, pues, beneficiando a unas ideas sobre otras. Los resultados no son justos. Y atentan contra nuestros derechos. Por evitar informaciones críticas, por apoyos y rechazos con sombras, se desvirtúa el papel de ese periodismo. Es la mano que les da de comer la que muerde a toda una sociedad.

*Publicado en eldiarioes

Paraísos de impunidad

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Las noticias nos han llegado a través de las vías que el periodismo de investigación ha encontrado para desarrollarse tirando de un hilo que apunta al agujero negro. Un trabajo exhaustivo sobre 11,5 millones de documentos internos del despacho de abogados panameño Mossack Fonseca, realizado durante un año por un  equipo de más de 370 periodistas de un centenar de medios de 76 países. El Confidencial y La Sexta han sido en España los encargados de difundirlo. Ellos han puesto nombre a destacados defraudadores fiscales.
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Entre lo que califican de “personalidades”,  hay 140 políticos de 50 países, incluidos jefes de Estado actuales o pasados, varios de ellos dictadores. Y una serie de famosos por sus actividades profesionales como Leo Messi o los hermanos Almodóvar. La esposa del ex ministro y parlamentario europeo Arias Cañete, de la familia Domecq. La hermana del rey Juan Carlos, Pilar de Borbón, aparece como presidenta de una sociedad panameña durante 40 años. Ése es un dato relevante: la cantidad de familiares y amigos de otros grandes prebostes que figuran en los papeles de Panamá. Primos del dictador sirio Al Assad, hija del primer ministro chino, hijo del derrocado presidente egipcio Mubarak, amigos de la infancia de Putin, el padre del presidente británico David Cameron, el secretario del rey de Marruecos, entre otros. Como si las sociedades pantalla utilizaran también relaciones pantalla. Con toda su cara y su firma vemos también al primer ministro de Islandia, al nuevo presidente de Argentina, Mauricio Macri, o al que fuera de Ucrania. Al Rey de Arabia Saudí –tan amigo de las autoridades españolas– o al jeque catarí accionista de El Corte Inglés.

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Llama la atención el tratamiento dado por la prensa a tan inquietantes noticias. El quiosco español se ha empecinado en destacar ¡A Putin! y El País, además, a Venezuela, llegando ya a inspirar una patética ternura. Aparentemente es el único que ha reparado en que aparece ese país a través del que fuera jefe de Seguridad de Hugo Chávez. Pero es que La Nación de Buenos Aires no ha destacado hasta por la mañana el nombre del presidente del país, Mauricio Macri, dando mucha mayor relevancia en la información a un secretario de Kirchner, la anterior mandataria. La BBC no subraya tampoco a papá Cameron. La mítica televisión británica sufrió duros ajustes y controles con la llegada del actual presidente a lomos de la mayoría absoluta, habían sido independientes por encima de sus posibilidades.

Tenemos pues de un lado a quienes eluden o evaden impuestos y del otro la cobertura de alguna prensa demasiado implicada y entrampada que resta el derecho a la información a los ciudadanos. Pero lo básico es conocer qué implica la existencia de los Paraísos Fiscales y cómo funciona el mecanismo para calibrar sus consecuencias reales.

“La codicia alimenta las inversiones especulativas en detrimento de la economía productiva. Y para que el sistema funcione se han creado unas herramientas imprescindibles que permiten la fuga de capitales y favorecen el fraude, la corrupción y la evasión fiscal. Hablamos de los paraísos fiscales  —también llamados centros offshore o extraterritoriales—, zonas abiertas a recibir capitales de todo el mundo (sin que importe su procedencia) que no se someten a ninguna (o prácticamente ninguna) tributación. En ellos reina el secreto bancario y sirven tanto para albergar el dinero que procede del narcotráfico o del terrorismo como para camuflar malversaciones y otras actividades mafiosas, derivadas de lo que se ha dado en llamar “ingeniería financiera”. Acogen a sociedades instrumentales mediante testaferros, y su existencia se muestra imprescindible en los numerosos casos de corrupción que aparecen constantemente en la prensa”. Así lo explicaba Lourdes Lucía en Reacciona,el ensayo español más vendido en 2011 y que junto alIndignaos de Hessel tuvo enorme influencia en el 15M.

“Más de un quinto (23%) de todos los depósitos bancarios del mundo se halla en los paraísos fiscales”, añadía la economista Ángels Martínez Castells. “Entre 11 y 13 billones de dólares en capital extranjero y patrimonios de todo tipo están escondidos en islas como las Caimán, las Islas Vírgenes, las Cook, pero también la isla de Man, en las costas británicas. Casi el 50% de las transacciones financieras transfronterizas mundiales pasa por ellos (las Islas Caimán son el quinto centro bancario del mundo). De hecho, una estimación cautelosa calcula que las fugas de capitales a los paraísos fiscales suponen que los Estados dejen de ingresar entre 250.000 y 300.000 millones de dólares anuales. Es el gran robo organizado, a gran escala. Y consentido”, explicaba.

Ninguna alerta sirvió para frenar este negocio, consentido en efecto. La crisis de 2008 se les fue de las manos a quienes manejan los hilos del capitalismo. La quiebra de Lehman Brothers y, en cascada, de todo el sistema financiero, les obligó a decir que iban a tomar medidas. “Es el principio del fin de los paraísos fiscales”, repitieron, “vamos a refundar el capitalismo”, clamaban con energía. Lo cierto es que nos “refundaron” a los ciudadanos para que pagáramos sus excesos. La segunda cumbre del G20 (Londres, abril 2009) se puso a la tarea. En una semana lo hizo la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos que agrupa al 70%  del mercado mundial. ¿Cómo? Quitó de la lista negra… a todos los países que albergaban paraísos fiscales. Y habilitó listas grises.  En la «gris oscura» colocó a 36 Estados, incluidos Uruguay, Costa Rica, Filipinas, Malasia Andorra, Gibraltar, Liechtenstein, Barbados, Liberia, Bahamas, Bahrein, Belice, Bermudas, Islas Caimán y ¡Panamá! En la «gris clara» situó a  Austria, Bélgica, Brunei, Chile, Guatemala, Luxemburgo, Singapur y Suiza, por ejemplo. Las listas de colores se comprometían a “intercambios de información suficientes como para situarse en la parte gris”. Y todos tan contentos.

Cualquier asalariado puede constatar que cada uno de sus movimientos bancarios es inmediatamente registrado. En cambio esto no ocurre con las grandes fortunas. Son múltiples los mecanismos de los que disponen, tanto de elusión como de evasión de sus capitales y obligaciones fiscales. Hay una parte legal en estas actividades, aunque moralmente reprobable. Tampoco es solo una cuestión ética, consagra la desigualdad y los privilegios. Cuanto dejan de pagar estos afamados compatriotas nos obliga al resto a restringir servicios esenciales. Una clave es preguntarse quiénes hacen o inspiran las leyes en este degradado sistema. A quién benefician: el famoso Cui Prodest de la justicia. Mossack Fonseca de Panamá es una de las principales firmas, pero no la única. Sociedades pantalla para poner distancia entre tu dinero y tú, para desvincular el dinero del inversor de los fines a los que se aplica. Los centros offshore no preguntan la procedencia, conviene insistir. Y la opacidad puede amparar desde el fomento del terrorismo al tráfico de armas y personas.

El primer ministro de Islandia, ese país que cae y se levanta, que yerra y castiga, es requerido para que dimita. En España no sabemos nada. “Mossack Fonseca ayudó a españoles a ocultar su patrimonio en paraísos fiscales. Al menos 1.200 sociedades, 558 accionistas, 166 clientes intermediarios y 89 beneficiarios con dirección postal española aparecen en los documentos secretos de la firma panameña”, informa El Confidencial. Arias Cañete, el español más votado para el Parlamento Europeo como candidato del PP, tiene mucho que contar acerca de las actividades empresariales familiares, altamente en entredicho desde hace tiempo.  ¿Y los Borbones? ¿Qué hacía la hermana del rey Juan Carlos con una sociedad pantalla?

Una sociedad víctima de la injusticia social contempla entre indignada y atónita los flecos que va conociendo de lo que llaman “el sistema”, y que otros menos correctos políticamente calificamos de gran estafa organizada y amparada. Si llega a saberlo con rigor, porque para eso se precisa información honesta de cuanto le atañe y afecta.  De nuevo ha sido el esforzado periodismo de investigación el que ha documentado esa ventana abierta a la que muchos no quieren ni mirar.

 

*Publicado en cxtx.es

Nueva «exclusiva» sobre Zapata de la jauría mediática

La jauría mediática ha vuelto a pillar entre los dientes al concejal del Ayuntamiento de Madrid Guillermo Zapata. Es ahora un asunto nimio: que usa coche oficial hasta la puerta de su casa. Y eso, con fotos de gran tamaño, sirve para llenar la portada de La Razón. El concejal ha explicado en Twitter que ha tenido un accidente, se ha dañado la rodilla y por eso usa el coche. A la jauría le da igual.

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Tuvieron a Ana Botella, la anterior alcaldesa, yendo en coche oficial hasta a la peluquería, actividad a la que era muy aficionada desde su cargo público, pero es Zapata el objeto de su crítica.

Quizás guarde alguna relación la generosidad de la edil del PP con los medios afines a su ideología, a través de ese gran eufemismo llamado publicidad institucional. Una lluvia de millones a medios que no parecen hacer precisamente periodismo. En concreto La Razón recibía 2.000 euros por cada mil lectores. En El País, aunque supera a La Razón en más de un millón de lectores, se invirtió 250 euros por cada millar de lectores.

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La putrefacta reseña sobre Zapata la firma P.Gómez, nombre que puede responder a la subdirectora del libelo Pilar Gómez que es llamada a exponer su criterio en las tertulias televisivas. Ni por un momento se duda en apartar a esta individua, a su jefe Francisco Marhuenda o a otra fiera de la cuadra como Eduardo Inda de espectáculos que proporcionan audiencia.

La portada de La Razón, con un asunto menor esta vez, se inscribe en las virulentas campañas que emprende la jauría mediática contra quien obstaculiza sus intereses. Para personas con criterio formado es evidente, pero tienen un público capaz de seguirles hacia el precipicio digan lo que digan, escriban lo que escriban.

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Spotlight es el equipo de investigación del Boston Globe, aquí en una escena de la película

En Spotlight, película con Oscar que relata la peripecia periodística del Boston Globe para informar sobre brutales casos de pederastia en la iglesia católica, consentidos durante décadas, hubo una frase que me conmocionó vivamente. Un preboste de la ciudad le dice al periodista: ¿Y tú dónde vas a ir? Ésa es la clave por la que tantas cosas se callan mirando para otro lado. Y ésa pregunta se ha incrustado en mi cabeza porque de alguna forma ha verbalizado mis reflexiones.

¿Merece la pena enfrentarse al matonismo? ¿Qué resultado se logra? El Boston Globe sí consiguió parar ese intolerable abuso de sacerdotes sobre niños, con periodismo. Pero la mayor parte de las veces se sale trasquilado, o no sirve para nada. Lo peor de esta realidad es la gente que espera que la denuncia tenga consecuencias. Casos concretos que aún confían en el periodismo y que a él fían la información de los atropellos que sufren y por tanto su solución. Produce impotencia. Pero tampoco se les puede dejar solos, no se puede obviar la verdad.

Lectores, radioyentes y televidentes deberían tomar conciencia de su propia responsabilidad sobre lo que atienden y creen. En esta guerra hay menos inocentes de lo que parece.

 

 

 

 

 

Menos minutos de silencio y más atajar las causas

Imaginen que se despiertan y para tomar el desayuno conectan con un sedante documental de La 2 de título “Brasil: Paraíso Natural”. Amanecidos, tras un nuevo día de terror y cinismo absolutamente demoledor, desactivador. Sin sonido, las imágenes muestran agua serena, bosques, animales en su hábitat. Al subir el volumen una voz dice: “Como todas las cosas buenas, tiene que acabar”. ¿Cómo? La frase, contenida en un guion empeñado en resaltar todo el mal que ha podido encontrar en la belleza, cae como la sentencia definitiva. Aunque actúa de revulsivo, de reactivo.

Estamos viviendo momentos que, por la brutalidad de los atentados, ahuyentan la crítica. Pero callar no es sino seguir, in crescendo, la senda repetida. Cada vez que se produce un acto de barbarie terrorista, sabemos que a la imagen de la muerte, destrucción y sufrimiento, seguirá una parafernalia agobiante de presiones que precisa análisis y denuncia.  Nos duele, s in necesidad de ayudas políticas y mediáticas que lo incrementen. Siempre el mismo cinismo, la misma siembra de miedo y exacerbación de las pasiones, la misma utilización de la tragedia. Los únicos que son nuevos sucesivamente son los muertos, las familias rotas.

Por supuesto que son necesarios información, control y más eficacia. Enlutadas conciencias,hablan en cambio de guerra y soluciones militares, desoyendo datos clamorosos.  ¿Se bombardea la ciudad de Bruselas de donde eran esta vez los presuntos terroristas? ¿Para qué? ¿Para seguir con el próspero negocio? Europa vende armas a Arabia Saudí y otros países partidarios de fanatizar el Islam, en cifras récord. La Francia de Hollande hasta se permite condecorar al heredero de la dinastía con la Legión de Honor recién ejecutados más de 70 opositores. España sin ir más lejos también les ha vendido armamento como nunca. Juncker, presidente de la Comisión, es de los pocos que habla de “control de la venta de armas”, como uno más de sus planes contra el terrorismo. Se queja de que los gobiernos y los lobbies no hacen caso. Significativa actitud. No se puede tolerar más esa doble moral sin intentar al menos desenmascararla. Menos minutos de silencio, y más atajar las causas.

Ni es honesta la promoción del miedo y las asociaciones mal intencionadas que terminan vertiendo culpas a quien no las tiene. El 87% de los atentados yihadistas desde el año 2000 han sido en países de mayoría musulmana, como publicaba eldiario.es. Casi 9 de cada 10 atentados. Más de 72.000 personas fueron asesinadas, una brutal irracionalidad. Pero de ellas, 63.000 sucumbieron en países donde el Islam es la religión mayoritaria. Sentir más dolor por la proximidad de la víctima es humano pero absolutamente injusto por comparación. No valen más unos muertos que otros.

Impúdicas las lágrimas y condolencias de esa UE que firma sin pestañear graves violaciones de los Derechos Humanos. Y con la única finalidad de mantener el triunfo de la codicia de unos pocos y su “estilo de vida”. Porque es imposible que no calculen lo que sus políticas desencadenan. Piensen si nuestro estilo de vida es el de los sensatos políticos que hacen declaraciones o el que ve suicidarse a un hombre al que iban a desahuciar de su domicilio. El que encontró a una mujer que llevaba muerta en su casa dos años y medio en un pueblo de Madrid. O el que ha convertido Europa en frontera, sin humanidad, con una crueldad que hasta esforzadas organizaciones no gubernamentales se ven incapaces de asumir. Hay diferencia de “estilos de vida”.

Claro que el terrorismo produce miedo, miedo visceral por la sorpresa y la indiscriminación con la que se produce. Por lo inapelable e irreversible de sus consecuencias. Pero hay que contar con todos los datos del contexto y todos los factores para saber  dónde buscar soluciones. El autoritarismo, la ultraderecha y neofascismos, la irracionalidad nunca lo han sido. Miren a su alrededor, miren a Irak y sus falsas armas de destrucción masiva, al polvorín de Oriente Medio y reflexionen de qué sirvieron esas tácticas. Se diría que únicamente para dar votos y poder a los mismos.

 Alerta máxima pues a la utilización en provecho partidista de ese complejo paquete de miedos y mentiras. Mediten sobre la ideología, fortaleza y seguridad de los gobiernos en cuyos países se han venido produciendo los peores atentados terroristas. Si hay denominadores comunes o no. Y, de haberlos, cuáles son.

Los atentados, cada vez más frecuentes, nos caen encima a toda la sociedad como un manto de plomo que inmoviliza por todos estos factores. Por la suma de presiones que nos vemos incapaces de afrontar con las fuerzas propias, debilitados por el disgusto y el temor que suscitan los atentados. Es para cerrar la puerta y marcharse. A una playa perdida donde no habite ninguno de los causantes de esta infernal deriva. Ninguno. Ni el fanatismo terrorista, ni los compungidos políticos y otras especies que hasta pasan lista de golpes en el pecho. Son declaraciones, horas de programación exhaustiva repitiendo la historia y con escasas claves. Una Semana Santa rediviva en angustias y culpas. Parecen conminarnos aceptar que no hay otra escapatoria que su sistema de vida con sus daños colaterales: desigualdad, mentira y barbarie. Pose, formas, sin ir al fondo que trate de poner freno  a esta locura. Hasta un documental completamente ajeno sobre la selva amazónica remacha: “Como todas las cosas buenas, tiene que acabar”.  Qué más quisieran.

Millones de personas, de todas las razas tienen, tenemos, un caudal inmenso de humanidad y buen corazón que no se acaban, y que no merece la brutalidad terrorista, pero tampoco tanta ignominia, manipulación y chantaje. Imposible de arrebatar, sea cuál sea nuestro destino.

*Publicado en eldiario.es

El triunfo del terror y del cinismo

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Bélgica no es el único eslabón débil de Europa en la lucha contra el ISIS:

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El 87% de los atentados de organizaciones islamistas fueron en países de mayoría musulmana

Casi nueve de cada diez atentados perpetrados por organizaciones terroristas de corte islamista entre 2000 y 2014 se produjeron en países de mayoría musulmana

Más de 72.000 personas murieron en estos atentados, 63.000 en países donde el Islam es la religión mayoritaria.

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*Gracias a todos los autores que buscan la verdad. Gracias a los políticos que no intentan pescar en este espantoso río del terror y el cinismo.

Ahogados en el mar de la banalidad

Se nos están llenando los parlamentos europeos de neonazis, mientras la UE que dijo nacer para combatir los estragos de la dañina ideología muere a manos de sus dirigentes. En EEUU, un perturbado de ultraderecha avanza hacia la Casa Blanca y sus mandos decisivos, por votación popular. España también arroja los monstruos creados por la sinrazón y la podredumbre ética incrustados en el cuerpo del Estado. Las aguas de la codicia arrastran a miles de seres humanos desamparados, hundidos en el barro de nadie y de todos, mientras solo unos pocos voluntarios les prestan ayuda sin manos ni medios suficientes. Cada uno de estos temas merece atención informativa preferente pero hemos de dedicarnos a la urgencia de las inundaciones que nos cuela la banalidad. Achicando mugre, se nos va el tiempo y el norte.

Falla el método. Hay que detenerse y reflexionar, ir al origen, a la raíz de donde todo parte. Analizar el decisivo papel de la sociedad del espectáculo como caldo de cultivo. Utilizar esos minutos preciosos que se nos llevan los reclamos, para establecer las coordenadas en las que nos encontramos y ver lo que realmente nos afecta. Y partir de ahí fijar la trayectoria y la meta. Dilapidemos el tiempo en pensar.

Una banda de seres inanes puebla el escenario político y mediático. Mezclada con algunas cabezas de peso que pueden terminar siendo engullidas. La desfachatez intelectual lo llama el sociólogo Ignacio Sánchez-Cuenca. Harto, como tantos otros, no duda en situar el foco sobre ídolos de pandereta cuyas sentencias sientan cátedra en esta sociedad aturdida. Pero basta apagar el ruido y mirar el circo completo de la superficialidad que nos invade: a los payasos y equilibristas, la orquesta, las casetas de tiro al blanco, a pelota o dardo, según los gustos. Allí, el personal dispone de muñecos, ninots, espantajos, para desahogarse un rato y ganar una piruleta mientras le roban la cartera.

Atruena escuchar a políticos que acusan a otros de sus propios errores, con una desfachatez que corta el aliento. A vacuos comentaristas empecinados en alimentar la ceremonia de la confusión, con salida a los intereses que representan. Encuestas reiteradamente inverosímiles. El embudo, siempre el embudo, como guía de trato ideológico. Es imposible rebatir o centrar cada estupidez o dardo envenenado lanzado para enmarañar más la madeja. Identificar los pies que cojean y marcan el paso torcido. Y, mientras, pasa la vida y no dejan de aumentar las graves sombras que se ciernen sobre nosotros.

  No nos engañemos, no hace falta que nos expliquen en un minuto la Física cuántica. Tenemos tiempo suficiente para prestar atención incluso unos cuantos segundos más, si el tema lo merece. Es prioritario. El picado  de imágenes e ideas, el no permitir apenas esbozar un argumento completo, no teje hilos sino impresiones. En momentos tan críticos necesitamos más reflexión que nunca. No extender las caras de la insoportable levedad.

Hace justo una década, se cumplía el 50 aniversario de TVE. Uno de los programas de éxito era 59 segundos. Un formato letal. Los intervinientes tenían que apretar sus argumentos en ese tiempo -inferior a un minuto como símbolo- porque en caso de no hacerlo les bajaban el micrófono. Y les dejaban hablando a la nada. Esto ha llegado ya al Parlamento. Sucedió varias veces en los debates de investidura.

Todo tiene un principio. Cuando el tiempo de la información se supedita a la venta, a lo que capta seguidores, marca una dirección precisa. Los políticos se fueron acostumbrando a pronunciar frases lapidarias –y cortas, sobre todo muy cortas- para que las incluyeran los telediarios o las titularan radios y periódicos. Los asesores han hecho de esto una industria. Y, como la rueda pide cada día más, retuerce los contenidos.

Hemos ido alcanzado estas cotas a través de un proceso. Hace diez años ya me lo explicaba así Fermín Bouza, catedrático de Opinión Pública, para un reportaje sobre el aniversario de RTVE: “La televisión ha contribuido a un proceso de debilitamiento de las ideologías porque ha impedido el discurso ideológico. Es un discurso de píldoras, sintético, rápido. Y ha formateado a todo el resto de la sociedad a su manera”.

El fenómeno ha crecido exponencialmente y lleva visos de sepultarnos. Twitter, un instrumento de enorme valor, lo acentúa con sus 140 caracteres si se desvirtúa su sentido. Imprescindible en alertas y agilidad, es puerta y no fin. Un titular no es una noticia, pinchar y leer hasta el final no hernia. Pero a este ritmo que llevamos, la memoria se pierde y los más graves atropellos son objeto de consumo de un día que apenas se recuerdan unas semanas después. Y exige volver a repetir para volver a repetir, mientras asuntos esenciales quedan en la cuneta.

¿Se cansa Usted de oír, ver y leer? ¿Tiene prisa por pasar a otra cosa? ¿Para qué, para atender a otro festejo igual de apresurado ¿Para entender por qué a sus hijos les espera un futuro caótico le sirve un careo entre varios fantoches y alguien que parece decir algo coherente antes de que le interrumpan?  ¿Si le detectaran un cáncer le gustaría que le explicaran estado y tratamiento en 59 segundos?

Se nos llena Europa de ultraderecha electa. Bruselas asesta cada poco un golpe más a la UE moribunda, ahora mismo le está dando una puñalada de crueldad, tiranía e injusticia. Pasean su desgracia los refugiados como alertas dolientes que no se escuchan. Estados Unidos apuesta por el suicidio de la razón. Estamos en manos de un gobierno que aprueba incluso hipotecas a 60 años vista y que se niega a dar cuentas. Contemplando las altas esferas españolas, toda la merdeperfumada, dan ganas resetear el país y volver a construirlo con otro sistema operativo. Hace tiempo ya. Solamente va a peor como cabía esperar por la inacción. Todo termina diluido en la prisa y la falta de análisis. No hay espacio suficiente para informar sobre lo fundamental, la futilidad marca la agenda como arma de distracción. El mar de la banalidad nos ahoga. Que cada cual saque su periscopio, vea y reflexione con él, porque va a haber muchas víctimas.

*Publicado en eldiario.es