La felicidad en Navidades

Probablemente la más viva imagen de la felicidad exultante y embriagadora la dan en estos momentos en España Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría. Y a continuación el resto de los ministros, casi todos los pesos pesados del PP (siempre que no hayan sido defraudadas sus expectativas de cargo), incluso muchos de sus confiados votantes. En breve lloverán longanizas y el cinturón apretado en la yugular que ellos han propiciado será –dirán- por nuestro bien. Pues mire, mejor apriéteselo solo Vd. dado que ha sido su deseo.

Imagino que también son muy felices quienes abarrotan las tiendas y, entre ellos los que más, quienes asisten en ingente número desde que abrieron las puertas de los grandes supermercados al cocido de mariscos “in situ” a precio triple del habitual. A los puestos de carne y envasados con fuertes elevaciones del coste también. Al acarreo de carritos, bolsas repletas y colas. “Un día es un día”, derrochemos como si se acabara el mundo. Proporciona tanta felicidad.

Es todo tan bonito. La familia, los reencuentros. Los hay. No siempre. Leo consejos para no fastidiarla en nochebuena y el resto de las comidas festivas, vienen a decir que está prohibido hablar de nada que tenga alguna trascendencia. Pueden saltar chispas en caso contrario. Qué felicidad tan estupenda.

En la UE ha triunfado (gracias al desinterés general) un golpe neoliberal que desprecia los mecanismos democráticos, pero no son días de hablarlo. Tampoco del imparable ascenso de la ultraderecha en numerosos países europeos, de los cambios que se consuman en las Constituciones. Huele a fascismo que empacha. En España también. Los alevines de facha y algunos otros que dan peligrosamente la talla se muestran envalentonados con el triunfo electoral de quienes consideran sus afines. Aquí ya no se advierte ni siquiera felicidad, sino ese odio rancio acumulado en los genes y solidificado durante décadas.

Mientras escribo este texto suenan petardos en la calle, como si hubiera ganado un partido el Real Madrid. Siguen llegando emails al correo con trineos (extranjeros) que se mueven, portales de Belén, chistes decididamente racistas que envían las amigas talluditas (proliferan últimamente hasta el susto), buenos deseos en listas colectivas… de gente que sabes te detesta.

Lo primero que publiqué en mi vida, con 17 años y en un periódico desaparecido llamado Aragón Express –adonde me presenté con mi texto por la buenas-, fue un alegato contra la hipocresía de la navidad. En el diario me apodaron: la rompedora de tópicos. Ha llovido mucho desde entonces. Y va hacia diluvio que empapa, si no ahoga.

Y sin embargo la felicidad existe. El bienestar también. Y tienen poco que ver con crustáceos recién cocidos, ver la posibilidad de jorobar a alguien y demás ejemplos relatados. Salvo quizás el de pillar poder para hacer lo que uno quiere hacer, en donde cabe toda la gama de motivaciones desde la búsqueda del bien común… a todo lo que sabemos y padecemos. Quiero pensar que la diferencia de matiz algo debe influir en la calidad de alegría, pero sé de antemano que es un ingenuidad.

Tampoco me parece saludable creerse salvadores universales y abandonar amigos, familia, obligaciones, formas, para –amargados de la mañana a la noche- caer en el derrotismo de una tarea que desde la pequeñez no se puede abarcar. Ese espíritu casi religioso debe tener poco que ver con el verdadero altruismo y más con la incapaz de sentir reacciones auténticamente personales, de piel, de cercanía. Es una opinión, claro.

Somos pequeños, sí, vulnerables, cometemos errores, desfallecemos, nos levantamos, nos expandimos también, y volamos si se tercia. Más si un punto de apoyo despierta la fuerza y la ilusión. Usando la cabeza –y la memoria de la experiencia- sabemos que normalmente las cosas funcionan mejor en equipo. Todo. Hasta el amor.

La mayor parte del tiempo nos alimentamos, en cambio, de sentimientos sin base real. De “esperanza” por ejemplo, que según nos cuenta la RAE es ese “Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos”. Incluso “Esperar, con poco fundamento, que se conseguirá lo deseado o pretendido”.

Si lo pienso llego al balance anual (creo que racionalmente eso son las navidades) con muchos más logros de los esperados –diría que hasta esplendorosos-, con nuevos afectos que son bienes raros de adquirir y por tanto mucho más valiosos, con mayores certezas. Buen punto de apoyo. Pero la verdad creo que aún serían mejores estas fechas (o cualquiera otras) si se reviviera ese milagro que lo es mientras dura y que lleva a decir por un hoy tal vez desconocido, una cosa así…

 

 

El desalojo, un cuento con poco cuento

 Los cuentos de mi querido amigo Juan José Aguirre son una tradición en Navidad. El de este año se llama «El desalojo».

«Nunca trascendió a los medios de comunicación porque era un caso de tantos, pero aquel 28 de diciembre un oficial judicial, acompañado de dos furgones de la policía antidisturbios, se presentó en el Portal de Belén.

– ¿Es usted José el Carpintero? – preguntó al hombrecito de la vara de nardo.

 – Para servirle, sí señor – respondió él.

– Pues traigo una orden judicial para que desalojen el Portal.
– Pero, hombre, es que nos acaba de nacer un niño y no tenemos dónde caernos muertos.
-Pues habérselo pensado cuando se refocilaban, amigo. Las reclamaciones al maestro armero.
-Oiga usted -protestó José tímidamente- que nosotros somos pobres pero honrados.
-Las desgracias nunca vienen solas -ironizó el del juzgado-. Desalojen y tengamos la fiesta en paz.
 
Unos días antes, el tal José, carpintero en paro de larga duración y sin domicilio conocido, y María, su mujer, habían llegado a la ciudad de Belén. María había salido de cuentas y la pareja no tenía dinero para pagarse una pensión, así que, por pura necesidad, ocuparon aquella cuadra desvencijada. Dieron una patada a la puerta y se instalaron dentro. Todo -debieron pensar José y María- antes que el niño, que estaba a punto de nacer, se les muriera de frío en aquellas noches de crudo invierno.
 
Como les habían retirado la tarjeta sanitaria porque llevaban dos años sin cotizar a la seguridad social, y el hospital de Belén era de gestión privada, María parió a su niño en la cuadra, sobre un montó de heno. Eso fue la noche del 24 de diciembre y al niño, que llamaron Jesús vaya usted a saber por qué, lo acostaron en el pesebre a falta de cuna. Es cierto que en aquel portal había un buey y una mula, los cuales tuvieron que apretarse un poco para que el recién nacido tuviera cama en su pesebre, pero los rumiantes suelen ser gente de buena índole y no protestaron.
 
A los pastores que había por aquellos andurriales tampoco les pareció mal. Trabajaban a jornal y sabían lo que era pasar necesidad, así que les echaron una mano en lo que podían. Alguno les llevó un cuenco de leche de cabra; otros les dieron un trozo de queso o un tasajo de carne para que fueran matando las hambres. En general, a los vecinos de la zona aquella pareja de okupas, con su recién nacido, les cayó bien y la cosa no parecía que ofreciese mayores poblemas, ni la paz social se vio alterada.
 
Pero, como dice el refrán, «una cosa piensa la mula, y otra quien la albarda». Y ocurrió que el dueño del portal se enteró de que unos indocumentados se habían metido allí y vivían tan ricamente, sin pagar el IBI, ni las tasas de basura, ni el contrato de arrendamiento, ni todas esas obligaciones fiscales que el Estado voraz carga a los honrados propietarios. Así que fue al juzgado y puso una demanda por desahucio.
 
Cuando los pastores supieron que iban a echar a aquella pareja, hicieron asambleas en el barrio y decidieron movilizarse. En vez del cartel ese de «Gloria a dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad», que puede verse en los belenes de corcho, llenaron el Portal de pancartas: «El Portal es un bien social», «Ni una familia sin hogar», «Navidad = Igualdad», y otras cosas por el estilo. Hicieron una barrera humana delante del chamizo y ofrecieron resistencia pasiva al desalojo…
 
 

Un gobierno como dios y los mercados mandan

Rajoy jura ante la Constitución, la Biblia y un crucifijo.

Mariano Rajoy, Presidente

Soraya Saénz de Santamaría, vicepresidenta primera y portavoz del Gobierno y ministra de presidencia.

Economía y competitividad, Luis De Guindos, el último presidente de Lehman Brothers España, exponente del inicio de la crisis por su derrumbe en 2008.

Hacienda, Cristóbal Montoro.

Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo

Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón;

Fomento, Ana Pastor.

Agricultura y Medio Ambiente, Miguel Ángel Arias Cañete.

Defensa, Pedro Morenés, consejero de un par de empresas privadas del sector. Y con un agujero negro en su pasado.

Interior, Jorge Fernández Díaz.  También con serios lamparones en su perfil.

Agricultura, Miguel Arias Cañete.

Empleo, Fátima Báñez.

Industria, José Manuel Soria.

Sanidad, servicios sociales e igualdad, Ana Mato. Relacionada con la trama Gürtel no fue imputada por prescripción del delito.

Educación, cultura  y deportes José Ignacio Wert, democristiano y profundamente neoliberal. En La Energía liberada incluí sus opiniones sobre los indignados y ATTAC.

Neoliberalismo y ciudadanía

Pues ya tenemos instalado el neoliberalismo más feroz en la Constitución, en la UE, en el gobierno de España, en el de la mayoría de las comunidades autónomas y un sin fin de diputaciones y ayuntamientos. Neoliberalismo desenfrenado, la ideología causante de las repetidas crisis que nos vienen sacudiendo, y destinada a que los poderes financieros sigan lucrándose a nuestra costa con la connivencia de los políticos. Aumentando sus ingresos y… nuestra precariedad. La crisis incluso según revelan numerosos estudios y los tozudos hechos. El camino de la «austeridad» conduce a más recesión y más paro. Es lo que han votados los electores no sé con cuánto conocimiento de lo que implica, llenándonos a muchos de congoja.

CiU en su fiebre desatada por acabar con el Estado, el del bienestar y el otro, ya anuncia entre otros muchos recortes sociales, repago, pagar un euro por receta sanitaria en un servicio que se paga previamente con impuestos. Es una desvergüenza. Lo mismo que privatizar patrimonio y servicios que también costeamos con nuestro dinero. El impuesto de CiU lo es a la enfermedad. Y de algún lado sacará Rajoy el ajuste del déficit y no será de ingresar por una fiscalidad justa o de acabar con la corrupción, sino de recortes sociales. Es lo que han votado sus electores, insisto.

Asombra la comprensión a este fenómeno que está acabando con el Estado del Bienestar. Asistimos hoy a un chorreo de dinero barato a los bancos que luego prestarán con elevados intereses a los países y a los ciudadanos. Y hay quien admite que el enfermo pague más cuando ya paga… para “frenar abusos”. El auténtico abuso es la rémora que representan para la sociedad los ciudadanos desinformados o con su conciencia desactivada o cómplice que nos cargan a los demás con su pesada losa. Aunque algunos nos desgañitemos en el desierto. Nos habla hoy Javier Valenzuela de la ola de suicidios que aqueja a Grecia Y José María Izquierdo da en la diana al escribir con ironía: Si logramos que no nos azoten… Sí, amigos, seguramente hasta eso engullirán.

El programa de Jordi Évole, Salvados, en La sexta, trató sobre la “miedocracia”. Llamo la atención sobre la encuesta que aparece en el minuto 5,35, ¿se puede considerar ciudadanos a la mayoría de estas personas?

Alegoría de la soberanía popular

 Han aguantado apenas las intervenciones de Rajoy y Rubalcaba, después el hemiciclo se ha ido quedando vacío, más aún de lo que aquí se refleja. Ni con la ilusión (se supone) del primer día de la nueva legislatura, han cumplido con su deber de quedarse a escuchar a los intervinientes, en particular los del PP a cuya bancada pertenece la imagen. El debate de investidura aburre a los muertos y todo está «atado y bien atado» -neoliberalismo pata negra-, pero ésa no es excusa para que los diputados eludan su obligación.

La foto es del diputado Alberto Garzón. Ha hecho varias.

Menos mal que han votado «por el cambio». El 17 de Mayo de 2010, una semana después de que cambiara nuestra vida con la asunción de Zapatero del mandato de los mercados y los consiguientes recortes, sus señorías se tomaron el día libre por completo. Como el Presidente estaba de viaje no fue ni Rajoy ni prácticamente nadie salvo los ministros que tenían que hablar y todos los representantes del grupo mixto y los minoritarios. La imagen la captó Público.

 

De peces y humanos, siguiendo a la manada


Un biólogo de la Universidad de Princeton en Nueva Jersey (EEUU), Iain Couzin, ha demostrado que «los desinformados son esenciales en la toma de decisiones«. En consecuencia, la mayoría de los medios que publican el estudio saca en conclusión que “la ignorancia favorece la democracia”, tal como el científico deduce también.

El experimento se ha llevado a cabo con peces. De agua dulce en concreto. Se observa que las minorías informadas dictan las pautas más convenientes pero si un cierto número de individuos no tiene preferencia por un banco u otro, por ejemplo, finalmente se acaba uniendo al grupo más numeroso “y el control de la decisión regresa a la mayoría”.

El bueno de Couzin demuestra también que es fácil  amaestrar a la mayoría de los peces, no a todos. En un laboratorio de Princeton, un grupo de peces fue entrenado para asociar el color azul con un premio de comida. Otro grupo, más pequeño, fue adiestrado para la misma reacción aunque con el color amarillo. Al poner a los dos grupos juntos, los científicos hallaron que la minoría llevaba la voz cantante a la hora de decidir a qué color se dirigía todo el cardumen a recoger su recompensa. Pero las cosas cambiaron cuando unos pocos peces sin entrenamiento, que representan lo que Couzin y su equipo llaman el segmento de los «desinformados», esto es, sin preferencia por un color u otro, se sumaron al grupo. «A medida que añadimos ‘individuos desinformados’ en el proceso, volvimos a darle el control del grupo a la mayoría», dijo a AFP Couzin en una entrevista. No hay que extrapolarlo a los humanos [de momento que todos los experimentos con animales buscan ese fin, añado} advierte el biólogo. “Nuestro modelo se refiere, exclusivamente, a una minoría empecinada que no cambia su opinión«, explicó.

Demoledoras encuestas de este fin de semana nos muestran a una sociedad española que aprueba el infame tratado neoliberal de la UE (hasta en un 74% en una de ellas), aunque suponga –que supone- “cesión de soberanía”. Porque aún creen lo que les cuentan: que saldremos de la crisis así, dado que un notable porcentaje comparte la necesidad de recortes. Sólo el 4% cree que la culpable de nuestra precariedad sea la UE que es quien dicta las doctrinas a aplicar. Angela Merkel está muy valorada por los españoles: obtiene una nota de 5,9 solo por detrás de Obama (6,3) y por delante del francés Nicolas Sarkozy (5,6) o el británico David Cameron (5,5).Más del 90% se muestra muy satisfecho con los resultados electorales en España y no cambiaría su voto. La primavera árabe les asusta. Y luego dicen que el experimento con peces no es equiparable a los humanos.

 Las cosas no son lo que parecen a simple vista. Recuerdo un lejano viaje que sumaba trenes y barcos. Un documental sobre peces y mares trayendo paz y sosiego. Pero solo había que escarbar. Bichos de difíciles nombres se comen unos a otros. Y de fáciles. Allí se comen todos. Un pulpo, en plena digestión de algún infeliz, pierde un tentáculo a dientes de una morena y ha de huir despavorido de una foca común que amenaza con engullirlo. Opta por el camuflaje. En el fondo del mar se da mucho el camuflaje para evitar ser comido, según vi.

El pulpo vuelve a verse en apuros con la morena empecinada. Y eso que tiene el estómago lleno. Los boquerones se agrupan en manadas a ver a quién evitan. Conscientes de su pequeñez buscan la seguridad en el centro de una masa de congéneres. Pero tampoco son inocentes criaturas, acaban de ingerir a otro animalito más pequeño, un krill.

Y de repente aparece una ballena azul, el animal más grande del mundo, 30 metros de largo y el volumen de 24 elefantes. Es muy selectiva en esto de la comida. Solo le gustan los krills, como a los boquerones, y de un viaje de su lengua de 6 metros se come un banco entero de ellos. Los boquerones se salvan aun yendo en manada, pero quién sabe si no son bocado apetecible de otro bicho enorme. O simplemente un poco más grande que ellos.

Esa noche dormí encima de ese mundo salvaje e insolidario en donde impera la ley del más fuerte y donde los débiles no tienen otra opción que camuflarse. Donde todos, unos y otros, son alternativamente verdugos y víctimas y donde vivir parece no tener valor alguno. Asombrosamente, en el tren de vuelta el pulpo volvía a verse en apuros con la morena. Los boquerones seguían agrupándose en manadas a ver a quién lograban eludir. Los krills sucumbían ante la ballena azul inmisericorde. La ballena azul reinaba y reina porque es grande y enérgica y… la mayoría permite y alienta su poder. Bendita democracia que nos han fabricado: nubla el potente brillo de su extrema calidad. Porque lo más decisivo es que, normalmente, nos cuentan otra cosa. Entre peligros soslayables, el bien siempre triunfa. La ficción -en particular la infantil- es preciosa.

 

 

La nueva Sección Femenina

Resulta casi inverosímil que una mujer pueda suprimir el gran avance que han supuesto los centros para mujeres maltratadas, vigentes desde hace décadas ya. Resultaría inverosímil, mejor dicho, de no ser porque la mujer machista y misógina dirigente en el franquismo (tipo Pilar Primo de Rivera) ya nos dio sobrados ejemplos de esa actitud desalmada. Hipócrita hasta la náusea.

Considerada eterna menor de edad, privada de la capacidad de abrir una cuenta bancaria o viajar al extranjero si no era autorizada por un varón –padre o marido-, la mujer española que empezaba a descollar antes del fatídico golpe de Estado y dictadura franquista se vio reducida a la nada. Las proclamas de la época le aconsejaban aguardar «como un pincel» al marido, prepararle sus platos favoritos, no mostrar jamás signos de cansancio y acceder siempre al “derecho marital”, “emitiendo un leve sonido de aprobación”. En caso de no comportarse así la esposa se arriesgaba a que su dueño y señor buscara satisfacciones fuera del lecho conyugal, lo que sin duda alguna sería culpa de ella. Si le pegaba, había de sufrirlo en silencio.

Cuarenta años de ser reprimidas y educadas así. Y, sin embargo, la mayor revolución que se dio en España en el Siglo XX, a partir de los setenta, fue la de la mujer. Y sola en gran medida: los derechos de la mujer siempre han sido “cosa de mujeres”. Cuando la democracia llegó, los parlamentos cuajados de hombres, no nos brindaron demasiadas oportunidades, pero luchamos por ellas, y las conseguimos.

Esa terrible herencia de la dictadura, la falta secular de una auténtica educación, hace que todavía algunos hombres maltraten –hasta la muerte en muchos casos- a sus mujeres a las que consideran su legítima posesión. La democracia ha ayudado a las víctimas. Sobre todo los últimos gobiernos socialistas.

Entretanto, la mujer conservadora –dura, inapelable- pare y sigue a lo suyo dejando a los hijos con las chachas. Como toda la vida. O busca, si es agraciada y puede, matrimonios “ventajosos”. Con un hombre que gane mil millones de euros al año, aunque sea veinte años mayor que ella. Un marido, al que previamente se enchufa en una Caja de Ahorros que deja un agujero de 9 mil millones de euros. El sexo de sufrido gemido o la cana al aire son alternativas.

Cospedal ha cancelado –para ahorrar- los convenios con las casas de acogida a mujeres maltratadas. Mientras, por ejemplo, paga sueldos millonarios a quien le canta sus grandezas.

 

Temas tabúes

En Agosto de 2010 escribí un post sobre los temas tabúes en cualquier conversación de Internet en particular. Hoy veo que se han añadido algunos y quizás se han debilitado otros (es el caso este último del «cambio climático» y «la energía nuclear» porque lamentablemente parece que ya no nos importa más que a cuatro gatos). Entre los nuevos están «las soluciones neoliberales… o lógicas, justas y humanas a la crisis«, «los funcionarios» o cualquier asalariado al que se envidie por alguna razón y, sin duda, UPyD y sus «carismáticos» líderes con Rosa Díez a la cabeza. La señora ha decidido unirse con Alvárez Cascos para formar grupo parlamentario que, de paso, proporciona 28.000 euros al mes, más 1.600 por escaño. Unidos en el resentimiento y la ideología ultra y populista, en el pragmatismo, darán mucho de sí en el Parlmento. Rosa Díez no era partidiaria de esas alianzas, vaya por dios, aunque eso ocurría hace mucho tiempo: en 2008. Ved el final de la infomación.  Pero es un tema intocable, un tabú como el que más. Esa curiosa amalgama con forma de partido también despierta pasiones.

Esto fue lo que escribí hace año y medio:

Somos una sociedad sufrida a la que roban con total descaro e impunidad, a la que constriñen, devalúan un futuro mejor ganado con esfuerzo durante generaciones de civilización, le destrozan el planeta, engañan y manipulan, pero esos asuntos esenciales apenas suscitan reacción. La pasión salta arrolladora –hasta la obcecación y el insulto- en una serie de cuestiones que no afectan de forma trascendental nuestra vida.

En mi experiencia de año y medio de blog, he observado que hay temas tabúes que vuelven en comentario y controversia una y otra vez, incluso pasados los meses de la publicación.

1) MACHISMO. Alguien les contó a algunos hombres no sé qué de su superioridad, algo de la necesidad de condescendencia para admitir que, quizás, en ciertas ocasiones, se puede hacer una excepción con posibles individuas susceptibles de ser tenidas en cuenta. Para “ayudar” y entender “su” papel.

2) ABORTO. La despenalización del aborto en realidad, aunque se manipule. Aborto ha habido toda la vida. Su ilusoria prohibición la reclaman, por lo general, quienes jamás condenan la pena de muerte a auténticos seres humanos vivos y niegan hasta ayuda al desarrollo a cualquier niño si está ya fuera del vientre materno.

3) RELIGIÓN. La católica, por supuesto. Y en general todo cuanto enfrenta razón y ciencia frente a creencia.

4) SEXO (fuera de los cauces de la tradición admitida). Existen una serie de personas a quienes altera el equilibrio emocional con quién se meten los otros en la cama. Especialmente si lo hacen de forma visible, sin esconderse.

5) CATALUÑA. Saca de quicio al nacionalismo español. Todo lo que hace es para ir “contra España”. Sin embargo, en los barómetros del CIS sólo  preocupa apenas al 1% de la población.

6) LA UNIDAD DE ESPAÑA. Y, con ella, la lengua, la bandera, y las llamadas “tradiciones”, insertadas en la misma… banderilla. Pues lo mismo

7) LA INMIGRACIÓN. Penalizada por los partidarios del “esta tierra es mía”, no se sabe por qué.

8  ) EL CONTRARIO POLÍTICO. Que lleva a entender que cualquier acción o palabra está inducida por la ideología. Maniqueísta. Sin matiz alguno.

9) ISRAEL. Con harto motivo.

10) VENEZUELA Y CUBA. Con menos. Nunca se ha informado tanto de países tan pequeños y relativamente poco influyentes.

11) NEOLIBERALISMO. Neo, porque el liberalismo inicial enarboló en su bandera, libertad, justicia e igualdad. Asombrosa apuesta de quienes -con el mismo germen egoísta neoliberal-  no se benefician de “el sistema“.

12) EL CAMBIO CLIMÁTICO. Auténticas hordas prestas a entrar en acción aguardan cada vez que se mienta, para rechazar que haya sido influido por la acción humana. Y de paso propiciar la ENERGÍA NUCLEAR que también es objeto de creencias frente a razones.

Temas tabúes, de polémica infinita, en la que jamás se llega a una conclusión, pero en cuya defensa en discusión se puede dejar la vida.

¿Por qué?

ContrATTACando: las mentiras sobre la deuda y la crisis del euro

En nombre de ellos, de la deuda y la crisis del euro, nos están exprimiendo hasta lo intolerable. Cada día nuevos abusos. CiU convierte los hospitales de Lleida y Girona en empresas, e incluso los centros de atención primaria. Cospedal suprime las subvenciones a la vivienda protegida… para dar negocio a los especuladores del ladrillo (esa bomba infernal que desató precisamente el PP). Y también diseca los presupuestos para bibliotecas que la cultura es una variable muy peligrosa para la religión neoliberal. Aguirre y su Figar ya sabemos que van con la guadaña a por la educación pública. El mandato del Banco Central Europeo es establecer en España el minijob de 400 euros. Y la portavocía de Bruselas pide rebajar el salario mínimo griego de 750 euros a 450. Es el de Portugal, a quién fríen a impuestos haciéndoles pagar por transitar por autovías y autopistas con sus exiguos sueldos, entre otras muchas mermas. Démonos pues por rebajados también nosotros. Y algo más. Italia ha disminuído la cuantía de las pensiones. El tecnócrata Mario Monti – alabado en sus reformas que, sin embargo, preservan la bula de la Iglesia por ejemplo-, ya lo ha hecho en Italia. Con lágrimas de cocodrilo (femeninas, por supuesto)  incluidas.

   Hasta el Rey nos anuncia “tiempos muy duros en lo económico”. España cae 8 escalones en el índice de riqueza que es media en Europa. El producto interior bruto (PIB) per cápita regresa al nivel de 2002. Cada día somos más pobres. No todos, naturalmente. No tenéis más que seguir la pista a cómo aumenta la demanda de artículos de lujo, desde automóviles a esos bolsos que tanto gustan a los políticos amigos dela Gürtel.

   Merkel ha decretado austeridad. Y la UE toda (salvo los malvados y egoístas ingleses, ésos que han logrado cifras récord de paro con las políticas de ajustes, sin embargo) se apunta, en muchos casos encantada. Sus amados mercados vapulean inmisericordes sin enterarse de tan loables intenciones para sus fines: sube la deuda, bajan las bolsas. Los planes neoliberales de la UE no funcionan. Nunca lo hicieron. Pero así hay más lucro para unos pocos, los que cuentan para estos elitistas mandatarios. El resto que apechugue y se apriete. Más aún,  numerosos estudios nos auguran más paro y recesión. Y Rajoy el salvador ya no promete millones de puestos de trabajo, ya dice que «de momento» no se creará empleo. No, solo dolorosísimos recortes. Gran número de ciudadanos dice compungido: “lo vamos a pasar muy mal”. Como si por sus venas corriera agua con cloroformo.

   ¿No hay otra solución? Desde luego que sí: aumentar los ingresos. ¿Cómo? Haciendo pagar a los ricos los impuestos que no pagan. Vicenç Navarro estima que si nuestra política fiscal fuera la de Suecia (ese país sin crisis y con altos niveles de bienestar) se crearían exactamente 5 millones de empleos. Suprimiendo los paraísos fiscales donde las grandes fortunas evaden sus obligaciones contributivas a los países que usan para su vida cotidiana. Imponer una Tasa para las transacciones financieras, dado que el 90% de ellas son especulativas y no pagan producción o comercio (de ahí que afirmar que si pagan se van sea una falacia: apenas crean empleo). Acabar con el fraude fiscal. Y con la economía sumergida que se lleva casi la cuarta parte de nuestro PIB. Con la corrupción de forma prioritaria. Establecer que los partidos sean subsidiarios del robo a las arcas públicas de sus miembros hallados culpables (tras regenerar también la aplicación de la justicia). Igualmente podemos plantear para qué pagamos impuestos si todo se privatiza ¿Para alimentar a los políticos y sus fuerzas de control?

  Extender la idea de que el lobo bajo la cama no se disuelve porque cerremos los ojos. Provocar la avidez por la información.    

   No vendría tampoco mal en esta tesitura despertar al 15M de sus ensoñaciones que los incendios devastadores no se apagan con el agua de jeringuillas.

  Las mentiras de la deuda y la crisis del euro, es el nuevo ContrATTACando. Este jueves en Madrid.

Cayetano Luis Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, Conde de Salvatierra e hijo de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba

Gracias a Jordi Évole, en su imprescindible programa «Salvados» (de La Sexta), hemos podido conocer cómo habla y cómo piensa uno de los máximos exponentes de la nobleza, de la Grandeza de España «pata negra»: así se expresa este hijo de la casa de Alba.