19-J: Contra el pacto del euro

La UE nos prepara lo que se dice un «ajuste» en condiciones, para que vamos a andar con pequeñeces. Lo cuentan en detalle y con conocimiento estos amigos…

Juan Torres López y Alberto Garzón

A finales de marzo los jefes de Estado o de Gobierno de la zona euro más otros seis países (Bulgaria, Dinamarca, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía) suscribieron un acuerdo con el que decían que trataban de hacer frente a la crisis y al problema de deuda que se había generado en Europa. En su virtud, establecieron una serie de obligaciones comunes y el compromiso de que los diferentes gobiernos aplicarán las medidas económicas oportunas para hacerlas efectivas. El acuerdo ha sido conocido como Pacto del Euro e implica que todas las medidas que lleve consigo habrán de sujetarse a las recomendaciones que establezca la Comisión Europea, la cual, además, actuará como principal supervisor y evaluador en su aplicación y desarrollo.

El objetivo general del Pacto según sus firmantes

Los firmantes del Pacto afirman que su objetivo general es hacer frente a la deuda incrementando la competitividad de la zona euro, es decir, facilitando la presencia comercial de las empresas de los países que utilizan el euro en los mercados mundiales.

Para lograr ese objetivo el pacto ha establecido cuatro pilares que deberían marcar las líneas principales de actuación económica por parte de los gobiernos nacionales.

El primer pilar del Pacto: impulsar la competitividad

El primer pilar para alcanzar ese objetivo general es el impulso de la competitividad, y los firmantes del Pacto entienden que eso solo se puede lograr bajando los precios y que estos, a su vez, solo se reducen si bajan los salarios. Para ello, se establece la necesidad de controlar los llamados costes laborales unitarios.

Puesto que estos últimos son el resultado de dividir los salarios nominales por la productividad, para bajarlos o se reducen los salarios nominales (el numerador) o se aumenta la productividad (el denominador).

El Pacto propone medidas en ambos sentidos.

Para bajar los salarios nominales recomienda reformas como las siguientes (Los entrecomillados son citas textuales del Pacto que se puede leer en:http://www.consilium.europa.eu/uedocs/cms_data/docs/pressdata/es/ec/120310.pdf):

-“Revisión de los acuerdos de fijación de salarios”, para restringir sus posibles subidas.

– “Revisión del nivel de centralización del proceso de negociación” para reducir el poder negociador de los trabajadores y así evitar que puedan presionar al alza los salarios al defender su capacidad de compra. Como es bien sabido, cuanto más centralizado esté un sistema de negociación colectiva más trabajadores participen en la negociación y, por tanto, más fuerza tienen. Por el contrario, cuanto más descentralizada sea la negociación (como quieren los líderes neoliberales europeos), más difícil resulta a los trabajadores defender sus derechos o conseguir salarios más elevados: si se negocia a nivel estatal, por ejemplo, los trabajadores pueden tener gran fuerza de negociación pero si se negocia a título personal, no tendrán ninguna. Los firmantes del Pacto proponen esta revisión para que se pueda ir descentralizando la negociación porque saben que así bajarán los salarios, que es lo que buscan.

– “Garantía de que la fijación de salarios en el sector público contribuye a los esfuerzos de competitividad en el sector privado”. Es decir, que los sueldos de los trabajadores públicos se reduzcan para que no sirvan de referencia al alza a los trabajadores del sector privado.

Es evidente que todas estas medidas del Pacto solo están encaminadas a disminuir los salarios, bien de forma inmediata (rebajándolos directamente) bien de forma indirecta (reduciendo la capacidad de negociación de los sindicatos y rebajando los salarios públicos que funcionan como referencia para los salarios privados).

Por tanto, podemos afirmar que el Pacto apuesta por un tipo de competitividad doblemente empobrecedora. Por un lado, porque no la basa en mejorar la calidad o el valor de los productos que ofrecen las empresas europeas sino en igualar a la baja los salarios europeos con el resto de economías del mundo reduciendo, por tanto, los ingresos de la inmensa mayoría de la población y empobreciendo a los trabajadores europeos. El Pacto del Euro es un pacto contra los trabajadores europeos.

Por otro, porque además, hundirá a la economía europea puesto que al reducir los salarios disminuirá también el gasto que se realiza en Europa lo que se traducirá en menos ventas para miles de pequeñas y medianas empresas que viven de las compras que realizan los asalariados europeos.

Desde este punto de vista, los únicos beneficiarios del Pacto son las grandes empresas globales europeas, las que actúan en los mercados mundiales y no solo en el europeo y cuyos beneficios, por tanto, no dependen solo del gasto que se realice en Europa, como suele ocurrir con la inmensa mayoría de las pequeñas y medianas empresas. Por esa razón se puede afirmar que el Pacto del Euro es un pacto también contra las pequeñas y medianas empresas europeas.

Y como estas últimas son las que crean la mayor parte del empleo (alrededor del 70% de media en toda Europa) podemos decir que el Pacto del Euro es igualmente un pacto contra el empleo.

Para aumentar la productividad el Pacto recomienda “Mayor apertura de los sectores protegidos”, “Mejorar los sistemas educativos y fomentar la I+D” y “Mejorar el entorno empresarial”.

Significativamente, el Pacto no solo menciona sino que incluso va en la dirección contraria de algunos factores que desde los tiempos de los primeros economistas se sabe que son muy beneficiosos para incrementar la productividad: buenos salarios, buenas condiciones de trabajo, seguridad en el empleo, participación de los trabajadores en la vida de la empresa, protección social adecuada y abundante… Lo que permite afirmar que el Pacto del Euro no busca en realidad aumentar la productividad sino solo reducir los salarios para hacer que aumenten los beneficios de las grandes empresas europeas.

Además, es sabido que de esas tres medidas que propone para aumentar la productividad la más determinante con diferencia es la segunda y todo el mundo sabe que para mejorar los sistema educativos y fomentar la I+D es necesario mucho dinero público.

Sin embargo, el Pacto, como veremos más adelante, propone también la reducción de gasto público, de modo que se puede aventurar con toda seguridad que en lugar de aumentar la productividad, lo que provocará el Pacto del Euro será su disminución, al deteriorar las condiciones de trabajo y la dotación de capital social que es imprescindible para que aumente.

Y, por otra parte, el Pacto olvida algo esencial: aunque se lograse que con esas medidas se produjeran incrementos de productividad no es seguro que, unidas a rebajas paralelas de salarios, dieran lugar automáticamente a mayor competitividad ya que ésta, como los propios firmantes del Pacto asumen, depende del precio de los productos en venta. Y si resulta que los mercados, como ocurre en Europa -y el Pacto no propone nada para arreglarlo-, son muy imperfectos, es decir, que están muy concentrados y en ellos dominan pocas empresas con gran poder de mercado, lo más seguro que ocurra es que la bajadas en los costes laborales unitarios se aprovechen por estas empresas para aumentar su beneficio y no para rebajar los  precio de sus productos. De hecho, eso es lo que hemos podido comprobar que ocurre constantemente en los mercados europeos (y muy especialmente en los españoles).

Por tanto, podemos decir que, en contra de lo que dice, el Pacto del Euro es en realidad un pacto contra la competitividad de la economía europea.

Finalmente hay que hacer una observación general. Según las tres cuartas partes de las exportaciones de los países europeos son de tipo “intraeuropeo”, es decir, con otros países europeos como importadores. Eso quiere decir que si se reduce la capacidad de consumo de las economías europeas (como consecuencia de las rebajas salariales y de la caída del gasto público) necesariamente también caerán las importaciones… de modo que de nada habrá servido que bajen los precios de los productos exportados, si es que se consiguiera que bajen. Lo que significa que lo que el Pacto del Euro va a producir es una caída de la actividad económica en toda Europa.

El segundo pilar del Pacto: el impulso del empleo.

El impulso del empleo en Europa se trata de conseguir partiendo de la idea de que el desempleo está provocado por un mal funcionamiento en el mercado laboral de manera que, para evitarlo, lo que hay que hacer son reformas que modifiquen su regulación y estructura. En concreto, el Pacto propone medidas como “Fomentar la ‘flexiseguridad’”, la “reducción del trabajo no declarado”, el “aumento de la tasa de actividad” y la “educación permanente”, además, por supuesto, de la reducción del coste del trabajo antes señalada.

Para lograr esto último el pacto también recomienda la “reducción de la presión impositiva sobre las rentas del trabajo”, es decir, de las cotizaciones sociales. Una propuesta que es doblemente negativa y perjudicial para la inmensa mayoría de la población. Por un lado, porque debilita el sistema público de pensiones cuya sostenibilidad tanto dicen los dirigentes neoliberales que les preocupa. Por otro, porque lo que en realidad significa es disminuir la masa salarial y, por tanto, generar más desigualdad, más empobrecimiento y menos gasto, con los problemas que esto lleva y que hemos apuntado más arriba apuntados. Y, con independencia de ello, también supone aumentar la regresividad del sistema fiscal puesto que, como al mismo tiempo se propone mantener los ingresos fiscales globales, se propone que esa tributación directa (que se sostiene sobre la capacidad de cada persona) se sustituya por impuestos indirectos, que se pagan con independencia del ingreso de los individuos. Es precisamente lo que acaba de proponer la Comisión Europea a España.

La idea de que lo que hay que hacer para crear empleo es abaratar el trabajo y facilitar las condiciones de contratación en los mercados laborales “flexibilizando” las relaciones laborales, de la que parte el Pacto, se demostró que es falsa hace más de setenta años. Es la idea que supone que el empleo se crea solo en función del precio del trabajo sin considerar que el empleo depende, en realidad, de la demanda efectiva que haya en el mercado de bienes y servicios porque, por muy barato que sea el trabajo, si los empresarios no venden los productos que fabrican no contratarán trabajadores.

Por eso el Pacto del Euro es una falacia y un engaño como instrumento para crear empleo: abarata el salario pero como al mismo tiempo debilita el mercado de bienes y servicios porque éste depende del gasto que en su mayor parte realizan los trabajadores, resulta que hace imposible o dificulta, como hemos mencionado ya anteriormente, la creación de empleo. De hecho, los estudios empíricos demuestran que las condiciones que han sido más favorables para la creación de empleo en Europa en las últimas décadas no han sido las que tienen que ver con la flexibilidad en los mercados laborales sino con las condiciones macroeconómicas generales: nivel de salario, tipos de interés, actividad económica, que son precisamente las que deteriora el pacto del Euro (Engelbert Stockhammer y Erik Klär, Capital accumulation, labour market institutions and unemployment in the medium run . Cambridge Journal of Economics, 2011, 35; pp. 437–457).

Lo que sí conseguirá el Pacto del Euro será precarizar aún más el empleo en Europa, hacerlo más inseguro y temporal, además de más barato. Y, por tanto, menos productivo porque con la generalización de ese tipo de mano de obra será cada vez más difícil que se impulse en Europa la actividad económica de alto valor añadido y más competitiva. Lo que conseguirá el Pacto del Euro será especializar a Europa en la oferta de mano de obra barata vinculada a la oferta de servicios personales de baja calidad, como ya ha ido pasando con los países, como España, en donde se han ido adelantando estas políticas.

En lugar de hacer que Europa sea más competitiva, el Pacto del Euro convertirá a Europa en una especia de gran parque de atracciones de bajo costo del que solo se aprovecharán, como hemos dicho, las grandes empresas europeas que tienen mercados cautivos dentro y fuera de Europa y que son verdaderamente las que han impulsado este pacto y obligado a los gobiernos a firmarlo.

El tercer pilar del Pacto: el “incremento de la sostenibilidad de las finanzas públicas”.

El Pacto recalca la necesidad de garantizar la aplicación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento que obliga a reducir los déficits presupuestarios por debajo del 3%, para lo cual se recomienda reformar el sistema de pensiones, el sistema sanitario y las prestaciones sociales, es decir, los gastos que tienen un impacto más directo sobre el bienestar social pero, eso sí, que significan provisión de bienes (pensiones privadas, sanidad privada, cuidados privados, etc.) muy rentables para las empresas privadas (Para entender las falsas razones en que se basa el Pacto de Estabilidad puede verse,¿Por qué el 3% de déficit público y no el 2 o el 7? Mentiras y verdades sobre los déficit y la deuda de Juan Torres López).

En particular se recomienda “el ajuste de la edad de jubilación efectiva a la esperanza de vida”, “la limitación de los planes de jubilación anticipada” y el “uso de incentivos específicos para emplear a trabajadores de más edad”, todo lo cual no sirve sino para debilitar el sistema público de pensiones y así favorecer su progresiva privatización que es en realidad lo que se busca como hemos analizado con más detalle en otro trabajo (sobre la falsedad de esos argumentos puede verse Están en peligro las pensiones públicas? Las preguntas que todos nos hacemos, las respuestas que siempre nos ocultan de Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón).

Además, en algunas recomendaciones adicionales la Comisión Europea propone también avanzar en los procesos de privatización de las empresas y servicios públicos, es decir, simplemente proporcionar más suculentos negocios al capital privado porque no es cierto que las privatizaciones constituyan ingresos netos para las arcas públicas: se suelen vender a precios bajos, cuando no regalados, y no se tienen en cuenta los ingresos que se dejan de percibir desde el momento en que las empresas o servicios públicos pasan al sector privado.

Para reafirmar estas medidas antisociales, el Pacto insta a “traducir en legislación nacional las normas presupuestarias de la UE establecidas en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento” con objetivo de garantizar que posean un “carácter vinculante y duradero suficientemente sólido”. De hecho, se propone que se introduzcan en leyes marco o incluso en las propias constituciones.

Esta recomendación del Pacto es profundamente antidemocrática y se puede calificar como un auténtico golpe de estado económico ya que significa, por un lado, proponer el blindaje de un determinado tipo de política económica, prohibiendo legalmente todas las alternativas posibles; y, por otro, impedir que los países con más atraso en la dotación de inversiones e infraestructuras sociales puedan recurrir en el futuro al endeudamiento que suele ser el único medios que permite conseguirlas. Es decir, significa condenarlos al atraso y al empobrecimiento.

Esta medida es, además de todo ello, profundamente inútil y a la postre solo va a provocar que haya mucha más deuda de la que se quiere evitar.

El Pacto del Euro ni siquiera va a conseguir reducir el déficit y la deuda con estas imposiciones porque es falso que para aliviar la deuda sea suficiente con limitar el gasto, tal y como han demostrado numerosos estudios empíricos como, por ejemplo, el de Mark Weisbrot y Juan Montecino Alternativas a la austeridad fiscal en España. Lo más probable es que estas medidas terminen produciendo una caída semejante o sustancial en los ingresos porque reducen la actividad y, por tanto, la generación de ingresos para las arcas del Estado, lo que al final impide que desaparezcan los desequilibrios presupuestarios. Con ellas solo se consigue aumentar el malestar social, las carencias sociales y e incluso la falta de los recursos públicos que precisa el capital privado para crear actividad y empleo.

El cuatro pilar del Pacto: el refuerzo de la estabilidad financiera.

En este punto se propone un programa de “coordinación de la política tributaria” pero sin que se determine de antemano. De hecho los Estados simplemente “se comprometen a entablar debates estructurados en torno a la política tributaria”, lo que muestra que la voluntad de avanzar hacia una necesaria hacienda europea con potentes figuras impositivas que promuevan una tipo de economía más productiva y sostenible con un reparto más justo de la renta o hacia la coordinación de la lucha efectiva contra el fraude y la evasión fiscal es nula.

En lo que se refiere a regulación bancaria únicamente se afirma que “efectuarán periódicamente pruebas rigurosas de resistencia bancaria”, una auténtica tomadura de pelo a la ciudadanía europea si se tiene en cuenta que las que se han realizado han sido un completo engaño: baste recordar que afirmaron que los bancos irlandeses se encontraban en perfectas condiciones y que solo unas semanas más tarde hubo que inyectarles 80.000 millones de euros para tapar sus agujeros patrimoniales.

En el caso de España la Comisión Europea también ha recomendado avanzar en el proceso de privatización de las cajas de ahorro, pero permitiendo que, antes de eso, se gaste dinero público en dejarlas saneadas. Con total desvergüenza, las autoridades que suscriben el Pacto y que en tantas ocasiones manifiestan su gran preocupación por el mal uso del dinero público recomiendan “reestructurar las entidades vulnerables, que incluirán soluciones del sector privado” y la “prestación de apoyo público en caso de necesidad”.

Finalmente la problemática de la deuda pública queda al amparo del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), que tiene como objetivo “salvaguardar la estabilidad financiera de la zona euro” y que tendrá como función prestar asistencia financiera a los países que lo demanden. Esa asistencia la efectuará la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional en colaboración con el Banco Central Europeo y se afirma en el Pacto que dicha asistencia se realizará “bajo unas condiciones estrictas” y tendrá que estar dirigido a “conseguir y conservar la mayor calificación de solvencia de las principales agencias de calificación crediticia”.

La asistencia financiera se realizará en forma de préstamos y de forma excepcional con la compra de deuda en los mercados primarios, pero siempre “con arreglo a un programa de ajuste macroeconómico sujeto a condiciones estrictas”. Es decir, que el Pacto implica sujetar a Europa a la condicionalidad que siempre han usado esos organismos para imponer las políticas de ajuste neoliberal y cuyos resultados han sido nefastos en todos los países en donde se han aplicado.

Conclusiones

El Pacto del Euro es un torpedo hacia la línea de flotación de la Europa social.

Es técnicamente deficiente porque se basa en simples concepciones ideológicas que no tienen más fuerza que el poder de quien resulta beneficiado con las medidas que se proponen.

El punto de partida del que parte (que para hacer frente a la deuda que atenaza a Europa es preciso aumentar la competitividad de las economías nacionales y que eso solo se puede conseguir reduciendo el coste del trabajo) es doblemente falso.

Por un lado es falso porque  la deuda que está provocando problemas gravísimos a muchos gobiernos europeos y a las empresas y familias no se ha originado porque las economías europeas sean poco o muy competitivas. La deuda pública generada en los dos últimos años es consecuencia de que los gobiernos han debido afrontar la crisis financiera que han causado la banca internacional y los grandes fondos especulativos. Y la deuda privada es el efecto de la pérdida de ingresos producida por las políticas, como las que ahora se vuelven a proponer, de reducción salarial que se han aplicado en los últimos años. Así lo demuestra el que la crisis y la deuda hayan afectado a países y economías con muy desigual nivel de competitividad.

Y es falso también porque no es verdad, como hemos comentado, que la causa de la deuda sean los salarios excesivos o que se pueda alcanzar más productividad disminuyéndolos.

Por lo tanto, el Pacto de Euro es una colosal estafa concebida solo para favorecer los beneficios de la banca y de las grandes empresas porque diciendo que trata de luchar contra la deuda lo que provocará con el tipo de medidas que propone será que haya menos empleo, menos ingresos salariales y de pequeñas y medianas empresas y, por tanto, que la deuda aumente en realidad aún más en el futuro. ¡Que es justamente lo que le interesa y pretende la banca! porque no hay que olvidar que el negocio que le proporciona beneficio y poder es precisamente la generación de deuda.

La lucha contra la deuda de los líderes europeos es solo aparente. Es falsa. La verdadera causa del incremento brutal de la deuda en Europa ha sido la pérdida de peso de las rentas salariales de los últimos años y de la recaudación impositiva que han producido las políticas que vienen defendiendo. Lo que el Pacto del Euro dice que es luchar contra la deuda es, en realidad, una lucha contra el gasto público destinado a suministrar bienes y servicios sociales a la población de ingresos más bajos para justificar de esa forma su conversión en negocio privado mediante las privatizaciones que propone. Buena prueba de ello es que el Pacto de Euro no haga mención alguna del gasto público dedicado a subvencionar a los grandes grupos empresariales, a la banca o a la industria militar a la hora de ahorrar dinero público. Si de verdad quisiera reducir el gasto improductivo ¿cómo es que no propone reducir este último?

Y el Pacto del Euro no solo es una estafa por lo que dice sino también por lo que calla, es decir, porque no aborda los verdaderos problemas de la economía y la sociedad europeas: nada se hace para garantizar que el sistema bancario funcione y vuelva a financiar a empresas y consumidores; nada se propone para frenar a los especuladores que son los que realmente provocaron la crisis y los que ahora se hacen de oro gracias a las emisiones de deuda; guarda silencio sobre el incremento espectacular de las desigualdades, o sobre el uso criminal de los paraísos fiscales dentro del propio territorio europeo…, por citar solo algunos.

El Pacto del Euro, en fin, es un engaño para ocultar que el problema radica en la propia constitución de la unión monetaria sobre bases técnicamente erróneas, antisociales  y solo favorables para el gran capital empresarial y bancario.

Europa es cada vez más necesaria pero su constitución monetaria y política se acerca más al diseño de una dictadura que al de una democracia real y por eso las mujeres y los hombres decentes que aspiran a vivir en un mundo justo, respetuoso con la naturaleza y en paz con los seres humanos, debemos oponernos con fuerza a este nuevo intento del Pacto del Euro dedicado a someter a las personas a la única razón del beneficio privado.

La Europa del euro neoliberal ha dado ya de sí todo lo que podía dar y esto solo ha sido el incremento de las desigualdades, crisis financieras, pérdida de puestos de trabajo, degeneración del empleo y cierre de millones de pequeñas y medianas empresas. Solo los beneficios del gran capital se benefician netamente del euro así que o se cambian las condiciones en que se encuentra Europa esclavizada por esta unión monetaria o no habrá otra alternativa que luchar por salir del euro para poder aplicar otras políticas económicas que proporcionen bienestar humano, sostenibilidad y equilibrio social y de cuyo contenido nos ocuparemos en un artículo posterior.

Artículo publicado en Altereconomía

Reivindicando a Olga Lucas

Olga Lucas acaba de publicar un libro que ha escrito junto con su marido: José Luis Sampedro. También otro del que es autora en solitario: «El vals de las orquídeas«. Ella dice ser consciente y ver lógico que todas las miradas se dirijan hacia José Luis Sampedro, uno de los más grandes y comprometidos pensadores españoles actuales. Lo comenta siempre en público y en privado. Incluso con demasiado énfasis, relegando siempre su papel.

Los periodistas no le preguntan nada a ella sobre “Cuarteto para un solista” que ha llevado años de trabajo de ambos. No es la primera vez. “Escribir es vivir” o «La ciencia y la vida» -en conversación con el cardiólogo Valentín Fuster» son otros ejemplos. 

El ninguneo de Olga llega al insulto al añadir este comentario en una entrevista donde José Luis parece superarse a sí mismo en su brillantez:

“Su esposa, la escritora Olga Lucas, 30 años menor, le sostiene en todos los sentidos. Ella es sus oídos, sus ojos y sus antenas. Pero el que piensa -y el que actúa pensando- es él”. Tampoco es la única perla: “Quisimos verle de nuevo para saber cómo saludaba, por fin, la reacción de los jóvenes. No fue posible. El celo de Olga le protege del mundo. Quizá de más. Pero gracias a ella está vivo, o eso dice él”.

Hace mucho tiempo que quiero escribir sobre Olga Lucas. Somos amigas desde hace 20 años por lo menos. Nos conocimos porque ella llamó al programa “Dos en la madrugada” que hacíamos José Antonio Rodríguez y yo los sábados en RNE. Al igual que este blog atrae a gente muy interesante, en aquel programa casi clandestino sucedía lo mismo. Olga me envío después 3 libros suyos. Dos de poemas y uno de cuentos. Desde ese momento, se convirtió en una de mis escritoras favoritas. Era una pionera en el uso de frases cortas y rotundas… llenas de contenido. Y de ironía y puede que de sarcasmo. De arrolladora vitalidad, de pasión, a pesar de su mala salud. Hasta me corrigió a mí algunos cuentos, con esas directrices indispensables que pueden cambiar tu forma de redactar. Cuatro ojos siempre ven más que dos, y mucho más cuando son sagaces. E igualmente llegó a ser una de mis pocas amigas de verdad.

Llamábamos a menudo a Olga para intervenir en el programa. Y a la maravillosa Luisa Simón que se nos fue hace ya una década sin saber los caminos de nuestas vidas y que tanto le hubieran alegrado. En dos ocasiones al menos –y por más que busco en mis viejas cintas no lo encuentro- Olga dijo que el hombre de sus sueños era… José Luis Sampedro.

Y un día se conocieron. En el Balneario de Alhama de Aragón. En 1997. El verano pasado nos escenificaron el encuentro. Cuando Olga regresó a Valencia, donde entonces residía, ya tenía una carta urgente de José Luis algunos de cuyos párrafos me leyó al teléfono con gran emoción. Imaginad qué puede ser una carta de flechazo de José Luis Sampedro. Se casaron también en Alhama de Aragón en 2003.

Olga nació en Tolouse (Francia). Sus padres, españoles, se conocieron durante la resistencia francesa contra la ocupación nazi, tras sufrir ambos el exilio de la guerra civil. El padre estuvo detenido en el campo de concentración de Buchenwald, junto a Jorge Semprún. Olga pasó buena parte de su infancia en Centroeuropa. Le sirvió para trabajar luego como intérprete de lenguas poco conocidas. En nuestras largas conversaciones (intercambiando ambas confidencias e inquietudes) me relató la larga serie de adversidades que han jalonado su vida, sus ilusiones, desgranando también su rico pensamiento. Yo siempre he visto en ella una extrema generosidad. Es uno de los muchos puntos en los que coincide con José Luis Sampedro.

Olga Lucas, premio Glauka 2010

En Cuenca, el año pasado, la protagonista era Olga Lucas, al recibir el premio Glauka que gana su prestigio en la lista de autores que lo han recibido. Allí habló de cómo trabajaba con su marido en “un proyecto común”. En realidad, el proyecto común es él, José Luis Sampedro. La recompensa de tratarle y recibir y compartir su extraordinaria humanidad, no tiene precio, pero exige en parte una renuncia personal que no todos afrontarían. Él también se siente en deuda y le desagrada que no se reconozca la labor de Olga.

Con altísimos niveles de autoexigencia, Olga se pone en tensión cuando hay un compromiso, intentando que todo salga bien, o mejor que bien. Protege en efecto a José Luis de las continuas demandas que, por su número, se ven obligados a seleccionar. Y eso no resulta “simpático” a los periodistas si no obtienen todo lo que desean en apremiante urgencia. Él tiene 94 años y nada más que demostrar, que ya ha sido y es mucho. Queremos que nos dure. Porque otra obsesión periodística es preguntar a Sampedro por la muerte, cuando en sus labios lo que destaca es el canto por la vida. A quienes le profesamos un inmenso cariño nos duele, tememos el día que ocurra. Pero hay quien vive 100 años y más, y quien, sin saberlo, morirá a cualquier edad mañana. Tan bueno como contar con él, sin embargo, es dosificarle en su propio bien y quizás buscar nuevos filones de brillantez… aunque tengan 30 años menos.

Olga es de una fortaleza poco común, de quienes se esfuerzan en tenerla pese a los elementos adversos, y a la vez, sensible y vulnerable. Tanto ella como él provocan el deseo espontáneo de un abrazo cálido. Son buenos los apoyos.

Otro cuarteto entrañablemente unido: Juan José Mardones, José Luis Sampedro, Olga Lucas y yo

Me gusta especialmente el poema de Olga Lucas “La espera” de su libro “Poemas de andar por casa” publicado en 1993.

Larga espera la vida,

Espera constante y perversa,

Febril, despiadada,

Infatigable y agotadora.

Siempre espero.

A veces, con la molesta extrañeza

De no saber qué espero

Y la temerosa sospecha

De que nada hay que esperar,

Solo la tristeza azul de la noche

Y un penar sin lágrimas

En hondo suspiro de resignación”.

La noche se le inundó después de sol, con nubes y nubarrones a veces, pero privilegiada y esplendorosa pese a todo. No estaría de más que fuésemos algo más justos con Olga.

Hasta luego, Sol

 Sol se ha movido. Ha terminado la acampada surgida espontáneamente tras el #15M aunque seguirán las comisiones y las acciones, como la manifestación el 19 de Junio en protesta por el Pacto del Euro que nos prepara la UE y que es para echarse a temblar.

   Los empresarios de la Puerta del Sol ya pueden regresar a sus ventas millonarias. Dicen que han perdido 30 millones de euros por la acampada, y ese monto han reclamado al Ministerio del Interior. En las primeras tres semanas. Llamó la atención sobre la desorbitada cifra un avispado lector en la presentación de Reacciona en la Feria del libro el sábado. Os pongo una foto para que veáis que majos estábamos. El discurso fue de un gran nivel. Y nos sentimos todos muy cómodos.

Pero volvamos a lo nuestro. 10 millones de euros por semana se gana en conjunto -eso dicen- teniendo un negocio en la Puerta del Sol. Claro que son esenciales para la vida en comunidad.

  La genial foto de Ludens nos muestra las dos caras de la vida que veníamos admitiendo aunque tengo la impresión de que ya no y nunca más. Adios no, hasta luego Sol.

Fotografía de @ludens76

Palabras blancas contra bolsas negras

La fotografía de Morell en EFE es antológica. De las que capta el alma de los retratados. Un político del PP, José Joaquín Ripoll, presidente de la diputación de Alicante, sonríe irónico, hasta con sorna, –mientras sostiene un regalo en las manos- ante las voces crispadas de los indignados que le increpan. Vimos a Ripoll salir de comisaría el año pasado, dado que está imputado en ese sucio caso -hundido en las basuras- llamado Brugal por delitos de cohecho, fraude, tráfico de influencias, revelación de secretos y negociaciones prohibidas a funcionarios.

Ahora Ripoll salía de asistir a la toma de posesión de Sonia Castedo como alcaldesa de Alicante, aunque también está imputada por la fiscalía anticorrupción en el mismo caso y por similares delitos. Castedo va un poco más allá que el presidente de su partido Mariano Rajoy aunque en la misma línea y dice: ´Lo que las urnas han dicho no se puede modificar en otros lugares´. Para que vamos a hacer un dispendio en jueces ¿verdad? Recordemos una vez más que lo que persiguen es robo de dinero público, nuestro.

Ripoll tiene crudo repetir como presidente de la Diputación de Alicante, sin embargo. ¿Por su imputación judicial? No, porque cometió el error de ser “zaplanista” (otro edificante ejemplo) en el país de Camps que se dará con él la mano en los tribunales, en este caso por la Gürtel. Solo por eso. Que no es poco.

Gritan los indignados, sí. Mientras los periodistas –seres de carne y hueso- de los grandes medios informativos hablan de “ellos”. En su infinita incomprensión de la realidad, tanto periodistas aposentados como políticos, los ven como un grupúsculo exótico ajeno a sus vidas.

Hasta el gran Manuel Vicent se marca hoy una columna extraterrestre. Aconseja a los acampados que se vayan –que en ello están- y dice: «La cólera tiene un recorrido muy corto, más allá de romper escaparates ante la carga policial». ¿Romper escaparates? Pues igual es que vio el TD2 de TVE anoche en donde llamaron “incidentes violentos” a las cargas policiales y no precisamente para ser precisos en la expresión si nos atenemos al contexto. Vicent, con afán constructivo, propone «una asamblea permanente de jóvenes notables» para encauzar el asunto. Y añade: “Esta protesta juvenil sin origen ni destino conocidos, que ha condensado a través de Internet un ambiente muy cargado de electricidad, corre el peligro de diluirse en un sentimiento de rebeldía difusa que algunos elementos turbios se empeñan en degradar, en subvertir o en asimilar al sistema.”

Hoy, los periódicos -más viejos que nunca- se preguntan por la muerte de la socialdemocracia, con viejas recetas y diagnósticos. Los políticos siguen transitando por el Limbo y el goce del Olimpo ganado o perdido. Los indignados, “ellos”, nosotros, todos, se curran un futuro mejor hasta para los periodistas del telediario –pan para hoy, hambre privatizada y manipulada para mañana-.

Palabras blancas contra repletas bolsas negras en la sobrecogedora y magistral viñeta de Medina en Público.

Políticos, lo que va del ayer por la tarde al hoy

(Gracias Miguel@Hal9000Mikel)

Otra oyente de RNE pone el dedo en la llaga

Despertar a la española

Los franceses nos idealizan. France2 (segunda cadena de la televisión pública) elabora este reportaje del 15M…

 

 

Alerta: se desata una grave epidemia en Cataluña

Hubo un tiempo en el que pensar en Cataluña era pensar en Europa cuando el resto del Estado se dolía de su presente y su secular pasado casposo. No sé en qué han pensado los votantes catalanes para entregar el poder a CiU –y más votos a un PP allí xenófobo- dando, como daba, sobradas muestras de lo que iba a hacer. La demagogia culpa de las crisis a la inmigración y cala en una sociedad desinformada que probablemente ignora, para empezar, que este colectivo entrega más que recoge en el erario público.

El Gobierno de Artur Mas prepara una ley con más de 600 artículos que, como dice El País, “al margen de ciertas medidas que recortan sustancialmente el Estado de bienestar, arrasan la herencia del tripartito y rectifican parte de lo aprobado por los anteriores Gobiernos, incluidos los Ejecutivos de Jordi Pujol, la ley contiene el peligroso germen de la demagogia respecto a la inmigración. Se trata de limitar el acceso a la sanidad a quien no lleve por lo menos seis meses empadronado”. Para El País esto se enmarca en el “síndrome danés”, yo lo veo más próximo al síndrome “berlusconiano” de una Italia hundida en la mafia, la idiotización de la sociedad, y próxima a la herencia de Mussolini. Berlusconi llegó a promover por ley que el personal sanitario denunciara a los inmigrantes indocumentados (las personas no son ilegales salvo que delincan como hacen muchos “respetables” políticos en el poder).

Hínchense pues los inmigrantes de salchichas alemanas, infectadas de E.Coli ¿por qué no? ¿no acusan ellos a los demás productos a voleo? y extiendan su mal y todos los que acarreen (los virus viajan en patera y primera clase de los aviones por igual) y niégueseles la sanidad, para que se expandan las enfermedades -mirado del lado egoísta-.  Pobre Cataluña. Pobre España. Porque, aún peor que la enfermedad del cuerpo, es este fascismo que está empezando a correr por nuestras venas. El alcalde de Badalona (PP xenófobo, hasta denunciado por ello), hace una gracieta con la inmigración y los Reyes de Oriente.. Su partido “se ha impuesto incluso en barrios con un índice de inmigración inferior al 1 por ciento donde el único inmigrante que a lo mejor han visto pasar es el rey Baltasar en la cabalgata de los Reyes Magos«. Pedazo de alcornoque ¡ que Melchor y Gaspar también son “inmigrantes” aunque sean blancos!

Insistiré una vez más en que Duran i Lleida pasa por ser -en la imbecilidad de este remedo de opinión pública que tenemos- un hombre demócrata y sensato. Ahora, en línea con su formación política anda diciendo que «el sistema sanitario es insostenible». Será por el exceso de gasto en reconvertir homosexuales en “normales” con tratamiento médico, como ya dijo impunemente.

Deben dinero a la sanidad pública a espuertas las autonomías, mientras se gastan en canapés lo que no está escrito: 18.000 euros esta mañana el imputado Camps para celebrar su victoria. Y no es por señalar, algo parecido harán el resto. No os dejéis engañar cuando os hablen de co-pago, es re-pago, ya pagamos el mantenimiento de nuestra salud con los impuestos. Los que también costean a estos políticos y sus prebendas, canapés incluidos.

Una temible epidemia se esta desatando pues en Cataluña: el fascismo.

Nota al margen: el que se quiera pasar esta tarde por la Feria del libro de Madrid. 19.00 a 21.00, Carlos Martínez, ex presidente del CSIC, y yo estaremos firmando Reacciona en la caseta 97. Librería Alberti.

Y el sábado…

Bailar pegados

 

«Bruselas» abrió de nuevo la boca y -como siempre- nos echamos a temblar. Los recortes que sufrimos aún no son suficientes. Ahora la UE pide que España aumente el IVA y los impuestos sobre la luz, el gas y las gasolinas «para poder bajar las cotizaciones a la seguridad social de las empresas, que así podrían ser más competitivas». Es decir, pagamos entre todos que los empresarios ganen más. También apremia con esa «reforma» laboral que quiere que la revalorización salarial en los convenios no sea automática, sino que se ajuste a lo que los jefes entiendan por productividad. En ropa interior nos van a dejar.

Recomienda también establecer «techos de gasto en todas las administraciones públicas» (siguiendo ya se sabe la doctrina neocon y no la del tambien liberal, aunque decente,  Keynes) y finalmente se entrevé que le gustaría mayor entendimiento entre ganadores y perdedores por la gracia de los votos, a la vista de las barbaridades que estamos escuchando.

El mejor editorial lo ha he hecho Forges:

Esenciales los delfines y los calzones quitados.

La #greekrevolution apenas es noticia en España

Sí para Radiocable.  Copio y pego:

Cientos de miles de personas protagonizan desde hace 14 días protestas masiva en la plaza Syntagma de Grecia. Incluso han bloqueado el Parlamento. El primer ministro George Papandreou ha admitido que estudia convocar un referendum sobre las medidas de austeridad. Los grandes medios internacionales están informado del tema y resaltan los vínculos del movimiento griego con el español del 15M. Sin embargo la prensa nacional apenas está recogiendo lo que sucede en Grecia.

Ni el bloqueo en dos ocasiones de la salida de diputados -griegos y europeos- del Parlamento que está en la misma plaza Syntagma, ni el anuncio de Papandreou, que tras las presiones de la calle, podría someter las medidas de austeridad que le piden la UE y el FMI a un referendum popular, han sido destacadas por los medios españoles. En el mejor de los casos se ha publicado una breve nota en la edición digital. En cambio la prensa internacional sí recoge la revolución griega.

Ved cómo lo cuentan medios internacionales en la recopilación de Radiocable (Fernando Berlín y cía).

Inspirada, dicen, en la española. Este nuevo vídeo de Pablo Nieto muestra no sólo lo ocurrido sino también la gran creatividad que ha acompañado al #15M