Cenizas

Primero se les hunde económicamente el país. Con ayuda de una política ultraliberal, por supuesto. Su dinero no vale nada fuera de Islandia. Y luego el Eyjafjallajokull entra tímidamente en erupción –los expertos aseguran que el registro es mínimo- e inunda de cenizas Europa. Llevaba 200 años tranquilo pero los volcanes son muy suyos y erupcionan cuando les place. Y buenos están los ánimos en su tierra como para no verse afectado. Te irritas tú, y el vecino, y otra señora que pasa por la calle, y toda la ciudad, y la otra, y la otra –no muchas más que son 300.000 habitantes- haces bilis y lava, y la tierra termina por mostrarse solidaria.

He buscado como se pronuncia el hoy famoso volcán. En la BBC inglesa y en otras televisiones se atreven con el nombre. Aquí no. En mis comienzos como presentadora, en Bilbao, me enseñaron un truco estupendo (entonces esas cosas se cuidaban): separar las sílabas y leer cada una sin pararse hasta terminar la palabra. Veamos: Eyjaf-jalla-jokull. Es fácil ¿no? Evidentemente, el islandés tendrá sus reglas fonéticas, y probablemente –por la zona- sus jotas serán íes, pero está permitido españolizar los nombres. O preguntar en la embajada de Islandia por las jotas, por ejemplo.

El caso es que el volcán islandés ha paralizado el tráfico aéreo de Europa y no sabemos por cuánto tiempo. Las noticias volitivas fijan plazos cortos, por aquello de que se pierden 1.500 millones de euros diarios. Pero algunos especialistas hablan de 3 ó 4 semanas. Y siempre que no se contagie el volcán realmente grande de Islandia, el Kratla , y, no es por asustar, pero el país dispone de 12 volcanes más. En una extensión de poco más de 100.000 Km2. Poco mayor que Andalucía.

KLM y Lufthansa han realizado vuelos de prueba, sin pasajeros, y han concluido que no han vuelto dañados, y se apresuran a reestablecer hoy mismo, parcialmente, sus operaciones. La ceniza puede bloquear los motores e incluso reavivarse en fuego –por algo se prohibió volar en esas condiciones-, pero, de haber un problema, serían daños colaterales.

No podemos seguir así. Perdiendo un dineral. Con Ángela Merkel o Cavaco Silva como almas en pena por esas carreteras, durante casi dos días. Dejando solito, sin representación de campanillas, al presidente polaco en su entierro, o a la reina de Dinamarca en su cumpleaños. Anuladas reuniones de alto nivel, con familias en la playa que no pueden regresar a casa. Una tragedia.

Ayer en twitter con @PaulaMoro_y @Hermanagilda estuvimos divagando sobre el paisaje que se abría si las cenizas duran mucho. ¡Habrá que volver a las diligencias!, o al menos a viajar en coche y en barco, siempre con calma. Con videoconferencias en los dispositivos tecnológicos, que ya es un avance. Para el que lo quiera. Los trenes –tan agradables-se saturarán, y son muy caros ¿por qué? Lo mejor es la diligencia.

Ahora bien, Lost (Perdidos), la serie que atrapa a media humanidad, acaba esta temporada, tras haberse perdido sus guionistas durante 4 al menos de las 6 que ha durado. Y la clave del desenlace está en un humo negro que quiere escapar de una isla para destruir el mundo. O lo del Eyjafjallajokull es un ardid publicitario de Hollywood –que el beneficio es el beneficio-, o en efecto llega el fin de una era que atempera la prisa, y modera otros humos (de soberbia y de codicia). Volver al carro y la digilencia, siquiera sea para evolucionar un poco mejor de lo que lo hemos hecho.

Actualización 19,00:

Ya van contando cómo se pronuncia bien:

«EYAFYADLA» y añadirle el «YOKUL» si se quiere decir ‘glaciar’ en islandés. «La ‘y’ española es similar a nuestra ‘j’. Y la ‘ll’ se pronuncia ‘dl’ o ‘tl’  (como nos decía islandesa en un comentario).

La brecha mental

La mesa en la que participé. Con Bárbara Juste, Vanessa Jiménez, Silvia Cobo y Álvaro Ortiz

“Los medios tradicionales sólo hablan su idioma. Nosotros, además del suyo, el nuestro, y el de los programadores”. Más o menos, es lo que dijo Ícaro Moyano (tuenti) –una máquina de fabricar frases lapidarias- en las Séptimas jornadas de Blogs y Medios de Granada. Creo que añadió alguna lengua más incluso en su bagaje y la queja de que los poderosos exigen la interlocución en su propio idioma, como es lógico (diles a los estadounidenses que dialoguen en galego, por poner un caso). En este punto, no podía estar más acertado.

Tengo la impresión de que la peor brecha digital, es la mental, la social. Hay dos mundos separados por un profundo abismo. Lo peor es que yo me siento agarrada a las matas de cada borde –la izquierda en un lado, la derecha en el otro-, en precario equilibrio, en aire de nadie. A ambos lados me ven –si me ven- exótica, como poco. Por eso quisiera hacer un esfuerzo de traducción, a ver si sumo a más personas al tránsito y logramos establecer un puente de libre y cómoda circulación.

Durante dos días, brillantes profesionales del periodismo digital (en algún caso, responsables de webs de medios tradicionales) han hablado en Granada de la situación actual de la comunicación (digital y no), de sus problemas, hallazgos y perspectivas. Están preocupados. Y, más aún, los periodistas jóvenes que ven muy incierto su futuro. Allí acuden, además, los que no aspiran a ser “reporteros” del corazón o programas de humor, o “de guerra”. Los que tienen los pies en el suelo y conciencia de lo que es el periodismo real.

En ambos mundos paralelos existe vértigo cuando de reojo miran al otro. Pero el futuro está en el digital. Y es imparable. Colegas coetáneos hacen gala de ignorar lo que se cuece en Internet y consideran que las redes sociales “son para veinteañeros”. Están equivocados. El lobo no deja de acechar debajo de la cama porque cerremos los ojos. Y una buena parte de la sociedad se está aislando en un reducto anacoreta que no tiene grandes posibilidades de pervivir. Los digitales puros, por otro lado, corren peligro de encapsularse y hacerse impermeables y endogámicos.

Hoy por hoy, sin embargo, la mayoría de la población aún se informa por los medios tradicionales, sobre todo, la televisión. Y nos encontramos con una frivolización absoluta de los contenidos, sujetos a la dictadura de la audiencia (del dinero, del beneficio) que incluso dicta las escaletas de telediarios en las privadas, y con la conversión de las públicas en oficinas de prensa de los partidos. Una chica contó en un coloquio sus fallidos intentos de elaborar un reportaje, porque “la agenda” política llena su informativo a diario.

A Pepe Cervera (periodista multi-medios, hoy en RTVE) le gusta decir que hay que saber decir no a los redactores jefes, excesiva y peligrosa heroicidad en un país de empleo precario. Y también que todos los medios han de saber “que quieren ser de mayores” para establecer el programa que les lleve a su objetivo. Todos ellos se debaten entre si habrá que pagar por la calidad, o si los medios tradicionales “sabrán producir nuevos productos rentables”, como dice el propio Cervera. Un mundo que los “establecidos” (en un presente que se convierte en pasado por segundos) ignoran vive ya vigoroso y fuera de su alcance. Juanpi Seijo, editor de 1001 medios, llamó la atención sobre los anuncios que empiezan a ofrecer televisores con wifi. Es decir, los vídeos de youtube –todo, ciencia, cultura, actualidad, historia- en gran pantalla, a un clic del mando a distancia. El futuro va a ser muy competitivo, muy parcelado también, lo que probablemente restará influencia social a la información en concreto.

¿Serán necesarios los periodistas? Ya se trabaja con robots que vuelcan contenidon en las webs. Pero anuncian que en ese futuro serán los programadores, los buscadores –tipo google-, quienes contratarán a periodistas sustituyendo el criterio informativo por la rentabilidad económica, sin eufemismo alguno como ahora.

Soy de quienes piensan que, aún en ese mundo que a muchos les parecerá de ciencia ficción pero no lo es, lo que importa es la comunicación, y dentro de ella el periodismo. Que quitamos matas podridas del estanque o nos entretenemos en desperdigar hermosos nenúfares (tecnológicos por supuesto), sin olisquear siquiera la marea que se cuece en el fondo y que tanto nos influye vitalmente. No conozco ningún foro de periodistas –y estoy en muchos- donde se discuta de las noticias, de lo que mueve el mundo. Mentarlo produce hasta rechazo.

Y, sin embargo, las jornadas de Granada me han descubierto un paisaje esperanzador. Además de los teóricos, ofrecen la novedad –en España, se hace en otros países- de las flash talks y las flash movies. Traduzco: trabajos de jóvenes creadores o periodistas que lo exponen a la audiencia. De entre ellos, me llamó poderosamente la atención Braulio García Jaén, un periodista que tras pasar (en prácticas) por el grupo PRISA, se dedicó a un profundo reportaje de investigación (eso que ya no se hace) que ha logrado el premio crónicas Seix Barral de la fundación nuevo periodismo iberoamericano, presidida por Gabriel García Márquez. Ellos fueron quienes costearon el proyecto, ése era el galardón. A lo largo de 3 años colgó en su blog las pesquisas sobre un caso de error judicial producido para acallar  una ola de violaciones. El libro se titula “Justicia poética”. Y en este país donde no se educa –a diferencia de otros- en la exposición en público de las ideas, tanto Braulio como los demás, lo hicieron con gran brillantez. No todos tienen trabajo ahora. Son quienes deberían tenerlo. Sólo la imaginación salvará al periodismo encorsetado, pero hace falta un mínimo de financiación para darle salida (mínimo, los costes son más baratos). En el mundo digital muchos lo hacen contra viento y marea.

Unas jornadas de profundo interés, innovadoras, cálidas y entrañables a la vez, por la labor de Javier Barrera (@juan larzabal), Cristina (mujer viva y encantadora), JJMerelo o Paco Torres, y Victoria Cabrera que logra, con entusiasmo, su financiación.

Javier Barrera, Rosa Jiménez Cano, yo, y otros, tomando un café

Acabo este largo post (es fin de semana, imagino que tendréis más tiempo) con un vídeo que me enviaron ayer precisamente y que no tiene nada que ver con las jornadas. Es ingenioso, pero muestra el desprecio que un importante sector de la sociedad siente por las tecnologías digitales. ¿El mismo que suscitó en su día lo que hoy, por consolidado, alaban? Lo que importa es el CONTENIDO, y todos deberíamos reflexionar sobre ello. Con una sonrisa, por supuesto.

José Luis Sampedro merece un gran premio literario

 

Un grupo de Facebook que –en este momento- reúne ya a 700 personas, quiere -queremos- lograr que a José Luis Sampedro le sea reconocida de alguna manera su labor literaria, en sí misma y como símbolo de lo mucho que ha hecho en otros terrenos. Lo argumento:

José Luis Sampedro acaba de cumplir 93 años. Catedrático de Estructura económica y escritor –brillante, erudito y popular-, aúna el conocimiento de la que se ha convertido en la ciencia de nuestro tiempo -que interpreta en un sentido humanista y no monetarista a diferencia de la mayoría-, y la creación literaria.»El río que nos lleva»,»Octubre, Octubre»,”La sonrisa etrusca”, “La vieja sirena”, “Real Sitio”, “Sobre política, mercado y convivencia” , «Escribir es vivir» (con su mujer, Olga Lucas)», o «El mercado y la globalización», avalan sobradamente su obra. Su coherencia y lucidez, tanto o más. Pues bien, a pesar de que al referirse a él se emplea el tópico de “el multipremiado escritor”, no ha obtenido ni uno sólo de los grandes premios literarios que se otorgan en nuestro país. Quizás es demasiado crítico. Quizás su sencillez, su humildad, no son monedas de cambio en el juego.

Cada uno puede tener una valoración distinta de la importancia de los premios, pero no dejan de ser un reconocimiento que otros sí reciben. Por tanto, si te parece que José Luis Sampedro merece el Príncipe de Asturias, el Cervantes, o el Nacional de Literatura –los dos segundos potestad del gobierno-, únete a la iniciativa y difúndela entre tus amigos. Deseamos tenerle mucho tiempo entre otros, pero, como digo, ha cumplido ya 93 años. Acredita sobrados méritos, y debemos intentarlo por justicia, por nosotros.

“Todo él es un premio para mí después de haberlo conocido», dice Valle Alcober. “Qué podemos decir de JL Sampedro quienes enseñamos en el «IES José Luis Sampedro» de Tres cantos sino que es un ejemplo: de vida y como escritor”, Juan Luis Requejo. “Quiero aprender a ser un entusiasta de la vida como él”, Nieve de Medina.

Carlos Dominguez Buron: «José Luis Sampedro es mi maestro. Me enseñó los fundamentos de la Economía, junto con Samuelson, pero me enseñó algo más importante, una Etica laica, un espíritu crítico y el ejercicio de la libertad de pensamiento. Nunca le agradeceré bastante su aporte a mi formación».

Pilar Bardem:  «Yo,simplemente le amo. por su sabiduría ejercida con humildad, por su coherencia ejercida sin radicalismos, por su sentido del humor y del amor ,por sus enseñanzas cuando escribe y cuando habla. y por tantas cosas que me ha dado con su ejemplo y cariño».

Sí, con total naturalidad, por la página pasan a empujar la idea, personas conocidas y anónimas. He visto, por ejemplo, a las escritoras Espido Freire o Rosa Regás. La editora Silvia Querini, la actriz Concha Goyanes, numerosos periodistas, Javier Couso –a cuyo hermano tenemos en el recuerdo-, catedráticos como Fermín Bouza, una política tan honesta como Inés Sabanés, el magistrado Martín Pallín. Unos escriben, otros no. Todos igual de importantes, todos a una, simplemente.

Me han escrito apoyando la idea, entre otros, Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense, el teólogo Juan José Tamayo, el director de «Le Monde Diplomatic», Ignacio Ramonet, el escritor Ramón Chao, o la periodista Pilar del Río.

El Ayuntamiento de Aranjuez se adhiere también. En 2004, presentó candidatura para que le otorgaran el Príncipe de Asturias, apoyada por numerosas asociaciones –sin éxito para su empeño-. Del expediente recojo esta argumentación:

La figura y la obra de Don José Luis Sampedro, impregnadas ambas de constantes universales, destacan por su actualidad y, al mismo tiempo, su permanencia en el tiempo. Su preocupación constante por la búsqueda de la dualidad objetiva, convierten su obra en un referente para todas las generaciones y, al mismo tiempo, configuran un mensaje internacional que llega a todos los pueblos del mundo. Humanidad, sinceridad, tolerancia, solidaridad, libertad, son algunas de las características que empapan su producción literaria, emanadas de su personalidad abierta y cosmopolita , como símbolo de hombre polifacético e intelectual comprometido con su tiempo y preocupado por la sociedad que le rodea y el entorno en el que vive, aportando una visión optimista dentro de la cruda realidad, sin disimular su fe en la resolución de los problemas de la humanidad.

Pues eso, si quieres sumarte, en Facebook o como te parezca. Se trata de que cada uno lo difunda entre sus conocidos, tejer una red. Lo haremos llegar a quien tenga capacidad de conseguir que nuestra idea salga adelante.

TDT: la televisión que quería parecerse a Internet

La televisión analógica ha muerto y hemos dado un gran salto tecnológico: la TDT, televisión digital terrestre, o Televisión De Todos, como gustan de llamarla. Los congregados en el Ministerio de Industria para ser testigos del hecho escuchamos a diversos conferenciantes –en su mayoría de empresas privadas que habían participado en el proyecto- comparar el hito con el propio nacimiento de la televisión. Es verdad que la señal llega con mayor calidad, que España ha sido pionera en cumplir el mandato de la UE y que, al terminar dos años antes que los demás, puede exportar su experiencia y conocimientos a otros países, dando negocio a esas empresas y desarrollando tecnología que nunca viene mal. Un juego de millones se ha barajado que excede a mis neuronas poco dadas a los números. Pero, si había que hacerlo, mejor que haya sido pronto y con buenos resultados. Ahora bien, de ahí a considerar una modificación del medio en el que se percibe el mensaje como equiparable al día en el que, de la “nada”, surgió una imagen viva y en movimiento, con sonido, que cruzaba el aire para ser percibida allí donde se encontrara un receptor, va un abismo.

Una a veces se siente como en tierra de nadie. Dediqué mi vida profesional a la televisión fundamentalmente y ahora la siento como un cuerpo extraño. Ni la siento en realidad, es algo ajeno a mí. Vi a los actores de la transformación tecnológica muy contentos -con razón sin duda-, y alguien habló de que en realidad se había cambiado el modelo audiovisual. Eso es cierto y lo que más me preocupa. De hecho, el presidente de Telecinco y de las cadenas privadas, rompió de alguna forma la tónica de autoparabienes para decirle al ministro que quedaban por ahí algunas cosillas pendientes. Aún me alarmé más.

Fueron muchos quienes se dirigieron al auditorio, con protocolarios “excelentísimas autoridades” o “querido ministro”, mientras revoloteaban cámaras, fotógrafos y la nueva generación de informadores. No vi a ninguno twitear la sesión, o usar ordenador de nin´gún tipo. Aquello era televisión en estado puro, es decir: pasado. Un mundo que vive ajeno a la realidad. Tan sólo la intuye. Por eso la televisión quiere parecerse a Internet. Todo lo que ofrece la TDT está ya en la Red. Ese gran avance de la interactividad que llegará, vaya por dios, “en el futuro”, consiste en poder comprar billetes de avión por ejemplo, o participar en encuestas. Incluso en adaptar la programación al gusto del consumidor: Internet, en una palabra. Con grandes limitaciones.

Andaba por allí Rodolfo Martín Villa, el histórico político de UCD, a la sazón Presidente de Sogecable. Y no en loor de multitudes. La conversación que mantuvimos a mi iniciativa me resultó enormemente divertida. Comenzó él con las congratulaciones por el cambio “histórico”, pero le hice ver la gran diferencia entre la llegada de la televisión en 1956, el cambio sociológico que supuso y la TDT, que no va implicar ninguno.

-Lo importante son los contenidos y ahí no veo avance alguno, sino todo lo contrario. El “nuevo modelo audiovisual” se limita a que tres cuatro grupos mediáticos difundan el mismo mensaje y cada vez con menor entidad- aventuré.

-Ya, es lo que pide la audiencia.- dijo él.

-El dinero- contesté de forma aplastante, aunque con perenne sonrisa.

-Bueno, sí, la publicidad.

-El dinero- seguí yo.

Bueno, sí el dinero- concedió él. De todos modos –continúo conciliador- tendemos a pensar que todo tiempo pasado fue mejor.

-Yo no. Solo tenemos presente y la promesa de un futuro incierto. Del pasado valoro lo que efectivamente fue mejor. Aquellos tiempos de UCD, cuando yo comencé, en el que se buscaba dar información a la sociedad y no publicitar las opiniones de los partidos, donde un ministro tenía que ganarse su aparición en la tele por producir una noticia.

Martín Villa siguió pensando que estaba ante una nostálgica del pasado. Entonces le conté mi papel activo en Internet. La diferencia entre el acto que acabábamos de presenciar y el Congreso de internautas en Huesca., totalmente conectado entre sí y con la realidad. Le vi muy sorprendido. Pero entonces llamaron para una foto. Apenas conocía a nadie. Al ministro, por supuesto. A Manuel Campo Vidal que sí contribuyó a generar el avance de la televisión. A un señor que desde un oscuro papel en TVE y con una pésima profesionalidad, supo arrimarse a la sardina del PP para prosperar -ni más ni menos que tantos otros hicieron con los partidos-. A dos conductores de “debates” de Veo (la cadena de El Mundo). Me quedé fuera.

El “Nuevo Modelo Audiovisual” deja en manos de los grupos iniciales, Antena 3 y Telecinco, todo el peso de la televisión en España tras las fusiones con las apuestas ¿fallidas? de Cuatro y La Sexta. Con una TVE adelgazada, incluso por su voluntaria dieta. Con las concesiones autonómicas en las que ha primado la voluntad de Esperanza Aguirre dando un gran peso de la ultraderecha. Apenas media docena de programas, siendo benévola –Informe Semanal a razón de cuatro temas por semana o el “Hoy” de Iñaki Gabilondo y alguno más- nos contarán las noticias con profundidad y elementos de juicio. No sé si algún programa apuesta por el entretenimiento de calidad. Muy pocos.

Analógica o digital, la televisión muere y está poblada de esos “Otros” de Amenábar que no saben que han muerto, como recordaba en Huesca Montserrat Domínguez. Quieren echar a los vivos. En inútil tarea. Eduardo Punset, un hombre inteligente -y libre sobre todo-, está advirtiendo estos días seriamente sobre los intentos de control de Internet, argumentando lo irracional de la tarea: «Hay una tendencia a considerar Internet propiedad del Estado que tenemos que evitar». A ello se aplican casi todos los gobiernos occidentales… defensores a ultranza de la Industria. Privada por supuesto. Donde manda patrón, no manda marinero. Pero ¿por qué se muestran tan felices?

… el espejo del alma

Este señor era Robert Culp. Ha muerto.  Actor muy popular en EEUU, nos dicen, cuando he visto su rostro, no le he reconocido. La dictadura de la juventud –la estética, la superficial, no nos engañemos- debió obligarle a someterse a plancha y bisturí para intentar borrar las huellas del paso del tiempo. Con escaso éxito. Esa tensión junto a las aletas de la nariz, esa mueca en la sonrisa que no tiene piel para explayarse, revela que la falta de arrugas no implica necesariamente juventud.

El rostro es nuestra tarjeta de presentación. En alguna parte leí que uno envejece conforme ha vivido, que –sobrepasada apenas la veintena-,la cara muestra lo que somos. Refleja por ejemplo reiteradas sonrisas o enfados que dejan marca, placidez, zozobra, indiferencia. Pero una nueva raza se abre paso: los operados. Todos con la misma fisonomía. El cine, sobre todo el norteamericano, está lleno de muestras. Casi todos los estamentos de la vida social.

El líder republicano McCaín tuvo al parecer un problema de piel. Pero lo solventaron al modo que lo hacen con los demás. Observad en todas las voluntarias víctimas del quírofano cómo, la piel estirada de la cara, se repliega en el cuello, mostrando la verdadera edad.

Muchas veces, al ver a la presidenta argentina, Cristina Kirchner, me pregunto si un ciudadano se puede sentir satisfecho con esa representación. Qué personalidad reflejan los labios de pato o de embutido. Luego vemos que los ingresos particulares se engrosan del mismo modo.

O los atuendos y aditamentos elegidos para aparentar ser alguien distinto de quien se es, o precisamente, quién sí se es.

La ideología parece marcar una fisonomía también. Origen o repetición del modelo deseado.

No sé si el alma, pero el carácter, las intenciones, todo lo que nos configura, sí suele salir a la cara. ¿Qué nos dice ésta?

Lamentable, otros sufren por su aspecto no convencional. El rostro, el atuendo, la piel, marcan para ser detenidos en un andén sin preguntar más, para obstaculizarles el paso a algún lugar adonde quieren ir. El nazismo fue el máximo defensor de la envoltura. ¿Hasta qué punto refleja cómo somos en realidad? ¿Quién traduce con acierto lo que ve?

De cualquier forma, lo auténticamente generalizado, es el ansia de parecer joven, que ya ataca casi por igual a hombres y mujeres. Porque lo demanda la sociedad vacía en la que vivimos. Porque también eso está programado con fines económicos y políticos. Y pocos se libran de su tiranía, máxime si de ello dependen ciertos logros –profesionales, sentimentales-. El tal Robert Culp se ha ido a la tumba con su cara de muñeco. Hace unos cuantos siglos, el genial escritor alemán Johann Wolfgang Goethe (1749-1832), tan preocupado por la eterna juventud como demuestra su obra cumbre, Fausto, dijo «Al envejecer, el hombre construye su rostro y la mujer lo destruye«. Ahora es regla para todos, y quien «construye» es la cirugía. Y a donde no llega o «deconstruye«, corre en auxilio el photoshop.

Borrar los años de una cara de mujer {y de un hombre} es borrar su identidad, su poder y su historia«, escribió Naomi Wolf en «El mito de la belleza». Pero el mito nos lo han incrustando en el alma. Hoy, más que nunca, la cara es su espejo.

cirujía + photoshop extremo

La "vejez" de la plástica

La primavera y la ensalada afrodisíaca

Frauke Rotwein – Early Spring Birds

La primavera es una estación cuya llegada impele a ahondar en nuestros más recónditos baúles para buscar la cursilería. Aún ocurre así, a pesar de actualmente el acontecimiento no se produzca hasta que no sea primavera en El Corte Inglés. Trinan los pajaritos –en reclamo sexual, que no es otra cosa- y florecen las flores –sí, así, con redundancia-. Florecen también las alergias, los males del ánimo y las dolencias estomacales.

 Pero nada se parece a aquel “La primavera ha venido y yo sé por qué ha sido”, que adoraba mi madre en la voz de Luís Mariano. Lo busco en youtube, y en ese pozo de la memoria, el presente y ¿el futuro? que es Internet, resulta que está. La lozana muchacha que lo colgó nos dice: LUIS MARIANO NACIÓ EN ESPAÑA. POR MOTIVOS QUE NO VIENEN A CUENTO, TUVO QUE SALIR DEL PAIS Y SE UBICÓ EN FRANCIA. Los motivos que no vienen a cuento eran su orientación homosexual. Un tenor magnífico, un español como pocos que tenía siempre a España, Granada y la Alhambra, las flores, la primavera, los ruiseñores -que no es lo mismo que gorriones-, el amor, las princesas y las gitanas, y tuvo que salir del suelo patrio porque le gustaban los señores. En su tumba francesa siempre hay flores, eso decía mi madre. Igual las llevan aún las biznietas de sus muchos admiradores, como la chica que ha colgado el vídeo.

 Os lo pongo para que veáis un cachito y sepáis de qué hablo. Una primavera como no hay otra igual:

Siguen pertinaces todos los desmanes locales y mundiales de los que hablamos a diario. Pero eso no le importa a casi nadie. Hoy, primer día de la primavera 10, he reparado por casualidad en el top mundial y local –también- de las búsquedas de Internet, los más populares, que me ha saltado solo en la lectura cotidiana de periódicos. Obama, Bush, y Susan Boyle por este orden. Y después futbolistas, como Cristiano Ronaldo –en el mundial- y desde luego Britney Spears. En España figuraba en lugar destacado Chiquito de la Calzada, el cuarto, creo. Y Hermman Tertsch. Es un servicio de la web de El País, pero, ni llamándoles por teléfono, me han sabido dar razón de dónde la tienen para enlazarla o ser más precisa. Y eso que quien me ha atendido parecía muy responsable y se ha quedado un tanto preocupado por desconocer los recónditos misterios de su web.

¿Qué es eso para un día en el que comienza la primavera? Nada. No me apeo de los sentimientos florales y exuberantes de la estación. Nada de pesimismos. Quiero contribuir a la celebración con mi receta de la “Ensalada afrodisiaca”, de probado resultado (sobre todo cuando se advierte a los comensales de su nombre).

Ingredientes:

6 champiñones frescos (y crudos) pelados y cortados muy finamente en láminas.

1 endibia (yo la pongo roja)

1 aguacate

el corazón de un apio blanco

1 puñado de rucola

1 sobre de surtido de ahumados

Salsa:

2 cucharadas de pasta de rábano picante

2 cucharadas de: aceite de oliva

Y 2 de nata

Sal, limón, tabasco y pimienta negra molida

Y unas huevas de sucedáneo de caviar o mujol coronando.

Con un emplatado mejorable, éste es el resultado:

 Y como hecho en falta que, en primavera, no me hablen de nenúfares y su irresistible encanto. Aquí van unos de Monet, del que hay, por así decirlo, dos exposiciones estupendas en Madrid. Una monográfica y otra dentro de los impresionista del Museo D´Orsay:

Claude Monet. Nenùfares.

Miguel Delibes y el ciclo de la vida

Dieciséis de Octubre de 2000. Una entrevista de EFE con mínima repercusión hablaba con Miguel Delibes que al día siguiente cumplía 80 años. Aniversario rotundo que mueve a la reflexión, no esencialmente esperanzadora de tan realista. Con imágenes de archivo de Informe Semanal e intercalando algunas de sus respuestas para el programa, elaboré una apresurada pieza como cierre del Telediario 3.

Al llegar a los 80 dice sentir “compasión de sí mismo”. Racional y lúcido cree haber llegado al final de su ciclo vital. Desde hace 2 años no escribe. Fue entonces cuando concluyó “El hereje” su libro más largo, denso y complejo que arrasó en ventas. Detrás había una ingente obra de títulos, sin altibajos y continuados, desde que en 1947 un jurado honesto -en el que Delibes creía firmemente- le otorgó, por ‘La sombra del ciprés es alargada’, el Premio Nadal que transformó su destino.

Ha recibido en vida todos los grandes premios. Salvo el Nobel. Su sólida formación se dio un largo paseo por el periodismo, al que califica de “borrador de la literatura”. Y que, en otra jugada del destino, le dictó novelas para eludir la censura.

Varios de sus libros han sido llevados al cine divulgador. “Los Santos Inocentes” o “El disputado voto del Sr. Cayo”, entre otros.

Hombre de una sola mujer y viudo desde hace 25 años, la fuerza de la familia le ha sustentado. Y Valladolid. Y la Naturaleza. Y sin duda la imaginación que siempre asiste a un escritor por muy racional que sea, poniendo alas a un futuro que sabe imprevisible”.

Le envié una grabación por correo, con el bienintencionado pero bastante inútil deseo de “animarle”. Todavía no entendía yo muy bien esa terrible   sensación del  inexorable fin de ciclo. En un mundo de famas y vanidades huecas, el maestro se molestó en contestarme de su puño y letra. En una insólita y breve correspondencia reflexionamos sobre los ciclos. Nos pasamos la vida llegando al final de alguno con su correspondiente carga negativa. Los treinta primeros años de vida -llenos de balbuceos y errores- gozan de gran predicamento social y nos vemos obligados a pasar los supuestos últimos treinta agazapados esperando la muerte. No es equilibrado. Ni justo. También le mandé otra pequeña pieza con George Moustaki. Muy francés él, demasiado para haber nacido en Grecia, había esbozado con una luz en la mirada algo alentador… “¿qué queda ?… más y más música… más y más literatura… más y más emociones…. más y más encuentros”. Siempre queda eso. Hasta que cae el telón definitivo cuajado de recuerdos.

Miguel Delibes ha vivido casi diez años más. Le vi más voluntarioso, más resignado quizás, en otras entrevistas. Debe haber un punto en el que esto termina por suceder.

Los caminos de la inteligencia y de la literatura suelen ser tortuosos, parece que así dan mejores frutos. Duro peaje. Miguel Delibes, sin embargo, conoció el amor perfecto, el calor del afecto, y elaboró una obra que nos enriquece y que le sobrevive. Su ciclo fue mejor de lo que a veces pensó y, para los demás, un regalo.

Si la vida exige el tributo de esa cruel renovación continua, esa cinta sin fin que despeña por el acantilado a quienes se van situando por los años en su borde, lo esencial es pasar dejando huella positiva y, sobre todo, saboreando -sin dejar un resquicio a la fuga- los momentos de los sucesivos presentes. Por todo lo que hoy leemos, así lo hizo en realidad Delibes.

El Congreso de Periodismo Digital de Huesca se ha teñido del dolor de su partida, también de la alegría de haberle tenido. Por fortuna, ningún ciclo que merezca la pena es monocromo.

 Luce el sol en esta noche triste. Y, como siempre que muere alguien a quien amo, quisiera arroparle con los versos de José Ángel Valente:

«De ti no quedan más

que estos fragmentos rotos.

Que alguien los recoja con amor, te deseo,

los tenga junto a sí y no los deje

totalmente morir en esta noche

de voraces sombras, donde tú ya indefenso

todavía palpitas».

Exorcismo musical

Sonia me ha recordado que existe Barbra Streisand. Y a estas horas –a cualquier hora- la música da un cierto calambre en el corazón. Para exorcizarlo, en aquel programa de RNE con José Antonio Rodríguez y Concha Villalba del que os he hablado varias veces -en una sección-, analizábamos el contenido real de las canciones que nos afectan hasta doler. Hay muchísimas, cada uno tiene las suyas, además.

“Y sin embargo te quiero” es el cénit del desgarro, probablemente. Racial y española, la han cantado todos (hasta Sabina). Se lo avisaron mil veces y no quiso poner atención. Tragó lo indecible la mujer, sin un reproche, preguntando como una dulce geisha ¿me quieres? Cuando él llegaba a su capricho, tras esperarle hasta muy tarde… y “de estar con unas y otras”. “No debía de quererte… y sin embargo te quiero”. Y la lógica suele funcionar, si avisaba algún indicio habría del desarrollo predecible, pero todos sabemos que el amor es ciego, aunque imagino que hasta cierto punto. La cosa termina con un niño sin apellidos. Y con la enamorada cantándole a la criatura hasta las claras del día (dado que olvida las nanas): “que se me salten los pulsos si te dejo de querer, que las campanas me doblen si te falto alguna vez”. ¡A un bebé en la cuna! Así hemos salido como hemos salido.

El caso es que ayer, en el coche, zapeé por las emisoras de forma aleatoria y encontré a un caballero latinoamericano que me hizo quedarme. Contaba muy compungido una historia con este comienzo: “Hoy me voy a acostar con otra”. Él quería a una señora pero se disponía a copular con una diferente, tratando de culpabilizar a la primera de tamaña desgracia. Iba a pensar en la amada en cada segundo del refocile pero ni en sueños se planteaba prescindir del evento. Lo peor es que se le veía destrozado. Es que parecía que le hubieran obligado y que su destino le condujera a un funeral en lugar de a un buen sarao entre las sábanas. Me dio que pensar. ¿Este hombre estaba a lo que estaba? Porque muchas veces la raíz de los fracasos se encuentra en la falta de concentración. no gustar del trabajo bien hecho. Porque digo yo que no sería una excusa.

Volviendo a Barbra. You don´t bring me flowers any more. Tú ya no me traes flores, ya no me cantas canciones de amor cuando entras por la puerta al final del día. (Entraba cantando canciones de amor por la puerta, atentos). Y no podía esperar para amarla –eso dice-. Odiaba separarse de ella. Odiar, no lamentar. Pues bien, toda la vida entendí que Neil Diamond –que era su pareja- decía: “It´s good for you”. Es bueno para ti. Y me decía: otro con un eufemismo que suele revestirse de diversas formas verbales: no te merezco (esto es verdad), tienes derecho a ser feliz (pero no conmigo). Esa parte se la calla, aunque la señora no vea otra posibilidad de felicidad en ese momento que ese hombre en concreto. Pero acabo de percibir –gracias a la recomendación de Sonia sobre Barbra  que me ha conducido inexorablemente a repasar lo más florido de la cantante- que ¡faltaba un When! Y el asunto cambia diamentralmente. “Cuando es bueno para ti, vale, si soy yo la cosa cambia”. Y ella insiste una y otra vez con que no le trae flores, no le trae flores –la importancia de los pequeños detalles-. El episodio acaba en ruptura. “Mira lo que voy a aprender es a decir adiós, y tú deberías hacer lo mismo”, concluye la mujer, marcando una sensible diferencia con la que aún debe estar diciendo “Y sin embargo te quiero” a sus nietos, si es que el hijo hizo carrera de su vida con semejante infancia. La letra por cierto es de Truman Capote. Y el despido lo dicta Barbra, con mucha educación, con gran elegancia. Ahora lo escucharéis. Por cierto, el tipo parecía legal, salvo que no le llevaba flores ya, eso sí. Nada que ver con el tarambana patrio.

Antes os explico este post. Llevo no ya un día sino varios viendo a ver si soy tocada por la fe liberal y pienso yo que será más fácil si no me meto donde no me llaman. La fe viene cuando ella quiere, es consustancial a su ser, pero hay que echarle una manita. Creo que ser liberal ofrece enormes ventajas en el mundo actual. Ahí tenéis a Rick Costa rehabilitado en funciones y sueldo. O esta ventajosa oferta de trabajo: La CEOE propone un nuevo contrato precario para jóvenes, sin que a sus impulsores se les caigan los palos del sombrajo. Sobre todo, aquí están, se ven, se sienten,  los votantes ávidos de amar a los neoliberales. ¿A quién no le gusta que le quieran?

You don´t bring me flowers…

Actualización 3/3/2010

El olvido de la cultura

Lo cuenta en los comentarios de la entrada anterior Lorenzo. Anécdota presencial: en una papelería-librería “no les suena” el Lazarillo de Tormes y vendedora ¿de chuches no comestibles? y madre de la criatura forzada a leer la obra preguntan insistentemente por “el autor”. Durante años el espejo de la picaresca española fue de lectura obligada en los colegios, veo que ahora también. Hay que saber qué nos ha tejido, qué nos sustenta, y entendiendo la crítica (anónima por miedo) a un sistema de valores, basado en el robo y la trampa, que hoy provoca orgullo e hilaridad.

Pero ésa es otra historia. Hace tiempo que vengo observando que la cultura se remansa en compartimentos parcelados e impermeables y que quizás más que nunca –aunque resulte paradójico por la divulgación de Internet- la cultura se olvida y, como todo, se impregna de la moda.

Resulta evidente que sólo los grandes creadores traspasaron su tiempo. Mozart, Goethe, Goya y todos los demás, convivieron con artesanos de sus géneros que quedaron aparcados. Lo que me asombra es el olvido durante el tiempo de vida. Conservo el imaginario de mis padres –que no fue demasiado amplio dado cómo tenían que luchar por sobrevivir- y mi propio hijo conocía el nuestro (el de su padre y su madre) con nombres que brillaron antes de que él naciera. Ahora consumimos la cultura con extrema rapidez, como todo lo desechable.

Cuando en 2005 le dieron el Premio Nobel de literatura a Harold Pinter, me quedé petrificada al escuchar en el telediario a Lorenzo Milá (con 45 años entonces) decir que había recaído en un escritor “poco conocido”. Harold Pinter fue un mito en los sesenta tardíos, en los setenta, cuando el Mayo francés pedía luchar por lo imposible, otros países le condecoraron con el más alto galardón de las letras hace bien poco, y aquí había pasado al olvido. Los ejemplos son innumerables y acrecientan una sensación de vejez molesta.

Pero, al mismo tiempo –y regreso al principio-, veo a gente de mi generación anclada en el pasado. No han salido de sus ídolos y formas de juventud. Como las generaciones de menos edad tampoco parecen molestarse en echar el anzuelo a la cultura anterior, se crean parcelas condenadas a no entenderse, y a no crecer en la suma. Viator suele hablar en su blog de cultura -tiene pocas visitas (como esta entrada tendrá menos de lo habitual)-. Es una de las personas más preparadas que conozco, como varios que escribís en los comentarios, Pati_Difusa, altamente a tenor de sus enlaces, y no os cito de uno en uno, porque estáis muchos en esa línea. Ninguno parece acabar de salir del parvulario. Tienen –porque la buscan- esa amplitud de conocimientos exigible para que la cultura no se extinga.

Nunca ha habido mayor acceso a ella. Internet nos la sirve en bandeja, mientras no prosperen completamente los decididos propósitos de cercenar La Red, en aras del beneficio económico de particulares. Quizás hay un exceso de oferta y, por ello, la paradoja de que es mucho más difícil encontrar lo valioso.

Anoche, Iñaki Gabilondo y sus tertulianos (gente con amplitud de miras) se asombraban de esta sociedad que adora a becerros soeces (y según se ha sabido ya de ultraderecha), como el último en aparecer. Sólo Javier Valenzuela habló de la búsqueda de espectáculo a cualquier precio, de la televisión como causa. Coincido absolutamente con él, formateó a la sociedad -con sus mensajes cortos y fáciles- para venderle mejor los productos de quienes –de una forma u otra- la pagan. Los demás concluyeron que seguramente era Internet el origen, el miura que desconocen. Cuando la basura es predominante en la televisión e Internet recoge todo el conocimiento, además –por supuesto- de los excrementos de la sociedad, y de nuevas formas audiovisuales que abren caminos. Y tiene, sobre todo, una ventaja imparable: nos interrelaciona, nos convierte en actores en lugar de espectadores tan sólo.

Sigamos pues comentándonos el Lazarillo de Tormes, y Dune, y No logo, y La doctrina del shock, y la pintura, la música, la arquitectura, el cine -si nos deja tiempo el ruido. Mantengamos, como en la premonitoria Farenheit 451 de Ray Bradbury (1953), la memoria de la cultura. Sólo ella aporta instrumentos de pensamiento crítico para defenderse del masivo adocenamiento al que nos inducen.

Árbol rojo, casa roja

Sleeping tree de Xavi Muñoz

La huelga contra el ruido que inicié hace unos días –lo avisé- me ha sentado bien, según creo. Sin chirridos mediáticos de alto voltaje resulta más fácil pensar. En mi retina este cuadro de Xavi Muñoz (San Feliu del Llobregat, Spain, 1975), poniendo a dormir a un árbol rojo, viene a titular el autor. Yo lo veo vigoroso emergiendo en cada amanecer. Lo descubrí en ARCO, en una de las dos «ferias de la banalidades” que coexisten los mismos días en Madrid. La otra es Cibeles y aún me compadezco de esta pobre –y pese a ello admirada- chica que quizás sería guapa si comiera. Y, aunque no lo creáis, pasó la criba que descartó a la anoréxicas. El brillo de los flashes abulta algo la realidad, porque este cuerpo -como los de la mayoría de las modelos- apenas deja espacio para el estómago. El esqueleto se adorna con hilillos sin carne en brazos y piernas. Un símbolo de las ramas del árbol de la abundancia que nos venden. La pobreza ofrece la misma imagen desnutrida, pero sin glamour.

Trastienda de Cibeles

Sin ruido se hilvanan mejor las ideas, se leen mejor los periódicos. Las rentas salariales caen el triple que las empresariales en 2009. La recaudación de impuestos ha bajado, algo que se apresura a solucionar el gobierno acentuando el afán recaudatorio de forma que ha suscitado la queja de los técnicos de Hacienda. Sí, el árbol rojo dormita. Y muchos ciudadanos enfocan mal el germen de sus males (nunca los afrontarán en busca de soluciones, por tanto).  Los directores de periódicos influyentes como el Financial Times, también, porque están más preocupados por lo que está sucediendo en España que en Grecia

  José Ignacio Torreblanca nos trae un fascinante y oportuno hallazgo en esta columna –y ya es difícil sorprender en estos tiempos-. Por estos derroteros va:

«Aficionado«, «peccadillo», «guerilla», «fiesta», «machismo«; la lista de palabras que nuestro idioma ha exportado al inglés da que pensar sobre el carácter nacional. Una que, sin embargo, tiene bastante relevancia estos días es «piñata». Así es como ha descrito recientemente James Rickards el modo de funcionamiento de los mercados financieros respecto a la deuda de Grecia. Es el deporte favorito de Wall Street, dice Rickards, que conoce de primera mano el sector: se trata de sacudir todos a una un país o empresa hasta que estalla. En este caso, los caramelos son las comisiones que se llevan los que sacuden furiosamente la piñata.

Frente a la idea de «capitalismo de casino» que se popularizara en los noventa, aquí no hay gente elegante en esmoquin ni hilo musical de fondo, sólo gestores cuyo negocio es la volatilidad: cuanta más inestabilidad en el mercado, más transacciones, y cuantas más transacciones, más comisiones. Y por medio, algoritmos, órdenes automatizadas de compra y venta y complejos productos financieros como los «derivados sintéticos» que muchos expertos confiesan en privado ser incapaces de seguir. Como hemos visto estos días, esta banca siempre gana: primero, trescientos millones de dólares (unos 220 millones de euros) de comisiones (banca alemana incluida) por colocar (incluso se dice, disfrazar) la deuda griega en los mercados; luego, otros tantos de millones por apostar contra ella”.

Ya lo advirtió Naomi Klein en uno de sus best seller americanos: “La doctrina del shock, el auge del capitalismo del desastre” (2007). La autora de “No logo” (2001), había analizado mucho tiempo atrás lo que estaba ocurriendo con datos aplastantes. Klein mostraba el lema aplicado por el capitalismo actual, basado en el economista Milton Friedman: “sólo una crisis real o supuesta, puede producir un auténtico cambio» (en sus bolsillos por supuesto y para llenarlos).

Anoto otra idea para hilvanar al conjunto: El club de los multimillonarios mundiales (según la revista Forbes) se compone de 793 socios y poseen entre todos 2,4 billones de dólares. En un crucero –de esos que se ofertan en invierno- cabrían todos.

Xavi Muñoz presentaba otro cuadro interesante en ARCO: La casa roja, de sólidas, descomunales y ardientes raíces de árbol perenne.

Red House de Xavi Muñoz