Árbol rojo, casa roja

Sleeping tree de Xavi Muñoz

La huelga contra el ruido que inicié hace unos días –lo avisé- me ha sentado bien, según creo. Sin chirridos mediáticos de alto voltaje resulta más fácil pensar. En mi retina este cuadro de Xavi Muñoz (San Feliu del Llobregat, Spain, 1975), poniendo a dormir a un árbol rojo, viene a titular el autor. Yo lo veo vigoroso emergiendo en cada amanecer. Lo descubrí en ARCO, en una de las dos “ferias de la banalidades” que coexisten los mismos días en Madrid. La otra es Cibeles y aún me compadezco de esta pobre –y pese a ello admirada- chica que quizás sería guapa si comiera. Y, aunque no lo creáis, pasó la criba que descartó a la anoréxicas. El brillo de los flashes abulta algo la realidad, porque este cuerpo -como los de la mayoría de las modelos- apenas deja espacio para el estómago. El esqueleto se adorna con hilillos sin carne en brazos y piernas. Un símbolo de las ramas del árbol de la abundancia que nos venden. La pobreza ofrece la misma imagen desnutrida, pero sin glamour.

Trastienda de Cibeles

Sin ruido se hilvanan mejor las ideas, se leen mejor los periódicos. Las rentas salariales caen el triple que las empresariales en 2009. La recaudación de impuestos ha bajado, algo que se apresura a solucionar el gobierno acentuando el afán recaudatorio de forma que ha suscitado la queja de los técnicos de Hacienda. Sí, el árbol rojo dormita. Y muchos ciudadanos enfocan mal el germen de sus males (nunca los afrontarán en busca de soluciones, por tanto).  Los directores de periódicos influyentes como el Financial Times, también, porque están más preocupados por lo que está sucediendo en España que en Grecia

  José Ignacio Torreblanca nos trae un fascinante y oportuno hallazgo en esta columna –y ya es difícil sorprender en estos tiempos-. Por estos derroteros va:

Aficionado“, “peccadillo”, “guerilla”, “fiesta”, “machismo“; la lista de palabras que nuestro idioma ha exportado al inglés da que pensar sobre el carácter nacional. Una que, sin embargo, tiene bastante relevancia estos días es “piñata”. Así es como ha descrito recientemente James Rickards el modo de funcionamiento de los mercados financieros respecto a la deuda de Grecia. Es el deporte favorito de Wall Street, dice Rickards, que conoce de primera mano el sector: se trata de sacudir todos a una un país o empresa hasta que estalla. En este caso, los caramelos son las comisiones que se llevan los que sacuden furiosamente la piñata.

Frente a la idea de “capitalismo de casino” que se popularizara en los noventa, aquí no hay gente elegante en esmoquin ni hilo musical de fondo, sólo gestores cuyo negocio es la volatilidad: cuanta más inestabilidad en el mercado, más transacciones, y cuantas más transacciones, más comisiones. Y por medio, algoritmos, órdenes automatizadas de compra y venta y complejos productos financieros como los “derivados sintéticos” que muchos expertos confiesan en privado ser incapaces de seguir. Como hemos visto estos días, esta banca siempre gana: primero, trescientos millones de dólares (unos 220 millones de euros) de comisiones (banca alemana incluida) por colocar (incluso se dice, disfrazar) la deuda griega en los mercados; luego, otros tantos de millones por apostar contra ella”.

Ya lo advirtió Naomi Klein en uno de sus best seller americanos: “La doctrina del shock, el auge del capitalismo del desastre” (2007). La autora de “No logo” (2001), había analizado mucho tiempo atrás lo que estaba ocurriendo con datos aplastantes. Klein mostraba el lema aplicado por el capitalismo actual, basado en el economista Milton Friedman: “sólo una crisis real o supuesta, puede producir un auténtico cambio” (en sus bolsillos por supuesto y para llenarlos).

Anoto otra idea para hilvanar al conjunto: El club de los multimillonarios mundiales (según la revista Forbes) se compone de 793 socios y poseen entre todos 2,4 billones de dólares. En un crucero –de esos que se ofertan en invierno- cabrían todos.

Xavi Muñoz presentaba otro cuadro interesante en ARCO: La casa roja, de sólidas, descomunales y ardientes raíces de árbol perenne.

Red House de Xavi Muñoz

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13 comentarios

  1. Es que los mercados son el paradigma de la sensibilidad.

  2. Neófito

     /  22 febrero 2010

    Me gustan los cuadros de Xavi Muñoz.

  3. Soto

     /  22 febrero 2010

    Hola Rosa Maria y amigos bloqueros:
    Has matizado el contenido del Post a tope ,si,no cabe duda de que el ruido nos hace mucho daño ,nos desquicia,no somo nosotros y si lo somos lo somos con muchas dificultades.La verdad que el contenido del Post no tiene desperdicio en su totalidad,hay un parrafo que por saber ya yo su contenido, de la forma que está titulado si que me produce también un Shock ..pero emocional..((La doctrina del Shock,el auge del Capitalismo del desastre”)) de Noemi Klein.Interesa el desastre a los señores que caben en el crucero señalado por Rosa y nosotros entramos tambien en e ljuego de los denominados “fondos “contribuyendo a ese desastre,porque como nos dee para viajes ,bautizos ,primeras comuniones,un chalet,cruceros,vacaciones a lo largo del año y la vida artificial pero con un aparente tinte de riqueza todo vale.Voy comentar lo mismo de siempre …¿a donde vamos con este sistema?¿no habria que cambiarlo? ¿podemos? ¿queremos? ¿somos conscientes de la auntentica realidad?
    Otro comentario que realizas para mi no tiene desperdicio:((“Las rentas salariales caen el triple las empresariales en 2009”)).creo y espero que esta realidad se tenga en cuento en El Dialogo Social…¿no es así? ¿Se buscará un equilibrio?…como siempre ,a los empresarios eso les importa dos rabanos y al Ferrán ..ya no digo..!lo demostró!.
    Moitas apertas dende unha Pontevedra que da medo sair a rua ……!vento do Demonio!.
    Muchos abrazos desde una Pontevedra que da miedo salir a la calle….!viento del Demonio!
    Adeus

  4. Hola Rosa!
    Sólo quería decirte que me encanta tu blog porque me transmite serenidad.
    Un saludo

  5. Víctor

     /  22 febrero 2010

    En ese magnífico y documentado libro, Naomi Klein destaca como, tras cada forzado shock, las grandes empresas y sus brazos armados financieros salen reforzados en su poder. Como conseguían aumentar su cuota de beneficios a costa de la renta salarial, como se perdían derechos laborales a cuenta de los “sacrificios” necesarios de las clases trabajadoras para salir de las crisis autogeneradas, como se volvía omnipresente su concepción de mercado (mayor libertad para el flujo de capitales) en perjuicio de gigantescas bolsas de miseria.
    Es apabullante como se repite este patrón ahora mismo, delante de nuestras narices.

  6. Neófito

     /  22 febrero 2010

    ¿Alguién propone un sistema alternativo? ¿Como se llevaría a cabo? ¿En que consistiría? ¿De verdad las empresas y los empresarios son tan malos? ¿Acaso no es legítimo querer ganar dinero? ¿Alguno de vosotros trabaja por amor al arte? Trabajais para ganar dinero? Hasta Xavi Muñoz, que trabaja por amor al arte, quiere maximizar sus beneficios y minimizar las pérdidas. Yo intento maximizar mi salario. No sé vosotros.

  7. Víctor

     /  22 febrero 2010

    Bienvenido Neófito al paraíso de las simplificaciones. El sistema, como cualquier sistema, se fundamenta en relaciones de poder. Es de lo que se trata. La riqueza que existe se distribuye en función del poder que se posee (y por tanto el que se ejerce). Este sistema es profundamente injusto. Una minoría posee todos los resortes de distribución de riqueza. A medida que esta minoría acapara mayor riqueza existe una inmensa mayoría condenada a la miseria. Y esto no es la cuestión simplona de que un empresario pretenda ganar más dinero. El drama es que quien establece las reglas del juego es quien obtiene todos los beneficios, `por encima de personas y naciones.

  8. Soto

     /  22 febrero 2010

    Si,estoy en concordancia con Victor ,hay que huir de todo simplificación e intentar ahondar en la profundidad de las cosas ,por lo menos intentarlo. A parte de que buenamente ,en buena lid ,se quiera ganar dinero ,hay que pensar en los grandes problemas del sobrevivir diario ,antes que el dinero está el factor humano ,y menos que se gane a cuenta de los demás ,pues va llegar el dia en que nos comamos unos a otros.,el dinero no lo es todo y no puede ser que nos haga perder el sentido común y el respeto humano por los demás.
    Apertas agarimosas

  9. Neófito

     /  22 febrero 2010

    Victo, Soto, juraría que me estáis hablando del comunismo y de las dictaduras totalitarias. Una minoria poderosa, con gran poder y que influye en la distribución de la riqueza. En cualquier caso, sigo sin saber nada acerca del sistema alternativo. Quizá simplifique, aunque, mejor dicho, creo que provoco. ¿Conoceis algun sistema justo? Minorias poderosas, sistema injusto, desigualdad en la distribución de la riqueza. Victor: vienvenido al Mundo.

  10. Neófito

     /  22 febrero 2010

    Perdon: BIENVENIDO.

  11. Víctor

     /  23 febrero 2010

    Neófito, por supuesto que estoy en el mundo. Y por ello la injusticia de la condena de miles de millones de personas a la miseria me conmueve y me sirve de aliciente para moverme y ser activo contra la situación. Evidentemente la respuesta a un post no es el lugar para encontrar soluciones mágicas. Pero te hago un par de aclaraciones:
    1. Claro que estoy hablando de totalitarismo. Un sistema que ocupa todos los espacios sociales, tanto individuales como colectivos, solo se puede considerar totalitario. La ideología capitalista empapa todo. Promovida por una minoría sin legitimidad (solo sustentada por su poder económico) impone, con sus decisiones, la condena de una mayoría a una pobreza sin oportunidades.
    2. Las alternativas, muy heterogéneas (hay desde premios Nobel hasta grupos anarquistas), tienen un factor común: Mayor espacio para la participación y la democracia. El principio básico es que las decisiones partan desde abajo, desde las redes sociales creadas por los afectados. Quizás te parezca poco o exótico, pero en numerosos países del mal llamado tercer mundo esas redes democráticas y populares son una alternativa sólida en sus propios espacios vitales, pues se trata de su propia supervivencia. Para ti será estúpido desde tu sillón, pero para ellos es la única forma de evitar que su vida sea dirigida por el FMI, el Banco Mundial, las grandes corporaciones, los mercados de valores especulativos…. Organismos que no han sido elegidos por nadie, solo representan a intereses profundamente antidemocráticos.
    Por si te suena de algo, te estoy hablando de MST de Brasil, los movimientos indigenistas de toda América, los colectivos de mujeres de África Central, los grupos sindicales en las maquiladoras de Centroamérica y Asia, de ATTAC, de las cooperativas de comercio justo por todo el mundo, de los defensores de derechos humanos, de miles de redes sociales,…personas que desde tu punto de vista no están en el mundo. Personas que solo pueden ser despreciadas e invisibles por los conformistas, por los que saben de verdad lo maravilloso que es este sistema.

  12. Neófito

     /  23 febrero 2010

    Victor, precisamente porque no estoy en ningún sillon me permito decir lo que digo. Conozco, no se si muy bien, pero si algo, el África subsahariana, en concreto Camerún, Rep. del Congo, Guinea y El Congro Brazza. Es más, trabajo con una institución religiosa que realiza una labor maravillosa en esos paises. Cada verano empleo mi mes de vacaciones a colaborar con y ayudar en lo que puedo. Y el resto del año, desde mi sillón, trabajo, de algún modo, para ellos. Quizá porque conozco esa realidad, me permito hablar así. Lo último que hago es despreciar e ignorar a esas personas. Solo digo que no conozco un sistema político alternativo y viable al actual.

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