Cómo se fraguan los desastres

Entra la extrema derecha neonazi en el Parlamento alemán por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. Con fuerza: 88 diputados. Pierde escaños el bipartidismo, en particular los socialdemócratas de Schulz, que cosechan el mayor fracaso desde aquella aciaga fecha hace 80 años. ¿Cómo habrá podido suceder?, se preguntan los aposentados. Básicamente, con políticas de incremento de las desigualdades, desvirtuando la verdad y no queriendo ver las evidencias. La consecuencia es que se propicia lo que se dice combatir. Y así ocurre en gran parte de los temas trascendentales por no decir todos.

La rica Alemania ofrecía dos versiones en la prensa. Una crítica y otra que cantaba las maravillas de un país en el que todos eran felices y hasta, sobrados de pleno empleo, buscaban trabajadores para acogerlos en el idílico paraíso. La realidad se ha impuesto en los resultados electorales. Hay mucha gente descontenta, incluso desesperada.

Luego hay que entrar en detalles. Publicitaron el Efecto Schulz como la gran panacea. “ El ‘efecto Schulz’ pone contra las cuerdas a Merkel en los sondeos ”, titulaban  arrebolados vendiendo la piel del oso antes de cazarlo.  La euforia reinaba en las filas socialdemócratas tras secundar durante años las políticas de Merkel con ligeros retoques. ¿Cómo se habrá despeñado en votos? El partido de Merkel también ha sufrido enorme pérdida, un millón.

El bipartidismo menguante y su tenaz prensa de apoyo creen que basta publicitar profusamente sus deseos para que se conviertan en realidad, en contra de la realidad. De forma que terminan propiciando un fiasco. Fomentando lo que les causa alarma. En este caso, que la extrema derecha entre en el Bundestag.

España es otro ejemplo. El Efecto Sánchez lleva el mismo camino que el Schultz como el PSOE no deje de ponerse de perfil en los asuntos cruciales. No es un camino de rosas lidiar con la potente y nutrida ala derecha del partido pero no sirve de excusa. Sánchez habla por fin para buscar la equidistancia imposible que en nada influye en los preocupantes hechos que se suceden. Rodríguez Ibarra pide a Sánchez que forme gobierno con el PP, sin complejos. Gobierno uno, grande y libre. Alemania, la última derrota en sus filas, no les sirve de ejemplo. Albert Rivera se apunta y se incluye en el pack. Son los “gobiernos de concentración” sin ideología dominante en apariencia. En la práctica, conservadores, ultraliberales en lo económico y autoritarios. El líder de Ciudadanos pide suspender libertades: limitar y cerrar  las redes y páginas sin intervención judicial en un hipotético estado de excepción. Sus prelaciones están claras. Siempre lo estuvieron. Y aún andan destacados socialistas repitiendo que Pedro no es presidente porque no quiso Pablo.

Un personaje como Rajoy, un partido como el PP actual, pone peliagudo el apoyo del que disfruta sin sacar los colores. Este miércoles todas las portadas de la prensa de Moncloa y Corte traerán la foto de Rajoy con Trump. El presidente más desprestigiado de la historia de los EEUU. Con grandes afinidades con el nuestro, sin embargo. A los ciudadanos nos costará caro en compra de armamento. Y hasta en imagen: Trump no da precisamente prestigio. La preocupación por Catalunya se desvanece para Rajoy al cruzar el océano para esa promoción personal. Nos cuentan que Rajoy le ha pedido a Trump, el mesurado, ayuda con el tema de Catalunya. Se suma a la historia de los peligrosos esperpentos que ya nos brindó otra afamada pareja: Bush&Aznar.

El domingo en Zaragoza ocurrió un hecho de enorme gravedad. Unos 300 ultraderechistas con banderas de España, aguiluchos y rancia agresividad cercaron una reunión de cargos electos en busca de un acuerdo político para Catalunya. Con alcaldes dentro, incluso el de la propia Zaragoza. Con la presidenta de las Cortes de Aragón a la que dieron un botellazo. Un grave delito en las leyes que se mercó el gobierno. Se ha sabido que al menos un dirigente del PP de Zaragoza participó en el asedio. Y que policías nacionales se convocaron por WhatsApp para comentar e insultar y que algunos participaron en el cerco.  Es inadmisible en un Estado democrático, son garantes de la seguridad de todos los españoles.

No ha tenido apenas repercusión, no la que merece una agresión de tal entidad. Los medios de apoyo le dieron un tratamiento menor y llegaron a calificar a los acosadores de “manifestantes” o « manifestantes por la unidad de España«. No es política, la afectada es la democracia. No había policía suficiente para proteger a los reunidos, lo prioritario es que no se vote en Catalunya. Salieron entre insultos y escupitajos varias horas más tarde.

En la Alemania que va a sentar a los ultras en el Parlamento no gozaban de la tolerancia que tienen en España. Todo avisa. Intensamente, a veces. Y más cuando se siembran bidones de gasolina y cerillas.

Buena parte de los políticos de la asamblea celebrada en Zaragoza eran de Unidos Podemos o las Plataformas. Grupos que han mostrado una cierta tibieza con el proceso catalán y que ahora piden un acuerdo político. No deja de ser curioso. Los ultras no van contra los independentistas por mucha bandera que agiten, van contra la izquierda que pone en peligro el bipartidismo blindado, sus intereses. Todavía prensa y políticos culpan a Podemos del proceso independentista que ya es manipular la realidad. Su modelo está en crisis le den las vueltas que le den.

Miren a Alemania, a la que ha vuelto a meter en el Parlamento a la extrema derecha. A lo herederos de aquel genocida llamado Adolf cuyos pasos políticos fueron de estricta legalidad, por cierto. Hasta que dejaron de serlo. Dense una vuelta por Hungría y Polonia, paraísos ultras y  « la oposición europea a Merkel«, según ABC.  Ambos gobiernos reprochan a Alemania que se les esté culpando por triturar el  Estado de Derecho. Echen un vistazo a la América de Trump. Son un mapa de futuro.

Analicen la España que pierde derechos a manos del PP. Ayudado por partidos que no ven hora de implicarse en serio en lo que nos estamos jugando. O por una pléyade de establecidos, notables en las prosapias de la divinidad culta. Avalar de facto la política incendiaria de Rajoy en Catalunya, del fiscal que nombró y reprobó el parlamento, es toda una declaración de principios. Menos mal que Pedro Sánchez le ha dicho al Fiscal Jefe Mena que sea prudente.

 Las despedidas a la Policía y Guardia Civil e n vario s municipios españoles como si fueran a la guerra contra los catalanes evidencian un problema serio .  El “ A por ellos” de Huelva en particular o el de Castellón son hijos del cerril y arcaico franquismo sociológico que se fomenta desde el pensamiento oficial. El líder del PP castellonense se apresuró a difundir la gesta. La subdelegada del gobierno en Huelva  se apuntó a la cruzada. Al delegado regional en Andalucía estas despedidas le emocionan.

Portada bélica de ABC
 

La portada de ABC del martes, bélica, entiende el diálogo como imposición y derrota, el triunfo como humillación.  “Trapero acata pero no se cuadra”. 2017. Siglo XXI. Pregúntense otra vez qué hacen los neonazis tomando decisiones en el Parlamento alemán.

Lo del “ya te avisé” no suele funcionar. Pero todo esto vino de mucho antes, se vio venir y se dijo. El futuro llega como una bala: vamos camino del desastre por esta senda. Aunque se hagan los sorprendidos una y otra vez los cómplices de la situación. Llega un día que en el que los agraviados, los perdedores de sus victorias, se hartan e incluso empiezan a ver a través de las banderas. Ellos son nuestra esperanza.

La equidistancia no existe

Los viejos amigos de Rosa Parks también lo éramos de Desmond Tutú, otro personaje que puede arder en los altares de la ira por hacer y decir cosas inconvenientes. O por ser mencionado, las sensibilidades andan a flor de piel. El arzobispo sudafricano, pacifista, beligerante contra el apartheid, osó decir: “Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”. Fue una de las personas que mejor definió que la equidistancia no existe. Su búsqueda sí, de ahí que la justicia lleve en su mano una balanza. Humanas aplicaciones, trampas sin fin en los países corruptos, defectos de fabricación, terminan por privar de la exactitud matemática al punto medio. Cuando no lanzan las posiciones al extremo. El peligro de mirar al horizonte torcido es que se equivoca el fin y el camino.

En la tarde de este martes, PP, PSOE y Ciudadanos han hecho una filigrana curiosa: el Congreso en pleno ha votado a favor de no vender armas a países donde haya represión interna y violen los derechos humanos pero los tres partidos han bloqueado que se vete a esos países. A Arabia Saudí e Irak que son bien principales. A estos que no se los toquen. Tras declarar secreto el acuerdo militar, ahora “bloquean el veto al rechazo”. ¿Me siguen? Equidistancia pura, cero grados, ni frío ni calor. Solo que las bombas seguirán cayendo y la persecución del disidente se seguirá ejerciendo. A sangre y dolor, aunque no lo vean. Se han situado al lado del opresor. Con suma elegancia, eso sí. Los grandes medios tampoco están para estas menudencias con lo caliente que se mantiene el asunto de Catalunya.

Rufían –dicho a la persona del mismo nombre-, franquismo, brujas malas, secesionismo, vanidad, banderas del aguilucho que traen la paz, irrelevantes, burdas tergiversaciones, posverdad, carteles señalando alcaldes, portadas señalando políticos, odio, excepción, 23F. Hay que entrar en las webs de los medios o conectar las televisiones tras tomarse dos tazas de tila. Algunos de sus firmantes se verán muy juiciosos y equilibrados, sin duda. Como los mil cultos que han firmado un manifiesto para invitar a no votar en el referéndum porque se ha hecho todo mal.  Toman partido explícitamente, unos pocos lo hicieron en varias causas necesarias, a otros nunca les vimos. Creían mantenerse en el confortable punto medio.

«Machista y fascista asqueroso»  le ha llamado a Ignacio Escolar un individuo al que pagamos con nuestros impuestos en TVE, Javier Cárdenas. No le gustó que criticara el sexismo de su programa Hora Punta. El ministerio de Cultura ya tiene candidato para heredar el Premio Nacional de Televisión de Pablo Motos, al que se le ha concedido este año. Si sigue este Gobierno, que seguirá por la exquisita equidistancia de quienes lo hacen posible. Los mismos siempre.

Como Google, que me ofrece desinteresadamente al conectarme en el móvil noticias del estercolero mediático. “Toni Cantó deja en evidencia al rastas de Podemos”, “Marhuenda estalla ante Javier Sardá”. Ese sórdido mundo que entra por las pantallas a invadir cerebros desvalidos para que lleguen a las manos en sus posturas enfrentadas respecto a Catalunya, mientras les roban su vida y su futuro. 5,4 millones de ciudadanos viven en España con menos de 6.000 euros al año. La cifra ha aumentado. “Al camarón que se duerme se lo lleva la corriente”, pregunten a Rajoy que de refranes sabe mucho. Y, su equipo, de adormideras.

La estridencia de la que hablamos esconde otras posiciones de similar violencia con etiquetas de equidistancia moderada. Y es que siempre se toma partido. Las gradas del que se juega en Catalunya están repletas y brillan al sol sus apuestas. ¿23F? por favor, tengan un respeto por las víctimas de nuestra historia, más aún por estar tan cargada de pronunciamientos. Los fusiles de asalto no se venden en las urnas. Igual más en los bloqueos de los vetos.

Empezó con un “este dice, el otro dice” para que el consumidor se surtiera de opiniones al gusto y no de datos. Y ya vale todo. Juana Rivas, la madre que no quería entregar a sus hijos a su exmarido maltratador, condenado por la justicia como tal,  fue otra víctima de la mal llamada equidistancia. Sus hijos más, ahora están con él. Cada día y cada hora.

Hace años bautizamos a esta degeneración de la equidistancia, como equidistania. En Escolar.net. Y en Equidistán, el país de los equidistanís, el maltratador estaba en el mismo plano que el maltratado, la víctima a la par que su verdugo. Peor, algo habría hecho para merecerlo. Los grandes atropellos en la consideración de las infracciones nimias en los juicios mediáticos. Siempre al lado del opresor.  La situación ha empeorado gravemente. Una política destacada como Inés Arrimadas, que sufre intolerable insulto en un tuit y recibe múltiples apoyos de todo signo, se permite decir a otra, Anna Gabriel, amenazada de muerte a través de pintadas en la puerta del edificio donde va a hablar ¿Qué esperaba?, tan concluyente de su personalidad y objetivos. Y no ocurre absolutamente nada. A mi se me heló la sangre en las venas, no soy nada equidistaní.

Cada acto de nuestras vidas implica una elección. Lo exigible es la honestidad y el equilibrio. Equidistán está dejando una niebla turbia que distorsiona el horizonte.

*Publicado en eldiario.es

eldiario.es, periodismo en tiempos difíciles

Los que hacemos posible eldiario.es en la redacción de Madrid

eldiario.es cumple 5 años en un momento especialmente intenso que invita a reflexionar sobre el periodismo y sobre la sociedad a la que sirve y en la que se desarrolla. De todo lo sucedido en este lustro, lo que parece más grave es la pérdida de referentes. Cómo se fue gestando la confusión para que haya dejado de ser rotundo el valor del propio periodismo, de la verdad, de la justicia, e incluso de la democracia. Los pilares existen aunque no del todo nítidos en esa nebulosa.

Cuando nació eldiario.es la España de la indignación había sido vencida por la que decidió darle mayoría absoluta al PP en elecciones municipales, generales y europeas. Todo el poder. Empezábamos a sufrir los drásticos tajos de la tijera en todo lo que sostiene el Estado del Bienestar, la peculiar forma de venderlo, un quitar que parece un dar. Estalló por desbordamiento la corrupción. Emergió de nuevo la protesta en otra forma de ejercer la política. Y al final el PP sigue mandando con una minoría que apenas se diferencia de la mayoría absoluta, sostenida por unos medios que cada día se alejan más de su razón de ser que en absoluto es convertirse en una extensión del poder. Añades banalidad y relajación del rigor y la suma da negativa.

El periodismo siguió su degradación. Pasó de las ruedas de prensa sin preguntas a las comparecencias por plasma del presidente del Gobierno. De verle huir de los periodistas por los pasillos del Senado, a ensalzar la soberbia que despliega actualmente en sus comparecencias parlamentarias. Los medios en crisis ya venían perdiendo audiencia y prestigio, se prodigaron despidos selectivos, cierres y EREs.  De sus víctimas surgieron periódicos de Internet con propósito de ser competitivos. Buscando las rendijas de la posibilidad como había anticipado el gran teórico John P. Barlow. Uno de los primeros, eldiario.es fundado por Ignacio Escolar tras ser despedido de la dirección de Público. Más de trescientos medios de Internet se pusieron en marcha en estos años, con mucho esfuerzo y desigual fortuna.  La oferta informativa, el periodismo, se ha transformado con ellos.

Asistí al nacimiento de eldiario.es desde el principio. A la sensatez, preparación y entusiasmo del equipo inicial. Formé parte hasta de la “precuela”: Zona Crítica se publicó a partir de Mayo de 2012, abriendo paso a eldiario.es que se estrenó el 18 de septiembre. “Aguirre se va retando a Rajoy” y “El oscuro rastro del sucesor, Ignacio González” fueron noticias del día. La viñeta de Manel Fontdevila lo completaba. La economía con “El banco malo comprará activos tóxicos casi a la mitad de su valor”. Reportaje destacado “La Alemania que no se ve”, la precariedad en el país que domina la UE y nos ponen de modelo. Parece que fue ayer. Y cuántas cosas han cambiado.

eldiario.es contenía desde el inicio focos poco usuales en los medios: Desalambre, el blog de los derechos humanos,  activismo y libertad de expresión. Con el tiempo se incorporaron otras secciones infrecuentes y que valoro como lectora: El Caballo de Nietzsche por los derechos de los animales, Retrones, visibilizando la discapacidad, por ejemplo. Y, poco a poco, se hizo apuesta clara por valores indispensables como la defensa del feminismo.

Las historias se trazan día a día y así han pasado cinco años completos. El propio Nacho Escolar destacaba las noticias exclusivas que cambiaron el rumbo diseñado de algunos atropellos. Con narices solemnes que se inflaron al ser descubiertas. Aunque falta mucho por hacer, muchas voces para informar sin coartadas. El periodismo independiente nunca fue fácil.  En algunos momentos se torna realmente complicado.

La apenas una decena de periodistas de los primeros tiempos se han convertido en 70 en la ahora amplia redacción y, en el doble, contando las ediciones locales. Una redacción joven, con ideas e ímpetu. Los socios son ya más de 21.000, con lo largo que parecía el camino hacia los 5.000 primeros. Compruebo, por los comentarios, que muchos se sienten realmente involucrados en el proyecto. Produce una cercanía estimulante. Se entendía bien que en el kiosco se pagan los periódicos de papel, pero no se compra ni papel ni pantalla, sino su contenido.

Si todo pudo ser menos difícil, en el periodismo he sido una auténtica privilegiada. Trabajar en Informe Semanal cuando era un gran programa de reportajes, comprometido y valiente como pocos. Colaborar en El País cuando suponía el cénit y enorgullecía hacerlo. O formar parte de eldiario.es, un medio renovador, el periodismo real en el siglo XXI, que se ha vuelto indispensable a través de estos cinco años de vida.

Resalta aún más si se mira alrededor. Cuando veo las peripecias que pasan otros periodistas, sus sonrojantes cesiones, pienso lo afortunada que soy por estar aquí. Otra vez. Escribo sobre el tema que elijo, lo que quiero, como quiero, según mi propio criterio. Reconozco que dada la escandalosa actualidad y los tiempos que corren, a veces son de temer reacciones. eldiario.es las afronta. Oigo a periodistas quejosos de las críticas a la peligrosa involución que sufrimos los ciudadanos en España, ellos halagan al poder con total libertad.  Publico en Zona Crítica con gente honesta, a través de opiniones diferentes que a veces no comparto y a veces me entusiasman. Me siento parte de lo que eldiario.es implica.

El periodismo es esencial en tiempos difíciles como estos.  No es opinable -por mucho que se grite- que estamos perdiendo derechos, es una realidad constatable. Los derechos se ganan todos los días y el derecho a la información veraz es básico porque termina siendo instrumento para llegar a los demás, para saber por qué mantenerlos. Seguir relativizando valores esenciales, la verdad, la democracia, la justicia, nos conduce al abismo. Hay que seguir andando en suelo firme, con bases sólidas. Considero necesario apoyar el periodismo honesto. Yendo al kiosco virtual, haciéndose socio. Gracias, si eligen el nuestro. Y gracias sobre todo a los que ya están ahí cada día.

*Publicado en eldiario.es

Un paso atrás en la reforma para una RTVE independiente

Roto el consenso en el Senado, la ley para la reforma de RTVE parece encaminarse a mantener hipotecada la televisión pública estatal.  El aumento de la manipulación en los informativos o los nombramientos unilaterales ya mostraban la escasa inquietud del PP por perder su hegemonía en el medio. Y este miércoles su estrategia dio la cara en el Senado. Y reveló qué otros partidos colaboran.

A instancias del PP, la elección del director de RTVE debe ser apoyada por dos tercios del Congreso en primera votación (234 diputados) o por tres quintos en la segunda (210). Y se ha suprimido del texto acordado por consenso en el Congreso que sea “imprescindible el apoyo de cuatro fuerzas parlamentarias”. El PSOE se abstuvo. Ciudadanos verbalizó lo que esto implica: que basta el acuerdo de PP y PSOE para el nombramiento.

El otro cambio significativo cifra en diez el número de miembros del Consejo de Administración. Paritarios, eso sí. En caso de empate, el voto de calidad del director prevalece. Es decir, se le dota de un poder añadido. El portavoz del PSOE, Oscar López, dijo que  la ley daba respuesta a la gubernamentalización de RTVE y lo logrado “no es la solución total, pero es un gran paso”.  Cabe preguntar por qué no es la  solución total, qué lo impide, cuando ya  había un acuerdo mejor en el Congreso. El PSOE niega que haya pactado con el PP e insta a revertir en la Cámara baja las modificaciones la próxima semana cuando se apruebe la ley, sin explicar sus diferentes posturas.

Es verdaderamente notable que los partidos que mantienen a Rajoy en la Moncloa y, como consecuencia, q ue son cómplices de que la radiotelevisión pública sea una vergüenza expresen quejas y resignaciones por lo que está en su mano cambiar. El PP tiene mayoría en el Senado pero no en el Congreso si estos partidos quieren. RTVE no vive una época normal, la tergiversación de los hechos y la servidumbre al PP  llenan páginas en la historia de la desinformación interesada. El Consejo de Informativos no deja de denunciarlas.

Los telediarios ocultan o desdibujan noticias que perjudican al PP, en particular las que les implican en corrupción, según estos informes documentados. Rajoy en la Audiencia Nacional respondiendo en el proceso de la Gürtel se situó detrás del bloque de internacional. Cuando compareció en el Congreso por la misma causa, abrió los informativos resaltando con gran despliegue sus palabras y su imagen sobre las de sus oponentes.  Contabilidad no oficial, llaman los telediarios a la caja B de dinero negro. Inflan las noticias económicas para resaltar la creativa versión del PP sobre el paro, las pensiones o el crecimiento económico, ocultando los factores negativos que cambian el contenido. Han llegado a emitir un ideario del PP –de los que se suelen distribuir para uso interno- como noticia.

Cifuentes declarando por la corrupción del PP en Madrid aparece bajo el rótulo “reafirma su compromiso con la honestidad”. Hacen campaña declarada contra los adversarios del PP, contra Unidos Podemos en particular siempre teñido de venezuelas o relegado en las rondas de opiniones. Las tertulias han agravado sus mensajes. Esta misma semana en «La noche en 24 horas» se sugirió con escaso eufemismo que la alarma por una furgoneta en la Sagrada Familia de Barcelona que emitieron los Mossos era un ardid de campaña por la independencia.

Cuando hay un informativo modélico, como es la 2 Noticias, destituyen al director. Acaba de ocurrir con José Luis Regalado. En el entretenimiento, nos brindan una «Hora Punta» en la que Javier Cárdenas promociona a todo friki investido de experto que encuentra. Esta semana uno aseguró que los huracanes los crea el hombre sembrando productos químicos en las nubes.

No tiene explicación alguna apuntalar al PP en su gestión de la televisión pública. Todo lo contrario, esta etapa maldita debería ser punible. En ella, además, se está ensombreciendo el trabajo de buenos profesionales que han de ejercer su labor en medio de dificultades inadmisibles. TVE desborda bruma desde las pantallas y muchos ciudadanos han dejado de verla. Desentendiéndose de que es suya. Si algunos practicamos a ratos ese esfuerzo, es para saber qué ven los entre 1.700.000 y 2.300.000 espectadores que siguen las distintas ediciones de los telediarios.  Gran parte de ellos no se enteran de hechos que les afectan. Han adquirido una visión distorsionada de la realidad. Con consecuencias. La desinformación está en la base de grandes disfunciones que se engullen.

La información y el ocio están cambiando a ritmo vertiginoso a través de Internet y de las plataformas de vídeo a demanda, pero hay millones de personas que prescinden de estas herramientas. Hace un año el CIS reiteraba que un 51% de los encuestados jamás usa Internet para informarse de política o sociedad. En cambio, el 65% atiende todos los días las noticias en radio o televisión.

RTVE ha tenido dos grandes períodos de independencia. Por consenso de todos los partidos con Fernando Castedo, e Iñaki Gabilondo en los informativos. Unos meses en 1981, agostados por el presidente Calvo Sotelo. Y en la etapa de Zapatero, en particular con la dirección de informativos de Fran Llorente. Por acuerdo de PP y PSOE que sumaban el 77% del electorado. En el resto, y con gobiernos socialistas y conservadores la manipulación fue también estandarte de la Casa, con mayor o menor intensidad.

Vivimos difíciles tiempos para el periodismo. Ostensibles intereses influyen en la información. Una televisión pública que ofrezca, en competencia, el servicio a los ciudadanos y mayor imparcialidad, no se puede conformar con “un paso”.  En la tierra del mal menor tenemos amarga experiencia de problemas enquistados. Es una peligrosa tentación postergar las soluciones necesarias por cuotas pírricas de poder.

Otro 11 de Septiembre

Otro 11 de Septiembre. Es la tercera entrada del blog con el mismo título y casi idéntico texto. Lo escribí en 2010. Después de grandes cambios personales como lo fue el ERE de TVE en donde trabajaba y muy a gusto. Antes de la indignación, de querer y lograr reinventarme y empezar otra vez. Antes de los libros que ahí siguen como cimientos, antes de Eldiario.es, neófita entonces en un Twitter más confortable. Antes de tocar el cambio con la mano, de ayudar en el empeño, antes también del desencanto.  Pero mi 11 de septiembre -y al final parece que somos muchos quienes tenemos el nuestro- era y es así, como lo publiqué la primera vez en 2010:

Uno atraviesa los años deteniéndose apenas en el día en el que nació y en los que lo hicieron los seres queridos, o en los que aquellos murieron. Encuentros, despedidas, compromisos señalados. Y pasan los años sin saber cuál será la fecha en la que otros te recordarán porque te fuiste. Un día cualquiera para ti hasta entonces, por el que pasaste decenas de veces sin reparar en él. Uno atraviesa los días sin saber que algunos se fijarán de forma indeleble.

Probablemente el 11 de Septiembre sea para mí un signo imborrable en el calendario. El primero fue el de Chile en 1973. Amanecía un futuro a estrenar con grandes destellos de promesas. Los libros de la Universidad me detuvieron en el caos que padecía América Latina. Bolivia, Panamá, Uruguay, Argentina en ciernes, Cuba siempre, vivían en dictaduras, igual que España. En el resto, la democracia era muy precaria. Había preguntado un día en clase de COU sobre el diferente destino de los conquistados del norte y del sur del continente. “A los del norte los mataron a todos”, comprendí. A los del sur les robamos y les dejamos genes, cultura y escala de valores. Chile era la esperanza: el socialista Salvador Allende y sus reformas… imposibles. Duele amanecer con la esperanza rota por los tiros que cercenan los sueños. Un botarate –como suelen serlo todos los golpistas- acabó con ellos. Vivimos apasionadamente la peripecia, el final de toda confianza en una solución. Los muertos, los torturados, los despojados, los desaparecidos. Las manos cortadas del asesinado Víctor Jara solo porque cantaba con candente ingenuidad. Al amor explotado de Amanda, contra el vecino dictador de Guatemala, Rios Montt, por la paradoja mil y ciento repetida: “Mi padre fue peón de hacienda, y yo un revolucionario, mis hijos pusieron tienda, y mi nieto es funcionario”. El dolor mortal de Pablo Neruda que me había descubierto que cualquier noche se pueden escribir… los versos más tristes. Como querer fuera del amor.

Un 11 de Septiembre, Cataluña comenzó a volver a celebrar su Diada nacional.  Y recordé que los aragoneses lo veíamos como un agravio comparativo. Los sentimientos nacionalistas son muy atávicos. Todos. Para mí ya no, en un mundo global. De hecho la Europa sin fronteras, no deja de levantarlas como cerrojos y los siento en el alma. Esto es lo que más ha cambiado 7 años después. En 2013, añadí cómo los catalanes se disponían a celebrar una Diada decisiva con el independentismo por bandera y con el nacionalismo español enfrente. Se han mezclado tantos intereses, tan burda guerra sucia, que se ha creado un callejón sin salida. La política y la lógica se desdibujan a la sombra de dineros y poder.  Ojalá logren festejarlo los catalanes sin zancadillas.

Otro 11 de Septiembre, en 2001, presenciamos en directo por televisión como las dos torres del país líder mundial se derrumbaban como si fueran de arena, como en un sueño. Habíamos contemplado, desde su restaurante en la cumbre, el Empire State, maravillados por el esplendoroso Nueva York que se abría a los pies,  osada y vibrante línea del cielo, paisaje urbano del siglo XX. Y de las enhiestas torres soberanas ya no quedaba nada. Ni los muertos que nunca vimos. Y algunos supimos que venían malos tiempos. Ceguera fanática usada como excusa para un cambio social. Merma de derechos civiles, militarismo, ascensión y desborde del capitalismo, la guerra, la tortura, las invasiones que no encuentran lo que dicen buscar porque no es lo que nos cuentan lo que buscan, la trampa financiera que nos ahoga. A mi padre le quedaban exactamente 5 días de vida y ni siquiera llegó a enterarse del acontecimiento que tanto hubiéramos comentado. Desapareció su imprescindible presencia, demostrando que la vida sigue de todos modos.

Un 11 de Septiembre, en 1984, la que murió fue mi madre. Tan pronto. Y, un día, mucho después, conocí sus secretos anhelos, su dolor, sus esperanzas y sus sueños, apenas en signos, a través de unos recortes de periódicos guardados en primorosa carpeta, que hilvanaron mejor los recuerdos. Instalando la certeza de cuánto más debió hablarse. No fuimos tan distintas.

Múltiples sinrazones tiñen este nuevo 11 de Septiembre, dije y digo. El mundo es aún peor. La inacción permite avanzar insanas mareas y campar a sus anchas. Pero el calendario es un convencionalismo. El futuro se llena de doces, treces, catorces y mucho más días, más onces, incluso. Lo vivido sólo sirve para poner el pie, si es en sólido, y utilizarlo de impulso. Para saber desbrozar del camino lo útil de lo fútil.  A través de los 11 de Septiembre componiendo de continuo la Ítaca eterna. Sorber de la vida la felicidad mientras se abre a nuestros pasos, sobre las grandes frustraciones y los dolorosos desgarros. No queda más. Ni menos. La melodía continúa.  Ésta es la que escucho los 11 de Septiembre. «Dame un beso para construir un sueño».

Los desafíos que se ocultan tras las banderas

En la empresa de formación de líderes de mercado apuntaron, quizás, el lema: los partidos del bipartidismo (y sus soportes) son «constitucionalistas». Gentes de orden –vienen a definirse– que no tuvieron ni el menor reparo en cambiar en tres días de agosto (2011) la Constitución del 78.  En su reforma del artículo 135, consagraron que el pago a los acreedores del Estado «gozaría de prioridad absoluta», por encima de cualquier necesidad de los ciudadanos. Los «constitucionalistas» de PSOE y PP lo firmaron sin complejos –» muy contento», Rajoy– y a Albert Rivera que andaba ya en Cataluña con sus Ciudadanos no se le oyó un ruido.

Curiosamente, la Deuda Pública española va desde entonces al galope. El Gobierno del PP la ha incrementado en niveles y ritmo de récord y ya debemos más del 100% del PIB y más de un billón de euros. A pagar, con intereses, por encima de nuestra salud, educación o pensiones, si es el caso. Esto sí que es un desafío. Y conviene recordarlo estos días en los que tanto se abusa del término para circunscribirlo a Cataluña.

Como los más 40.000 millones de euros, según ha dicho el Banco de España, más bien 48.000 con suerte, que se dan por perdidos del rescate bancario. Echen cuentas. Es ese mismo que no nos iba a costar ni un euro a los contribuyentes. Inolvidable la convicción con la que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaríaaseguraba la gran virtud de la «reestructuración bancaria», sin coste para los ciudadanos. Redondear esta jugada y seguir tan satisfechos sí que es un desafío. Como endosarnos la quiebra de las  autopistas. También sale del erario común pagar las pérdidas a las constructoras privadas, ustedes ya saben.

Y mientras la atención mediática la centraban en Cataluña, el BOE publicaba este miércoles el acuerdo comercial de material militar del Estado español con Arabia Saudí. Sin ninguna consideración a las críticas por su participación en los ataques a Yemen o a la financiación del terrorismo yihadista que se le atribuye. España ha incrementado exponencialmente la venta de armas a la cuestionada monarquía saudí. De 2013 a 2016 le ha vendido armamento por valor de 1.361,42 millones de euros. Más aún, el Gobierno decretaba en el BOE el secreto del acuerdo. Un órdago mayúsculo del que nada dicen los «Constitucionalistas del 135», ni la mayoría de los medios.

Mientras tanto, los multimillonarios se han duplicado con creces en los últimos cuatro años de la era Rajoy. 549 personas disponen de un patrimonio superior a 30 millones de euros. Ya es salir vencedor de un órdago descomunal que las víctimas de estas políticas acepten como normal el aumento de la desigualdad que les perjudica.

Menos mal que vivimos una «primavera del empleo», según la ministra Báñez, aunque la contradiga la realidad. Un milagro que cambia un empleo aceptable por cuatro precarios. A cuatro trabajadores, por tanto, que han de vivir con la cuarta parte de un salario.  O que contabiliza como contrato los de 1 semana. Se llama Reforma laboral y es la que manda a la calle a 266.362 personas en un solo día, el 31 de agosto, fin de temporada.  Ya es triunfar en los desafíos que la degradación abismal de trabajo en España cuele y que la delegada del Gobierno en la materia se permita mofarse sin atisbo de pudor.

Se puede hacer de otra manera, como Portugal, pero parece que los «Constitucionalistas del 135» no están por la labor.

Ya hablamos de la inolvidable comparecencia en el Congreso de Rajoy para responder de corrupción sin siquiera nombrarla. Y de su ostensible altanería para dejar bien claro que la oposición susceptible de echarlo por una moción de censura, no lo hará. Y de las cuevas de Alí Baba plagadas de altos cargos del PP que los utilizaron para aprovecharse hasta de sacar tajada de los colegios. Y el triturado de los ordenadores de Bárcenas, de la empresa, como dijo sin sentir mayor vergüenza democrática la vicepresidenta. Ya es desafío presentarse de esta guisa a las urnas y conseguir el gobierno por el apoyo de otros partidos.

No es la única bandera, por cierto, que se usa para tapar el saqueo de la público, la catalana acumula tras de sí la indescriptible y larga rapiña del clan Pujol y la política de comisiones por obra pública que ejecutó la derecha y obvió la izquierda. «Son nuestros ladrones», ya saben.

A todo esto ayuda la colaboración inquebrantable de algunos medios, en apuros económicos, ideológicos o profesionales. La prensa, radio y televisión en campaña de apoyo de cuanto Rajoy es y representa, junto a sus socios y colaboradores necesarios. Con una televisión pública estatal, RTVE, de auténtico bochorno y que corre el peligro de no cambiar en otro enorme desafío a la lógica.

O esta proliferación del odio ultra, las agresiones y el desequilibrio a la hora de afrontarlos. Las  mujeres están siendo atacadas como en las tribus más cerriles y, las progresistas, en medio de un clamoroso silencio.

Órdago a la grande es echar abajo desde el gobierno que no se corte la luz a usuarios sin recursos como había impuesto el nuevo Ayuntamiento de Valencia.  O rechazar obras de menor costo económico y gran aprovechamiento social como en el de Madrid, ayuntamiento que además ha disminuido la deuda. Por dinero no es. O vender viviendas sociales a fondos buitre y no recibir otra crítica mediática que al acento de una relaxing cup of coffee. O comenzar el curso escolar en la Comunidad de Madrid -y no será la única- con niños en barracones y cientos de ellos desplazados.

La sociedad española tiene ante sí grandes desafíos, sin duda. La comprensión, el diálogo, la altura de miras. Recuperar la sanidad, la educación, la cultura recortadas y preteridas. Aprender a ver, rescatar la dignidad, priorizar la decencia, dejar de engullir la corrupción y la mentira, la hipocresía. Aventar de nuestras vidas la crispación interesada, la desesperanza imbuida. Mientras, los «Constitucionalistas del 135» harían bien en enfrentar el soberano desafío de devolver los derechos mermados a la ciudadanía. Y, junto a los medios, no dar por hecha una miopía generalizada que no sabe ver tras las cortinas de humo.

Nuevo curso: el futuro no siempre es lo que parece

Con tozuda tenacidad, España comienza curso político cuajado de anomalías. Las que arrastra, agravadas. Con un Gobierno en minoría que actúa como si dispusiera de mayoría absoluta y para largo tiempo. Con una prensa oficial entregada a sus tesis, cuarto poder para servirle. Pese a la corrupción, el autoritarismo, la involución o los agujeros profundos de una gestión económica que tapan cifras macroeconómicas cogidas con pinzas. Con el horizonte inmediato del referéndum catalán que muchos usan a su conveniencia y que no oculta los defectos de base. Con repetitivas consignas políticas que saben a huecas.

Nadie hubiera dado un euro por la continuidad de Rajoy como presidente y del PP como gobierno tras los SMS al tesorero Bárcenas en la cárcel, la precarización estructural del empleo, la Ley Mordaza, el destrozo de la Justicia, el escándalo constante de RTVE, o el desprecio con el que tratan a la oposición. Para muestra la última comparecencia de Rajoy que ni mencionó la palabra corrupción por la que declaraba. Y ahí le tienen, les tenemos, sembrando la sensación de que es otra cadena perpetua de la que los españoles no pueden librarse.

Les propongo mirar un poco más allá, a lo que muestran otros datos menos tenidos en cuenta.

Rajoy es presidente del Gobierno habiendo logrado 7.906.185 votos, el 33,00 % de los emitidos, que le proporcionaron 137 diputados. Precisó los recibidos por Ciudadanos –cuyo presidente Albert Rivera había declarado con insistencia que jamás le prestaría tal ayuda-, Coalición Canaria y la abstención de los diputados del PSOE, excepto 15 que votaron en contra. Para aprobar los presupuestos Rajoy ha logrado los apoyos que necesitaba, a cambio de diferentes concesiones del presupuesto general.

Hemos de recordar una vez más que el PSOE consumó un auténtico golpe interno expulsando de la secretaria general a Pedro Sánchez. Y éste dio paso a la inmediata abstención que otorgó el Gobierno a Rajoy. En contra de sus 5.424.709 electores que habían acudido a las urnas convencidos de que su papeleta no serviría para que el presidente del PP siguiera en la Moncloa. El PSOE hoy cuenta con los mismos diputados, 85, Sánchez de nuevo como secretario general y Rajoy continúa al frente del gobierno. Seguro y muy crecido.

En el mismo tono humillante que empleó con todos sus oponentes en el Congreso, quiso tener una deferencia paternalista hacia el PSOE, representado por su portavoz Margarita Robles. La acusó con falsedades pero, en aras del quien bien te quiere te hará sufrir, explicó: “ Lo hago para favorecerla. Para mí el PSOE es el principal partido de la oposición, si no le parece bien, me puedo dirigir al señor Rivera… ”.  Como broche final, retó a la oposición a que le presentara otra moción de censura.  Una provocación arrogante de alto significado. Rajoy parece saber que no lo harán. Nunca es el momento. Por prepotentes que sean sus desafíos. Los ministros del PP se distraían con móviles mientras hablaba Rivera y tampoco se molestó.

Nunca es un futuro demasiado largo.

Los análisis de los resultados electorales demuestran que más de 5 millones de los votos obtenidos por el PP corresponden a mayores de 45 años. Sobre todo mayores de 65, cantera de la que obtiene 3 millones largos. Los mismos segmentos que votan mayoritariamente al PSOE. Similar porcentaje, menos votos. Son, por ejemplo, más de 1.400.000 los mayores de 65 que depositan su confianza en el PSOE. En las últimas elecciones para que no siguiera Rajoy, conviene insistir. De no captar votos en tramos más jóvenes, ambos partidos van camino de perder clientela esencial.

Por el contrario, Unidos Podemos superó en votos a sus competidores entre los menores de 45 años. La mitad de los 5 millones de votos recibidos fueron de personas entre 25 y 45 años. Los principales resultados de Ciudadanos están en el segmento de 35 a 54 años. Un tercio de los 3 millones de votos que recibió.

España es un país muy envejecido, los mayores de 65 son casi el 19% de la población. Mientras disminuye el número de jóvenes que apenas llegan al 15%, ni aun extendiendo el tramo, desde los 15, hasta los 30 años. Consecuencia de la precariedad que impuso lo que llamaron crisis, muchos jóvenes han emigrado. Encima, encuentran dificultades para ejercer su derecho en las eleciones por el voto rogado. Tenemos ya en España un crecimiento vegetativo negativo. Esta composición demográfica  es letal para poder mantener los mínimos de la sociedad del bienestar.

Pedro Sánchez apuesta, dice, por hacer una oposición de Estado, que viene a ser más bien lo que se entendería como una colaboración de Estado en asuntos como la independencia de Cataluña y algunos otros. Apuesta por ser la alternativa a Rajoy, lo mismo que él, y ambos por el bipartidismo.

El Barómetro del CIS de julio, el último por ahora, opta, como los medios convencionales, por ese bipartidismo irreal. Pregunta por el Gobierno y su presidente y por la oposición y su líder. Solo están el PP y el PSOE, es decir  poco más de 13 millones de votos de los más de 24 millones emitidos.  Reciben calificaciones muy severas. Solo al 10% le parece buena la actuación del Gobierno y superan la mitad quienes la estiman mala o muy mala. Más repartida la nota del PSOE como oposición entre el regular y el muy mal, solo el 6,4% considera que es buena su actuación. Rajoy inspira poca o ninguna confianza al 80% de los encuestados. Y Sánchez al 78,5%

La mayoría de los sondeos hablan de una remontada espectacular del PSOE con Pedro Sánchez. Los sociólogos llaman a ese ascenso transitorio por un cambio de liderazgo reciente “Efecto luna de miel”. Luego está el Efecto Sánchez en sí cuyo recorrido ya conoció en su primera etapa.  Y que podría repetir camino por la indefinición en asuntos clave. Porque la oposición o colaboración de Estado, las comisiones de estudio, dan escaso fruto cuando se precisa un auténtico zafarrancho de limpieza en esta porqueriza.  Todo puede ser, sin embargo. En breve, en Alemania, comprobaremos en qué quedó el Efecto Schultz, tan promocionado. El socialdemócrata de íntima colaboración con los neoliberales de la UE viene desinflado desde hace meses.

Todavía es mayor el abismo cultural y tecnológico entre los extremos de la población española. Los jóvenes a quienes se corta el futuro ya no leen los periódicos del sistema que defiende el bipartidismo, ni oyen sus radios, ni ven su televisión. Se gestionan información y ocio por sí mismos, en contenidos y horarios, a un nivel que gran parte de los mayores no acierta ni a comprender. No atienden tampoco, por tanto, a sus mensajes y dogmas. Van a votar con ojos nuevos, evidenciando que lo que hay no les gusta. Obvian los ataques a sus opciones políticas. Más aún, reaccionan, reafirmados, cuando arremeten contra su ideología o las salidas a su incierto futuro. Saben de qué forma la precariedad merma el Estado del Bienestar, los servicios. Ni en sueños piensan que llegarán a cobrar una pensión por este camino. No les creen. Y, difícilmente olvidarán todos, algunos sí, cuando vayan envejeciendo su propio calvario.

El nuevo curso -y cuantos vengan- encontrará a políticos con futuros cortos, erráticos afrontando los retos, centrados en la endogamia, si no son capaces de ver la sociedad a la que representan. La primera lección del curso es aprender a mirar y a escuchar las evidencias. La segunda saber entender que el tiempo avanza inexorable, con sus sumas y abandonos. En definitiva, que el futuro suele ir hacia adelante.

Nube tóxica tras la «exclusiva» de El Periódico

La noticia es que un diario presenta un documento falseado, sin advertirlo, para poner en cuestión a la policía catalana. Afirma que recibió una información sobre el atentado de La Rambla sugiriendo que la ignoró. La noticia es que ese diario, El Periódico, hace pasar como  documento (y de la CIA norteamericana) lo que resulta ser la transcripción de una comunicación oral, según aclara el director una vez detectados sus errores de bulto. La noticia es que los Mossos afirman rotundamente en rueda de prensa inmediata: “Lo que ha publicado El Periódico es un montaje”. Y nadie lo lleva a titulares.

Lo clamoroso es que no haya una reacción masiva del periodismo, de sus profesionales, ante hechos de tal gravedad. Más aún, que, cuando la hay, sea de corporativismo ciego y selectivo. La FAPE, Federación de Asociaciones de la Prensa de España, ha tachado de «intolerables» los ataques del conseller de Interior catalán y del mayor de los Mossos contra El Periódico. Lo enormemente relevante es que los medios conviertan en noticia el contenido de lo publicado en el diario en cuestión, dándole cancha incluso cuando era visible la treta (nadie disfraza un documento por casualidad, y no cabe obviarlo). Lo reseñable es que se sucedan las entrevistas en los programas punteros de radio y televisión.

No es algo que ocurra fácilmente con exclusivas serias de otros medios. Pueden seguir el recorrido de varias de eldiario.es que tuvieron escaso eco –o ninguno- . Por ejemplo sobre los SMS de los reyes a su amigo López Madrid, dándole apoyo en una de sus imputaciones delictivas, la que le implicaba en las Tarjetas Black. Por ejemplo, en varios extremos de los Correos de Blesa, silenciados tanto los procedentes de eldiario.es como de Infolibre. Las Cloacas de Interior de Público. Los Papeles de Panamá sufrieron también profundas mutilaciones al ser servidas en grandes medios.

Para gustarles tanto las noticias, como escriben, algunos medios hacen enormes sacrificios de privación. Por tanto, el hedor que desprende la “exclusiva” de El Periódico y el tratamiento por sus colegas adquiere características de nube tóxica.

Ya saben que pasaron por alto la especie de spanglish en la que estaba redactada “The Nota”. Al final ni era la CIA, sino, dice ahora el director de El Periódico, NCTC, el Centro Nacional Antiterrorista de EEUU, y ya no es comunicación verbal sino escrita. A esta ni le dieron credibilidad Generalitat y Gobierno Central, ambos. Hemos sabido que se reciben cientos de alertas similares. Lo hemos sabido quienes leemos eldiario.es o Twitter, no la mayoría que sigue grandes medios. Esta noticia, vaya por dios, no ha merecido su atención. La verdad en estos tiempos parece un valor en quiebra.

Compaginan con total desparpajo el supuesto aviso de la CIA, o quien sea, en Mayo, con lo que llamaron “reacción improvisada de los terroristas al ver volar su arsenal de Alcanar”. Muy relevante lo que apunta Íñigo Saénz de Ugarte en este artículo y las preguntas que suscita el segundo documento publicado hoy en El Periódico:

 ¿Por qué los servicios norteamericanos envían en agosto el aviso que ya habían enviado en mayo a un organismo que también lo había recibido en mayo?”. “¿Lo pidió el CITCO que dirige el comisario José Luis Olivera, implicado en algunas de esas operaciones policiales sospechosas con marcado acento político? ¿Necesitaba alguien que apareciera la palabra «Mossos» en una reproducción del aviso de mayo?»

Nada detiene la bola, sin embargo. Crece. Este viernes portadas, editoriales, sermones de episcopados mediáticos, tertulias, siguen con la versión del director de El Periódico. Lanzando sospechas sobre la actuación de la policía autonómica catalana, sobre la lucha antiterrorista en sí, en uno de los mayores ejercicios de irresponsabilidad que quepa imaginar. ¿Deberán pedir responsabilidades los numerosos países de donde procedían las victimas mortales y los heridos? ¿En qué país ha ocurrido semejantes desparrame de intereses? ¿Cómo reaccionarán los terroristas?

Noticia es que todo esto ha tapado por completo la sesión del Congreso en la que Rajoy debería haber dado explicaciones por la financiación ilegal del partido que preside, en el contexto de la trama de corrupción Gürtel. Bochornosa comparecencia, plagada de mentiras, como detalló Ignacio Escolar. Un despliegue de altanería y desprecio de muchos de sus opositores que llegó en ocasiones a la humillación, cuyo acatamiento es preocupante noticia. Y de nuevo la prensa, radio y televisión afín al PP, cada vez más numerosa, dan cuenta en tono triunfal de la gesta conseguida por el presidente de un partido plagado de corrupción. La noticia, la muy mala noticia, es lo que está defendiendo esta prensa llevando en alzas a Rajoy.

Cómo será lo que está ocurriendo en España que otro periódico, La Vanguardia, publica en portada: «El Gobierno prepara con el TC una suspensión exprés”, en relación al referéndum de Cataluña. ¿El poder ejecutivo «prepara» con el judicial y ni merece comentarios?

La 1 de TVE cortó la emisión del Congreso cuando hablaba Pablo Iglesias en nombre de Unidos Podemos. Para conectar con la Tomatina de Buñol. Sin apenas reacción de periodistas o políticos sobre lo que es un hurto de la información para favorecer la presencia de Rajoy.  Es lo que importa más allá de las ideologías. La FAPE no se ha pronunciado sobre esto. Esa televisión pública que el Congreso prometió cambiar en tres meses, agota su plazo en poco más 20 días,  arreciando en sus manipulaciones.

Si estarán impresionados los mandos del PP en TVE por las críticas a su gestión que, tras el episodio del Congreso, han destituido a José Luis Regalado, editor de La 2 Noticias, el único informativo de la Cadena sin denuncias de censura y manipulación. Modélico, de hecho. La sociedad española precisa urgentemente recibir información accesible  como es la televisión, con ese rigor.

La ya histérica campaña, cuyo único objetivo parece desprestigiar a los Mossos, se inscribe en una guerra de poder e intereses que debería ser ajena al periodismo. En las formas, se está imponiendo en España la comunicación tosca y panfletaria del diario que pergeña Eduardo Inda. El Breitbart estadounidense que aupó a Trump. Cada vez son más medios los que caen en ese pozo de portadas grotescas, mentiras y medias verdades. Es rentable, siempre hay alguien que se cree los bulos y los defiende y amplifica.

Agobia ver en esta contienda a periodistas dilapidando el prestigio que tanto cuesta obtener. O la equidistancia, preocupante ante hechos graves y de trascendencia social. Grupos muy poderosos llevan las riendas – a tenor de lo que publican- y su peso coarta. Borra el hambre para mañana ante el pan de hoy.

En Spotlight, Oscar a la mejor película 2016, se preguntan cómo el periodismo tragó durante dos décadas  con una auténtica epidemia de pederastia en la Iglesia católica de Boston, hecho real. La repuesta a quien intentaba informar de los abusos durante tan largo tiempo era:

– ¿Y tú dónde vas a ir después de esto?

Por ese silencio cómplice, decenas de niños fueron violentados sexualmente durante años, sodomizados. Un pequeño grupo de reporteros del Boston Globe lo publicó pese a todo al final y los nombres de los responsables salieron a la luz acabando sus prácticas.

¿Hemos pensado qué consecuencias tiene lo que está ocurriendo en España?

Los catalanes no son menores de edad y los demás tampoco

Entre presuntas encerronas y negadas inocencias seguimos avanzando en el duro tránsito hasta el 1 de Octubre, fecha del no menos presunto referéndum catalán. Los dramáticos atentados del terrorismo yihadista han venido a extremar la confrontación. Como punto culminante, la manifestación del sábado en Barcelona. Por ahora. La comparecencia, este miércoles, del presidente del PP y del gobierno, Mariano Rajoy, en el Congreso para responder por la Gürtel brindará a buen seguro nuevas ocasiones para imaginativas estrategias de acción y ocultación.

Moncloa cree que hubo una encerrona titula o mensajea la prensa de Madrid y alguna de Barcelona. ¿A quién? ¿Al PP que situó a sus figuras más destacadas rodeando a Felipe VI? ¿Al monarca? ¿Tampoco sabía el Rey de España a qué iba y por qué? ¿Desconocen que la etiqueta de la cortesía que aparca los conflictos no rige en la calle abierta? ¿Cabe menospreciar más a los ciudadanos que contarles la fábula de la encerrona? Lo que sí hemos hecho es aprender un poco más sobre este país en el que vivimos, sobre quienes lo gobiernan o quienes cuentan lo que ocurre.  Partamos de varias confusiones difundidas, varias de ellas –no todas- con total intencionalidad.

1º) Una manifestación no es un funeral.

Ya hubo su funeral oficial católico, para víctimas de distintas culturas por cierto. Y algunos más. En uno de ellos, en Madrid, el cura se volcó tanto en la unidad, la repulsa del terrorismo y la caridad cristiana que pidió el procesamiento de la alcaldesa Ada Colau, por no poder los bolardos que, según él, le ordenó el gobierno. Y para Manuela Carmena la edil de Madrid porque le cae mal y ya es suficiente razón.

2º) Una manifestación es política.

La vida de los ciudadanos se desarrolla en política. La política no muerde, ni siquiera cuando la hacen los contrarios limpiamente. Y de manifestaciones politizadas a lo grande y una se llenan las hemerotecas.

3º)   La reclamada unidad es una entelequia.

La sociedad no está unida, no es uniforme y difieren sus intereses. Lo cual, por cierto, enriquece. La unidad que reclama el intenso pensamiento dominante es la suya. Todo lo que se aparte de su idea es reprobable. Y en su unidad no cabe mayor táctica política. En la manifestación por las víctimas del terrorismo exigían la unidad de su concepto de España, como la exigen para sus políticas, formas y métodos. ¿Que el independentismo movió sus bazas? Por supuesto. Y los medios de forma ostentosa,  tan unánimes a favor de las tesis del PP de Rajoy y cuanto representa. Creo que muchos ciudadanos, muchos, miles de ellos, fueron con toda inocencia a plantar cara al terrorismo, a acompañar a las familias de los muertos y heridos.

4º) La Santa Inocencia.

Es la que no ha visto o no quiere ver el insistente juego sucio del ultranacionalismo español, tan vinculado a unas políticas concretas: muy conservadoras, muy injustas, muy tiznadas hasta de corrupción. Tampoco las fuerzas independentistas están limpias, y ni, por lo más remoto, lo que ofrecen es la panacea. Los errores del Procés retumban. Pero todo esto se sabía, se ha visto venir y crecer. Y ya está encima. Y toca lanzar sermones episcopales de unidad. Cuando, desde las portadas a los editoriales, pasando por artículos de variada intención, no hacen sino agrandar el problema. Que viene muy de lejos, y está muy enviciado y muy vapuleado.

Llama la atención que hasta catalanes de probada sensatez se apunten al asombro y la preocupación discriminada. Porque invariablemente, en la pretendida equidistancia, la mayor culpa recae en un solo lado. ¿No lo vieron venir? ¿No han asistido a la larga  historia de provocaciones y agravios? Hasta grabaciones existen de la guerra sucia desde Interior. Por no decir cómo calentaba el ambiente la prensa de Madrid hablando ya de boicot y acusando a Puigdemont en los días previos a la manifestación. Las cosas son como son y no como gustaría fueran.

5º) El paternalismo.

El factor más inadvertido, de enorme gravedad, germen de muchas conductas. Las declaraciones de los políticos españolistas y los titulares de la prensa de Madrid, han venido asegurando desde la manifestación de Barcelona que el independentismo boicoteó el acto, organizó la protesta. Algo que no ha destacado en absoluto la prensa internacional. El problema es que confieren al independentismo una capacidad de acción desmesurada para dirigir a las personas. A pobres seres sin voluntad propia que, con la dirección adecuada, van donde les lleven. Demuestran su propio pensamiento. Es muy evidente que ellos, esa prensa “de parte”, lo busca. Prensa, radio y televisión, y políticos de su círculo. Y deben creer que funciona. A ellos de alguna manera sí, pero las maniobras son tan burdas que presumiblemente algún día la gente se tropezará con ellas anudadas a su garganta e igual, antes de ahogarse, reacciona.

Lo preocupante es que hasta episcopados decentes y preocupados con causa estén llamando a una especie de autoridad que lo resuelva. Debe ser la educación en dictadura o  el profundo alejamiento que las élites demuestran tener del común de los mortales. La tentación del padre estricto no deja de crecer. Ocurre más en tiempos de desconcierto. George Lakoff lo definía muy bien en No pienses en un elefante, (UCM, 2004). Se ha impuesto la dirección y el castigo a compaginar con el despojo y el “apáñate como  puedas”.

Manténganse atentos porque el presidente prudente, el que no responde a las afrentas, el que se encuentra en una encerrona con el Rey rodeado de figuras de su partido y todos silbados por un grupo magnificado en su número, sin que nadie pudiera sospechar tal reacción, prepara más leyes restrictivas. Nueva vuelta al Código Penal propone. A ciertas ideologías siempre les da por lo mismo. Ningún país logra detener por completo los atentados, pero amordazar a sus ciudadanos se lleva mucho, es la moda del momento. Sánchez, secretario general del PSOE, ha pactado con Rajoy  “mantener una posición conjunta” ante, lo que llaman el «desafío soberanista catalán». Será cosa del bipartidismo. O del sentido de Estado del bipartidismo.

En conclusión, desconfiemos del patriotismo de personas para quienes la única patria es el dinero y el poder. En cualquier territorio.

Llegados a este punto de enconamiento, la salida más razonable sería celebrar la consulta. Posiblemente saldría que no. Si siguen echando leña a la hoguera va arder toda esperanza. En genérico. Ya ni estamos en el escenario en el que otros países llevaron a cabo un referéndum  en circunstancias parecidas. Y la mala noticia es que en ningún caso se resolverán las fracturas. Ni la catalana, ni la española, ni la relacionada con ambas estructuras.

Los ciudadanos en general somos seres adultos  y responsables. No necesitamos un papá que nos guíe más allá de los 12 años. Ni una mamá siquiera. Créanme, salvo unos cuantos -millones incluso pero no al punto de representar la mayoría-, sabemos lo que queremos, y no nos gusta que nos manipulen, ni nos engañen.

La tentación recurrente de sacar provecho del terrorismo

El terrorismo ha vapuleado a España como a pocos países. Ha segado vidas. Las de aquellos a quienes arrancó el aliento y la de quienes se quedaron con esa ausencia doblemente traumática. El terrorismo dejó sin piernas, ojos, dañados órganos esenciales, quemada la piel, el cuerpo, la fuerza y la esperanza. El terrorismo ha mutilado la existencia de muchas personas, arrebatando hijos, maridos, esposas, padres, hermanos, amigos. Ha forzado hasta la extenuación la capacidad de entender, de asombro, de ánimo para seguir viviendo. España lo ha sufrido de distintas procedencias, igual de atroz.

Piensen en las familias de Xavi y Julian, los niños asesinados en La Rambla, del estadounidense que celebraba en Barcelona su primer aniversario de boda, de la anciana portuguesa que enseñaba la ciudad a su nieta, de los jóvenes italianos, del cooperante solidario, de la zaragozana que cayó en Cambrils. De todas y cada una de las víctimas. Imaginen las secuelas del centenar de heridos en estos atentados de los que, en el horror, apenas queda tiempo para hablar. De la onda expansiva de dolor llegada a distintas partes del mundo, desde Australia a Granada en España. Es lo que busca el terrorismo. Lo mismo pasó en Madrid el 11 de Marzo de 2004.

Cerca de dos mil familias pueden hablar en primera persona de lo que truncaron aquellas bombas en los trenes de cercanías de Madrid. Casi dos centenares de muertos, también de numerosas nacionalidades, desde Chile y Perú, a Polonia o Filipinas. El hijo inolvidable para tantos de Pilar. El chileno que acababa de traer a su mujer y a su hijo para darle estudios. La niña árabe de 13 años que no llegó a su Instituto de Lavapiés. De todas las procedencias, de todas las edades, de todas las profesiones.

Entre los heridos, un gran número quedó con los pulmones dañados y graves lesiones en otros órganos y en las extremidades. Secuelas que merman capacidades. Personas que tuvieron que aparcar sus carreras, sus proyectos. Y que no han vuelto a sonreír con plenitud nunca más. Cuánto más podríamos contar de sus carencias tras aquellas puertas que se cerraron para el interés mediático.

Pues bien, sobre todo este dolor se edificaron fortunas y leyendas para cimentar poder y aplicar políticas bien específicas. Se ha hecho y se está intentando repetir, con una guerra sucia bochornosa que pone en cuestión la Seguridad, a quienes se encargan de esa tarea de servicio público, las intencionalidades políticas, hasta los Derechos, como en un gran saco. Cuando precisamente los ciudadanos parecen haber recuperado la confianza en los Cuerpos que nos defienden. Los volquetes de basura que están echando sobre los Mossos, en particular, con verdades a mediasenvilecen a sus propagadores. Investidos de la falsa moralidad que se atribuyen, los actores de la manipulación interesada no andan lejos de la perversidad de los terroristas. Son los carroñeros que se aprovechan de los atentados.

Rajoy ha querido templar la cuestión, hablando de la confianza del gobierno en todas las fuerzas de seguridad y alabando la gestión de la policía catalana. Siquiera formalmente. Lo cierto es que la campaña y la división  ya ha llegado a medios internacionales solventes. El propio presidente catalán acusaba en Finantial Times a Rajoy de « hacer política con la seguridad«.

Comparecía Rajoy ante la prensa y ha declarado, también, como quien no quiere la cosa: « Si hay que modificar el código penal para combatir el yihadismo, lo haremos«. Poca pena más queda por meter que la Cadena Perpetua que ya introdujo con el Pacto Antiterrorista, y poco más que endurecer y recortar en derechos -de todos- en una legislación de las más restrictivas de Europa.  Es otro clásico.

El arranque estelar de la utilización del terrorismo sin tapujos se sitúa en el que es aún el mayor atentado yihadista sufrido en Europa, el 11M en Madrid.  Apenas un mes después, el 23 de Abril, fecha que conmemora las grandes y menos grandes creaciones literarias,  nace la teoría de los «agujeros negros». Se gesta en el diario El Mundo y su primer difusor es un periodista ya fallecido. Curiosamente desaparece de las firmas y toma el relevo Luis del Pino que escribiría tres libros y sería empleado en la Telemadrid de Esperanza Aguirre para dar cumplida cuenta de su teoría. Además del staff de dirección de El Mundo, el propio director, Pedro J. Ramirez, participa de forma entusiasta. A él se debe su inolvidable «el yerno que todos querríamos tener» dedicado a José Emilio Pérez Trashorras, uno de los principales condenados.

La conspiranoia del 11M se basaba en eso, exculpar a unos y sembrar dudas –más bien certezas- sobre varias  pruebas decisivas: el explosivo, la furgoneta Kangoo de Alcalá de Henares, la mochila de Vallecas, los teléfonos móviles. Sin ninguna prueba. El fin es culpar a ETA que parece convenir más al PP. Ha perdido las elecciones del 14 de Marzo, gracias en alguna medida a su gestión nefasta de la información de los atentados. Así lo  señalaba la prensa internacional. Volvimos a acudir a ella, como en los peores tiempos. Desde el mismo día 11 apuntaron a la autoría del terrorismo islamista. Los conspiranoícos intentaban también culpabilizar al PSOE, sugiriendo que movió hilos a su favor para salir triunfador en las urnas.

Era la forma de dar consistencia a la línea que mantuvo el PP los cuatro días de Marzo, desde el «No hay duda: ha sido ETA» del ministro del Interior Ángel Acebes en la mañana de los atentados, hasta casi la hora de votar. Complementada con gestiones diplomáticas en embajadas y  en la ONU, o con la llamada personal de Aznar, el presidente del gobierno, a los directores de los periódicos forzando titulares.

Fue una utilización fraudulenta de los atentados de Madrid con fines político y de lucro económico. Impune. Y en cierto modo exitosa, porque caló en ciertas personas proclives a la credulidad. Todavía hay quien sospecha de manos ocultas, a pesar de la rigurosa sentencia judicial. Se extendería con la concurrencia de otros profesionales de la intoxicación.  Y el PP. El partido llegó a presentar en el Congreso 215 preguntas al gobierno del PSOE, basadas en la Teoría de la Conspiración.  Cuando era el PP quien estaba en el gobierno. A ratos, el ambiente se hizo irrespirable.

El propio magistrado Gómez Bermúdez se molestó en dedicar al tema unas líneas en la sentencia: «Como en muchas otras ocasiones de este proceso, se aísla un dato, se descontextualiza y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos, las pruebas»… Cierto, digno de Goebbles. Y se ha convertido en modus operandi habitual. Debemos recordarlo porque ahí empezó la táctica y la anomalía que hoy vivimos.

Otra lamentable víctima fue Rodolfo Ruiz, entonces comisario en Vallecas, lugar en el que se depositaron mochilas recogidas en la explosión del Pozo del Tío Raimundo. El meritorio agente se jugó la vida investigando la famosa mochila y logró descubrir que aportaba pruebas concluyentes de la autoría. No había sido ETA esta vez. En lugar de las alabanzas que mereció, le hicieron la vida imposible. Al punto que su mujer se suicidó y su hija precisó tratamiento psicológico. Cuesta encontrar vileza mayor.

Buena parte de los autores de esta deleznable página de nuestra historia siguen ahí. Recibiendo votos y gobernando o trabajando en los medios, incluso en puestos destacados. Para desgracia del periodismo español, algunos más se están sumando en esta ocasión y desde algún tiempo dado el éxito anterior. Y gran parte de la sociedad lo sabe, y lo acepta.

A veces impactan la memoria imágenes del daño que el terrorismo nos ha hecho. Las más recientes se añaden a las que no olvidamos. Los abrasados en el Hipercor de Barcelona.  Las familias de las casas cuartel de la Guardia Civil. La de aquel joven guardia en un pequeño pueblo de Burgos que cayó con sus compañeros en la plaza de la República Dominicana de Madrid. La de aquel conductor de autobús suplente que se dejó la vida en una calle de mi casa. Las miradas truncadas de los supervivientes del 11M.  La serpiente mortal de la furgoneta en La Rambla de Barcelona. Los huesos quebrados, la carne quemada, los cristales rotos, las vidas rotas.

Frente al terrorismo hay que actuar con todos los medios legítimos, contra los carroñeros de cuello blanco también. Su siembra de odio interesado ya ofrece resultados. Crecen los ataques islamófobos. Pensemos en la mujer agredida en Usera, Madrid, o en esos críos de Fitero, Navarra, a los que dos indeseables molieron a palos cuando salían de guardar un minuto de silencio por las víctimas de Cataluña. Explíquenles porqué.

Como en todas las grandes tragedias numerosas y notables muestras de generosidad, incluso en las familias de los asesinados, han venido a reconciliarnos con el género humano. Son ya muchos los países víctimas de terrorismo. Pero quedan grupos decisivos que se comportan de muy diferente forma. Reaccionar como hienas que se alimentan de los atentados ocurre en España. Usar a  las víctimas, el dolor, la indignación y el miedo de los ciudadanos para su interés político y sus réditos, solo ocurre en una sociedad enferma.