El negro y el blanco

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El blanco y el negro. Lo claro y lo oscuro. La luz y las tinieblas. Pensando en estos conceptos casi filosóficos me he levantado hoy, tras escuchar en la cama las noticias y hacer un repaso a la información por Internet.

 El negro peyorativo se viste hoy de resplandor luminoso al cumplirse 100 días de Obama en el Gobierno de EEUU y en el liderazgo mundial. Una actividad firme y una actitud cercana. Desmontar el nefasto legado de Bush. Volver al multilateralismo. Hablar con amigos y enemigos. Permitir la investigación con células madre. Quitar restricciones al aborto. Restaurar los derechos de los sindicatos. Impulsar la igualdad entre hombres y mujeres, aprobando una ley de equidad. Inyectar dinero en el sistema, pero cuestionándolo. Admitir la mano del hombre en el cambio climático y adoptar medidas para luchar contra él. Ordenar el cierre de Guántanamo y la supresión de las torturas y cárceles secretas -aunque no investigando a los culpables de haberlas practicado-. Algunas cosas se le resisten aún a este Presidente cuya popularidad roza el 70%.

Despiertos del ilusionante sueño real, volvemos al agujero, a España, a Madrid, a sus políticas blancas pero tiznadas de algo más que sospechas. El vídeo difundido hoy por la SER demuestra que Ignacio González, el vicepresidente de la Comunidad, fue espiado, pese a que una bochornosa comisión de la Asamblea dominada por su partido, el PP, «limpiara» oficialmente el asunto. A las imágenes no las entierran las mayorías políticas. Pero no es lo peor. Le vemos entrar con bolsas en un domicilio particular y salir sin ellas, alojarse a cuerpo de rey en una suite, relacionarse con muy malas compañías, no pasar controles aduaneros y de pasaportes -¿por qué?-.

El 49% por ciento de los norteamericanos justifican la tortura para extraer información sobre el terrorismo -¿a terroristas confesos, juzgados?-.

El 65% de los franceses -no inmersos ahora en demasiados líos políticos salvo el autodesmantelamiento de la izquierda- aprueba las listas étnicas auspiciadas por Sarkozy.

El PP goza en Madrid de mayoría absoluta -bien es cierto que la calidad de la oposición socialista le ayuda poderosamente a ello-. En el conjunto del Estado, el PP cosecha más de 10 millones de votos.  Tampoco el resto de los partidos se libran de corruptelas, aunque, aparentemente, no de similar calibre.

El pozo negro, lúgubre, es la ciudadanía a quien debiera serle exigido un carné de ética, junto con el DNI, al ir a votar.

Los terremotos de los pobres

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Que la tierra no tiembla igual para los ricos que para los pobres, lo aprendí en 1989, al informar sobre el terremoto de San Francisco. Todavía conservo la camiseta que inmediatamente fabricaron: 7,1 escala Richter, yo sobreviví. Hubo 300 muertos. El barrio de la Marina destrozado, uno de los principales puentes, el de la Bahía a Okland, con graves desperfectos. Con asombrosa serenidad y participando incluso los vecinos, organizaron el desescombro, la ayuda, y a las pocas horas había incluso souvenirs del «evento» en puestos callejeros.

 Apenas un año después se produjo un terremoto en Irán, de poca mayor magnitud: 7,3. 67.914 muertos, según datos oficiales, aunque otras fuentes afirmaron que la cifra rondaba los 100.000 -ni siquiera los cuentan igual-. Lo mismo sucedió en el seísmo de la India (en Latur). 10.000 muertos para el gobierno, 50.000 en opinión de fuentes más realistas. Lo curioso fue que aquí la intensidad fue de 6,0. La misma que en Colombia en 1999 en donde -se cree- murieron 5.600 personas. Menos fuerte aún, uno en el Noroeste de Afganistán en 2003, 5,8, hablaron de 1.000 muertos ¡cualquiera sabe! Ni imágenes llegaron prácticamente.6,5 en Bam, sureste de Irán, 80.000 víctimas, se dice, y pueblos absolutamente arrasados -de estos sí vimos algo-. Japón, en cambio, salda sus terremotos con balances menos trágicos. Sufrió uno en 1933, de 8,9, y se contabilizaron menos de 3.000 fallecidos. Allí tienen unas severísimas normas de seguridad para la construcción de edificios, previendo movimientos telúricos. Uno de los más intensos que se conoce en el último siglo, 9,2, fue en 1964 en Valdes-Alaska, Estados Unidos: 2.465 víctimas (oficialmente). Y el mayor de la historia, 9,6, en la ciudad de Valdivia (Chile), el 22 de mayo de 1960. 3.000 fueron también los fallecidos, pero los damnificados llegaron a dos millones de personas.

La cifra de víctimas depende, sin duda, de si el seísmo afecta a un núcleo poblado o no, pero es un hecho que los edificios más endebles -debido a pobreza y/o corrupción- soportan peor los envites de la tierra. El de hoy, en el centro de Italia, los Abruzos, es de 6,3, -no es una intensidad excesiva-. Hablan de «decenas de muertos», en un censo de 80.000 personas y las casas se han venido abajo.

La tierra cruje y se asienta como un monstruo que dormita y se despierta ajeno a unos seres vivos que construyen su existencia sobre ella. Algo se puede hacer para prevenir las consecuencias de sus exabruptos: construcciones sólidas, controles sismográficos, planes de evacuación. Un técnico e investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Giampaolo Giuliani, avisó del de Italia, casi hasta desgañitarse, y le tacharon de alarmista. Dijo que un fuerte seísmo iba a sacudir la zona de L’Aquila en los próximos días. Nadie le hizo caso, pese a que las predicciones alertaban de fuertes movimientos, más aún, fue acusado de generar una alarma innecesaria y de extender el pánico.

La Agencia Municipal de Protección Civil -informa reuters-, incluso celebró una reunión el día 31 de Marzo, con el Comité municipal de riesgos, para «tranquilizar a la gente del pueblo», que estaba saliendo a la calle con furgonetas y altavoces pidiendo a la población que evacuaran el lugar. «Los temblores forman parte de una secuencia típica que es absolutamente normal en una zona sísmica como la que alrededor de L’Aquila,» dijo el jefe del organismo de protección civil y que no veía ninguna razón para la alarma. Ayer mismo el jefe de la Agencia reiteró sus declaraciones en una rueda conjunta con Berlusconi. Y añadió algo aún más preocupante: «No está en nuestra cultura tomar precauciones o construir de manera adecuada en las zonas en que podría haber fuertes terremotos».  Italia y su cultura tienen, al parecer,  asuntos más importantes de los que ocuparse. Busca por el blog y encontrarás cuáles.

Krugman y la solución a la crisis económica de España.

Doctores tienen las ciencias. Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, ha estado en España, en Sevilla, para intervenir en un foro sobre la crisis junto a Felipe González y José María Aznar. Y ha hecho un diagnóstico revolucionario: España necesita una deflación del 15%. Es decir, que bajen los precios de forma generalizada. La mayoría de los expertos, los agentes económicos (empresarios y asimilados) y hasta los políticos, tiemblan cuando se menta la palabra «deflación». El término se asocia a crisis y entienden que reducir los precios es una auténtica debacle para el sistema. La temen más que a la inflación, la subida de precios.

 Aseguran que la deflación puede desencadenar un círculo vicioso: los comerciantes se ven obligados a vender sus productos más baratos porque se retrae la demanda. Apenas llegan a cubrir sus costes fijos. Con precios bajando de forma generalizada, la demanda disminuye aún más, porque los consumidores entienden que no merece la pena comprar si mañana todo será todavía más barato. En la inflación, sin embargo, ocurre todo lo contrario: los consumidores prefieren comprar cuanto antes los bienes de larga duración, para anticiparse a subidas de precios. Las consecuencias son, nos dicen, terribles: la deflación se convierte en causa y efecto de la falta de circulación del dinero en la economía, porque todos prefieren retenerlo. Al final, la economía se derrumba, dado que la industria no encuentra salida a sus productos y sólo consigue pérdidas.

Pues bien, Krugman dice que eso es lo que necesita España. La primera parte: que bajen los precios, para adecuarse a nuestros miserables salarios, digo yo, porque para las soluciones de siempre -bajar los salarios también-, no necesitamos a un Premio Nobel. Aún así nos augura una durísima travesía de 5 ó 7 años -así lo ha dicho-. . «Será un camino doloroso o extremadamente doloroso para España», aseguró en ese foro el economista norteamericano, ya que, en España,  los precios y los salarios «son insostenibles y no están alineados con su situación económica».

Lo que no entiendo es que si hasta desde posiciones «de letras», todos lo hemos visto, los grandes poderes sociales nos cuenten otra historia, los empresarios ofrezcan un 1% de revisión salarial, pidan abaratar el despido, flexibilizar el empleo  y todo lo que ya conocemos, y los políticos no tomen las medidas pertinentes. Los precios en España estaban inflados, sobredimensionados. De todo. Desde los pisos a los tomates. España fue el país de la UE donde más subieron los precios con la entrada del euro -el milagro económico de Aznar, que nadie enmendó después- y donde al mismo tiempo se perdió poder adquisitivo en los salarios. Era un caso excepcional, anómalo. Durante muchos años, un gran número de personas se han enriquecido a costa de los ciudadanos. Las consecuencias las pagamos todos. Se la jugaron, nos la jugaron y ahora aún osan pedirnos que sigamos sosteniendo su sistema.  ¿No buscan un recambio para Solbes? Paul Krugman es la solución. Al menos, que le escuchen. Aunque tendrá que ser de una forma selectiva: son precios y salarios entre sí los que chirrían en España. Y son los beneficios empresariales lo que hay que reduc ir, no los sueldos.

Luna llena

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Otra luna llena. Imprescindible nuestro satélite natural -en cualquiera de sus fases- para regular las mareas y mantener el equilibrio en el que vivimos. Luna llena. Insustituible para el misterio y para el amor. Allí sigue dando vueltas en torno a la tierra, aunque los expertos aseguren que luna y Tierra gravitan en realidad sobre el centro de masas de ambos y es su propia rotación la que causa las vueltas metódicas, sometidos todos al gradiente gravitatorio, la gravedad. Por eso le vemos siempre la misma cara, que, según sea la iluminación del sol, crece, decrece, se oculta o brilla en resplandor. Sea como fuere, todos giran en armonía. La Tierra en torno al sol, la luna de comparsa rueda alrededor de nuestro planeta. Si el sol fuese una pelota de fútbol de 22 cms, la Tierra sería un piercing de 2 mm. y la luna una esquirla de 0,5 mm.  en un viaje constante de casi 28 días, que coincide sin magia con el ciclo menstrual de las mujeres.

Pero la luna ya no es lo que era. Norteamericanos y soviéticos pelearon, en su día, por llegar a ella los primeros, en tiempos de esplendor y multilateralismo imperfecto -que ojala regrese con Obama-. Porque EEUU frenó la carrera espacial después -mucho después en realidad- de que su país hubiera puesto el pie de Neil Armstrong  en la luna el 20 de Julio de 1969, ganándole la mano a sus rivales rusos, que les había adelantando al situar en órbita al primer humano, Yuri Gagarin. Hasta los niños en los colegios miraban al cielo y seguían la peripecia. Cesada la pugna, todos bajamos la vista al suelo. Estados Unidos se quedó solo en la hegemonía mundial, ya no había otro a quien ganar, se produjeron accidentes que quizás provocó un menor presupuesto, el espacio quedó relegado. No había dinero para explorarlo, sí lo había para bombardear la Tierra y quienes la habitan en lugares alejados de Washington, o de cualquier otro lugar en guerra. A pesar de ello, flota por ahí una Estación Espacial Internacional -en la que participan cinco agencias internacionales- donde se realizan valiosos experimentos. Hombres, mujeres, animales vivos, han salido de nuestra atmósfera y sabemos más de cómo se comportan en ausencia de la gravedad, poderosa fuente de conocimientos.

Viajar a otro cuerpo celeste es cosa seria, uno no sabe qué se va a encontrar. Si se hundirá por el peso de la nave o de un astronauta. Las sondas permiten conocer la superficie, pero no llegan a indagar qué hay debajo. Por eso, desde los años 50 se ha pensado, también, en bombardear la luna, incluso con armamento nuclear. Esta idea se abandonó y un gran número de países firmaron, en 1963, el Tratado de Prohibición Parcial -atentos, parcial- de Explosiones Nucleares en el Espacio. Ahora lo que se busca es si hay agua helada, pero siguen empeñados en estrellar una nave. La LCROSS de la NASA hará impactar un satélite contra la Luna. Verán si hay agua en efecto, y analizarán el polvo en suspensión tras el estallido del satélite para saber de qué se compone. El proyecto se ultima, es inminente su lanzamiento.

Bienvenidos sean los avances científicos. Hoy, hasta las potencias emergentes y -¡cómo no! empresas privadas- hacen su carrera espacial porque las afianza. Pero no es lo mismo, seguimos mirando primordialmente al suelo. No sé, tampoco, si la luna se dolerá de la herida, qué secretos arrojará, si se irritará. Bajo el influjo de la luna redonda, plateada en blanco, inerme, eternamente ausente, siento que ya no nos conmueve, que hace tiempo que los amores carecen de luz de luna, que este mundo se pudre y será bueno que encuentren nuevos espacios afuera para emigrar. Aunque aún espero que nos contagie la inmensa armonía del Universo.

Los suecos no quieren pagar la boda de la princesa

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Los suecos se niegan a pagar el enlace de la princesa heredera, Victoria, con su novio Daniel Westling. Diversos portales acumulan firmas en contra de arbitrar un presupuesto extraordinario para el enlace real. 30.000 firmas han suscrito ya el lema «Niégate a pagar la boda de Victoria». 3.000 «No quiero pagar la boda de Victoria». Argumentan -apoyados por líderes políticos- que la asignación anual de 112 millones de coronas suecas (casi diez millones de euros) que recibe el rey Carlos XVI Gustavo, debería ser suficiente para afrontar los gastos del enlace.

 Suecia es mi tierra prometida. Con una población de 9 millones de habitantes, este organizado y discreto país, sufre la crisis económica como todos. Ha visto caer a Saab y otras marcas punteras. Y lo siente como daño propio. Pero mantiene sus grandes compromisos sociales, aun gobernando los liberales que «no son como el PP», asegura mi amigo Jan Perneval. «En Suecia el partido equivalente al PP consigue un 1% de los votos», aclara. Sus políticos saben que son representantes del pueblo y no una élite en la cúspide.  Precisamente el vivir con total normalidad y sin fastos, ocasionó que el presidente Olof Palme fuera asesinado en plena calle. O la Ministra de Exteriores Anna Lindh, cuando iba a comprar a unos grandes almacenes.

Ocupa los primeros puestos mundiales en educación, transparencia y desarrollo humano. El sueldo medio es de 2.590 euros, pagan una tasa de impuestos de hasta el 60% -las clases altas- y una casa de dos plantas, bodega y amplio jardín, cuesta 400.000 euros. Los precios de los productos básicos son similares a España, salvo los de lujo que están más gravados con impuestos.

Más de un año de baja maternal llega a sufragar el Estado. La sanidad exige un pago prudencial, pero atienden a quien carece de medios. No rechaza a los emigrantes en general -fueron los primeros en recibirlos cuando los expulsaron las dictaduras sudamericanas en los años 60/70-. Puedes dejar paquetes en el coche, sin que nadie te rompa los cristales para robarlos. Los señores sacuden a sus mujeres como en todas partes, pero llevan un riguroso control de quienes y porqué.

  En Lund, ciudad universitaria, celebran asambleas ciudadanas desde comienzos de año, entre los vecinos, políticos y profesores de la Universidad, tratando de perfeccionar en la democracia. «Hacerse el sueco» es no discutir por nada. Prefieren reconcomerse que tener un litigio. Ahora, utilizan Internet, para hacer saber a sus gobernantes el sentimiento ciudadano. Y piden de la monarquía que sufrague sus bodas como hace cada sueco.

 Son extrermadamente sobrios en sus gastos. Hace mucho frio en invierno. No hay luz en invierno. Y, en verano, es de día a las 12 de la noche y, de nuevo, a las 4 de la madrugada. Nada es perfecto.

¿Tibieza o compromiso?

Tengo un amigo que ha dedicado su vida, entre otras cosas, al trabajo en un medio informativo. Pero no siente el menor interés por el periodismo, ni siquiera aprecio, cree que incluso lo detesta porque encuentra prepotencia en muchos de sus representantes. Sigue la actualidad a diario, pero como alguien que no hubiera hecho de ella su profesión durante tantos años. Dice ahora  que «hay vida fuera de los blogs», cuando manifiesta su voluntaria ignorancia por casi todas las nuevas tecnologías y formas de comunicación.
Ha desempeñado variedad de facetas relacionadas con los medios informativos y ha ocupado cargos de responsabilidad. Pero desconoce formas y personas que laten en el mundo actual. Juega al squash y al golf, se manifiesta prácticamente siempre prudente en sus comentarios y atesora una gran cantidad de amigos. Es una persona muy valorada y apreciada. Entre otras, por algunos que han hecho del compromiso social una razón de vivir.
Mi amigo opina que «deprime leer los periódicos» y trata de minusvalorar -no sé si conscientemente- mi nueva ocurrencia del blog. Comparte conmigo la opinión sobre que el mundo marcha mal. Pero rebate que hay muchos luchando por convertirlo en algo mejor, desde la medicina, la abogacía o multitud de actividades y que, incluso, tiene amigos que se van con alguna ONG a Mozambique a ayudar a quien lo necesita.
No veo obstáculo en ser médico y comprometido, ser enfermera y comprometida -como otra de mis amigas- y alabo a quien posee el coraje de irse a echar una mano al hambre y la desesperación en condiciones muy incómodas. Muchas de esas necesidades perentorias se solucionarían cambiando el rumbo en el origen. Pero sin duda es más lento.
Mi amigo hace gala de la tibieza o, al menos, la valora tanto como la dedicación a tratar de cambiar la sociedad por medio de las palabras. Diría más: infravalora el periodismo, y, si lo miro, así lo ha confesado. Yo creo que su planteamiento vital es egoísta.
El poeta Manuel Celaya escribía hace muchos años, en tiempos difíciles -no se sin tan difíciles como estos-: «porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser, sin pecado, un adorno: estamos tocando el fondo». «Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse».
En el extremo opuesto está el genial personaje de la película «Mr. Chance» -que fue la única que otro tibio histórico, Peter Sellers, protagonizó con cierta pasión-. Alguien cuyo lenguaje desconcertante hablando sólo de jardinería, es interpretado como pensamientos profundos causando un gran impacto no sólo en su entorno, sino mediático al más alto nivel, e incluso un cambio social.
¿Son variados los caminos para llegar al mismo fin? Mi «filosofía» de andar por casa busca que la gente, las personas olvidadas y no, se involucren en el proyecto de cambiar la sociedad. Quienes tienen en sus manos nuestro destino lo están haciendo muy mal. Incluso que se eche al ruedo este tibio amigo, calido sin embargo en los afectos. Me gustaría abrir un debate sobre ello. ¿Tibieza o compromiso? Y también: ¿El periodismo es un gran fraude, el más injustamente valorado canto de sirena? Yo no lo creo. ¿Y tú?
Pero mira más abajo y hoy… no dejes de obamizarte.

La lotería de El Niño

El fenómeno se desata en cuanto el reportero acciona la cámara y se enciende el piloto. Ayuda que el periodista –generalmente mujer- comience a hablar. Un grupo de seres humanos comienza a saltar y a vociferar, con una botella de cava o champán entera -a veces con una copa- en la mano. El mecanismo es inmediato. Como un bucle de demora, la conexión se inicia en un relativo silencio, para dar paso a los brincos acompasados del personal.

El sujeto que porta el micrófono también sufre una metamorfosis. Tiene que contarnos un acontecimiento tan novedoso como que  uno o varios bombos han sacado un número al que le corresponde premio y esos señores, señoras y niños que están detrás poseen algún ejemplar del décimo agraciado. Pero no lo cuentan así. De su boca emana todo el repertorio de tópicos de la lengua castellana: se ha desatado la locura, lo van celebrar por todo lo alto o a lo grande, no es para menos,  quien mas quien menos no va a olvidar este día, la fiesta está asegurada, hay barra libre, el premio está muy repartido, todos han recibido un pezquillito, con él, taparán agujeros,  y han cumplido un sueño. Quienes no han conseguido ninguno de esos billetes disponen de salud –mucho suponer- y de nuevas oportunidades en posteriores sorteos.

¡52 años así! En Navidad y en Reyes. Un tal Sr. Fabra, de Castellón, a quien suele tocarle la lotería con frecuencia, jamás aparece saltando en la tele ¡ni mucho menos! Pero el reportero de premios siempre encuentra concurrencia.

Este 6 de enero de 2009, se ha producido una novedad: había un beneficiado un extranjero, aparentemente francés. No sabía, el pobre, que debía saltar. Así que, con serenidad, ha contado que empleará el dinero en comprarle una prótesis a su hijo que sufrió un accidente.

El gordo lo han cantado Vanesa y Brandon. Vanesa, como la mayor parte de las nuevas reporteras de la televisión.  Ayer hizo un año justo que, quien esto escribe, emitió su último plano por TVE, en Informe Semanal, y su último mensaje inadvertido: luz para los años vividos, calor para el futuro que llega a partir del próximo segundo.

Pasa el tiempo sin embargo y aquí no cambia nada. Al menos, a mejor.

Reyes Magos en 2009

Evolución histórica de Israel

Evolución histórica de Israel

Los niños españoles contemplan ahora la cabalgata de los Reyes Magos. Se disponen a pasar una de sus muchas noches de ilusión. Llevan 3 semanas de fiesta continua. Las tiendas se encuentran desabastecidas de juguetes, al punto que en una, según mostraba hoy un informativo, han rellenado las estanterías con cajas vacías para no dar mal aspecto. Los niños españoles están estragados de juguetes, alegrías y halagos. Por eso, quizás no entienden lo que leen, según demuestra el último informe PISA. Por eso, sacan vergonzantes notas en matemáticas. Por eso, no querrán comer otra cosa que pasta y golosinas.

El pueblo al que Dios prometió una tierra donde asentarse fue brutalmente gaseado por el nazismo. El mundo se conmovió, aún nos conmueve y nos irrita aquella atrocidad perpetrada hace más de 70 años, pero el tiempo ha convertido a Israel en mano exterminadora. Otro Dios alienta a los palestinos -según arengan sus líderes-, pero no hay nada ni nadie más, realmente eficaz, de su lado. El holocausto no puede servir de coartada para justificar acciones similares. Y, menos aún, el silencio cómplice de todos los gobiernos supuestamente civilizados. Cuando el «querido gobierno» israelí mata, está quitando la vida. No hay dos versiones, dos lados, dos visiones. Treinta y cinco resoluciones de la ineficaz ONU y sus antidemocráticos derechos de veto piden a Israel volver a las fronteras iniciales y nadie les obliga a cumplirlas. Menos aún debería justificarse su sangrienta expansión. Riqueza frente a pobreza desde el principio, ilustración frente a incultura, poder frente y con el odio ciego, fanatismo a partes iguales.

Algo no funciona en el mundo. No podemos vivir en el siglo XXI con la ley del más fuerte, o la del talión. Con Obamas soñados que callan ante el lobby judío.

Llegan los Reyes Magos esta noche. A estragar y entontecer, más aún, a los niños españoles y a los padres que así los crían. Una sociedad que no reacciona, que mira hacia otro lado en su ceguera y su miedo. No me quito de la cabeza las dos imágenes infantiles de los telediarios de hoy: lluvia de juguetes para unos, lluvia de muerte para otros. Es evidente que ninguno de ellos podrá lograr un mundo mejor.