Posibilismo, nadando a favor de la corriente

El día que firmó la salida de un trabajo al que adoraba por un ERE, un responsable le dijo: menos mal que estábamos nosotros. Y lleva varios años preguntándose qué diferencia –sustancial- supuso esa eventualidad. Se trataba de cumplir una misión ingrata, traumática, y se hizo. Por estar ellos allí, aceptaron el despido de muchos profesionales y varios aditamentos más que de aquello se derivaban para el buen entendedor. Estas cosas no suelen venir solas.

 La disyuntiva se planta una y otra vez de frente en nuestras vidas: lo bueno o lo menos malo, el todo o “al menos” una parte. El posibilismo tiene excelente prensa, habla de negociación y se delimita sobre todo por a qué se opone, según sus partidarios. A radicalismo, extremismo, fundamentalismo (que no son sinónimos).  Implica, como definición, aprovechar las opciones que existen para solucionar conflictos aunque no sean del agrado de quien termina por utilizarlos. Los posibilistas piensan que deberían obrar de otra forma, pero un estamento o moral superior les induce a proceder contra su voluntad.  Sin traumas, terminan viéndose muy responsables al mirarse en su espejo.

 Lo esencial en todos los casos es el papel que el posibilista se otorga a sí mismo. Menos mal que está él allí. Y por ese protagonismo se erige en juez o ejecutor de asuntos de gran trascendencia, dado que el posibilismo cuenta con grandes adeptos en la política o el sindicalismo, por ejemplo. No solo, muchos periodistas lo practican con fruición diciéndose que otros en su lugar aceptarían mayores manipulaciones.

 La desgraciada historia de España está llena de posibilistas. Emilio Castelar llegó a fundar un partido así llamado, el Demócrata Posibilista, de tendencia republicana. También es triste suerte que -para una vez que estrenamos República y con un intelectual como presidente, crítico con la reina al punto de ser condenado a muerte (everybody expects Spanish Inquisition)-, luego le diera por cuanto les da a los posibilistas: “aplazar” las reformas sociales, mano dura y ceder ante las oligarquías. Los problemas le parecieron demasiado graves para abordarlos, al parecer. Se encapsularon, claro está. Ésa suele ser la consecuencia de la opción.

 Y así seguimos. Tras dejar Franco todo “atado y bien atado”, ya se sabe, hervía España entre dos actitudes a tomar: Ruptura o Reforma. Y triunfó de nuevo el posibilismo. Consagrando la impunidad para los golpistas y responsables de la eterna dictadura. Enquistando asimismo el problema. Al punto que el franquismo ha estallado en metástasis.

 Y así estamos. También Zapatero se creyó en la misión histórica de, cediendo a presiones, meternos el neoliberalismo en la Constitución para que –hasta que no se cambie- tenga prioridad pagar a los especuladores sobre cualquier necesidad de los ciudadanos.  Rajoy por cierto, se ha aplicado a su particular epopeya situando esa deuda ya en el 97% (desde el 70%) con lo que hay muchas carencias y derechos que aplazar. Pero es que el actual presidente del gobierno no es posibilista sino todo un depredador que goza con sus actos.

 Algún brío mucho menos conformista mostró Rubalcaba en su trayectoria, pero al final se vio igualmente impelido a quedarse hasta dejar bien apuntalado el sistema de lo que ellos consideran posible. Menos mal que él estaba allí, se lo agradece hasta el PP. Aunque tanto cocieron en el caldo los militantes destacados del PSOE, que la sucesión ha salido del mismo palo, el de los muy adictos a dejar todo como está. La nueva ejecutiva destaca por su intenso olor a posibilismo.Gente de orden y bienpensante donde los haya.  Orgullosos de las ( minuto 2,30) decisiones duras pero solventes que tomó Zapatero como se manifestaba el hoy número dos del PSOE, César Luena. El nuevo líder, Pedro Sánchez, se ha ocupado de dejar bien claro que “no es posible” no pagar la deuda. En su opinión… posibilista.

El posibilismo no es una característica española únicamente, ni  mucho menos. Estamos asistiendo entre espasmos de dolor, indignación e impotencia, a la nueva masacre que perpetra Israel sobre los palestinos en Gaza. Más de 1.000 muertos de los que la cuarta parte son niños. En el ataque han perdido la vida también una cincuentena de soldados israelíes. Soldados. La historia de cómo se llegó a esto la contó magistralmente aquí Olga Rodríguez. El problema es que quien puede parar la barbarie de Israel, no lo hace. Hay posibilismos que matan.

 Calla la UE, los grandes organismos que parecen siempre tener algo que imponer y no ahora, y la ONU aprueba la enésima resolución que no supondrá cambios efectivos como ha pasado siempre. Los Estados Unidos apoyan el ataque y condenan la condena maniatada de Naciones Unidas. Cuando ya la sangre salpica hasta a la Casa Blanca se declara una cierta “preocupación”. Los EEUU del Nóbel de la Paz Barak Obama no pueden enfrentarse a Israel, porque Israel está completamente infiltrado en sus poderes. Y hay que ser posibilista. ¿Hay que ser?

 Pero, mira por dónde, si cedes y apartas a un lado -con discreción, con algún llamamiento a la paz-, a los niños reventados en una playa, o a los que con sus profesores de la UNRAW creían refugiarse de las bombas bajo el amparo de la ONU, a todos los muertos y heridos, puedes ganar otros cromos. Obama ha logrado sacar, muy disminuida lamentablemente, su reforma de la sanidad, la Obama Health Care que esperó tantas décadas. Uno de esos pequeños avances que obtiene frente a la férrea oposición republicana, tan impregnada de poder israelí.

Obama, pues, elige. A quiénes salva y a quiénes deja sin cobijo bajo las bombas. Elige la ONU, y el FMI, y la UE.  La mayoría son posibilistas, cuando no directamente unos interesados defensores de las élites. Igual ése es el objetivo del posibilismo.

 Una y otra vez, tengo la impresión de que muchos de los que se congratularon de estar allí, menos mal,   tomando decisiones duras (no para ellos), hubieran debido irse bien lejos antes de estampar su aquiescencia. Pero es un dilema serio. A la vista de los resultados, diría que los pasos que da el pragmatismo, el posibilismo, lo son encaminados con decisión y firmeza a la derrota total.

  “Solo los peces muertos nadan a favor de la corriente”, dice un proverbio alemán.

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Israel está borrando Gaza del mapa

Lo publica el Mirror británico…

israle.gaza.demolición

E incluye el vídeo del desarrollo de esta tan gráfica operación, perpetrada tan solo en una hora, 60 minutos…

Los líderes mundiales, muchos medios también, callan o expresan tibias condenas. Israel ganó primero la guerra del poder más sucio y corrupto.

Planta eléctrica de Gaza bombardeada por Israel

Planta eléctrica de Gaza bombardeada por Israel

Avanzando el día, Israel ha bombardeado la única planta eléctrica de Gaza que ha quedado paralizada. Implica la suspensión del suministro de agua y del tratamiento de residuos.

Y mientras crecen los muertos, la masacre israelí sobre los palestinos sigue con la complicidad de la llamada comunidad internacional. Un escándalo de proporciones infinitas.

 

La impunidad de Israel

Así ve Forges en El País el asalto israelí a la flotilla

No vivimos en un mundo de niños. Salvo que elijamos de él (al margen de su adiestrada inmadurez)  la máxima que argumenta el matón de la clase: “Ha sido él”. Cabía esperar lo peor para los utópicos y arriesgados activistas de los Derechos Humanos que “desafiaban” –con material de construcción, juguetes, alimentos y medicinas- a Israel. 700 personas de 50 países y diferentes ideologías, parlamentarios, un premio Nobel, pretendían llevar esa ayuda a la asediada Gaza y sobre todo llamar la atención sobre el bloqueo que sufre el territorio palestino desde hace 6 años. Pero esto es la guerra, la decretada por Israel. Ya ha salido algún portavoz del gobierno hebreo diciendo que los activistas llevaban armas. Ya han admitido que han atacado en aguas internacionales (contraviniendo los tratados internacionales). Ya hemos escuchado, como es habitual, la exculpación de Israel que siempre actúa “en legítima defensa” frente a los ataques palestinos. Se les ha ido la mano con pacifistas, veremos cómo lo encajamos en el puzzle.

En mi carrera profesional siembre observé –y así lo escribí- que los muertos no valen en igual en todas partes. Hace unos años cifré la equivalencia en 1 israelí por 5 palestinos. El porcentaje se ha ido elevando notablemente.

Prácticamente la primera entrada de este blog fue para denunciar el ataque israelí a Gaza en la Navidad de 2008. Su saldo: 500 palestinos muertos, 1.300 heridos, dos tercios de los edificios derruídos –y así permanecen hoy-, millón y medio de palestinos bombardeados, encarcelados, sin poder huir a parte alguna, sin comida, sin medicinas… sin apenas periodistas que nos mostraran las auténticas dimensiones de lo que estaba ocurriendo en Gaza (porque las autoridades israelíes no les permitían entrar). Usaron, además, el prohíbido fósforo blanco, según terminaron confirmando tras algunas denuncias. ¿Quedaba algo más por hacer?

Israel se defiende –dice y dicen- de los ataques palestinos. Con cohetes de fabricación casera. y otra arma de gran sofisticación: piedras. Entretanto, Israel responde con la más moderna tecnología en el arte de matar, misiles incluidos. No hay más que ver la cifra de victimas de uno y otro bando de esta guerra no declarada.

El pueblo al que Dios prometió una tierra donde asentarse fue brutalmente gaseado por el nazismo. El mundo se conmovió, aún nos conmueve y nos irrita aquella atrocidad perpetrada hace más de 70 años, pero el tiempo ha convertido a Israel en mano exterminadora. Otro Dios alienta a los palestinos -según arengan sus líderes-, pero no hay nada ni nadie más, realmente eficaz, de su lado. El holocausto no puede servir de coartada para justificar acciones similares. Y, menos aún, el silencio cómplice de todos los gobiernos supuestamente civilizados. Cuando el “querido gobierno” israelí mata, está quitando la vida. No hay dos versiones, dos lados, dos visiones. Treinta y cinco resoluciones de la ineficaz ONU y sus antidemocráticos derechos de veto piden a Israel volver a las fronteras iniciales y nadie les obliga a cumplirlas. Menos aún debería justificarse su sangrienta expansión. Riqueza frente a pobreza desde el principio, ilustración frente a incultura, poder frente y con el odio ciego, fanatismo a partes iguales.

“El Estado de Israel se fundó en 1948 en buena parte del entonces Mandato Británico en Palestina, un territorio en el que vivían cientos de miles de árabes, los que hoy conocemos como palestinos. Esa fundación causó que muchas familias árabes perdieran sus hogares y sus tierras, son los llamados refugiados palestinos”, contaba el ex corresponsal de el País en el área, Javier Valenzuela en su blog. Un artículo magistral con toda la génesis que nos ha traído a la situación actual. Seis guerras, algunas de las cuales atrapan territorios como en la Edad Media y sus “Cruzadas”. Y si alguien lo duda, aquí está el mapa de la “expansión israelí” desde su llegada a la “tierra prometida“.

Esta vez han ido demasiado lejos. Han atacado a europeos (idealistas), occidentales, pero el barco elegido ha sido “casualmente” turco, más bajo en la tabla de clasificación de los muertos importantes. Una vez más se espera la impunidad para Israel. La comprensión, la manipulación de datos. El argumento del “antisemitismo” .El silencio ante el lobby judío, en definitiva. La ONU ha declarado estar “conmocionada”, siempre se “conmocionan” con los brazos cruzados.

   Y lo que nunca dejará de sorprendernos a los ingenuos que poblamos el planeta es que se puede infligir el mismo castigo –el exterminio, el genocidio, el holocausto- que se ha padecido. No es sólo el Gobierno, el 80% de la población israelí suele apoyar estas acciones, según encuestas de la televisión pública local. Erráticas vendas nublan la visión. Yo al menos condeno el holocausto, con toda el alma, y también el exterminio palestino a cargo de los israelíes. Una vez tras otra pasamos página y dejamos el conflicto abandonado. Y no se resuelve por arte de magia. Cuando occidente despertó: la impunidad de Israel seguía ahí.

Israel ataca la flotilla internacional de ayuda humanitaria a Gaza

 Nos fuimos a dormir con los peores presagios. Finalmente, Israel ha  atacado a la flotilla de la comunidad internacional que pretendía llamar la atención sobre la situación de asedio que vive Gaza. Entre 12 y 16 muertos y numerosos heridos se atisba como balance.

   En tanto se aclara lo sucedido, os dejo con la excelente información  de Mónica Prieto en Cuarto Poder.

Reyes Magos en 2009

Evolución histórica de Israel

Evolución histórica de Israel

Los niños españoles contemplan ahora la cabalgata de los Reyes Magos. Se disponen a pasar una de sus muchas noches de ilusión. Llevan 3 semanas de fiesta continua. Las tiendas se encuentran desabastecidas de juguetes, al punto que en una, según mostraba hoy un informativo, han rellenado las estanterías con cajas vacías para no dar mal aspecto. Los niños españoles están estragados de juguetes, alegrías y halagos. Por eso, quizás no entienden lo que leen, según demuestra el último informe PISA. Por eso, sacan vergonzantes notas en matemáticas. Por eso, no querrán comer otra cosa que pasta y golosinas.

El pueblo al que Dios prometió una tierra donde asentarse fue brutalmente gaseado por el nazismo. El mundo se conmovió, aún nos conmueve y nos irrita aquella atrocidad perpetrada hace más de 70 años, pero el tiempo ha convertido a Israel en mano exterminadora. Otro Dios alienta a los palestinos -según arengan sus líderes-, pero no hay nada ni nadie más, realmente eficaz, de su lado. El holocausto no puede servir de coartada para justificar acciones similares. Y, menos aún, el silencio cómplice de todos los gobiernos supuestamente civilizados. Cuando el “querido gobierno” israelí mata, está quitando la vida. No hay dos versiones, dos lados, dos visiones. Treinta y cinco resoluciones de la ineficaz ONU y sus antidemocráticos derechos de veto piden a Israel volver a las fronteras iniciales y nadie les obliga a cumplirlas. Menos aún debería justificarse su sangrienta expansión. Riqueza frente a pobreza desde el principio, ilustración frente a incultura, poder frente y con el odio ciego, fanatismo a partes iguales.

Algo no funciona en el mundo. No podemos vivir en el siglo XXI con la ley del más fuerte, o la del talión. Con Obamas soñados que callan ante el lobby judío.

Llegan los Reyes Magos esta noche. A estragar y entontecer, más aún, a los niños españoles y a los padres que así los crían. Una sociedad que no reacciona, que mira hacia otro lado en su ceguera y su miedo. No me quito de la cabeza las dos imágenes infantiles de los telediarios de hoy: lluvia de juguetes para unos, lluvia de muerte para otros. Es evidente que ninguno de ellos podrá lograr un mundo mejor.

 

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