¿Pedirá el PP trajes gratis para los menores?

El Partido Popular quiere llevar a la cárcel a esos niños a los que llama menores a partir de los 12 años, rebajando la edad de responsabilidad penal. Va a plantear también que hasta los 18 años se vean obligados a entrar en las redes sociales con autorización paterna. Ya no cuando puedan votar.  Estas propuestas figuran en un documento de la página web del PP de 3/9/2009. Aunque ahora dicen, en un comentario de un blog, no oficialmente, que, en cuanto a la restriccion de acceso a las redes sociales,  «han metido la pata».

Los niños españoles se ven lastrados por la escala de valores de sus mayores, por que apenas les ven y creen compensar el abandono malcriándolos y, según se mire, sobornándolos. Destacó algunos datos significativos de esta noticia que guardé:

 El 27% de los niños se sienten solos al llegar a casa, y se enganchan para olvidarlo a videojuegos, televisión o teléfono móvil. De este útil aparatito disponen el 43% por ciento de los críos entre 6 y 11 años -¿No es un poquito excesivo?-. Un 17% no ven a sus padres en todo el día, porque no están cuando vuelven del colegio. Los horarios laborales españoles, la precariedad de nuestro trabajo pueden explicarlo que no justificarlo. Las prioridades paternas entran también en la escala de valores.

Ahondemos en ella desde el punto de vista político. Por ejemplo, la escala de valores que enseña en la práctica el Partido Popular promotor de las medidas:

Un político, varios políticos, reciben regalos de una trama corrupta, según una sentencia (formulada por amigos de los implicados) que estima que tal situación existe pero no es punible. Y archiva la causa.

Es decir, que recibir regalos no implica necesariamente contraprestaciones a la trama corrupta. No olvidemos que los regalos no los ha hecho personas de trayectoria impoluta que, éstos, han sido imputados en el caso Gürtel.

La reacción del Partido Popular, antes de conocer el resultado de los recursos a la decisión de archivar la causa, es el apoyo incondicional, incluso con una gran fiesta.

Los niños españoles –y los adultos- ven que siendo político se reciben regalos, que se puede mentir sobre ello sin que ocurra absolutamente nada desde un punto de vista ético, que –por ende- les hacen una fiesta multitudinaria y todo el mundo les da besos y abrazos. Y que tener amigos es un tesoro.

Si –previsiblemente en el gobierno- el PP encarcela a los niños a partir de los 12 años y exige permiso paterno -o no- para entrar en las redes sociales hasta los 18 años –vía móvil imagino, dado que apenas les ven- ¿completará el ideario?

Trajes gratis para todos los menores –a lo mejor así sus padres tienen que trabajar menos y pueden ocuparse más de ellos-. Bolsos de Louis Vuitton para las nenas para que aprendan el valor de lo importante y no lo accesorio. Y muchos, muchos amigos útiles, Con permiso paterno -o no-,  cuando intenten buscarlos por Internet.

El tema es algo más serio que el garrote y tentetieso como solución.

 Y a quien me acuse de demagogia, le recuerdo cómo define la Real Academia de la Lengua la palabra:

1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.

2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

¿No tiene nada que decir el Rey?

Han pasado casi dos semanas desde que el vicesecretario general de Política autonómica y local del PP, Javier Arenas, comparara a España con una dictadura. «Solamente en los países no democráticos, en las dictaduras, se persigue a la oposición con fiscales y policías«, dijo. Y no ha ocurrido nada. Esto no es el -adorado por los periodistas- «rifirrafe» entre partidos. Le atañe. Siguiendo la argumentación, el partido mayoritario de la oposición piensa que Juan Carlos I regenta una dictadura. Le afecta a él. Nos afecta a todos.

  Dado que el propósito es airear la acusación por Europa -lo que puede dañar los intereses del Reino-, aguardo cada día a que el monarca se pronuncie. Acudir a tribunales europeos implica que no hay nadie en España que pueda atender con imparcialidad sus demandas.

Artículo 56 de la Constitución española:

«El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado Español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las Leyes. que garantiza el Estado de Derecho». Arenas acusó a España de ser una dictadura. Fue el 11 de Agosto. Hasta hoy, 25, el Rey no ha dicho nada.

   Nunca lo hace, lo sé, pero esto no es un debate partidista, sino una negación del sistema que nos sustenta en su conjunto. Y me gustaría estar segura de que vivo en un país democrático. 

  Llevo al hipotético extremo de solicitar el pronunciamiento del Rey, para que se aprecie la desmesura de lo que está ocurriendo. Y porque nadie puede estar tranquilo cuando –amén de otras actitudes– se denosta, se invalida, a las más altas insistuciones del Estado, al prestigio del país, porque policías, jueces y fiscales persigan delitos comunes. Demasiado «comunes» por cierto.

La derecha alemana

La canciller alemana, Angela Merkel, -la mujer más influyente del mundo según la revista Forbes- ha dado muestras una vez más de su sensatez y de su escaso servilismo con los poderes fácticos. Ha hablado en Berlín para decir que observa con preocupación cómo la “vieja arrogancia” de los bancos ha vuelto a resurgir en medio de la crisis. Para ella, el objetivo es lograr que se creen nuevas normas internacionales que aseguren la liberación de la presión que ejercen los actores de los mercados financieros. ¿Hemos oído algo similar en España?

La líder conservadora de un país que ha crecido un 0,3% en el último trimestre, advirtió que los nuevos síntomas de mejoría económica son sólo pequeños «brotes de esperanza», y que hay que moderar la euforia.

Una de las primeras acciones de Angela Merkel al llegar al poder fue pedir a George Bush que cerrara Guantánamo, mientras Aznar bajaba la cerviz ante el mandatario estadounidense, apoyando su escalada belicista. Merkel gobierna en coalición con los socialdemócratas, algo impensable en España. Y ni una sola voz se opone a los grandes asuntos de Estado, los políticos alemanes trabajan por Alemania.

Aquí en cambio el PP amenaza con enturbiar la presidencia española de la UE que se inicia el 1 de Enero. Seguiría así la trayectoria de sus principales líderes que salen de nuestras fronteras para despellejar al Gobierno español y por tanto a España. Colocados en el escaparate de la presidencia, conocerán en Europa nuestra realidad: corral bananero que produce náuseas. Nada inocuo porque va en detrimento de nuestros intereses como país. Pero parece que a algunos partidos no les preocupa ni el bienestar de la sociedad, ni nuestro papel internacional, sino mostrar el culo sucio -de su propia mierda secular- para ahuyentar a testigos molestos. Mostrar miserias, cerrar fronteras, sólo para ostentar el poder y mangonear a su gusto.

La confrontación política es saludable para crecer y todas las ideas democráticas tienen cabida en el espacio político, pero cuando sigo la trayectoria de Angela Mekel lloro por carecer en España de una derecha como la suya. España sólo tendrá remedio cuando la bochornosa derecha española se regenere. Y no lleva camino alguno de hacerlo. Como en tantos problemas enquistados, es díficil erradicar errores cuando se tiene el apoyo sociológico de una parte de la población, trabajada para ello a conciencia. Ser conservador no es ser del PP, no en Europa, excepto en Italia. «Escuela y despensa» decía el regeneracionista aragonés Joaquín Costa. En el siglo XIX. Con la despensa mejor provista, pero ahí seguimos.

¿Pide el PP impunidad?

Veréis… pocas personas habrá que como yo ejerzan una mayor militancia a favor de respetar las normas de tráfico porque creo que benefician al bien común. Pues bien, un día me pusieron una cuantiosa multa y me quitaron dos puntos del carné por circular ¡a 68! Kms por hora en ciudad. Está marcado a 50 como máximo, y prácticamente nadie lo cumple, pero me tocó la lotería del cupo recaudatorio municipal. Salía yo, como una moto, de la Delegación de Hacienda donde me habían perpetrado lo que considero un atropello. Demostrar que lo que es exige enfrentarse a una maquinaria burocrática y judicial de gran calado y anticipar unos ingresos –abogados, procuradores- que no harían sino aumentar el desembolso con muy dudoso pronóstico de éxito. Son un par de incidentes y casi ninguno nos vemos libres de casos iguales o similares.

Y voy y me encuentro con que a un señor, a la sazón Presidente de la Generalitat valenciana por parte del PP, le regalan trajes –que se los regalan parece probado- y que van a tomarle medidas a una suite del Hotel Ritz que es donde se aloja cuando viaja a la capital. Y que la dádiva procede de “un amiguito del alma” que, casualmente, logra contratos millonarios con la institución que el dandy de los trajes regenta, y que está implicado en un caso de corrupción. Y que interviene una docena de jueces, el tribunal supremo y los de Madrid y Valencia, y, finalmente, este último archiva la demanda. Por pura coincidencia, lo sé, el presidente del Tribunal es también “más que amigo” del inculpado.

Ya no hablamos de este caso, claro que no. Tenemos para disfrutar de las jornadas estivales un furibundo ataque del PP, con toda su artillería en acción, contra el Gobierno de mi país, y del tuyo, y contra todas sus instituciones –jueces, fiscales, fuerzas de seguridad-, porque se ve víctima de una conspiración. Así que para mí es un «asunto personal»: están agrediendo a mi país. 

La investigación del caso Gürtel procede de las grabaciones y denuncia de un miembro del PP, descontento en el reparto. Ha atravesado todo el entramado policial y judicial hasta alcanzar un centenar de imputados. Amén de otros casos ejemplares como del Sr. Fabra en Castellón, nos ocupa ahora la trama balear por la construcción del velódromo Arena –que muchas más obras se acometieron bajo mandato del popular Jaume Matas, aquel que salió por propia voluntad a aún mejores destinos -¿por piernas?-. Y leemos que la fiscalía ha documentado d-o-c-u-m-e-n-t-a-d-o pagos por 70.000 euros en dinero negro del PP de Baleares. Mi paciencia tiene un límite, y ya la paja ha roto la espalda del sobrecargado camello.

La señora de los carísimos bolsos Vuitton –regalados también por “El bigotes”- es aludida en una investigación que intenta saber que más se hizo cuando el equipo del PP presidía la Federación de Municipios y Provincias. Y sale otro sujeto y suelta que se investigue también la etapa del PSOE. ¿Vivimos en una cueva de ladrones?

Gran lío porque se espose a unos presuntos delincuentes. Error o no, yo veo a los chorizos de menor cuantía con los grilletes cuando son llevados a declarar, tampoco es para tanto. 

Y el insigne Federico Trillo, ejemplo de lo que para el PP significa la justicia –dado que es su portavoz en el Congreso- ,abriendo la boca, cuando, tras todo el asunto del Yak42, debía estar cultivando tubérculos en silencio en un huertecillo murciano.

Y De Cospedal, y Arenas, y Rajoy bramando desde chiringuitos de playa. Y Cristobal Montoro pidiendo que aporte pruebas la policía, los jueces y el gobierno de que no se les ha espiado. La práctica en la que el reo es culpable mientras no se demuestre lo contrario sólo rige –que yo sepa- en la dictadura china. La furibunda derecha española olvida algo fundamental: no los detienen por pertenecer al PP, sino por ser presuntos delincuentes.

El PP es especialista en suicidarse cuando mejor le van las encuestas electorales. Esto escribía el New York Times en su editorial, tras los convulsos días de Marzo de 2004: «Al parecer, Al Qaeda ha conseguido derribar a su primer gobierno democrático. Por supuesto ha estado ayudado por la actitud furtiva, asustadiza e inepta con la que el gobierno de Aznar ha manejado la investigación de los atentados del pasado jueves. En el desesperado intento por mostrar que el terrorismo vasco de ETA era el responsable, ofendió a muchos votantes que se sintieron manipulados».

Las teorías conspiranóicas siguieron con el terrorismo en la pasada legislatura, aún con la autoría del 11M rondando. La jauría se llama Acebes o Zaplana, Trillo siempre, siempre. Ahora De Cospedal y el resto de la troupe. Detrás siempre, siempre,  está el mismo: Mariano Rajoy. Tácticas suicidas, sí, pero no lo suficiente, no para regenerar la bochornosa derecha española.

Ahora es el Estado contra mí. Ofende la inteligencia. Y preocupa. E irrita. Todos estos señores se alojan en el Ritz , reciben trajes y bolsos de regalo, se forran con dinero negro de los ciudadanos, acreditado por investigaciones judiciales. Grandes prebendas, barra libre, borrados los límites de la legalidad, porque nuestros votos les han proporcionado los suculentos empleos de los que disfrutan. Sin nosotros, cobrarían peajes en las autopistas, despacharían embutido en la charcutería,  pelearían en despachos de abogados, registrarían propiedades en polvorientos despachos –es la profesión de Rajoy, por ejemplo-, o en el caso de las elegantes damas se casarían –también- con señores de posibles. No serían nada sin nosotros.

Entretanto, cada uno tenemos que apechugar con lo que nos toca.  Sin patentes de corso, estupefactos. Soñando que “más que amigos” se apiaden de nuestros casos o, mejor, los resuelvan con Justicia. Y a precios asequibles.

Por cierto ¿qué pide el PP? ¿Impunidad?

«Todos los políticos son iguales»

Esta mañana al despertarme he conectado -como suelo hacer-, la radio y, al no encontrarme en la zona habitual, han salido emisoras para mí desconocidas. En una tertulia –y al hablar de los casos de corrupción que salpican al PP- decían: “todos los hacen”. También entre algunos de mis amigos cunde la frase: “todos los políticos son iguales”. Me sorprende porque no solían prodigar esas afirmaciones. Puede ser la edad. El desencanto. La experiencia. La mayor parte de la población piensa exactamente lo mismo e incluso lo expresa en las encuestas del CIS: en torno al 70% dicen siempre que los políticos sólo piensan en sus intereses. Muy desprestigiada está la casta de nuestros representantes y gestores, pidiendo a gritos una regeneración, pero yo mantengo que “unos son menos iguales que iguales que otros”. ¿Son todas las enfermeras iguales? ¿los médicos? ¿los taxistas? ¿los chinos? ¿los españoles? Cuando a mí me dicen que todos los periodistas somos iguales me enervo.

La ciudadanía responde de manual a una estrategia calculada: esparcir mierda, fabricarla y sacudirse el excedente, acusar a otros de los propios errores, para que en el río revuelto se atenuen responsabilidades: «todos lo hacen». Ya.

En mi último libro barajé una exhaustiva documentación recogida durante años. Si nos atenemos al festín de la corrupción urbanística, decidí no incluir los casos porque, dada su abundancia, iban a quedar desfasados, pero conservo un registro de buena parte de ellos. Por eso, escribí: “Los casos del PP casi triplican los del PSOE y son por cantidades mucho más abultadas, y a Izquierda Unida apenas se la ha acusado de un par de asuntos. El suspenso a la ética de todos ellos, del primero al último, es la misma”. Pero hay que reconocer que unos partidos cosechaban en ese punto más suspensos que otros.

Ahora bien, hace falta desfachatez, tras cómo se ha saldado en Valencia el caso Camps, salir con que se ataca al Estado de Derecho por mentar a la Fiscalía, y acusar al gobierno del PSOE de usarla con fines partidistas. Eso, por sí sólo, enciende la sangre. Pero ¿ha olvidado el PP a su ínclito Fungairiño? Entonces no estábamos hablando únicamente de bulos malintencionados: Eduardo Fungairiño fue expedientado -y sería en efecto sancionado, junto a otros fiscales de la Audiencia Nacional-, por faltar al deber de imparcialidad al ocultar al Juez el resultado de una investigación que exculpaba a un sospechoso de haber participado en el atentado sufrido años atrás por el entonces jefe de la oposición José María Aznar.

Una de las tareas más urgentes en España es separar realmente los poderes que tradicionalmente definen la democracia, el Estado de Derecho. No se pueden seguir eligiendo cargos de la carrera judicial según cupos de ideología política. Mal siempre cuando los gobiernos utilizan a jueces y fiscales, mal siempre, incluso en Valencia, pero usemos, por favor, las proporciones al medir.

De Cospedal denuncia escuchas ilegales a dirigentes del PP. ¿Después de lo sucedido con los espías de la Comunidad de Madrid? La Secretaria General del PP lo hace, eso sí, sin pruebas.

Me ha venido una palabra a la mente por todas estas actuaciones:

Cinismo.

(Del lat. cynismus, y este del gr. κυνισμός).

1. m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables.

2. m. Impudencia, obscenidad descarada.

3. m. Doctrina de los cínicos (‖ pertenecientes a la escuela de los discípulos de Sócrates).

Y otra me bulle sin cesar: patriotismo.

Os hablé de ello en otra entrada: A finales de Abril, Rajoy se fue a la capital de Polonia para perfilar con otros lideres de la derecha -entre ellos 13 Jefes de Estado y de gobierno y el Presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso-, las estrategias para las elecciones europeas. Le permitieron expresarse únicamente durante 2 minutos, únicamente dos minutos. Y los aprovechó a conciencia: para plantear un panorama desolador de la economía… española.

Rajoy habló del “descontrolado” gasto público, del número de parados. Sin ninguna autocrítica a sus propias responsabilidades en la gestión anterior. Como suele hacer Aznar, salió de España con el único objetivo de criticar al gobierno español. Algo que no suelen practicar otros políticos europeos. Ni de ningún país serio. Obama está desmantelando la política de Bush pero ¿le ha oído alguien decir una palabra en su contra dentro o fuera de EEUU?

La última hazaña del líder conservador ha sido asustar a los españoles en un vídeo en el que, muy campechano, anunciaba que se iba de vacaciones, y que, a su regreso, iba a ver de endereza la política económica porque “éste nos va a meter “en un corralito”, aludiendo a la retención de los ahorros particulares de Argentina y llamando «éste», al presidente del Gobierno de España. ¿Todos los políticos son iguales? “Yo o el caos”, sólo lo dice el modelo Bush.

Pero no nos ha explicado que opone al caos. Lo sabe. Pero no lo ha contado. El PP le debería ser exigido que explícitara qué va a hacer con el despido, los sueldos , el gasto social y las pensiones cuando la desmemoria española le lleve al gobierno. Se deducen muchas cosas de sus actuaciones y declaraciones, pero debería manifestarlo claramente.

El “todos son iguales” y “todos lo hacen” es, como digo, el resultado de una estrategia calculada que beneficia a quien más infringe las normas. Ha calado sin embargo. La política española precisa regeneración, otro nivel. Va en camino opuesto. Pero nosotros deberíamos exigirlo. Yo lo hago. Y ahora, como Rajoy, aplazo los problemas que estoy de vacaciones. Sólo que yo no cobro por representar a la sociedad. Ni dejo a mis validos para que cumplan consignas.

Actualización 7 de agosto

   Gran revuelo por las acusaciones de Dolores de Cospedal, Secretaria General del PP,  quien llegó a decir que España vive hoy bajo «un Estado policial» y responsabilizó de ello al Gobierno por, según dijo, «utilizar» de forma partidista «a la Fiscalía General, a la Policía judicial, a los servicios del Ministerio del Interior y al CNI». (Copio los entrecomillados de El Mundo).  Todos los afectados por estas acusaciones -de las que no ha aportado prueba alguna- han protestado enérgicamante. No usan las hemerotecas. De Cospedal, recién nombrado ya rechazó la sentencia del 11M y toda la investigación policial y judicial.

   Pero alguien le apoya. El portavoz del PP de Baleares, Carlos Simarro, considera  también que el PP está siendo injustamente perseguido y pone como ejemplo «algunas actuaciones de la Policía y de la Fiscalía en las islas, con la detención de miembros de su partido».

Es tremendamente injusto, cometen presuntos delitos -que en Baleares son un clamor por cierto- y van y les detienen. ¡Adónde vamos a llegar!

Archivado el caso Camps

Toda mi vida he luchado activamente contra los juicios paralelos en cuya nombre se han hecho auténticas tropelías. Por una razón fundamental: la defensa de la Justicia. A ella apelo una vez más.

En el caso de Camps se dan varios hechos:

El auto de Garzón que vio indicios de delitos.

También, “El juez instructor, José Flors, -según recopila El País- encontró numerosos indicios de la existencia del cohecho, pero no investigó si los regalos se hicieron a cambio de los contratos logrados por la empresa Orange Market, dirigida por Álvaro Pérez, El Bigotes. Entre los regalos que la investigación ha acreditado que recibió Camps había trajes, zapatos, pulseras, relojes, juguetes caros y entradas para el Circo del Sol. El principal contrato que Orange Market obtuvo cinco años consecutivos fue el montaje del pabellón de Fitur en Madrid. La empresa de El Bigotes logró también 40 adjudicaciones, la mayoría a dedo o fraccionadas en contratos inferiores a 12.000 euros para evitar el concurso público».

«La sala tiene que decidir aún si incorporar a la causa –sigue diciendo El País- a los cabecillas de la trama – Francisco Correa, Pablo Crespo y El Bigotes,- por un delito de cohecho activo al haber hecho los regalos a los cargos de la Generalitat y del PP valenciano, después de que la semana pasada el Tribunal Superior de Justicia de Madrid se inhibiera a favor del de Valencia en este apartado de la investigación». Luego no cuenta con todos los datos.

En el auto, el Tribunal valenciano parece dar por hecho la existencia de regalos, aunque no los vincula al cohecho. Dice que “no ha quedado acreditada esa vinculación”, pero no ha investigado toda la trama. Considera legal, además, recibir regalos por valor de miles de euros, aunque medien contratos que adjudican los destinatorios de los caros presentes. Añade entre comas: «con independencia de otras posibles valoraciones de tipo ético». Y también admite que puede haber varias versiones verosímiles, aunque de facto se ha inclinado por la de Camps y sus colaboradores.

De los tres magistrados, Juan Montero, propuesto en su día por el PP, ha dejado constancia de que tiene sus dudas de que los hechos que se imputaban a Camps, Campos y Betoret, que no a Ricardo Costa, no sean constitutivos de delito. A favor del archivo definitivo han estado Juan Luis de la Rúa, presidente del TSJCV y de quien Camps dijo que era «más que un amigo«, y José Francisco Ceres, magistrado conservador cuyo nombramiento fue en su día impugnado y a quien, posteriormente, se repescó.

  Cabe preguntarse si todo ha funcionado como debiera. Leo que la Ley Orgánica del Poder Judicial dice en su Artículo 219, referido a las causas de abstención de un juez y, en su caso, de recusación: “Apartado 9. Amistad íntima o enemistad manifiesta con cualquiera de las partes.” Sin embargo, el CGPJ no actuó y la Fiscalía Anticorrupción se negó a exigir la recusación de De la Rúa.

Mariano Rajoy se ha apresurado -demasiado, porque la sentencia no es firme- a declarar que “ha triunfado la justicia y el sentido común”, y que ha terminado la Inquisición a la que han sido sometidos. Si se negó la existencia de regalos y el tribunal los admite, Camps habría mentido y no es para sentirse muy feliz. Si, además, existe una cercanía probada entre jueces y acusados, mentar a “la justicia”, precisamente, produce cierta estupefacción, cuando no irritación. Por otro lado, » la Inquisición” -con la que quiere terminar, ha dicho, aunque no ha detallado cómo- la habrían ejercido, primero un militante del PP insatisfecho que grabó conversaciones y denunció los hechos, y, después, dos jueces en ejercicio, no vinculados emocionalmente al principal acusado. Y lo seguirán haciendo en el Supremo. Aunque lo preside Dívar, el beato que vota según sus creencias, nombrado ingenuamente por Zapatero, en ese juego al que asistimos estupefactos los ciudadanos en el que el poder judicial no es independiente del poder político y legislativo. Y ¿Qué debía hacer la prensa? ¿Lo mismo que Telemadrid y  Canal Nou?

Y hay un asunto estético. Los ciudadanos nos pagamos nuestros trajes, zapatos, relojes o bolsos. Solemos ir de rebajas, incluso. No hacemos traer trabillas del extranjero, ni recibimos al sastre en nuestros aposentos del Hotel Ritz, a casi 600 euros la noche en habitación standar, y a 2.621 la suite. Y los políticos son meros representantes de los ciudadanos, no serían nada sin nosotros. La felicidad de Rajoy, presidente de un partido con diez millones de votos, tampoco parece tener en cuenta esa significativa aclaración del Tribunal: (legal recibir regalos) «con independencia de otras posibles valoraciones de tipo ético».

Y sobre todo: Que España sea el reino de la comprensión con la corrupción o con las corruptelas -que nos significa en el mundo entero, en el mundo entero tenemos fama de corruptos-, nos ha hecho un daño quizás irreparable como país, como sociedad. Dado que van a presentarse recursos ante el Supremo, la opinión pública, la alarma social –al menos en sectores no vinculados al Partido Popular- exigen que se llegue hasta el final. «Presuntamente», algo huele a poco ortodoxo en este caso. Sólo que el proceso no ha terminado. Sólo que… la confianza es mínima.

Pero ahora ya comprendo por qué se reían cuando fueron a declarar.

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Ver: Hijos de la picaresca

Estado de derecha

Cuarta Página de El País de Ignacio Sánchez-Cuenca,  profesor de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid.

Corrupción, boicoteo al Estatuto catalán, a la renovación del CGPJ o a la Ley de Dependencia. El PP se siente más cómodo con el ‘Estado de derecha’ que con el imperio de las leyes. ¿Dónde están sus liberales?

   Entresaco párrafos:

La utilización de la idea de Estado de derecho por el Partido Popular ha llegado a ser agobiante. Se ha recurrido al Estado de derecho para rechazar el Estatuto catalán y el proceso de paz con ETA, para exigir la dimisión de cargos socialistas, y obsesivamente en la lucha antiterrorista, incluso de forma antropomórfica («confío en que el Estado de derecho mande a los terroristas a veranear a la cárcel», dijo hace poco un dirigente popular).

(…)

Los acontecimientos de los últimos años han mostrado que nuestro Estado de derecho no sólo está excesivamente manoseado, sino que además ha quedado vapuleado por sus más aguerridos defensores.

(…)

Últimamente la atención se centra en los escándalos de corrupción, que son abundantes y algo pintorescos. Quizá el más llamativo de todos sea el de Carlos Fabra, el presidente de la Diputación de Castellón. Ha habido Fabras al frente de esa Diputación desde 1875, cuando la ocupó su tío-tatarabuelo Victorino Fabra, conocido como el Agüelo Pantorrilles. El actual Fabra está acusado de falsificar documentos oficiales, de cobrar cuantiosas comisiones, de fraude fiscal, y de manipulación del censo electoral de diversos municipios. Por si todo esto no fuera suficiente, Fabra se jacta de sus prácticas caciquiles: «Porque el que gana las elecciones coloca a un sinfín de gente. Y toda esa gente es un voto cautivo. Supone mucho poder en un Ayuntamiento, en una Diputación. Yo no sé la cantidad de gente que habré colocado en 12 años, no lo sé». Son palabras suyas que quedaron grabadas y que darán mucho juego a los historiadores del futuro que quieran establecer paralelismos con la época de la Restauración.

El juzgado de Nules (Castellón) que lleva su caso es una especie de triángulo de las Bermudas en el que los jueces van desapareciendo misteriosamente uno tras otro. Hasta ocho jueces han pasado por allí desde el año 2004. La gran esperanza de Fabra se llama Jacobo Pin, un juez que se ha presentado voluntario al puesto y cuyo padre es un abogado muy próximo al PP (fue cabeza de lista al Congreso en las elecciones de 1977). Seguro que este nuevo juez sobrevive a los extraños torbellinos que se llevaron a sus predecesores.

(…)

Esta llamémosla «afinidad» entre algunos acusados de corrupción y los jueces que les juzgan resulta extremadamente inquietante. Francisco Camps se siente feliz de tener una relación con el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Valencia, Juan Luis de la Rúa, que, en sus propias palabras, va más allá de la amistad. El vínculo de De la Rúa con Camps no se limita a la esfera personal, pues el juez intervino en un acto preelectoral del PP valenciano en 2007. Camps cuenta también con la ayuda y el apoyo del vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial, Fernando De Rosa, quien se reunió con el presidente de la Generalitat Valenciana para ayudarle a perfilar una estrategia un día después de que la prensa se enterara de que Camps estaba implicado en la trama de corrupción y financiación ilegal del PP. De Rosa, que ha sido consejero de Justicia en el Gobierno valenciano, insinuó que Garzón estaba prevaricando al no abstenerse de instruir la causa.

(…)

Quizá estas «afinidades» entre políticos y jueces contribuyan a explicar el descaro de Esperanza Aguirre, quien, en un pleno parlamentario, ante las acusaciones de corrupción que le lanzaba la oposición, extendió los brazos y las manos diciendo «¡Mirad cómo tiemblo!». En ese gesto se resume la gran incógnita de la democracia española: si estamos verdaderamente en el Estado de derecho tan anhelado por nuestros liberales o si nos encontramos más bien en un Estado de derecha. Creo que a la derecha, en el fondo, le convendría, por su bien, que en España hubiera un Estado de derecho. A los socialistas, en su momento, les costó reconocerlo y estuvieron a punto de deshacerse por ello. El Partido Popular parece de momento sentirse más cómodo con el Estado de derecha, aunque suponga acabar definitivamente con sus credenciales «liberales».

El programa oculto del PP

“Lo cierto es que España necesita reformas estructurales y a quienes se lo plantean, en este caso los empresarios, se les dice: yo soy el presidente del gobierno”. Son palabras de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que por fin desvela algunos puntos del programa oculto del PP.  Aquí la tenemos adelantando ese punto, esa auténtica primicia, celosamente guardada

¿Qué reformas piden los empresarios?: despido libre, o moderar –aún más- uno de los salarios más bajos de la UE.  Aguirre les hubiera escuchado, les escucha de hecho, les habla probablemente. Aguirre es “cojonuda”, afirma Díaz Ferrán, el presidente de la CEOE. Forman pareja mítica: Sanson y Dalila, Tristán e Isolda, Cleopatra y Marco Antonio… Esperanza Aguirre y Díaz Ferrán.

Hoy que sabemos que el PP aventaja en un punto en intención de voto al Psoe, convendrá deducir el programa que con tanto celo guardan los conservadores españoles, por sus hechos y actuaciones de oposición.   

  • Despido libre, moderación de salarios, o freno a las pensiones, los subsidios, tan costosos para el erario público (esto último lo han manifestado reiteradamente, igual que algunos miembros del PSOE, no el gobierno)
  • Otra financiación autónomica (se ha opuesto a la acordada por los socialistas)
  • Menor gasto público, y por tanto, menos gasto social, cuando estamos a la cola de Europa en ese aspecto.
  • Rebajar el Estatuto de Cataluña (presentó recurso de inconstitucionalidad).
  • Liberalización del suelo. Figura en el programa de Rajoy, y ha presentado también recurso de inconstitucionalidad, a la legislación que lo regula. Desde 1998 y hasta 2004, gracias a la Ley 6/98 del Partido Popular, el suelo urbanizado de vivienda libre se encareció un 200%.
  • A la Ley de Igualdad y Conciliación de la vida laboral, igualmente le presentó recurso de inconstitucionalidad. Deducid.
  • Y al matrimonio gay.
  • Y a la modificación del Plan Hidrológico Nacional, porque ya ha advertido que en cuanto llegue al gobierno hará el trasvase del Ebro a los campos de Golf de Levante.
  • Supresión de la asignatura Educación para la Ciudadanía, vigente en la mayor parte de los países europeos, por recomendación del Consejo de Europa. Rajoy también ha prometido que la quitará.
  • No tocar el franquismo, ni reparar el daño hecho a sus afectados, como, por ejemplo, enterrar a sus muertos. Deben seguir perdidos en las cunetas.
  • Primar las guarderias privadas sobre las públicas, como hizo en Alcoy.
  • Cualquier iniciativa que ayude al conocimiento sexual o a su diversidad, como votó en la Comunidad de Madrid.
  • Vigilar la labor de jueces y periodistas, callarlos si es preciso, siempre que no les sean afines y faciliten su propaganda.
  •  Primar la iniciativa privada en la educación
  • Primar la iniciativa privada en la sanidad.
  • Revisar el juicio del 11M, porque lo manda Pedro J. Ramírez, y porque su elegante secretaria general, Dolores de Cospedal, no tiene claro el resultado judicial.

   La oposición o apoyo a estos puntos, o su práctica en los lugares que gobierna, está ampliamente documentada. Y me limito a hacer un pequeño un avance de esa previsible acción de gobierno. La hemeroteca es un testigo implacable.

¡A por Zapatero! se ha levantado la veda

rita

Anoche cené con una amiga conservadora de manual en lo político, en absoluto en su comportamiento. Mi amiga es mucho más atractiva que la Rita que hoy dibuja Manel Fondetvila, pero he tenido que frotarme los ojos para comprobar que –aunque demasiado poco- he dormido y no seguía escuchándola a ella. A “Rebeca”, voy a llamarla.

Una mujer hecha a sí misma, y coronada por el éxito económico. Poca base cultural, amigos de condición similar, y lectura obligada de El Mundo –el único periódico que se salva de la prensa culpable-. Aún tiene en su caro frigorífico de dos puertas, el lazo azul que el PP recuperó en su artificial campaña de 2007 contra la política antiterrorista del Gobierno. Aquella que llevó reiteradamente a la calle a miles de personas –millones en el cómputo de Esperanza Aguirre-, con banderas rojigualdas, cantando “Libertad sin ira” -que fue en realidad el himno de UCD en la transición- y el “Cara al sol”, alternativamente.

“Total, unos bolsos”, “total, unos trajes”, “todos los políticos roban”. A los “querida, el firmamento es azul”, ella puede decir “yo no creo”, a “Rebeca” no le importan los datos.

Ignacio Escolar critica esta mañana, desde la madurez, el nombramiento de Dívar al frente del Consejo General del Poder Judicial. Y Javier Pérez de Albéniz en Soitu, despliega esta idea:

“Ya ha dado lo mejor de sí mismo. Traer a los soldados de Irak, las leyes del matrimonio gay y el aborto, mayor igualdad para la mujer… De un tiempo a esta parte, y después de avances sociales importantes y toneladas de fuegos artificiales, ZP se desinfla. Y lo hace al ritmo que marca su último ‘triunfito’.

“Peperos” regocijados inundan los comentarios. Se ha levantado la veda. Con la que está cayendo en el PP. Por ejemplo:

“Esta es la política del gobierno socialista: amarillismo, dinero fácil, cutrería, momentos soeces, falsa cultura …. atocinamiento del espectador para no pensar en nada”.

Y ataque frontal a este otro comentario:

“Querido Javier, en este país de mierda -salvo por los costados de alguna buena gente que lejos de comprender picarescas, trampas y actitudes fascistas, se irrita con ellas- la opción a Zapatero es una ultraderecha sin regenerar que acusa al mensajero y «comprende» y envidia regalos y corrupciones a cambio de favores remunerados. Absolutamente reaccionaria en lo moral, que allí donde gobierna como en Madrid ha destrozado la sanidad y la educación. Bastión incombustible del liberalismo más atroz, el causante de todos nuestros males económicos. Unido a una beatería que sigue queriendo imponer con martillo y clavos los postulados de la Iglesia católica -también- más reaccionaria.

Que la saludable crítica no enturbie más aún el fondo de lodo en el que nos movemos. ”

Ningún país carece de retentiva y de memoria como España. Memoria de Pez, le llamé en mi libro. España no nació en el año 2004, cuando triunfó en las elecciones Zapatero. Ni mucho menos. Somos fruto de una herencia desoladora que ancla las raíces en el futuro para perpetuarse.

Ya he hablado suficientemente de ello, daos una vuelta por el blog. Creo que los datos suscitan reflexiones. Diferentes a las mías incluso, por supuesto. Zapatero está cometiendo errores: el nombramiento de Dívar, algunos rasgos de la política exterior, sobre todo el viaje de Moratinos, secundado por Fraga, a la Dictadura de Guinea, la desactivación de RTVE, muchos otros nombramientos como el de la inconsistente Leyre Pajín, o prescindir de pesos pesados –que por cierto le odian-. Pero pongamos haberes y debes en la balanza.

Yo desde ayer me he quedado pensando en una cosa más. Os parecerá anecdótica: El Ministro de Trabajo, Corbacho, dijo que, de ceder a las pretensiones de los empresarios, peligrarían las pensiones y el gobierno no lo va a consentir.

Mi pregunta es ¿Qué haría en este caso un gobierno del PP?

Algo hemos visto. No dejo de reiterarlo estos días. Aquí hay un buen resumen:

(Visto en escolar.net)

El PP rechaza…

Al leer el enésimo titular en el que escriben “El PP rechaza…”, me he preguntado si siempre es el mismo, si los periódicos y los medios repiten simplemente las noticias. Así que me dispongo a buscar qué hay tras los puntos suspensivos que he colocado en lo que me ha quedado como imparable cantinela, como esa canción que escuchas una mañana y te persigue todo el día.

El PP rechaza la financiación autonómica. Sí, esto acaba de hacerlo.

El PP rechaza el techo de gasto propuesto por el Gobierno. No es lo mismo que la financiación de las Comunidades autónomas, caben pues los dos titulares.

El PP rechaza crear una guardería pública en Alcoy porque pondría en peligro los puestos de trabajo en las privadas. Nada que ver con los anteriores. Me atengo ya a lo rechazado sin más.

El PP (Madrid) rechaza una propuesta de IU y PSOE para hacer actividades escolares que den visibilidad a la diversidad sexual.

El PP (Aragón) rechaza considerar el catalán como lengua propia de algunas zonas de Aragón.

El PP rechaza “por cuestiones técnicas” que se generalice el catalán en las instituciones.

El PP rechaza retirar los símbolos franquistas (Valencia… y muchos otros lugares).

El PP rechaza tramitar la propuesta de ahorro de PSOE e IU (Madrid). Vamos a ver de qué va esto: “Las propuestas de la oposición se dirigían a impedir que los viceconsejeros que son diputados «cobren dos sueldos del erario público», a limitar los gastos de «propaganda» de la Comunidad y a eliminar el cobro de dietas de representación en entidades y consejos de administración por parte de diputados y miembros del Gobierno regional, entre otras”.

El PP rechaza la ley de fosas de Cataluña. (Fosas de la guerra civil y dictadura franquista).

El PP rechaza anular los juicios políticos del franquismo.

El PP (Valencia) rechaza las peticiones de la oposición para que la Sindicatura de Comptes (órgano de control económico y presupuestario de la Generalitat) amplíe la auditoría de 2007 sobre aquellos contratos donde detectó alguna anomalía o irregularidad o examine todas las contrataciones del Consell, entre ellas las de Orange Market.

El PP (Catarroja, Valencia) rechaza desarrollar un Plan de Educación Sexual y Prevención de Embarazos no Deseados y Enfermedades de Transmisión Sexual dirigido a adolescentes.

El PP rechaza agilizar la implantación de banda ancha de Internet en Sotoserrano (Salamanca).

Bien, es un muestreo significativo que resultaría interminable pueblo por pueblo. Pasemos ahora a ver qué motiva rechazos tan frontales como para presentar recurso de inconstitucionalidad:

Estatuto de Cataluña.

Ley del Suelo.

Ley de Igualdad y Conciliación de la vida laboral.

Presupuestos del Estado 2009.

El matrimonio gay.

Modificación del Plan Hidrológico Nacional.

Ley Orgánica de Universidades.

Ley que regula el Tribunal Constitucional.

Esto es lo que se llama una oposición constructiva, sobre todo en el sentido de dar trabajo a los tribunales de Justicia.

Son muchos años de práctica. El PP procede de Alianza Popular que se refundó como Partido Popular. La única formación política que se opuso a la Ley de Amnistía para los represaliados del franquismo durante la transición. Sus exiguos votos de entonces no lograron paralizar el proyecto. Así no me extraña que en mi cabeza bulla la cantinela “El PP rechaza…”, aunque no sea la misma noticia cientos de veces repetida.