¿Qué se puede hacer?

Somos muchos los ciudadanos que estamos hartos, en efecto. El diagnóstico del enfermo está claro, incluso conocemos el tratamiento, lo que faltan son las jeringuillas y goteros para aplicarlo.

Entresaco este par de párrafos de Javier Valenzuela en su blog, para ratificar que no estamos solos cada uno de nosotros:

«Los trabajadores somos débiles, máxime en situación de crisis, pero, oigan, no nos tomen ustedes por tontos. Últimamente nos hemos enterado de varias cosas. Para empezar, que esta crisis no la han provocado las subidas de los salarios, sino las burbujas especulativas de las finanzas y el ladrillo, esto es, el capitalismo de casino. Y para continuar, que los gravísimos problemas actuales de las empresas proceden de la falta de crédito y de la caída de la demanda, no de los costes del despido.

Así que, por favor, disfruten ustedes de su almuerzo en su restaurante favorito de cinco tenedores, con cargo, por supuesto, a la tarjeta de crédito de la empresa o la institución que tengan el honor de presidir, y no nos estresen más».

Si pensamos -con razón- que el capitalismo atroz es el causante de nuestros males, podemos hacer dos cosas: desempolvar la guillotina de la Revolución francesa o, más civilizadamente, pedir a nuestros representantes -los políticos- que actúen de una forma eficaz y convincente. Pero buena parte de ellos están en su nube, ni nos escuchan y, lo que es mucho peor, ni se enteran de nuestro descontento, de su dirección errática. No saldrían en la tele todos los días diciendo lo que dicen si fueran conscientes del inmenso cabreo que están generando.

Para ser escuchados es imprescindible tener voz. Pero ahí tropezamos con otro pilar del desastre: los medios de comunicación. Grandes emporios privados que buscan, prioritariamente, un beneficio económico. Si pueden, a la vez, diseminan su ideología. Pero tampoco parecen ver las dimensiones del problema, o no les interesa difundirlas a fondo. Las televisiones públicas no son una excepción. No contamos con casi ninguno de ellos.

 Las exigencias están claras:

  • una ley electoral que represente a la sociedad. En las elecciones generales de 2008, IU obtuvo 2 diputados con casi un millón de votos, CIU 11 con menos de ochocientos mil sufragios, o 6 el PNV con poco más de trescientos mil.
  • listas abiertas para que nuestro propio representante responda ante nosotros. Acabar con el voto por «disciplina de partido».
  • Una regeneración de las estructuras de partidos y sindicatos. Son del pleistoceno. Allí sólo parece auparse el más listo en dar codazos y lograr relaciones que le apoyen. Aparentemente, hay excepciones, pero es imposible que los mejores, más preparados y con más vocación de servicio público sean los que -en su mayoría- vemos a diario.
  • El gobierno tiene que conseguir una separación real de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, esencia de la democracia. El legislativo podría solucionarse con las listas abiertas. El judicial acabando con la ominosa representación de los órganos jurisdiccionales por tendencia política. Mecanismos de control severo para todos los poderes. Real. Eficaz. Inapelable.
  • Acabar con la injerencia continua de la Iglesia católica. Educar en un estado laico y sin contaminaciones interesadas. Lograr elevar también el nivel de educación de los adultos -una de las lacras de España-.
  • Terminar -por desconexión del aparato o dedicando el papel a limpiar cristales- con los periodistas y medios interesados y próximos a los poderes de todo tipo. Con aquellos otros que sólo pretenden adocenar a su audiencia para poder manipularla.
  • Diálogo. En otros países existen las asambleas ciudadanas con políticos y expertos de la Universidad. En Suecia, por ejemplo, como hablábamos el otro día.

Podéis añadir lo que queráis, rebatir, opinar en definitiva. Más aún. Es una gran recompensa contar con vosotros.

Y ahora nos falta la jeringuilla. No tenemos acceso a una UCI móvil. Pero sí contamos con la Red, Internet. Obama lo ha hecho. Convenció a un gran número de personas para que se pusieran en mangas de camisa y trabajaran. Él todavía es una esperanza. A lo mejor, ése es el único método. A mi no se me ocurre, hoy por hoy, otro.  Presionando, con un caudal inmenso de personas. Convertirnos en un clamor que atruene. Utilizar la red para hacer real el sufragio directo. No parar hasta que se enteren y cambien. Todos.

La soberanía reside en el pueblo

Sus señorías andan a la greña en el Parlamento. En un discurso aburrido, falto de imaginación y de brillantez, pueril al extremo, cruzan sus monólogos archisabidos. «Pues tú más», «tu papá también robó» «pues anda que el tuyo»… Nuestros presentantes en las Cortes se sientan allí, sin hacer otra cosa, que corear a sus jefes y silbar e interrumpir a los contrarios. Todos sabemos lo que votarán: lo que mande el partido. Siempre digo que eso lo podrían resolver entre media docena: los titulares de las formaciones políticas. Y decir: «y ahí van mis 280 diputados», pongo por caso. Igual así sentíamos que los demás trabajaban en algo.

Luego están los medios informativos. Al igual que Zapatero gobierna, a veces, siguiendo los sabios consejos o rapapolvos de El País y Público, Rajoy no se pierde el seguimiento de El Mundo, ABC, la COPE y todas sus filiales. Anoche el votante de ultraderecha tenía un amplio surtido para elegir: Telemadrid con Sáenz de Buruaga -que entiende por pluralidad llevar a envejecidos (de ideas) antaño progresistas como Leguina o Cristina Alberdi que fue la primera en sacar los pies del tiesto por rivalidad con Zapatero-, y a la vez estaban a lo mismo en Intereconomía, Veo y Popular Televisión. El asunto crucial no eran los -presuntos- «chorizos» beneficiados por el PP, sino la cacería dichosa.

Rajoy bebe de sus fuentes. Y así lleva al Parlamento esta frase: «Si no firma el cese de Bermejo se convierte en el propio Bermejo». Me parece que hay cosas peores que ser el Ministro de Justicia, a pesar de que asesinar animales sea una práctica vomitiva. Rajoy debería aprender lo caro que le sale leer El Mundo. Cuando la impune teoría de la conspiración, llegó a pedir la suspensión del proceso sólo por leer el periódico.

Todos los políticos NO SON IGUALES. El titánico esfuerzo de Zapatero para acercarnos al nivel de desarrollo europeo en cuestiones sociales, no debería quedar en el olvido. Con él hemos pasado del puesto 19 al 13 en el Indice de Desarrollo Humano de la ONU que mide riquezas menos materiales que las económicas. Pero es el sistema -insisto un día más el que no funciona-. Las sesiones del Parlamento hastían, son absolutamente suprimibles, tal como están configuradas. No gana adeptos ninguno. Consigue más desencantados, más cabreados.

Siempre, el poder -todos los poderes- se ha alejado del pueblo. Domina, aislado, desde su torre nacarada en lo que los griegos llamaron Hubris y el político y neurólogo inglés David Owen definió como síndrome: egos alimentados por adulaciones, miedos, que alteran la conducta hasta llenarla de soberbia, desmesura y huida de la realidad. En la Antigüedad le opusieron una sádica Némesis que les atemperaba o, los romanos, un esclavo repitiendo: «recuerda que eres mortal». Nadie hoy les pone coto. Menos aún el PSOE al PP, o el PP al PSOE. En el río revuelto surgen los populismos veleta y así asistimos al auge incomprensible y peligroso de otra resentida: Rosa Díez que recoge en su partido a todo el desecho de tienta y ganado como el catalán Trías de Bés que ha recorrido todo el arco parlamentario.

Resulta que -muy bien pagados- los políticos nos representan, pero la soberanía reside en el pueblo. Y lo olvidan porque viven en una urna. Cuando un político acude a un acto de medio pelo, melena larga o moño, no veis la escena completa. Una docena de altos cargos, extremadamente sonrientes, aguardan su llegada. Aparca el coche oficial, se posicionan los guardaespaldas, saltan los luces de los fotógrafos y cámaras de televisión. El político se ve envuelto en una atmósfera irreal, cree que es más que los otros, no reflexiona. Pero se aferra al poder con todas sus fuerzas. Y opera como si su feudo provisional y alquilado fue un cortijo de su propiedad. Veáse el caso de la privatizadora Aguirre o de Alberto Belloch en Zaragoza, que no cede a dedicarle una calle al fundador del Opus Dei, pese a que le estén aireando todas sus vergüenzas. Con el mismo rigor, otorga calle a un futbolista  ceutí y a María Callas, tan aragonesa ella.  

Tenemos que enseñarles que así no funcionan las cosas. Que nos aburren y disuaden sus sesiones parlamentarias y sus campañas electorales, que exigimos listas abiertas para pedir cuentas a nuestro propio representante como sucede en otros muchos países. Que el mundo está hecho una pena y que, tan ocupados en atesorar su poltrona, no se ocupan de nosotros. Y podemos enfadarnos y mucho.

El alcalde de Zaragoza dedica una calle al fundador del Opus Dei

Una encendida polémica recorre Zaragoza por la pretensión del alcalde de la ciudad, Juan Antonio Belloch, de dedicar una calle al fundador del Opus Dei, el oscense José María Escrivá de Balaguer, hoy Santo. 43 nuevas denominaciones están en camino. Algunas suprimen nombres vinculados al franquismo, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Es el caso de General Sueiro, ubicada en lo más granado de Zaragoza. Allí se yergue una dependencia de la Institución y el alcalde se habría comprometido con uno de sus responsables a servirles el nombre a la medida.

 Por una u otra razón, todos los partidos protestaron por la decisión del alcalde, incluso los socialistas que amenazaron, con poco disimulo, con no repetir a Belloch en la candidatura a la alcaldía. Hasta hoy, dedicar esa vía a Escrivá era un empeño personal del alcalde. Argumentó que «a un señor no se le pone una calle por consenso, sino por méritos, y la verdad es que los tiene: ser santo». Ya sabemos el rigor científico con el que se otorga esa consideración en la Iglesia católica, pero a Belloch le basta. Y no es extraño: en las primeras primarias del PSOE llevó al candidato Josep Borrell a rezar ante la Virgen del Pilar porque es una costumbre que él mismo practica.

Miembros del PSOE, del CHA y de IU han recordado la vinculación con el franquismo de Escrivá de Balaguer. Carmen Solano, ex parlamentaria de UCD, va más allá. Tras arremangarse para recoger firmas en contra de la denominación casa por casa, argumenta: «General Sueiro fue un cooperador del franquismo, es mucho más grave la obra de Escrivá: fundó una secta». Solano se lamenta de que el consistorio haya decidido otorgar una calle a Adolfo Suárez en un barrio del extrarradio: la Venta del Olivar.

Hoy Belloch arría velas. Estaría dispuesto a llevar a San José María al Portillo, otra zona noble del corazón de Zaragoza. El Santo no se queda sin calle.

Nunca supimos en Aragón de la ascendencia turolense de Belloch – fuertemente vinculado al País Vasco-, hasta que su declive político -fue Ministro de Justicia, dimitido por la fuga de Roldán- le llevó a buscar un acomodo en la tierra que le vio nacer, primero como senador y luego como candidato a la alcaldía de Zaragoza, cargo que finalmente lograría. Su hito más importante:  la Expo del Agua -proyecto al que se sumó-, desarrollada en 2008 con resultados que no respondieron a las expectativas creadas.

Zaragoza tuvo una aceptable presencia en el contexto nacional cuando la vertebración autonómica nos hizo saber a todos los españoles que existían otras tierras además de Madrid y Barcelona. Ahora suena por la Expo, por la polémica decisión de dedicar una calle al fundador del Opus Dei, o por suprimir -en un gesto caciquil- la publicidad institucional a Heraldo de Aragón -el periódico decano- debido a su política informativa contraria a sus intereses. Argumentando como razón la manoseada crisis, testigos atestiguan que el propio alcalde dio la orden por su descontento con la información del Heraldo.

Como Don Guido, aquel personaje de Antonio Machado «de mozo gran jaranero, muy galán y algo torero, de viejo gran rezador», algunas personas no saben envejecer, manteniendo sus ideales, si alguna vez los tuvieron. El poder, con sus bambalinas de flashes y rendevús distorsiona la realidad. Mala mezcla que empobrece, una vez más, la política y, con ella, la democracia.

Darwin, evolución y regresión

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Hace, hoy, 200 años nació Charles Darwin (Shrewsbury, Inglaterra, 1809-1882). Fundador de la biología moderna, descubrió, demostró y documentó la evolución de las especies, descartando el origen divino de la vida. El desarrollo evolutivo viene por la selección natural, fruto de la lucha por la supervivencia. La vida en la Tierra se originó a partir de organismos unicelulares hasta llegar a los mamíferos y el hombre. La selección natural, sin embargo, «ha favorecido en la evolución humana el desarrollo de instintos sociales y el aumento correlativo de las facultades racionales», según señala el Diccionario del Darwinismo de Patrick Tort.

 Los descubrimientos en genética permitieron corroborar y ampliar las teorías de Darwin. Hoy sus estudios están absolutamente comprobados. Pero estamos asistiendo al auge del Creacionismo, que insiste en que somos fruto de un acto divino. El 66% de los estadounidenses creen en su certeza o posibilidad, según una encuesta de USA Today.

Se niegan teorías demostradas por la ciencia. Nada les sirve si ellos «creen» que es de otra manera. Y en el colmo del cinismo, se contrastan en el mismo plano ambas «tendencias». Es decir, se pretende enseñar en EEUU el creacionismo como origen de la vida humana, negando la evolución. Como la repetición de los mensajes cala, ya -como digo- dos de cada tres norteamericanos cree en el creacionismo. Los conservadores modernos, equilibrados, equidistantes, cuentan por tanto que existen «dos» teorías: creacionismo y evolución. En España hemos visto esa misma equidistancia al abordar temas conflictivos de la vida pública.

Y la génesis no es la misma. La fe -religiosa, política, social- tiene un corto recorrido: una idea que se acepta sin ninguna comprobación, un dogma. La ciencia, cuando no entiende algo, investiga, fruto de ello elabora una hipótesis; si consigue demostrarla por medio de comprobaciones prácticas, ha encontrado una tesis o teoría, pero, de no suceder así, busca nuevas hipótesis y vuelve a intentar la demostración para encontrar la verdad. La ciencia -cuando su modelo entra en conflicto con la realidad- trata de ajustarse a ella, la busca; la fe, -si la realidad le contradice- rechaza la realidad.

El catolicismo y todas las religiones en su integridad, la crisis, el liberalismo «neocon», el hambre irresoluto, el exterminio de los pueblos, consentido y amparado, silenciado por la impunidad, el periodismo cómplice, manipulador, o incapaz y equidistante… Y el 11M y su basura conspiranóica, espías, persecuciones políticas, cacerías -absurdas e inoportunas-, la lucha por la supervivencia nos trae en estos casos una regresión de los humanos que hoy pueblan el planeta tierra. No sé si Darwin contó con ello, habrá que comprobarlo.

En el reino de la IMPUNIDAD

Los ciudadanos están hartos de la política y los políticos no dejan de dar motivos para que así sea e incluso se acreciente el desprecio social a su gestión. Suelo mantener que es una opinión desinformada, ignorante o interesada afirmar que «todos son iguales», no lo son. Pero en el río revuelto suelen salir beneficiados los populismos. Así llegan los Gil a Marbella, los Chávez a Venezuela, o se asiste al crecimiento en España de una resentida y oportunista, que cambia de opinión según le conviene, como Rosa Díez.
La crisis ha dejado en cueros a la política, porque ni pareció prever, ni sabe como atajar los desmanes del capitalismo. Pero ya hemos hablado suficiente de ello, hoy quiero resaltar un pequeño muestrario de la impunidad que transita feliz por España. Seguramente incompleto, esto es lo que a mí más me irrita:

  • TRAMA DEL ESPIONAJE EN MADRID. Lo penúltimo. Un apestoso contubernio de favores familiares y de amistad, con beneficio económico, se cuece -entre otras cosas- en la capital. Como muestra esta entrada de Nacho Escolar y otras anteriores. La presidenta Aguirre se enfrenta a la oposición en la Asamblea. Y con voz cuartelera esparce mierda al asegurar que el PSOE también espió. ¿Alguien espera que comisión alguna de mayoría popular esclarezca el asunto? ¿Piensa Aguirre que así se exculpa? ¿Y que eso le beneficia y beneficia a la política?
  • EL TAMAYAZO. 2003 el PSOE gana las elecciones en Madrid. Dos diputados, Tamayo y Sáez, se ausentan de la votación y dan el triunfo al PP. Salen  -en informaciones periodísticas- relaciones sospechosas de los evadidos con responsables del partido conservador. Esperanza Aguirre gana en una nueva votación, y revalida cuatro años más tarde su victoria. Todos sabemos que apesta, pero del «tamayazo» nunca más supimos.
  • ESPECULACIÓN EN LA BURBUJA INMOBILIARIA. Es la causa principal de que la crisis haya afectado más a España. Los delitos más frecuentes fueron prevaricación, tráfico de influencias, cobro de comisiones y adjudicaciones irregulares. Muchos casos son investigados, apenas conocemos resultados. El 70% de los alcaldes acusados de corrupción sigue en sus puestos, gracias a los votos de los ciudadanos. En algunos casos, incluso aumentaron sus apoyos.
  •  TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN. Durante 4 años, el PP y sus medios afines acusan, sin pruebas, de irregularidades a la investigación del 11M. ETA participó y eso implica un triunfo ilegítimo del PSOE. «¿Qué banda terrorista llevó a Zapatero a la Moncloa?» pregunta Miguel Ángel Rodríguez, antiguo portavoz de Aznar. La cadena de despropósitos llena páginas en mi libro y todos los recordamos, a pesar de nuestra memoria tan frágil. La sentencia judicial pone las cosas en su sitio. Se han producido gravísimas acusaciones a personas, hasta de asesinato múltiple. Pero los conspiranóicos no pagan precio alguno. Ningún país serio lo hubiera dejado impune.
  • VUELOS DE LA CIA. Pruebas, incluso gráficas, atestiguan que EEUU utilizó España -y otros países europeos- como escala para trasladar presos a la base ilegal -e inmoral- de Guantánamo. Un documento certifica el conocimiento de Aznar, hace cuatro días. Miembros del PP amenazan veladamente al PSOE. Si tiras de la manta, nosotros también, vienen a decir. Y el asunto se tapa.
  • EL SEÑOR X EN LOS GAL. España ha sido el único país que ha procesado a los practicantes del tan frecuente -e inacabable- terrorismo de Estado. Bien en este caso, aunque terminaron siendo prematuramente indultados. Pedro J. Ramírez en El Mundo, se hartó de hablar de un «Señor X» que nunca apareció.
  • CARLOS FABRA. Hace frente a pagos por un valor superior a lo que declara ingresar. Encausado por varios delitos, elude año tras año sus procesos judiciales porque los profesionales asignados a sus casos piden uno tras otro el traslado, sin que actúe el Poder Judicial.
  • OPERACIÓN GUATEQUE. Supuesta corrupción en la concesión de licencias en locales de Madrid. Sólo se agilizaban mediante pago fraudulento. ¿Alguien sabe como anda esto?
  • GESCARTERA Y OTROS ASUNTOS DE CORRUPCIÓN ECONÓMICA. ¿Se esclarecerán algún día?
  • YAK 42. Mayo de 2003. 62 militares españoles mueren en un accidente de aviación, al regresar de su misión en Afganistán. Todas las pruebas apuntaban ya a lo que después se confirmó: el viaje ofrecía riesgos conocidos y sólo obedecía a la intención del ministro Trillo de ahorrar dinero en esa partida -se habían producido más de 500 muertos durante la década precedente en los numerosos accidentes que habían sufrido aparatos como el Yak 42-. Luego vendría la inconmensurable chapuza de meter los muertos a bulto y ponerles la primera etiqueta, y el primer ataúd, que encontraron. No hay responsabilidades.
  • 40 AÑOS DE DICTADURA. Nadie ha pagado por ella. Se cubrió con el sutil manto de la Transición. ¿Todo parte de aquí? Porque, sin duda, hay causas que han propiciado este triunfo de la impunidad que, en modo alguno, es inocuo.

         ¿Es posible, así, creer en los políticos? Yo aún les doy un margen de confianza, una última e ingenua fe en que pueden cambiar, al menos algunos.  Pero nos deben limpieza, eficacia, entender que son -nada más y nada menos- que nuestros representantes.

         Pero no son los únicos. ¿Qué responsabilidad tiene la Justicia en esto? ¿Y la prensa, el periodismo? En unos casos porque se mueve por intereses, en el otro porque no sigue las noticias. ¿Y la sociedad que calla y vota o no vota? Lo que falla es el sistema.

La borrasca impredecible

» La borrasca es impredecible ¿quién la predecirá? El predecidor que la prediga, buen predecidor será»…

Llueve sin cesar. Nieva. Un invierno de verdad. Graniza sobre campos y… haciendas. El gobierno en entredicho -con razón-. Cada vez son más las voces que piden una reestructuración. Buscar a los más capaces -algo que no es práctica habitual en los partidos políticos que se rigen por otros mecanismos de ascenso-. El Presidente prepara cambios, pero con calma, demasiada calma. Los nombres que suenan suponen, de nuevo, renovación generacional. O más. Casi cambiar a los abuelos por los nietos. La experiencia se adquiere escalando etapas, pero eso ocurría en otros tiempos. Liquidamos a Manuel Chaves en Andalucía -que sólo ha ganado cuatro o cinco veces, o seis- y optamos por Magdalena Álvarez, la inenarrable ministra de Fomento.  Hay que calificar por el trabajo -lo que tampoco daría un gran balance-, pero al margen de ello, están las formas. En los colegios del mundo desarrollado se enseña a hablar. Una de las clases más importantes en los colegios de  EEUU es la exposición de ideas, porque uno se acostumbra a elaborar su pensamiento, fruto de una visión clara del tema a tratar, que a la vez ayuda a concretarla. En España hablamos mal y, por tanto, los políticos hablan también mal. Pasados y presentes.  Recordemos cómo nos dejaba en ridículo Ana Palacio -y también por el contenido de sus palabras- en medio mundo. Muchos otros. Las críticas a Magdalena Álvarez se acrecientan por ser mujer y andaluza -machismo y una variante de racismo-.  Pero, realmente, no se puede tolerar, por lo que implica, que -con acento o sin acento-, una ministra -futura posible candidata a la Junta andaluza, según se dice- se exprese así:

   De cualquier forma, uno de los ceses más urgentes es el de Elena Salgado, Ministra de Administraciones Públicas. Se expresa bien -cuando habla, que ni siquiera se entera uno de su existencia-, pero no ha sabido solucionar el gravísimo problema de la burocracia en España que, personalmente, estoy padeciendo y que sume en la desesperación, a diario, a quienes tienen que ir a una ventanilla. ¿Para qué está? ¿Qué hace?

Insisto en esta idea: » La incompetencia suficientemente avanzada es indistinguible de la mala voluntad»

¿Modifica españa la Jurisdicción Universal a petición de Israel?

La ministra de exteriores israelí, Tzipi Livni, ha declarado hoy, tras reunirse con Miguel Ángel Moratinos, que su colega español le ha comunicado «la decisión de España de cambiar la legislación que permite aplicar la Jurisdicción Universal con el fin de que organizaciones políticas no puedan presentar cargos contra ciudadanos israelíes y de otras nacionalidades». La noticia -y en esta ocasión es una auténtica noticia- la ha dado RTVE en el telediario de las 9, no la recoge aún ningún periódico y sólo he encontrado una nota de Europa Press, en cuyo texto -sin destacar- se lee la misma información, recogida hoy con alborozo en medios de prensa israelíes.

 Fuentes del Gobierno han informado a RTVE que no se va a terminar con la Jurisdicción Universal -que permite juzgar en nuestro país crímenes contra la Humanidad-, vigente en nuestro ordenamiento jurídico desde el siglo XIX y que «en todo caso» las modificaciones no tendrían carácter retroactivo y no se podrían aplicar al caso que instruye el Juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu.

El embajador israelí en España se ha referido al asunto que investiga Andreu diciendo que «podría afectar a las relaciones» entre ambos países.

Apenas me voy a limitar a dejar ahí los datos. El «en todo caso» las modificaciones no tendrían carácter retroactivo es altamente revelador. Sólo dos paises -Venezuela y Turquía- han osado levantar la voz ante las matanzas de Gaza perpetradas por Israel. La muerte de 1.300 personas, los cuantiosos heridos, la ONU pisoteada, y demás vulneraciones de los derechos humanos y de convivencia internacional, caen en el manto del olvido ante el inmenso poder de Israel.

Si España baja la cerviz, «modificando» la Jurisdicción Universal a petición de Israel -o para «desagraviarle»-, será una lamentable y trascendental noticia para el mundo.

Actualización 23,30. Ya lo publican ABC y 20 minutos. Aquí dicen que Moncloa desmiente a Israel. Así lo «desmiente»:  «el Gobierno español ha desmentido las palabras de Livni y ha matizado que estudia hacer ajustes procesales en el principio de jurisdicción universal, pero que no lo limitará. Asimismo, ha comunicado que esta reforma en ningún caso tendrían carácter retroactivo y, por tanto, no afectará al caso abierto por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu». Ya estamos con los eufemismos.

Descartes

Descartes fue, como sabréis, un matemático y filósofo francés del Siglo XVII. Se le considera el padre de la filosofía moderna porque formuló el concepto de sujeto -ser individualizado- y porque, rebatiendo todo lo aprendido, señaló el valor práctico del conocimiento. La capacidad de razonar es básica y nadie puede enseñárnosla -decía-, pero hay unas reglas insoslayables: el principio de evidencia o de la duda razonable, el precepto del análisis y los de síntesis y control. Descartes es, en consecuencia, autor también del método cartesiano -análisis, sintésis y reconocimiento del error- base de la ciencia actual. El pobre murió, a los 53 años -sospechan que envenenado-, en Suecia adonde había sido llamado por la Reina Cristina para hacerles el reglamento de una sociedad científica, por cierto. ¡Qué cosas hacían los reyes suecos ya entonces!

 Descartes, en el cine y en la televisión, son los planos que sobran. Cuando, en TVE, se montaba en película, los descartes se arrojaban al suelo para ser barridos y depositados en la basura, era una imagen muy gráfica.

 Pues bien, en ese doble vertiente debió pensar Isabel Martínez Reverte (histórica periodista de «Informe Semanal» y «En portada») para reunir a un grupo amplio de prejubilados de RTVE y llamarles Descartes. El nombre en concreto se debe a Javier Saénz, uno de los pocos periodistas que ha obtenido el premio Rey de España de periodismo y eterna mosca cojonera del poder. Se trataba de salir de vernos reducidos, con poco más de 50 años, a la petanca y el punto de cruz -según sexos- y hacer algo útil.

Cada mes -y desde hace más de un año- , una figura relevante de diversos campos viene a perder un par de horas con nosotros, informarnos y contestar nuestras preguntas, como si estuviéramos en activo. Inauguró Descartes Santiago Carrillo -creo recordar- y hemos tenido -por citar a algunos- a Cristobal Montoro -quien adujo como causa del nuevo triunfo socialista: «es que también lo habían hecho bien», a pesar de lo que declara en público-. O el filósofo Fernando Savater, el jurista Martín Pallín, Antonio Gutiérrez, Inés Sabanés o Víctor Manuel, con los que pude vislumbrar lo mal que se cuece la política aquí, o con Gil Carbajal, Demócratas Abroad, lo bien que funciona en EEUU.

Ayer estuvo Fernando Reinlein, ex militar de la UMD, Unión Militar Democrática. Imbuidos por la revolución de los claveles en Portugal, un grupo de jóvenes oficiales pretendieron democratizar el ejército español -sin derrocar el gobierno-, en el tardío franquismo. Una vez descubiertos, fueron apartados del servicio y juzgados. Aunque la primera idea fue matarlos de una forma expeditiva, tesis que, por fortuna, no triunfó. En el Consejo de Guerra, se habló de sus mujeres: «peligrosas individuas universitarias» que les servían de correo en la clandestinidad. La Fundación Abogados de Atocha acaba de rendirles un homenaje porque, 35 años después, no se ha anulado su juicio, ni se han restituido sus derechos laborales, ni se ha compensado a los que no fueron juzgados pero sufrieron serios tropiezos en su carrera militar.

Ahora «el ejercito es un reflejo de la sociedad de centro-derecha. Obedece a lo que le dicen. Está y estará a las órdenes del Gobierno. No hay tentaciones golpistas. Cuando hay una declaración estentórea es porque el autor está a punto de jubilarse. Lo está haciendo muy bien en las misiones de paz. Ojalá hubiera conocido yo ese ejército», concluyó Reinlein.

Ningún gobierno les ha rehabilitado ni devuelto sus derechos. En la intimidad les dicen que «no se puede ensalzar a una organización clandestina dentro de las Fuerzas Armadas» y que «podría alentar el asociacionismo en el Ejército». Son Historia, Arqueología -dice él-. Se arriesgaron en un momento crítico para España. Y perdieron. Y con eso se quedan.

Actualización: atentos al comentario de Carmelo que es buenísmo, más descartes en la historia de nuestra vida.

Del milagro económico a la gran crisis

3.200.000 parados, 620.000 empleos destruidos, en el mayor ritmo de pérdida de puestos de trabajo de nuestra Historia. Se baja del nivel de los 20 millones de personas trabajando de los que tanto ha alardeado el Gobierno. 820.000 familias tienen a todos sus miembros parados. El PP dice tener la receta para salir de la crisis.
Durante meses, años incluso, he estado atesorando datos y leyendo opiniones ilustradas de todo signo para publicar «España, ombligo del mundo» y creo que he sido testigo de excepción de cómo se gestaba el problema.
Durante la primera legislatura socialista se crearon, en efecto, esos 3 millones de empleos, y en el primer trimestre de 2007 se asistió a un espectacular 4,1 de crecimiento. Los nuevos países europeos y la prensa internacional hablaban de «el milagro económico español».
Se desata entonces la gran crisis financiera, económica, internacional. Prácticamente sin precedentes. Desde mi modestia de lega en la materia, aprecio que ni siquiera en el 29 llegó a quebrar el sistema -al menos no se cambió-. Porque las medidas adoptadas son cuidados paliativos. Siguiendo el simil conviene recordar lo que dijo hace meses Josep Stiglitz, Premio Nobel de Economía -y asesor de Zapatero, por cierto- sobre las medidas que se estaban -y están- adoptando «es como poner transfusiones a alguien con hemorragia interna». Y ahí estamos.
España partía de una situación más desfavorable por sus graves defectos estructurales. Los principales, haber sustentado la economía en la construcción y el turismo, y mucho menos en la industria.

 Burbuja inmobiliaria.

Fuente de enriquecimiento fraudulento en muchos casos, sajó a España de norte a sur e islas, con casos de corrupción. Las alertas eran dramáticas. Hasta la Comisión Europea elaboró un informe -publicado- con los más gruesos apelativos hacia lo que se estaba haciendo en España.

Trataré de sintetizar:

• Cada día se transformaba en España una superficie de suelo equivalente a 45 hectáreas -los famosos (45) campos de fútbol-.
• La superficie edificada aumentó un 40% en los últimos diez años.
• En 2005 se levantaron más de 800.000 viviendas que equivale a las edificadas durante el mismo período en Reino Unido, Francia y Alemania juntas, aunque estos países suman cinco veces la población de nuestro país.
• En 2006 se aprobaron planes para construir millón y medio de viviendas y más de 300 campos de Golf. Suponían un récord absoluto en la historia de España.
• La tercera parte del primer kilómetro de litoral mediterráneo está construida.
• Desde la Ley 6/98 del Partido Popular, el suelo urbanizado de vivienda libre se encareció un 200% hasta 2.004.
• España cuenta con el mayor parque inmobiliario de la UE, hasta hace poco con el ritmo de construcción más alto, y -punto importante- el acceso a la vivienda más difícil.
Los españoles, además, se embarcaron con demasiada alegría a hipotecarse casi de por vida, con intereses variables y por un porcentaje de su sueldo que desafiaba las leyes de prudencia económica.

Turismo.

Baja el número de visitantes. Y la razón es diáfana. A través de grandes zonas urbanizadas en los últimos años, se ha formado un paisaje anárquico, abigarrado. Ha brotado una maleza de cemento, donde hubo quizás un jardín, o una playa limpia. Si a eso añadimos, que ya no somos amables con los visitantes como cuando llegaron a traernos el maná, porque «somos mejores que ellos» y «nos sobra el dinero» y, sobre todo, que España resulta tan cara como sus propios países, no hace falta tener una bola de cristal para adivinar el futuro. Atraerán, por mucho tiempo, nuestros magníficos monumentos, las ciudades y pueblos con sabor, pero para vacaciones de playa, las tienen más baratas y acogedoras en Punta Cana (República Dominicana), en las pequeñas islas griegas, en Túnez, y en muchos otros lugares.

Debilidad de la industria.

Sólo el 5% de los empleos creados en la bonanza económica han sido en este sector que aporta un tejido más sólido.

Competitividad exterior.

Algunas empresas españolas triunfan fuera -Zara, Telefónica, los Bancos y los Clubes deportivos- pero apenas hay un centenar reconocidas internacionalmente, nuestras estrellas económicas representan un 2% de las marcas mundiales. Sólo hay tres entre las 100 grandes compañías mundiales. La primera en aparecer en la lista Forbes, es el Banco de Santander, que figura en el puesto número 58. Telefónica está en el 76 y Repsol YPF, en el 92. El déficit exterior, por otro lado, -la diferencia entre importaciones y exportaciones- alcanza los 100.000 millones de euros que equivalen al 10% del PIB.
Cuestión aparte son los grandes beneficios obtenidos por todas ellas -escalofriantes- que parecen estar guardándose bajo llave.

¿Las recetas del PP nos servirán? Son abaratar el despido, rebajar -aún más los sueldos, ver datos en Europa en Suma más abajo-, o recortar el gasto social. ¿Liberalizar el suelo, quizás? Viene en el programa electoral de Rajoy, y fue esa primera ley de 1998 la que disparó el problema. Hoy -hoy mismo- Aznar, el deseado, sigue apostando por el Mercado y el liberalismo para acabar con la crisis.

¿Soluciones? Se hace precisa una actuación más enérgica del Gobierno, más imaginativa. Prácticamente, dar la vuelta al guante de todo cuanto nos lastra. Pero el enfermo neocon -esqueleto de todo el sistema- sigue arrojando sangre debido a su hemorragia interna, en Gran Bretaña, Alemania, Francia, Islandia.. España, sin duda, en todas partes. Vosotros veréis, políticos incluidos.

Obamicémonos

omama Veinte de Enero. El gran día. Aunque es difícil decidir si porque se va Bush o porque llega Obama. ¿Demasiadas expectativas? Las suficientes para estar esperanzado. Creo que lo que más me gusta del mito es que es un proyecto colectivo. Ha llegado a lo más alto porque muchos creyeron en él y se arremangaron camisas, jerseys, batas, hasta chaquetas, para trabajar por su triunfo. La gente es quien podrá cambiar el mundo, si llega a convencerse de su fuerza. Por primera vez seguramente un político que utiliza los medios -internet, todas las tecnologías, el siglo XXI sin más- que usan sus conciudadanos. Uno de los nuestros. O al menos, lo parece.

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