La España real y la España irreal

El anuncio inmaculado, artificial,  invitando al consumo, preside la Puerta del Sol de Madrid llena de personas que piden una democracia real. Dos Españas conviven como lo han hecho durante centurias. En los tiempos de Antonio Machado una moría y la otra bostezaba, ahora la primera prefiere vivir y hacerlo de pie, absolutamente despierta.

Los partidos políticos y los comentaristas oficiales continúan en el Olimpo que se fabricaron con nuestro consentimiento. Rajoy asegura que “lo fácil es descalificar a los políticos”, mientras, en Valencia, no responde a las preguntas de los periodistas porque no le sale de los cataplines, y se fotografía con Camps el imputado, pero poco o nada, según el líder cautivo del PP, que luego ya nos llega el apaño legal -pero ética y democráticamente fraudulento- de las prescripciones judiciales. Muchos de esos imputados por corrupción, a los que alude Rajoy, no salieron limpios del proceso, salieron “prescritos”.

La foto del «hoy defiendo esto y mañana lo otro» porque me da la gana y me lo aceptan sintetiza la España irreal, a la que no le empacha la corrupción pública –la mayor bajeza que puede darse en un ser humano al aprovecharse de su posición para robar a quienes le han elegido-, la que ve la tele y vive en la inopia. La se asusta mucho si le atacan ese sistema tan estupendo que condena al hambre a dos tercios de la población mundial, y al paro, en España, a 5 millones de personas. La que aún votará, sin criterio, visceralmente lo que “les gusta” o contra “lo que odian”. Y hace falta una moral a prueba de vitriolo para avalar la corrupción, por ejemplo. Pero ya están aquí los tiempos del cambio. Para los hastiados del ejercicio de la política “No tenemos pan para tanto chorizo”. Es el hit de estos días. Una diferencia sustancial.

Votar el domingo, está bien crudo, en verdad. De hacerlo “a los amigos” como pide Rubalcaba para que no vengan “los otros” pues verá Vd que va a ser que hay errores graves que rompen los afectos, si se usa la cabeza y el compromiso ético. Por más que líderes de opinión planteen la situación tal cual es pero acaben apelando al voto útil.

El panorama es serio, lo reconozco. Ana Botella puede ser alcaldesa de Madrid con Esperanza Aguirre de Presidenta de la comunidad. La misma que señaló ayer a Strauss Khan «como símbolo de la hipocresía socialista» que «escandaliza» a los que aman la Justicia. Hace falta cinismo. Todavía me asombra mi capacidad de sorpresa.

En realidad, del resto de los partidos que concurren –de los que apenas nos cuentan nada o directamente nada de nada en los medios- apenas aflora –yo no lo veo en realidad- alguien capaz de afrontar el momento en el que vivimos con otra mentalidad. Pienso en algunos proyectos aun no consolidados como partidos por ejemplo. O sea, no son una opción.

Pero es muy grave. La política es esencial para vivir en democracia. Lo saben los acampados. Lo que rechazan es su degeneración, y piden otra política, la de verdad. Es imprescindible luchar por ella. Por el bien de todos.

Es difícil prever qué España va abrirse paso a partir de hoy, mañana, el domingo o el mes que viene. Cuántos más seguirán dormitando y siendo cómplices con su voto de tanta desvergüenza. Y si la sociedad harta y con ideas calará en mayorías. Pero no votar o tirar la papeleta a la basura con los votos nulos o blancos, o la abstención, es simplemente delegar nuestro futuro en quienes acudan a las urnas.

Peliaguda disyuntiva. Os lo confieso: por primera vez en mi vida no sé a quién votar. Como se dice en manifestaciones y acampadas, estos partidos no me representan. Y no lo harán hasta que no cambien. Preciso también más democracia interna, menos caspa y más innovación para entregar algo tan valioso como un voto. Porque votaré, nadie me quitará ese derecho. Aún tengo unos días para decidirlo. Y a la vez, me siento ilusionada con lo que está ocurriendo. Se ha abierto un horizonte de esperanza. La España viva y real está emergiendo. La que puede lograr los muchos cambios que necesitamos a todos los niveles. La otra es un caduco decorado de cartón pieda.

Foto: Igor Asenjo

El futuro siempre fue incierto

Publico este artículo en El País:

Lo asombroso fue que tantos cuya obligación era enterarse no lo hicieran. Se sorprenden ahora de que una multitud salga a las calles de más de medio centenar de ciudades españolas a protestar por lo que consideran un deterioro de la democracia. “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, es el lema de este movimiento. Su manifiesto no contiene, sin embargo -y se diga lo que se diga-,  muchas más demandas de las que otorga como derechos la Constitución española o cualquiera otra democrática. A lo sumo, reivindica una revolución  ética que deje de considerar al dinero por encima del ser humano. En un país con la cifra más alta de paro juvenil del mundo desarrollado, de desempleo en cifras absolutas de Europa, que –a la vez- tiene en su suelo a los ejecutivos mejor pagados del continente, no parece muy injustificada la indignación. Ignorar el malestar social, hasta qué intensidad se da –pese a la apatía mayoritaria- solo indica el alejamiento de la realidad de los políticos, destinatarios –junto a los poderes financieros- de su enojo.

El disgusto se palpaba en Internet desde hace meses por tanto. Filtrándose por los huecos que deja inéditos la comunicación oficial. Llamadas a la búsqueda de soluciones en los blogs, propuestas imaginativas desde la angustia y la necesidad de no permanecer impasibles; diálogos en las redes sociales -que distan mucho de ser sólo entretenimiento-.

La espoleta la prendió sin duda “Indignaos”, el panfleto del nonagenario francés Stéphane Hessel que se ha expandido por el mundo en “reforma”. España se encuentra mucho peor, cobramos –sin ir más lejos- la mitad del sueldo de nuestros vecinos. Por eso también arrancó “Reacciona”, el libro que coordiné con la participación de José Luis Sampedro, Mayor Zaragoza, Baltasar Garzón o Ignacio Escolar, entre otros. La acogida a la información aportada está siendo arrolladora.

 Históricamente, las propuestas que originan cambios surgen de focos que terminan por unirse. Democraciarealya tiene la enorme virtud de haber sabido aglutinar a más de 200 microorganizaciones, incluso dispares, desde jóvenes a jubilados, parados o afectados por las hipotecas, o contrarios a la Ley Sinde. No es fácil. Y nada desdeñable utilizar la creatividad y el entusiasmo en sus mensajes, frente a la manida mediocridad que nos rodea y hastía. Ignorarlo es un grave error. La ola democrática en el mundo árabe como guía, la comunicación por Internet –básicamente- como método.

La protesta del domingo ha tenido eco en la información internacional. Por la noche ya lo publicaba el Washington Post y otros medios, vía Associated Press. Este lunes la #spanishrevolution era uno de los trendingtopics mundiales en Twitter (los más vistos), con otros referidos a la misma protesta, que han despertado la curiosidad sobre lo que está pasando en España. Esa masiva atención suele ser un arma de doble filo pues demanda y resta al mismo tiempo…

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Despertamos

 «Este ocaso es el momento de la acción entre todos porque otro mundo no solo es posible, es seguro. Si mejor o peor, dependerá de nuestra reacción”. Lo escribe José Luis Sampedro en Reacciona. No hay vuelta atrás, caminamos hacia otro escenario y, de momento, con negros augurios –y realidades ya- para la ciudadanía.

El éxito de la movilización popular de este domingo en España hace concebir esperanzas. Implica un cambio de tendencia. Grandes periódicos internacionales se han dado cuenta. Algo ya se puede afirmar: hemos despertado. Democraciarealya cuenta entre sus principales virtudes –además de coraje, tesón y originalidad- el haber conseguido aglutinar a un gran número de fuerzas, algunas de las cuales pueden parecer hasta antagónicas. Es la única solución: unirse por encima de lo que nos separa. 

Por lo demás, sobre un terreno sembrado por la indignación y la llamada a reaccionar que provocan los graves atropellos que estamos sufriendo, los ciudadanos nos comunicamos por las redes sociales. Como el agua, los mensajes se filtran por terrenos a los que no llegan los obuses paquidérmicos de la desinformación.

Los grandes medios, perplejos y a remolque, reaccionan de distinta manera. Algunos con ganas evidentes de recuperar el paso. Muy notables, además. En mi opinión la mejor cobertura ha sido la de 20 minutos, y la peor (por su responsabilidad) la de TVE. Nos preguntamos esta mañana ¿por qué? Parece lógico que los grandes emporios empresariales defiendan “El Sistema” pero ¿por qué lo hace una televisión pública que ni siquiera tiene anuncios? 20 segundos, en colas (locutor, y qué locutor -le resbala la información-, leyendo sobre imágenes) y esta mañana en el informativo mayor atención a “los disturbios” que a la noticia.

Porque –ya lo escribí en Reacciona- se diría que hemos olvidado qué es una noticia. Y que, por primera vez, los ciudadanos se organicen fuera de los férreos cauces establecidos por la inercia y acudan en masa a poner puntos en común, ES NOTICIA. Y la sociedad tiene derecho a estar informada.

 Una amiga me afeó ayer que no le avisara de la manifestación. Es progresista y le gusta saber qué pasa en el mundo, pero no halló la convocatoria donde pensaba iba a encontrarla: en los grandes medios. Pensó que algo así se diría, y se confió.

La perplejidad aumenta esta mañana, las noticias más vistas en El País y Público por ejemplo se refieren a esta explosión de la indignación ciudadana. En el ABC lo más visto es…“Las diez mejores cervezas españolas”. Fuera de la realidad  -porque intencionadamente no será ¿verdad?, ABC enfoca su artículo a hablar de “la batalla campal” (casi como TVE). De ahí que la creatividad de Twitter haya acuñado ya este hastag #sindisturbiosnohaycobertura.

Os cuento. Pasa en todas las manifestaciones fundamentalmente de Madrid y Barcelona que acaparan mayor atención mediática. Durante dos horas –ayer- todo se desarrolla en total armonía, hasta felices de compartir con otros ideas y sentimientos. Pero luego unos pocos se van fuera del itinerario (es de resaltar este punto) y arman lío. ¡Qué gran casualidad!, enorme casualidad.

Ayer un llanero solitario del PP se presentó en la manifestación enarbolando una bandera de su partido. Acudió la seguridad de voluntarios de la organización convocante y parece que le convencieron que aquella fiesta no era de siglas políticas. El otro extremo nos apareció a pocos metros frente al escenario. Un hombre con un megáfono lanzaba mensajes “subversivos” continuamente… los aplausos de la multitud a las ideas de los oradores los acallaban. No debió, debieron, quedarse conformes. Pero la pura verdad es que la manifestación fue pacífica, y yo hasta me tomé una cerveza con amigos en una terraza contigua a Sol. Eso sí, un petardo diminuto, hizo correr con expresión de pánico -textual- a una serie de personas que pasaban por allí. Me dio que pensar.

Con todo, quienes realmente tienen que hacerse mirar lo que está pasando y su propio papel son los políticos. Viven absolutamente alejados de la realidad, en su campaña de insultos y amenazas al contrario, y no de propuestas. “Nunca hubo tal descrédito de la política ante unas elecciones”, dice Iñaki Gabilondo. Que la noticia no sea esa campaña sino la movilización ciudadana que se opone a la política que –gobierno y oposición mayoritaria llevan- debería obligarles a aterrizar de golpe en el suelo y preocuparse de los problemas y del sentir de los ciudadanos. Con todo este movimiento, por cierto, estamos descubriendo otras voces (nuevas, que se agradece ante tan cansina repetición de mediocridades). Brillantes, sanas, lúcidas, con coraje, tal vez como las tenían algunos antes de enfangarse en la partitocracia.

Iñaki inicia esta tarde «POR: Piensa, Opina, Reacciona”. Sí, estamos reaccionando, estamos despertando. Entre el miedo que se siembra y entre la apatía de la mayoría de la sociedad, sin embargo, que permite impasible que otros les saquen sus propias castañas del fuego, haciendo dejación de sus derechos y de la responsabilidad ante su vida. ¿Pueden considerarse ciudadanos plenos? Menos mal, que, de  ésos, ciudadanos, sin miedo, cada vez hay más. Despertamos.

El trascendental discurso de Rajoy

No trato de entrar en la campaña electoral, tan vomitiva en algunos sectores como esperábamos. Sólo planteo un análisis de texto y contenido.

Repitamos: «No nos gusta que Bildu esté en las elecciones. Y lo decimos: no nos gusta. A otros sí les gusta. A otros partidos sí les gusta. A algunos dirigentes políticos también les gusta. Y yo lo sé porque ellos lo han dicho…» (los gritos posteriores no piden dimisión ni cese… asombrosamente, parece que aplauden la gran revelación).

Hoy los medios escrutan concienzudamente los ocultos significados de este mensaje emitido por el futuro presidente del Gobierno español, según las encuestas. El que gestionará el presupuesto público y adopatrá decisiones esenciales para la sociedad. La mayoría ve moderación y “centrismo” en el ¿discurso? de Rajoy. ¿Hemos perdido el norte?

Seguramente será porque la infancia nos queda ya lejos y los niños de hoy que conocemos andan algo más espabilados. Me buzta, no me buzta. ¿Cómo se que no me buzta? Porque digo que no me buzta. A otros sí les buzta. Porque dicen que les buzta.

Se revuelve en su tumba Mr. Chance. Gabi, Fofo y Miliki añoran volver a su parvulario televisivo para hacer preguntas elementales con respuestas elementales. Don Pim Pon siente que alguien le llevará las maletas en sus viajes por el mundo. Se erizan las púas de Espinete, Pero quienes realmente resultan indispensables en este momento son Epi y Blas. Si, gregarios, dejáramos de seguir las flechas veríamos cómo de trascendental ha sido este ¿discurso? de Rajoy.

«Perlas»

Berlusconi, sobre los fiscales de Milán: «Son un cáncer para la democracia que hay que extirpar». Osan pretender encausarle.

González Pons: «Con escolta y buen sueldo, es muy fácil decir que Batasuna se presente y quedar de demócrata mundial (se refiere a los magistrados del Tribunal Constitucional), pero después hay que ir allí al País Vasco a defender la democracia en los pequeños pueblos». Nota: Batasuna no se presenta.

Camps: «El abuelo de Zapatero no le transmitió ternura y cariño».  Nota: Fue fusilado por los golpistas del 36. Zapatero nació en 1960.

Perlas.

Apaga la campaña electoral

Sé que pueden acusarme de poco demócrata al esbozar esta propuesta, pero eso sería si realmente viviéramos en una de ellas, con todas las garantías sin faltar una. Si sugiero apagar televisores, diales y periódicos (en los mensajes de propaganda política) durante los días que faltan hasta el 22 de Mayo es por salud, mental sobre todo. Llevamos años ya de permanente campaña electoral en los medios, disfrazada de información. Estimo por tanto que sabemos de sobra lo que nos van a decir (además en las campañas se avinagran e insultan nuestra inteligencia aún más que de continuo). No os preocupéis que si alguien formula algo nuevo nos enteraremos. Sería tan insólito que la noticia –noticia real- daría la vuelta al mundo.

 Mis -pese a todo- inevitables contactos con la campaña me han llevado a saber que Rajoy dice que “es la hora del cambio”. Y cambio, innovación, modernidad, imaginación, creatividad suprema rezuma esta foto.

No he podido evitar tampoco escuchar a Esperanza Aguirre decir que “Madrid no se merece a los socialistas”. Y yo me pregunto qué he hecho yo para merecerme estos vecinos ¿Debería ir casa por casa con enciclopedias, ensayos, y un extractor de antifaces? La encuesta del CIS antes del inicio de la campaña nos muestra que el PSOE va a llevarse un merecido varapalo, así verán que la sumisión a los “mercados” ni gusta a su electorado de presunta izquierda, ni mucho menos a la derecha que prefieren la marca original. Pero, señores, que ¡Aguirre en Madrid y Francisco Camps en Valencia aumentan sus mayorías absolutas!

Otra propuesta. Si Camps o cualquier otro imputado es culpable según la justicia (y si acometemos a fondo que nadie quede libre por “prescripción del delito” que es una burla monumental a la democracia) hay que actuar en dos sentidos: que nos devuelva el dinero el condenado o el partido que “nos lo presentó” y que queden invalidados los votos de quienes apoyaron a los corruptos, al menos hasta que hagan un cursillo de criterio y ética.

Yo aconsejaría al candidato que quisiera triunfar en unas elecciones… que dijera la verdad. Que fuera tan original como para decir la verdad y muy clara. Y que se atreva a un programa innovador que comience por destinar el presupuesto para campaña y manipulación a educación en vena. Por ejemplo, hay un amplísimo listado para hacer otra política y otros modos de publicitarla.

Bildu estará en las elecciones. Es la buena noticia que nos acerca a una normalidad democrática. Clama el quiosco con frases aterradoras “El TC avala a los proetarras” dice ABC con su escaso 3,8% de lectura que refleja el CIS, o “ETA gana, España pierde” con su exiguo 1,7%. Las TDT ultras tampoco andan mucho mejor de audiencia, pero ¡Qué ruido hacen todos ellos!

Entretanto, la noticia más vista de El País es que Marcilla le ha copiado a Nesspreso las cápsulas de café, y la de El Mundo una que habla de una podrida catacumba social que casi desconozco: ·Guti entra en directo en Telecinco para defender a Marta López. A los de Público sí parece que les interesa más el asunto del TC y Bildu.

Gime España y el mundo en noticias verdaderas que nos afectan (que somos campeones en ricos/riquísimos y en parados, y casi en sueldos bajos a mermar aún más, por ejemplo), pero la primera medida a acometer es la desintoxicación: apaga la campaña electoral, o, al menos tradúcela a la realidad, a lo que esconden las palabras. Obliga a algunos políticos a sentir vergüenza de sí mismos cuando dicen lo que dicen tomándonos por tontos. Ellos deberían ser los primeros en adoptar esa actitud.

Yo me voy con mi adorado Gary Cooper que ya hace medio siglo que «está en los cielos». No encuentro a estas horas mejor forma de desintoxicarme. Regenerarme, diría más bien 🙂

Algo huele a podrido en España

 Absolutamente ahíta de ver, oír, leer y casi hasta oler a Cospedal y sus oportunistas conspiranoias, a los políticos opinantes en general, no puedo entender –es un decir- cómo no ha sido un clamor el último informe del GRECO (Grupo de Estados contra la Corrupción del Consejo de Europa) sobre la corrupción en España. La agenda “institucional” de los medios está demasiado preñada de “rifirrafes” para entretener y, mejor, distraer al personal, no hay espacio para menudencias. Así, portada de El País este 25 de Abril, pocos más medios se han hecho eco. Radiocable y La Voz de Barcelona, según veo.

España suspende en lucha contra la corrupción, según el GRECO. ¿Por qué? Entresaquemos ideas.

1) Opacidad en las cuentas de las corporaciones locales (especialmente las mayores de 20.000 habitantes). El informe ve «malas prácticas» en un punto en donde «los riesgos de corrupción son particularmente altos». Le preocupa doblemente porque, según los informes del Tribunal de Cuentas, el 25% de los ingresos de los partidos proviene de sus sedes locales.

2) Peligroso endeudamiento de los partidos. Sus deudas en 2005 ascendían a 144 millones de euros en créditos, y no hay signos de que se hayan reducido. (¿Al contrario?). Según, éste y anteriores informes del GRECO las formaciones españolas “están en una posición muy vulnerable/dependiente de los bancos”.

3) No existe una regulación para determinar el límite de endeudamiento o las condiciones con las que se negocian los créditos, de forma que estos pueden llegar a confundirse con donaciones, sobre todo cuando se producen cancelaciones. (No les regalarán el dinero ¿verdad?).

4) Ausencia de información sobre las fundaciones vinculadas a partidos y las deudas de estos con las entidades de crédito. “No existe seguridad de que créditos negociados en condiciones muy favorables puedan servir para eludir la ley”. (¿Condiciones «muy favorables» también?).

5) No se presentan cuentas consolidadas (claras) de los partidos. «No hay una concepción única de las cuentas de un partido», señalan fuentes del Tribunal de Cuentas que ha colaborado con el GRECO. «Los hay que consideran como entidades diferentes el partido y a su grupo parlamentario», explican.

6) El GRECO señalaba en anteriores informes que los partidos carecían de un control interno de sus finanzas y no realizaban auditorias externas. El GRECO concluye que “no hay evidencias de mejora en ese aspecto”.

7) Fuentes del Tribunal de Cuentas confirman que no han podido cruzar datos con el Banco de España. No se los ha facilitado. El Tribunal de Cuentas español ha realizado numerosas recomendaciones para la lucha contra la opacidad que rodea las finanzas de los partidos, pero sus advertencias no tienen carácter vinculante. Deducid.

Por si alguien los confunde, el Consejo de Europa no tiene nada que ver con la UE, aunque fue su alma matriz. Menos, conforme pasan los años. El Consejo de Europa, nacido en 1948, es la más antigua de las organizaciones que persiguen los ideales de la integración europea, y es asimismo la única que integra en su seno a todos los Estados europeos. Excepto Bielorrusia y Kazajistán, excluidos ambos por razón de su régimen político autocrático incompatible con los principios que sustentan al organismo, y el Vaticano al que consideran un estado instrumental. Su fin: promover un espacio político y jurídico común en el continente, sustentado sobre los valores de la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho. Bastante diferente de la UE económica (neoliberal) como vemos, aunque el Comité de Ministros del Consejo de Europa lo forman los de exteriores de los países miembros o sus embajadores.

Pues bien, uno de sus trabajos es perseguir la corrupción a través de GRECO. Hace dos años, en el blog, hablamos de su anterior informe:

El GRECO recomendó a España en 2009 endurecer las penas relativas a los delitos de corrupción y tráfico de influencias e intensificar el control fiscal de los partidos políticos a través de auditorías internas. Añadía que la legislación española es deficiente a la hora de perseguir los delitos de cohecho en el sector público, y que los sobornos en el sector privado no están perseguidos “en absoluto”.

Ahora dice que España «no ha cumplido satisfactoriamente ninguna de sus recomendaciones» –las citadas y algunas otras-.

Así que sigamos con Sortu y Bildu, con el uso electoral del terrorismo, como primer problema esencial de España, obviando las mil contradicciones entre declaraciones y hechos de sus jaleadores. Con el “y tú más”, con el “rifirrafe” imprescindible, con algunas listas electorales podridas de implicados en corrupción ya perseguida judicialmente, no como todo esto que tanto alarma al Consejo de Europa… que así nos va. Es imposible construir sobre terreno tan fanagoso, y la sociedad que calla, otorga. Por cierto, ¿habéis escuchado a algún político de alguna formación, la que sea, decir ni media palabra sobre este informe? Ser o no ser, he ahí el dilema.

 PD. Por cierto, GRECO insiste en lo mismo informe tras informe. En 2003, Rajoy replicó al Consejo de Europa. El entonces vicepresidente del Gobierno, dijo (antes de que uno de sus militantes denunciara la trama Gürtel) que España es un Estado de derecho en el que “se lucha eficazmente contra la corrupción”, y exhibió como prueba que “ya no es uno de los problemas capitales que tienen planteados los ciudadanos españoles”. Rajoy (tan aficionado a los “juicios” populares fuera de la Magistratura) se refería a que la corrupción ni siquiera aparece citada como problema en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas. Algo que sigue ocurriendo, prácticamente igual, años después para nuestro escarnio y desgracia. Insisto, Ser o No Ser.

PD2. Esta tarde a las cinco, estaré en El País en una entrevista digital sobre Reacciona.

El paradigmático caso de Baltasar Garzón

 El Supremo ha decidido llevar a juicio al magistrado Baltasar Garzón por las escuchas del ‘caso Gürtel’. De esta forma, Garzón, y el portavoz socialista en Valencia, Ángel Luna –acusado por mostrar una copia del sumario en las Cortes regionales- son los primeros en dar cuenta ante los tribunales en relación a la trama que ha detraído del erario público miles de millones de euros. Es decir, uno por investigar a los corruptos y otro por denunciarles. Garzón, que ya está suspendido en sus funciones en la Audiencia Nacional, se enfrenta a un delito de prevaricación (que acabaría con su carrera) por ordenar intervenir las comunicaciones de los cabecillas de la trama en la cárcel, avaladas por la Fiscalía, y que otro Juez continuó. Los presuntos autores, empresarios y políticos, de un delito nada presunto,  siguen esperando a que resuelvan sus múltiples recursos para ralentizar la investigación hasta hacerla casi inviable, como ha ocurrido en muchas otras ocasiones.

La investigación policial y judicial, a raíz de la denuncia de un concejal del Partido Popular en Majadahonda que tenía relación con el cabecilla, Correa, (conviene no olvidar este origen)- permitió desentrañar una compleja red de favores, obsequios interesados, cajas B, adjudicaciones ilegales de contratos, valijas volando a paraísos fiscales, y altos cargos enfangados (del PP), que han robado dinero público (eso es la corrupción política). El delito es real, insisto en la obviedad, solo falta el juicio para atribuir responsabilidades y penas, y muchos dudan de que llegue a celebrarse, o no en su integridad, entrando a formar parte de ese inmenso océano de la impunidad que ni siquiera pasa factura social.  Numerosos imputados políticos, entre ellos Francisco Camps, siguen en sus puestos, aspirando a la reelección porque como dice el candidato del PP a la Moncloa, Mariano Rajoy, entre otros muchos, «el auténtico juicio es el de las urnas».

El juez del Supremo Alberto Jorge Barreiro ha abierto juicio oral a Garzón con la misma celeridad que Varela lo hizo para encausarle por su intento de investigación del franquismo. Garzón ha relacionado en algunas declaraciones ambos hechos, que su persecución empezó cuando metió las narices en la Gürtel.

Baltasar Garzón concita odios y despierta pasiones y siempre se le cuelgan las muletillas de “juez estrella” y “polémico”. Terribles delitos en el país de la mediocridad, no solo intelectual sino moral. Con todos sus defectos que sin duda los tendrá como cualquier otra persona, dénme un millar de “Garzones” y damos a este país la vuelta. Ha investigado con igual rigor al GAL y a ETA, luchó por la jurisdicción universal con algunos frutos (Pinochet) y, por ejemplo, se ha dedicado con ahínco a combatir la corrupción. Pero para algunos, incluso presuntos progresistas, sus logros se enmascaran por las emociones que provoca su personalidad.

Baltasar Garzón es uno de los autores de Reacciona, el libro que he coordinado. Fue un empeño personal mío, a pesar de los muchos enemigos que se ha ganado, (precisamente por eso) y él estaba muy ocupado, pero aceptó participar. Y quería que Garzón estuviera en un libro con pretensiones de cambio. tanto por su trayectoria como por el escándalo que supone su enjuiciamento por el impune franquismo que aún pagamos como indeleble pecado original de nuestra generación. Me parece intolerable, me parece gravísimo, para nuestra presunta democracia.

Baltasar Garzón comienza su capítulo, Reaccionar para avanzar, desarrollando esta idea:

«Alguien ha dicho que nos ha tocado vivir los tiempos de la vergüenza, la mediocridad y la renuncia».

Y sigue con éstas, por ejemplo:

“Desafortunadamente, la capacidad de indignación, motor de la capacidad para reaccionar, está vacía. El nivel de adormecimiento es muy peligroso porque conduce al desinterés más absoluto por lo público y por lo solidario. Nada es mío y por tanto, nada tengo que hacer por mejorarlo”.

“La corrupción como fenómeno que genera injusticia y desigualdad entre los ciudadanos, debería levantar océanos de protestas y rechazo frente a quienes deberían ofrecer respuestas para erradicar esas prácticas torticeras en una sociedad y no lo hacen. Por el contrario, en España, todo es diferente, la situación se torna peculiar porque no da miedo ser corrupto, incluso se festeja al que lo es, lo que preocupa y desfavorece es que te descubran”.

Garzón propone a los políticos “un “contrato con los ciudadanos”, un lema electoral común: “no mentiremos a los ciudadanos”, “no prometeremos nada que no cumplamos”, “no jugaremos con la necesidad y la esperanza del pueblo”, “no subastaremos sus sentimientos y legítimas aspiraciones”, y también, porque no, les haría una petición: “hagan que los ciudadanos españoles crean en la política”.

“En todos los países democráticos que conozco y que han tenido un período dominado por la represión y la dictadura se han hecho esfuerzos para contarlo y explicarlo en los planes de enseñanza; como también se ha intentado dar una respuesta desde la justicia. Aquí, 75 años después todavía se sigue sin reconocer una parte de la historia”.

“Desgraciadamente en el mundo occidental actual hay demasiados espectadores y pocos protagonistas. Vivimos en una sociedad epidérmica preñada de superficialidad en la que a quienes se comprometen y pelean por mejorar y cambiar las cosas, se les persigue y aniquila”.

«Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo»

Pocos secretos más inexpugnables que el número de personas que asisten a cualquier manifestación en España. En la Era de los satélites y la tecnología, no es posible saberlo con precisión jamás. Leo y oigo, mil, dos mil, tres mil, cuatro mil, cinco mil. Bien, pues había muchos jóvenes en Madrid protestando por el negro futuro al que les abocan. Por su presente precario.

Más del 40% de los jóvenes españoles están en paro, acaparando el récord del primer mundo. Hay quien argumenta que “esta cifra es engañosa porque muchos trabajan en la economía sumergida”. Estupendo futuro pues en el fraude y la inseguridad laboral y de derechos.

 En pancartas y pasquines, preocupación en cambio por la corrupción, por pensar en la banca antes que en las personas, por despilfarrar nuestro dinero. Por el porvenir privatizado que deja los servicios para quien pueda pagarlos, entregando el patrimonio de los ciudadanos a empresas privadas de lucro privado. Sin casa. Sin privacidad. Sin estabilidad que permita construir apenas nada, porque nada puede edificarse si no es en sólido. Y aún hay más:  todo lo que dice su manifiesto. Se les ha quitado demasiado, sí.

Mayores y vecinos arropan. No podemos consentir que se destruya una generación. Ni seguir contemplando, como hace la mayor parte de la sociedad, la naturalidad con la que se informa y se aceptan las “intranquilidades” de “los mercados” en cuyo nombre nos restan derechos a todos. Ellos, la juventudsinfuturo, son pocos aún. Se están organizando. Los indignados lo están y mucho. También son ni-ni: ni nos callamos, ni tenemos miedo.

 Un amplio dispositivo policial, notoria cobertura mediática. Al final, un grupo de incontrolados que surgen de la nada, que no hemos visto al terminar la manifestación arman lío. Algún herido. Detenidos. El número de alborotadores siempre se conoce con mucha mayor precisión que el de los manifestantes pacíficos. 300 dicen ahora. ¿Se fue un tercio de la manifestación de 1.000 a levantar barricadas? ¿O era de la de 5.000?

Sin miedo. Por fin. Los hay que jamás se moverán si no se les marca una senda. Sin futuro pero sin miedo algunos jóvenes españoles ya, como otros jóvenes en otros países europeos. Las reseñas periodísticas acortan una de las frases coreadas en la protesta. Ay, que el tiempo es caro para la información, ay, perdamos el miedo. Merece la pena luchar y disfrutar de la dignidad de la vida. Nada es comparable a vivir con dignidad.

Mayoría absoluta (presente y futura)

Fallas. Valencia. 2011