El trascendental discurso de Rajoy

No trato de entrar en la campaña electoral, tan vomitiva en algunos sectores como esperábamos. Sólo planteo un análisis de texto y contenido.

Repitamos: “No nos gusta que Bildu esté en las elecciones. Y lo decimos: no nos gusta. A otros sí les gusta. A otros partidos sí les gusta. A algunos dirigentes políticos también les gusta. Y yo lo sé porque ellos lo han dicho…” (los gritos posteriores no piden dimisión ni cese… asombrosamente, parece que aplauden la gran revelación).

Hoy los medios escrutan concienzudamente los ocultos significados de este mensaje emitido por el futuro presidente del Gobierno español, según las encuestas. El que gestionará el presupuesto público y adopatrá decisiones esenciales para la sociedad. La mayoría ve moderación y “centrismo” en el ¿discurso? de Rajoy. ¿Hemos perdido el norte?

Seguramente será porque la infancia nos queda ya lejos y los niños de hoy que conocemos andan algo más espabilados. Me buzta, no me buzta. ¿Cómo se que no me buzta? Porque digo que no me buzta. A otros sí les buzta. Porque dicen que les buzta.

Se revuelve en su tumba Mr. Chance. Gabi, Fofo y Miliki añoran volver a su parvulario televisivo para hacer preguntas elementales con respuestas elementales. Don Pim Pon siente que alguien le llevará las maletas en sus viajes por el mundo. Se erizan las púas de Espinete, Pero quienes realmente resultan indispensables en este momento son Epi y Blas. Si, gregarios, dejáramos de seguir las flechas veríamos cómo de trascendental ha sido este ¿discurso? de Rajoy.

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