2017: el año en el que cayeron las caretas

2016 fue el año que no vinieron venir como se cansaron de señalar porque cuesta ver desde los cenáculos del poder. A pie de calle, más cerca, se apreciaba mucho más la realidad. 2017 ha sido el que ha visto caer todas las caretas y algunos velos. Los años no son sino convencionalismos, periodos de tiempo, pero sirven para evaluar la marcha. Tras ir repitiendo elecciones y algún golpe de mano interno al efecto, 2017 se estrenó con Mariano Rajoy sin salir de la Moncloa. Al gusto del poder establecido. Unos partidos presuntamente de oposición iban a controlarle, nos dijeron, pero lo cierto es que Rajoy ha hecho, desecho y parado cuanto ha querido. Como si dispusiera de mayoría absoluta de nuevo. Hasta más legitimado por el consenso que le aportan quienes terminaron siendo sus socios. Una gran coalición de facto, a la derecha y a lo suyo. Es un primer dato significativo del año que termina.

A partir de ahí, el gran hecho distintivo de 2017 ha sido la caída de múltiples caretas. Algunas se habían ensamblado prácticamente con el rostro pero sus dueños las han despegado con soltura. Catalunya con todos sus avatares ha sido el catalizador para saber que hay personas capaces de defender un territorio por encima de las necesidades de una sociedad. Y vale tanto o más para el nacionalismo español que para el catalán. Esa fue la gran revelación, no el que salieran tantos mucho españoles o independentistas irrevocables, sino sus prioridades excluyentes.

Ha sido el año del “A por ellos”, a un alto coste. El campo de batalla quedó sembrado de heridos y de caudillos en pie más o menos averiados, pero ya todos sabemos dónde estamos, quién es quién. Un paisaje desolador que no deja de tener ese aspecto positivo,  al lado de tanta hipocresía congénita.

2017 nos trajo la revitalización milagrosa de Ciudadanos. Las uvas del 2016 les tenían prácticamente evaporados, al desdecirse de cuanto prometieron para apoyar a Rajoy y no ser esenciales en su investidura. Al PP le bastaba la abstención de aquel PSOE  de la gestora. Parece que hubieran pasado siglos y apenas son doce meses. La reina en el Sur -nominalmente socialista- fue derrotada por el Pedro Sánchez del No es No que también aparcó sus promesas de hacer dimitir a Rajoy y terminó de constitucionalista del 155 y del 135 ante “el desafío secesionista” ese del que hablábamos.

Con un PP tocado por la pésima gestión catalana, el premio de la lotería le ha correspondido a Ciudadanos. Aupados por las banderas de la unidad, sin haber cambiado ni un punto de su programa ultraliberal. Su líder en Catalunya, Inés Arrimadas, con un papel bien estructurado, gusta más que el del jefe nacional, el presidente Albert Rivera. La gran inversión de los medios concertados, los bancos, el dinero en sí, en Arrimadas, salió rentable y el pastel está en alto a la espera de saber si es suflé o masa sólida. El soberanismo catalán no está descabezado en absoluto y si algunos piensan que reivindicaciones seculares se agostan a palos es que andan muy perdidos.

A Unidos Podemos les ha afectado la otra campaña simultánea, la de derribo ejercida contra ellos, diaria, y sus propios errores. Se nota cansancio que resta la frescura que les llevó al éxito. En un país con tanta zancadilla a las izquierdas, con el nivel de exigencia de sus votantes, se precisa doble entusiasmo y doble imaginación. Los tuvo y seguirán ahí, se supone. Los ciudadanos de izquierda genérica tienen mucho qué decir, al PSC ya se lo han dicho.

Todo dependerá pues de las prioridades de la ciudadanía. Este año, altamente exaltada, también ha aventado las caretas para -en un gran número- expresar que prefiere banderas y territorio a sus propias necesidades vitales. Carencias e injusticias han desaparecido prácticamente de la agenda, solo se habla de Catalunya. Una sociedad madura, una democracia tan madura como nos contaba el Rey que tenemos, revisaría qué quiere para su vida y la de los suyos. Los más civilizados, incluirán lo que viene en llamarse el bien común. El Pacto Social, si atendemos a Rousseau, que lo tenemos hecho una pena.

Y es que cada día sale un pufo de corrupción, casi todos en el entorno del Partido Popular, que se los echa a la espalda con admirable soltura. Cuenta con la inestimable ayuda de buen número de medios, bien es verdad. En RTVE les hacen un lavado y planchado de exposición cada vez que lo necesitan. 2017 ha sido además el año de los robos de expedientes y pruebas, de casos que afectan al PP. El de Madrid sobre todo. Y no pasa nada.

Ya somos el país más desigual de Europa, hemos vencido en aquella batalla por ese liderazgo que nos disputábamos con alguna de las más famélicas repúblicas de la Europa oriental.  Vuelve a subir la luz y el gas, mientras las pensiones pierden ya poder adquisitivo. Baja, a la par, la base de cotización para que los nuevos beneficiarios vayan cobrado cada vez menos. Aprueban, con banda de música y fuegos artificiales, un incremento del salario mínimo –indigno aun así de la cuarta economía de la Eurozona- y meten Rajoy y Bañez una cuña que no nos contaron, Para llegar a los ingresos prometidos hasta 2020 se ha de dar una conjunción cósmica. Los contratos de trabajo son cada vez más cortos y más provisionales. Balance del año: temporales el 90,1%, el  25,8% de duración menor a una semana. Pero la mayoría solo se mueve al compás de las banderas ondeantes.

El partido de los recortes no dejó de usar la tijera en lo social.  Desde 2011, por ejemplo, ha recortado 3.000 millones de euros a la ayuda a la dependencia. 320.000 personas aguardan ahora en lista de espera. En 2016, 46.000 murieron sin recibirla.  La España ultraliberal, dirigida a que cada uno se apañe como pueda, pague lo que pague de impuestos, es lo que tiene. Y esperen si prosperan de verdad los políticos de diseño, de esos que se compran en nada un chalet de un millón de euros, en el exclusivo Pozuelo de Alarcón, Madrid. Idealista, uno de los mejores portales del sector, nos aclara que allí viven “personalidades como Cristiano Ronaldo o Borja Thyssen».

En los finales de año se hace balance de fallecidos. Quisiera recordar a Rafael Luque, un trabajador que este verano se dejó la vida asfaltando la carretera A-406 a pleno sol -hasta a 45º- en Morón de la Frontera. Al anciano de 82 años al que, en primavera, se dejaron olvidado, muerto, en un banco del jardín de una residencia de Alcorcón, Madrid. Las quejas por la falta de medios en estos centros son continuas.  Y a la mujer que  acaba de morir, sola, en el Hospital de Úbeda tras estar aparcada en urgencias 12 horas sin que nadie la atendiera. Se llamaba Aurelia, tenía 64 años, y venía de otra residencia. Estas imágenes ilustran mejor que varios tratados el maltrato al empleo, a la sanidad y a los servicios públicos en general que ejerce el PP, con ayuda de sus socios. Y aún se propone bajar más el presupuesto para «gasto» social. Pero las banderas siguen en los balcones solo para exigir la unidad de España.

La vida de los desfavorecidos cada vez vale menos. 2017 ha avanzado en el egoísmo y menosprecio general por las personas que se arriesgan a huir del horror y acaban muchas veces en la barbarie desoladora. Un año  especialmente dramático que ha llenado campos, playas y mares de Aylanes abandonados y abusados. La indiferencia social a estas tragedias, la deshumanización manifiesta es otra de las características de 2017. La banalidad adormecedora como vía de eludir la realidad.  Y, a su calor, crece la ultraderecha que llega a los gobiernos. Crece en España, en medio de una tolerancia preocupante. Este viernes, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no ha sido capaz de llamar dictadura al «régimen no democrático» que precedió «a la democracia», según ha preferido denominarlo con su repetición cacofónica y todo.

A finales de 2016 empezamos a conocer un concepto llamado posverdad –las mentiras de toda la vida, aceptadas-. Se implantaría con la elección de Donald Trump y se iría generalizando con las Fake news. Se ha instalado la inseguridad acerca de lo que es cierto y no lo es, para ganancia de pescadores. Capitalismo 3.0dijimos, más que bots rusos. A oídos taponados.

Miles de personas abarrotan Washington para una marcha por los derechos de las mujeres que puede ser histórica.
Miles de personas abarrotan Washington para una marcha por los derechos de las mujeres histórica. EFE

Los medios generalistas siguen su despeñe en credibilidad y aceptación. No saben siquiera que ya no son competitivos en los quioscos. De no ser tan dañina su labor, produciría hasta lástima ver su temor a los gigantes que pueblan las Redes, llenas de ejércitos de tuiteros. Al final, siempre son molinos.

Empezamos con la posverdad y acabamos con la memez conservadora de Tabarnia que viene con cuerda para rato.  Y el tedio anunciado de repetición hasta el infinito, difusión en tertulias, artículos, whatsapp. Ya no se puede ignorar, coincido con Carlos Hernández. Lo peor es que son los tabarnios los que mandan, los que han acrecentado su hegemonía en este 2017. Y, de ahí, que haya sido este el peor año para la libertad de expresión en España desde Franco. Preludio de días mucho peores si no variamos el rumbo.  Es el año del apogeo de la mordaza en nuestro país. El que ha instaurado el delito de odio, pensado para la protección de minorías o personas oprimidas ahora es otro instrumento del poder. Para despedir el año el Ministro del Interior avisa que será delito de terrorismo retuitear tweets, solo darle al RT, que quepan en el cajón de sastre que le dispusieron en el Pacto antiterrorista.

Tuvimos cruentos atentados en Catalunya. 15 muertos, entre ellos dos niños, y más de 130 heridos de distintos países. El mundo lloró con nosotros y nuestro desconsuelo. Pero, en pocos días, la marea de solidaridad fue ocultada por las banderas de guerra del “a por ellos”. Y el símbolo de la heroicidad de aquellos días amargos, el Mayor Trapero de los Mossos, fue destituido, degradado, y aún le buscan cómo meterlo en la cárcel.

Año terrible 2017, salvo porque, además de las caretas, cayeron algunos velos. Sobre la impunidad del machismo social y del machismo asesino. Millones de mujeres salieron a protestar recién llegado a la Casa Blanca Donald Trump.  Una inyección de coraje, del «Basta ya» inundó el corazón de los EEUU. 2017 ha registrado el fin del silencio sobre el acoso machista. Actrices de Hollywood fueron revelando las vejaciones y represalias de las que habían sido objeto, algunas durante años. Y grandes nombres del cine quedaron al descubierto como depredadores sexuales. Apenas empiezan a pagar sus ataques.

Y fueron emergiendo las víctimas en muchos otros países a contar sus historias, a denunciar las agresiones. En España también. El número de mujeres asesinadas por la violencia machista ha crecido pero ha de ser la última vez.  Si hay una esperanza  es que la mujer ha tomado conciencia del problema. Muchas han cambiado de actitud. Como nunca. «Feminismo» es la palabra del año. En eldiarioes el vídeo “ A mí también” de denuncia del machismo es el más visto del año.

2017 nos deja una herencia visceral y ultraconservadora que tapó la boca a todos los agravios que como sociedad padecemos. Un futuro preocupante, en consecuencia. Mucho. Habrá que recuperar al menos la racionalidad. Por supervivencia. Contamos con personas que lo saben y lo quieren, por supuesto. Hay un momento en el que ya no se puede más y salen fuerzas hasta de donde no se sabe existían.

A por… un año sensato y constructivo ¿Se apuntan?

La democracia madura del Rey en la que todos pueden hablar

Apagas el horno y vas a escuchar el discurso del rey en Nochebuena. Sonríe, ha apeado la dureza desplegada en octubre, tan decisiva en la forma con la que se afrontó la Cataluña del referéndum. Y le oyes decir: “ España es hoy una democracia madura, donde cualquier ciudadano puede pensar, defender y contrastar, libre y democráticamente, sus opiniones y sus ideas;  pero no imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás «. Y ya no se va de tu cabeza, ni prestas atención al rosario de bendiciones que constituyen el país de las maravillas del relato. Luego llegarán, por días ya, los encendidos elogios de la prensa cortesana y esa constante reverencial de especular sobre el sentido de las palabras del rey como si se tratara del oráculo de Delfos. Aquel santuario de la antigua Grecia se convirtió en centro de consulta a los dioses basándose en interpretaciones de signos, hace muchos siglos. En octubre no hizo falta, la alocución real  se entendía con toda claridad.

No deja de ser curioso. España ha perdido libertades ostensiblemente desde que gobierna el PP. En particular desde que se aprobó la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, conocida con razón como Ley Mordaza. Un empeño del PP, no justificado en ningún estado de alarma, que sacó adelante con su mayoría absoluta y que entraría en vigor el 1 de Julio de 2015. Junto con las reformas del Código Penal y la ley llamada antiterrorista que abre paso a otros controles, han mermado con certeza la libertad de expresión, manifestación y reunión. Es un hecho cierto que palpamos en el vivir cotidiano al ver denunciados y hasta condenados a tuiteros, raperos, humoristas y todo aquél a quien le toque la diana. La daga de la censura y del castigo pesa ya a la hora de ejercer cualquier crítica al poder o a una serie de sentimientos que no entran en la racionalidad de la convivencia en el Siglo XXI.

Este martes, las crónicas palaciegas andan ya pasando lista de adhesiones y censuras al mensaje del rey, demostrando precisamente que la libertad para “defender y contrastar, libre y democráticamente, las opiniones”  funciona mejor con las favorables a la tesis dominantes. Felipe VI, el conciliador; Felipe VI y el renacimiento de cataluña (en minúscula), La democracia madura del Rey, análisis de la coreografía en todos sus detalles, el lenguaje y hasta un “guiño del rey a Cataluña” por mostrar un trofeo de los premios Princesa de Gerona. “La nota discordante la pusieron Podemos y el PNV”, afirma El País, que en una edición anterior del artículo decía y destacaba: «Podemos y los secesionistas critican el discurso en el que el Rey llama a la convivencia.»  Suprema maldad criticar “una llamada a la convivencia”. Los matices, les sobran. Y no solo los matices. Algunos van más lejos, Zarzalejos, ex director de ABC, titula en El Confidencial: « Acoso y derribo al rey«. Y es algo que conllevaría penas severas en el ordenamiento jurídico vigente. No para el autor, para los acusados.

Las consideradas como injurias y calumnias a la Corona, en concreto, están acarreando condenas en esa democracia madura en la que cualquier ciudadano puede hablar y expresarse. La más reciente, la multa impuesta por la pitada al himno de España en una final de la Copa del Rey, al que la justicia encontró promotor.  Años y años de pitadas en los encuentros de fútbol han hallado soporte legal para la condena. Si parecía que los gritos en los estadios eran escapes de la ansiedad habrán de repensarse. Lean el Artículo 491 del Código Penal revisado en 2015.  Hasta la utilización de la imagen del rey o la reina es punible, si la encuentran ofensiva.

La ley Mordaza tiene ya al menos 200.000 damnificados según el recuento que este verano hizo Amnistía Internacional y recogió el periodista Eduardo Bayona. Un tercio de ellas castiga delitos de manifestación, reunión u ofensas a la autoridad en distintas expresiones. Sin pasar por el juez, que fue la medida más alarmante de la Ley, en un conjunto temible.  Amnistía destacaba que “sus efectos están siendo negativos para el ejercicio de los derechos de reunión pacífica, expresión e información”.   Baste decir que 1.200 personas al mes son multadas por «falta de respeto» a los agentes. Con datos recogidos por  eldiario.es en el propio Ministerio del Interior.  Insistamos: según la opinión de los agentes y sin otro control.  Se ha dado el caso también de multar con  600 euros por darle al «me gusta» en redes sociales porque aparecía un policía en un vídeo viral.

Censurada por el Consejo de Europa, calificada de “ ley ominosa de España” por la prensa internacional como The New York Times, la Ley Mordaza sigue en vigor más de un año después de perder Rajoy su mayoría absoluta. Hasta el Defensor del Pueblo la cuestionó al pedir la anulación de la condena a una periodista. Los trámites en el Congreso lleva ya cerca de un año de dilaciones. Se encuentran literalmente bloqueados. El PP con ayuda de Ciudadanos y algunos miembros del grupo mixto consiguen ampliar plazos para las enmiendas y retrasar el debate. El PSOE, que presentó la solicitud, no quiere derogar la ley sino reformarla y regresar, con algunos añadidos, a la que su partido articuló en 1992, conocida como Ley Corcuera. Un prodigio de libertades, se diría al compararla con la que rige. Unidos Podemos apuesta por una reforma drástica de la Ley y por anular condenas impuestas con ella. Las maniobras, rivalidades y protagonismos políticos siguen manteniendo vigente esta ley.

No hemos llegado al punto de Turquía, por supuesto. Todo no se persigue, pero el mecanismo existe y depende de quién y por qué lo utilice. En la España actual, cualquier juez dispone de base legal para abrir sumarios y condenar por delitos que no lo eran hasta el acceso del PP al poder. Ahora se puede llegar a admitir una denuncia -seleccionando entre miles y miles de tweets- solo contra personas que le caen mal al denunciante. Y quedar al albur de cómo funcione el procedimiento. Normalmente con arreglo a derecho, pero con la consiguiente perturbación durante el proceso.  Sabemos que uno de los delitos más perseguidos en esta democracia madura son los tweets.

El retroceso de libertades en España es un hecho y empieza a pesar la autocensura. Hemos vuelto a los tiempos de usar la ironía, como ha hecho con brillantez Antón Losada en este “ Hay que volver a ver The Crown, Majestad”. Los tiempos que alumbraron a los Berlanga y Azcona para burlar y aliviar la realidad. Cuando no éramos una democracia madura a cuyos ciudadanos aún no se les permitía hablar de lo indebido, como ahora. Podemos hasta pensar lo que queramos.

Manel Fontdevila, cuya viñeta este martes resume a la perfección el estado de la libertad de expresión en España alabada por Felipe VI,  dio con la explicación perfecta en esta jugosa conversación. Hablamos de la valentía que actualmente se precisa para ejercer la crítica y cuyos yugos él ha padecido y afrontado: “Hoy contagiar valentía es una cuestión de responsabilidad”, concluyó. Así de madura nos tienen la democracia.

Viñeta de Manel Fontdevila
Viñeta de Manel Fontdevila

Cataluña y el regreso de Ovidio

Las elecciones catalanas eran trascendentales hasta que las ganaron los soberanistas. Todavía están colgados en la red los titulares que acariciaban, textualmente, el triunfo de los unionistas y el portazo al independentismo. La nueva variante de la posverdad es la vieja costumbre española de confundir los deseos con la realidad y desfondarse cuando se desbaratan sus sueños sin base. Al final, la cita con las urnas en Catalunya, pese a los intolerables condicionantes con los que se celebró, ha aflorado algunas revelaciones que podrían servir de cimiento para construir un futuro diferente. Es un punto y seguido con resortes a los que sujetarse.

Verán, he seguido esta fase del proceso con una noticia guardada para una mejor ocasión. Cuando la actualidad no obligara a salir zumbando con el coche de bomberos y las sirenas atronando, como ocurre siempre. Roma acaba de revocar el exilio del poeta Ovidio, 2.000 años después de que lo decretara el emperador Augusto. Uno de los más grandes creadores de la historia,  el autor de laMetamorfosis –obra capital de enorme influencia durante siglos-  y del primer tratado sobre El Arte de Amar.  Fue confinado por el emperador en una ciudad remota del Mar Negro y no cedió por más que le suplicó el poeta. La tierra tira mucho a numerosas personas, ya saben. Alguien se preocupó a través del tiempo de compensar esta injusticia. Ovidio, en su creatividad máxima, en el elogio del placer y la libertad, elaboró un tratado de la seducción que es pura racionalidad. Es lo que hoy y aquí nos falta y habrá que buscarla.

El viernes después del jueves los creadores de opinión siguen mirando al marcador para arrojarlo al otro. El independentismo no representa a toda la sociedad catalana, en efecto; el españolismo tampoco. Y es ya demasiado el tiempo de estar encallado en esa realidad sin buscarle salidas efectivas. No es cierto que los catalanes hayan votado República, como dijo el gran triunfador contra pronóstico: Carles Puigdemont. No lo han hecho todos. Y no es  verdad que Ciudadanos haya frenado la mayoría del bloque independentista como titula a todas las columnas la portada de El País. Han logrado 96.000 votos más.

Como en las fases del duelo, la negación da paso al enfado, la ira y el dolor. Como es habitual, aquí se saltan la “negociación” con los hechos. La prensa concertada habla de melancolía solo aliviada por el gran triunfo de Ciudadanos, véase el editorial de El Mundo. Si quiere, no lo enlazo.

El triunfo más evidente es el del pueblo catalán que no se ha dejado amedrentar ni por los palos de la policía que les mandó “Rajoy y el Partido Popular”, ni por las vergonzosas coacciones a las que ha sido sometido para que votara “batacazo al independentismo”.  Aún estaba en las portadas que “El Constitucional aplaza su decisión sobre  el recurso contra el 155 hasta después de las elecciones” (para no interferir), cuando la Guardia Civil -dependiente del ministerio del Interior del Gobierno del PP- manda al juez en plena jornada electoral un gran número de imputaciones. Considerar que la Diada, la fiesta oficial de Catalunya, incita al odio es entrar en un terreno que una democracia no se puede permitir. El magistrado del Supremo, Pablo Llarena, ha decidido este viernes ampliar la nómina  de investigados por rebelión a varias figuras destacadas del soberanismo. Sigue la confrontación. No sabemos si también la inspira, como dijo Soraya Sáenz de Santamaría, “Mariano Rajoy y el Partido Popular”.

García Albiol se queda en 3 diputados (4 tras contabilizar el voto exterior). Un fracaso rotundo del PP, de Rajoy y de su estrategia. Del 155. Lo ha pagado también el PSC que da la impresión de no conocer a sus votantes. El PP -que de tal forma ha alterado la vida de los catalanes- es la opción electoral de un 4,24% de votantes. Es otra de las grandes evidencias de la jornada.

Como el gran triunfo de Inés Arrimadas, con un porcentaje del 25,37% que la sitúa como la más votada . Gran o menos. Porque el éxito de Arrimadas ha sido de ella, sin duda, pero con ayudas. El suyo es también el triunfo de los medios concertados que llegaron a colocarla, como ABC, en portada hasta en jornada de reflexión. Con una insistencia diaria sin precedentes. Y de los bancos, el Ibex, y el dinero en general. Ese que este viernes demostrará en Bolsa cómo le han caído los resultados. Las previsibles caídas serán pasajeras. Pero semejante inversión, también en dinero gastado en campaña, no ha logrado la rentabilidad esperada. De momento, al menos, Arrimadas no será presidenta de la Generalitat. Pero habrá que esperar a sus réditos en el campo nacional.

En puro balance económico, la campaña de marketing, Ciudadanos ha cubierto gastos. No así el PP que recibirá  de subvenciones vinculadas a resultados solo 130.000 euros de los 1,8 millones presupuestados .  Ni la CUP (275.000 euros menos) y el PSC (174.000 en negativo) tampoco cubrirán gastos con las ayudas, según informa la Fundación CIVIO. 

“Tanto amor y no poder nada contra la muerte”. Recurro ahora al poeta César Vallejo. El mandato ahora es dejar morir al procés ¿ven? Olor a agua estancada. “Algunos” ganan, pero todos perdemos. Victoria moral y mayoría inmoral. ¡Inmoral! ¿Elecciones para esto?, son algunas de las columnas de opinión desesperada. Pura democracia en vena. “Pero el cadáver siguió muriendo”, insistía Vallejo.

Dos mil años han pasado para que Roma resuelva el exilio de Ovidio. Con calma y, probablemente, desinterés. De alguna forma hay conflictos tan enquistados como este en nuestro país. Tan injustos también, porque no se puede privar a una ciudadanía de lo que piensa y siente. Tanto odio y no poder contra la valentía y la dignidad.

Si al PP y a sus socios les interesa de verdad solucionar el tema de Catalunya, comiencen por arriar los tambores de guerra y aparcar por una vez sus propios intereses. Al PP le ha salido el tiro por la culata. Al PSC/PSOE también, a pesar de haber conseguido un escaño más. Son los que pilotan la batalla en España. Con Ciudadanos, que debería ser consciente de las circunstancias en las que se ha votado. Podemos debe espabilar.

Los caminos están claros. Déjense de judicializar hasta el aire que respiramos. Deshagan los entuertos que han formado, obren de una vez con inteligencia. Saquen de la cárcel a los politicos que hacen política, que si fuera por hacerla mal no habría calabozos suficientes. Abran vías de solución constitucionales que bien lo hacen cuando aprietan otros intereses. Aprenda la prensa al borde de un ataque de nervios que, de momento y al menos nominalmente, esto es una democracia y cada uno vota, piensa y siente lo que quiere.

Nos queda ver a quién echará el rapapolvo el Rey si decide hacerlo así, de nuevo, en su mensaje navideño. Y cómo reaccionará la sociedadd el odio visceral a los catalanes, no le vendría mal reflexionar porque algunos ejemplos notables están dando.

En una palabra, traigan a Ovidio a casa a tiempo, a la razón, a la cordura.

*Publicado en eldiarioes. 22/12/2017 – 

 

Su España les gusta… ¿Y la europea?

A ellos, les gusta su España. Lástima que se la vengan a arruinar unos cuantos seres erráticos y descarriados. Les atarán corto. Ya lo hacen. Ha habido tropiezos. Nada que no puedan reconducir los medios concertados, tan expertos en el arte del “afinar” que, a menudo, se pasan produciendo más de un ecce homo. Puigdemont se marchó a Bruselas antes de ser conducido a la cárcel como varios miembros de su gobierno. Se pulió más aún la orden de búsqueda y captura con algunos trazos añadidos y, cuando se vio que la Justicia belga iba a darles un disgusto, se retiró la petición.  Entraron en la nueva “figura” jurídica acuñada por Gonzalo Boye: el no prófugo. Si cruza la frontera, el cesado President catalán será detenido pero podría asentarse en Perpignan: España no le persigue en el extranjero. Para redondear el descrédito, el ministro Catalá pidió a Bruselas cambiar las euroórdenes. Le dijeron que no. Y al “corte” comunitario lo cubrió un tupido velo.

 Pedro J. Ramírez, desde el ala ultramontana, el furor y la mano dura, se duele de que España haya hecho el ridículo internacional. Al sector de los permanentemente establecidos podía ponerle voz Ignasi Guardans, antiguo miembro de Convergencia: “Los Jueces belgas ya no tendrán la opción de opinar sobre un Código Penal y una sociedad política que ignoran. Acabó el show. O vuelve solo, o ahí se queda. Aplausos, Juez Llarena”. Tiene un punto: La justicia, universal, depende de “la sociedad política” a no ignorar. Rajoy y su amplia y bien seleccionada corte se aplauden de continuo porque cuanto hacen, lo hacen bien. Y los intelectuales tipo Pérez Reverte en lanzamiento de libro dicen que les da asco todo. Todo lo que no sean ellos. A ellos, en conjunto, les gusta su España. Ellos se gustan.

Se habla de Golpe de Estado. De varios. El españolismo feroz ve Golpe de Estado en Cataluña. Puigdemont y los independentistas hablan de Golpe de Estado hacia Catalunya. Algunos parámetros muy serios se han alterado en toda España a cuenta del conflicto catalán, ¿cómo se le llamaría? Bulle una tunda de Golpes sin sentido. O con demasiada intención.

Su problema es que fuera saben lo que pasa en España. Y obran en consecuencia. En el reparto de cargos internacional no nos cae ni uno. El último gran nombramiento fue el  de Rodrigo Rato como Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Ya nos vale. Como para repetir. Dejó plantado el despacho justo antes de desencadenarse “la” crisis. Las críticas a su gestión fueron lacerantes desde dentro del propio organismo. Luego se descubrieron varios presuntos pasteles de corrupción en terreno patrio que aún no ha sentenciado la justicia. Tan rápida para unos asuntos, tan lenta para otros.

Mientras, acaba de ser elegido un portugués como Presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, un prestigioso economista, ex ministro, crítico con la austeridad. Un puesto que De Guindos no consiguió en pugna con  Dijsselbloem.  Portugués es el Secretario General de la ONU Antonio Guterrés. Y el vicepresidencia del BCE, Vítor Constâncio. Otro puesto al que aspira nuestro actual ministro de Economía.  No  son distinciones formales, influye en las políticas. Nunca hemos tenido tan poca representación internacional en puestos claves como con el gobierno de Rajoy. El último miembro español en el BCE fue González Páramo y acabó en 2012. En su día, España tuvo altos cargos comunitarios como Javier Solana, Josep Borrel, Almunia, o Enrique Barón, todos ellos del PSOE. Loyola de Palacio del PP, también. Ahora nos limitamos a Arias Cañete que, llegado con todo su bagaje que incluía hasta machismo de solera, no obtuvo otra cosa que una comisaría. Arías Cañete en Acción por el Clima y Energía -decisiva pero escasamente valorada- es toda la representación para la cuarta economía de la Eurozona. 

En Europa, en el mundo, saben lo que pasa en España. No es posible ignorar la corrupción que suelta a diario su chapapote por distintos puntos del país. Y ya se revuelven hasta jueces que denuncian presiones. Son conscientes del autoritarismo desplegado por el PP y que no deja de dar señales de alarma. De este martes, la imputación por injurias al rey y a España por una pitada colectiva en un partido de fútbol.

Conocen la gestión que se ha hecho del conflicto catalán que debió abordarse con soluciones políticas. Las cargas policiales contra ciudadanos indefensos que pretendían votar en Catalunya el 1 de octubre fueron más reveladoras que decenas de artículos con argumentos. Lo saben desde Estocolmo a Wisconsin. Le pueden poner aquí todas las cintas de colores que quieran, es así. Diarios influyentes de la prensa internacional consideran que la justicia española no es independiente. Vuelve a ser imprescindible buscar información en el exterior menos contaminada que la local de los grandes medios. Es lo que hace de continuo el periodista Fernando Berlín. No se pierdan su resumen:  La mano que mece la cuna judicial.  Unas elecciones con líderes encarcelados son muy poco presentables en criterios estrictos, y aquí vamos por ampliar la jugada con más implicados. ¿No saben? Los independentistas hacían planes para lograr la independencia.

Europa sin embargo apoya a Rajoy, comentan muchos. Sí, estos tinglados funcionan por sus utilidad, siempre hay gente que se aprovecha dentro y fuera del país. Lo tildas de asunto interno y termina por colar todo. Déjenme que les muestre un ejemplo gráfico. Varios países europeos cuentan ya con gobiernos de ultraderecha. Tras Hungría, Polonia entró en ese bloque. La UE empezó mostrando su “honda preocupación” por la deriva autoritaria de Varsovia. Ya saben que Bruselas lo primero que hace es  “mostrar su honda preocupación”. Así llegamos al día que “ advierten”. Pasan a la fase de los proyectos: “ La UE estudia suspender el derecho de voto de Polonia”. Sigue la de los apremios:  “ La UE concede un mes a Polonia para rectificar su reformas judiciales”. Para no precipitarse, se prolongan los plazos: “La UE concede tres meses a Polonia para rectificar su reformas judiciales”. Este viernes,  Polonia aprobó esas reformas.

El problema no es, a pesar de todo, cómo nos ven fuera. España tiene la costumbre de vivir de espaldas al mundo. La dictadura de Franco fue la última en cerrar fronteras por décadas. Siempre encuentran un contubernio para explicarlo. El judeo-masónico a estas alturas ya no colaría, funciona mejor el maquillaje y la ocultación. El problema es la realidad interior.  Una España pringada de corrupción y graves desajustes subsiguientes. Con un presidente que cada día suelta o hace un despropósito. Dice que quienes borraron los ordenadores de Bárcenas 35 veces hicieron “lo habitual” y les felicita. Se coge un  spot de Marca España y se lo apropia para la campaña. Es su cortijo. Su España les gusta.  A sus socios parece que también.

Rajoy y su PP están en el gobierno porque le apoyan Ciudadanos y la abstención del PSOE. El problema es lo que nos ocurre a los españoles bajo esta administración, por muchos que sean los paripés electorales. El problema son los medios concertados que atribuyen culpas al “enemigo” que minimizan para su bando con la ley del embudo. En corrupción. En sanidad y suma y sigue. El problema es una parte de la sociedad que se mueve por impulsos viscerales, capaz de reeditar las Cruzadas hasta con vencedores y vencidos. Una sociedad que deja pasar en cambio graves desajustes.

No es inocuo. Lo pagamos. Cuando un país se hunde con estas premisas tiene consecuencias. La España del PP y socios no presenta otro modelo productivo que depreciar la vida de los ciudadanos a quienes les toca el lado oscuro. No hay otro modelo de desarrollo y de futuro. El sálvese quien pueda como lema. Y esperen a su relevo Ciudadanos, si ocurre. Ya están condenadas hasta las pensiones que formatean suelos electorales productivos. Nos están quitando todo. Cuando su España no les guste, ya no habrá remedio.

Ha tomado la delantera una vez más la España que desprecia cuanto ignora, la que presume de lo que carece, la que tiene nueve cabezas embistiendo de cada diez como nos advertían voces sabias desde los confines de la Historia. Porque no toda nos manda a la Covadonga de la Reconquista. En tiempos de sociedades muy polarizadas, con una permisividad aterradora a la irracionalidad, sigue habiendo otra España por construir.

La desinformación amenaza la democracia, por supuesto

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El Telediario de TVE ha contado, transcurridos 10 minutos desde su inicio, que el PP ha sido encausado por la destrucción de los ordenadores de Bárcenas, aunque no contenían información relevante. La dirección daba prioridad a otro tema: las noticias falsas son desde ahora una amenaza a la seguridad de España y del mundo entero. Las Fake news que, según ellos, se distribuyen a través de las redes sociales en ciberataques. Cualquiera podría aceptar, si se trata de evitar un atentado terrorista o daños similares, un programa de actuación gubernamental.  Pero no es bondad todo lo que reluce.

El PP avanza en la extensión de las mordazas con la colaboración de su prensa empotrada, sin que opongan obstáculos sus socios. La iniciativa, no por casualidad, la lleva el ministerio de Defensa. La nueva Ley de Seguridad Nacional, consensuada con PSOE y Ciudadanos, incluye por primera vez la desinformación como amenaza. Si se mira bien, la desinformación daña gravemente no solo las estructuras del Estado sino a la sociedad y a la propia democracia, pero me temo que no entendemos lo mismo por desinformación. Ni mucho menos. Ellos piensan en las redes sociales.  Algún indicio les ha debido llegar del Capitalismo 3.0, el auténtico motor de las campañas, mercenario más que político, pero todo es susceptible de ser aprovechado.

“El Gobierno ha sido  extremadamente cauto al evitar atribuir a Moscú la autoría de las noticias falsas que inundaron las redes sociales en los últimos días de septiembre y principios de octubre”, nos dice una de las reseñas más activas. El agente Cipollino y la invasión masiva de rusos que le colaron a la ministra Cospedal unos humoristas del país en cuestión, ha debido aconsejar no tentar más la suerte. El campo de batalla es aquí, en España, con la información libre en momentos muy críticos. Hay noticias realmente sensibles.

El Partido Popular va a hacer historia sentándose en el banquillo acusado por la jueza Rosa María Freire de destruir los ordenadores de Bárcenas dado que, según atestigua la magistrada, el borrado torpedeó «una causa criminal de indudable transcendencia». Por corrupción. Y están unas elecciones en Catalunya que deben ganar “los buenos” para no tener que repetir las votaciones como anuncian algunos cargos del PP. En este momento no sabemos de riesgos añadidos de terrorismo, salvo la poca tranquilidad que da enterarse –aunque no se le ha dado gran difusión mediática tampoco-  que el CNI mantuvo contactos a lo largo de 4 años con el imán de Ripoll, considerado el cerebro de los atentados en Catalunya este verano.

El PP tiene un concepto muy peculiar de lo que es desinformación e información veraz. No hay más que ver -si el cuerpo aguanta- TVE a diario para saberlo. Desde Los Desayunos a cada telediario -con excepción de la minoritaria, por la hora, La 2 noticias- y darse el festín monumental de manipulación en el programa que mantiene el nombre de Informe Semanal los sábados. Más aún, el presidente de la Corporación RTVE se mofa a diario de las críticas.

Cospedal lo explicó con toda claridad cuando criticó a la periodista Ana Pastor quien, a continuación, fue expulsada de Los Desayunos precisamente. Su modelo de televisión autonómica en Castilla-La Mancha no deja lugar a dudas. Se llevó de director a uno de los tertulianos de la Caverna Mediática más tendenciosos: Nacho Villa. Tanto él como su jefa de informativos fueron  condenados por hitos de su gestión. Sobre todo de maltrato al personal. Dejaron una  deuda de 13,5 millones de euros. Olvidaron ser “extremadamente cautos”.

Es alarmante que clamen por la veracidad de las noticias cuando han sido acusados, en diversas tramas de corrupción, de montar campañas para dañar la imagen de sus adversarios o para lavar y promocionar las suyas. Con perfiles falsos evidentemente. Y, ni siquiera mediando amor al partido, sino pagados con dinero público. Los dirigentes del PP saben cuánta Púnica les ha ayudado.  Botellao González para mejorar su imagen, según la acusación. Aguirre para, además, desprestigiar a la Marea Verde por la sanidad pública. Sí, la desinformación es perniciosa.

La pasión por la transparencia informativa del PP se aprecia en su afán de evitar se sepa cómo distribuye la publicidad institucional -ese gran eufemismo-. Saber, sabemos, de vez en cuando se publica el desproporcionado y nada inocente reparto. Este medio, eldiario.es, ha logrado una primera sentencia favorable, de los 8 recursos interpuestos por el PP para mantener el secreto de su propaganda (institucional) con dinero público.

Cospedal, desde una tribuna tan solvente como La Razón, el diario que dirige Francisco Marhuenda, ha planteado crear un comité que reunirá a diputados y editores de medios para acabar con el riesgo de la desinformación. Muchos de ellos son de los que ven un ordenador y les entran palpitaciones. Las redes les quitan el sueño, han destruido la placidez en la que vivían. No pueden con la información horizontal que se les escapa.

Portadas 28/1/2015
Portadas 28/1/2015

Porque los medios concertados son los mismos que hurtan noticias, al punto de no contar ni media palabra de exclusivas que sacan los periódicos de Internet. Los que manipulan portadas y titulares a diario. Muestran una realidad paralela y tan uniforme en sus mensajes como aquel histórico día en el que todos llevaban la misma portada: un anuncio del banco de Santander.

Se comieron los papeles de Blesa cuanto pudieron y la presencia que se le atribuyó en los paraísos fiscales de Panamá. Nada se supo tampoco de la referencia a la segunda mujer de un conocido político en esa misma revelación. Ni de las vacaciones caribeñas de José Manuel Soria que acabaría dimitiendo por los negocios offshore. Opaco silencio acerca de las maniobras del juez Alba contra su colega Victoria Rosell.  A remolque en informar de los muertos de El Tarajal o los mensajes de los reyes al compi yogui López Madrid. En general la manga ancha que funciona en un sector de la justicia (cuando se trata de hacer cumplir la sentencia a Urdangarin, por ejemplo) tiene su equivalente en los medios adosados -prensa, radio y televisión-. Guante de seda para Rato y otros imputados de postín. El PP incluido, primer partido juzgado en el contexto de um caso por corrupción. Rajoy incluido, pieza fundamental de ese partido a través de los años.

Un rápido vistazo de los últimos días. No llevaron a portada las amenazas vertidas en el chat de la policía municipal de Madrid. Al día siguiente, ninguno; el resto del tiempo, casi ninguno.  La condena por corrupción a ex miembros de la Xunta de Galicia no la incluyeron en primera página ni los diarios gallegos. Vean el día que Eduardo Inda soltó sus cosas en el Senado, qué titular, y qué foto. Y  la diferencia con el día en el que jefe de la UDEF dijo en el Congreso que Rajoy cobró sobres en negro de la caja B del PP que es «corrupción en estado puro».

El bochorno es diario. Juicios de valor continuos en los titulares de noticias. Todos con su hilo y su puntada bien precisa. Un sobresalto cada noche en las portadas. Les invito a  seguir este perfil que las enlaza a diario. Claro que hay una batalla contra la información, enormemente dañina, pero no la llevan a cabo las redes y los medios de Internet. Por el contrario, es el poder quien los quiere controlados. El asunto es tan grave que daría para varias tesis doctorales como mínimo. Y les quedan pendientes las normas que avanzan para controlar Internet e “impedir el anonimato”. Teórico, detrás de cada usuario hay como mínimo un ID.  Una medida así solo se entiende para coaccionar a los usuarios. Mal los insultos y amenazas, A todas y todos, no solo si se dirigen a dirigentes de PP y Ciudadanos, porque el resto de políticas y periodistas no les ocupa en absoluto. La Turquía de Erdogan, cada vez más cerca como modelo. Peor aún, más cerca…. de China. La dictadura asiática ha endurecido su acreditada censura con la obligación desde octubre de registrarse con los datos personales verdaderos para publicar un comentario.  Era el último reducto de la crítica. 

 De buena fe o por pereza, muchas personas solo se informan por los medios concertados. Los Telediarios de TVE que desdeñan displicentes en las Redes, congregan a cerca de 2 millones de personas. Más o menos las mismas que Antena 3 y Telecinco que tampoco se quedan mancos en su servicio a la causa.  Con meritorias excepciones, en las radios es un bombardeo constante. Para una generación anclada en los felices 80´, El País aún sigue siendo un referente. Y el resto de esta prensa desgarradora tiene su público, que en bien suyo y los demás debería agudizar su sentido crítico.

La desinformación es acumulativa y letal. La sociedad no llega a calibrar cuánto. Es como si alguien padeciese un cáncer y le dijeran que tiene un resfriado y se limitara a tomar analgésicos. Es la guerra. Habrán de ser los propios ciudadanos quienes pongan los medios de selección para evitar sus daños colaterales.

Ni bots rusos, ni izquierda radical: el problema es la extrema derecha

Algo muy preocupante ocurre en las libertades de un país cuando muere el Fiscal General del Estado y cunde la inquietud por si algún tweet puede acabar con su autor en el juzgado. Posibilidad nada remota dado que la confirman algunas autoridades políticas. A Albert Rivera, García Albiol y el Ministro del interior Juan Ignacio Zoido les faltó el tiempo para tapar bocas avisando que el gran cuñadismo ultra organizado vigilaba las redes. No iba a haber «impunidad para los delitos de odio» anticipaba, textualmente, Zoido, mientras en un chat de policías municipales de Madrid se vertían insultos y amenazas de extrema gravedad hacia la alcaldesa, Manuela Carmena, Pablo Iglesias –convertido ya en un clásico – y los periodistas de La Sexta Ana Pastor y Antonio García Ferreras. Extrema, mentar la Matanza de abogados laboristas de Atocha en la Transición para lamentar que la entonces magistrada Carmena no estuviera allí o desearle “ una muerte lenta y agónica” es odio recocido en décadas. Lo amplificaron con una serie de loas a Hitler y planteamiento de cacerías a emigrantes. Son una minoría pero  les apoyan una mayoría de sus sindicatos.

Exclusiva de eldiario.es ni un solo periódico español la incluyó este martes en sus portada, cuando sí llevaron en su día a unos pobres titiriteros víctimas del oscurantismo reinante. Poco a poco van haciendo alguna alusión en sus webs. Escriben o callan de lo que interesa a su planeta. Creando auténtica indefensión a la ciudadanía en su conjunto. El juez pregunta a ver quiénes han sido los agentes –que debe resultar de una complejidad notable dado ya el tiempo transcurrido –mientras por mucho menos, por nada, ha habido gente que ha pasado la noche en un calabozo. Cuesta tener que explicar a personas adultas –y demócratas, si es el caso – que la libertad de expresión ampara la crítica a un cargo del Estado aunque haya muerto –tras una gestión reprobada por el Parlamento – y ni eso se han permitido los ciudadanos españoles ante el ojo vigilante del Gran Cuñado. Y que los tweets no serían en absoluto, ni por lo más remoto, equiparables a semejante agresiones y amenazas de servidores públicos, armados.

El contubernio ruso

Es como la teoría de la influencia rusa en las noticias de Cataluña que El País y algún otro medio han abrazado con fruición. Marta Peirano explica en un esclarecedor artículo los mecanismos de lo que no son bots, sino el nuevo mercado del marketing digital que ha contaminado el debate político en todo el mundo. Mercenario, Capitalismo 3.0. Nada más, y nada menos. De cualquier forma hay una diferencia abismal entre los deslices de la familia Trump, con reuniones confirmadas, y la extensión a todos los enemigos de ese poderoso bloque de intereses que lucha por sus privilegios sin freno. La conversación que mantuvo la Ministra de Defensa  María Dolores de Cospedal con un presunto ministro de Letonia, que en realidad era un humorista ruso, dejó bien claro en qué manos estamos. Y la credibilidad de contubernios de tal envergadura. Fue demoledor, categórico.

El peligro es la extrema derecha

Así pues, la España de las esencias ancestrales –el conservadurismo más atroz, la injusticia y la tolerancia a la corrupción- se encuentra sitiada por el norte por los bots rusos y por el sur y este por otros “ atacantes organizados”, según mentes preclaras de gobiernos PP, es decir, inmigrantes que llegan en patera o como pueden. O pierden la vida en el empeño.  Temibles peligros. Tanto como la extrema izquierda radical. ¿No han notado que todo es extrema izquierda radical para estas bellísimas personas?

Ya no se sabe ni cómo llamar a ese conglomerado de medios concertados y los políticos que conciertan al resto de poderes  integrantes de este bloque, a sus huestes en la calle o en la Red, tan sensibles para otros, tan pedernales para sí mismos. El Régimen del 78 les molesta especialmente. Por mucho que se empeñen, el problema mundial es la extrema derecha radical. En Europa ya manda en Hungría, Polonia y Austria, y tiene sentados en el Parlamento alemán a 88 diputados de esa extrema derecha, prima hermana de la que asoló Europa el siglo pasado.

Una búsqueda en Google de “extrema izquierda radical”, nos da 301.000 resultados en su mayoría referidos a España, a la España del PP. “Extrema derecha radical” aporta 468.000 anotaciones, casi todos vinculadas a Europa. Lo interesante viene cuando clicas Alt-Right, la forma que se ha encontrado para blanquear la extrema derecha de siempre: salen 33 millones de resultados. Así que dejen de manipular también con esto.

El viraje español a la derecha es notorio y vertiginoso. Todos los partidos se han deslizado varias zancadas en esa dirección. Ahí tenemos a Ciudadanos bailando fuera del armario del centrismo y la presunta regeneración, tragando a paladas la corrupción del PP. Y al PSOE empecinado en llamarse “la izquierda” por si las dudas de cuanto hace –CETA, pisos de SAREB, devolución en caliente, entre otras –.

Calificando de “izquierda triste” a quien no se suma a la danza de esta coalición de facto, nada progresista, que está mandando en España. El laboratorio del Dr. Iceta redondea la konga en la que caben todos, menos… la extrema izquierda radical. El PP en modo no va más sigue y sigue. Pablo Casado, vicesecretario general, salió este lunes a dar una lección de su ideología inequívoca. No es una excepción, en realidad los miembros de su partido son bastante homogéneos en esto.

Es realmente curioso que esta sociedad que en diferentes grados –– hace ostentación de un españolismo aplastante, del que alardea de sed de venganza y castigo, se autoubique ideológicamente como nos muestra el último barómetro del CIS. La mayoría, el 59% se sitúa en la izquierda, del 5 al 1. Solo un 24,5 se coloca del 6 al 10. El 16,5 no sabe o no contesta en un porcentaje inusualmente alto. Es una tónica en las respuestas, la mayoría no se considera de derechas, y menos de ultraderecha, aunque estemos viendo lo que vemos estos días. Seguro que refleja más la realidad que esa exuberancia rojigualda. Aunque, el mecanismo de relacionar conceptos, ideas con sus consecuencias, base del razonamiento, falla notablemente estos días.

Los votantes de Trump como ejemplo

Analizan en EEUU cómo pudo llegar a la Casa Blanca un ser como Donald Trump al cumplir un año de gestión. A su carácter endiabladamente inapropiado añade que ha metido en su gobierno los intereses de algunas de las más importantes empresas, cuando prometió a sus incautos hacer exactamente lo contrario. Naomi Klein lo llama “golpe de Estado corporativo”. Joaquín Estefanía, de nuevo en un artículo esencial, explica quién sentó al magnate en tan altos destinos: “el voto de los perdedores de la globalización en los Estados del llamado “cinturón del óxido”. Aquellos que por errores anteriores – se convirtieron en trabajadores pobres que perdieron no solo empleos, sino salarios y derechos. Sacúdanse las vendas en los ojos quienes las llevan: España ha llegado ya a ese nivel solo superado por Grecia y Rumanía en Europa. Datos aplastantes que no llenan horas de programaciones y portadas pero no por ello se evaporan como la cordura en esta temporada.  Muchos ciudadanos lo saben y se desesperan por cómo se está alterando el eje de las noticias y de los valores. Y cuanto daño nos está haciendo a todos la España embestidora.

En Estados Unidos “el cinturón de óxido” creó la presidencia Trump.  En España, nos aprietan otros muchos cinturones más: el del textil, el del ladrillo, el de la hostelería mal pagada, el del comercio que se está gestando en burbuja. Pero sobre todo, nos oprimen los cinturones de la manipulación, del abuso, del orgullo de la ignorancia, de la sucia tolerancia a la corrupción, del franquismo que nunca se fue.  Esta derecha tiene poco de aquella clásica de formas y modales y mucho de la mochila pestilente con la que carga. Y sin embargo parece que atrae su hedor y cuanto implica.

Un espectacular viraje a la derecha, visceral y ¿puntual?

Adolfo Suarez sería ahora un rojo peligroso. La Constitución demasiado avanzada, por eso van a ver si la retocan poco y al gusto.  Rajoy, con sus leyes mordaza a la espalda, es considerado por algunos un preocupante centrista. Albiol, Rivera y Arrimadas se han salido del mapa. Por la derecha. Susana Díaz no, se mueve al ritmo marcado. Como José María Aznar. Pedro Sánchez gira como en un vals de mil tiempos.  PNV y Puigdemont y la antigua Convergencia les parecen de izquierdas. Hasta Podemos ha dado unos cuantos pasos laterales, aunque sigue siendo un germen de radicales de extrema izquierda, como todas sus coaliciones, para el pensamiento oficial.  Colau, Rufián, Fachin, izquierda descarnada. Los medios concertados ya son indistinguibles en un camino que parece tener como objetivo emular al mítico El Alcázar. Losantos comparte directrices en El Mundo. Su EsRadio elogia los editoriales de El País. E Inda y Marhuenda son voces de relevancia. Puede que todo influya en una derechización de la sociedad, visceral y por tanto más puntual que de fondo.

Lo que no se comprende en situación tan extrema es que políticos decentes secunden el retroceso de libertades que estamos padeciendo. Una involución histórica ante la que, quienes no actúan pudiendo dar soluciones, se convierte de alguna forma en cómplices. En todos los ámbitos. Ya no admite ni ironías, esta España es un desquicie irritante. Y los no abducidos empiezan a sentir como imperdonables e inolvidables los agravios sufridos.

De la minifalda culpable a La Manada bruta

Vuelta a empezar. Una y otra vez. La lucha de las mujeres por nuestros derechos en España, de las mujeres como tales, brinca hacia atrás al menor descuido. El juicio en Pamplona a 5 sujetos, apodados a sí mismos “La manada”,  acusados de la violación grupal a una chica de 18 años durante los Sanfermines de 2015, parece la continuación de una larga historia. Con algunos agravantes. Ahora el caso se retransmite en directo por todas las pantallas y, convertido en circo, se abre a la opinión de los espectadores. En culpabilizar a la víctima no hay diferencia, es un clásico.

Es tan largo el camino que una se resiste a volver a hurgar en las carpetas archivadas y, sobre todo, en los recuerdos que empujan vivos como recién nacidos en cada nueva agresión. Sí, esto viene de muy lejos, y cuesta encontrar un punto de hasta dónde se remonta. Quizás a aquellas mujeres que empezaban a respirar en derechos y oportunidades, cuando el tajo fatal del franquismo les cortó las alas para atarlas al hombre, a la casa, y a un destino subordinado. Nuestras madres, vuestras abuelas, hasta bisabuelas hay ya. Por cierto a muchas las castraron para siempre, hasta en los genes educacionales que reproducen, otras siempre dejaron encendida la llama de la libertad.

  En una gran elipsis nos vamos hasta la famosa Transición. Todo lo hicimos prácticamente solas. Las gradas del Parlamento estaban llenas de hombres casi en exclusiva. Como todos los centros de poder, todos. Hubo que protestar, plantarse, luchar, insistir, trabajar. Cada una como pudo. Que la mujer adúltera no siguiera siendo penada con cárcel se consiguió gracias al empecinamiento de una abogada de Zaragoza: Gloria Labarta. La doctora Elena Arnedo, entonces esposa de Miguel Boyer, fue decisiva en la aprobación de los anticonceptivos que estaban prohibidos. Tantas y tantas, desde cualquier lugar y cometido, un trabajo de muchas en realidad. Algún hombre lo citó. Antonio Fraguas, Forges, recalcó en un reportaje esa lucha solitaria de las mujeres españolas, lo injusto del desinterés masculino. Y todo lo esencial fue llegando.

  Un reportaje. Hubo unos cuantos. Míos, de otras mujeres, pocas veces un hombre trató el tema. La mentalidad tardó mucho más en cambiar. Porque sí cambió algo. El machismo iba surcando las leyes y la interpretación de las leyes. Así llegamos, en otro salto con pértiga, hasta 1989 –el año de todos los hitos- cuando un juez de Lérida, dicta una sentencia por agresión sexual que supuso un antes y un después: la sentencia de la minifalda.

La sentencia de la minifalda, un revulsivo

Ya no los decía Manolo Escobar que no solo interpretó el «Que viva España», himno indeseado -hasta por su familia- de esa mayoría que se arrastra de siglo en siglo afirmando sus esencias. Escobar advertía que no nos pusiéramos minifalda para ir a los toros, la bestia no solo estaba en el ruedo.  De ahí que la Audiencia de Lérida dictara una sentencia en la que una joven de 17 años, menor de edad, María José, “pudo provocar, si acaso inocentemente, al empresario J**** F******* por su vestimenta” para que el hombre, su jefe, le metiera mano desde el borde de la falda hasta el escote por así decirlo. Le pusieron una multa de 40.000 pesetas, pero la culpa popular fue para la agredida “que iba provocando”.

 No toda. La sentencia causó una reacción notable, un hasta aquí hemos llegado de muchas mujeres hartas de ser castigadas doblemente por despertar la libido -incontrolable al parecer- de algunos machos de la especie humana. Y su cuajo de aprovecharse de su situación de superioridad, jerarquía laboral en este caso.

Solo era violación la penetración vaginal

Otra de las leyes que cambiaron a raíz de poner el foco en el machismo judicial, fue la que consideraba que la violación con coito anal era únicamente un abuso deshonesto.  Años anduvimos oyendo -con sordina bien es verdad por hipócritas remilgos- los ataques a mujeres con todo tipo de vejaciones saldadas con una pena mínima. Y al empacho de saber que solo era violación la penetración vaginal. Solo lo que puede originar una gestación o restar la prioridad de otro varón a la siembra procreadora. La mujer como objeto por todos los conductos. En 1989 se retiró del Código Penal esa distinción. Y en 2003 se incluyó como violación las penetraciones con cualquier miembro corporal -no solo el pene-, básico en las agresiones a niñas.

No resistirse en una violación no es eximente para el agresor

La abogada María José Varela fue otro de los nombres clave. Ella y la Asociación de Abogadas del Colegio de Barcelona impulsaron avances decisivos, como los citados. Varela logró la primera condena por acoso sexual. En 1998. Como quien dice anteayer. Y, previamente, e n 1986, retirar de la jurisprudencia -nunca estuvo en el Código Penal- que la no resistencia de la víctima a la violación sea un eximente para el agresor. Algo de lo que no quiere enterarse mucha gente. Una joven violada en el portal de su casa inició con Varela el pleito porque era discriminatorio, porque a nadie le exigen no resistirse a un robo para ser tenido en cuenta el delito.

Costó que calara, de hecho no lo ha hecho, permanece el estigma. Y seguían las  sentencias escandalosas. La de una chica de 25 años que fue violada por cinco hombres en el Parque Güell de Barcelona -lugar al que la arrastraron desde un barrio cercano-, absueltos porque ella no mostró resistencia, precisamente.  El fallo judicial fue en 1986. Alguno de los acusados admitió la violación y que la amenazaron con una navaja. Le robaron además el bolso. “Temía por mi vida, claro que no me resistí”, explicó ante la cámara. El caso más parecido al de La Manada en Pamplona. Todos los prejuicios aparecieron. Hasta  «la discreta energía con que el varón vence el pudor de la doncella que en realidad desea y consiente», contaba Varela en este artículo, pieza valiosa para entender de dónde venimos. 

El bebedero del perro, un animal muy limpio

En torno a los 90 -y siempre en reportajes para Informe Semamal de TVE-  hablé con casi todas las partes de otro caso flagrante de violencia machista. Salvo con la mujer, con la víctima, que sí se defendió de su pareja mordiéndole un dedo, lo que le acarreó condena a ella. No seguí después si la cumplió. El maltratador, encarcelado, me contó que la tuvo atada, sí, durante 24 horas, y que le daba agua en el recipiente del perro, “un animalito muy limpio, no había que ponerse así”. Luego la cosa fue a más, a mucho más, una brutalidad sin límite.  “Se me fue la cabeza”, creo que dijo. Ella tardó tiempo en curarse de lesiones gravísimas en los genitales, le quedaron secuelas.

La acusación pidió para él la calificación de intento de asesinato, pero el juez sentenció “detención ilegal” y “lesiones”. Un año de prisión menor por la primera, y cuatro por lesiones.  Aprovechó la sentencia para dictar esta otra: “es norma de cultura, al parecer imposible de erradicar, nacida de mitos y creencias religiosas que dibujan a la mujer como formada del único material desechable del que puede prescindir un hombre y que ello define su inferioridad. Todo ello y otras consideraciones similares explican que no justifican estos hechos”, concluía.

El juez mantenía que eran las leyes las que habrían de ser cambiadas. Llegó a estar en televisión respondiendo a la alarma social creada por sentencias judiciales varias en casos de agresión a mujeres. En un plató en donde “cayó sobre él toda la ira de las mujeres maltratadas que no han encontrado justicia en la justicia”, escribió un afamado comentarista de televisión. Año 2002.

El legado

De todo eso venimos. Del lastre y de los esfuerzos por remontarlos. Cuánto se avanzó y a qué velocidad retrocedemos. Pareció durante un tiempo que algo había cambiado en el machismo feroz. Pero tiene una poderosa fuerza de regeneración por la complicidad social. Ahí siguen los empresarios ofreciendo trabajo a cambio de sexo, hasta un político al que ayuda en su campaña una mujer joven, nuevo valor de su partido que luego da lecciones de ética. Siguen las creencias ancestrales basadas en mitos o bulos absurdos. La culpabilización de la mujer por las turbas censoras, reverdecidas de nuevo. La agresión como espectáculo. Indignos opinadores disparando encuestas contra la víctima. Los tribunales que admiten el testimonio de un detective privado que un acusado contrató para espiar a la víctima, para darle otra vez.  Y siguen los machos cada vez más violentos y organizados. Con cloroformo, los reinoles, las cuerdas… para no cogernos los dedos porque después queremos violar todos. La violación como botín de guerra o botín de fuerza bruta.

Otra actitud destaca enfrente. Un cambio notable respecto a otras épocas. Lleva el impulso de tantas otras  mujeres de todos los tiempos, la energía de las alas que nunca les abatieron. La razón que sustenta y reafirma cuando se trata de luchar por los derechos y la justicia. Aumenta, en número y decisión, nuestro querer ser, querer poder.

España ha entrado en una deriva tenebrosa

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Ultras a las puertas de la concentración en Zaragoza. Foto: Eduardo Santos (Podemos)

Creo que España vive una de las mayores crisis de su historia. Han confluido los lastres del momento mundial con los peores genuinamente patrios dibujando un retrato desolador. Algunos arrancan desde los confines del tiempo para llegar a esta instante preciso de explosión. La noticia, aún peor, es que no es el final, por este camino queda mucho dolor por sufrir, mucho deterioro por experimentar. Una crisis que tiene culpables, incluso entre las víctimas. Muchos deberían mirarse en el espejo a ver si se reconocen y reaccionan.

La involución que ha sobrevenido a este país con la excusa de la crisis catalana debería hacer sonar los tiembres de todas las alarmas. Tanto como el retrato deplorable de una parte de la sociedad, irracional y vengativa, que ha emergido. La factura va a ser impagable. Si son de los que prefieren el Viva España que no reconoce como himno ni la propia hija del cantante que la popularizó, pueden seguir tomando el soma. ¿Qué es el soma? Lean. “Un mundo feliz” de Aldous Huxley les será muy instructivo. Mejor aún -más corto y da menos trabajo-, las amargas reflexiones del ex simpatizante nazi Martin Niemöller, autor del famoso “Cuando vinieron a por mí”. Ya han venido, y vendrán a por más, a por los soplagaitas también.

Porque el problema español es la deficiente educación, no la erudita –que también- sino la que enseña a discernir y actuar en valores. Y la que no engulle, a diferencia de aquí, fallos estructurales como la corrupción. Si hay unos cuantos millones de personas, en la calle y en los partidos, a quienes les gusta retozar en el fango, sepan que eso no ayuda a ningún crecimiento. Y que son responsables del daño que infieren a otros conciudadanos con principios éticos más exigentes y del golpe desestabilizador que dan a la democracia.

 Un atentado al Estado de Derecho”, la “corrupción en estado puro»  del PP que aflora en la Gürtel. Así de claro lo acaba de decir en el Congreso Manuel Marocho, inspector jefe de la UDEF, la unidad de investigación de la misma policía a la que aplauden muchos cuando apalea a ciudadanos por orden del gobierno. Marocho afirmó además que sufren presiones y que Rajoy y la plana mayor del PP cobraron sobres en negro. Dinero que se retrae de los derechos de los ciudadanos. Los medios “concertados” con el PP no publicaron nada  de esta noticia en las portadas como una nueva página en la historia de la manipulación. Y RTVE, la televisión pública estatal, lo censuró de su minutado.

Esta política de los medios contrasta con la de gran parte de sus viñetistas que muestran el sentido crítico del que el periodismo está careciendo. De ahí que varios hayan sido despedidos de los diarios en los que trabajan. Un manifiesto con la firma de cien ilustradores denuncia el  #HumorAmenazado

¿Y los partidos que sostienen a un PP en minoría para que gobierne como lo está haciendo? ¿Y lo que supone de caldo de cultivopara múltiples arbitrariedades? El PSOE,  Ciudadanos, nacionalistas varios, ¿Qué explica el apoyo? No cuela ya ninguna excusa o evasión. No, en personas que piensan. El maquiavélico “fin que justifica los medios” se dejó bajo la silla muchos principios. Sepan para quién trabajan y el país que forman.

Tenemos a numerosos dirigentes catalanes en la cárcel. No hagan caso a The Times que los llama “ Los prisioneros de Rajoy” en un editorial, no;  sigan haciendo caso a los voceros del bloque que son los más entusiastas en considerarlo muy justo y respetuoso con la ley.  O a sus tripas que les piden ensañamiento. Y sobre todo, pasen horas en la disquisición semántica de si son presos políticos o políticos presos. Recuerden que a estos ya los han trincado -con las justificaciones que sea-, y que van por más. Y denle un par de vueltas a la idea.

  España no es Turquía, dicen. Pues camina hacia a ella a pasos agigantados. Con presos políticos, políticos presos, por su actuación política. Y sigan desgranando la madeja. ¿A qué viene la intervención de las cuentas del Ayuntamiento de Madrid por parte del reprobado ministro Montoro? ¿Porque su gestión es mejor y les deja en evidencia? Llevan tres años incumpliendo el déficit.  El Samur y los colegios infantiles, les molestan.  En particular la gestión del gasto (o inversión) en los ciudadanos. Los gráficos claman. Y los detalles. Usar medidas coercitivas y autoritarias como batalla política es sucio. Quien lo apoya, se pringa.

  Se está judicializando la política hasta terrenos abusivos. Plantean querellas desde el Fiscal General reprobado hasta sindicatos policiales hacia compañeros de profesión como el cesado Mayor Trapero de los Mossos o la alcaldesa de Barcelona a quien acusan de “desobediencia”. No hay querella alguna hacia los participantes en la guerra sucia de «Las cloacas del Estado». Hay que volver a preguntarse quién manda aquí y cómo siguen tragando los socios del PP también el paquete de altos cargos que ellos mismos reprobaron.

Llaman a comparecer ante el juez hasta unos jubilados – dice al menos la noticia de prensa– que se sintieron injuriados por ser calificados de «nazis» –sigue diciendo la noticia de prensa- durante una manifestación ultra que cercó la Asamblea de Unidos Podemos en Zaragoza el 24 de Septiembre. Concentración que impidió a los reunidos, más de 400 cargos públicos, salir del recinto durante horas y en la que fue agredida la presidenta de la Asamblea de Aragón. Impunemente. La investigación de los hechos se encuentra en « un limbo legal» que puede acabar en nada y que contrasta con la celeridad otorgada a los denunciantes ofendidos por la calificación de «nazis». Vean en este vídeo el talante de los congregados y sus gritos pidiendo la ejecución de los acosados.

 El caso es que se ha citado –dice la noticia de prensa de El Periódico de Aragón, difundido por gran número de sus colegas- a Alberto Garzón y a Pablo Echenique. A otras personas y también a Javier de Lucas, Catedrático de Filosofía del Derecho y de Filosofía Política de la Universidad de Valencia, y a mí,  según la nota de prensa sin que nadie lo haya confirmado con nosotros . Ni Javier De Lucas ni yo estuvimos en esa asamblea, ni en esa ciudad, ni hicimos otra cosa que manifestar en Twitter la opinión que nos merecía ese cerco. Como otros miles de personas. Como Garzón y Echenique con todo el derecho. Si se va a penalizar la opinión –ya se está haciendo en algún caso- pasamos a otra dimensión. Y si se trata de amedrentar, también.

Ni Javier de Lucas ni yo hemos recibido la citación que afirma la prensa hemos recibido. No sabemos si sus fuentes les han anticipado un proyecto antes que a los interesados o se ha repensado la inaudita admisión a trámite o ni siquiera existe. Y aún he de añadir algo más. Mi profesión no es haber sido transitoriamente, durante apenas un mes, “candidata número de 2 por Zaragoza por Unidos Podemos”. Como independiente, que nunca explicitan. Mi profesión es el periodismo que vengo ejerciendo desde hace casi medio siglo con algunos resultados a constatar. Nunca ser “candidata” es una profesión o el título de por vida y menos cuando ni salí elegida. Algo que no lamento, por un balance de variables, aunque no reniego de aquella experiencia. Ni soy ni fui militante de Podemos ni de ningún partido y no he participado en actividad política alguna desde entonces. No así otros informadores que actúan de claros voceros de algunas formaciones. La ley del embudo siempre es injusta.

Pero parémonos un poco ¿La querella o lo que sea es por tuits o retuits? Ahí tenemos a toda una presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, llamando fascistas a 5 millones de personas. Fascistas, facción Fake Winston Churchill en una cita falsa que se le atribuye. Para ella no rigen las denuncias. Ni siquiera las de corrupción que anegan al partido que preside en Madrid. Cifuentes, eso sí, demuestra su incapacidad para un trabajo en favor de una ciudadanía a la que, según su ideología, desprecia e insulta.

Lo que sí está clara es la guerra emprendida por quienes detentan el poder, tantas veces con trampas –el dinero B es una trampa-  y sus soportes en otros estamentos para mantener sus abusivos privilegios. Se llega a la conclusión del profundo deterioro de la política, el periodismo “concertado” con el poder (en definición ultranatura de nuestra profesión), una parte de la justicia y un sector decisivo de la propia sociedad.

Y a otra más personal a la que, a pesar de múltiples avatares, no había llegado a aproximarme tanto: Es inútil informar a los que no quieren oír, ni ver, ni saber.  Quien no se haya enterado de lo que ocurre, ha tenido tiempo sobrado de hacerlo. Serán ellos quienes deberán explicar a sus familias, a sus vecinos, al resto de sus conciudadanos, por qué nos han traído y mantienen en este lodazal. Sepan las víctimas inocentes a quien se lo deben. Las culpas están perfectamente definidas. España ha entrado en una deriva tenebrosa, que no acaba aquí.

Péguense entre ustedes y recojan sus despojos. La vida es demasiado importante y corta para malgastarla en batallas inútiles, e inútil es ocuparse de la gente tóxica. De la vida, forma parte hacer lo que creemos en conciencia. Informar también, a pesar de todo.

*Publicado en eldiarioes 

El conflicto catalán desnuda la crisis de España

Puigdemont da una rueda de prensa en Bruselas con 7 de sus consejeros, como estrategia de defensa y buscando ganar la batalla de la imagen. En 4 idiomas además, para desesperación de los monolingües. El aguerrido españolismo les llama cobardes desde la barrera. Tras aplaudir con pasión la petición de delitos que, como sedición y rebelión, más parecen decimonónicos. Vivimos tiempos de alta épica y poca racionalidad. Con extremos que se inscribirían incluso en el sainete de no ser por sus dramáticas consecuencias. La independencia de Cataluña ha sido el detonante que permite ver el profundo deterioro del poder y sus valedores. El Régimen del 78 se derrumba y amenaza con arrastrar cuanto encuentre a su paso. Los síntomas son palmarios, nadie ya se molesta ni en disimularlos, a pesar de esa exultante reafirmación que pretende ignorar los fallos estructurales.

Tenemos a un presidente de Gobierno que pasa por ser en los medios un “brillante estratega” por haber convocado elecciones en Catalunya, tras destituciones sumarias, en lugar de enviar los tanques. Al menos de momento. Un Gobierno sustentado en un partido al que la acusación pública considera “plena y abrumadoramente” implicado en la corrupción de la Gürtel. Prepararon el desembarco  desde Abril, sin advertirlo y sin desarrollar el artículo 155. Contamos con un Fiscal General del Estado reprobado por el Parlamento, extremo que ahora ni se menciona. De su nivel de madurez puede dar idea el nombre dado al documento de las querellas contra Puigdemont y Forcadell: “Más dura será la caída”.  Puigdemont en Bruselas ha hecho especial mención del hecho que le han servido en bandeja. En el Govern que enamora a la derecha hay varios ministros del Gobierno central reprobados también. Y la presidenta de allí, vicepresidenta aquí, se ha librado -pese a su gestión incendiaria y torpe del conflicto catalán- por sublimes intereses de Estado. De estado electoral, en la práctica. El maquiavelismo en fascículos hace furor esta temporada.

Las manifestaciones españolistas de Barcelona les han dado la vida. La calle puede ser muy mala o muy buena, según quien la llena. Los medios se han lanzado a una desenfrenada carrera dominada por la opinión, no información, como si se tratara de una cruzada. Igual lo es. También están muchos de ellos en el barco que se hunde. Se leen artículos impensables. A lo más tirado del infraperiodismo le ha salido una dura competencia.  ¿ Saben aquel que diu que independentistas y Podemos tienen “ cerebros de gallina”?

En las concentraciones, van de la mano defensores de la unidad de España, ultraderecha, falangistas, y destacados miembros del PSOE o del PSC, incluso un ex dirigente del PC. Todos caben en la Constitución, nos dicen las crónicas. Menos los soberanistas. Nunca pudieron ni pudimos imaginar llegar a verlos en esas compañías, ese flamear de banderas rojigualdas a su paso, esa sed de triturar al disidente. Su participación decisiva en una involución histórica aprovechando la coyuntura en Catalunya.

Y ya no falta más que la campaña electoral, otra campaña electoral con los mismos tópicos y trampas. Estrategias tan repetidas que estragan a cualquiera que tenga al menos dos dedos de frente. Ese afán de poder, de preservar o ampliar el número de sillas, mientras los problemas se enquistan. No han resuelto nada. Se niegan a entender que Puigdemont y cuanto defiende no quiere hacerse perdonar, ni congratularse con sus opositores, juega sus cartas. Guste o no, es su estrategia. Y ha vuelto a descolocarles. Y le castigan con ineficaces insultos. Andan reivindicando una valentía de torero en la plaza y no la que exige -a otros- vivir entre tantos condicionantes y atropellos consentidos. El independentismo no nació ayer, ni ha muerto hoy. Una sociedad polarizada como la catalana exige algo más de cordura en la resolución de sus conflictos. La política española, tan bonita, está hecha un eccehomo.

El PP, pringado hasta lo indecible, ofreciendo a un xenófobo como Albiol de modelo. Ciudadanos desaforados en busca de mano dura y cargo. El PSOE, inmerso en contradicciones, reivindicándose como “la” izquierda y exaltado por sus periodistas sin medida. Verán,  no es ser de izquierdas abstenerse en el Tratado de Libre Comercio CETA para que salga adelante.  No es de izquierdas  vetar que el SAREB ceda pisos de su stock a un fondo de viviendas sociales.  No es de izquierdas apoyar al PP, ni tragarse reprobaciones y hemerotecas. Zapatero, que empezó bien sus gobiernos,  fue reconducido en años. Sánchez lo ha sido en meses. La de Zapatero representó una potente espoleta de demolición.

El 78 se hunde. Y su más temible enemigo en el conjunto de España no es siquiera el independentismo, es Unidos Podemos, sobre todo Podemos. Seguimos en el mismo bucle. Vivían en su Arcadia feliz hasta que, sin advertirlo siquiera, estalló la indignación. Cualquier periodista que quisiera verlo, se enteró. Venía de atrás, pero la gran estafa fue aprovechar la quiebra del sistema financiero para instaurar un modelo económico y social mucho más duro. La gota que colmó el vaso. Era un clamor, era angustia y desesperación de muchas personas, por eso estalló el 15M.

Nadie quitó el sitio a una izquierda que no lo ocupaba ya. No somos mercancía en manos de políticos y banqueros, se enarbolaba como lema esencial. Que se lo pregunten a las víctimas del fraude de las preferentes y las clausulas abusivas que aquellos gobiernos autorizaron y consintieron. Más aún, siguen amparando las trabas a su devolución. Está pasando ahora mismo.

Hicieron abdicar al rey Juan Carlos para tratar de mantener el estatus. Felipe VI, con una buena acogida, tuvo la oportunidad de ser un monarca moderno y cercano a los problemas de los ciudadanos, que no súbditos. Sus intervenciones políticas y próximas al PP le han marcado para bien y para mal.

Es cierto que la sociedad vive momentos de exaltación patriótica. Producto en buena medida, como suelo mantener, de algo tan poco ejemplar como la xenofobia que les inspiran los catalanes. Hasta TVE la fomenta en prime time. Un soufflé que bajará. Las banderas son el contenido que representan. Y se les ha colado una levadura que reivindica, con cánticos al sol, la más negra y perniciosa historia de este país. Ignorados o permitidos, con sin igual irresponsabilidad.

Fuera de extremos tan radicales, se advierte que muchas personas prefieren la unidad de España y el respeto a esas leyes, a que les defrauden con otras normativas incumplidas. Prefieren que les roben y les engañen si tienen sujetos a los díscolos. Ni la deuda pública por las nubes, ni los trabajos precarios, ni el incierto futuro con las pensiones importan si Puigdemont es encarcelado y los catalanes son vencidos y humillados en justo castigo a la actitud que tanto les irrita. Siguen pensando, en definitiva, que PP y PSOE “no les representan”, pero nada es comparable a esa unidad de España que defienden. Una actitud viciada en origen.

Para muchos ciudadanos –y es un tema clave- Podemos, en este momento, no está respondiendo a las expectativas que le otorgaron cinco millones de personas. Es verdad que gran parte de ellas no engullen los mensajes de los medios de propaganda y seguirán votando esa opción. De ahí que continúe en los medios el síndrome obsesivo compulsivo con Podemos y sus dirigentes. Diario. Su postura ha sido a favor de un referéndum con garantías, todo lo demás es mentira. Como la de Podem, a cuya dirección ha desautorizado Madrid a pesar de ello en controvertida decisión. Conflictos tambien hay.  Si Podemos evitara los vicios que lastraron a otros partidos, al menos no carga con pesadas herencias por mucho que les atribuyan hasta la pérdida del paraíso terrenal.

El problema es serio. En distinto grado, se han quemado políticos y partidos, sobre todo lo partidarios de atrincherarse y que nada cambie. No se le ve solución fácil. Lo último, seguir atizando el fuego con potentes cargas de irracionalidad . Más dura será la caída enarbola la Fiscalía del Gobierno, mientras reparte delitos de enorme envergadura. Oigo a Martín Pallín, Fiscal emérito del Tribunal Supremo, decir que criminalizar los votos en un Parlamento debilita la democracia. Es la apuesta de PP y sus socios.  Había caminos menos drásticos. Pero da votos. Aquí y ahora. A ellos y a sus voceros les vale, serán los primeros en ponerse a salvo si el edificio se derrumba. Hay salida pero no desde el toril embistiendo, sino usando la cabeza.

El triunfo de los «A por ellos»

Ninguno de los dos convoyes frenó, aceleraron. Desde el Parlament se aprueba declarar la República Independiente catalana. Por solo 70 votos a favor. Con los huecos dejados en el hemiciclo por el bloque españolista y en un proceso dramáticamente agónico, sin posibilidad de salvación. Los medios se quedan sin habla. Se han atrevido. Aunque fuera un tirarse por la ventana, al río ya, de perdidos. La escenografía del Parlament, de las votaciones, el hecho insólito, impacta. Se enmudece menos al ver el otro bólido que parte desde la Cámara Baja de las Cortes: se lanza el artículo 155 en duro. Los senadores del PP aplauden como si hubieran ganado la guerra. Un minuto y veinte segundos de júbilo y reconocimiento a su caudillo.  La sangre vertida en la contienda, la que está por venir y el estiércol podrido del campo escenario no es sustento de vida.

Todos se mantienen en pie todavía. Muy lejos de rendirse, en realidad. Con las posturas cada vez más enfrentadas, más enconadas. Catalunya esgrime los dos millones de ciudadanos que pedían derecho a decidir y no van a evaporarse. A quienes quieren independencia total y a quienes no la desean ni en sueños. Rajoy, como presidente de la Generalitat de facto, ha anunciado elecciones inmediatas y la disolución del Parlament en consecuencia. «He decidido», «he disuelto», ha dicho. Serán el 21 de Diciembre. El presidente ha comparecido tras el consejo de ministros que ha cesado a Puigdemont, todo el Govern, el Mayor de los Mossos  y el director general de la policía autonómica entre otros cargos.  Después ha delegado en la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría el control y dirección del gobierno catalán.

Rajoy atribuye todas las culpas a Puigdemont. Como los grandes medios y periodistas. Dice que “estamos ante una violación palmaria de las leyes, y esto tiene consecuencias». No políticas y veremos si judiciales para un partido imputado por corrupción con acusaciones tan graves de la fiscal como que “está plena y abrumadoramente” probado que el PP se financió con una caja B procedente de la corrupción de Gürtel. Quienes creen que no toca hablar de esto, se equivocan: toca, está relacionado. El presidente afirma también que «este proceso ha servido para desenmascarar mentiras» y en eso no se puede estar más de acuerdo. Cayeron todas las caretas y todos los disfraces, para mostrarnos la descarnada verdad que vivimos.

La irracionalidad e irresponsabilidad abordando conflictos reales y serios. Se han elegido las peores armas: la fuerza, embestir, aplastar. Pocos países más dados al enfrentamiento entre compatriotas, lo recordaba un comentario en otro artículo anterior. Grandes dosis de desarrollo se han perdido por esta causa. No hay más, se ha dicho todo. Cada cual ha elegido bando y arma. Compañeros de viaje, ataques y defensas. Vendas para las heridas o para tapar los ojos. La razón sigue en la retaguardia en buena parte.

Es curioso cómo acude a la mente el lenguaje bélico al abordar el tema catalán y los problemas de mayor envergadura aún –sí-  que se están enmascarando. Las pasiones están haciendo perder significado a palabras rotundas que ya no pueden albergar lo que sentimos. Todo es fascismo y su contenido se devalúa. Golpismo también se usa a discreción y no en sus acepciones correctas. Verdad y mentira son otras señaladas víctimas de este procedimiento. Todo depende de la óptica con la que se mira.

El reparto de responsabilidades no es simétrico, igual nunca lo es a pesar de cómo se piden a gritos equidistancias. Están ganando los “A por ellos”, probablemente por su número muy superior, por su cohesión ensamblada en diferentes intereses o presiones, por sus apoyos poderosos. Lo hemos llamado de varias formas. En mi caso, el Régimen del 78 atrincherado, los que se autodenominan constitucionalistas a pesar de aquello del 135. Coincidimos en la composición: bipartidismo extendido, con la Corona, los poderes económicos, parte de la judicatura y empresas de comunicación convencionales. Frente a ellos más que independentismo, incluso en Catalunya, es lo que se opone a su poder hermético y resistente al mínimo cambio o evolución. Otros han querido ver la guerra contra aquella sociedad indignada que emergió el 15M.

Y en su lugar tenemos ese resurgir de un nacionalismo español que, como todos, no puede ser más simbólico, banderas ondeantes, sentimientos de aglutinación per se. Como todos. Europa se fue al traste,  el mundo, por otro período de parapetarse en fronteras y soñar con expansionismos imperiales que culminaría en la II Guerra Mundial. Los “oe”, previamente abandonados, andan aupando ahora gobiernos de ultraderecha populista, demagoga para entendernos, en la UE y ya tienen colocado a su Trump en Estados Unidos. Se desgañitan destacados republicanos por los niveles de degradación y mal gusto a los que el presidente ha llevado a la Casa Blanca. Una encuesta entre oficiales del ejército, del ejército, repito, considera que es desfavorable a los intereses norteamericanos. Pero gran parte de sus votantes le siguen ciegos todavía y, por su Trump, “matan”. La realidad no importa ya, ha sido sustituida por lo que se siente o se cree.

Resaltaba Ignacio Escolar que los partidarios de la mano dura, los “a por ellos” españoles, son votantes del PP, de Ciudadanos, y también en parte del PSOE. De ahí su apoyo al “indecente” Rajoy  como le llamó Pedro Sánchez. Algo ven también en Podemos, según opinaba el director de eldiarioes, que se ha reflejado en comentarios de Bescansa o Espinar  sobre la idea de España. El triunfo de este sector, tan visceral, de la sociedad lleva a reflexiones preocupantes.  Su concepto de patria es muy particular.

Según el equidistante Aristóteles la oclocracia es la degeneración de la democracia. Y estamos hablando ahora de oclocracia. Basada en xenofobia, además. Los catalanes despiertan un odio desmedido y furibundo en numerosos ciudadanos del resto de España. Solo quieren victoria sobre ellos con humillación, de ahí los aplausos de sus representantes más precisos: los senadores del PP.  Ése no es sustrato democrático para que crezca nada. Sano.

Los datos del futuro inmediato condicionan un presente demoledor. Catalunya intervenida. Rajoy, dotado de poder absoluto, triunfante bajo el amparo de la legalidad de la Gürtel. Con su abandono de los desfavorecidos. El PSOE dándole apoyo imprescindible en su andadura, su autoritarismo incluido. Rajoy ha hundido al PSOE de Pedro Sánchez dicen hasta informadores progresistas. A cierta edad, más allá de 16 años, las responsabilidades de los actos son plenas. Nadie ha obligado a Sánchez a cargar con este conglomerado. Hace tiempo que está muy clara su ubicación y sus intereses, por mucho que le duela a la izquierda nostálgica. Ciudadanos nació para eso. Unidos Podemos anda un tanto desmarcado y desdibujado en un momento crucial.

Lo cierto es que poco queda por hacer. Son errores históricos que nos van a diezmar a todos. Peor que lo malo visto, es lo pésimo por llegar. Varios voceros del grupo reivindican ese nacionalismo español de Manolo Escobar, su carro y su romería, y el cantar de vivas que siempre se oye así pasen los años como si fuera El Mesías de Händel. Tenían que plantar cara a La Estaca de Llach, con un desconocimiento abyecto de nuestra historia y cultura.

La intervención de Cataluyna sí es volver 40 años atrás, o más. El desprestigio que se han labrado los ejecutores intensifica la impresión. El triunfo de los embestidores nos involuciona a todos. No sueñen con gobiernos de izquierda, ni de centro izquierda. Piensen más en libertades constreñidas. Y en riesgos para ejercerlas. Pudo ser de otra manera y no fue. Por intereses. Puede ser de otra manera y parece que no lo será. Al menos hasta que los jóvenes con trabajos precarios o emigrados, los descartados de cualquier edad, o los ancianos de pensiones menguantes, miren la realidad bajo los discursos caducos.

Bajémonos del carro y la peineta de una vez, y busquemos los caminos en los que durante décadas, siglos, se perdieron las buenas intenciones, conquistados una y otra vez por los demonios. Los del poeta Gil de Biedma por ejemplo. Si siempre, de todas las historias de la historia, la de España acaba mal es, porque extenuado de luchar contra ellos, el pueblo termina encargándoles el gobierno y la administración de su pobreza. O acudan a otro poeta, Salvador Espriu, el que siempre se quiso ir a nortes  mucho más arriba y más racionales. Superadas las recriminaciones de los hermanos de la congregación, se quedó, porque al final nos tira esto.

Acudan a quien sea, pero no a manipuladores y aprovechados, mediocres de medio pelo. A quien eleve algo el espíritu y nos haga creer en futuros mejores que esta desolación de hoy.

*Publicado en eldiarioes