El amor a España

El amor se matiza según sea su objeto pero, seguramente, tanto se destine a un hijo, una pareja romántica, un amigo o una tierra por ejemplo, posee características comunes. Y hasta en eso los humanos lo interpretamos de distinta forma revelando el propio carácter.

Por lo que leo, oigo y veo de insignes exponentes del «amor a España» veo que no coincido en absoluto en sus apreciaciones. Mi idea es que aquello que amo sea libre, dotarle si puedo de instrumentos para que crezca y cuente con un criterio propio sin imponerlos. Que sea adulto, responsable, coherente, ético. Lo quiero valiente, que sepa levantarse cuando cae y reflexione sobre sus fracasos. Le abrazaré si llora o se cansa aunque también intentaré mostrarle el camino de la superación. Para que decida de forma autónoma. Positivo, generoso pero firme. Lo quiero feliz, compartiendo con otros sus sentimientos y sus logros. Que también me quiera, libremente, solo porque le doy amor, bienestar y luz.

El amor a España en España ha confundido sus trazas durante gran parte de la historia con algunas de las peores muestras de las relaciones humanas: paternalismo, posesión e imposición. Como maltratadores de manual, muchos han buscado una sociedad inculta y sumisa a la que manipular y marcar el camino, en una senda a su mezquina manera: los ciudadanos están a su servicio y a su utilidad y se le impone hasta qué pensar. Si se desvía, garrote y represión. Inculcarle por supuesto la culpa. Y dicen… que nos aman, que aman a España.

Desde los confines del tiempo, otros españoles se han empecinado en cambiar el rumbo, sugiriendo cañas de pescar, en lugar de cebos y cestas cerradas en donde aguardar la sartén. Es casi patético contemplar esos intentos que acabaron en nada. El aragonés Joaquín Costa, desde el regeneracionismo iniciado en el Siglo XIX, pedía «Escuela, despensa y doble llave al sepulcro del Cid». La “generación del 98” le secundaba desde la literatura. Con otros mimbres, José Ortega y Gasset se dolió del hombre-masa español, del elogio a la mediocridad. Antonio Machado descubrió que el problema residía en que en este suelo cohabitan dos Españas distintas e irreconciliables.

Lloraba Salvador Espriú al saber que más al norte había una tierra próspera, culta, espabilada y feliz, pero que no podría marcharse muy a su pesar porque él también se sentía tan pobre, ignorante, sometido y desgraciado como se empecinan aquí en educarnos a todos, los que vez tras vez mandan.

Y el caso es que los proscritos, los que terminan huyendo o pagando duros castigos, también amamos a España. Desde el exilio Rafael Alberti escribía un poema al que suelo terminar por acudir. Se inicia así:

“Estampo esta palabra para empezar: España”

España, dulce caña,

Dulce y terrible: España.

Alta y verde espadaña,

Braña,

Entraña,

Cabaña,

Mar, llanura, montaña,

España

Soterraña,

Fina titiritaña,

Ciega aventura extraña.

Dura España terrible,

Temible,

Aborrecible,

Rostro desapacible,

Obstinada infalible,

Irascible,

Insufrible,

España inamovible,

Imposible,

Impasible,

Locura inextinguible”.

En este día en la que la España oficial, la mayoritaria, la acomodaticia, inmadura, necrófilica, acrítica, rebosa su cara, quiero incluir en el post el último párrafo del capítulo “La piel de España” de mi libro “La energía liberada”. Como tantos otros, que desde cualquier rincón y actividad, sentimos un cierto amor atávico por España, aunque no por ésta.

“La sexta España —y puede haber muchas más— solía llorar para alumbrar una vida nueva. Se albergaba en un paritorio. Llevaba siglos allí. Siempre en el crudo momento de las contracciones, las entrañas desgarradas, que, en circunstancias normales, se olvidan por completo con la venturosa llegada del hijo ansiado. Ésta apenas ha llegado a verle asomar la cabeza, pero el bebé que se sueña fuerte y sano se hace esperar. Muchos españoles lo aguardan desde el fondo de la historia. Antonio Machado, por ejemplo, aún debe hacerlo desde su exilio mortuorio francés, en el que —al menos— nunca faltan flores. En 1913, harto de la “España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía”, creyó ver nacer ¡ya! otra: la “del cincel y de la maza”, la “España de la rabia y de la idea”. Quizá sí estaba, quizás ya es un ser real y con futuro”.

Historia surrealista de Europa

Un orgulloso continente. No sólo inventó la democracia sino que la consolidó y mantuvo en la mayoría de sus países. Creó el románico y el gótico. El renacimiento, la ilustración y el romanticismo. Escribió páginas memorables. Pensó, dedujo, filosofó. Pintó, esculpió y siguió construyendo. Urbanizó. Tolerancia, paz, justicia, valores le eran intrínsecos. También puso la banda sonora de la alegría.

 

Ciertamente también batalló y robó. Construyó imperios por la fuerza de las armas. Mantuvo durante siglos los desequilibrios sociales y el abuso de unas clases sobre otras. Hasta que los franceses hartos de atropellos y guiados por la razón de las ideas, cortaron la cabeza de la tiranía. Si bien no duró mucho entonces, algo cambió para siempre.

En el siglo XX del progreso, la avaricia truncó el camino de la humanidad. Afloraron en Europa los totalitarismos. Megalómanos empeños de supremacía racial desembocaron en muerte y destrucción. Ganó entonces la democracia.

Europa se une tras la guerra… en el dinero. Hablan de algo más, la Europa de los valores. Podrá ser. No es. 2012, reuniones elitistas diseñan el mundo, tras dejar la limusina en la puerta del lujoso apartamento y sacudiéndose el caviar de las chaquetas. Babean pensando en el lucro y en la ruleta que siempre gana. Voltean las puertas giratorias: de gobierno a banco y empresa, de banco y empresa a gobierno. El euro es el botín. Y ahora nos inventamos la crisis de la deuda, dando como excusa a la diminuta Grecia. Yo recibo dinero del BCE (que dan los ciudadanos) a precio de ganga, presto a precio de oro, y compro la bonita «deuda» para enriquecerme más. Especulan, invierten, ganan y los políticos callan. No, asienten, colaboran. Te doy y te quito nota, por mis bemoles, salivo en el morbo de la crueldad que da el poder. ¿De dónde sacamos más beneficios? De los pobres idiotas que callan y votan a quienes no deben. La hija del presbiteriano alemán grita y susurra: austeridad. A los amigos sajones los dejan aparte. Al pequeño Napoleón le dan un sopapo en la cerviz.

Ay, la secular democracia de Europa se paró 40 años (más de tres de guerra) en la piel de toro. Del toro manso, bruto, cerril, el más torpe de los animales que sin embargo se mueve con gracia y exhibe unos poderosos genitales que no le sirven ni para aparearse con una vaca, porque al toro de lidia no se lo permiten los que en ellos mandan: los ganaderos.

Inflo burbujas de ladrillo, robo, troceo, escondo y amaño facturas. Miento, y me descojono manipulando con herencias recibidas. Y suplico puesto al lado de los dioses de la Europa de barro. Pero igual nos bajan la nota. Sobre todo a los ciudadanos que somos los únicos paganos.

Europa alumbró a Orwell, Huxley y nos trajimos de América los libros de Bradbury visionarios -los tres- del mundo que venía. Las pantallas de “Fahrenheit” arrojan adormidera, la “neolengua” de “1984”, la del ojo vigilante, la del miedo a las palabras llenas, triunfa por doquier y los epsilones de “Un mundo Feliz” se contenta con el “soma”. A costa de sus ingresos y sus derechos, como ningún autor de ciencia ficción imaginó. En todas sus obras, a las víctimas al menos les daban casa y comida.

El imperio norteamericano ya no cuenta con Europa, China se nos come, los países emergentes nos miran con superioridad. El reino de taifas exhibe aún sus tiernos puñitos para su corifeo de subalternos. Las piedras siguen ahí: privatizadas. El Museo del mundo ya no podrá ni cobrar entrada social para visitar sus monumentos. Orgullosos, muy orgullosos de nosotros mismos, siempre orgullosos.

 

Madrid: mirando al cielo

 

 En Madrid miramos al cielo a ver si llueve porque nos dice la alcaldesa Ana Botella que ésa es la causa -que no llueva- de que se acumule la contaminación.  La solución está allí: en el cielo.  Es aquella vieja tradición que llevó a Felipe II a confiar en que Dios dotaría a la Armada Invencible de un poderoso aliado: el buen tiempo en este caso, situando la ayuda del divino en la meteorología como eje de la estrategia naval. Resulta que llovió a cántaros y aquella derrota se sitúa como la mayor chapuza de la Historia de España.

Cada vez más estudios señalan al cambio climático provocado por el ser humano (que por supuesto la eminente científica Botella no comparte) como causa de la disminución de precipitaciones o de graves alteraciones en el clima con fuerte contrastes: sequías e inundaciones. Añadamos también investigaciones que relacionan la influencia de la contaminación en el descenso de las lluvias. La boina de mierda que padecemos a diario en Madrid actuaría como una tapadera que impide la llegada del agua.

 Científicamente el colmo es esperar que llueva para que se vaya la contaminación, un postulado muy extendido –la alcaldesa lo cita a menudo y es una “creencia” popular-. Y no, el agua aplasta la contaminación y luego resurge. O se traslada a ríos y lagos, a la cadena alimentaria. En todo caso, si las causas no se remedian, si las “chimeneas” siguen fluyendo puede caer sobre nosotros el océano atlántico en forma de lluvia que no se resolverá el problema. Pero siempre ha sido una dura tarea en España «desfacer» entuertos supersticiosos nacidos de la ignorancia.

 

 ¿Qué lluvias y vientos podrían borrar estas fábricas diarias de humo contaminante?

Ecologistas en Acción asegura que el 80% de la contaminación de Madrid es debida al tráfico. Y cifra en 16.000 las personas que mueren –en toda España en este caso- a causa de ese envenenamiento ambiental. Muchas más que por los accidente de tráfico, infinitamente más que por el terrorismo en toda su desgraciada trayectoria en España. Los vehículos todoterreno y los que usan gasoil son los principales causantes. Ésos que aparcan así:

Los regidores de Madrid cambian las estaciones de medición para enmascarar la auténtica dimensión del problema. Y la alcaldesa va a subir el impuesto por aparcar. Algo que los coches de sus votantes privilegiados podrán pagar y no se les incomoda con otras medidas menos «populares». Madrid, precisamente, boicoteó un impuesto a la contaminación del gobierno socialista (que tampoco se ha matado en resolver el problema por cierto). Así lo contaba El País:

“Si Vd. se compra un Porsche Cayenne (unos 50.000 euros sin IVA, importado y310 gramosde emisión de dióxido de carbono por cada kilómetro recorrido), esta comunidad autónoma le devolverá casi 1.500 euros. Si se compra un Seat Ibiza (fabricado en España y un tercio de las emisiones del anterior) la devolución será de sólo 114 euros. Así es la ayuda para estimular la venta de vehículos que el Ejecutivo de Esperanza Aguirre anunció hace unos días, que devuelven el 20% del impuesto de matriculación. Como este tributo se paga en función de la contaminación y están exentos los coches más ecológicos (generalmente los más baratos), la ayuda es mayor para los coches más caros y contaminantes”. A veces pienso si, abducidos, narcotizados, ya ni sentimos que no respiramos como debiéramos.

Están esperando a que llueva para que el agua se lleve los agentes contaminantes. Cierto que el movimiento de la atmósfera ayuda, pero el  NO2 con agua, H20, forma ácido nítrico. Esto dice de él la wikipedia:

“El compuesto químico ácido nítrico es un líquido corrosivo, tóxico, que puede ocasionar graves quemaduras. Es utilizado comúnmente como un reactivo de laboratorio, se utiliza para fabricar explosivos como la nitroglicerina y trinitrotolueno (TNT), así como fertilizantes como el nitrato de amonio. Tiene usos adicionales en metalurgia y en refinado, ya que reacciona con la mayoría de los metales y en la síntesis química. Cuando se mezcla con el ácido clorhídrico forma el agua regia, un raro reactivo capaz de disolver el oro y el platino. El ácido nítrico también es un componente de la lluvia ácida”.

Lógicamente, todavía las concentraciones no llegan a ese extremo  y se precisan otros elementos, aunque está claro que la lluvia no resuelve el problema. La solución no vendrá del cielo. Y si algo me fastidia sobre todo es que me mientan insultando mi inteligencia. Ahora bien los catarros eternos, los problemas respiratorios diarios, empiezan a hacer insoportable –para mí- vivir en esta ciudad, aunque bien mirado nos están fabricando un mundo imposible a todos los niveles. En España los remdios de los políticos conservadores pasan por mirar al cielo, a todos los niveles. Pero hasta el cielo «divino» que ellos ven está más limpo. 

 

Felip Puig, precursor

La cúpula de la policía autonómica de Cataluña (los Mossos D´Esquadra) y de la guardia urbana de Barcelona han sido imputados por un juez que va a investigar la brutalidad de su actuación contra las acampadas de los indignados. El balance final fue de 120 heridos.
El responsable máximo, Felipe Puig, consejero de Interior de la Generalitat de Cataluña, es aforado en razón de su cargo. Pero en aquellos días hizo unas declaraciones muy sentidas y llenas de orgullo en la que se veía precursor de una tendencia mundial, de las palizas represivas que tantos muertos ocasionaron por ejemplo en las revueltas del mundo árabe. Y es que, amigos, el principio de autoridad «que se encuentra en crisis» se sitúa a la cabeza de todos los derechos. Menos mal que están ellos, esos grandes y felices pioneros…

Coincido con él en que hay una grave crisis de valores: en primer lugar el haber consagrado el dominio del poder financiero sobre los derechos de la sociedad y que el dinero (para unos pocos) sea la única medida de todas las cosas. Dentro de este enorme desatino, está tolerar que personajes de este calibre ocupen algún cargo público, propiciarlo con los votos.

Testimonio de una mujer en paro

Trabajando 164 horas mensuales repartidas en jornadas de 8 o 12 horas sin descansos, ganaba 731 euros. Ahora estoy en paro y no llego a los 500 euros mensuales. No llego a “pobre relativa” y me paso de “pobre severa”.

Obviamente estoy endeudada ya que soy incapaz de administrar mi fortuna y hacer frente a los gastos mensuales.

Habrá quien piense que esto es vida y que los que nos encontramos en esta situación vivimos de esta manera de forma voluntaria. Que somos vagos, piojosos, perroflautas y parásitos de la sociedad. Que vivimos por encima de nuestras posibilidades y que no pagamos porque no queremos…

Puede que a alguien le guste, pero al menos no es mi caso.

Lo peor es la sensación de angustia continua, el insomnio, el miedo al nuevo día y la incertidumbre de por donde te caerá un nuevo palo. Perder el control de tus lágrimas y derramarlas en cualquier momento. Aislarte de tus amigos y encerrarte a cal y canto, a veces a oscuras porque te han cortado la luz.

Me siento avergonzada y culpable aunque me repita una y mil veces que esto no es culpa mía. Pero lo estoy pagando.

No veo salidas y yo soy solo una, pero somos legión.

Ojalá los mayas tengan razón y que el mundo reviente en diciembre.

Así nos lo cuenta RYE -seguidora del blog desde hace tiempo- en los comentarios del post anterior. En los 5.300.000 parados que son los que existen a final de 2011, según ha confesado Rajoy, se dan diversas situaciones y actitudes. Sin duda los hay como el hijo de un taxista que me contaba ufano que su vástago trabajaba con él porque no tenía empleo aunque cobraba el paro. Con una emisora de radio ultra de fondo, por supuesto. También los que no tienen problemas graves de supervivencia porque han vuelto a casa de los padres o familiares. Materiales puede que no, la sensación de fracaso, de retorno a la pérdida de intimidad y autonomía, debe ser terrible. Pero la mayoría son como RYE y aún peor –sí, querida, aún peor-.

“Me siento avergonzada y culpable aunque me repita una y mil veces que esto no es culpa mía. Pero lo estoy pagando”, dice. Claro que sí, en autoestima. Todo el sistema confluye para que así sea. El elogio de las rebajas y todas las formas de consumo en los medios de comunicación, incluida la televisión pública. La falta de información sobre las causas reales, con todo el contexto preciso, para que el parado entienda por qué le ocurre esta desgracia. Lo injusto de la situación en un mundo vendido a los poderes financieros en unos grados de infamia que nunca creímos llegar a ver. Con este texto de RYE se entiende que el paro es maltrato. Y que, como cuando se ejerce violencia física, la víctima dolorida y angustiada no puede encontrar mayor error que su propia culpabilidad. También así se comprende que los 5.300.000 parados y todo el que tenga sensibilidad social no se desborden en indignación para acabar con esto.

Levanta la cabeza RYE, no eres culpable. En absoluto. Aunque debe ser duro racionalizarlo en la precariedad y con ese horizonte que nos brindan todos los estudios de más paro con la política de recortes del PP y de la UE. Lo dice la CEOE, FUNCAS,  o las Finch, Moody´s, S&P que desde sus negocios privados buscan únicamente su lucro privado y el de sus clientes por encima de los ciudadanos, y con la complicidad de los políticos y de todos cuantos miran para otro lado.

“No hay pan para tanto chorizo”, “no somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, “nuestros sueños (de justicia) no caben en vuestras urnas”. Las sentencias han aumentado su razón y seguirán incrementándola hasta que sea insoportable. “Otro sistema es imprescindible”. Lo es. De lo que ocurra en Diciembre, o en Mayo, o en Octubre, solo nosotros ya somos responsables. Quienes mandan están, como decía en otro post, en su loca adicción ludópata jugándose nuestros destinos. Y no van a parar.

Pero RYE y todos los demás… estamos aquí.

Y sin embargo la superficie se mueve…

¿Cómo era —y es— posible que la acumulación de agravios sobre la sociedad no suscite en una decisiva mayoría otra reacción que el miedo o la apatía? La superficie social no se mueve porque tapa sus ruidos. Y por algunos factores que la condicionan.

ATADOS POR LA REALIDAD

El primer factor paralizante está sin duda en los propios hechos. En las facturas que se acumulan, en la cadena cuasi perpetua de la hipoteca, en el sueldo que se adelgaza y no da para vivir, en el temor a perder el empleo o la zozobra de no tenerlo ya, en ver los problemas que aquejan al de al lado y al de más allá, mucho más allá. Mejor no hacer ruido, no vayamos a perder lo poco que tenemos. Sólo cuando la angustia se hace irresistible, cuando las puertas del futuro se cierran o se han abierto mucho los ojos para deducir que las cuentas que hacen desde arriba no cuadran y aún pueden ser mucho peores la consecuencias se pierde el miedo a tomar una postura y a actuar.

POLÍTICOS Y SINDICATOS

Un país que sale de una dictadura ama la política con pasión, pero muchos políticos nos han fallado, son –aseguran las encuestas- el tercer problema de los españoles. Los sindicatos también. Como causa podría hallarse la escasísima afiliación que les resta fuerza. El 15%, una de las cifras más bajas de la UE, frente a la asociación de los empresarios que reúne al 72% de ellos, entre las mayores de la UE. Pero tanto políticos como sindicatos (sobre todo en los mayoritarios) sufren un anquilosamiento que les hace alejarse de la realidad. Eran los cauces tradiciones de reivindicación… y no podemos contar con ellos.

 SIMPLIFICAR EL PROBLEMA HASTA ABARCARLO CON LAS MANOS

Todos los datos que se pongan ante los ojos de los afectos —y los hay en abundancia— chocan con una barrera. Física incluso, se palpa en la mirada que se torna opaca —como un muro— de quien se siente desbordado. Podrían, en ese momento, ser despojados de su cartera, sus zapatos y sus gafas, que permanecerían en su refugio: el reduccionismo. Se excluye la situación global, financiera, política, social, y se aísla a dos partidos, incluso sólo a dos líderes. Llega más adelante inexorable la realidad y, con la sorpresa de la memoria corta, se vuelve a buscar culpable y solución. Sin matices. Ha de ser una materia pequeña que quepa entre los bordes de lo que controlamos.

LA BURBUJA DEL ENTRETENIMIENTO

Acude solícita a quitarnos penas y responsabilidades. Por un momento siquiera. O uno, tras otro, que termina llenando la vida y el cerebro. Hasta la información se plantea hoy como un espectáculo.

El narcótico borra, por encima de todos los ingredientes, la visibilidad de soluciones. Y se consumen de muchas clases, incluso en fármacos, en drogas —en ese consumo masivo de cocaína que nos sitúa a la cabeza de Europa y del que apenas se habla— o en el creciente negocio de las apuestas de todo tipo.

EL MIEDO

Es el supremo instrumento de control. Tras infantilizar a la sociedad se la atemoriza con los males que pueden sucederle si no sigue los cauces establecidos, si siquiera se mueve. Medios, autoridades e, igualmente, ciudadanos se apuntan a la tarea. ¡Antisistema!, etiquetan, como si estar a favor de la degenerada civilización que han creado, no fuera algo de lo que avergonzarse —de analizar racionalmente todos sus extremos—. Y deducciones inducidas: Si protestamos por los recortes, nos veremos como los griegos. ¡Cuidado!, que los mercados se intranquilizan.

Controlados como en un ghetto – es asombrosa la afición del sistema por enarbolar la libertad con la boca y regularlo todo en la práctica-, mucho más solos de lo que creemos, inducidos intensamente al consumo, cada día se nos brindan….

ATAJOS PARA CONSEGUIR EL BIENESTAR

España, por ejemplo, gasta más de 2.000 millones de euros al año en productos milagro que no sirven para nada. Tampoco así nuestra felicidad es plena: la ignorancia no es garantía de su disfrute.

O LA ESTÉTICA

Nos están abocando a una sociedad plástica y plana, como la superficie que vemos, aunque ésta también posea matices. Fuente de fomento del consumismo y de control, nuestra sociedad ha cambiado incluso sus modelos estéticos. A la eterna consigna de la juventud (primordialmente en las mujeres) se une la delgadez extrema. Lo plano, una vez más. Las dietas de adelgazamiento para conseguirlos. Algunas de las cuales podrían ser letales o causar graves problemas de salud tras una práctica continuada, como las que se basan en comer en abundancia… para adelgazar. De nuevo, además, se propugna caminos fáciles para llegar a metas.

LA ROJA

O la blaugrana, blanca, colchonera, o del color que quieran. Como todas las aficiones y las pasiones, el fútbol se plantea como problema cuando se convierte en lo más importante de la vida de una persona fuera de sus necesidades elementales. Muchos vehementes aficionados comparten conmigo una actitud crítica hacia cómo se ha desvirtuado el deporte, primando el negocio.

Si lo pensamos bien, es obsceno volcarse de esa manera por un triunfo deportivo cuando no se mueve un dedo por solucionar asuntos vitales. Aquí no hay riesgo alguno, es verdad. Solo alegría efímera, necesitada de continuas dosis. Y una esperanza: ¿podría España acometer —como lo hace la propia Selección— un proyecto colectivo más útil a nuestro futuro como país? Para edificar desde una opinión consistente labrada con un cierto mayor esfuerzo intelectual del que exige el fútbol. La pasión invita a creer en entelequias. Luego la realidad vuelve a poner los pies en el suelo. El fútbol no es argamasa, sino diversión.

Y MÁS…

Una deficiente educación, un poso de franquismo sociológico que pervive, la tolerancia a la corrupción que nos degrada como sociedad, el machismo, el racismo y el fomento de las desigualdades… éstas son algunas de las características que, ampliadas, cito en La energía liberada como explicación a la inmovilidad de la sociedad (mayoritariamente) frente a los atropellos. Y, sin embargo, la superficie se mueve. Por eso se crearon montañas, cordilleras, ríos y mares. En general, sí, en la superficie se siente vértigo en buscar salidas fuera de los canales prefabricados —con riguroso esmero, bien es cierto, para aportar una presunta seguridad—, pero cada día la propia Naturaleza se desparrama en arroyos y ríos que buscan su propio cauce; algunos, muchos, incluso llegan a alcanzar el mar. Y en libertad.

Una interesantísima tendencia de la fotografía creativa -Timelapses- capta momentos y los acelera. Así se han elaborado hermosos trabajos. Y, en el caso que tratamos, muy instructivos. La superficie se mueve, claro que se mueve -querámoslo o no- , y cada uno puede ser raíz, agua libre o un inútil pedrusco que entorpece los caminos.

Parábola de los gobiernos ludópatas

Antes, un largo preámbulo explicatorio. Según nos cuentan las encuestas y amplían los medios, un número relevante de españoles (dejémoslo así) aceptan de buen grado los recortes del gobierno del PP, y siguen muy contentos con que este partido nos rija por todas partes, y use la tijera cuanto sea menester.

Ocurre que más del 54% se informa a diario por radio y televisión. En los datos del CIS vemos que solo el 16% leen las noticias económicas en los periódicos, y un exiguo 11% busca información acerca de la economía en Internet.

Un zapping de telediarios en fin de semana nos muestra las trascendentales diatribas en el PSOE para saber qué candidato a secretario general tendrán, y luego ya, después si eso, hablaran de ideas -más o menos lo explica de esta forma Marcelino Iglesias-. Y al PP que ha sido llamado inmediatamente, declarar que los socialistas son una caca y que nadie mejor que ellos. Nos darán también cumplida cuenta de secuestros de niños, de cómo se parte en dos una nave, de cómo se cae un globo aerostático causando la increíble cifra de 11 muertos en Nueva Zelanda, veremos las carreteras con tráfico porque hay gente que disfruta en estas fechas como de tres semanas de vacaciones y ahora vuelven, descubriremos también que hace frío -o calor- y recibirá atención preferente el mundo feliz de las rebajas.

En economía nos darán la versión del FMI sobre Grecia, ese país en el que el año 2011 de duros ajustes ha duplicado el paro (hasta el 18%) o ha triplicado los suicidios, pero que va a quebrar si no hace más “ajustes”, hundiendo la UE con su 2% del PIB de la Unión. Pero que para eso ya están Merkel y Sarkozy apañando por su cuenta el euro, las medidas, países, ciudadanos, y todo lo que tengan a bien apañar. Y este señor que medita en secreto y en ausencia de presencias y declaraciones públicas, va a ver si se agencia un asiento también al lado de #merkozy que son los barandas del cotarro. Este señor.

Si no me hubieran aplicado un ERE, hace ahora 4 años justos, si -de seguir trabajando- consiguiera vencer las terribles inercias que hoy imperan, si me abriera paso entre las “Rosasmárquez” del mundo que venden pianos consumistas con voz cantarina, o los “informativos” tan complacientes con el sistema y la distracción decretada, contaría lo que importa. ¿Se entenderá aún? Digo en ese sector de mayoría que se cree informada porque mira y oye lo que le cuentan, sin un gramito de espíritu crítico.

Por si acaso lo resumiré en una parábola –idea de un brillante y discreto familar-, que no sé si seré capaz de plasmar adecuadamente. Lo redactaré como para un cierre bonito.

PARÁBOLA DE LOS GOBIERNOS LUDÓPATAS

El portavoz equis del PP, como hubieran hecho el equivalente del PSOE, ha vuelto a declarar que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” y que por eso, congelan, cortan y trinchan los derechos, e incrementan las obligaciones. Pero este equipo de investigación ha descubierto a nuestros gobernantes presentes y futuros, como ven, jugándose el presupuesto en el casino con sus amigos financieros y empresarios. Cuanto más pierden, más juegan.

Por eso acuden de casa en casa a llevarse el televisor –de plasma o como sea-, todos los ordenadores, la lavadora, el frigorífico, el colegio de la esquina, el ambulatorio, la farmacia… salivando en deseo compulsivo, los malvenden a quien sea –mejor si son colegas de juego- , y corren a apostar en la ruleta. Y vuelven a perder.

Vienen ya a por los alimentos de la despensa, a por el autobús, el metro y los trenes, las autopistas, las autovías, las carreteras, las aceras…

-“Nuestras arcas están vacías, y ante la grave situación, vamos a apostar todo lo recaudado a ver si esta vez nos resarcimos de las pérdidas. Al negro en lugar de al rojo. Y porque no hay azul”, declara con esta expresión que ven el ministro de economía.

Moraleja: el mal de fondo está en la ludopatía, no en haber vivido “por encima de nuestras posibilidades”. Nunca serán suficientes los fondos para quien padece el impulso irrefrenable de jugar y apostar… con dineros ajenos.

Estado de alarma: Crisis + deriva fascista de Hungría

El petróleo aproximándose a su máximo histórico del verano de 2008 en los días que se cocía la revelación de la crisis. El euro en niveles mínimos como cuando, en Febrero de 2010, comenzaron los primeros ataques especulativos a la moneda europea, tolerados y bastante silenciados. Es decir, alguien se está lucrando -y mucho- con esto.  Hemos añadido un nuevo factor: «la crisis de la deuda«, totalmente artificial y con fines únicamente especulativos. Crisis alimentaria provocada: también fue, en 2008, otra de las bases del cambio de paradigma mundial propiciado por el neoliberalismo y sus actores (aunque igualmente del estallido social fuera de Europa).  Tras tres años de crisis oficial, se reproducen –agravadas- todas las causas que la desencadenaron y surgen algunas más. Varios gobiernos democráticos han sido sustituidos por tecnócratas. Los grandes poderes financieros se sientan en los ejecutivos sin ningún pudor, incluso en España con el Ministro «Lehman Brothers» (el detonante de la crisis). Hasta la UE se ha dotado de un Tratado neoliberal al que han llegado por métodos escasamente democráticos. Los gobernantes no parecen ver otra solución a la crisis que recortes para la población, con todos los mecanismos de la manipulación de masas desplegados. Es el manual que llega a su cénit, a su reválida. Vivimos un momento tan insostenible que puede desembocar en soluciones de todo signo.

¿Nos falta la chispa? Podría ser Hungría. Algún antecedente: Fue el primer país en rebelarse al dominio soviético en 1956, la revuelta fue aplastada por el Kremlin. Fue también el primer país, durante el histórico 1989, que abrió sus fronteras a Occidente emprendiendo una senda socialdemócrata. Su acción tuvo una decisiva influencia en la apertura del Muro de Berlín y la desintegración del comunismo del Este. Entró en la UE en 2004. Recientemente… ha sido también el primer país de la zona en sentar a la ultraderecha en los parlamentos, incluso en el de Estrasburgo.

El filósofo italiano Paolo Flores D’arcais lanza un grito en la Cuarta Página de El País afirmando que Hungría se desliza hacia el fascismo. Una Hungría, por cierto, cuya economía está en niveles de bono basura. Lo que a Flores le preocupa más -y le hace asemejar la situación con la de 1938 con el florecimiento de los totalitarismos de ultraderecha, votados algunos en las urnas, que acabarían en el estallido de la II guerra mundial-, es la tolerancia de los Gobiernos europeos, y en particular de la UE, hacia estas derivas fascistas. Es uno de los puntos que también recojo en La energía liberada. Con sus ejemplos, naturalmente. Flores llama a los ciudadanos a que hagan “de la “cuestión de Hungría” un problema suyo”. Y sentencia con razón: “Si queremos evitar el contagio, es necesario que tratemos a los apestados como apestados”.

La Hungría fascista es un frente importante por cuanto supone admitir un cáncer gangrenoso en nuestro seno, pero la comparsa de todos los factores que influyen y que citaba al comienzo de este texto, confirman que nos encontramos en un momento crítico y que no se puede seguir mirando para otro lado si no queremos ser cómplices de una catástrofe de dimensiones impredecibles. No podemos seguir distraídos con zanahorias locales, si no es para mirarlas como lo que son realmente: una parte más del complot.

Así comienza el artículo “Hungría se desliza hacia el fascismo”. Es un puro grito:

«La Hungría democrática nos llama; la Europa institucional hace oídos sordos y da largas, llena de hipocresía. Sin embargo, aunque los Gobiernos europeos quieran perder el tiempo en burocracias y procedimientos paralizadores e irresponsables, es necesario que los ciudadanos europeos hagan de «la cuestión de Hungría» un problema suyo, una batalla suya. Una batalla que ya es inaplazable.

El Gobierno de Viktor Orban ha impuesto una nueva Constitución que pisotea los derechos democráticos mínimos que Europa considera vinculantes e irrenunciables para cualquier país que desee adherirse a la Comunidad. Se ha modificado la ley electoral a medida para facilitar al partido de Orban futuras victorias, se ha amordazado a la prensa y la televisión, los magistrados están sometidos a la voluntad del Ejecutivo, el Banco Central ha perdido cualquier margen de autonomía, y el nacionalismo y el racismo se han convertido en el aglutinante popular de este auténtico fascismo posmoderno»…

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Soraya y comerse con patatas las palabras

(visto en http://www.escolar.net)

Aún no había pasado Soraya por el -llamémosle- «estilista», esa servidumbre de algunas mujeres, que tanto está llamando la atención para distraer la atención de lo que realmente dice ahora. Palabras que habría de comerse con patatas. Desde luego el nuevo aspecto le aporta una enorme seguridad para posar casi como una «star system» y así pasa que salen fotografías inapropiadas. Como ésta que trae en portada Público:

Hacia una sociedad medieval

“No es una extravagancia propia de ricos ociosos, el hecho de que los países de mayor producción tecnológica y mayor dinamismo económico sean también los que más invierten en investigación básica. Se trata más bien de que los países son ricos porque investigan, no investigan porque ya son ricos”. Así lo esgrimían, aportando datos, Carlos Alonso Martínez y Javier López Facal en Reacciona. “En el ranking Scimago de universidades del mundo, figuran seis universidades alemanas entre las doscientas primeras, frente a una sola española”, decían también. “Alemania produce el 41% de patentes solicitadas a la Oficina de Patentes Europeas, frente al 1,2% de España”, añadían. “No nos resignamos concretamente a que España no tenga una educación tan buena como la de Finlandia, o una investigación científica tan profesional como la de Suecia”, continuaban. “Conseguir el nivel educativo y el nivel científico de Finlandia y Suecia no es imposible: es una cuestión de diseño estratégico, de consenso político y social, de reformas en la arquitectura institucional y de esfuerzo económico sostenido”. Para concluir: ”O mejoramos de manera muy significativa nuestros niveles educativo y científico, o seguiremos adorando a Zeus, Júpiter, Odín y otros dioses, tan enternecedoramente europeos, como definitivamente anacrónicos”.

Y ni siquiera son ya los románticos dioses griegos, romanos o nórdicos, tan literarios como irreales. El gobierno del PP ha decidido cortar en 600 millones de euros los presupuestos de ciencia y tecnología, mientras entrega medio millón de euros diarios a la Iglesia católica. Como dios manda, dicen, sí, el dios medieval que oprimía a la población y la sumía en la miseria y la ignorancia para mayor gloria de las clases privilegiadas. Exactamente igual que ahora.

«Pero aquí no acabamos de enterarnos de nada de esto. Aquí llega uno a la Moncloa, le dan unas tijeras y se cepilla 600 millones del presupuesto de ciencia y tecnología. Le copió la idea al que le pasó las tijeras. Aquí no se aspira al porcentaje del PIB que invierten en investigación los países más desarrollados (3%), ni siquiera al del montón de la Unión Europea (2%), sino al campante y bajante 1,4% de los colistas profesionales. Aquí el centro que investiga en energía y medio ambiente amenaza cierre por cicatería administrativa, y el CSIC en su conjunto se hunde en el pesimismo. Aquí a los científicos que hemos formado con esmero les decimos lo que Lola Flores a sus hinchas: «¡Si me queréis, irse!». Esto lo escribía en un alarido el científico Javier Sampedro en El País, quien, como es lógico, también aportaba datos:

“El gran arranque de la industria estadounidense solo se produjo en los años veinte, cuando el Gobierno federal y el recién creado National Research Council atizaron a todas sus grandes empresas –Westinghouse, Kodak, Standard Oil, Du Pont, AT&T, General Electric– para que apostaran en firme por la investigación.

Tras la Gran Guerra, las grandes empresas occidentales empezaron a dedicar esfuerzos sistemáticos a la actividad científica, y fruto de ello fue la implantación de la radio, el coche y el aeroplano en la vida cotidiana. Cada país es hoy líder allí donde financia a sus científicos y a sus ingenieros. Estados Unidos puso sus recursos en aeronáutica, satélites y ordenadores, y en ese mundo estamos. Japón los puso en videojuegos, videocámaras y coches, como cualquiera puede ver en su casa”.

Jesús Rubio Malagón. Malagonadas.

Hoy el único dios es el dinero, dirigida la sociedad por mentes conservadoras que se apoyan en el dios primigenio de cuando no había ni carreteras, ni aviones, ni teléfonos, sino masas de dinero a amasar y el más grande desequilibrio social. Por el dinero de unos pocos se corta el progreso, apoyados en el “Efecto Mateo”:

Nuevo Testamento. Mateo, capítulo 13, versículos 11-13

“A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos, no. Porque al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran, y no ven; oyen, pero no escuchan ni entienden”.

El amigo Lucas redundaba en el capítulo 19, versículo 26

“Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”.

Hachazos también por tanto a la cultura, cuyo ministerio desaparece. En peligro el Estado del Bienestar que aporta, entre otras cosas, educación universal y gratuita. “La cultura es la mejor revolución. Seguramente por eso a los Gobiernos mediocres y dictatoriales les espanta la posibilidad de un pueblo educado, culto, con preparación, con criterio”, escribía en este caso Javier Pérez de Albéniz en Reacciona. Y concretaba: “Hemos aceptado sin reservas que los líderes políticos transmitan ignorancia. No nos escandalizamos ante la imagen grotesca de altos cargos que no hablan idiomas, se expresa con dificultad, leen como chavales de primaria o se insultan y faltan al respeto”.

Pero es que en el dios casi del Cuaternario, en el medieval, tampoco había televisión ni periódicos. No había presunta “objetividad” y no se apisonaban los datos reales con opiniones disuasorias. “El otro” no era llamado invariablemente a decir lo contrario y llamar a equívoco. Entonces el pueblo malvivía a favor de los protegidos divinos y como mucho se escapaba a escribir anónimamente «El Lazarillo de Tormes», para que generaciones enteras luego justificaran la corrupción y el latrocinio endémicos de la sociedad española.

El progreso lo trajo la ciencia, la cultura, el conocimiento. Todo lo que los adoradores del «dios dinero para unos pocos» -vestidos en España «como para una boda»-  quieren y están consiguiendo cercenar.