Que nos pille confesados como «dios manda»

Rajoy en Valencia. Foto: EFE

Rajoy en Valencia /13/11/2011) Foto: EFE

El programa del PP explicado por el Presidente balear José Ramón Bauzà (visto por rinze y escolar)  

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Preferimos a los clásicos. De entre las muchas sugerencias, opto por la de Pablo Gómez.  

La libertad de comer

La sonrisa de este niño ilumina el día. Es el mismo, que en la parte izquierda de la composición, agonizaba por desnutrición cuando llegó al campo de Refugiados de Dadaab (Kenia), procedente de su Somalia natal. Se llama Minhaj Gedi Farah y tiene 7 meses. Las ONG que le atendieron de las múltiples enfermedades que desencadena el hambre (hasta matar), han invertido 6 semanas y el equivalente a 50 euros en recuperarle. Minhaj ha tenido suerte, muchos otros niños y adultos no.

La foto muestra la diferencia entre comer y no comer, tarea en la que se afanan en mayor o menor necesidad dos tercios de la población de la mundial. La “libertad” de mercado –hoy más que nunca, la de lucrarse sin medida- priva de otras libertades elementales como la de nutrirse. Cierto que influyen desgobiernos tan a menudo propiciados por Occidente, o la Naturaleza que desencadena sequías e inundaciones, pero sobre todos los factores está la barra libre de la especulación. En 2010 los alimentos han registrado un 39% de aumento de media. En cereales, aceites y grasas, la subida ha superado el 71%. Ocho empresas controlan el 80% de los alimentos en el mundo. Y la vida (ajena a la de sus propietarios desde luego) juega, entre otros lugares, en la Bolsa de Comercio de Chicago (Chicago Board of Trade, CBT). Allí, los alimentos tampoco se libran de “productos financieros” de esos que compran y venden sin recibir mercancía alguna. Sólo títulos, anotaciones contables, que condenan al hambre a millones de personas.

Sus víctimas no son seres exóticos y alejados, las mermas han inundando ya a la sociedad del Primer Mundo. Y, mientras, escuchamos sin pudor decir a la UE “no necesitan elecciones, sino reformas”. Se refieren a Italia, pero ya está cundiendo la especie de que los “mercados” prefieren gobiernos “técnicos” –tecnócratas procedentes de las instituciones neoliberales como el BCE. FMI o Goldman Sachs-. En realidad, la última vuelta de tuerca se ha dado desde que Papandreu osó mencionar que iba a consultar al pueblo griego sobre las condiciones de la UE y sus secuaces. Lo echaron sin contemplaciones y el nuevo gobierno de unidad griego -presidido naturalmente por un miembro de la élite neoliberal-, ha incluido al menos a un miembro de la extrema derecha.  El futuro que diseñan «las alturas» no puede ser peor. Para nosotros, para los ciudadanos de a pie.

Repasemos otra vez la foto de Minhaj. Neoliberalismo es la parte izquierda. La derecha la suerte que – cercana a la caridad – le tocó con la obra de esforzadas ONGs. No secundemos ni un día más, ni con un voto más, la “libertad” del enriquecimiento extremo de una minoría que anula tantas libertades a los demás.

Merkel acaba con la UE

visto en andyross.net

Parece que por fin Angela Merkel va a conseguir dinamitar la UE. Tras haber impuesto –con ayuda de su acólito Nicolás Sarkozy- una política de restricciones que, con seguridad, estaba condenada al fracaso –y a las pruebas podemos remitirnos-, ahora, según algunas informaciones, se dispone a impulsar una UE de dos velocidades –la rica y la pobre-, echando del euro a quien la pareja determine. Los medios neoliberales saludan el globo sonda elogiando el objetivo al que presumen un –manipulador y falso- resultado de mayor competitividad. Lo cierto es que Alemania que dictó hasta los programas de convergencia en Maastricht, que se ha lucrado y lucra con la UE, busca ahora mayores rendimientos propios a costa de jerarquizar la Unión. Su ministerio de finanzas niega esa intención, pero la otra pata del tandem -Sarzoky- lo confirma y, sobre todo, los hechos demuestran que esa división ya se está dando. Y así lo apunta también, otro neoliberal, el portugués Durão Barroso que hace como que manda en Bruselas.

Esta mujer, hija de un pastor luterano, nacida en la RFA, pero criada por los destinos profesionales de su padre en el totalitarismo y las carencias que en la práctica supuso el comunismo de la RDA, ha tomado las riendas de un colectivo que agrupa a 500 millones de personas. Necesita un bastón y coartada y ahí tiene a Sarkozy, el resto de los líderes asienten mudos e impávidos.

En mi libro “La energía Liberada” titulo un capítulo “UE, tenemos un problema: la falla de Bruselas a Estrasburgo”. Esta unión ha costado mucho, los primeros pasos se dieron en 1950, cuando desde Francia se pensó en una comunidad interestatal, la Comunidad del Carbón y del Acero, precedente de la actual UE, basada en lo que denominaron “la solidaridad de los hechos”, en conceptos como “calidad”, en mejorar las condiciones de los trabajadores de ambas industrias, pero, por encima de todo, en que esta unión alejaría la posibilidad de otra gran guerra.

Siempre primó la unión económica, se rechazó sistemáticamente la social e incluso la fiscal que hubiera logrado equilibrios más armónicos. La senda se tuerce definitivamente desde 1999 cuando los conservadores logran la mayoría en las instituciones. Como ningún movimiento es aislado en la gran hecatombe que nos asola, este ascenso coincide con la desregulación, con la separación de la banca financiera de la comercial que, desde EEUU, impulsa el demócrata Bill Clinton. El asalto neoliberal ha triunfado en el mundo occidental, llevando en la mochila ya auténticos descalabros tanto en América Latina como en África.

Sólo quiero añadir unas cuantas ideas de las conclusiones de ese capítulo:

Europa no es la UE, de entrada la componen 49 países y no 27, tan neoliberales o más para ser precisos. Pero sí existe aún. Porque bajo la superficie oficial aún late profunda el alma de sus ciudadanos, forjada en siglos de experimentar la democracia —en mayor o menor grado—. El espíritu cívico que busca el bien común parece mantenerse todavía a pesar del egoísmo que consagra como ideal el liberalismo.

Quienes amamos a Europa contemplamos con tristeza en qué se ha convertido la UE. “Europa está en coma, como así lo demuestra su apatía ante los grandes problemas”, escribía José Luis Sampedro en Reacciona.. “Occidente puede correr la misma suerte de otros imperios extinguidos, dejando un vacío bajo la palabra Europa”, concluía al respecto.

“¿Cómo los europeos, que inventaron el espíritu de las Luces y la creencia en la razón y en los derechos humanos, podrían aceptar pasivamente lo que corre el riesgo de ser el fin del modelo occidental, es decir, de la asociación del progreso científico y el técnico, la destrucción de los privilegios y el reconocimiento de los derechos fundamentales de cada cual?”, se pregunta también Alain Touraine, el sociólogo francés, premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010.

¿Pueden acabar con todo eso —y mucho más que cada uno lleva en su imaginario— los burócratas y los mandos neoliberales de Bruselas y Estrasburgo? No. Sin duda. Pero la placa tectónica en el subsuelo presiona, oprime, fricciona. Empuja y nos empuja por un camino que no nos merecemos. Que a nadie le extrañe la erupción de la energía liberada.

La energía liberada: entresijos

“De la mano de Rosa Maria Artal recorremos países gravemenente amenazados (Grecia, Portugal, Letonia) países que se levantan (Islandia) y países fantásticos que se enseñorean de nuestro paisaje mental (Equidistán) para que el discurso público de los medios se hunda y confunda en un tremolo amedrentado: por el contrario, su discurso vibrante nos previene de los tono monocordes que hace indistinguibles las verdades de las mentiras. Rosa Maria Artal quizás pueda equivocarse en algún extremo, pero su valentía y honradez intelectual hacen todavía más próximo y oportuno el texto que ahora nos ofrece. De hecho, “la energía liberada” ayuda también a vernos en la historia como sociedad que avanza, desde muy antiguo… y se humaniza civilizándose, asumiéndose en su pluralidad, respetándose en su autonomía y forjando redes de solidaridad”.

Forma parte de un texto, éste, que Ángels Martínez Castells ha dedicado a mi libro, con mucho cariño que ha volcado en afinar una crítica con gran calidad literaria. Ángels supervisó los conceptos económicos. ¿Algún “pero”? Mínimo. Solo que a una profesora de larga trayectoria le hace gracia que utilice expresiones de “andar por casa” en economía.

Sí, hoy se publica mi libro “La energía liberada”. Ha sido una tarea dura pero apasionante. Zambullirme en los datos, hurgar en mis propios archivos, y sacar conclusiones que en muchos casos me sorprendían. Eso es lo más gratificante: buscar relaciones sin saber adónde van a conducir ¡y dar en la diana!

Veréis, los 9 de Noviembre parecen ser bastante especiales para mí. Hoy hace 22 años que iniciaba una jornada en Berlín Este, de asombro en asombro, y que concluiría con la apertura del Muro de Berlín, ante los únicos ojos informativos de un equipo de Informe Semanal que yo conducía. Sentí que era un hecho histórico, que iba a cambiar el curso de la civilización.

Tantos años después –y acosados por el asalto neoliberal que se desató a partir de esa fecha- descubro que el Consenso de Washington —el instrumento clave para su triunfo— parte de un documento elaborado con premura extrema precisamente el mismo mes de noviembre de 1989 por John Williamson. “Pensado inicialmente para América Latina –escribo en el libro-, su título no puede ser más evidente: “Lo que Washington quiere decir por política de reformas”. Al cónclave para aprobarlas acuden políticos y altos funcionarios, la Reserva Federal, el Banco Mundial y el FMI. Le sigue el Consenso de Bruselas para Europa que comienza a aplicarse a partir de 1990. Sus líneas básicas van a constituir el manual de actuación a partir de entonces: recorte del gasto público, reforma fiscal para favorecer a los más ricos, liberalización del comercio internacional, liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas, privatizaciones o desregulación». La táctica ha sido aplicada con machacona similitud en todos los países, primero fueron los que menos «se notaban» y ahora ya han llegado a Europa. Siempre exactamente igual.

Ha habido varios hallazgos de estos. Como descubrir la “masacre” perpetrada en Letonia por la UE y el FMI. Pertenece a nuestro selecto club, pero nunca hemos oído a los portavoces de Bruselas expresar “preocupación” alguna por ellos. No deben ser “sistémicos”. Ahora bien, han llegado a cifras de paro del 22%, mayores que España, que sin embargo no figuran ni en las estadísticas que nos cuentan.

Los dobles raseros también que me permiten entender hoy por qué el que a Alemania le salga casi gratis financierse multiplica la prima de riesgo del resto de los países, como explica esta noticia del día.

¿Hay soluciones a esta locura? Las hay. Si queremos y creo que inevitablemente. La energía ya se ha liberado, por múltiples puntos del planeta.

Os voy a pedir un favor por último: si pensáis que el libro os puede interesar id pronto a por él, porque una salida “fuerte” ayuda a su difusión. Al final una aprende de todo 🙂

El futuro ya está aquí, por eso prefiero recordar la vuelta a un Berlín que ya no tenía fronteras. Hemos de limpiar los cimientos podridos de este otro lado del Muro. Cuento con vosotros.

Aquí exactamente se abrió el Muro. Foto: Patricia Sevilla

Inaplazable: hay que tomar las riendas

“Hay dos clases de gente: los que van a alguna parte y los que no van a ninguna”, Lee Marvin concluye así la aventura fallida de “La leyenda de la ciudad sin nombre”, una de las mejores metáforas del capitalismo embutida en película del Oeste (gracias Alecrin por recordarla esta mañana). Esa sensación de derrota y escepticismo, de pragmatismo también, nos ha quedado a muchos tras el Debate electoral entre los candidatos de los dos partidos mayoritarios.

Según los «mass-media» (permitidme que les llame así porque hoy más que nunca les cuadra la denominación), la charla la ganó Rajoy a los puntos. En sociología las encuestas flash tienen un margen de error del +_10% y ni siquiera nos facilitan la muestra utilizada que podría ahondar en su escasa fiabilidad. Pero eso ya ni importa, Rajoy es el triunfador volitivo y ya está. Con la parafernalia que invita a seguir, perdonar, no ver, no juzgar… al que gana. Un sentimiento –no razón- de los menos edificantes para una sociedad: arrimarse al sol que más calienta.

El candidato del PP estuvo rematadamente mal. Llamó dos o tres veces “Rodríguez” Rubalcaba a su oponente, abrió desmesuradamente los ojos… para mirar 585 veces a lo largo de la noche sus papeles, frente a 48 Rubalcaba (según contabilizó F. Peregil), no conoce su programa, atribuyó (presumiendo de su dominio de los pueblos de España) a Cádiz dos poblaciones de Sevilla, y desgranó sus argumentos de vecino de escalera sobre “el sentido común” y el “todo el mundo”. Era el señor de los hilitos en su más pura esencia. El que repetía sin cesar “inshidias” hasta para rechazar que Esperanza Aguirre haya acusado a los profesores de vagos. Y lo ven ganador del Debate y la clá aplaude.

 

Rubalcaba tiene mucha más talla dialéctica, pero salió al ruedo tan derrotado que durante toda la primera parte daba por hecho su descalabro y preguntaba a Rajoy como inquilino de La Moncloa. El problema –uno de los problemas- es que no podía oponer una confrontación ideológica. El programa -oculto y diáfano- del PP ofrece todas las fallas del neoliberalismo que nos ha llevado a la terrible e interminable crisis que padecemos pero Rubalcaba no podía desenmascararle, dado que el PSOE ha llevado justo esa política, sobre todo –aunque no únicamente- desde el histórico 12 de Mayo de 2010, cuando Zapatero sucumbió… “a los dioses mercados” y a sus representantes en la tierra encabezados por la UE. Esa UE donde manda, decide y marca políticas el Partido Popular Europeo. Un candidato de izquierda hubiera fumigado a Rajoy.

Pero no estaba allí sentado. Porque lo bonito son los debates a la americana en donde realmente si hay solo dos partidos. Aquí se evita por todos los medios arbitrar resquicios para que esa situación cambie. Existen, varios de ellos lastrados por errores pasados, pero no cuentan para un sistema empeñado en defenderse a sí mismo, aunque se haya corrompido a niveles escalofriantes.

Los poderes económicos están derrocando gobiernos, en Grecia, en Italia. Consultar a la ciudadanía se ha convertido en una grave afrenta. Seriamente ¿Alguien imagina a la pléyade de derrochadores, machistas y/o manipuladores que van para ministros del PP como panaceas de nuestro futuro? ¿A los que SÍ inflaron la burbuja inmobiliaria? ¿A los que dirigían grandes instrumentos neoliberales cuando todo se fue al carajo?… ¿A Rajoy plantándose ante esos poderes., cuya ideología comparte, por el bien de los españoles?

El Debate ha corroborado lo que ya sabíamos, que ha llegado la hora inaplazable de que la sociedad, pacífica y democráticamente, tome las riendas de su vida porque el barco va a la deriva. ¿Algún adepto del PP puede decirme, racionalmente, que contempla con ilusión el porvenir tras escuchar a Rajoy? Se puede cambiar este negro panorama, más aún es inevitable, inaplazable, porque sí sabemos adónde vamos. No por este camino.  Hay que darle la vuelta a un destino que no es inexorable.

He visto cosas que no creeríais

Me sacan hoy un Dominio Público. Empieza así:

Hace un año andaba enfrascada en una novela sobre la corrupción que luego aparqué por asuntos más perentorios como la preparación de Reacciona. No faltaba inspiración en la realidad para pergeñar los zafios personajes que saquean las arcas públicas españolas, su casposa parafernalia. En la escalada que provocara el interés del lector, buscaba el hito culminante en la trama capaz de causar tal estupor que les desenmascarara definitivamente, fueran encausados y se desatara la indignación popular. La privatización de Metro y de RENFE me pareció por entonces el colmo al que podían llegar nuestros políticos. Y ya están aquí. Gallardón “no descarta” que se privatice el suburbano de Madrid. Lo piden, además, los empresarios de la CEOE, con los colmillos afilados a ver si en el paquete cae también la red de ferrocarriles cuando el PP tenga también esa llave en sus manos. Mi novela, de haber seguido por ese camino, hubiese sido un fiasco. Ni inspirándome en Milennium y salpicando el relato con intrigas de ultraderechistas, xenófobos, homófobos, racistas y machistas, hubiera hecho mover un músculo a los lectores en este país que los tolera con tal desparpajo.

Estamos viendo cosas que nunca hubiéramos creído…

Aquí completo.

Campaña electoral ¿Es esto lo que interesa a los ciudadanos?

  Gritan, difaman, insultan. O, en el caso de varias mujeres, utilizan una presunta dulzura coqueta (de la odiosa cuerda «femenina-mujer-mujer«) para vilipendiar y mentir. Ver aparecer a algunos políticos en un telediario lleva a apagar el televisor  y dejar de ver el resto de las noticias. Estomagan, logran que siente mal la comida. ¿Cabe en una mente sensata pensar que es esto lo que interesa a los ciudadanos y lo que va a resolver sus problemas?

Añadamos que esta sucesión de invocaciones a crear mala sangre a todo el país se produce con cuantiosos gastos que hipotecan a los partidos –en su más amplio sentido de la palabra- con los bancos, dado que ellos costean hasta un 67% de los recursos del funcionamiento de los partidos, según un informe del Tribunal de Cuentas.

El sociólogo José Juan Toharia explica que los españoles comparten la insatisfacción de los indignados con cómo se está ejerciendo la política. Y que ese descontento —que califica de “profundo” — explica el 15M. “Ocho de cada diez españoles los perciben aquejados de “autismo político”: encerrados en una torre de marfil sellada a cualquier aire que provenga del exterior, tal y como ahora se organizan y funcionan no pueden atraer ni reclutar a personas competentes y preparadas”. La impresión ciudadana es que “la actual clase política (en general y con contadas excepciones) prefiere tratar de “calentar” a la ciudadanía en lugar de aliviar sus tensiones, sus preocupaciones o sus problemas desde la negociación y el entendimiento con el adversario. Resultado: los españoles han acabado pensando que su propia clase política es uno de los principales problemas del país”. Lo cito así, textualmente, en “La energía liberada”.

 Sin entrar en muchas más profundidades (sobre las causas reales de la crisis por ejemplo), es cierto, como decía este domingo María Dolores Cospedal, secretaria general del PP (que acusa –imagino que con ironía- de “rencor” al PSOE sin escuchar aquella viga de su ojo que gritaba “a por ellos, oe” o que se presenta como un «futuro»… anclado en 1996, si no un poco más allá), que en “estas elecciones se dilucida el futuro de décadas”. Y en eso tiene razón,  décadas de neoliberalismo extremo, de mermas, de aumento de las desigualdades, de profundización en la crisis, van a encontrar su justificación en el voto ciudadano. Así que a alguien parece que le funciona la crispación provocada. O la desesperación, uno ya no sabe.

  Pero el hartazgo que esta degradada política causa en la sociedad –corroborada por estudios serios como vemos- indica también que, tome la forma que tome, y mientras no se produzcan cambios en el ejercicio de la política, la pésima opinión ciudadana sobre el asunto seguirá existiendo. Y muchos no se limitarán a rumiarla a solas, o a soportar tantos insultos a la inteligencia. Que los hechos irritantes terminarán por pasarles una seria factura. A ellos, no así a quien intente reconducir la cordura y encontrar de una santa vez las soluciones que los ladridos políticos no brindan.

 

La energía liberada

  El miércoles estará en las librerías mi libro «La energía liberada». He hecho una apuesta fuerte de trabajo para intentar explicar lo que nos está sucediendo y que, día tras día, escala grados que hubieran podido parecernos antaño insoportables. 

   Tres planos:

   -las fuerzas ocultas que actúan concatenadas alterando nuestros cimientos. Muchas y variadas.

   -la superficie donde aparentemente no ocurre nada y en la que sigue instalada gran parte de la población.

   -y la energía liberada, la que como consecuencia de los grandes movimientos telúricos no ha tenido más remedio que erupcionar para no ahogarse y, sobre todo, para restablecer, o mejor iniciar un nuevo equilibro social con espacio para todos. Es múltiple, se comunica entre sí y cabe esperar mucho de ella.

En los tiempos que vivimos no es fácil publicar este tipo de libros, ni tampoco hacerlos «visibles». Por eso agradezco doblemente el apoyo inicial que estoy notando, incluso antes de que salga el libro…

El economista y coautor de Reacciona, Juan Torres López, ya ha esbozado una crítica del libro. 

Y en la revista literaria «ojos de papel» me han dado un amplio espacio. Así se inicia…

Tras el ignominioso espectáculo de una crisis provocada por las instituciones financieras que se salda a favor de ellas, en perjuicio de la población en general y con el apoyo de políticos —divorciados de la soberanía popular—, sustentado el tinglado por un periodismo que ya es el Tercer Pilar del sistema —con el económico y el político— en lugar de aquel viejo Cuarto Poder (el contrapoder al servicio de la sociedad), se han venido sucediendo conatos de rebeldía social, buscando un equilibrio.
Los motivos del descontento parecen evidentes. Sin embargo, la causa última se ubica más allá y más abajo, en la profundidad del germen. Un cúmulo de fuerzas concatenadas, de movimientos ocultos cuyos efectos se notan y se sufren. Principios altamente activos: están cambiando el curso de la civilización….
 

Cataclismo griego ¿Miedo a la democracia?

Las cancillerías europeas, la UE por supuesto, hasta Obama ha intervenido. Las bolsas se hunden y ni sus animosos repuntes pueden con la terrible verdad: el presidente griego, Yorgos Papandreu, osa proponer que sea la sociedad a la que representa la que decida si quiere más ajustes o no, si quiere el plan de la UE. Y no se sabe aún si tambien planteará si seguir con el euro o volver al dracma. Con algunas excepciones y matices, los más influyentes medios condenan la medida. Un país que supone el 2% del PIB de la UE la va a hundir entera, ha dejado “sin hoja de ruta” al G20. Por Dios, qué calamidad. Irritación, lamentos, error craso, monumental… sorpresa (¡Cómo no!, siempre se “sorprenden”). Pero en Junio, cuando se negociaban las condiciones de su segundo “rescate” por parte de UE y FMI, Papandreu avisó que consultaría a los griegos. Lo publicaron medios internacionales, aunque se diría que en general lo que le pase a la gente no interesa, y no se le dio mayor importancia.

Veamos. La cuna de la democracia llevaba en las últimas décadas un camino un tanto desvariado. Son ciertos sus problemas estructurales y los ciudadanos admiten con desgana que “robaron todos los políticos”, alertando de cuán grave es dejar pasar estas conductas, incluso los propios griegos se atribuyen parte de culpa. Ahora bien, la crisis se desata cuando en octubre de 2009 el Partido Socialista griego gana las elecciones y su líder, Yorgo Papandreu, revela que se ha encontrado unas cuentas catastróficas dejadas por los varios gobiernos conservadores que le han antecedido. En concreto, cifra el déficit presupuestario anual en el 12,5 % del PIB, en lugar del 3,7 % del que se hablaba. Luego hemos sabido con profusión que Goldman Sachs (y concretamente su vicepresidente, Mario Draghi,  hoy flamante nuevo presidente del Banco Central Europeo) los ayudó a maquillar sus cifras desde 2001 para que pudieran entrar en el euro y que la UE jamás investigó su veracidad. Pero, eso sí, ahora coge la vara del castigo con inusitada rapidez. Divulgado el secreto, las agencias de calificación se aprestan a rebajar la nota de la deuda griega, ya desde diciembre de 2009, hasta dejarla en “bono basura”. Hay fuego, corramos a echar gasolina.

En enero de 2010 el ejecutivo de George Papandreu anuncia un plan de ajuste que incluye rebajas de salarios a funcionarios, recortes de partidas presupuestarias, una reforma para combatir la evasión fiscal… y un plan de privatizaciones. Los griegos comienzan a manifestarse en la calle y lo harán sin descanso desde entonces sin que apenas nos lleguen noticias de ello. Convocan una primera huelga general que paraliza el país. El gobierno también se rebela entonces: Papandreu acusa a la UE de doble moral y a Italia, Francia y Bélgica de falsear también sus estadísticas. Luego llega el primer rescate de 110.000 millones de euros. A cambio de muchas más “reformas” que incansablemente promovía Angela Merkel para que no les faltara de nada a los bancos alemanes, tan laboriosos, no como los vagos mediterráneos (que trabajan más horas, con menos medios aportados por las empresas, sueldos notablemente más bajos y en condiciones sociales de bienestar mucho peores). Y, desde luego, más “ambiciosos” planes de privatización —así los califican en Bruselas y en la prensa— para vender a particulares un patrimonio que forma parte incluso de la historia de la humanidad. Pero no será suficiente, nunca lo es. La economía griega no deja de menguar y su deuda pública acumulada no cesa de crecer: ya se estima que representaba, en el primer rescate, el 158 % del PIB. Los recortes a asalariados y pensionistas no dan abasto para pagar a los acreedores privados, cada vez a mayor interés, y la “austeridad” nunca reactiva el crecimiento económico. Por el contrario, agudiza la crisis. No desde luego para quienes se lucran de ella.

Papandreu, no solamente ha puesto en práctica los planes de “reforma” requeridos, sino que llegó a mandar gasear a los manifestantes al punto que los médicos alertaron de que el nivel de toxicidad alcanzado por su abultado número podía ser letal. Recordemos que los griegos llevan casi dos años de protestas y que ahí siguen pese a todo. Se han ganado a pulso que se les tenga en cuenta. Y es que todo tiene un límite, porque a cambio de un segundo rescate que inicialmente supone la entrega de 8.000 millones de euros, se exigen muchas más «reformas», insoportable mermas para entendernos. Ya pasan hambre algunos griegos, han aumentado las cifras de suicidios. Y el paro: desde que se despeñó el sistema financiero (él solito y por su culpa) en 2008 el desempleo ha pasado en Grecia del 7.2% al 16,6%, como cuenta, entre otros muchos jugosos detalles, Ramón Lobo.

El dinero puesto a disposición entonces por los gobiernos a los bancos lo cifró la propia UE en 3,7 billones de euros –aunque luego en esos ajustes “contables” haya ido dando otras cifras, esas cosas que pasan ahora- , ha habido otro fondo de rescate de 750.000 euros, y ahora se les ha beneficiado con 100.000 millones de euros más que pueden no ser los últimos. ¡Y todo lo que se les ha pedido es que cuenten (por si acaso) con un 9% de dinero bueno!

¿Cómo es posible por otro lado que con tanto ajuste y tanta “privatización” Grecia deba cada día más? Ah, porque paga los intereses al 18.5% (fue una de las últimas cifras que encontré pero ya lo paga más caro), mientras, por ejemplo, Alemania que tiene una deuda pública superior a la española, los paga al 2%. O sea que se especula con la deuda, y por eso no quiere Angela Merkel que se establezcan eurobonos.  “El resultado de aplicar los planes de ajuste (severos recortes de gasto público, privatizaciones, moderación salarial…) ha sido recaudar 1.900 millones de euros menos y gastar 2.700 millones de euros más. Eso no recorta el déficit, lógicamente, sino que lo incrementa (…). Ante esto, la “troika” ha pedido una vuelta de tuerca más: más recortes, más privatizaciones, más ajuste en definitiva. Y Grecia ha dicho “que paren, que se baja” , explicaba hace meses ya el economista Alberto Garzón que, mira por donde, también se enteró de que Papandreu pretendía consultar a los griegos.

Quien sepa sumar y relacionar conceptos tiene materia con estos datos reunidos para que se vean bien (que por cierto he sacado en su mayoría de mi libro “La energía liberada” que sale dentro de una semana). Pero de todo la nueva vuelta de tuerca de la desfachatez es esta revolución desatada entre los poderosos porque el presidente de Grecia apele a la democracia convocando un referéndum. Todos esos que protestan ¿aún mantienen que el sistema que han podrido es una democracia? Porque si es así deberían explicarnos sus argumentos. Hace falta mucha caradura, con los gravísimos errores de la UE, el G20 y la política en general, para culpar de ningún hundimiento a un pequeño país. Y sobre todo para semejante ira porque se consulte a los ciudadanos… que son los ponen a los políticos en sus poltronas.

Euro. Autor: José Rubio Malagón

¿Cinco millones de parados?

Si España tuviera una política fiscal como Suecia, el estado español –tanto central como autónomo y municipal- ingresaría 200.000 millones de euros más de lo que ingresa, con lo cual, no sólo se podría reducir el déficit del Estado, sino también el déficit social de España respecto al promedio de la UE-15. Y podríamos también eliminar el desempleo.

El desempleo en España es de casi cinco millones. Si el porcentaje de la población adulta que trabaja en los servicios públicos del Estado del bienestar (como sanidad, educación, formación profesional, servicios sociales, vivienda social, y un largo etcétera) fuera, en lugar del 10%, el 25% como Suecia, España ofrecería más de cinco millones de puestos de trabajo más. En Suecia, uno de cada cuatro suecos trabaja en el estado del bienestar. En España, sólo uno de cada diez. Si fuera uno de cada cuatro, el desempleo habría desaparecido, pues se habrían creado más de cinco millones de puestos de trabajo.

Vicenç Navarro

(Y por cierto en Suecia disfrutan de… un gran Estado del Bienestar. Aún).