El BCE interviene en política para asfixiar a Grecia

Mario Draghi, actual presidente del BCE, foto encontrada por @guerraeterna

Mario Draghi, actual presidente del BCE, foto encontrada por @guerraeterna

El BCE ha recordado a los griegos que están internados en una prisión de la que no pueden escapar fácilmente. Y los alcaides del centro penitenciario (también llamado eurozona) no sólo tienen las llaves sino la firme voluntad de que nadie pueda saltar los muros. Ni tampoco mejorar las condiciones de vida en las celdas”. Es el demoledor comienzo del artículo firmado por Íñigo Sáenz de Ugarte, guerraeterna.

Las fuerzas del neoliberalismo, la UE de Merkel, han decidido segar de raíz la rebeldía de Grecia, a través de su BCE, ese llamado Banco Central Europeo que actúa como Banco de los bancos privados. Y que, por su peculiar estatuto no responde ante nadie, ni puede prestar dinero a los Estados directamente sino a sus bancos privados -insistamos- para  que sean ellos los que lo faciliten a los gobiernos, si es el caso, y  se saquen unos dineros con la gestión. Así se diseñó.

El artículo de Guerra Eterna tiene un significativo título: 252 palabras del BCE contra dos millones de votos. Y alude a ese comunicado del BCE del que hablamos anoche, en la entrada anterior del blog, para cortar las alas al nuevo gobierno griego.

“En la noche del miércoles, el Banco Central Europeo ha emitido un comunicado de 252 palabras con el que pretende neutralizar los 2.246.064 votos obtenidos por Syriza en las últimas elecciones. En otras palabras, no es culpa del BCE si los votantes eligieron al partido equivocado. Ya no aceptará la deuda griega como garantía de los préstamos que concede a los bancos de ese país para prestarles dinero con el que salvaguardar su liquidez. Es decir, para que puedan seguir operando con normalidad.

Como es habitual con el BCE, la decisión está disfrazada con la terminología habitual que siempre se refiere a las normas de la institución. Se levanta una excepción que hacía posible algo imposible: el estatus crediticio de esa deuda ofrecida por los bancos no estaba a la altura de los mínimos exigidos, pero se les había concedido ese derecho como parte del programa de rescate del país. Dado que el nuevo Gobierno ha anunciado que el mantenimiento de ese sistema condena al país a la pobreza y quiere cambiar las condiciones, el BCE dice que la excepcionalidad toca a su fin. ”Actualmente no es posible asumir una conclusión exitosa de la evaluación del programa”, dice el comunicado en ese lenguaje frío que intenta hacer ver que se trata de una decisión forzada por las circunstancias, casi un fenómeno natural inevitable, como la crecida de los ríos que sucede a una fuerte tormenta o deshielo.

El comunicado no es en sí mismo el inicio del Armagedón bancario. Los bancos griegos no dependen por completo de la deuda pública de su país para presentar garantías. Pero el BCE les dice, también con palabras finas, que las necesidades de liquidez de esos bancos tendrán que ser satisfechas por su banco central correspondiente, que es el que tiene su sede en Atenas. No es mi problema. No vengan aquí a pedir ayuda.

¿Está apostando el BCE por una fuga masiva de depósitos, no ya de las grandes empresas, sino también de los ciudadanos? Sería de una irresponsabilidad increíble y además hay que recordar el anterior párrafo. Desde principios de enero, ha habido una retirada importante, no masiva, de fondos del sistema financiero griego, y eso no ha causado el pánico”.  Seguid leyendo aquí, merece la pena, es de lo mejor del día. 

Mario Draghi, recordemos, era vicepresidente y presidente para Europa de Goldman Sachs, la empresa que ayudó a los muy corruptos conservadores griegos a maquillar sus cuentas para entrar en el euro. La decisión actual contra Syriza es totalmente diáfana. A Merkel se le ha acabado la paciencia -tiene poca según vemos- y pretende quitarse de encima, por aplastamiento, a la mosca griega.  Y de paso disipar la nube que en España crece con Podemos.

No nos engañemos, nosotros estamos en la misma cárcel. En ella nos han metido el PP de Rajoy  y el PSOE de Zapatero -cuando aceptó el chantaje-. Debemos tenerlo en cuenta, no son anécdotas. Lo patético es que Pedro Sánchez se haya aprestado a colocarse de lacayo del principal carcelero local. A unos niveles de degradación que, francamente, no entiendo cómo no hacen saltar al partido entero, a las personas decentes que debe haber ahí. Ved, si no, esto, el día que se supo la pérdida de 200.000  empleos en el mes de enero. La firmeza de las convicciones de este tipo también.

Estamos en uno de los momentos más críticos de nuestra historia reciente, y de los más decisivos. El mando no tolera insurrecciones a sus postulados: tijera y miseria para el lucro de quienes cuentan para ellos.

La democrática UE está abocando a la Grecia de Syriza a buscar el dinero que le niegan (con notable arbitrariedad, ya que Draghi va a repartir una enorme cantidad a su antojo, excluyendo a Grecia) fuera: en Rusia, en China, en inversores privados incluso. La ambición ciega de quien comanda esta Europa va camino de esa devastación. Hasta Obama recomendó facilitar el camino a Grecia para ayudar a su reconstrucción, incluso estima por experiencia que así afrontaría mejor sus deudas. Merkel, Draghi, Rajoy, De Guindos, (con el desustanciado del PSOE de comparsa) buscan la asfixia ejemplarizante.

Asombra que ciudadanos normales sigan apoyando esta sinrazón con sus votos. En España también. Una pesada maquinaria propagandística actúa a favor. Pero no es eximente.

Estamos en una de las más vitales encrucijadas de nuestra historia. Lo más suicida es mirar para otro lado. Porque lo cierto es que todas las cartas están expuestas, no hay engaño ya.

El PSOE suscribe con el PP un pacto suicida

Rajoy y Sánches firman el que llaman Pacto Antiterrorista

Rajoy y Sánches firman el que llaman Pacto Antiterrorista

Coincido con quien dice que al PSOE ya no le quedan pies a los que dispararse. Sin necesidad alguna de pringarse en la deriva involucionista del PP, ha suscrito un peligroso pacto con el gobierno que incluye -de rebote- instaurar en España la cadena perpetua. Entre otras muchas cosas.

Ya desde el primer artículo considerar terrorismo  “desestabilizar las estructuras económicas y sociales” es, en manos del PP y por lo que se ve del PSOE, un comodín para, por ejemplo, encausar a quien proteste por la entrega a los poderes financieros de dinero público (léase el rescate bancario) que ya hicieron constitucional los mismos partidos. Ese artículo 135 que da prioridad al pago de los acreedores sobre las necesidades de los ciudadanos. Esperemos que no estimen como desestabilización, y por tanto terrorismo, perder las elecciones a manos de quienes “no les gustan”.

Cuesta entender que a estas alturas y con una legislación penal que ya es durísima en España (como detalla Ignacio Escolar), Pedro Sánchez y quienes le apoyan (medios incluidos) hayan sentido esa llamada perentoria de lo que denominan “responsabilidad de Estado” y de la que cabe aguardar futuras ediciones vía pacto…  para no abandonar la poltrona. Sánchez había dicho que no pactaría con el PP y le ha faltado el tiempo.

Y cuesta entender que un partido (en el caso de querer ser decente) pacte y sostenga a otro tan embadurnado de corrupción y que está perpetrando graves daños a la ciudadanía y un sin fin de arbitrariedades. Veamos un par calentitas de esta mañana.  El destrozo ocasionado en el empleo y con el paro.  O una más de las continuas prebendas que se otorgan.

Si el daño para la sociedad es notorio,  resulta incomprensible el que el PSOE se infiere a sí mismo. Los halagos de los establecidos no faltan, las críticas de sus potenciales votantes son un tumulto.

Artsenal

Artsenal

Malagón

Malagón

Manel Fontdevila

Manel Fontdevila

Íñigo Sáenz de Ugarte lo explica con “meridiana” claridad como diría el maestro en “La cadena perpetua y  el valor de las líneas rojas del PSOE“. Aconsejo su lectura completa, éstas son algunas de las ideas que expone:

“No sé cuántos Pinochos se podrían conceder a Pedro Sánchez por su decisión de firmar en La Moncloa el pacto antiterrorista que incluye una medida ante la que él dice que se opone con todas sus fuerzas. Lo que es seguro es que hemos sido testigos de algo que incluso está por encima del nivel de Kerry. Porque se ve pocas veces que alguien intente negar algo que acabamos de ver con nuestros propios ojos. En tiempo real.

El acuerdo pactado por el PP y el PSOE no surge del vacío. Sus firmantes se refieren por ejemplo a “las nuevas y diferentes formas que adopta la amenaza terrorista” (sin precisar en qué medida es diferente ISIS a lo que siempre ha sido y ha querido hacer Al Qaeda). Además, el pacto se produce justo cuando el Gobierno de Rajoy va a introducir en el ordenamiento jurídico español una figura que creíamos incompatible con la Constitución: la cadena perpetua, denominada ahora “prisión permanente revisable”. Lo pactado incluye específicamente una referencia a un asunto tan importante como este, aunque lo hace digamos que por eliminación: “En todo caso, el presente acuerdo no se verá afectado por los posibles cambios en el sistema de penas que puedan producirse en el futuro en función de las posiciones mantenidas por las partes en el curso de la tramitación de la reforma del Código Penal”.

En el futuro. Las negritas son mías, porque hay que destacar este ejemplo de doble lenguaje al dejar claro que hay algo que queda fuera de la literalidad del acuerdo, que quizá se produzca o no en el futuro, pero que todos sabemos que va a ocurrir en cuestión de días. Ante esos delitos, y en este caso hablamos de delitos muy graves, la pena que se les asigne tiene la mayor importancia. No es una cuestión menor que se pueda obviar. Sabemos que el PP tiene la intención de emplear su mayoría absoluta para aprobar un agravamiento de las penas.

Pero el PSOE ni siquiera puede afirmar que el asunto de la prisión permanente se queda en esa ausencia ya reseñada. En otra página del acuerdo, se dice que “a los delitos de terrorismo con resultado de muerte les será siempre aplicable la máxima pena privativa de libertad recogida en el Código Penal”. El PSOE acepta esta frase, que como tal no es sorprendente, precisamente cuando la reforma del Código Penal está en marcha en el Parlamento.

Por tanto, y contralo que afirma el secretario general del PSOE, el pacto incluye, avala y asume que la cadena perpetua va a ser un hecho para el que sólo faltan los trámites parlamentarios correspondientes. Y el PSOE da al Gobierno la cobertura política necesaria para presentar este cambio de la máxima repercusión legal como una prolongación del consenso con el principal partido de la oposición”.

Y la conclusión demoledora:

“España es un país con un bajo índice de criminalidad violenta. Es una sociedad que resistió el impacto dramático de una matanza como la del 11M sin adulterar el sistema de libertades ni propiciar la venganza como sustituto bastardo de la justicia. Hay que reconocer que también es un país donde muchos políticos intentan conservar el poder o llegar a él apelando a los más bajos instintos de la población. A veces, con líneas rojas que no significan nada”.

El PSOE y muchos de sus seguidores fieles y acríticos protestan arguyendo que no avalan la cadena perpetua y que incluso han presentado recurso de inconstitucionalidad. Le han abierto la puerta como vemos, han avalado al PP, sin otra necesidad que Pedro Sánchez abriera los telediarios por una vez – que es lo que empieza a parecer- y presentan un papel para que se arregle lo que han firmado.  De locos.

La cuenta del PSOE escribe que el comunicado aclaratorio que se les atribuye es un “fake”, es falso. En su lugar remiten al editorial de El País.

Lee este editorial.Mira más allá Un acuerdo por años remite al Código Penal de cada momento No se aprueba la perpetua

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Personalmente me parece que la foto que abre este artículo se contrapone con la que pongo de cierre. Son dos actitudes muy distintas. En Grecia y en España.

El Ministro griego Varoufakis y el Presidente del Eurogrupo Dijsselbloem

El Ministro griego Varoufakis y el Presidente del Eurogrupo Dijsselbloem

El indescifrable enigma de los ciudadanos que se arrojan en brazos de Podemos

Siguiendo los pasos del manual, el PSOE ha pasado del “me quiere, volverá” al despecho –“con lo que yo he hecho por ella”, “nada sería sin mí”- y a buscar culpables fuera: las fuerzas cósmicas se alían para alejarles de los votantes. En particular, esa joven formación que les embauca con engaños y que terminará por darles una vida perra.

Se cumplen los peores augurios, pues, sobre la deriva de los socialistas, también en la nueva etapa de Pedro Sánchez, cuando cometen la torpeza de centrar su discurso en atacar a Podemos. ¡Y sin nombrarlos!, en el más puro estilo Rajoy, que debe ser lo que entienden por “sentido de Estado”. Ni en la más egoísta de las estrategias se comprende: le están regalando a Podemos las portadas.

 El PP logra mantenerse, habiendo logrado la cuadratura del círculo: dar menos servicios por más impuestos, vender todo lo que tiene valor del patrimonio público –ahora AENA- y, si se tercia, de saldo, y endeudarnos pese a todo a niveles de récord histórico. Ya el 98,9% del PIB, en un ritmo que se acelera por horas, casi por minutos. En sus feudos municipales y autonómicos puede llegar a la ignominia de vender a fondos buitre viviendas sociales (por 51.000 euros, precio que no da a los inquilinos) para luego empezar a desahuciar. Mientras, rescata bancos y autopistas deficitarias, hijas de su gestión anterior. La lista de despropósitos y agravios es interminable.

El PP conoce mucho mejor a su electorado que el PSOE. Les sabe fieles hasta la muerte y masoquistas en la más genuina tradición española. Son de los que se casan para toda la vida y perdonan mentiras, traiciones y maltrato. Los sufren en silencio o ni siquiera les dan importancia, en su sagrada misión de sostener la familia como dios manda. El suyo de toda la vida, el dios de la regresión y el dinero. Todo antes de que se vaya con otra. Pero no son suficientes para sustentar mayorías absolutas.

Por eso, al resto, a esa marea que suele nadar o flotar en agua de nadie, le prometen “regeneración democrática”, una obscenidad añadida en un partido que más parece una empresa –muy turbia- nacida y gestionada para la consecución de sus intereses.

El vodevil de la política catalana y rancio españolismo, es tan cutre que sonroja. Ni siquiera podríamos exportar la serie caso de ser rodada. El molt honorable president Pujol evadiendo al fisco –como poco, es ésa solo de momento su confesión- durante 34 años, con toda su vasta prole creciendo en fortuna, privilegios y poder. Un poderoso colaborador de Rajoy, su mano derecha, Moragas, enviando mensajes  a la ex novia del chico mayor, Victoria Álvarez, para que descubra lo que ella conoce del enriquecimiento presuntamente ilícito de los Pujol “ y salve España”. La entusiasta dirigente del PP catalán, entre tanto, se acerca a Álvarez, se cita con ella y con unos espías de método que contrata a través de un amigo entrañable del PSC.  “Fue ella la que encargó la grabación a través de José Zaragoza, exsecretario del Organización del Partido Socialista Catalán”, dice eldiario.es. Luego, cuando el escándalo se desborda, le mandará más mensajes de la escuela Rajoy: “Aguanta Vicky”.  A partir de ahí, se guardan los  trapos sucios para cuando convenga. Y, como broche –por el momento-, sale la vicepresidenta del gobierno con cara impasible, tipo amianto, y dice que las comunicaciones de Moragas “son privadas”. Y España “no se salva” a su gusto, porque muchos catalanes tienen claras sus prioridades.

 En el partido transgénico, UPyD, andan al degüello entre ellos mismos porque se ve venir que la próxima ración de tarta viene en talla recortes y cada bocado cuenta. Izquierda Unida muestra signos de recuperación, sobre todo en muchas individualidades que la han mantenido viva. Hasta se aviene a buscar consensos que parece la bestia negra de los llamados grandes partidos.

 Y, así, a muy grandes rasgos, se presenta el idílico panorama de la política española. ¿Cómo es posible que los ciudadanos no estén entusiasmados con ella?  ¿Qué locura o imperdonable traición les ha poseído para arrojarse en brazos de Podemos?

No lo quieren entender. Solo ven la amenaza a abatir. Podemos ha surgido por lógica, por su habilidad para aglutinar el enorme descontento de una parte de la sociedad que no se conforma con el ejercicio de una política que les aplasta. Por supervivencia, como debemos insistir. Fruto de la rabia, incluso. La nueva formación precisa asentarse y reflexionar para crecer, y en ello están. Revisar algunas salidas estentóreas. Su éxito se puede calificar de desbordante en el más puro sentido de la palabra y prueba de la necesidad social que lo genera. Es enorme su responsabilidad, tienen a  decenas de miles de personas sujetas a la esperanza que han suscitado: otra forma de gestionar lo de todos, la búsqueda democrática del bien común, el fin de la estafa. De ésa que ya se renueva cíclicamente, sin ningún pudor. Otra vez  dicen que la recesión amenaza Europa y hay que seguir con la tijera. Asombroso que cuele.

 Cierto que muchas personas, mayores sobre todo, preferirían que todo lo sucedido fuera un mal sueño y que, con un par de retoques, el río volviera a su cauce. Incluso con sus defectos, nada es perfecto. Pero es que el mundo ha seguido girando y no va en esa dirección. El propio poder la ha trastocado y pervertido.

Pueden gritar los partidos y sus voceros mediáticos cuanto quieran que la realidad no cambia: la política en la que sueñan no existe, la sociedad defraudada ha pasado página, no es un enfado pasajero. Con presiones, reproches y exabruptos, no cambiará de parecer. Mucho menos, demonizando a quienes están planteando soluciones que ellos no quieren o no son capaces de afrontar. La viabilidad de buena parte de las propuestas -que la tiene-, depende de invertir las prioridades: trabajar para todos y no para unos pocos. No es fácil, sobre todo por las trabas de los privilegiados, pero tampoco imposible.  Les cuesta entender que se trata de hablar desde el suelo, desde los problemas de las personas, no desde un pedestal metido en una cámara de vacío. Lo que se quiere y se pide es más democracia.

 ¿Cuánto más creen que se puede soportar este estado de cosas? ¿Por qué? El tren ha partido. Ni siquiera está muy claro su destino y si lo encontrará. Pero, nos guste o no -hoy por hoy, aquí y así-, en la vieja política no hay tierra a la que volver.

El electorado que no amaba al PSOE

Seamos sinceros, a todos nos ha pasado alguna vez. Y en todo caso, un amigo, una amiga, personas desconocidas incluso, nos han relatado –en cualquier noche entre lágrimas- la tragedia que nosotros habíamos experimentado. Conocemos la dolorosa experiencia: él, ella, nos ha dejado.

 Hicimos lo mejor para que se quedara, pero se fue. Si acaso aquella vez que el jefe se puso imposible y, en lugar de plantarle cara, tragamos con recortar nuestas promesas y con ellas nuestra relación (él para estas cosas es muy íntegro). No era algo drástico, todavía nos solazábamos con gratificantes encuentros fruto de la atracción, pero indicaba un síntoma. Luego, pues sí, eso de reformar la Constitución en tres días y tres noches a pachas con el odioso rival estuvo muy feo. Y no digamos consagrar que ninguna de nuestras necesidades, ninguna, ni comer, ni la salud, ni la educación, eran más importantes que pagar a los especuladores. Supuso un golpe muy serio. Él se enfadó, razonó, apeló, pero persistimos en la decisión y comenzó a distanciarse. Notábamos su frialdad, su desinterés, esos síntomas inequívocos que indican el fin de lo que había sido probablemente un gran amor. Cuando adivinas en él algo que empieza a huir y no quieres entender.

 En estas ocasiones una echa mano de lo que tiene, en los casos más extremos hasta de la antigua Oreja de Van Gogh que ya es ponerse en lo peor, pero para una situación tan dramática nada como el dolor descarnado de lo más clásico. Tangos, boleros y rancheras son insustituibles.Y te cansas de rogarle, con el llanto en los ojos, alzando tu copa y sintiendo que tu vida se pierde en un abismo profundo y negro como tu suerte –un poco menos porque algo se gana con estas decisiones pragmáticas– pero estaba escrito que aquella noche perdieras su amor.  Y lo pierdes.

Volverá, te dices. Se lo dices a cuantos quieran escucharte. A veces te aposentas en la barra de un bar y se lo cuentas al primero que se acerca con fines más lúdicos que escuchar tus lamentos.

-Él me quiere ¿sabes? No puede vivir sin mí, en cuanto recapacite volverá conmigo.No va a encontrar nadie mejor. En cuanto me compare con las demás, regresará pidiéndome perdón. Sé que está empezando a tener malas experiencias con otras relaciones.

 -Por lo que me dices son muy parecidas a ti en la actualidad, reconoce que has cambiado mucho ¿por qué te va a añorar? ¿Has intentado al menos solucionar lo que le ha alejado de ti?

 -Me quería. Se va porque yo quiero que se vaya, a la hora que yo quiera le detengo.

 Trascurridas unas segundas elecciones con resultado catastrófico, votado el relevo en la Coronaconsagrando la monarquía hereditaria, cantando por soleares la unidad de España contra viento y voluntad popular, y apoyando -con gran sentido de Estado- las medidas retrógradas de la derecha oficial que radicalmente detesta, él ya no aguanta más, te corta el teléfono y te bloquea en el twitter. Y tú te vas arrastrándote entre espinas, y en tu afán de dar tu amor sufres y te  destrozas hasta entender, que te has quedado sin corazón. O sin votantes.

 -Volverá-  repites. Su madre me adora, me quieren toda su familia, los vecinos, su jefe (su jefe me idolatra), sus compañeros de trabajo, todos me quieren y consideran que soy perfecta para él.

 Pero, él no vuelve y como no vuelve, optas por medidas drásticas que has leído en el Cosmopolitan  y en una revista de Emprendiduría Española. Y que, para mayor garantía, te ha recomendado tu vecina Rosa a la que también abandonaron por su mala cabeza y anda dando tumbos con un electorado nuevo.

 Te haces la cirugía estética. Para rejuvenecer. Te peinas como las señoras de derechas. Sonríes como en un anuncio. Aligeras los contenidos, y hablas mucho de ti y muy deprisa. No era eso, compañera, no era eso.

 -¿Cómo me ves? Es un cambio radical, hasta he crecido.

 -¿Tú crees?

sanchez.rubalcaba

La elección de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE, un hombre que salió de la nada -o lo que es  peor de las procelosas aguas de la Federación Socialista Madrileña- tan solo en diciembre, con una gestación de apenas 6 meses, revela la improvisación del partido en un momento crítico. Los 60.000 militantes que le han dado su apoyo, han optado por lo que manda el aparato que llevó al partido a su caída en barrena. Decisiva esa mayoría arrasadora que le ha otorgado el poderoso PSOE andaluz. Se felicitan Susana Díaz, Pepe Blanco, Juan Carlos de Borbón, y –se diría- todo el que cuenta en el sistema. La derecha se felicita, el PP se ha quedado muy tranquilo. Hasta La Razón y las señoras del TDT Party elogian a Sánchez. Y Pedro J. Ramírez –el periodista defenestrado que un día presumía de cambiar presidentes a golpe de prensa- saluda su triunfo como “el de la democracia”.

 Del hasta hace poco desconocido Pedro Sánchez destacan sus seguidores que es guapo y ambicioso. No es mucho. Para ese cargo, por supuesto. Añadiría que entusiasta y osado. Podría ser el tapado de sí mismo y revelar con el tiempo algo más de entidad y ganas de despeinarse en todos los flancos. De momento, es como si hubiera ganado un transgénico entre Rosa Díez y José Bono. Como si definitivamente los jefes de planta de El Corte Inglés –en la genial definición del periodista José María Izquierdo- hubieran encontrado su candidato, y fueran felices aunque la tienda entrara en quiebra. Pero, sin duda, merece un margen de confianza, sus compañeros le han elegido en votación. Otros partidos ni eso hacen.

 El problema es que han demostrado que en el PSOE no predomina la militancia de izquierdas, no al menos la que la sociedad, sus antiguos votantes, le demanda. ¿A qué espacio electoral se dirige pues? ¿Aspiran a restar votantes al PP? ¿Conocen a los votantes del PP?

La socialdemocracia europea -absurdamente vencida por la derecha neoliberal a la que terminó imantándose- busca su sitio. Alemania o Italia dan leves síntomas de recuperación. Francia se precipita al vacío con paso firme y decidido. La mayor debacle la ostenta, de momento, el PASOK griego, residual ya en las elecciones europeas. Los socialistas españoles si han hecho un cambio, en principio solo parece de fachada. Lo tiene muy crudo y no parece ser consciente.

Sí, conocemos el caso. Nos lo dijeron mil veces y no quisimos poner atención. Pasada la euforia del cambio de estilismo, compruebas que todo sigue igual.  Él pasa y ni te mira. Sale ya con una chica que responde más a sus expectativas. De izquierdas. Coherente y original, sugestiva, estimulante, capaz de construir un proyecto común. Con lo que te has esforzado en recuperarle. No te merece. Pero le quieres, le necesitas más bien. Mucho.

 -No, pero me quiere, volverá.

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