¿Aún no tenemos bastante Franco en nuestras vidas?

Ya nos vale. Nacer y crecer con Franco en el poder. Con la pata quebrada y en casa, como mujer, por horizonte de realización personal. Con la sumisión. Con elcuidado que las paredes oyen y hasta una trivialidad puede ser mal interpretada. Atentos a que no toquen los palos que caen cerca. Con toda libertad constreñida. Con toda razón cercenada, toda, en el régimen de la irracionalidad.

Con las carreras en la calle perseguidos por los grises. Con las carreras que se quedan ante la puerta de la universidad por la diferencia de oportunidades o cuestan gran esfuerzo. Con los agravios, con la desigualdad profunda, con el acatamiento, con la rebeldía penada. Con las ganas de luchar, salir y hacer. Con el desprecio foráneo por soportar a un dictador. Con la indiferencia. A muchos no les incomodaba. A algunos les llenó los bolsillos.

Toda una vida con Franco. Vivo y muerto. Es como si lo siguiera viendo en su imagen en blanco y negro de los sellos. Un ser que sólo destacaba por su crueldad, sus fanatismos y su mediocridad. Y que sin embargo se montó un golpe de Estado, desencadenó una guerra civil de tres años que ganó y condenó a la sociedad española a una férrea y sangrienta dictadura de cuatro décadas. Y todavía tienen valor, 43 años después de su muerte y suntuoso enterramiento, de cuestionar la exhumación de sus restos para que los ubiquen fuera del lugar prominente que ocupan.

El repeinado niño azul que detesta por igual el rojo y el amarillo –gran paradoja en su caso– pide consenso. Respetar a los bandos. Ya le vale, ya nos vale de aguantar tanto franquismo. El otro, con su descaro estajanovista, tiene tan claro o más a quién se debe. Toda la derecha pide pausas y dilaciones para mantener al dictador en su glorificada tumba. O diluirlo en una imposible equidistancia. Miren, ya está. Franco no nos cabe en la España del siglo XXI.

Resulta verdaderamente inaudito oír hablar de dos bandos y pedir respeto por ambos como hace esta derecha impresentable. No se ha inventado que en las guerras los agredidos por un golpe contra la legalidad pongan la otra mejilla. En ninguna, para ser exactos. Y las guerras generan dolor, muerte, destrucción, odio, rencor, por todos los flancos. Y luego la dictadura casi eterna con esta interminable secuela. El colmo fue no exigir responsabilidades. Otros países que también firmaron amnistías preventivas retornaron luego a la justicia. Y derogaron las leyes de Punto Final. Argentina estuvo acertada al llamarlas así. No hay Punto Final, hay puntos y seguido. Y así nos vemos en España.

No reabramos heridas, dicen. No es poca herida haber crecido en una dictadura. Y seguimos pagando esa anomalía democrática. Pretender encima que el dictador merezca pleitesía sobrepasa con mucho todos los colmos incluso de la coherencia, de la dignidad como pueblo.

Ahí lo tenemos. La nieta del dictador Francisco Franco acaba de acceder al ducado que Juan Carlos I concedió a su abuelo, con Grandeza de España. Carmen Martínez-Bordiú es Grande de España. La Grandeza de España tiene como exponente a una nieta de Franco. Y con eso hemos dicho todo. O casi. Sigamos. Hace apenas un par de semanas se supo que posee una finca en Sevilla a través de una sociedad que formalizó en su día en el paraíso fiscal de Panamá. Triana Enterprises, se llama. La gestiona con testaferros. Y no pagan allí ni la tasa de 300 dólares, figuran en la lista de morosos. También adeuda dinero la duquesa, según El Independiente, a los empleados de la finca. Y eso a pesar de que ha recibido ayudas a la explotación agraria y ganadera de la Junta de Andalucía. La Grandeza de España.

Rafael Catalá, del núcleo duro del nuevo presidente del PP Pablo Casado, le confirmó a Martínez-Bordiú el ducado en su último día como ministro de Rajoy. Y el rey Felipe VI, como jefe de esa Corte de Nobles en su honor, no se ha opuesto. El hijo y probable heredero del título preside la Fundación Francisco Franco, que campa a sus anchas y dando lecciones. Todo esto es impensable en un país serio del siglo XXI.

700 militares –muchos de ellos ex altos cargos del ejército y la mayoría jubilados – firman un manifiesto de apoyo a Franco. Una veintena suscriben otro de rechazo. Los que están en activo  se enfrentan por esto a arrestos, suspensión de empleo y hasta la expulsión del ejército. Entre los entusiastas de la dictadura franquista, un general en la reserva declara que los crímenes del dictador eran «legales». Es que los restos de Franco, como si estuvieran ya exhumados, se han depositado en los platós de las televisiones que les dan cancha para convertir un tema tan grave en otro circo más de sus tertulias. Desde luego en Alemania no llevan a nazis a discutir sus proclamas a una televisión. Y todo va tejiendo la madeja.

El franquismo está vigente y amparado, si nos atenemos a los síntomas. Juristas alertan de los riesgos de anular los juicios del franquismo. «Se pueden desencadenar millones de demandas contra sentencias de los tribunales», sostiene uno de los consultados por El País, el diputado del PSOE Diego López Garrido. ¿Mejor se deja así? Cómo será que igual habrá de hacerse de forma testimonial, excluyendo reclamaciones económicas. Porque de esos juicios salieron muchos latrocinios. Algunos apellidos ilustres y grandes fortunas que nacen de aquella mugre explican en gran medida el culto al franquismo que permanece.

Alemania aún mantiene un tribunal especial con 7 fiscales para buscar criminales nazis. Siete décadas después todavía encuentran unos 30 sospechosos al año. Aquí, podemos detectar que los defensores del franquismo entreveran la sociedad, orgullosos de su condición.

Alemania tuvo una actuación ejemplar para atajar el nazismo que incluyó como primera medida requisar el patrimonio de los principales jerarcas del Partido Nacionalsocialista. Los tribunales tumbaron las reclamaciones de los familiares. Lo cuenta este artículo del periodista Manuel Rico. La diferencia con España es abismal.  Los bienes de los Franco al menos –dado cómo los consiguieron– deberían llevar el mismo camino en un país normal. Este no lo es. Aquí siempre andamos con apaños en estos temas.

Veremos qué desarrollo lleva la exhumación de Franco, emprendida formalmente este viernes, con la aprobación del decreto que la posibilita. No faltarán las trabas. De momento, enhorabuena Pedro Sánchez. Ya era hora.

Muchos españoles aún podemos decir que nacimos y crecimos con el franquismo. Nos casamos con el franquismo cantando L’Estaca a ver si la canción de Lluís Llach lograba el efecto propuesto. En nuestro peregrinar posfranquista nos las vimos hasta con otro intento de golpe militar con Tejero, en compañía de otros, asaltando el Congreso. Les confieso que aquella noche escribí un poema a mi hijo, apenas un bebé, con emociones y pautas para lo que se le venía encima, según mi experiencia. Por si acaso.

Cargamos ya con muchos años de vida. O pocos, es lo de menos. Vemos nacer, crecer y morir a otros, y seguimos con Franco incrustado en nuestros días. Ya vale de Franco. Y ya vale, sobre todo, de franquistas más o menos disimulados. Nunca tienen bastante dosis de su Franco. Fuera ya, sin más dilaciones, por la España sana que vive y por la memoria de todos los demócratas.

La manipulación de la prensa con la supresión del veto del Senado

Actualizo mi blog con mucho retraso y precisamente en el último artículo hablaba de La Mentira como arma política. Este viernes tenemos un ejemplo de manipulación que no puede ser más claro. Para llevarlo a los colegios de primaria.

Veamos como vienen hoy los que pasan por ser colegas, o sea, dedicarse al periodismo.

mundo.senado.fraudelegalrazon.senado.burlaabc.rodillo

Estas portadas anteriores son de periódicos tenidos por serios por algunas personas no muy informadas, la verdad.

Luego está los OK Panfletos a todo pasto que por esta vez los voy a incluir.

ESPAÑOL.SENADO

OK.SODOMIZA

Es de suponer que radios y televisiones de esta cuerda y los propios políticos a los que sirve todo esto, estarán en la misma línea.

Ahora la verdad. Lo que han hecho es volver a la norma de 2001, que tumbó el PP en 2012, sabiendo que, por el reparto D´Hont, el Senado favorece a los partidos grandes.

Y la desoladora sensación de adónde vamos con estos medios. Y la gente que los cree y difunde lo que en absoluto es información porque si faltan datos a la verdad es una mentira y muy gorda.

 

La mentira, nueva arma política

La mentira política amenaza con adueñarse del nuevo curso y no solo en España. Lo grave será que se convierta en una tendencia irreversible. Ya no es el tradicional fraude de las promesas incumplidas.  Es como un afán deliberado de engañar para explorar hasta dónde pueden engullir los ciudadanos. Y hasta qué punto pueden ser moldeables y manejables. Se diría que la derecha en este momento, en su pugna por captar votantes, apuestan a ver quién dice el mayor desatino.

Pablo Casado y su equipo han llegado pisando fuerte en ese terreno. Según el nuevo presidente del PP, la Transición fue “un pacto entre ambos bandos” que incluía respetar a Franco. No es cierto. Ninguna democracia, por muy imperfecta que sea, incluye admitir y venerar a un dictador. Ni al más franquista de entonces se le hubiera ocurrido semejante dislate. Hemos ido hacia atrás. Y añadiendo más ignorancia y frivolidad a la vieja ideología. PP y Ciudadanos se sienten cómodos con un dictador en un suntuosa mausoleo y las víctimas de la guerra civil que provocó perdidas por las cunetas.

Hay  más. Mucho más. Resulta que la ley del aborto de 1985 “se hizo por consenso” de PSOE y PP dicen ahora los populares. Cuando en realidad votaron en contra y la recurrieron al Constitucional. Los inmigrantes los ven llegando por millones. Lo mismo que sus socios en la legislatura. Cómo será de catastrofista y falso su discurso, que ACNUR ha pedido a PP y Ciudadanos una reunión para aportarles los datos reales y advertirles del daño a los Derechos Humanos que causa falsear los hechos en este tema.

El homenaje a las víctimas el 17A solo tuvo lazos amarillos y desplantes independentistas en la percepción de estos partidos y de sus medios afines. Hicieron todos ellos abstracción absoluta del españolismo de folklore y los insultos en la presentación del acto. La desmesura en los juicios también es escamotear la verdad.

Aupados mediáticamente desde la irrelevancia, Vox se lleva el premio al desbarro total al asegurar: “España no tuvo colonias, tuvo provincias de ultramar». Convertidos los conquistadores, que así los llama sin embargo, en una ONG. O que “El imperio se levantó por igual entre españoles e indígenas” y otros disparates de similar corte.

Las fake news  están envenando la información.  Con un éxito de consumo creciente. Si antes los periódicos traían fe de erratas, propias e involuntarias, hemos llegado ya al  Cazabulos como hace eldiario.es sembrados por doquier.

La aceptación de la mentira está causando un daño inmenso. Hace tambalearse todos los principios.  Equivale a asentar los fundamentos en barro. Las mentiras son para los seguidores de estos políticos dogma de fe, verdad irrefutable. También para los aficionados a la patraña y el chisme sin más.  De ahí que la extiendan condicionando su vida y la de todos.

De ahí también que combatan la información real con una virulencia preocupante. Es tradicional que cuando la derecha pura y dura pierde el poder se instale la crispación. La última vez, en 2004, las redes sociales no estaban tan extendidas como ahora. No estaban prácticamente. Facebook España entra 2007 y Twitter en 2009. Ahora, con millones de usuarios, pueden llegar a ser un campo de batalla conhaters solitarios, ejércitos indiscriminados o debidamente contratados para presionar y disuadir la información.

No es de recibo este tono. Bajo ninguna circunstancia. Y quizás es necesario advertirlo porque la fiebre no se pasa por sí misma.

Ignacio Escolar

@iescolar

Y así todos los días.

Diaz de Vivar@DiazdeVivar4
En respuesta a @iescolar

He visto sonajeros con más neuronas y mejor alineadas que tú.
Eres un indigente moral,te cagas en el periodismo y en la objetividad.

Pero es que también utilizan esas presiones medios informativos y periodistas que pasan por… serlo.

De lo ocurrido con RTVE, por ejemplo, daría más para escribir un libro. De servir para algo. Lo rigurosamente cierto es que esto es falso.

Tuit Chani Pérez Henares
Tuit Chani Pérez Henares

El ejemplo paradigmático es Donald Trump. Ha hecho de la mentira política su principal arma, porque con ella esconde el resto de sus fechorías. La expulsión y separación familiar de emigrantes debería  ser juzgada porque se acerca peligrosamente a la consideración de crímenes de lesa humanidad. Y sin embargo se está consintiendo. Poderes interesados en que así sea y los votantes espectadores crédulos de la telerrealidad que se lanza desde la Casa Blanca la sustentan.

El circo lo monta Trump. Ahora con su ex asesora a la que llama “perra” porque ella a su vez denuncia, entre otras cosas, que Trump utiliza el término niggers para nombrar a los negros que es un grave menosprecio. Familias destrozadas, de todos los colores preferentemente oscuros, y el problema es un apelativo por muy insultante que sea. Trump ataca a la prensa, pero a la prensa seria, para culparles de lo que él hace y crear confusión. Manipulación de libro.

Es cierto que en la sociedad actual conviven tramos muy variopintos. Nada que ver las nuevas generaciones que ríen pensando en hacerle a Franco un unboxing con las que montan guardia en su tumba. El peligro está en que se haga dominante la sociedad basada en grandes dosis de irrealidad porque nos lleva a un futuro desconocido. Se empieza con esas mentiras tan jocosas de nuestra derecha en campaña y se acaba en el Show de Trump. La mentira es aliada de la trampa y ambas de la ultraderecha a la que ahora llaman populismo o incluso centro-derecha.

17A, aniversario con algunas lecciones

Muchos catalanes despiden a sus seres queridos con música. Nunca falta El cant dels ocells del que el chelo de Pau Casals arrancó el bajo más profundo, como en la muerte hace el dolor. Y acaban con la esperanza de la vieja tonadilla de Jaume Sisa que nos recuerda, porque es verdad, que cualquier noche puede salir el sol.  Música, flores y un poema de John Donne, leído en los ocho idiomas de los muertos en los atentados del 17 de agosto con acentos transversales. Sensibilidad y sencillez en el homenaje a las víctimas del terrorismo  en las Ramblas de Barcelona y Cambrils al cumplirse el primer aniversario.

Un acto frío y constreñido en la parte oficial.  Desde el alba, las autoridades mediáticas pedían cautela. Había que evitar “el acoso al rey”, convertido el mensaje en información. De cada tres frases de las retransmisiones una nos recordaba que «no habría discursos para no politizar el acto» y que «el protagonismo era de las víctimas». Nos lo recordaban una y otra vez, una y otra vez. En los informativos posteriores también, con la misma cadencia. Cuando desde la petición de cautela a cada gesto era una politización. No hablar, no decir, no hacer. Por exigencia en el caso de la derecha genuina.

La nota de color, rojigualda, la han puesto quienes querían convertir el momento en un acto de extraordinaria placidez. En las televisiones en general no se han oído las increpaciones a la periodista Gemma Nierga.

Pilar H. Lucas@PilarHLuc

«En castellano»
«En español, coño»
«Castellanoooo»
«Farsante»
«Arriba España, cabrones»
Así respetan a las víctimas los españoles muy españoles 🇪🇸

Se han atravesado las banderas, cómo no. Un tuit del Presidente Sánchez, sin la española en la versión catalana, que se corrige más tarde. Lo  atribuyen a un error. Contaba Suso de Toro que en Antena 3 y La Sexta el poema ha bajado a pista de fondo para que los tertulianos insultaran a placer al presidente de la Generalitat Quim Torra.  Un periodista, no oficialmente desbocado, señalaba que Torra es igual que Hitler y Stalin.

Las cámaras pendientes del Rey Felipe VI.  De los gestos y saludos. De los vivas y pitos. Más vítores que protestas, objetivo conseguido. Dos grandes pancartas habían amanecido colgadas de sendos edificios rechazando su presencia. Se ha formado como una campana alrededor de él y sus próximos, con los ciudadanos al fondo.

La lucha contra el terrorismo no será efectiva jamás si no se para de vender armas a los países que lo promueven. Y España lo hace; lo hizo y lo sigue haciendo. Si no se deja de rendir pleitesía a sus gobernantes. Y nuestras altas autoridades son una piña con las de Arabia Saudí. Esta semana pasada enterraron en Yemen a 40 niños volados en pedazos por las bombas de la coalición que la petromonarquía lidera. Las condenas sin poner los medios para encontrar soluciones son humo.

Hace un año fueron asesinadas en Catalunya 16 personas, heridas 137 y afectadas para siempre sus familias, amigos y compatriotas de 34 países por miles. Desde el principio supimos que aquellos atentados no eran igual que otros. El conflicto entre Cataluña y España se cruzaba de por medio. The New York Times lo dijo de inmediato. Aquellos aciagos días vivimos pendientes de cada víctima. De la identificación de los terroristas. Los Mossos daban información continua y en tres idiomas. El ministerio del interior de Rajoy, con Zoido de titular, parecía desaparecido.

Pronto los héroes pasaron a ser villanos. Llegaron dudas e insidias. Que hubo y hay descoordinación policial en la información previa, está claro. Que afectara decisivamente a la comisión de los atentados, mucho menos. Todavía no nos han aclarado  la  relación de los servicios secretos españoles con el Iman de Ripoll,  instigador de los ataques terroristas.  Tampoco cuadra que no constaran sus antecedentes, ni su estancia en la cárcel, en el registro de la policía autonómica. Pero los atentados, todo el dolor, estaban trufados por las distintas posturas sobre el Proces. Y, la verdad, cuesta superar ese embarramiento. Es una frustración insoportable ir apartando los tropiezos de intereses varios cuando solo necesitas llorar.

Demasiadas voces y gritos en el velatorio.

Y después los enfrentamientos. Hasta familiares. Las discusiones. Amistades rotas. Personas partidas. Resquemores que ahí han quedado. Esperpentos tabarnios. LosA por ellos. La crispación extendida a toda España. La involución. La incomprensión. El odio.

Y ahí seguimos. Cada vez hay más gente que solo ve por un ojo, las banderas en particular. De la misma forma que solo leen artículos con ese mismo ojo, oyen por un solo oído, cojean del mismo pie y miran a los demás en espejos opacos. Al punto que Albert Rivera contribuía la víspera del aniversario, no a la concordia precisamente,  contratando avionetas para sobrevolar las playas catalanas pidiendo quitar lazos amarillos y suprimir de ellas mensajes políticos (salvo los suyos voladores).

Ningún país democrático ha recordado un atentado en este clima.  Usar a  las víctimas, el dolor, la indignación y el miedo de los ciudadanos para fines políticos, casi solo ocurre en España.

Homenaje a las víctimas en Agosto de 2017. EFE
Agosto 2017

La foto de hace un año nos muestra un cuadro de autoridades que apenas se mantiene hoy. La que era presidenta del Parlament, Carme Forcadell, se encuentra en la cárcel. El ex president de la Generalitat, Carles Puigdemont, en Bélgica, circulando libremente por donde quiera salvo por España. El juez Llarena retiró la Eurorden porque fuera no consideran delito lo mismo que él.  El órgano de los jueces, CGPJ, le apoya en cuanto haga. Los medios convencionales le defienden sin fisuras. Rajoy ya anda registrando propiedades por Madrid y Soraya Sáenz de Santamaría lamiéndose las heridas de su defenestración y la conciencia de saber que sus compañeros de partido han preferido a un tarambana ultra como Pablo Casado con tal de no elegirla a ella. Zoido tan out como estuvo entonces, pero sin foto.

Ada Colau y Felipe VI permanecen. La alcaldesa de Barcelona y el rey de España. El monarca tuvo una actuación decisiva el 3 de Octubre con un discurso, durísimo en fondo y forma, que marcaría los acontecimientos posteriores. Buscó y cosechó el aplauso de los nacionalistas españoles. Con el resto, si quieren la otra mitad o el porcentaje que gusten, rompió amarras. O desató, si lo prefieren.

Demasiadas emociones e intereses cruzados.  En el aniversario de los atentados están presentes. Pero no son las únicas.

Fiona Wilson, canadiense, cuyo padre murió en Las Ramblas y cuya madre sufre dolorosas secuelas, ha venido a estar hoy donde todo ocurrió y donde están quienes tanto la ayudaron. Para darles las gracias y volver a decir que no tiene miedo. Es una lección. Otra más. A veces todo es tan simple como recibir un abrazo, un camino para salir al levantarse del suelo, en el momento preciso. Porque entre puyas y zancadillas, sobresalió la inmensa solidaridad y aquel grito que nos levantó a todos: No tinc por.

“Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida”, escribía el bueno de John Donne en los albores del siglo XVII. Hemingway tomó la parte final del poema para escribir de la guerra civil española. “La muerte de cualquier hombre me disminuye. Nunca preguntes por quién doblan las campanas porque están doblando por ti”.  Y ésta es una gran verdad. Para las personas capaces de sentirlo. Y para las que no, quizás más.

¿Manteros? La amenaza son los políticos sin escrúpulos

Este atípico verano, inusualmente activo en España, nos ha traído una serpiente real y ponzoñosa: la pugna en la derecha política por ver quién es más ultra, racista y demagogo. En el cuadrilátero el PP y Ciudadanos; de punching ball o pelota para pegar, los manteros.

Empezamos con los africanos que iban a venir por millones, según el nuevo líder del PP, Pablo Casado. A diversos cometidos, siendo el principal sacar las mantecasde los españoles miedosos. Y se fue centrando como vía para sus objetivos la venta en el top manta.

Ignacio Aguado, líder de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid, animado por los dichos del jefe nacional Albert Rivera, dibujó un paisaje apocalíptico en el que “las mafias” alentadas por la alcaldesa Manuela Carmena hacían “su particular agosto” poniendo en riesgo la seguridad ciudadana y la economía de los comercios.  Hablamos del negocio puntero de las gafas y bolsos de plástico, base de nuestro desarrollo.  Y de su feroz supremacía frente a los grandes centros comerciales y de distribución.

Ignacio Aguado

@ignacioaguado

La dejadez de Carmena permite que las mafias hagan su particular agosto en Madrid. Está en juego la seguridad ciudadana y la economía de los comercios que sí pagan sus impuestos. 👇🏻

Cómo estarían haciendo su agosto los manteros que aparecían con chaquetas y parkas forradas de borreguillo y gorros en plena ola de calor sofocante. De forma que helaron también la sangre de los clientes que circulaban igual de abrigados. El ridículo no desanimó al político naranja que acusó a los autores de críticas y chanzas sobre su ocurrencia de ser “defensores de la venta ilegal de falsificaciones.

Se sumó después su compañera en el ayuntamiento Begoña Villacís. Los manterosponen en riesgo la seguridad y la evacuación de la Gran Vía, declaró a El Confidencial. Una Zona Cero de la guerra que ella y su partido viven contra los ayuntamientos progresistas que han bajado la deuda y no venden viviendas sociales a fondos buitre, pero son malísimos para su proyecto.

Begoña Villacis portavoz municipal C's Ayuntamiento de Madrid
Begoña Villacis portavoz municipal C’s Ayuntamiento de Madrid

Este mismo martes, el diario El Mundo apoyaba la campaña con un artículo titulado, sin el mínimo pudor: Un día con los manteros consentidos de Carmena. Nipor siquiera, de. El ejército de manteros de la alcaldesa de Madrid.

El Mundo y los manteros de Carmena
El Mundo y los manteros de Carmena

Un Madrid foco de peligrosa delincuencia, según una pieza del telediario de Antena 3 del sábado 11. En ella el portador de micrófono y probable redactor le dijo, en el curso de una presunta noticia, a un turista: “Hay que tener cuidado para andar por Madrid, ¿verdad?”, a lo que el encuestado respondió: «Pues como en todos los sitios».

Ese mismo día eldiario.es traía un documentado artículo con los datos reales que matan la serpiente que están alimentando: España es uno de los países más seguros de Europa.  Si pinchan el enlace podrán ver también el cartel de inspiración hitleriana y mussoliniana que Ciudadanos ha lanzado pidiendo Orden y Seguridad.

Pablo Casado, no se ha quedado atrás, y le ha subido la apuesta a Ciudadanos: Los manteros “ no son buenos para la convivencia”.

Los sindicatos de manteros, que los hay, prefieren no dar cifras de cuántos ejercen esa actividad, por la relatividad de qué es mucho y qué es poco, argumentan. En Madrid son 400. Presentarlos como una amenaza a la seguridad y a la convivencia es una falacia.  Bastantes más riesgos se corren con políticos desaprensivos y con los millones que les votan y amparan.

Estos líderes de la derecha saben, aunque no estén dotados de muchas luces algunos de ellos, que es falso lo que dicen. Cualquier persona con dos dedos de frente lo sabe. Por mucho que fuera el daño de su negocio marginal –que no lo es- su culpabilización interesada es infinitamente más dañina.

Están sembrando odio hacia personas, que, además, se encuentran en situación de vulnerabilidad. Basados en una descarada desproporción. El PP de Madrid, con el apoyo muchas veces de Ciudadanos, ha practicado políticas textualmemente nocivas para la ciudadanía. Calculen el dolor, las preocupaciones, las víctimas, de su labor en la sanidad pública con la vista puesta en la privatización.  El PP dejó sin gastar 61 millones del presupuesto contra las listas de espera en Madrid mientras subían un 47%. 

Las proclamas contra la emigración o los manteros siembran odio y desvían la atención sobre sus fechorías. Pero son el caldo del que beben con fruición un número creciente de obtusos votantes con alma de pequeños fascistas anónimos. Los que, como las antiguas comadres de la maledicencia, teclean y teclean en los comandos de WhasUpp todo tipo de bulos.  I gnacio Escolar respondió a algunos concretos que le plantearon los lectores en calidad de director de El Diario.es

Esa es la diferencia con otras épocas. Las tribus wasaperas como difusoras de los mensajes ultras, racistas y demagogos que buscan su voto y, con él, su asiento preferencial en el poder en un momento en el que nada tienen asegurado. La batalla en la derecha se libra centímetro a centímetro y cada día en el confín más extremo.

Esas tribus son decisivas ahora. Porque se dejan manipular y usar como ningún otro colectivo. El cambio de actitud del gobierno de Pedro Sánchez con la inmigración, se inscribe en esa tendencia. Finalmente los 141 emigrantes del Aquarius van a ser repartidos por 5 países. España acogerá a 60. Pero las cosas ya no son como en Junio. Ha costado y se vislumbra que cada vez costará más.   Defender las devoluciones en caliente del PP, se inscribe en el mismo giro. A Merkel le ocurre igual, la extrema derecha y sus votantes presionan.  Pero basar  cualquier estabilidad en esta gente es ir derechos al abismo

Una persona con un mínimo sentido común no creería en los manteros como amenaza. Con una dosis suficiente de decencia huiría de los políticos sin escrúpulos y de sus voceros mediáticos. Si son capaces de urdir estas patrañas, dañando a inocentes ¿qué más no hacen y harán?  No es el mejor aval de credibilidad para gestionar un país y la vida en común de una sociedad. Esto no es política. Es tan obsceno, que ni siquiera es ya política sucia.

El Robert Redford que nos perteneció

    Robert Redford anuncia que se retira de la interpretación, cuando -en breve- concluya algunos proyectos en marcha. El inexorable paso del tiempo marca sus ritmos. El 18 de agosto cumple 82 años y ya ha hecho cuanto debía hacer por el cine y algo más. El adiós de Robert Redford bien merece una pausa en el discurrir cotidiano, conflictos y gozos incluidos. Por cuánto vivimos juntos. Por su inmenso atractivo y su sólida personalidad. Por su arte y por su compromiso social.

Con él fuimos Descalzos por el parque en los exultantemente jóvenes y hermosos años 60. Para seguir una senda de éxitos e impactos estéticos durante 6 décadas, o el espacio en el que se haya coincidido. Estéticos y emocionales.

Robert Redford en Tal como éramos
Robert Redford en Tal como éramos

Se parecía a la tierra en la que había nacido, todo le era fácil, decía una Barbra Streisand rendida a su talento sobre todas las cosas en Tal como éramos, dirigida por Sydney Pollack en 1973.  El escritor brillante y la activista tenaz hormiga obrera, empeñada en compaginar lo que no puede aunarse por mucho tiempo. Cómo no hacerlo ante un Redford maravilloso, de uniforme blanco, en un reencuentro del que él apenas se entera.  “Eres demasiado intensa”, le explica cuando aún están a tiempo. Y ahora es ella la que no lo comprende.

Seguramente muchas mujeres de mi generación quisimos poner las zapatillas al Denys Finch Hatton de Memorias de África al que interpretaba. Quisimos sobrevolar la sabana en su avioneta por supuesto, pero también verle sentado en el hogar de manera más estable. Como la propia Merry Streep, que daba vida a la danesa Karen Blixen y su peripecia en Kenia con el ruido de fondo de la I Guerra Mundial.  Sidney Pollack de nuevo exploraba ese tipo de alma femenina, tan frecuente, proclive a forzar amores imposibles. Por pura morfología química.

Siempre he mantenido que apagado su vuelo, Redford hubiera acabado cogiendo setas en familia, pero se estrelló en aquella avioneta para mejor gloria de la ficción. En aquella avioneta en la que tantas y tantos flotamos con él. Ellos también, sí, los que se dicen independientes vocacionales. Lo más cierto es que “No nos perteneció”. Ni a Karen, ni a nadie. Denys, claro está. La pista más clara la dio la propia Karen: “Cuando los dioses quieren castigarnos atienden nuestras súplicas”. Y, en esta ocasión, no las atendieron.

Hay quien se identifica más (buena parte de los hombres aunque no sólo ellos) con el Robert Redford que encarnó las aventuras y las desventuras de Jeremías Johnson. Otra película Pollack para él y de él para Pollack. La búsqueda de uno mismo por las montañas rocosas de Utah, por la cultura india sin prejuicios, por la senda de la autenticidad.

Robert Redford y Paul Newman protagonizaron juntos varias películas míticas
Robert Redford y Paul Newman protagonizaron juntos varias películas míticas

Dos hombres y un destino. Desde los inicios, Robert Redford y Paul Newman compitieron en los atributos que convierten a un actor en mito: rotundamente sugestivos, intérpretes singulares, con alma que traspasa la pantalla. Atracadores del lejano oeste, protagonizan, con Katharine Ross, recién escapada de los brazos de El graduado, una de esas huidas históricas hacia lo no convencional. El golpe(1973) reunió de nuevo  a Newman y Redford dando vida a otra inolvidable pareja de estafadores en su peripecia para vengar la muerte de un amigo a manos de un gánster. David contra Goliat en la eterna epopeya de la literatura.

El Gran Gatsby, sobre la obra maestra de F. Scott Fitzgerald, otra enorme leyenda de la ficción. Años veinte del incipiente sueño americano. Un gran embaucador, un gran aparentador, y el joven que, atrapado, lo descubre en un juego fatal.  La selección de las películas de Redford no ha sido casual. Política y periodismo le han interesado siempre como los grandes pilares que son para hacer y deshacer. El candidato, en 1972, traía ya una crítica mordaz a la propaganda política.

Todos los hombres del presidente. El Watergate.
Todos los hombres del presidente. El Watergate.

Todos los hombres del presidente, nos devolvía a la utopía épica que por esta vez fue cierta, esta sí, para narrar el gran hito que añoramos de continuo los periodistas. Cuando dos colegas, Bob Woodward y Carl Bernstein, lograron desde el Washington Post, desenmascarar el Watergate de Richard Nixon, obligándole a dimitir como presidente de Estados Unidos pese a todas sus trampas. Los tres días del cóndor, espionaje al límite, otra vez bajo la dirección de Pollack . Íntimo y personal en el periodismo y el amor generoso. A Michelle Pfeiffer sí le perteneció.

Como director Robert Redford también ha venido seleccionando con precisión sus temas:   Gente corriente, La leyenda de Bagger Vance, El hombre que susurraba a los caballos, Quiz Show (El dilema) Un  lugar llamado milagro muestran preocupaciones serias del mundo actual y, de alguna forma del mundo de siempre. Los dramas familiares, las reivindicaciones, las trampas de la televisión o del hipnotismo embaucador, las proezas, las soluciones lógicas, tratados de forma crítica y con una especial sensibilidad.  El río de la vida que siempre nos recuerda dónde empezó lo importante.

Redford, director, Brad Pitt, actor, en el Río de la vida.
Redford, director, Brad Pitt, actor, en el Río de la vida.

Creó el Sundance Film Festival, un programa del Sundance Institute, para estimular el trabajo de los creadores de cine independiente. Una organización sin ánimo de lucro. Es ecologista, apoya los derechos de los nativos americanos y a los colectivos LGTB.  Muy discreto en su vida privada, las dos mujeres con las que ha compartido su vida no han tenido nada que ver con el  cine. Su primera esposa fue la historiadora Lola Van Wagenen,  y la segunda la pintora Sibylle Szaggars. Sufrió grandes contratiempos. La muerte, súbita, de su primer hijo a los 5 meses le marcó para siempre. Da la sensación de que se perdió y se encontró y se fue sosegando con los años. El cine no notó sus zozobras.

Sus muchos premios no llegan a la intensidad de lo que Robert Redford nos lega que es la gran esencia del cine. La capacidad de contar historias, de luchar con ellas por los derechos y los sueños y por encima de todo de emocionarnos. En los complicados momentos que vivimos, la pausa con el cine de verdad es, si se sabe elegir, una cita con  nosotros mismos para tomar impulso. Para valorar lo que merece la pena y no se encuentra en las mezquindades hambrientas de poder, ni en la vaciedad que nos empequeñece. Robert Redford ha sido todo eso en el cine. En el fondo es que sí nos perteneció. Como protagonista imprescindible de la cultura que nos llena.

 
 

El dilema del Mal Menor

Es un mal muy español, como corresponde a un país con cimientos podridos que se resisten con fuerza a ver alterado su poder. Por eso mismo, existe temor a emprender una limpieza efectiva. Demasiados intereses en juego y presiones inasumibles. España intenta maquillajes, en el mejor de los casos, cuando precisa jabón por kilos, exfoliantes, y que corra el agua para que arrastre la suciedad. Sin duda alguna, la ciudadanía española merece ese esfuerzo.  Mucha gente decente lo precisa como el aire para respirar.

A menudo se interpone el mal menor sin embargo. El gobierno de Pedro Sánchez ha cosechado este viernes un contundente fracaso. Sus principales socios de investidura, Unidos Podemos, ERC, PDeCAT y  Compromís han rechazado los objetivos de déficit público y la senda de estabilidad presupuestaria que forma el techo de gasto.

Por supuesto que, de forma inmediata, es preferible disponer de dinero para remediar problemas urgentes. La oposición de los aliados en la moción de censura se basa fundamentalmente, según explican, en que viene a ser un nuevo parche. Unidos Podemos pide ir a bases más profundas en reformas y en derogar decretos de racionalización del gasto «que ahogan la sanidad, la educación y la dependencia».  La falta de diálogo es otra queja fundamental. Marina Estévez sintetiza aquí, en eldiario.es, las posturas concretas.

Igual no eran incompatibles ambas medidas pero, es un hecho, que el acuerdo en echar al PP del gobierno, como mal mayor, no se extiende a todas las decisiones del  gobierno del PSOE.  Y que hay divergencias y ha habido errores. Estrategias a clarificar.

Ese gobierno y esos apoyos son posibles. Tienen una mayoría superior a la que formaban el PP de Rajoy y Ciudadanos, más nacionalistas de su sector ideológico estricto. Las críticas a la inestabilidad del ejecutivo de Sánchez lanzadas por todos ellos – más la ingente masa mediática que vela por sus intereses-  no son tan decisivas como las fricciones dentro de la mayoría que hace posible el gobierno. Que hace imposible sin el conjunto su continuidad, si se entiende mejor.

Por descontado cada una de las formaciones tiene sus intereses, más prioritarios o menos, más negociables o menos. Difíciles de aunar pero no imposibles. El principal problema radica en que existen como mínimo dos PSOE.  Fácilmente detectables, además. De forma que los acuerdos de un día pueden verse alterados a la mañana siguiente en una versión política del Día de la Marmota. La negociación es indispensable en democracia pero no cabe descartar que se haya tensado en exceso la cuerda.

Hay hechos que no se asumen. Matemáticos. El PSOE cuenta con 84 diputados. Insuficientes para gobernar. Con los de sus socios de moción lo suple con creces. No puede ignorarlo. La formidable maquinaria mediática tampoco.

Pedro Sánchez ha ejecutado una jugada brillante. Durante varios meses presenta lo que podría ser su gobierno con mayoría absoluta. En el panorama político español difícilmente lo conseguirá, seguirá necesitando a otros partidos. Seguirán necesitándose unos de otros. Al igual que PP y Ciudadanos, partidos en crisis sin precedentes en este momento, por mucho que intenten disimularlo. Aunque serán votados, algo menos quizás.

Aciertos y carencias, promesas que no se terminan de materializar, las necesidades y las esperanzas ciudadanas siguen ahí. Con más ilusión en la espera en muchos casos. No lo olvidemos: el PP de la Gürtel era el Mal Mayor. Pero están pujantes un cúmulo de males menores, medios, grandes y descomunales que son los que afectan a nuestros cimientos.

Este desquicie democrático de la justicia que toma atajos inverosímiles como en el caso de Llarena, o el nombramiento de Lamela para el Supremo. Siguiendo la senda. Con el anterior jefe del Estado metido en líos de cama y de dinero, según su ex amante grabada por un policía estrella en las cloacas del Estado y la guerra sucia, que a su vez tiene como vocero al rey español de las fake news con inamovible soporte mediático.

La desigualdad. Los privilegios hasta de trato. La impunidad. Las manadas de violadores sexuales y de derechos. El machismo. Las víctimas maltratadas en las sentencias de la justicia patriarcal. Las familias. Las familias devastadoras de la coherencia. Que mueven sus hilos tan desinhibidas que se ven cruzando el aire, con sus amores y sus odios, sus campañas, sus intereses.

Abrazar el Mal Menor como norma y dogma ha hecho estragos en la historia de España. Por el Mal Menor se firmó una Transición que dejó cabos sueltos o mal cosidos, nudos atados bien atados, y una impunidad insana. Los crímenes y  abusos de la Dictadura, las ejecuciones, los encarcelamientos, los trabajos forzados de presos políticos, las cunetas, los robos de niños, la corrupción. La permanencia e incluso glorificación del franquismo. La revisión de la Historia. Socialmente, el Mal Menor nos sujeta y debilita en los acatamientos, en tragar las trampas de grueso y fino calibre, en la cobardía, en los silencios, en las prelaciones.  Y así años, décadas, siglos. Y la casa sin barrer, sin fregar. En la que vivimos.

Es posible. Sí, se puede. Pintaría hasta bien sobre el papel. Es tanto el deseo que se vuelve a pasar  por mermas, adaptaciones, trampas, por dejarse usar, por aguantar la cuerda tensa, callar. En pro de alejar el mal mayor. Un dilema eterno. Pero es la constante historia de edificar sobre lacras.  Limpien, limpien por favor. Limpien los ciudadanos con rechazos explícitos a acciones deshonestas. Con exigencias a las que tienen derecho.

El silencio alimenta al fascismo, a la ultraderecha y sus aproximaciones

Se ha advertido de múltiples formas: el silencio ante el atropello es complicidad. Lo advertía este lunes en este diario el escritor italiano Roberto Saviano. Un vibrante artículo en el que pedía  tomar partido contra el fascismo que asciende en su país. Señalaba sus trucos para conseguir el éxito. Y la inmensa responsabilidad de quienes miran para otro lado.

Ya no sabemos en qué y quién más apoyarnos para mostrar la dimensión de lo que llega, de lo que ya está. El filósofo Jean Paul Sartre señalaba -según recuerda Saviano- que el silencio tiene consecuencias y hasta San Agustín apuntaba tantos siglos atrás: “Sin la justicia, ¿qué serían en realidad los reinos sino bandas de ladrones? ¿Y qué son las bandas de ladrones si no pequeños reinos?”.  La realidad del siglo XXI les da una vez más la razón.

El fascismo avanza sin tregua aupado sobre la ignorancia y el egoísmo de millones de personas. Su brutal cortedad de miras es de tal calibre que ni en sí mismos piensan. Un tsunami que se dispone a arrasarnos a todos. Los emigrantes, como gran excusa inducida y aceptada. Resulta que la que codicia de los grandes emporios que causó la crisis, era culpa de los emigrantes pobres. Hace falta ser torpe y mezquino para creerlo.

De punta a punta crece la irracionalidad. Donald Trump sigue su ofensiva contra las familias emigrantes, contra los niños. En los últimos diez meses, al menos 70 bebés menores de 1 año han sido citados para que se presenten en tribunales de inmigración y enfrenten solos sus propios procesos de deportación. El Departamento de Justicia estadounidense ha respondido a Kaiser Health News con estos datos que requería. La separación de sus padres sigue dando escenas terribles. Llantos, dolor y niños que ya no reconocen a sus progenitores, tras larga ausencia de contacto.

Millones de personas amparan y sostienen a Trump. Políticos, altos dignatarios extrajeros y ciudadanos de a pie. No existe para ellos ni excusa ni perdón.  El paquete que compran con él incluye un machismo feroz e impune. El #Metoo se llevó por delante a actores reconocidos, con toda justicia; el presidente del país, pillado en múltiples pruebas, conserva intacto su poder. La gran hipocresía de nuestros días. La tolerancia a todo abuso de los más poderosos. Abusos cada vez más despiadados.

La España ultra se ha apuntado, por supuesto, a esa ola involucionista que ya no tiene complejos en saltar en algún momento cualquier línea azul. El PP resuelve su crisis –siquiera transitoriamente- haciendo presidente a Pablo Casado. Un dechado de postulados ultraconservadores y un muestrario de todas las trampas que es capaz de portar la derecha española más retrógrada.  Del Máster milagroso a la osada mentira. Con la bronca como dialéctica política. Con el machismo beligerante contra el feminismo para satisfacer a los cavernícolas que viven una nueva cruzada. Con manadas que apoyan a manadas en su sorprendente trato judicial como se está viendo en el juicio de Navarra. Machismo que mata como ha ocurrido, presuntamente, hoy mismo en Astorga.

Imaginen que Casado está más a la derecha que Mariano Rajoy quien en su discurso saliente dijo sin pestañear: «No gobernamos porque la izquierda y la extrema izquierda tenían urgencia en interrumpir una labor de éxito: que el PP dejara de vigilar a los independentistas. Y nos negábamos a satisfacer a los terroristas, porque el PP no cede en lo que es de todos». Y hay seres que deben creerlo porque en caso contrario no se dirían estas cosas en público.

Como resumió nuestro compañero Javier Gallego, Crudo, Pablo Casado podía haberse declarado de la España de los  científicos y los creadores pero él busca la de los balcones y banderas. Y hay una abismal diferencia.

El triunfo de Casado nos ha permitido ver a un exministro de Exteriores, García Margallo, pidiendo respeto para los dos bandos de la guerra civil, porque ambos “luchaban por España” –uno de ellos para imponer una dictadura de corte fascista durante 40 años-. El candidato a presidir el PP también se apunta al revisionismo que justifica el golpe del 36. Ahí queda eso.

Ciudadanos desubicado. Modelo casi idéntico a Casado, en el mismo espacio a repartir, lleva las de perder por el momento. Nadie como Javier Maroto lo resumió mejor: «Los que iban a votar a Ciudadanos dicen ahora que han recuperado la ilusión con Casado».  Ambas formaciones llevan su populismo ultranacionalista al límite, sin pararse ante nada.

A Pablo Casado se le ve un futuro efímero como presidente. Núñez Feijóo, más liberado de presiones, o cualquier otro, estarán al quite cuando se estrelle. Pinta como un segundo Hernández Mancha. Y más si el feo asunto del Máster sigue su curso. Pero la derecha española no está por regenerarse, sino por subirse a esa ola que impulsan de punta a punta Trump, Salvini en Italia o los gobiernos ultras del Este europeo. Tiempo al tiempo, si disponen de la oportunidad.

Hasta la Francia de Macron registra episodios como el del guardaespaldas del presidente golpeando a ciudadanos. El hecho en sí y la tibia reacción oficial inicialmente, han encendido a los franceses. Algo es algo en estos momentos. Porque la tónica es callar.

Los demócratas cada vez gritamos más fuerte, con más temor a la peste que se agiganta, que el silencio es cómplice. Pero ahí sigue la boca cerrada ante todos los atropellos, abusos e iniquidades. El botón que mataba a distancia -sin ver la cara de las víctimas de aquel viejo experimento psicológico- es pulsado ahora desde el escaño próximo o la mesa contigua de la rueda de prensa. Esperar que pase con la cabeza bajo el ala, los nutre y hace crecer. Porque hay ejemplares del género humano que les siguen.

En el aire, permanentemente, las voces de alerta que no fueron suficientes para parar la tragedia. Luther King, cuando decía, como hay que seguir diciendo: “No nos parecerá lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas”. Y sobre todo, ahora, Desmond Tutu, el arzobispo sudafricano con su clara definición:  “Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”. Y ahí estamos otra vez.  Cuando no hemos dejado de preguntarnos cómo los alemanes vieron nacer, crecer y triunfar el nazismo sin mover un dedo.  Se puede encontrar la respuesta hoy.

Josefa, la inmigrante camerunesa rescatada de una balsa a la deriva con dos cadáveres ya. Open Arms
Josefa, la inmigrante camerunesa rescatada de una balsa a la deriva con dos cadáveres ya. Open Arms

Josefa, camerunesa de 40 años, acaba de llegar a España a bordo del barco de rescate Open Arms. Apaleada por su marido, apaleada –según denuncia- por policías libios, apaleada por el rechazo de las políticas ultraderechistas y por la indiferencia de millones y millones de sus congéneres.

Los ojos de Josefa, espanto y estupor paralizantes, dan forma a nuestros propios sentimientos ante esta increíble situación en la que el silencio aviva una tan peligrosa deriva.

 

*Publicado en eldiarioes 24/07/2018 – 

La mano que mece la publicidad institucional

Producen auténtica estupefacción las evoluciones del Partido Popular para sustituir la figura de su presidencia, sin cambiar nada. El PP ha apostado por la continuidad, intensificando su derechización. Las mismas o mayores mentiras, la cara de aquí no pasa nada con la corrupción que les echó de La Moncloa o el descomunal inflado de militantes.  Los candidatos han tenido el descaro de presentar como avales de triunfo hasta a exministros reprobados o tocados al máximo como José Manuel Soria, en el caso de Pablo Casado.

Más aún, los discursos al inicio de su Congreso han mostrado un PP profundamente airado y soberbio. El ideario común ofrece un Partido Popular que considera ilegitimo el voto de millones de personas a partidos democráticos cuyo ideario no comparte. El poder les pertenece por derecho y se lo han robado.  Cospedal, la secretaria general saliente, ha llegado a calificar de «felonía», traición, la moción de censura de Pedro Sánchez «destructiva». Todo es ETA ya. Hasta Sáenz de Santamaría para Pablo Casado.

Les han echado de La Moncloa pero no de todo el poder. Cualquier ciudadano que use su cabeza deducirá que los grados de corrupción de las instituciones a los que ha llegado España hubieran sido imposibles sin complicidades de peso. Desde luego un periodismo vigilante  -que masivamente cumpliera su función-  lo hubiera denunciado con contudencia.

Bien caro nos costó. El PP usó profusamente el dinero de nuestros impuestos para beneficiar, de forma desproporcionada y arbitraria, a medios que defienden su modelo. Corrupción incluida, se diría. La publicidad institucional repartida por la actual presidenta del Congreso Ana Pastor cuando era titular de Fomento, da buena prueba de ello. Benefició en particular a Losantos, La Razón, ABC y El Mundo. Y de la actitud: han tenido que revelar los datos a petición de eldiario.es y forzados por sentencia judicial.

Y ahí andamos porque para buena parte de los medios convencionales los auténticos enemigos son quienes quieren limpiar la putrefacción que nos anega. No hay parangón entre la virulencia que despliegan contra todo lo que no sea derecha o bipartidismo clásico que contra los corruptos incluso.

No es solo cuestión de ayudar a la subsistencia de los amigos, las contrapartidas a estas subvenciones tienen una decisiva influencia sobre la sociedad.  Hurtar  o manipular noticias priva a los ciudadanos del derecho a la información y fomenta creencias erróneas.

El trabajo de muchos periodistas ha ido descubriendo datos de esta prebenda en forma de la llamada eufemísticamente “publicidad institucional”. Es una larga cadena que incluye la administración central con todos sus ministerios, organismos y ramificaciones, se expande por autonomías, ayuntamientos y todo tipo de corporaciones locales y también internacionales. Por supuesto, no ha sido solo el PP quien ha incurrido en esta práctica. Es un capítulo a revisar profundamente.

En un trabajo anterior, hace dos años, vimos las distintas regalías de Ana Botella o Esperanza Aguirre en Madrid –comprueben el tratamiento recibido por ellas y el dispensando a Manuela Carmena-. Y de otras autonomías y ministerios. Ana Mato, condenada expresamente en Gürtel, favoreció a medios afines de forma desorbitada  al frente de Sanidad, Igualdad y Asuntos Sociales. La Gaceta de Intereconomía (que llegó a cerrar por falta de ventas) y La Razón, el periódico menos leído de los nacionales, obtuvieron hasta 27 veces más publicidad que 20 Minutos y El País, que eran entonces los de mayor tirada.

Portada de La Razón

ABC y La Razón han venido presentado a Rajoy como un aguerrido líder, mientras atacaban ponzoñosamente a sus rivales políticos. La prensa no debería tener rivales políticos, pero en España los tiene dada su implicación.

2013, apoyando a Ignacio González
2013, apoyando a Ignacio González

La hemeroteca guarda portadas especialmente hirientes. Como la de ABC en la que nos vendían las excelencias del equipo ejemplar del PP de Madrid. Si habrán cambiado poco las cosas que Casado nos ofertó otro Team bien similar.

Las televisiones y radios de los grandes consorcios se han comportado de forma similar. Marcando a quién odiar, y a quién salvar. A menudo, en contra de los intereses de los ciudadanos que, sin embargo, “compran” dolorosamente los mensajes como vienen y los difunden.

La pública, RTVE, ha sido en manos del PP de Rajoy, sigue siendo hoy aún, una fábrica de esconder información y manipularla. Cientos de denuncias de los consejos de informativos lo certifican. «El Telediario de TVE ha contado, transcurridos 10 minutos desde su inicio, que el PP ha sido encausado por la destrucción de los ordenadores de Bárcenas, aunque no contenían información relevante”. 1 de Diciembre de 2017, escribí, una vez más. De esta forma, más de dos millones de televidentes de cada edición se hacían una idea completamente distinta a la real.

El PP está roto, derechizado, furioso, infectado… vivo. Como demuestra el camino mediático surcado estos días. Está vigoroso todo el engranaje. La Audiencia Nacional va a investigar, nos dicen, las grabaciones de Corinna zu Sayn-Wittgenstein al Rey Juan Carlos I, anterior Jefe del Estado.  Algo que produce –a mí al menos- una sensación ambivalente. De un lado la necesidad de indagar si existen responsabilidades por un uso fraudulento de nuestro dinero, si lo hubiere. Por este sistema que termina creando redes de impunidad en la que todos actúan de testaferros. Del otro (por así decirlo), el origen mediático de la filtración que la tizna gravemente. La cautela ante lo que no termina de cambiar.

La cuerda floja, entre aciertos y errores, puede romperse en cualquier dirección. O no, si se sustituye por un soporte sólido.

*Publicado en eldiarioes 20/07/2018 – 

Libertad de difamación y de extorsión

No se puede negar que el cambio de gobierno ha supuesto un terremoto. Aun aguardando ver materializarse las medidas anunciadas, muestra un cambio notable en la poza de corrupción y retroceso en la que hemos vivido.  Pero esa podredumbre sigue ahí, no hemos salido, y persiste en su actitud como las arenas movedizas que succionan y empujan hacia el fondo.

RTVE ha sido la prueba. Las casualidades apenas caben en tema tan serio y menos por parejas. Podría ser pero suena especialmente raro. En todo caso, utilizable. Aviso a navegantes. Ya redoblan, por supuesto, las alusiones a la “fragilidad parlamentaria” de Pedro Sánchez, en busca de la profecía autocumplida.  El gobierno podría caer, por más “despistes” de estos o de otros. Ésa es la clave.

Curiosamente, ocurre con un PP al que el impacto de su expulsión del gobierno -por la sentencia de la Gürtel-  ha dejado con todo su hedor al aire. En su línea, caminan tiesos y perfumados como si nada ocurriera, pero los navajazos entre las distintas facciones rasgan el aire. Completan el cuadro sus militantes de quita y pon y su competición por la derecha de la derecha.

Los Ciudadanos de Albert Rivera hacen cabriolas cada vez más estentóreas siquiera para que se les vea. También a ellos los ha desplazado el nuevo gobierno, de ministras y ministros con peso propio, y un tono del siglo XXI.  Con apoyos parlamentarios de progreso. Para una mayoría de ciudadanos que aspiran a ver sus problemas resueltos y que no participan del soez sostén de las tramas que nos invaden.

RTVE era la clave, quién no los iba a decir. Ni Defensa con su costoso armamento siquiera. En la que dicen nefasta gestación del Consejo, metieron la cuchara para agitar las aguas muchos más de los que parece. Y la alucinante campaña de desprestigio para derribar a los candidatos brinda todo un tratado de las formas que imperan en este país. Merece la pena analizarlo como fenómeno en sí mismo, como muestra del modus operandi.

En España funciona algo que no tiene que ver con la libertad de expresión: es la libertad de difamación y de extorsión. Le pasó desde al Juez Castro a los denunciantes de la Gürtel, y a cualquiera que tuerza mínimamente su posición dominante. Y en impunidad. Una especie de Omertá cuajada de silencios. Se da por aceptado que, a quien le toca, le tocó. Siempre a los mismos, con preferencia a las mismas. Mencionar ciertos temas es como pinchar en un nido de avispas.

Son ataques destinados a destruir el honor de las personas a quienes contemplan como obstáculos. El problema no es solo el PP, es todo el entramado que rige en España. Que se siente incómodo con el nuevo gobierno y sus apoyos. O solo con sus apoyos. O con una parte del PSOE.

De ahí que, como fugaz consejera de RTVE -llegaron a enviarme por carta certificada el nombramiento del Congreso-,  te puedas ver en el renovado diario El País con un artículo en el que reducen tu extensa biografía profesional a los tuits recopilados por Inda y similares hace un par de años, manipulados o descontextualizados de los hilos de Twitter. Ni siquiera se menciona tu trabajo en el propio diario desde hace más de 30 años. Ni siquiera el conjunto responde a la estricta realidad.

Las agresiones diarias en forma de “alertas de Google” –que ya ni lees pero guardas, según la moda – llegan a este esperpento, nada inocente.  «Comunicado de prensa» de todo un conglomerado televisivo por un tuit de hace 4 años, difundido ya hasta el colmo.

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Son un par de ejemplos, entre decenas. No se acierta a entender por motivaciones profesionales tanta inquina. El sistema –como en otras muchas víctimas–  se ayuda de la difusión por las tribus wasaperas. La maledicencia de toda la vida propagada por las zonas del oscurantismo social. En tiempos de Fake News y con esa falta de criterio el daño que se infieren a sí mismos se amplifica. Cuesta creer que seres adultos no se hagan preguntas esenciales. Incluso sobre su participación activa en los matonismos.

Habría alguna cuestión más que lanzar. Los recolectores de tuits, los vendedores y compradores de ecografías que porta en la mano una joven embarazada y tantos otros colegas ¿Cómo les explican a sus hijos a qué se dedican y consiguen el dinero que traen a casa?

La afinidad de muchos periodistas con el PP y, sobre todo, con la corrupción, nunca se menciona como apellido de múltiples periodistas. Marhuenda y poco más. Tampoco demasiado las afinidades del PSOE u otros partidos. Solo las presuntas con Podemos. El concepto “independiente” no se contempla.

A estas alturas de la historia, con las revelaciones o reediciones mejor diseñadas, de cómo operan las cloacas del Estado, cualquier ciudadano racional tiene las respuestas a casi todas las preguntas. Mafias policiales enfrentadas. Dosieres. Grandes fortunas edificadas ofertando, textualmente, “medidas mediáticas y judiciales”. ¿Hace falta traducción para este servicio?

Y ya nos hemos “olvidado” de la trama Ausbanc y Manos Limpias, por la que, presuntamente, durante una década -¡una década!- se extorsionó a bancos y grandes empresas. Que pagaron. Por algo.

Hasta en El Corte Inglés, tan familiar, nos relatan tramas de dosieres.

Y en medio el rey emérito y su amante convertida en testaferro, según las grabaciones “que desvelan”, nos dicen, dos adalides del periodismo de investigación y la ética profesional como Eduardo Inda y Pedro J. Ramírez.

Y voces oficiales diciendo que es mejor dejarlo todo como está. Incluso hemos leído que España no está preparada para una República. Lo que implica que estamos mucho más preparados para los Borbones.

Un viejo amigo sueco, al que menciono a veces, profesor de Ciencia Política, se asombraba del gran número de periodistas conservadores que detecta en España. Es una excepción en democracias avanzadas. El periodismo real actúa como vigilante del poder y es difícil asistir impávido a las injusticias que se producen. Colaborar con ellas se aleja por completo del espíritu del periodismo.

El panorama es como para echar a correr y no parar hasta Copenhague. No he dejado de insistir en mis artículos en la dificultad de salir de este sucio pozo que tan gravemente ha afectado a la sociedad española. Pero no a toda, hay muchas personas con ganas de cambio e ilusiones. Con derecho a tenerlas.  Y lo maravilloso es ver que sí es posible.

La osadía y la reinvención de Pedro Sánchez y la unión de políticos para echar la corrupción de las Instituciones siguen siendo prometedoras. Pero el enemigo acecha, lo lleva en su ADN de escorpión, en las cuentas corrientes permanentemente hambrientas.

RTVE se ha convertido en la pieza del engranaje que más temen, al parecer. En ningún otro ministerio u organismo ha habido tanto ruido. Ojalá sea cierto que nada tuerza un concurso público y  que sea una mayoría de progreso, con ganas de limpieza y reconstrucción, quien decida.