Bomberos mediáticos

Los medios españoles parecen bomberos en precario –tan en precario como los del Madrid revalidado por el PP- que acuden a apagar fuegos inmediatos, sin apenas analizar las causas de tanta ignición. Ahora acuden presurosos a echar agua sobre el PSOE hundido, olvidando, por ejemplo, las llamas prendidas en toda España de rechazo a la clase política. El #15M está para ellos prácticamente liquidado y ahora toca “organizar” a los socialistas, eso sí con soluciones clásicas que indican que continúan sin enterarse de nada, lo mismo que el propio PSOE, y el PP victorioso.

No son convenientes las primarias, sentencian. Pues verá, lo inaplazable es volver del revés los partidos políticos, que siguen siendo el tercer problema más grave para los españoles y que tiene en las calles a miles de personas. Las causas principales persisten y aún se acrecientan. El triunfo del PP –no por esperado y lógico- ha aumentado la sensación de hastío de la ciudadanía. Esto no es un sarpullido primaveral. Aquí está su mapa conceptual.

Zapatero se propone –dice- seguir con “las MERMAS sociales que España necesita”, y MAFO, su lugarteniente al frente del Banco de España, llama a implantar las reformas internas del mercado laboral «lo antes posible«, porque “algunos empresarios tienen horror a contratar”, no como en los países nórdicos. Matemática para tontos, porque resulta que en los países nórdicos ganan el triple que nosotros y no hay ni un mísero “mielurista”. Y el espíritu cívico de una democracia arraigada logra dar trabajo y tenerlo. Ahora bien, la empresa que contrató a este viejo “socialista”, Miguel Ángel Fernández Ordoñez –el Estado- es extremadamente generosa con él: le paga 165.026 euros anuales, y le espera una jugosa jubilación. Realmente los ciudadanos estamos espeluznados por haberlo empleado. Ah, que no fuimos nosotros directamente, fue nuestro representante José Luis Rodríguez Zapatero.

Y aún así los bomberos mediáticos piden al PSOE más de lo mismo: continuidad. Los conservadores, elecciones generales, también el PP, claro está. ¿La euforia del triunfo no les permite ver la patata caliente que le han entregado los ciudadanos? Especialmente los que no les votaron, muchos millones.

Es imposible que dentro del PP no haya más que esta caspa añeja que florece en su cúpula. Como imposible es también que no haya socialistas afiliados que sientan vergüenza de lo que ha hecho su gobierno. ¿Dónde está la solución? En las bases, en la profunda regeneración interna, en las ideas, en la coherencia, en el debate para lograr todo ello. Tan persistente ceguera no puede acabar bien. Para ellos, para la España oficial y artificial. Sigue siendo inaplazable que bajen al ruedo, escuchen a la ciudadanía, y planifiquen. Siquiera algo. Basta de correr con la manguera sin criterio.

La España oficial sigue apagando conatos de incendio, sin saber que el fuego de la indignación, la reacción positiva de construir lo que no hacen quienes deben, surgirá una y otra vez, porque le asiste la razón.

Elecciones ¿qué ha cambiado?

Es importante no perder la perspectiva. Lo que los españoles hemos votado es a quiénes entregamos la gestión del dinero de nuestros impuestos, para que la lleve a cabo según su criterio o ideología. La llave de la sanidad, la educación, los servicios sociales con sus políticas sociales naturalmente, el agua, el transporte público, las televisiones autonómicas y las concesiones a las TDT, la adjudicación de obra y obras a determinadas empresas, la venta de lo que sea menester, la promoción de la cultura, la publicidad institucional o esa apenas conocida adjudicación de dinero público para subvenciones. Los mandos de las tuneladoras, naturalmente. Por ejemplo.

Y lo hemos hecho en momentos de precarios presupuestos que, además de la crisis general, llegan con el ladrillazo desinflado que tan buenos réditos dio en el pasado. ¿Cómo apañamos ese problema? ¿Con el derroche habitual? ¿Y cómo se conjuga? ¿Quienes están en el poder en las corporaciones han dicho que lo vayan a hacer de otra forma a como ya lo hacen? Pues igual hay que seguir vendiendo a manos privadas el patrimonio público, el costeado por los ciudadanos.

 

Cuando Rajoy dice, emocionado, convencido y orgulloso, que “El PP ha cosechado el mayor triunfo de su historia” en unos comicios locales, me preocupa. Me preocupa muchas veces Rajoy, para que voy a negarlo. ¿Haciendo qué ha obtenido el PP ese innegable y clamoroso triunfo? ¿Leña del árbol caído? ¿Es capaz alguien de recordar algo más? Seamos precisos: ha perdido el PSOE, justa y… clamorosamente.

Hoy España es más azul que casi nunca. Democráticamente, por supuesto, al menos en esta democracia secuestrada por «los mercados» y sus colaboradores varios. El imputado Camps, como tantos otros imputados, revalidada su mayoría absoluta. Las listas con imputados de Aguirre en Madrid y diversos municipios, también. La Murcia que ha visto caer en un terremoto de escasa intensidad algunas de sus casas podridas por la especulación inmobiliaria, más de lo mismo. Baleares olvida la era Matas que edificó aquel palacete para su uso y propiedad privados con angelotes meones y todo. Alicante premia el trapicheo –hoy encausado- de las basuras del caso Brugal. Castilla-La Mancha regala un sueldo más a ese ejemplo de trabajo, prudencia, coherencia y agudo discurso que es Dolores Cospedal. Barcelona se va al azul barretina de los chicos de CIU para privatizar hasta las aceras, cuando tiene en la calle a miles de personas ya protestando por los recortes en Sanidad de la Generalitat convergente. Y allí mismo, en Cataluña, obtiene cargos un partido ultraderechista y xenófobo e incrementa sus votos el similar PP catalán dirigido por el “embotoxado” rostro de Alicia Sánchez-Camacho.

Casi un millón de votos nulos y blancos, que se situarían como la cuarta fuerza más votada de computarse. Once millones de abstencionistas. Izquierda Unida sube 200.000 votos en toda España en una oportunidad única de triunfo arrasador… y no parece que se lo esté haciendo mirar. Ni Tomás Gómez en Madrid con una derrota histórica que atribuye a que “algo hemos hecho mal los socialistas”, sin mentar la primera persona del singular. Y para completar el pastel, sube como la espuma el “Partido de Rosa Díez” –así se conoce a UPyD- subproducto político del populismo y el rencor. Estamos aviados.

Y lo estamos doblemente. Zapatero acudió a su comparecencia ante los españoles para reconocer la derrota, en su coche oficial, en el que va sentado a su lado el consejero de Telefónica, Javier de Paz. Ya ni disimular.

Y dice que se queda y ¿para qué se queda? “Para completar el proceso de reformas”. Es decir, para seguir haciendo el trabajo al PP, dejar expedito su camino, y arrasar en tierra quemada el de su sucesor en el PSOE. Mientras –que es lo importante- ajusta un poco más el nudo gordiano sobre el cuello de la sociedad en general.

No perdamos la perspectiva, ésta es la misma “clase política” que los españoles sitúan como tercer problema del país, solo por debajo de los lacerantes problemas económicos. Nada ha cambiado. No mucho. No os dejéis deslumbrar por las grandes portadas de un día -o todo lo que lo quieran estirar- que piden el cambio, ni por la euforia del PP. ¿Qué cambio? ¿Rajoy, Arenas, Aguirre, Camps, Rudi y demás… son “el cambio”? Solo falta Fraga. Seguimos sin tener «pan para tanto chorizo» diseminado por el país, ni políticos que se lo merienden y defequen.

¿Arreglará no sé qué crisis  ya  (nos asolan muchas) un partido neoliberal-pata negra? Hace falta ser incautos. O inconscientes. O sabe dios qué. ¿Desinformados?

Una marea azul -tan uniforme- gritaba en la calle Génova que “esto sí es democracia”, cargada de temible odio en sus voces, por cierto.

Otra marea ciudadana se asienta en decenas de plazas de España. Dicen que “no van a comentar lo resultados electorales porque tienen otras prioridades”. Y es cierto que hay más lucidez, interés y realidad en cualquiera de estos corrillos para discutir lo que nos interesa que en ningún debate que nos retransmiten del Parlamento. Igual a puerta cerrada sí ponen los codos sobre la mesa. ¿Sí? Pero no olvidemos que corre la Historia demasiado de prisa, apenas nos queda tiempo para Reaccionar. Y el caprichoso criterio de los medios puede dar ya por amortizado el movimiento.

Probablemente el PP se quemará bastante en su poder omnímodo (ayuntamientos, comunidades, en la UE neoliberal que decreta los «ajustes» donde es mayoría ya) porque además no presta oídos a la realidad. Esperemos que alguien en el PSOE lo haga y además aparte del poder a ese insensato que se propone “culminar el proceso de… mermas”.

Entretanto, la tarea más urgente, muy urgente, es inyectar en vena en este país educación e información. Educación lo primero para saber que sin información uno es poco más que un vegetal. Una vez educados e informados –como se ve están los ciudadanos de los “soles” esparcidos por las plazas de España- que voten lo que quieran. El voto nos afecta a todos. Pero, por favor ¡Dejen de mirarse el ombligo!

Davalon Art. Proyecto de portada "España,ombligo del mundo"

Los tiempos están cambiando… 40 años después

No nos engañemos, España no vivió el Mayo del 68 francés sino de lejos y tamizado en rechazo por la dictadura. “Seamos realistas: pidamos lo imposible” decían allí y de eso, al menos, sí nos enteramos. Y a algunos nos caló en el alma. Tampoco llegó a entrar en su día la Ilustración ¡Qué le vamos a hacer! Las flores de la ingenua revolución hippie fueron admitidas sin embargo: como estética. Y fuimos cambiando, claro que sí, hasta volver el país del revés en 3 años oficiales de una transición idealizada y probablemente positiva aunque se tramitara bajo presión de los vencedores. Todos los países en nuestras circunstancias dilucidaron de alguna forma responsabilidades, nosotros no. La entrada en la Europa que entonces prometía nos dio el empujón imprescindible al progreso. Luego… llegaron “los mercados”.

Cumple 70 años el bueno de Bob Dylan y suena de nuevo reiteradamente su himno: “Los tiempos están cambiando”. “La gente se empieza a juntar por donde tu andas/Y reconoces que las aguas han crecido a tu alrededor/ Y ves que pronto estarás mojado hasta los huesos/ Si tu tiempo tiene algún valor para ti, entonces es preferible que empieces a nadar/o te sumergirás como una piedra/ porque los tiempos están cambiando”. “Senadores y congresistas” no prestaron la debida atención a que no debían “bloquear la entrada”, apenas quedan ya aquellos “padres y madres” que no lograban entender y “el mandato de los hijos e hijas”, tan próximo a comenzar –que decía Dylan-, dilató o torció o perdió su llegada varios lustros. En realidad lo ha tomado una generación joven que permanecía silenciosa y a la que se quiere robar el futuro como ya se le roba el presente. A su lado vemos a maduros y viejos, orgullos de ellos, de todos nosotros.

La inesperada lección de ciudadanía, democracia, serenidad, firmeza y capacidad organizativa que estamos dando rompe todos los tópicos sobre España. Y junto a estos valores, la creatividad que nunca nos faltó. “La revolución estaba en nuestros corazones y ahora vuela libre por las calles” asegura una pancarta.

Seguir leyendo el artículo que firmo en El País…

Y pongamos la banda sonora…

Bob Dylan – The Times They Are A-Changin’

También le hubiera gustado ver esto…

#SPANISHREVOLUTION

(Gracias por descubrirlo @adelgado)

¿Cómo interpretar esta cobertura?

Portada del Washington Post

La España real y la España irreal

El anuncio inmaculado, artificial,  invitando al consumo, preside la Puerta del Sol de Madrid llena de personas que piden una democracia real. Dos Españas conviven como lo han hecho durante centurias. En los tiempos de Antonio Machado una moría y la otra bostezaba, ahora la primera prefiere vivir y hacerlo de pie, absolutamente despierta.

Los partidos políticos y los comentaristas oficiales continúan en el Olimpo que se fabricaron con nuestro consentimiento. Rajoy asegura que “lo fácil es descalificar a los políticos”, mientras, en Valencia, no responde a las preguntas de los periodistas porque no le sale de los cataplines, y se fotografía con Camps el imputado, pero poco o nada, según el líder cautivo del PP, que luego ya nos llega el apaño legal -pero ética y democráticamente fraudulento- de las prescripciones judiciales. Muchos de esos imputados por corrupción, a los que alude Rajoy, no salieron limpios del proceso, salieron “prescritos”.

La foto del «hoy defiendo esto y mañana lo otro» porque me da la gana y me lo aceptan sintetiza la España irreal, a la que no le empacha la corrupción pública –la mayor bajeza que puede darse en un ser humano al aprovecharse de su posición para robar a quienes le han elegido-, la que ve la tele y vive en la inopia. La se asusta mucho si le atacan ese sistema tan estupendo que condena al hambre a dos tercios de la población mundial, y al paro, en España, a 5 millones de personas. La que aún votará, sin criterio, visceralmente lo que “les gusta” o contra “lo que odian”. Y hace falta una moral a prueba de vitriolo para avalar la corrupción, por ejemplo. Pero ya están aquí los tiempos del cambio. Para los hastiados del ejercicio de la política “No tenemos pan para tanto chorizo”. Es el hit de estos días. Una diferencia sustancial.

Votar el domingo, está bien crudo, en verdad. De hacerlo “a los amigos” como pide Rubalcaba para que no vengan “los otros” pues verá Vd que va a ser que hay errores graves que rompen los afectos, si se usa la cabeza y el compromiso ético. Por más que líderes de opinión planteen la situación tal cual es pero acaben apelando al voto útil.

El panorama es serio, lo reconozco. Ana Botella puede ser alcaldesa de Madrid con Esperanza Aguirre de Presidenta de la comunidad. La misma que señaló ayer a Strauss Khan «como símbolo de la hipocresía socialista» que «escandaliza» a los que aman la Justicia. Hace falta cinismo. Todavía me asombra mi capacidad de sorpresa.

En realidad, del resto de los partidos que concurren –de los que apenas nos cuentan nada o directamente nada de nada en los medios- apenas aflora –yo no lo veo en realidad- alguien capaz de afrontar el momento en el que vivimos con otra mentalidad. Pienso en algunos proyectos aun no consolidados como partidos por ejemplo. O sea, no son una opción.

Pero es muy grave. La política es esencial para vivir en democracia. Lo saben los acampados. Lo que rechazan es su degeneración, y piden otra política, la de verdad. Es imprescindible luchar por ella. Por el bien de todos.

Es difícil prever qué España va abrirse paso a partir de hoy, mañana, el domingo o el mes que viene. Cuántos más seguirán dormitando y siendo cómplices con su voto de tanta desvergüenza. Y si la sociedad harta y con ideas calará en mayorías. Pero no votar o tirar la papeleta a la basura con los votos nulos o blancos, o la abstención, es simplemente delegar nuestro futuro en quienes acudan a las urnas.

Peliaguda disyuntiva. Os lo confieso: por primera vez en mi vida no sé a quién votar. Como se dice en manifestaciones y acampadas, estos partidos no me representan. Y no lo harán hasta que no cambien. Preciso también más democracia interna, menos caspa y más innovación para entregar algo tan valioso como un voto. Porque votaré, nadie me quitará ese derecho. Aún tengo unos días para decidirlo. Y a la vez, me siento ilusionada con lo que está ocurriendo. Se ha abierto un horizonte de esperanza. La España viva y real está emergiendo. La que puede lograr los muchos cambios que necesitamos a todos los niveles. La otra es un caduco decorado de cartón pieda.

Foto: Igor Asenjo

El futuro siempre fue incierto

Publico este artículo en El País:

Lo asombroso fue que tantos cuya obligación era enterarse no lo hicieran. Se sorprenden ahora de que una multitud salga a las calles de más de medio centenar de ciudades españolas a protestar por lo que consideran un deterioro de la democracia. “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, es el lema de este movimiento. Su manifiesto no contiene, sin embargo -y se diga lo que se diga-,  muchas más demandas de las que otorga como derechos la Constitución española o cualquiera otra democrática. A lo sumo, reivindica una revolución  ética que deje de considerar al dinero por encima del ser humano. En un país con la cifra más alta de paro juvenil del mundo desarrollado, de desempleo en cifras absolutas de Europa, que –a la vez- tiene en su suelo a los ejecutivos mejor pagados del continente, no parece muy injustificada la indignación. Ignorar el malestar social, hasta qué intensidad se da –pese a la apatía mayoritaria- solo indica el alejamiento de la realidad de los políticos, destinatarios –junto a los poderes financieros- de su enojo.

El disgusto se palpaba en Internet desde hace meses por tanto. Filtrándose por los huecos que deja inéditos la comunicación oficial. Llamadas a la búsqueda de soluciones en los blogs, propuestas imaginativas desde la angustia y la necesidad de no permanecer impasibles; diálogos en las redes sociales -que distan mucho de ser sólo entretenimiento-.

La espoleta la prendió sin duda “Indignaos”, el panfleto del nonagenario francés Stéphane Hessel que se ha expandido por el mundo en “reforma”. España se encuentra mucho peor, cobramos –sin ir más lejos- la mitad del sueldo de nuestros vecinos. Por eso también arrancó “Reacciona”, el libro que coordiné con la participación de José Luis Sampedro, Mayor Zaragoza, Baltasar Garzón o Ignacio Escolar, entre otros. La acogida a la información aportada está siendo arrolladora.

 Históricamente, las propuestas que originan cambios surgen de focos que terminan por unirse. Democraciarealya tiene la enorme virtud de haber sabido aglutinar a más de 200 microorganizaciones, incluso dispares, desde jóvenes a jubilados, parados o afectados por las hipotecas, o contrarios a la Ley Sinde. No es fácil. Y nada desdeñable utilizar la creatividad y el entusiasmo en sus mensajes, frente a la manida mediocridad que nos rodea y hastía. Ignorarlo es un grave error. La ola democrática en el mundo árabe como guía, la comunicación por Internet –básicamente- como método.

La protesta del domingo ha tenido eco en la información internacional. Por la noche ya lo publicaba el Washington Post y otros medios, vía Associated Press. Este lunes la #spanishrevolution era uno de los trendingtopics mundiales en Twitter (los más vistos), con otros referidos a la misma protesta, que han despertado la curiosidad sobre lo que está pasando en España. Esa masiva atención suele ser un arma de doble filo pues demanda y resta al mismo tiempo…

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Despertamos

 «Este ocaso es el momento de la acción entre todos porque otro mundo no solo es posible, es seguro. Si mejor o peor, dependerá de nuestra reacción”. Lo escribe José Luis Sampedro en Reacciona. No hay vuelta atrás, caminamos hacia otro escenario y, de momento, con negros augurios –y realidades ya- para la ciudadanía.

El éxito de la movilización popular de este domingo en España hace concebir esperanzas. Implica un cambio de tendencia. Grandes periódicos internacionales se han dado cuenta. Algo ya se puede afirmar: hemos despertado. Democraciarealya cuenta entre sus principales virtudes –además de coraje, tesón y originalidad- el haber conseguido aglutinar a un gran número de fuerzas, algunas de las cuales pueden parecer hasta antagónicas. Es la única solución: unirse por encima de lo que nos separa. 

Por lo demás, sobre un terreno sembrado por la indignación y la llamada a reaccionar que provocan los graves atropellos que estamos sufriendo, los ciudadanos nos comunicamos por las redes sociales. Como el agua, los mensajes se filtran por terrenos a los que no llegan los obuses paquidérmicos de la desinformación.

Los grandes medios, perplejos y a remolque, reaccionan de distinta manera. Algunos con ganas evidentes de recuperar el paso. Muy notables, además. En mi opinión la mejor cobertura ha sido la de 20 minutos, y la peor (por su responsabilidad) la de TVE. Nos preguntamos esta mañana ¿por qué? Parece lógico que los grandes emporios empresariales defiendan “El Sistema” pero ¿por qué lo hace una televisión pública que ni siquiera tiene anuncios? 20 segundos, en colas (locutor, y qué locutor -le resbala la información-, leyendo sobre imágenes) y esta mañana en el informativo mayor atención a “los disturbios” que a la noticia.

Porque –ya lo escribí en Reacciona- se diría que hemos olvidado qué es una noticia. Y que, por primera vez, los ciudadanos se organicen fuera de los férreos cauces establecidos por la inercia y acudan en masa a poner puntos en común, ES NOTICIA. Y la sociedad tiene derecho a estar informada.

 Una amiga me afeó ayer que no le avisara de la manifestación. Es progresista y le gusta saber qué pasa en el mundo, pero no halló la convocatoria donde pensaba iba a encontrarla: en los grandes medios. Pensó que algo así se diría, y se confió.

La perplejidad aumenta esta mañana, las noticias más vistas en El País y Público por ejemplo se refieren a esta explosión de la indignación ciudadana. En el ABC lo más visto es…“Las diez mejores cervezas españolas”. Fuera de la realidad  -porque intencionadamente no será ¿verdad?, ABC enfoca su artículo a hablar de “la batalla campal” (casi como TVE). De ahí que la creatividad de Twitter haya acuñado ya este hastag #sindisturbiosnohaycobertura.

Os cuento. Pasa en todas las manifestaciones fundamentalmente de Madrid y Barcelona que acaparan mayor atención mediática. Durante dos horas –ayer- todo se desarrolla en total armonía, hasta felices de compartir con otros ideas y sentimientos. Pero luego unos pocos se van fuera del itinerario (es de resaltar este punto) y arman lío. ¡Qué gran casualidad!, enorme casualidad.

Ayer un llanero solitario del PP se presentó en la manifestación enarbolando una bandera de su partido. Acudió la seguridad de voluntarios de la organización convocante y parece que le convencieron que aquella fiesta no era de siglas políticas. El otro extremo nos apareció a pocos metros frente al escenario. Un hombre con un megáfono lanzaba mensajes “subversivos” continuamente… los aplausos de la multitud a las ideas de los oradores los acallaban. No debió, debieron, quedarse conformes. Pero la pura verdad es que la manifestación fue pacífica, y yo hasta me tomé una cerveza con amigos en una terraza contigua a Sol. Eso sí, un petardo diminuto, hizo correr con expresión de pánico -textual- a una serie de personas que pasaban por allí. Me dio que pensar.

Con todo, quienes realmente tienen que hacerse mirar lo que está pasando y su propio papel son los políticos. Viven absolutamente alejados de la realidad, en su campaña de insultos y amenazas al contrario, y no de propuestas. “Nunca hubo tal descrédito de la política ante unas elecciones”, dice Iñaki Gabilondo. Que la noticia no sea esa campaña sino la movilización ciudadana que se opone a la política que –gobierno y oposición mayoritaria llevan- debería obligarles a aterrizar de golpe en el suelo y preocuparse de los problemas y del sentir de los ciudadanos. Con todo este movimiento, por cierto, estamos descubriendo otras voces (nuevas, que se agradece ante tan cansina repetición de mediocridades). Brillantes, sanas, lúcidas, con coraje, tal vez como las tenían algunos antes de enfangarse en la partitocracia.

Iñaki inicia esta tarde «POR: Piensa, Opina, Reacciona”. Sí, estamos reaccionando, estamos despertando. Entre el miedo que se siembra y entre la apatía de la mayoría de la sociedad, sin embargo, que permite impasible que otros les saquen sus propias castañas del fuego, haciendo dejación de sus derechos y de la responsabilidad ante su vida. ¿Pueden considerarse ciudadanos plenos? Menos mal, que, de  ésos, ciudadanos, sin miedo, cada vez hay más. Despertamos.

Felices y entre banderitas, directos al abismo

La viñeta de El Roto es demoledora: felices, entre banderitas de fiesta, nos dirigimos al abismo. Sorprende la dejación que hacen muchos seres humanos de una capacidad que nos es inherente: acumular datos y relacionar conceptos.

 El Gobierno socialista ha cometido graves errores. A mí me resultan insuperables, por mi propia dignidad. Zapatero tuvo que haber dimitido antes de ceder a la presión de los poderes que gobiernan realmente el mundo. Pero la alegría con la que los españoles van a entregar el poder, todo el poder, al PP, asusta por su irreflexión. Es pura visceralidad. Es un acatamiento de la manipulación sin cuestionarse nada.

España se dispone a encomendar todos los presupuestos y decisiones al PP en ayuntamientos, comunidades autónomas, gobierno central y Europa. En realidad, salvo el gobierno de España, ya los tiene en gran parte. Los ciudadanos, enfadados, trivializando la importancia de votar al parlamento de la UE, enviaron en carroza de oro alada nada menos que a Mayor Oreja. El Partido Popular Europeo es mayoritario en Europa y dicta leyes y “ajustes”. ¿Alguien espera seriamente que Mariano Rajoy se enfrente a “los mercados” y cree empleo? ¿Cómo? ¿Por qué no dice cuál es su plan? urge que lo haga ¿No son los empresarios los que dan trabajo? ¿Quiere decir que habilitará empleo público con nacionalizaciones para cumplir su “promesa”? ¿No leen los ciudadanos a diario cómo está organizado el mundo hoy? ¿Lo cambiará Rajoy? ¿Quizás Dolores De Cospedal? ¿Camps?

Hablo de los ciudadanos bien intencionados, quienes se disponen a entregar su voto a políticos encausados por la justicia tras investigación policial y judicial deberían ser invalidados para ese derecho porque sus decisiones nos afectan a todos. Hasta ese punto. No queremos la berlusconización de España y hacia ella caminamos. ¿No leemos a diario el respeto que muestran hacia la Justicia y el resto de las instituciones los actuales dirigentes del PP? 

 El PP hubiera necesitado una catarsis para homologarse como un partido conservador europeo. Avalar a este PP lastrado por la caspa milenaria de un atroz conservadurismo es un grave error. La manipulación de la que están haciendo gala los dirigentes del PP por otro lado ofende la inteligencia. ¿La tienen sus votantes? ¿Zapatero ha ocasionado 5 millones de parados? ¿Ni la crisis financiera mundial, ni la burbuja inmobiliaria que infló el PP con su ley liberalizadora del suelo de 1998 tienen nada que ver? ¿Qué va a cambiar el PP para arreglarlo?

 Ciertamente, tras 7 años en el Gobierno, el PSOE tiene una seria responsabilidad en lo sucedido. Hubo de afrontar medidas que paliaran el desaguisado, pero pensar que Rajoy tiene una varita mágica para solucionarlo de un plumazo hace dudar de la cordura de muchos españoles. ¿Qué haremos después cuando no sea así? ¿Una nueva frustración? ¿Más pasividad y apatía?

Es mi opinión, si tienes otra que, por favor, sea informada y apelando a la lógica de las conclusiones a las que llevan los datos.

 Felices y contentos, entre banderitas, sin reflexionar. Somos los únicos animales con esa capacidad que exige cuatro pasos fundamentales: curiosidad, información, relacionar conceptos y sacar conclusiones. Preguntas imprescindibles son ¿Por qué? ¿Qué? ¿Para qué? ¿A quien beneficia?

 Es la hora de la sociedad. Una ciudadanía harta pero constructiva sale de las catacumbas y las alcantarillas donde nos han recluido para reivindicar la democracia real, la Política con mayúsculas que enfangan los partidos, algunos hasta el colmo de la porquería y la caspa secular de esta desgraciada España. Sería bueno reivindicar también la inteligencia, por propia dignidad al menos. Libres, autosuficientes, juntos.

Nos vemos esta tarde a las 18,00 Democracia Real Ya.

THE ECONOMIST: “Sí, una “Globocracia” de élite no elegida dicta la política mundial»

Ya no se esconden. No tiene por qué, nadie se les opone.

Lo escribe Steve Watson, citando un artículo de The Economist,  en el que, además, el semanario británico elogia que exista esa «Globocracia».

Entresaco ideas:

El artículo, lejos de rechazarlo todo como una teoría de la conspiración, simplemente reafirma el hecho de que un club élite cosmopolita decide en reuniones secretas la política del mundo que esta “superclase” en el futuro próximo quiere habitar.

Dice que Bilderberg fue responsable por la moneda única europea, que acoge a los aristócratas y magnates más influyentes del mundo, así como un grupo selecto de periodistas representantes de los mega-medios corporativos que han jurado cumplir las normas de Chatham House, lo que significa que no se puede revelar ninguna de las “grandes ideas” que nacen en las reuniones.

“El mundo es un lugar complicado, con océanos de nueva información dando vueltas.” continúa: “Para ejecutar una organización multinacional, ayuda mucho tener una idea aproximada de lo que está pasando. También ayuda estar “entre amigos” en compañía de los demás “globocratas”. Por lo tanto, los financieros cosmopolitas de élite internacional, los burócratas, los jefes de la caridad y grandes pensadores, para conocerse y dialogar, acuden a estas reuniones de élite y/o forman clubes.”

Los clubes más influyentes, según el artículo, son el Club Bilderberg, el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), la Comisión Trilateral, el Fondo Carnegie para la Paz Internacional y el Grupo de los Treinta (G30). Ahora están desenmascarando su naturaleza secreta y revelándose al mundo. Las altas sociedades secretas se están abriendo”, reconoce el artículo.

(Aquí está completo)

(Gracias, una vez más, Trancos)

Por mi parte, esta misma mañana lo decía: ¿Qué mierda de democracia tenemos? Pues ya vemos, total. Es decir, de democracia nada.