El escándalo informativo del día: Bárcenas pagaba sobresueldos en negro a la cúpula del PP

 Es una exclusiva de El Mundo, citando hasta cinco fuentes. Según ésta,  Bárcenas «distribuía cada mes sobres con cantidades entre 5.000 y 15.000 euros a secretarios ejecutivos, cargos públicos y otros miembros del aparato», con dinero B procedente «de constructoras, empresas de seguridad y donaciones». La práctica se habría extendido durante 20 años.

El diario exculpa a Rajoy y Cospedal que no habrían cobrado esas comisiones ilegales, pero consintieron su práctica hasta 2009.

Según la información el extesorero del PP «amenazó con revelar estos pagos si el partido no le ayudaba a eludir las consecuencias penales del caso Gürtel».

elmundo.barcenas

Tras revelarse estos trepidantes días que Bárcenas guardaba en Suiza 22 millones de euros en Suiza, que lavó 10 millones gracias a la Amnistía Fiscal, suena bastante patético el discurso de Federico Trillo, uno de tantos que se dieron exculpando a su tesorero.

 
Coincido plenamente con el análisis de Soledad Gallego-Díaz: El PP tiene que devolvernos el dinero. Porque era nuestro. Y añado: dimitir en pleno y convocar elecciones. Para después pasar por los juzgados.

Ignacio Escolar explica que no será fácil ese juicio porque, «casualmente», los delitos que se denuncian ahora han prescrito, justo, acaban de prescribir. Interesante leer su texto completo. Para llegar a esta conclusión:

«En conclusión, la información que hoy da El Mundo es sin duda un pelotazo, pero dudo que esta historia acabe aquí. Con lo que ya sabemos, estamos ante el mayor y más grave caso de corrupción de la historia de la democracia: un escándalo que convierte al partido que hoy gobierna la mayor parte de las instituciones democráticas en una organización corrupta, que de forma sistemática cobró comisiones para repartir los dividendos entre sus dirigentes mes a mes. ¿Cuánto dinero se robó a los españoles para que el que repartía los sobres se pudiese quedar entre los dedos con 22 millones de euros sin que nadie lo notase? Es gravísimo, pero dudo que se acabe aquí. Lo publicado hoy más bien parece una voladura controlada: un intento por anular la capacidad de chantaje de Luis Bárcenas y que sea solo él quien tenga que responder ante la justicia. Tal vez funcione en los tribunales, pero ¿lo aceptará la sociedad?»

El diario.es también ha conseguido el documento con las consignas que los altos cargos del PP deben seguir en sus declaraciones sobre el caso. Las están cumpliendo a rajatabla.

Soraya opta al Oscar

 Con la sociedad muy en contra por todos los atropellos que estamos sufriendo -en la aceleración a la que asistimos estos días-, la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría ha decidido distraer al personal con una gran actuación teatral. Por si acaso cala en algún votante. Son 6.000 viviendas para 400.000 familias desahuciadas. Pagando alquiler y exigiendo más requisitos que para ser astronauta. Ése era el anuncio de la medida que ha presentado, acompañada de 3 ministros. Sus profesores de interpretación la habrán regañado por sobreactuar. No existe un Oscar para culebrones.

Vídeo recogido en eldiario.es

 
Tarde o temprano podría llegarle el galardón, porque ha progresado mucho desde sus tiempos de recitar el Tenorio…

La meta, sin embargo, es llegar a la actuación que se dio en Corea del Norte cuando murió Kim Jong II.

El lodazal diario creciendo al infinito

16deenero

Alguien elaboró ayer para Twitter este listado de los impactos del día a media tarde. Todavía llegaron más. La putrefacción de nuestra vida política se prolonga en jornada extra en una senda sin fin.

Aguirre y Cospedal en declaraciones previas que reflejan su enorme desfachatez. La podadora de la sanidad castellano-manchega fue pillada diciendo que ante las cuentas corrientes en Suiza de políticos, ella dimitiría.

Es la misma que cierra urgencias nocturnas en Castilla-La Mancha pero piensa hacer una red de minicasinos.

Y van saliendo más pufos. Cómo Correa declaraba a viva voz que le había llevado a Bárcenas 1.000 millones de pesetas . O cómo el PP le protegía pagándole un carísimo abogado a 300 euros la hora. O cómo ahora se desentiende. O cómo fue un gran beneficiario de la amnistía fiscal que preparó tan oportuna Montoro, a las órdenes de Rajoy. Importantísima noticia que ha descubierto la Cadena Ser.

Se confirmaba que Ignacio González, el presidente de Madrid que Aguirre nos dejó en herencia, sí ha comprado un carísimo ático en Marbella, a pesar de que lo había negado con anterioridad. Y que hay mezcladas en la compra sociedades extranjeras. Y todo desprende un tufo que apesta.

Los detalles sobre el niño de Gallardón, ese ministro que ha elaborado un Código Penal que el órgano de los jueces (CGPJ) considera de dudosa constitucionalidad y que también devuelve a la mujer a la consideración franquista, . Pues bien, Gallardón tiene un hijo trabajando en un bufete de abogados que casualmente es el que ha gestionado el indulto concedido por el gobierno a un conductor kamikaze que causó la muerte de una persona.

Ya no ha faltado más que saber que una diputada del PP (alto cargo además) en la Diputación de Valencia fue pillada in fraganti husmeando los armarios de Izquierda Unida. Y que, encima, explicó que estaba viendo «si estaba limpio el polvo». 

No dan tregua. Todas estas noticias, todos estos atropellos y sinsentidos, se quedan viejos en horas, en minutos. Porque les añaden más porquería cada día y en varias dosis. ¿Es admisible todo esto? El único consuelo es que no se nos pasa ni una. La ciudadanía no entontecida por buena parte de los grandes medios, les saca sus vergüenzas en segundos.

Un abismo de inmundicia

La lista es interminable y cada día parece añadir nuevos datos. ¿Por dónde empezar? Por Juan José Güemes por ejemplo, ex consejero de Sanidad de Madrid,  el “inventor” de la denominación “cliente” para los pacientes. En aquellos inicios privatizadores de nuestra salud, cedió a empresas el negocio de los análisis clínicos. Ahora se queda con la gestión de todos los hospitales privatizados la empresa Unilabs… por la que acaba de fichar como consejero. Este señor es el marido de Andrea Fabra (que se jodan) y yerno de Carlos Fabra el de los aeropuertos. La defensora del PP –mal llamada Defensora del Pueblo- es a él a quien “defiende”, a Güemes. Ciertamente, Felipe González fichó por Gas Natural, casi un cuarto de siglo después de que empezara a privatizar el sector, y, unos años más tarde, José María Aznar –el que lo terminó de vender todo- por Endesa. Y, esa misma empresa, contrató a Elena Salgado, la de los “brotes verdes”, a los tres meses de dejar de ser vicepresidenta. Esto va que vuela.

Y tenemos a Rodrigo Rato, imputado en el caso Bankia, la gran sangría del sistema financiero español y por ende de todos nosotros, llamado también a “asesorar” a Telefónica. Y a Esperanza Aguirre que va a cazar talentos para una empresa privada… del calibre de Ignacio González, el sujeto que ha vendido 6 hospitales públicos madrileños con una cláusula que hace enormemente costoso revertir el contrato… salvo que se haga tabula rasa. O a Carromero, esa joven promesa del PP que había perdido el carné de conducir por hacerlo borracho, condenado en Cuba al estar al volante de un coche que chocó matando a dos disidentes del régimen y que en cuatro días ha vuelto a España y en dos minutos ha conseguido el tercer grado para seguir trabajando como asesor por más de 50.000 euros al año.

O a María Dolores de Cospedal, que, entre otras muchas tropelías, ha dejado sin urgencias nocturnas a 100.000 personas en el ámbito rural, mientras ella cobra un dineral, y su maridito del alma no deja de conseguir jugosos contratos. O el propio Mariano Rajoy, registrador de la propiedad, a cuyo cuerpo precisamente entrega la gestión del Registro Civil también privatizado.

Podemos volver a Bankia, a la Fundación Caja Madrid, para la que han nombrado “nuevo” Patronato, con lo más granado. Hasta a Moral Santín, de Izquierda Unida, también imputado, han mantenido por aquello de la «pluralidad». Arturo Fernández, el vicepresidente de la CEOE, imputado en Bankia, y con «problemillas» con Hacienda, ha decliado participar (que se lo han ofrecido). Pero sí ha aceptado el antiguo «progre» Albert Boadella que tanto gusta a la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que dejó el puesto para descansar pero se ve que no para.

O el caso Pallerols, donde se ha llegado a un pacto judicial por los hechos probados de desvío de fondos públicos para la formación de parados a Unió Democrática de Catalunya y cuyo presidente Duran i Lleida -que prometió dimitir si se probaba-, ahora dice que es “como si se hubiera dejado un grifo abierto”: los daños causados no le incumben.

La lista es interminable, sí. Precisaría una enciclopedia de muchos tomos para reseñarla al completo. Mientras, el 96% de los españoles cree que la corrupción política es muy alta –en una encuesta demoledora de principio a fin-, y el 95% que los partidos políticos protegen y amparan a los corruptos,  ellos no se cortan un pelo y a diario nos agraden con nuevos atropellos y nuevas falacias. Esparciendo mierdas ajenas, por ejemplo. Unos cimientos asentados en tal putrefacta caspa no pueden mantener un edificio en pie. Y así estamos.

*Güemes ha dimitido como consejero de Unilabs, pero cree que ha perdido libertad en la defensa de sus convicciones y de la colaboración público-privada.

Lisboa en flashes

Las  ciudades que uno visita  cambian según el estado vital de cada momento. Una mano cálida y firme me ha invitado a Lisboa. Es la de la periodista Pilar del Río, viuda de José Saramago. La ciudad -que adoro- se llena toda esta vez del escritor y de la mujer que mantiene absolutamente vivo su legado literario y humano. Las ideas que sustentan la coherencia y los pasos a seguir. Hasta un espontáneo graffiti en la calle les recuerda…

2013-01-09 17.10.59

Los portugueses están muy enfadados en su mayoría. Con distintas actitudes. Ya hablaremos de ello con más calma.

2013-01-09 17.24.42

Empezando a mentalizarme para el regreso a España vuelvo a conectar con nuestra dura realidad, no menor que la de ellos. A casi cualquier lado que se dirija la mirada, pestilencia. Como la sanidad que nos están robando. Legalmente, eso sí. Los entramados societarios para el lucro. El consejero que se prepara su jugoso futuro desde el cargo. Lo sabíamos. Se cumplió. No pasa nada. La salud como negocio. Impune.

En la noche lisboeta una exposición de portadas de periódicos históricas. En penumbra, la firma de Las Azores parece fantasmagórica. De aquellos y otros polvos…

azores

Un río con vocación de mar. Un puente mítico para un hecho mítico: 25 de Abril. ¿Están muy lejos los portugueses de reeditar la Revolución de los claveles? ¿Será de los sables? ¿Será del acatamiento? ¿Y en España que siempre fue detrás? Dicen ellos que no ahora. Confían en nuestra pujanza ciudadana ¿Dónde está? Quizás nada trayendo calma, preludio de logros hermanos.  Los pasos trazados aún no pisan tierra firme.

25 de abril

 

Yo me sacrifico, tú te sacrificas, él nos sacrifica

 Últimamente ese corifeo que forman -en distintos tonos y timbres- el gobierno y los altos mandos del PP, repiten que nos han “pedido” sacrificios. Les confieso que yo siempre me quedo perpleja. Si es una solicitud, implica que podemos negarnos. E incluso responder: sacrifícate tú. En todo caso, sacrificarse siempre es voluntario, porque de ser otros los que te inflingen “sacrificios” se trata con mucha más propiedad de tortura.

Veamos. El concepto se las trae. Habla de “ofrecer o dar algo en reconocimiento de la divinidad” en la primera acepción de la RAE. ¿Los mercados directamente o sus representantes en la tierra FMI, UE, BCE e incluso Angela Merkel o el propio Mariano Rajoy y todos los actores y beneficiarios del neoliberalismo? La primera reflexión fundamental es saber quién ha establecido esa jerarquía, tan drástica e incontestable que impone perjuicios y privaciones al resto.

“Poner a alguien o algo en algún riesgo o trabajo, abandonarlo a muerte, destrucción o daño, en provecho de un fin o interés que se estima de mayor importancia”, aclara el diccionario. Y se ajusta a la realidad. Ya vimos y vemos que cada vez se nos hace pagar más por menos servicios, y es evidente que esos dolores y quebrantos se practican “en provecho” de algo superior a nosotros, el común de los mortales. La divinidad propiamente dicha. De “matar reses u otros animales, especialmente para el consumo”, empezamos, por tanto, a no estar muy lejos (entiéndase el consumo de la deidad). ¿Quién ha elegido y aceptado esa superioridad de algo o alguien por la que se sacrifica a los demás?

La Real Academia de la Lengua ofrece también dos acepciones más concordantes al siglo XXI, sin dioses ni nada. Para ellos, sacrificio es igualmente: “Sujetarse con resignación a algo violento o repugnante”. A las pruebas me remito sobre las arcadas que nos producen a muchos –diría que hasta a la masa ameba- las medidas políticas, sociales y económicas que nos están aplicando. Pero de “resignación” en buena parte de los casos ni un ápice, más bien nos generan indignación y hasta exacerban bajos instintos. Hay quien sin embargo se tapa la nariz y los ojos, al parecer, y acepta el suplicio seguramente basado en otra definición: “Renunciar a algo para conseguir otra cosa”. ¿Qué? ¿Ser cada día más pobres y más desgraciados? Ah, la divinidad asegura y las protozoos creen que será la recuperación económica, el empleo y el maná en lluvia profusa. Pero la gente que piensa y saca conclusiones ya sabe que esto no va a suceder y que -el lejano día en el que por este camino cuadre alguna cifra- será a costa de unos ciudadanos altamente “sacrificados” de vida y futuro. ¿Quién gobierna realmente y para quiénes se gobierna? ¿Creen que oleremos siquiera el botín que, a nuestra costa, se han reservado?

De cualquier forma, usar la palabra “sacrificio” en política, lo mismo que el “gobernar implica repartir dolor” de Gallardón, es concebir la vida pública como una religión. Como la católica para ser más precisos que lidera (con el judaísmo) el uso de la tristeza, el daño, el castigo, la resignación, la culpa y la pena entre todas las existentes hoy. Ya sabemos que los “sacrificios”, incluso humanos, sí se practicaban en las épocas previas al conocimiento, o en las que quisieron apagarlo. Aceptar esa directriz en el lenguaje, no es inocuo: se interioriza en la mente. Y hace aparecer el sacrificio como algo bello y esforzado. Para algunos al menos. Nunca el lenguaje es inocuo.

Siempre he imaginado al PP metido en una cámara de criogenización, en la que entraron cuando la dictadura franquista se encontraba en pleno apogeo, a conservar su naturaleza. Algunos, por edad, debieron nacer incluso dentro de ella. Alimentados todos ellos con las esencias de Torquemada y otros ilustres antecesores que aún deben levitar sobre las cápsulas. Salían, descongelados temporalmente,  a esparcir declaraciones. Ahora ya, con el poder en las manos, hacen daño y destruyen como manda el sacrificio. A otros.

Pero que no nos engañen, esto no lo sufrimos por propia voluntad. Yo no me sacrifico. Tú tampoco, creo. Nos sacrifican. Y, a veces, aún dicen que “no les gusta” hacerlo. Nadie nos “ha pedido” nada, es impuesto. Y sacrificar a otros viviendo uno, además, divinamente –nunca con más propiedad- tiene un nombre bastante menos bucólico: tortura y, en todo caso, privación de bienes.

No queremos ganarnos el cielo que es asunto muy personal, queremos una sociedad real, moderna y avanzada en la que se busque el bien de todos los ciudadanos. Compuesta -precisamente- por ciudadanos, no por feligreses. Y en la que un mandato de gestión no implique creerse una divinidad. Mal andamos, por cierto, si estos personajes son nuestros dioses.

Los méritos perjudican… en España

Iker Casillas es hoy noticia por dos razones: por haber sido considerado –por quinta vez consecutiva- el mejor portero del mundo… y porque el entrenador, José Mourinho, lo deja de suplente en el banquillo. Hoy jugando en el Bernabeu como mayor bofetada. Ni me apasiona el fútbol ni lo sigo, y mucho menos el del Real Madrid, pero algo no cuadra.

Hace poco Javier Gallego, un periodista innovador y pura raza, fue echado de Radio 3, de RNE… y unos días más tarde le fue concedido el Premio Ondas. Tampoco parece lógico. Que le rescindieran el contrato.

Rodrigo Rato está imputado por su gestión en Bankia, entidad hundida hoy y cuyo rescate nos está saliendo por un ojo de la cara a los ciudadanos. Rato, además, salió por piernas de la presidencia del FMI en donde fue ampliamente criticado, y es el autor del decreto liberalizador del suelo que infló la burbuja inmobiliaria que hoy pagamos todos. También fue elegido hace poco uno de los cinco peores directivos del mundo. Y, sin embargo, Telefónica Movistar acaba de nombrarlo consejero asesor para Europa y Latinoamérica. Salvo que quieran destrozar la compañía o hacer lo contrario de lo que proponga, tampoco se entiende esta elección.

Si se analiza más, vemos que quien aparta al gran portero y mejor persona, es un ser humano mediocre enzarzado en peleas turbias. Que a Javier Gallego, le quitaron Carne Cruda, porque molestaba al PP instalado en la radiotelevisión pública. Y que lo de Rato huele a trapicheo clientelista.

Pero hay una cosa clara: los méritos en España no sirven. Por el contrario, provocan envidia y resultan perjudiciales. Abonados al intercambio de prebendas entre mediocres, así tenemos al mando al personal que vemos. A esos Bañez, Mato, Cospedal, González D. Ignacio, Montoro, De Guindos y la larga lista que acaba en Rajoy. Y a los empresarios y demás tropa. Todo es igual, al que destaca a cortarle la cabeza. Y así no hay quien salga adelante.

*Actualización: Han expulsado del campo a Adán y el tal Mou ha tenido que poner a Casillas. Justicia poética. Algún día los mediocres perderán la batalla.

Cuando la dignidad de un país se quema «a lo bonzo»

Apenas saben sino que -dicen- tenía 57 años, nacionalidad magrebí, estaba casado, era padre de dos hijos, y se ganaba unos euros como aparcacoches ilegal. El jueves se prendió fuego “a lo bonzo” frente al Hospital Carlos Haya de Málaga. Acababa de ser atendido en urgencias por una crisis de ansiedad. Al salir, como cada día se compró un paquete de Ducados y –esta vez- un mechero. Pagó 5 euros. Poco después se roció con gasolina y se prendió fuego. Los taxistas que aguardaban frente al centro médico acudieron a socorrerle con extintores. Les dijo: “No tengo ni para comer”. Se abrasó aún así el 80% de su cuerpo. Este viernes ha muerto.

La noticia ha venido teniendo un tratamiento a medio gas por los medios informativos, excepto en La Sexta que incluso ofrecieron imágenes. Perdido en las páginas de otras muchas informaciones, poco a poco se han ido desgranando algunos datos más sobre él. Fue albañil pero se quedó en paro. Sus huellas dactilares quemadas impiden, sin embargo, identificarlo plenamente. Es decir, esta persona a la que conocían en el barrio, que había entrado ya en la indigencia, no tiene ni nombre aún.

Es la historia de la precariedad. Primero se pierde el empleo, después la casa… más tarde la razón por la angustia. La desesperación enciende la mecha final. Muchos, en ese punto, ya han entrado en la indigencia. Ya acarrean el estigma de inadaptados en esta sociedad tan estupenda. La gente de bien no es así. Pero más de cinco millones de personas carecen de trabajo en España, se han practicado 400.000 desahucios durante la crisis, en progresión ascendente. No todos tienen abuelos que cobren pensión para subsistir. Por ley de vida, no todos los tendrán en un cierto tiempo.

Pero hoy – en Madrid por ejemplo – están muy enfadados porque hay huelga de Metro en defensa de su puesto de trabajo y en contra de la privatización de un servicio de todos. Y porque mañana la habrá y algunos padres no podrán llevar a los niños a la Cabalgata de Reyes para que vivan la ilusión de recibir regalos… por segunda vez como mínimo en 3 semanas.

Realmente, con “el bonzo” desconocido se está quemando nuestra sensibilidad y nuestra dignidad como pueblo. No la de todos, claro, muchos están mostrando el estupor absoluto por la indiferencia general. Llegará un día en el que esas llamas abrasarán también las posaderas de los amorfos de variada tesitura. Como decimos tantas veces: ya no habrá nadie para socorrerles.

La gran estafa: pagar más por menos

Desde el 1 de enero, somos aún más pobres. El festín de incrementos de precios de comienzo de año no ha tenido en cuenta las brutales subidas de 2012, y ha vuelto a aplicarse con rigor, corregido y aumentado. La técnica la conocen sobradamente griegos y portugueses a quienes se sigue exprimiendo cuando ya parecía que no pudiesen sangrar más sus bolsillos… y sus vidas. Todo se resume en una máxima neoliberal: hacer pagar a los ciudadanos mucho más, por mucho menores servicios. La cuadratura del círculo, la llaman. Lo asombroso es que se acepte.

Muy notable el incremento de la electricidad (aplazan gas y butano para inducir a pensar en su buena voluntad). Transportes, peajes, correos, teléfono. Madrid y Barcelona suben el agua. Y la capital registra un fuerte recargo del IBI. Se nos aplica también el euro por receta. La gasolina vuelve a las andadas tras el estratégico descenso de noviembre para colarnos un IPC más moderado.  No hay quién dé más. Por el momento, que todo se andará. Insisto, miren a Grecia y Portugal.

 En consecuencia, baja nuestro poder adquisitivo. Significativamente. Porque además, entretanto, los nuevos parados cobrarán menos a partir del sexto mes. Siguen congelaciones y bajadas de sueldo, y se esperan muchos más despidos. Es así aunque De Guindos haya vuelto a sacar la bola de cristal para incautos y diga que como a finales de 2013 se empieza a crear empleo. ¿Cómo si no se reactiva el consumo y es imposible hacerlo con tanta merma? Igual tienen Rajoy y sus huestes alguna explicación que darnos sobre de qué forma se puede comprar cuando falta el dinero, y a qué Virgen o Santo Patrono se han encomendado para que la economía crezca y cree empleo en un país cuyos ciudadanos tienen cada vez menos dinero que gastar.

 Lo que resulta aún más pasmoso es que todas estas subidas dan derecho… a menos servicios. Con incrementos y repagos, cada vez es más difícil acceder a ellos y muchos no van a poder. Algo se ha hecho muy mal –o muy bien según el objetivo- para que con tanto recorte y alzas de precios la deuda pública se le haya disparado a Rajoy del 68,5% que la dejó Zapatero al 77,4% en el tercer trimestre y, a la espera de los datos del cuarto, la previsión del gobierno sea que haya cerrado el año en el 85,3%.

¿La herencia? Todo el “despilfarro” que se atribuye al presidente socialista se centra en el mal diseñado cheque bebé (4.000 millones en 3 años), aunque a muchos vino bien. Y en el Plan E que –si bien es cierto que de plan-ificado no tenía nada tampoco- fue gestionado de muy diversas maneras. Aunque fuera edificando una réplica de la Puerta de Brandenburgo y demás monumentos europeos (como hizo el alcalde del PP de Torrejón de Ardoz), algún albañil, fontanero o pintor se emplearían. Y, en ningún caso, los 12.000 millones (en dos fases) destinados a ese fin justifican los recortes infinitamente más elevados que ha aplicado el PP. Tantos que ya se pierde la cuenta, pero solo en los primeros Presupuestos Generales del Estado de 2012, fueron 47.000 millones y luego siguieron en cadena, con entusiasta colaboración de las Comunidades Autónomas. ¿A quién benefician estos tijeretazos? Es pregunta clave. Y ¡aún así no les llega! Y tienen que seguir cortando.

¿A que va a ser otra cosa lo que pasa? Pagamos la crisis internacional, la “refundación” de la sociedad por el capitalismo –cuando iba a ser al revés-, despilfarros reales y múltiples, la burbuja inmobiliaria con sus corrupciones y pésimas gestiones, o ese rescate estupendo a bancos y cajas enladrillados de 100.000 millones de euros. Pero hay más…

¿Cómo ha aumentado Rajoy la deuda casi 17 puntos en solo un año si esas cifras se mueven tan despacio? Por los intereses. Como no pide el rescate para el país que los especuladores esperan, cobran más caro el préstamo y ellos tienen bula. Ya sabemos que al BCE le prohíbe su religión (o sea su estatuto) prestar a los gobiernos directamente. Así que da dinero, mucho, a los bancos privados al 1% y estos lo cobran al 5% o 6%, incluso a los gobiernos. Además de nuestros amigos “los mercados” que buitrean cuanto pueden.

Rajoy -como todos los neoliberales-, puestos a sacrificar a alguien, lo hace a los ciudadanos que pagan impuestos… y se callan. Los especuladores son intocables. Y salivan al ver que cada vez hay más tajada a la que hincar el diente. La deuda es un gran negocio, una ganga. Ya nos apañamos con Zapatero y Rajoy una reforma constitucional que consagra de por vida –o hasta que se cambie- que ésta sea la ley.  A los mercados –bancos incluidos- que no nos los toquen. Y no hay límite. Como del cerdo, de los ciudadanos se aprovecha todo, hasta el hígado. Y ahora van también a por las pensiones, después de cotizar toda la vida para pagarse un sustento en la vejez.

 A ver, Sr. Rajoy, Frau Merkel y toda su parentela local, nacional e internacional…  El Estado del Bienestar era sostenible hasta que llegaron Vds. a los grandes órganos de poder. No se entiende que saqueen la hucha de nuestros impuestos por muchas explicaciones técnicas que nos inyecten en vena sobre “ el reparto de partidas contables diseñadas” –definición que presto a sus creadores de neolengua– y, encima, cada vez nos den menos a cambio. En una empresa mercantil –y en eso han convertido Vds. los países- lo que están haciendo se consideraría una estafa. Y, en las empresas, cuando los contratados para la gestión –su caso-,  timan, expropian y desfalcan al personal, no cabe otra solución que el finiquito y una denuncia en comisaría.  Una inmensa tela de araña, tejida a propósito, impide que buena parte de los ciudadanos lo contemple así. Pero ¡ay! del día en el que, exprimidos hasta el tuétano de los huesos, el soplo de la cordura aviente esa turbia red y todos -salvo los adocenados sin remedio- lleguen a verlo claro. No tendrán campo para correr. No es la primera vez en la Historia que el poder no advierte el profundo e irreprimible hartazgo que las medidas arbitrarias causan en sus víctimas.

 *Publicado en eldiario.es

Cospedal ganó más (aún) de lo que dice

  El último día hábil para declarar sus ingresos, un 31 de Diciembre que permite que la noticia pase más desapercibida al no publicarse diarios el 1 de enero, hemos sabido lo que -dice- ganó María Dolores De Cospedal en 2011. La cantidad ha causado alarma en quienes pese a todo han logrado conocerla. Lo curioso es que ni siquiera esa abultada cifra parece cierta. Es mayor. Ignacio Escolar se ha molestado en hacerse preguntas y buscar respuestas, indagando en más datos. Éste es el resultado:

Las trampas en la declaración de la pluriempleada De Cospedal

Ignacio Escolar

Como imagino ya sabrán, María Dolores de Cospedal ha declarado ganar 158.388 euros en 2011. Es falso o, al menos, una media verdad. En realidad cobró bastante más: por encima de los 200.000 euros en solo un año. ¿La razón? Que De Cospedal ha cambiado el modelo de la declaración de ingresos de los diputados de Castilla-La Mancha para tapar sus vergüenzas. Hasta hace un año, se declaraban los ingresos íntegros. Ahora son solo los “ingresos netos”, descontando los impuestos. Por eso a los 158.388 euros hay que sumar las retenciones para hacerse una idea más real de la demagogia de esta política que tanto reivindica la austeridad. La de los demás.

La trampa de los ingresos netos permite camuflar algunos datos. El más llamativo: que el año pasado, en plena crisis, el PP pagó a De Cospedal un 65% más. Como lo oyen. Según sus propios datos, De Cospedal cobró en 2010 como secretaria general del PP 153.271 euros brutos, 107.289 euros netos. Si dividimos el sueldo en doce pagas, salen 8.940 euros limpios al mes. Al año siguiente, en 2011, De Cospedal se llevó 88.897 euros netos del PP por medio año, “hasta junio de 2011”. Es decir, 14.817 euros limpios al mes.

A bote pronto hay dos opciones para explicar esta enorme diferencia: o bien le subieron el sueldo –y no poco: salen 5.877 euros más por cada mes–, o bien el PP le pagó algún tipo de indemnización extraordinaria cuando dejó de cobrar. Ambas son igualmente cuestionables y merecerían alguna explicación porque el dinero de los partidos, aunque se gestione de forma opaca y arbitraria, sigue siendo dinero público.

Si es misterioso el sueldo del PP, el del Senado no lo es menos aún. De Cospedal declaró cobrar 32.191 euros netos como senadora en 2010. Sin embargo, en esta última declaración asegura que cobró en seis meses del Senado prácticamente la misma cantidad que en todo el año anterior: 31.775 euros netos hasta “julio de 2011”. Los números solo cuadran, y no del todo, sumando la parte proporcional de las dietas de desplazamiento: 25.513 euros en 2010, a pesar de que De Cospedal tiene una vivienda de 265 metros cuadrados en Madrid. No se sabe, eso sí, por qué De Cospedal separó las dietas en otro apartado de su declaración de 2010, como “indemnización del Art 23.1 del Reglamento del Senado” mientras que en esta última declaración no aparecen como tal.

En total, De Cospedal declaró ganar 223.597 euros brutos en 2010. Tras las retenciones, se quedaban en 168.859 euros. Este año, no sabemos el salario bruto, pero el neto es solo de diez mil euros menos. Hablamos de l a misma política que, tras años de cobrar tres sueldos públicos, ha decidido dejar sin salario a la oposición.

*En eldiario.es donde Ignacio publica su artículo, tenéis las fotocopias de las declaraciones de la Secretaria General del PP y Presidenta de Castilla-La Mancha.