Los méritos perjudican… en España

Iker Casillas es hoy noticia por dos razones: por haber sido considerado –por quinta vez consecutiva- el mejor portero del mundo… y porque el entrenador, José Mourinho, lo deja de suplente en el banquillo. Hoy jugando en el Bernabeu como mayor bofetada. Ni me apasiona el fútbol ni lo sigo, y mucho menos el del Real Madrid, pero algo no cuadra.

Hace poco Javier Gallego, un periodista innovador y pura raza, fue echado de Radio 3, de RNE… y unos días más tarde le fue concedido el Premio Ondas. Tampoco parece lógico. Que le rescindieran el contrato.

Rodrigo Rato está imputado por su gestión en Bankia, entidad hundida hoy y cuyo rescate nos está saliendo por un ojo de la cara a los ciudadanos. Rato, además, salió por piernas de la presidencia del FMI en donde fue ampliamente criticado, y es el autor del decreto liberalizador del suelo que infló la burbuja inmobiliaria que hoy pagamos todos. También fue elegido hace poco uno de los cinco peores directivos del mundo. Y, sin embargo, Telefónica Movistar acaba de nombrarlo consejero asesor para Europa y Latinoamérica. Salvo que quieran destrozar la compañía o hacer lo contrario de lo que proponga, tampoco se entiende esta elección.

Si se analiza más, vemos que quien aparta al gran portero y mejor persona, es un ser humano mediocre enzarzado en peleas turbias. Que a Javier Gallego, le quitaron Carne Cruda, porque molestaba al PP instalado en la radiotelevisión pública. Y que lo de Rato huele a trapicheo clientelista.

Pero hay una cosa clara: los méritos en España no sirven. Por el contrario, provocan envidia y resultan perjudiciales. Abonados al intercambio de prebendas entre mediocres, así tenemos al mando al personal que vemos. A esos Bañez, Mato, Cospedal, González D. Ignacio, Montoro, De Guindos y la larga lista que acaba en Rajoy. Y a los empresarios y demás tropa. Todo es igual, al que destaca a cortarle la cabeza. Y así no hay quien salga adelante.

*Actualización: Han expulsado del campo a Adán y el tal Mou ha tenido que poner a Casillas. Justicia poética. Algún día los mediocres perderán la batalla.

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