No sé qué ponerme

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  Pues nada, que he aparcado el coche delante de esta tienda. Y he visto un conjuntito muy «casual» para ir a pasear el perro por las mañanas y poco más. No sé si para acudir al gimnasio me servirá, que luego hay que tomar el aperitivo en algún lado. 

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     269 euros la chaqueta

    175 el top

    198 el vaquero descolorido

    195 la bolsa

     Dios mío ¡y faltan los zapatos! ¿encontraremos algo de 163 para redondear los 1.000 euros?

     Esta ropa la venden… porque la compran. Mientras el mundo parecía funcionar -sólo lo parecía- resaltar estos hechos era considerado demagogia. ¿Qué hacemos ahora que piden flexibilizar el empleo y abaratar el despido y que 11 millones de españoles apenas ganan, mensualmente, los 837 euros que cuesta este equipito mañanero, y 3 y medio ya están en el paro -algunos sin cobrar subsidio de desempleo-?

La crisis va en serio… y para largo

 

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150.000 nuevos parados, nos acercamos a los 3 millones y medio. La crisis va rigurosamente en serio. La economía sigue hundiéndose y a un ritmo más rápido del previsto.  Caminando por Madrid, he visto muchos negocios -completamente vacíos ya- con el cartel de «se vende o se alquila». Cuatro en apenas 50 metros, al comienzo de el Paseo de la Habana, que es zona de posibles. Me dolió ver, también, las persianas echadas y un «cerramos» en una tienda de Goya donde durante años fui a revelar las fotos, y que parecía una tienda -familiar- próspera con múltiples aparatos a la venta. 

 A quienes proponen abaratar el despido y «contener» nuestros esqueléticos sueldos, porque así lo hacen otros países europeos, habría que mostrarles quizás el pack completo: salarios elevados -que permiten ahorrar e invertir- y unas medidas sociales de las que nosotros carecemos. El notable incremento impulsado por los gobiernos de Zapatero no ha logrado aún borrar un atraso secular que nadie se apuntó a resolver. Los asalariados no tenemos la culpa de la crisis y no pueden exprimirnos más. Los pequeños negocios autónomos, tampoco.

El FMI (Fondo Monetario Internacional) advirtió hace unos días de una segunda gran crisis bancaria que explica con esta frase tan diáfana: «la degradación de la coyuntura». Strauss Khan, su director gerente situó a principios del año 2010 el inicio de la recuperación, si se dan «una serie de condiciones», como las políticas públicas de estímulo económico y el apoyo al sistema bancario. En esta fecha coincide con la dada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

No tienen ni idea de cuándo acabará esto, ni quieren afrontar en serio el cómo. Obama parece hoy el más decidido y el más centrado en poner remedio a la crisis de su país. Al punto que los republicanos ya se han echado las manos a la cabeza diciendo que EEUU va derivando peligrosamente hacia el socialismo. Por ejemplo, por intentar dar asistencia sanitaria gratis o con escaso pago a todos los ciudadanos, como disfrutamos en Europa, sobre todo en España. Está empezando por lo básico que el primer país de la tierra, tenía sin resolver.

Rodrigo Rato, el anterior director gerente del FMI, se preguntó hace unos días: ¿Por qué nadie se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo? De cualquier forma, sus propuestas, pidiendo un cambio de modelo económico son de lo más lúcido que se ha escuchado últimamente. Claro que nunca ha explicado porqué se fue el del FMI justo a punto de estallar la crisis. Y cómo es posible que, desde su altísimo cargo, no advirtiera absolutamente nada.

Ya se había producido -por ejemplo- el gran best seller americano «La doctrina del shock, el auge del capitalismo del desastre» (2007) de Naomi Klein, la autora de «No logo» (2001), en donde ya mostraba lo que estaba ocurriendo con datos aplastantes. Cualquiera hubiera podido advertirlo a la vista del consumismo dominante, del capitalismo salvaje. Uno de sus ideólogos, el economista Milton Friedman, llegó a decir: «sólo una crisis real o supuesta, puede producir un auténtico cambio«. Los atentados del 11S fueron su perfecta excusa para desarrollar lo que Klein llama «el capitalismo del desastre», basado en las técnicas psiquiátricas del electroshock. Fue el detonante, a partir de ahí lo que estamos viviendo.

Con Rumsfeld y Cheney como ideólgos, Bush aplicó su doctrina: «El trabajo del gobierno no consiste en gobernar, sino en subcontratar a los mejores y a los más eficaces del sector privado«, resume Klein. Nuestras vidas y destinos, en manos de consejos de Administración.

En resumen:

  •     Mientras el planeta se hunde, unos pocos siguen obteniendo cuantiosos beneficios, porque se ven favorecidos por las crisis que llegarían incluso a propiciar.
  • Privatizar se ha demostrado la peor solución y es lo que, por ejemplo, domina la política de Esperanza Aguirre en Madrid. Sin pausa, a pesar de la que está cayendo. Lo que propone el revitalizado PP para toda España, a excepción, al parecer, de Rodrigo Rato, que tampoco desvela las incógnitas de porqué se fue del FMI y porqué dice que no se enteró de lo que pasaba.
  • No tienen proyecto serio para solucionar la crisis.
  • La única alternativa es un cambio de sistema. Mayor control del Estado, que la política tome las riendas. Que vaya al grano y no se pierda por las ramas de las diatribas partidarias.

      Mientras tanto, lo llevamos crudo: abróchense los cinturones.

ENDESA, antes italiana que catalana

 Acciona ha vendido a Enel su participación en ENDESA. Era el último fleco de una discreta operación de 11.100 millones de euros acordados para que la italiana se hiciera con el 25% del capital de ENDESA que hasta ahora eran todavía propiedad de la española Acciona (familia Entrecanales). De esta forma,  Enel -empresa pública italiana- tiene el control absoluto de ENDESA, la titularidad casi total.

Es necesario hacer un poco de historia, y comprobar el eterno modus operandi de algunos actores de esta epopeya -¿drama? ¿tragedia? ¿operación mercantil?-.  Creada en 1938 como Empresa Nacional de Electricidad, ENDESA, hoy ha ampliado su actividad a la producción y distribución de gas y agua, y a las telecomunicaciones.  Cuenta con una plantilla de 28.000 trabajadores. Está considerada como una de las 5 primeras eléctricas de Europa y, gracias a sus inversiones en otros países, se sitúa entre las 10 principales empresas del sector en el mundo en capitalización o valor en bolsa.

En 1988 (Gobierno de Felipe González) se privatizó el 25% de sus acciones, y en 1994 un segundo paquete, manteniéndose la titularidad estatal. El gobierno Aznar la vendió por completo en 1998. Poco después aterrizaría en la empresa Manuel Pizarro.

Bocado apetecible en el creciente mercado de las fusiones, la catalana Gas Natural intenta una OPA hostil en 1995. La compañía catalana remonta sus orígenes al siglo XIX y es mucho menor que la eléctrica en capital y beneficios. Sus principales actividades son el transporte, aprovisionamiento y distribución de gas natural. No dispone de yacimientos propios e importa la materia prima sobre todo de Argelia a traves del gasoducto Magreb-Europa. Su plantilla no llega a los 7.000 empleados.

ENDESA considera está OPA casi como una violación y la rechaza. Se inicia entonces todo el proceso legal que debe llevar aparejada la operación e incluso más, con múltiples recursos de ENDESA, ante juzgados mercantiles y el Tribunal supremo, con Pizarro como caudillo asediado. En el trámite legal ordinario se produce el dictamen de la Comisión nacional de Energía que aprueba la operación con condiciones. Y el del Tribunal de defensa de la competencia que la rechaza. La Comisión europea en Bruselas indica que el asunto no es de competencia comunitaria y deben dilucidarlo las autoridades españolas.

El partido popular no quiere que Gas Natural se haga con ENDESA y va pidiendo, sin éxito, la dimisión de todos los responsables de organismos que han dado el visto bueno al proyecto. Finalmente llevan la polémica a Bruselas, lanzando la sospecha de que Zapatero ha presionado al Presidente de la Comisión, Durao Barroso, en un encuentro previo a la inhibición de Bruselas en el contencioso financiero.

Poco después, la alemana EON interviene en el conflicto: también quiere ENDESA. Asombrosamente, cambia el discurso político. Aznar apela a no caer en un «patriotismo cateto» y Carod Rovira pasa a defender la españolidad de la operación de Gas Natural.

El Gobierno -ampliamente criticado por ello- apuesta por crear empresas fuertes españolas y disuadir, con apoyo de las leyes, a la empresa alemana. En el debate entre proteccionismo y liberalismo, los países de la Unión Europea, salvo Gran Bretaña, y la mayoría de los Estados norteamericanos, se vuelcan en proteger a sus empresas. En Europa no hay ningún país en el que su primera compañía energética tenga el centro de decisión en el exterior.

Finalmente, entra la italiana ENEL y se hace con la mayoría de las acciones (ya tiene el 67%, al que ahora añade el 25% más de Acciona, un 92% en total).

ENDESA ya no forma parte de la actualidad periodística, ni de la política. El hecho es que la empresa hoy está en las peligrosas manos de Silvio Berlusconi. Tenemos una gran dependencia energética ¡qué más da!, pero en España nos surtimos de su electricidad, gas y agua. Como sucede en el caso de Repsol y las pretensiones rusas para su control, el mercado juega sus bazas. Y los empresarios españoles -tan patriotas- venden al mejor postor. Pero todo pudo tener un remedio previo. Todo parte de aquel día en el que se privatizaron ENDESA y REPSOL  (Teléfonica, Argentaria -hoy BBVA- o Tabacalera) … por un jugoso chocolate del loro.

Actualización 14,45

  • Me parece interesante este artículo para ver como respira Berlusconi respecto a las empresas españolas.
  • He escuchado en una tertulia de Cuatro que la culpa la tiene el Ministro Sebastián. Y no era una broma, nadie se ha reído ni le ha rebatido al sujeto que así ha opinado. Wert, creo que era.

Desayuno económico

El café con leche a la derecha, un maldito cigarrillo a la izquierda. Y a leer las noticias del día. Muy instructivas las páginas de economía, las políticas también se tiñen de dinero. Empecemos por éstas.

 Un ahora ex consejero de la Comunidad de Madrid, cobró 238.000 euros en sobornos del imputado Correa. El ex candidato del PP por Ourense «olvida» declarar a Hacienda 240.000 euros -¿a cuánto asciende su declaración del IRPF para que tan espectacular cifra se le pase como si fuera la factura de un bolígrafo?- La Generalitat valenciana lleva años encargando obras a la empresa de unos amigos. Los -presuntos- chorizos detenidos por Garzón organizan allí y en Madrid numerosos actos del PP, previo sustancioso cobro. Gallardón I, el moderado, no tiene suelo para un centro de salud en Villaverde (Madrid) pero regala terrenos a la Iglesia para que construya una parroquia.

Pero todo esto es una minucia al lado de las grandes noticias económicas. Japón también se hunde. El Santander bloquea por dos años el mayor fondo inmobiliario español. La bolsa se va al cuerno y pierde el nivel psicólogico de los 8.000 puntos -que es nada, cuando en 2007 andaba cerca de los 16.000-. La morosidad se multiplica por cuatro y alcanza los 63.000 millones de euros. La CEOE insiste en abaratar el despido y pide que los ERE no requieran permiso de la Administración. ¿Me corto las venas?

No. Yo sé que la información económica siempre trae noticias que levantan el ánimo. Iberdrola presenta los mejores resultados de su historia con un avance de beneficios del 21,5%, que implica una ganancia de 2.650 millones de euros. Y lo ha conseguido gracias sobre todo a su filial de renovables -que nadie se altere: son ecológicos-.

Pero lo más alentador es esto que publica El País: «la OCDE sitúa a España en cabeza del esfuerzo por liberalizar mercados». Ahora que nos falla el capitalismo, es una excelente noticia no me digáis. «En el haber de la economía española, la OCDE destaca la liberalización de los mercados del gas, la electricidad y las telecomunicaciones, superando «en ocasiones con creces», las exigencias de la UE», dice el Secretario General del organismo internacional, quien también valora que se hayan reducido los límites a la adquisición de acciones de empresas públicas por extranjeros o se hayan eliminado barreras no arancelarias al comercio.

Nada, que abaratamos el despido y contenemos nuestros precarios sueldos y ya nos da la OCDE matricula de honor cum laude. Lo dice su alto cargo: «Los países con un menor coste de contratación y despido tienden a favorecer la creación de empleo. Ahora más que nunca, es necesario avanzar en esas reformas».

Bien, ahora a ver cómo encaro la mañana. No sé si acercarme dos o tres horas a la oficina del paro, a ver si han solucionado el error informático y me pagan mi subsidio en marzo por fin. Y si abonan también los atrasos desde Octubre que me tienen sin cobrar. Podría pasarme también por la Agencia Tributaria, a ver si ese organismo que tienen, el TEAR, ha resuelto mis reclamaciones varias y me devuelven los 12.000 euros de supuestos atrasos, multas e intereses que me aplicaron al no permitirme desgravar ni un bolígrafo, precisamente. Debería pedir consejo sin embargo a Fabra, al ex candidato de Ourense, a cualquier miembro de la Comunidad de Madrid.
¿Tendrán tiempo para mi? No creo, son políticos, estarán muy ocupados defendiendo nuestros intereses, construyendo nuestro futuro.

Yo no, ya no trabajo porque tengo más de 50 años y no tengo nada que aportar a la sociedad. Mejor me voy a nadar y me despejo.

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Nacionalizar los bancos

Casi 200.000 parados más, ya son 3.300.000 y se preve que, en poco tiempo, la crisis se lleve por delante un millón más. Pero no todo son malas noticias: los cinco grandes de la banca -Santander, BBVA, Caja Madrid, La Caixa y Banco Popular- ganaron 2 millones de euros a la hora en 2008, 17.590 millones de euros. Tampoco están contentos porque han registrado un descenso del 18,5% respecto a sus ganancias -repito, ganancias- del año anterior. Por eso, necesitan ayudas, y el gobierno se las da, les «avala» en palabras del Presidente del Gobierno. Caja Madrid, por boca de su presidente Miguel Blesa, admite que el dinero de los gobiernos no era sólo para prestar, sino un salvavidas para algunas entidades. Es decir, que han cogido el aval y han saneado sus cuentas, en lugar de facilitar el crédito. Y Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de Banca, nos advierte que aún debemos estar contentos: «la economía no se hunde más porque la banca es capaz de sostenerla». Dice más, la culpa es nuestra porque nos hemos endeudado a lo loco. Cosa en la que, en parte, tiene razón, pero es que los países desarrollados ya no se componen de ciudadanos, sino de consumidores. Es a lo que nos acostumbraron. Ése era el diseño pergeñado desde los poderes.

Leo, sin embargo, que a Cristina de Holanda, hermana de la reina, la han sorprendido guardando su dinero en un paraíso fiscal, la Isla de Guernsey -se ha apresurado a trasladar sus millonarios ahorros a su país, antes de que boten a la familia, dado que votarla no pueden-. Y leo más en los consejos de los grandes creadores de opinión. Editorial de El País, por ejemplo, entre otros muchos: «los Gobiernos han de evitar caer en la tentación más inquietante: el aumento del proteccionismo. Eso fue lo que transformó una mera crisis en el periodo más adverso de la historia económica, con consecuencias trágicas. Las políticas de «perjuicios al vecino», como las devaluaciones competitivas u otro tipo de obstáculos al comercio resultaron fatales para todos».

Es que vienen más cumbres de esas internacionales, la del G20, a la que volverá a estar invitado Zapatero. Ellos lo van a arreglar, de hecho en cada una de ellas solucionan los grandes problemas de su temario, el hambre en el mundo, como hablábamos el otro día de la de la FAO. Estamos salvados.

Creo que ha llegado la hora de tomar las riendas que otros abandonaron: la soberanía residen en el pueblo ¿recuerdan? El sensato Presidente Obama advierte que algunos bancos caerán con la crisis. Y no pasa nada. Igual no hay lugar para todos. Somos más y nos asiste la razón. No sabemos de economía, eso sí, pero la sufrimos. Primera medida que hemos de pedir con toda vehemencia: nacionalizar los bancos. Dado que todos los experimentos fracasan, no costaría nada probar a ingresar en las arcas del Estado casi 18.000 millones de euros al año cuando vienen mal dadas y poner estas entidades al servicio de los ciudadanos.

José Luís Sampedro cumple 92 años

José Luis Sampedro, Olga Lucas y Carmen Balcells

José Luís Sampedro, Olga Lucas y Carmen Balcells

Llovía intensamente en Málaga este 1 de Febrero, en el que el escritor y economista José Luis Sampedro cumplía 92 años. Desde la ventana de su apartamento alquilado en Cala de Mijas, el mar azul del día anterior se había trocado en turbio y amenazador chocolate. La Costa del Sol parecía el cantábrico.

Testigo de casi un siglo, José Luis Sampedro ha visto llover y escampar muchas veces. Y desde la serenidad con la que contempla hoy la vida, ve el cielo de nuestro sistema social plagado de nubarrones que terminarían por disiparse también si se aplicaran las fórmulas que pensaran en los individuos.

Conocí a José Luís hace más de una década a través de mi amiga Olga Lucas, aquella entrañable y entusiasta idealista que soñaba con encontrar un día al escritor, cosa que terminó sucediendo por azar. Habían nacido el uno para el otro: ambos han permanecido limpios, y poseedores de la denostada ingenuidad -que comparto con ellos- a pesar del sin fin de avatares sufridos. Ella le insufló vida y él el aliento de un objetivo práctico por el que merece la pena luchar: andar cada día haciendo algo útil por los demás.

Siempre digo que lo menos importante de José Luís Sampedro es que sea economista y escritor -profesiones y ambiciones nada desdeñables en los tiempos que corren-. Podría haberse dedicado a la biología y la arquitectura, y seguiría siendo igual de excepcional. Lúcido, apasionado, comprometido, creador de ideas que no impone aunque las exprese con vehemencia. Es capaz de pedir disculpas por su discurso temiendo que resulte pesado. O de levantarse a ayudar a colocar el abrigo a una dama, porque por algo nació casi en el XIX.

La comida de cumpleaños fue en uno de esos restaurantes de playa que parecen ir a buscar al mar el pescado en lugar de al frigorífico. Su agente, Carmen Balcells, había venido desde Barcelona para acompañarle. Le regaló una bata de casa, que José Luis se colocó para comer, dado el frío reinante. Carmen, otro personaje al que es un privilegio conocer, brillante, organizadora, personalidad aplastante. E Isabel Sampedro, hija del maestro, llegada desde Nueva York. Y el editor Ángel Lucía, y mi viejo amigo Juan José Mardones al que Sampedro adora. Y el taxista de Barcelona que trajo a la Balcells. Y Olga pendiente de cada detalle.

Bromas familiares en la comida. Una carrera al televisor para ver el triunfo de Nadal en el Open de Australia, «ese chico tan interesante, tan sencillo, que confiesa haber tenido miedo de pequeño en casa si se iban sus padres», dicen José Luis y Olga. Y una vibrante conversación a los postres. El liberalismo se ha refundado varias veces en su historia, dice Sampedro. En el siglo XIX fue la explosión del individuo y la libertad. «Cada hombre, un voto. Hoy es, cada euro, un voto». Ya no es liberalismo, es oligocracia, plutocracia. La globalización ha consistido en transferir al poder financiero, el poder político. ¿Hay que consumir como nos piden los políticos? «Primero, si se puede, dada la crisis. Segundo, si lo que compramos nos enriquece, pero como seres humanos. Fuera la llamada innovación que sólo busca cambiarnos el móvil por otro igual pero más caro. Abracemos a la que crea. «O la llamada investigación farmacéutica que buscar prolongar la enfermedad más que curarla, para seguir consumiendo», apuntilla Balcells. Discrepamos o no, conversamos, sobre las causas y salidas a la crisis. Balcells llama la atención sobre ese 40% de capital que está metido en bolsas y cajas fuertes y de zapatos, el que ha creado unos nuevos ricos que trafican con armas, drogas y seres humanos en la prostitución.

José Luis Sampedro ha pasado un buen 92 cumpleaños. Agradece -con una efusión que inspira ternura- una compañía que algunos nos sentimos honrados -privilegiados- de poder prestar. Todo lo que hace es POR algo, no PARA algo -quizás por eso no le han concedido ninguno de los premios literarios más importantes de España-. Olga le ha dado fuerzas, el Sur le alimenta, está sereno y tranquilo, escribe cada día, pero si no puede acabar lo emprendido, ahí se quedará, no hay problema. «No me falta nada esencial», concluye.

Le regalé un apenas útil calendario perpetuo, estético sin embargo. Me parecía un símbolo. Tiempo medido e imperturbable, caminando cada día y un hombre que ha sabido utilizarlo para dejar en muchos una huella indeleble.

Hasta los mitos económicos caen

Nunca me había interesado especialmente la economía, pero la crisis está afectando a nuestras vidas y, sobre todo, a nuestro futuro. ¿Qué nos espera si hasta los grandes mitos económicos caen? Supimos, no hace mucho, de los problemas de Islandia, el país que -con poco más de 300.000 habitantes- ocupaba el primer lugar mundial en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Este medidor, fruto de un sesudo y prestigiado estudio, valora riquezas menos tangibles que el dinero -aunque también-, como el nivel en sanidad o educación y servicios sociales. España está, por cierto, en el número 13, tras haberse aupado 6 puestos desde la llegada de Zapatero al Gobierno.

La economía islandesa bullía desde que se privatizaron sus bancos en 2003, el país vivía una orgía liberal y especulativa que atraía a gran número de inversores internacionales. Pero no entró en la UE, ni en el euro. Y, cuando la liquidez falló a escala global, se hundió. En Octubre volvieron a nacionalizarse sus bancos, pero ya era tarde: acumulaban pérdidas 10 veces mayores que el PIB islandés. Sus parámetros económicos echan chispas y la población -victima del paro y de grandes pérdidas- está en la calle pidiendo responsabilidades, hasta con grandes caceroladas. Los míticos países nórdicos alternan con soltura gobiernos conservadores y socialdemócratas, con predominio de estos últimos. La derecha -ultracivilizada- afloja la soga de los impuestos, y, cuando vienen mal dadas, los votantes vuelven al centro izquierda. Es lo que sucede ahora. El gobierno conservador se ha visto obligado a dimitir, y todo apunta que será la líder socialdemócrata la que forme gobierno.

Pero es que California también ha entrado en bancarrota. El Estado más poblado y poderoso de EEUU anuncia suspensión de pagos en Febrero. De verdad, no es una frase retórica, va a paralizar la devolución de impuestos y las subvenciones a familias necesitadas -en concreto, al millón de ancianos o discapacitados que recibían ayudas para vivienda o pago de servicios esenciales-. Todo por un monto de 3.700 millones de dólares. El déficit fiscal de California es superior a los 42.000 millones de dólares. Anuncian que 44 estados norteamericanos -de los 52- están en similar situación. Y en Europa hasta la poderosa Alemania ha entrado en recesión, los paises nórdicos incluso, y Gran Bretaña ve volar también el fantasma de la bancarrota.

Mientras tanto, la población mundial en pobreza extrema se acerca a los mil millones de personas. 2008 ha incrementado la cifra en 40 millones, poco menos de la población española que no podrá ni comer prácticamente. Imaginemos que nos pasara a nosotros -siempre hay que ponerse en el lugar del otro-.

Los datos están ahí. Obama trata de sacar adelante su plan de rescate de la economía norteamericana, todos los gobiernos intentan medidas. ¿Y qué? ¿No resulta clamoroso que algo, en el corazón del sistema, falla?

La ciudadanía despierta

Saludé, con alborozo, los primeros «Tengo una pregunta para Vd.» porque parecían la ocasión de que los políticos se bajaran de su torre de marfil y hablaran con aquellos a quienes representan y deben su poder. Pero eché en falta siempre a un periodista -en activo- que repreguntará y precisara con datos. Ahora, la ciudadanía ha aprendido por sí misma, bien es cierto que acuciada por la crisis. Ya no pregunta por el precio del café, sino por lo que les duele de verdad.

 Andan revueltos esta mañana los analistas políticos. Casi sólo les falta por decir «nos están quitando el pan». Se asombran de que la política ha cambiado y -como ya sucediera en la campaña electoral americana- desciende a «historias personales» -en la SER, un señor muy culto lo ha dicho en inglés-. Ojala fuera cierto que la política hubiera cambiado, porque lo que no funciona precisa modificaciones. En el programa de TVE los ciudadanos demostraron que saben dónde les aprieta y que no se conforman con frases hechas. La primera reflexión la dirijo, por tanto, a los políticos, y la segunda a los periodistas -a algunos, a muchos- que TAMBIÉN se están alejando de la sociedad. Es lo que tienen las élites.

Más de seis millones de audiencia, notable en aceptación popular y aprobado -como mucho- entre los comentaristas. Se destaca, eso sí, la valentía de Zapatero para enfrentarse a preguntas sin guión con la que está cayendo.

Los ciudadanos se enfadan mucho cuando se les miente, y así lo demostraron anoche en varias ocasiones. El presidente arguyó error en lugar de falsedad, pero no convenció a todos de que eso fuera cierto. En mi opinión, hay un pequeño fondo de verdad en la justificación de Zapatero. Sólo unos pocos avisados predijeron en su día la magnitud de la catástrofe, incluso se quedaron cortos. Pero las causas añadidas de la crisis en España apenas se tocaron. Una referencia de pasada a la quiebra de la construcción. Y nada sobre el turismo, la industria. Ahí sí hubiera hecho falta un periodista.

Una buena aclaración acerca de que no se entrega dinero a los bancos, sino avales. Pero nadie afronta el tema de fondo: ¿no es el sistema lo que ha quebrado? Predecir cuando terminará la travesía del desierto es una pura especulación, sino se aborda el cáncer del sujeto. El liberalismo no funciona, y mal arreglo tiene transfundirle sangre, como ya hemos hablado estos días.

La política se muestra atada de pies y manos ante los poderes fácticos. Pregunta reveladora la de un granadino sobre la venta de armas de España a Israel. «Sólo es un millòn de euros», «pero todas las armas matan» -insistía el hombre implacable-, «las nuestras no»…  ¡por dios!…  Un presidente pacifista sin duda ha de sucumbir a la incroguencia, a la hipocresía, como la calificó el granadino. De nuevo vemos que es el sistema el enfermo, lo que hay que cambiar.

¿Quién lo hará? La ciudadanía despierta y yo me congratulo. La democracia es como el amor humano: hay que cuidarla cada día para mantenerla por lo menos, para que crezca.

Zapatero no tuvo más que palabras de comprensión y condolencia ante los ciudadanos parados o en crisis que, con gesto serio y preocupado, le preguntaban qué les pondrían a sus hijos en los platos. Y para eso hay pocas respuestas cuando son los cimientos los carcomidos. Zapatero estuvo más cercano y humano que nunca. Pero siempre echaré de menos que un político sepa acercarse, aún más, a aquellos que, insisto, le han dado el poder. En efecto, cuando el dinero no llega para las necesidades básicas huelgan las explicaciones y hasta las dudosas promesas. Quiébrate con ellos, abrázales siquiera simbólicamente y lucha porque, de verdad, cambien las estructuras. Si persistimos en el empeño, los políticos se verán obligados a hacerlo.

Iberdrola genera 13.500 empleos… en Portugal

No todas las noticias económicas son negativas, no para todos, no, pero el periscopio -tan a ras de superficie- es un buen instrumento de observación. Leo que Iberdrola acaba de invertir 1.700 millones de euros en Portugal. Van a construir el complejo Alto Támega. En Chaves, justo al lado de la frontera con Galicia. 3.500 puestos de trabajo directos y 10.000 indirectos a cuyos afortunados poseedores, en lugar de pagar en «mileuros» -la más frecuente moneda española en salarios-, se les puede contratar por el salario base portugués: 437 euros. Nos dicen será uno de los mayores proyectos hidroeléctricos de los últimos 25 años en Europa y, ¡cómo estarán de contentos nuestros vecinos!, que a la presentación en sociedad del proyecto acudió el primer ministro, José Sócrates.

 Iberdrola es una empresa saneada: consiguió casi 2.000 millones de euros, en el primer semestre de la crisis (2008), un 78% que en el mismo período del año anterior.

Endesa, otra de las líderes del sector, obtuvo unos beneficios en 2007 de 1.255 millones de euros, «muy lejos» -nos decían- de los 1.756 millones de euros logrados el año anterior. El 2008 empezó mejor: 662 millones en el primer trimestre, y antes de subirnos la factura.

Tampoco les va mal el negocio a la banca española -a pesar de lo que nos lloran-: en el primer trimestre del año 2008, obtuvieron un 10% más de beneficios que en el del año anterior: 5.153 millones de euros, y, eso mientras sus colegas occidentales, pasaban apuros. 9.000 millones de euros ganó el Banco de Santander en 2007. Ahora precisan ayuda, y no dan créditos.

La crisis nos abofetea y las empresas del Ibex -una muestra significativa- han estado ganando dos dígitos respecto al año anterior sin cesar. Y parece que lo siguen haciendo. La tónica no cambia desde hace más de 20 años. No sólo ganan dinero: logran siempre más que en el ejercicio anterior. Un análisis publicado en El País (Agosto 2008 ) nos trae entrelineas la que puede ser la clave. José Antonio Herce, socio de Analistas Financieros Internacionales, declara: «los sindicatos ponían el grito en el cielo si el peso de los salarios bajaba hacia el 50% del PIB, pero eso ocurría hace mucho tiempo«. Hace mucho tiempo, sí.

Un apunte más. Algunas de las empresas más saneadas y con mayores beneficios fueron un día de todos los españoles, eran empresas públicas. Pero estaban mal gestiones ¡vaya por dios! Felipe González fue el primero que las abrió al capital privado, con porcentajes que no suprimían el control estatal. Aznar las liquidó. Siempre me llamó mucho la atención que apenas nadie protestara. No hace falta ser economista para saber que, si vendes, te descapitalizas; la empresa no sigue generando el producto para tus arcas, pero seguramente es porque nosotros no entendemos de altas finanzas. Aznar privatizó las llamadas «cinco joyas de la corona»: ENDESA, Tabacalera, REPSOL, Telefónica y Argentaria. Su valor se calculó en más de seis billones de pesetas (6,39), más de 38 mil millones de euros, una buena inyección para las arcas públicas -¿en qué se invirtieron?-. Productoras de electricidad, petróleo y telecomunicaciones, un banco, fue una tendencia mundial privatizarlas -sumidos en la fiebre neocon-. , pero ¿imagina alguien qué valen ahora, qué beneficios han generado desde su paso a la gestión privada, y qué ganancias reportarían al Estado?

Iberdrola, siguiendo la tónica de otras empresas, «deslocaliza», se va al barato -en costes salariales, que no en precios- Portugal. Y se queda a un pasito de España para que los directivos de la empresa no tengan que mudarse. Comprendo que Marruecos, y no digamos ya India, resultan más incómodas por su lejania. ¡Enhorabuena a Portugal! A ver si el encantador vecino de al lado, despega. Yo voto por Saramago como presidente de la República. Y, como él, por una Iberia unida.

Del milagro económico a la gran crisis

3.200.000 parados, 620.000 empleos destruidos, en el mayor ritmo de pérdida de puestos de trabajo de nuestra Historia. Se baja del nivel de los 20 millones de personas trabajando de los que tanto ha alardeado el Gobierno. 820.000 familias tienen a todos sus miembros parados. El PP dice tener la receta para salir de la crisis.
Durante meses, años incluso, he estado atesorando datos y leyendo opiniones ilustradas de todo signo para publicar «España, ombligo del mundo» y creo que he sido testigo de excepción de cómo se gestaba el problema.
Durante la primera legislatura socialista se crearon, en efecto, esos 3 millones de empleos, y en el primer trimestre de 2007 se asistió a un espectacular 4,1 de crecimiento. Los nuevos países europeos y la prensa internacional hablaban de «el milagro económico español».
Se desata entonces la gran crisis financiera, económica, internacional. Prácticamente sin precedentes. Desde mi modestia de lega en la materia, aprecio que ni siquiera en el 29 llegó a quebrar el sistema -al menos no se cambió-. Porque las medidas adoptadas son cuidados paliativos. Siguiendo el simil conviene recordar lo que dijo hace meses Josep Stiglitz, Premio Nobel de Economía -y asesor de Zapatero, por cierto- sobre las medidas que se estaban -y están- adoptando «es como poner transfusiones a alguien con hemorragia interna». Y ahí estamos.
España partía de una situación más desfavorable por sus graves defectos estructurales. Los principales, haber sustentado la economía en la construcción y el turismo, y mucho menos en la industria.

 Burbuja inmobiliaria.

Fuente de enriquecimiento fraudulento en muchos casos, sajó a España de norte a sur e islas, con casos de corrupción. Las alertas eran dramáticas. Hasta la Comisión Europea elaboró un informe -publicado- con los más gruesos apelativos hacia lo que se estaba haciendo en España.

Trataré de sintetizar:

• Cada día se transformaba en España una superficie de suelo equivalente a 45 hectáreas -los famosos (45) campos de fútbol-.
• La superficie edificada aumentó un 40% en los últimos diez años.
• En 2005 se levantaron más de 800.000 viviendas que equivale a las edificadas durante el mismo período en Reino Unido, Francia y Alemania juntas, aunque estos países suman cinco veces la población de nuestro país.
• En 2006 se aprobaron planes para construir millón y medio de viviendas y más de 300 campos de Golf. Suponían un récord absoluto en la historia de España.
• La tercera parte del primer kilómetro de litoral mediterráneo está construida.
• Desde la Ley 6/98 del Partido Popular, el suelo urbanizado de vivienda libre se encareció un 200% hasta 2.004.
• España cuenta con el mayor parque inmobiliario de la UE, hasta hace poco con el ritmo de construcción más alto, y -punto importante- el acceso a la vivienda más difícil.
Los españoles, además, se embarcaron con demasiada alegría a hipotecarse casi de por vida, con intereses variables y por un porcentaje de su sueldo que desafiaba las leyes de prudencia económica.

Turismo.

Baja el número de visitantes. Y la razón es diáfana. A través de grandes zonas urbanizadas en los últimos años, se ha formado un paisaje anárquico, abigarrado. Ha brotado una maleza de cemento, donde hubo quizás un jardín, o una playa limpia. Si a eso añadimos, que ya no somos amables con los visitantes como cuando llegaron a traernos el maná, porque «somos mejores que ellos» y «nos sobra el dinero» y, sobre todo, que España resulta tan cara como sus propios países, no hace falta tener una bola de cristal para adivinar el futuro. Atraerán, por mucho tiempo, nuestros magníficos monumentos, las ciudades y pueblos con sabor, pero para vacaciones de playa, las tienen más baratas y acogedoras en Punta Cana (República Dominicana), en las pequeñas islas griegas, en Túnez, y en muchos otros lugares.

Debilidad de la industria.

Sólo el 5% de los empleos creados en la bonanza económica han sido en este sector que aporta un tejido más sólido.

Competitividad exterior.

Algunas empresas españolas triunfan fuera -Zara, Telefónica, los Bancos y los Clubes deportivos- pero apenas hay un centenar reconocidas internacionalmente, nuestras estrellas económicas representan un 2% de las marcas mundiales. Sólo hay tres entre las 100 grandes compañías mundiales. La primera en aparecer en la lista Forbes, es el Banco de Santander, que figura en el puesto número 58. Telefónica está en el 76 y Repsol YPF, en el 92. El déficit exterior, por otro lado, -la diferencia entre importaciones y exportaciones- alcanza los 100.000 millones de euros que equivalen al 10% del PIB.
Cuestión aparte son los grandes beneficios obtenidos por todas ellas -escalofriantes- que parecen estar guardándose bajo llave.

¿Las recetas del PP nos servirán? Son abaratar el despido, rebajar -aún más los sueldos, ver datos en Europa en Suma más abajo-, o recortar el gasto social. ¿Liberalizar el suelo, quizás? Viene en el programa electoral de Rajoy, y fue esa primera ley de 1998 la que disparó el problema. Hoy -hoy mismo- Aznar, el deseado, sigue apostando por el Mercado y el liberalismo para acabar con la crisis.

¿Soluciones? Se hace precisa una actuación más enérgica del Gobierno, más imaginativa. Prácticamente, dar la vuelta al guante de todo cuanto nos lastra. Pero el enfermo neocon -esqueleto de todo el sistema- sigue arrojando sangre debido a su hemorragia interna, en Gran Bretaña, Alemania, Francia, Islandia.. España, sin duda, en todas partes. Vosotros veréis, políticos incluidos.