Actúa, un libro imprescindible

Paco Altemir

Me atrevo a recomendaros la lectura de este libro, avisando de antemano que no soy accionista de la editorial ni pertenezco a su consejo. Su lectura es un chorro de aire fresco primaveral en este túnel umbrío y atemorizador en que vivimos y en el que nos muestra la salida, hay luz al final pero depende de nosotros el llegar.

Comienza el libro Federico Mayor Zaragoza, ese Hombre del Renacimiento del Siglo XXI, nada de lo que es humano le es ajeno pues une a su condición de Científico y político con mayúsculas el de ser un poeta en cuyo último libro «DONDE NO HABITE EL MIEDO», nos invita con la coautora MARÍA NOVO a que hagamos frente a los «Amos del Universo» que emplean un método antiguo resucitado por los neoliberales de horca y cuchillo para someternos como pone de manifiesto Naomí Klein en su «Doctrina del shock». Son ellos los que nos temen: SOMOS MÁS, TENEMOS LA RAZÓN, Y NO NOS PUEDEN QUITAR ESA LIBERTAD A LA QUE, EN DEFINITIVA, ES LA CAUSA DE SU TEMOR.

Escribe un capítulo Baltasar Garzón, ese juez justo, valiente y cabal, que ha tenido la osadía de enfrentarse a esos señores de horca y cuchillo (y dentro de poco con derecho de pernada) y le han crucificado, poniéndole un sambenito, cortando su carrera y obligándole, como a tantos, a buscar el exilio. La experiencia que da el dolor por la traición ha abonado su mente para que nos cuente sus nuevas experiencias internacionales en el campo de la JUSTICIA, nos enseña el camino por lo que hay que luchar, no debe haber FRONTERAS para el Derecho y la Justicia.

Economistas críticos como Àngels Martínez Castells, Albert Recio y Carlos Berzosa, prefiero llamarles heterodoxos porque supone un plus de peligrosidad en esta época medieval, represora e inquisitorial que se avecina. Nos hablan de que existen otras alternativas económicas y que la privatización de la SANIDAD, no es solución pues habrá desaprensivos que se enriquecerán a nuestra costa. Un científico reconocido mundialmente como Einstein decía que para resolver un problema no se podían utilizar los mismos métodos que lo habían creado. Los pensadores heterodoxos , los que se salen de lo establecido son los que hacen progresar a la humanidad.

Nacho Escolar ese periodista de raza nos recuerda la IGUALDAD, tan apreciada por los norteamericanos en los albores de su democracia como cuenta Alexis de Tocqueville, y que es una condición indispensable para tener una auténtica libertad, no se puede tener LIBERTAD desde posiciones inferiores o subordinadas. hace muchoa años que lo pusieron de manifiesto los antropólogos que estudiaron el MATRIARCADO ORIGINARIO, se conocía la madre, no el padre, el cabeza de familia era el hermano de la madre. La MADRE no hacía distinción, quería a sus hijos por igual, la LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD eran inseparables, tres lados de un triángulo equilátero. El Mito de Caín vino a destrozar el triángulo al preferir un padre dominante y castrador a uno de los hijos. El sumiso ha sido el bueno hasta ahora, es hora de reivindicar la rebeldía de Caín, sin rebeldía solamente existiría la cobardía y la esclavitud.

Escriben otros periodistas sin miedo: Juan Luis Sánchez y Javier Pérez de Albéniz, cada uno de sus capítulos es impagable, un nuevo amanecer está próximo, existen obstáculos en el camino pero ninguno que no sea insuperable y no se pueda remover.

No puedo dejar de hablar de otra periodista de raza, Rosa María Artal , víctima de un ERE injusto en RTVE pero que no le ha impedido seguir con su vocación cada vez con más impetu, en el poco tiempo que la conozco ha escrito un libro, «La energía liberada» y ha coordinado REACCIONA y éste de ACTÚA. Creo que no ha hecho más que empezar, tiene una vitalidad y energía inagotables. En ACTÚA ha tenido la virtud de unir varias generaciones en un esfuerzo común, a la sabiduría senatorial ha unido la experiencia de la madurez y el dolor de las jóvenes generaciones que ven truncadas sus expectativas investigadoras por la incuria, dejadez, miopía e ignorancia de los políticos.

Jóvenes investigadores, Esther Samper y Sergio Pérez Acebrón cuentan en primera persona el drama que viven al tener que abandonar sus trabajos de investigación. Tendrán que ir al exilio , lejos de los suyos, a un lugar donde aprecien y hagan fructificar sus años de esfuerzo y dedicación. Las generaciones futuras notarán su exilio, como lo notamos los que ya tenemos una cierta edad y hemos conocido la ausencia de los mejores cerebros, pero esta España irredenta y analfabeta desprecia cuanto ignora.

Juanntxo López de Uralde es un vasco decidido y valiente, como diría Pío Baroja, ha dado muestras sobradas de ello defendiendo el Planeta Tierra, la Razón de ser de cuanto vive en él. Otra vez la incuria nos amenaza, incultura del ladrillo, asfalto y especulación, incultura de la resurrección de los trasvases y del cuidado de lo que queda de nuestras costas. Cuando la convicción destierra al pensamiento, cuando la incultura nos rodea por doquier, cuando las telebasuras ensucian todo, cuando el miedo nos acecha, hay que recordar a los héroes y sus enseñanzas, los lameculos y enchufados deben ser reciclados.

Rosa María Artal ha tenido el acierto de juntar a mi amiga del alma, Lourdes Lucía, cofundadora de Attac, con quien he trabajado tantos años y a quien tanto admiro con Sofía Roa joven pero con mucha experiencia profesional, se conocieron en el 15M por lo que es de fiar y es una garantía para los que ya estamos en la última o penúltima revuelta del camino de que la rebeldía va a continuar. Vuelven a proclamar que hay que desterrar el miedo para tener un futuro. No tienen cabida en este libro los acomodados, los bienpensantes, los egoístas, los conformistas, los vagos y demás gente de mal vivir.

Gracias a todos por la pasión que habéis puesto en vuestros capítulos, en la coordinación y en la edición, «nada grande se ha hecho sin pasión» decía Hegel.

ACTÚEMOS

*Francisco Altemir, alma de ATTAC, es un hombre con cuya rebeldía no pueden los muchos años que carga a sus espaldas.

El caso es ahorrar

El Mundo Today, un medio satírico, publica en su blog esta auténtica “primicia”: Se suprime la Secretaría de Estado de Investigación “porque ya está Punset”. Lo asombroso es que hubo quien creyó cierta la “noticia”. A eso hemos llegado.

Ciertamente hay muchas partidas de donde ahorrar con ese criterio. José Miguel Juarros propone suprimir la Agencia Estatal de Meteorología AEMET, “porque ya está El calendario Zaragozano«. Este cuadernillo, que se publica desde 1840, predice el tiempo el 1 de enero para todo el año a un precio irrisorio,  y se inscribe mucho más en nuestras tradiciones, además.

Zana sospecha que se va a suprimir la policía de investigación criminal para encomendársela a Mortadelo y Filemón.

Mati Castillo tiene indicios de que se van a recortar por decreto las semanas a 6 días, los meses a 29 días (salvo febrero que se quedará en 27) y los años a 11 meses. Así cuadrarán mucho mejor las cuentas y se nos hará el tiempo más corto.

Se cancela también toda publicidad institucional “porque para propaganda ya está Telemadrid, otras televisiones autonómicas y en breve RTVE”.

Podemos rescindir también los servicios de aviones y coches oficiales y viajar en tartana que no consume ni una gota de la carísima gasolina. Por cualquier medio en cuya tracción a lo sumo se invierta alfalfa

Los fastos con los que se celebra cada reunión, cada firma, como hemos visto recientemente con el BCE, pasan a ser comidas campestres que se llevan en un tupper de la Moncloa. El propio Rajoy es tendencia en este punto y La Razón lo resalta –en serio- a toda portada.

   

Una comisión ministerial estudia racionalizar también los tan eficaces entretenimientos –que hemos venido a esta vida a sufrir- y ver a cuál se le da prioridad: al fútbol, a la Iglesia católica, a los toros, o la programación de Telecinco. La mayor parte del austero gobierno es partidario, sin embargo, de en este caso hacer una excepción y mantenerlos todos.

Para rentabilizar el diseño de los uniformes de nuestra delegación en los Juegos Olímpicos, y relanzar la «marca España», se obligará a vestir con ellos –son reales– a todas las rentas inferiores a 60.000 euros anuales. Los uniformes son mucho más baratos y democráticos para quien no tiene muchos medios.

Cuando se concluya la privatización de todo lo público se pasará a privatizar lo privado. Se comenzará por enseres domésticos y vehículos particulares, pero si no es suficiente para equilibrar el déficit podría llegarse a los pisos y casas de los ciudadanos, preferentemente las que ya tengan pagada la hipoteca. Dada la excelente acogida popular de la enajenación de los servicios públicos, el gobierno podría acometer este “ambicioso plan de privatizaciones”, sin originar la menor protesta.

En la reforma del Código Penal se estaría indigando la posibilidad de sistematizar el uso individual de las neuronas y de la dignidad. Una utilización “por encima de nuestras posibilidades” de ellas, será considerado “resistencia a la autoridad”.

Es solo una primera aproximación a un plan de austeridad «como dios manda», porque el caso es ahorrar, ya digo.

Datos para no dormir

El periodismo es compromiso

 Informarse para saber, para decidir, para actuar. Con grados y matices, se observa sin embargo una huída de una parte de los propios periodistas del compromiso que conlleva ejercer esta profesión con honestidad. O una confusión incluso de ambos términos independientemente: periodismo y compromiso. Mi experiencia me indica que algunos creen que se trata de seguir una ideología política o “indicar a quién votar”. No deja de ser curioso que uno de los periodistas más valientes, incisivos (y respetuosos al mismo tiempo) sea Jordi Évole, desde su programa de presunto humor, Salvados.

   Existe un código ético del periodismo independiente -elaborado por numerosos profesionales a través de foros y entrevistas continuados durante 3 años- que recogieron los periodistas norteamericanos Bill Kovach y Tom Rosenstiel [1]. Habla de narrar una historia, pero con un propósito: proporcionar al ciudadano los elementos para comprender el mundo. La primera obligación del periodismo es decir la verdad, afirma de inicio. Su primera lealtad es para con los ciudadanos. Su esencia es una disciplina de verificación. Se debe mantener la independencia con respecto a las personas sobre las cuales se escribe. También como observador y crítico del poder. Se ha de esforzar por hacer que lo significativo resulte interesante y relevante. Debe tratar que las noticias sean completas y proporcionadas. Abrir la participación y la crítica al público. Se debe permitir que quienes lo practican apliquen su conciencia personal.

   Es decir, el compromiso es con la verdad, la independencia y la sociedad. Y con la propia conciencia. Cualquiera puede cotejar el grado de cumplimiento de estas premisas fundamentales. Y no es inocua su falta. La credibilidad es, por añadidura, un valor que cuesta labrar pero se quiebra como un fino cristal.


[1] Los elementos del periodismo. Bill Kovach y Tom Rosenstiel. Edicciones El País, 2003.

Esta es mi contribución al día mundial de la libertad de prensa. El texto forma parte de mi capítulo en Actúa. Por cierto, este lunes se presenta en Madrid, estáis invitados hasta completar el aforo.

El grito

Es uno de mis cuadros favoritos. Pocos como él reflejan en su trazo esquemático la angustia que impele a gritar. ¿Lo haría el autor? Los lienzos siempre son mudos.

El noruego Edvar Munch pintó varias versiones de ésta su obra cumbre. La última en 1985. La única que estaba en manos de un particular y no en museos de Oslo. Pues bien acaba de ser vendida por 106,5 millones de dólares (81 millones de euros), alzándose con el récord jamás pagado por un cuadro. Ha superado a Picasso que lo ostentaba hasta ahora.

Munch gritó su propia desesperación personal por una vida cargada de infortunios, pero esa obra alumbrada en tiempos en los que la pintura rompía moldes –poco después de la irrupción del impresionismo-, en el que el mundo también estaba asistiendo a cambios significativos, se ha convertido en un icono que traspasó todo el siglo XX y que como tal llega a nuestros días. Andy Warhol también recreó el grito, con menor fuerza sin duda.

Nos cuentan que “el arte de ha convertido en el mejor refugio para los inversores”. En estos tiempos de libros mayoritariamente huecos o entintados, de periódicos vacíos, de sociedad vana, es lógico que se apueste por el valor monetario de una obra de arte para, quizás, después guardarla bajo siete llaves y no mirarla más.

Pero ocurre también que la desesperación es un valor en alza. Consciente o no. Y El grito de Munch puede hasta revalorizarse.

Muchos querríamos gritar por la demolición del precario Estado del Bienestar del que disfrutamos, por el que nunca tuvo la mayor parte de la Humanidad.

Escuchamos a Esperanza Aguirre pedir más recortes, o decir que van a ver si nos cobran por conducir por autovías que ya pagamos, escuchamos a Aguirre, a Cospedal, a Mato, a Montoro, a Soraya, a Gallardón, a Rajoy por solo citar a algunos, y un grito brota en la boca del estómago.

Vemos a los convergentes catalanes dispuestos a cobrar la cama hasta al enfermo, en una sanidad pública que destruyen para dar negocio a sus colegas privados.

Escuchamos a un Basagoiti vasco, sacar el “facherío neoliberal” del armario, y asimilar los seguros de salud con los de un coche, y un bramido se desplaza por nuestro interior.

Vemos a todos ellos controlar ideológicamente a los ciudadanos, reprimir sus protestas, mientras muchos medios manipulan y dicen que vivimos en el mejor de los mundos y que ni se ocurra comparar esta etapa con la peor de nuestra historia y clamamos por todas las vísceras de nuestro ser.

Asistimos a cómo -p0r políticas erráticas que no se pueden ni contestar- cae al abismo nuestra economía, la prima y la bolsa, la bolsa y la vida, sabemos que es preludio de mayores recortes, y contemplamos a los medios con portadas de fútbol y a tantos ciudadanos ensimismados, y casi es milagro que nuestra voz no atruene el espacio.

Porque en realidad no gritamos, tampoco Munch que lo hizo en el silencio plano aunque su voz haya trascendido hasta nuestros días. Es preferible reírse con una carcajada sonora. Ayer lo hice al saber que los cantamañanas del gobierno de Cataluña estrenaron página web con traducción al inglés pero la hicieron mecánica a través de google y les salió que su flamante presidente era Artur More. ¿Más? Tan menos…

La voz sale en la carcajada, reprimimos el grito en cambio que, entonces, corroe el estómago. Estoy por salir hoy a la calle al menos haciéndola sonar como Tarzán. Menos es nada 🙂