La mujer es asunto… de mujeres

La discriminación de la mujer parece competer fundamentalmente a las mujeres. 8 de Marzo, un nuevo Día Internacional para nosotras. Público es el único diario que hace un amplio despliegue para tratar la problemática femenina, pero todos sus artículos y opiniones están firmados por mujeres. A destacar “Mujeres y Poder” escrito por las presidentas de Finlandia y Liberia, rara avis en el panorama mundial donde la mayor parte de los puestos de decisión están ocupados por hombres.

 Es como si los asuntos de los niños fueran tratados únicamente por ellos mismos, o todas las minorías tuvieran que sacarse sus propias castañas del fuego. Regla de la ley de la selva, pero no de una sociedad democrática. Todos los problemas son asunto de todos. Más aún cuando la mujer es mayoría en la población mundial y vive, trabaja, sueña, sufre y ama codo con codo con el hombre.

Público comienza con un ingenuo reportaje en el que nos cuenta que las jóvenes no se sienten discriminadas. Imagino que ese espejismo se da en la Universidad, pero las cosas son distintas en la calle. Que la mujer cobra menos por el mismo trabajo es un dato, una cifra redonda. Que realiza en general el 70% de las labores del hogar, además de su ocupación fuera de casa, otro.

Es innegable el salto dado en España desde que en 1975 se estableciera como año Internacional de la Mujer y decidiéramos aprovechar las alas de la libertad para reclamar nuestros derechos. Los gobiernos de José Luís Rodriguez Zapatero -uno de los pocos hombres y (menos aún) gobernantes realmente feministas- han logrado un avance sin precedentes en la igualdad de sexos. Pero la batalla hay que darla en la sociedad, en casa incluso.

En el mundo, la discriminación de la mujer sigue siendo un problema lacerante. La mayor parte de las legislaciones del mundo tratan de forma diferente los derechos de mujeres y hombres, según informes de la ONU. En 53 países no es ilegal, por ejemplo, la violación dentro del matrimonio. Y las mujeres son dueñas de tan sólo el 1% de la tierra.

Hace tiempo que descubrí la razón última que nos ha convertido en ciudadanas de segunda a lo largo de la historia. Y así lo escribí en El País:

“Con todo, la razón fundamental de la desigualdad se centra en la capacidad de la mujer para gestar una vida. Se puede materializar o no, pero existe la “amenaza”. Supuesto germen de fragilidad, nido eterno, condicionará su vida. Ese vientre -que se abulta durante nueve meses y que algunas veces, a algunas mujeres, les saca del trabajo- es un obstáculo especialmente para el desarrollo económico. Y, lo que es peor, hace reaccionar a la mujer con sentimiento de culpa porque obstruye ganancias propias y ajenas”.

Sigue leyendo el artículo, si te parece. Y a ver si el año que viene una legión de hombres se apunta a hablar de la mujer, mientras nosotras nos ocupamos del resto de las cosas que nos atañen. Desde la política internacional a la física cuántica, si es el caso.

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3 comentarios

  1. romanbender

     /  9 marzo 2009

    me ha encantado el artículo. Es de los que al leerlos te coloca en otro ángulo. Muy bueno.

  2. Malena

     /  15 marzo 2009

    “Y a ver si el año que viene una legión de hombres se apunta a hablar de la mujer, mientras nosotras nos ocupamos del resto de las cosas que nos atañen.”

    Para mi, ese sería el auténtico día de la mujer, que no existiera, que no hiciera falta.

    No puede ser que a estas alturas del siglo, una “supuesta” fragilidad física siga condicionando nuestro ser y estar en el planeta, imperdonable para nuestra “supuesta sociedad civilizada y avanzada”. Toda discriminación ha supuesto siempre un atraso y un retraso en el avance de las sociedades, y se paga caro. Creo que el mundo no se puede permitir la discriminación de un elemento, que quieras o no, existe, y no se puede mirar a otro lado, ignorarlo o despreciarlo.

    Porque la sociedad se dirige cada vez más al individuo “pleno”, al 100% de su rendimiento, y se detiene menos en dar la mano e incorporar a quien no cumpla con esa plenitud, por tanto, niños, viejos, enfermos, discapacitados, débiles… no tienen cabida, por mucho que veamos bonitas campañas y fotos de políticos cortando lazos, en la vida real no hay tregua, no es momento de tropezones ni traspiés, o estás al 100% o te apartamos. Rendir, rendir más y más, estrujarnos, exprimirnos, y luego darnos un caramelito, si nos hemos portado bien.

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