La mafia de Telefónica en el país de la corrupción consentida

A finales de 2008 quise dar de baja una línea de Movistar. Jamás contestó el teléfono durante 15 días, insistiendo en distintos horarios. Me atendía un primer empleado, me traspasaba al único departamento que podía gestionar la petición, y la llamada sonaba interminablemente sin que nadie la cogiera. El 5 de enero opte por enviarles un burofax. La factura llegó igualmente en Febrero, y ha llegado en Marzo. Son 3 euros de contrato y 4,31 de diferencia de consumo mínimo de la línea (todo, porque no hice ni recibí ni una sola llamada).

30 minutos de llamada al 609 me ha costado aclarar, o no aclarar, las cosas. Primero me han dicho que la línea se dio de baja el 16 de Enero y había habido un error con las facturas. He preguntado que si me devolvían el dinero cobrado de más. Han consultado la largamente y han dicho que no. Me han pasado entonces a otro departamento. Nunca recibieron el burofax -dicen- y mi teléfono no estaba dado de baja. Lo han tramitado con la celeridad de un artrítico que atasca sus dedos en el ordenador -esa gestión ha podido llevar unos 15 minutos-. Otro departamento ha reiterado que, puesto que jamás estuvo de baja, no me devuelven el dinero. No es el primer litigio que gano a Telefónica a través de la la Secretaría de Estado de Comunicación y para la Sociedad de la Información. Y prefiero gastarme el equivalente en papel, tinta y gasolina que alimentar a una mafia.

Múltiples reclamaciones a todos los estamentos, demuestran que para dar de baja una línea hay que sufrir un calvario. Porque no cogen el teléfono por la vía habitual, porque no «reciben» ni los burofax oficiales, porque siempre cometen «errores» y siempre a su favor. ¿Qué nombre tiene esto?

Si a mí me roban 20 euros, más 3 de emotion en otra línea que no he usado, y cuentan con casi 9 millones de usuarios, hagan la suma del cuantioso negocio fraudulento -debido a «errores», dicen, aunque no demostrables- que se lleva esta empresa, antaño pública y entregada en su momento a un amigo del colegio de Aznar. A las personas que me han atendido hoy, les he dicho que comer no justifica participar, ser colaborador necesario, en un negocio corrupto y que hay formas más honestas de ganarse la vida. Se han ofendido mucho. Y eso que no les he aclarado lo que realmente pensaba, que en la Calle de la Montera de Madrid, o en el Raval de Barcelona, se puede conseguir un dinero más digno que el que se obtiene contribuyendo a que timen a los ciudadanos, que alli solo joden su propia dignidad.

Si España funcionara no se tolerarían estas prácticas. Los poderes públicos no lo permitirían. Aquí se asumen del primero al último ciudadano. Vemos a diario a políticos, representantes de los votantes y no votantes, que se alojan por no menos de 600 euros diarios en el lujoso Hotel Ritz de Madrid -con cargo al erario público- y que reciben al sastre para que les haga trajes, «presuntamente» regalados por una empresa. Que se favorece con negocios millonarios a profesores de padel, que se cierran comisiones de investigación por la ley de la apisonadora de la mayoría absoluta. ¿Qué va a importar que Teléfonica, en «errores» siempre a su favor, se apropie de 23 euros de cada uno de sus nueve millones de clientes? Individualmente, es una minucia por la que nadie va a reclamar, pero que puede llegar a representar un beneficio adicional para la empresa de 207 millones de euros mensuales. La media vendría dada porque los «errores» en algún caso son de menor monto y en otros de mayor.

Si hablo de mafia es apoyada por un burofax oficial. Además he grabado todas las llamadas en donde me aclaran que la línea se dio de baja en enero pero hubo un error en las facturas. Apoyada también en los millones de reclamaciones a todas las instancias de casos similares.

Este es el país donde circulan más billetes de 500 euros, el del dinero negro, el de los escándalos urbanísticos, en el que basta tener un amigo con poder para forrarse, el que sigue votando a políticos encausados por corrupción, el que -sobre todo- cuenta con una ciudadanía que no reacciona. Grano a grano, los corruptos edifican sus fortunas, grano a grano tenemos que desmantelar la España podrida.

   Os recuerdo una de mis frases favoritas. Aquella versión de la Ley de Clark que utilizó un empleado de la NASA:

» La incompetencia suficientemente avanzada es indistinguible de la mala voluntad». Y la mala voluntad organizada para obtener beneficios fraudulentos -añado- tiene un nombre: mafia.

El 11M y la ignominia

Me llamó mi hermano Pepe desde Zaragoza: había un atentado en Atocha, e inmediatamente otro, y otro más en el Barrio de Santa Eugenia, y de nuevo explosiones en El Pozo del tío Raimundo. Me encontraba en Almería, de donde iba a regresar aquella misma tarde a Madrid en un tren que para, precisamente, en cercanías de Atocha -nunca entendí porqué, dado que median entre ambos núcleos 700 Kms-. Fue una mañana de teléfonos, de televisión, de radios. Vista la magnitud de los atentados, sospeché pudiera tratarse de los islamistas. Pero comparece el Ministro del Interior, Ángel Acebes y afirma categórico: «No hay duda, ha sido ETA». Regresé a Madrid en el primer avión -de hélices-. 

Al día siguiente, recorrí para Informe Semanal -que daría un reportaje elaborado por todo el equipo del programa- los tanatorios. La peor misión, que consiste en hurgar en las heridas de los deudos. Me avergoncé de esa faceta del periodismo actual y fue un gran revulsivo para mí. Los datos caían como losas y el Gobierno del PP seguía empecinado con la autoría de ETA. El día 14 -mi cumpleaños- José Luís Rodríguez Zapatero, gana las elecciones. 4 días intensos, con cambios trascendentales en España. Pedí vacaciones en TVE y durante 3 semanas -y con ayuda de mi hijo- estuve reconstruyendo todo lo sucedido, leyendo prácticamente todo lo publicado en España y en el extranjero. Todo se mostraba con diáfana claridad casi desde el principio.

El diario «The New York Times», considerado el más influyente del mundo, decía en su editorial algo similar al del resto de los más prestigiosos periódicos occidentales:

«Al parecer, Al Qaeda ha conseguido derribar a su primer gobierno democrático. Por supuesto ha estado ayudado por la actitud furtiva, asustadiza e inepta con la que el gobierno de Aznar ha manejado la investigación de los atentados del pasado jueves. En el desesperado intento por mostrar que el terrorismo vasco de ETA era el responsable, ofendió a muchos votantes que se sintieron manipulados».

Pasé esas tres semanas leyendo…Y escribiendo, en jornadas de 16 horas. Mi libro «11M-14M, onda expansiva» fue el primero en salir a la calle, justo un mes después de los atentados. Logró un elevado número de ventas, pero no tanto como todos los que trataban de las teorías conspirativas.

Sobre el dolor de las victimas y de todo el pueblo español, el diario El Mundo elaboró una patraña, secundada por la emisora de los obispos, la COPE, y por el PP. Partamos de las 215 preguntas del PP al gobierno el 19 de Abril, basadas en la teoría de la conspiración. El diputado Jaime Ignacio Del Burgo publicando un libro titulado: «11M, demasiadas preguntas sin respuesta». La plana mayor del PP, con Rajoy a la cabeza, acudiendo a manifestaciones de la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) con el lema «queremos saber la verdad». El mismo líder popular, Rajoy, pidiendo la anulación del juicio -y por tanto la puesta en libertad de los implicados- tras leer en El Mundo dudas sobre la mochila de Vallecas. O su compañero Eduardo Zaplana apuntando la posibilidad de desenterrar a los muertos para comprobar el tipo de explosivos utilizado. O el mismo Aznar y su teoría de «los desiertos lejanos»

En menos de 3 años -a diferencia de lo ocurrido con el 11S, que sólo juzgó a un implicado, y 5 años mas tarde- España enjuicia a los 29 supuestos autores del 11M a través de la investigación policial y judicial recogida en 226 tomos que hacen un total de unos 90.000 folios. El 31 de octubre de 2007, el Tribunal dicta sentencia en el proceso del 11M. Son más de 700 folios. El Juez Gómez Bermúdez lee un resumen en el que se molesta en desmontar uno por uno todos los puntos de la llamada Teoría de la Conspiración que ha alimentado la derecha mediática y el propio Partido Popular. Lo hace de forma explícita y basándose en pruebas y hechos al definir el modus operandi de los intoxicadores:

«Como en muchas otras ocasiones de este proceso, se aísla un dato, se descontextualiza y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos -prueba- que permita, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia».

La sentencia asegura sobre todo -es el eje de la patraña- que ETA no tuvo ninguna relación con los atentados, algo que el Gobierno del PP sabía desde el mismo jueves 11 de Marzo de 2004 y que muchos españoles intuían por las evidencias. No entra en las responsabilidades, por error u omisión, del entonces Gobierno del PP.

En el quinto aniversario del peor atentado de la Historia de España, El Mundo ha decidido resucitar la teoría que le ayuda a vender su periódico y tratar de sembrar inquietudes con un interés político. Al lado de una necrológica, de un «poeta del nazismo», una encuesta sobre dudas en torno a si el 11M está aclarado. El 86% de sus lectores opina que no. En los países civilizados, los lectores saben distinguir entre un tabloide panfletario y un periódico. Pero es la eterna desgracia española -de un sector inculto y retrógrado- de la fe ciega en contra de la razón.

La número dos del PP, María Dolores De Cospedal, debe ser una de esas lectoras de El Mundo. Al poco de ser elegida, declaró que la sentencia del 11 M no prueba la «autoría intelectual» del atentado. A una persona de su posición debería exigírsele que, al menos, lea sobre la ley y las autorías intelectuales. Porque para empezar ni siquiera existe esa figura en el Código Penal español.

Tras cinco años de insidias que desestabilizan el sistema, ha llegado la hora de exigir responsabilidades. Un país democrático hubiera encausado a los autores del atropello mediático y a todos quienes les han amparado. En su lugar, algunos de ellos son recibidos incluso por el Rey. Y una ciudadanía madura no otorgaría sus votos a partidos con tan dudosa calidad democrática. O/y, tan escasa valía ética y/o intelectual.

Aquella mañana del 11 de marzo de 2004, trabajadores que habían de madrugar para acudir a sus empleos en la capital, estudiantes, estallaron por los aires. 191 murieron y sus familias no se quitan de encima el dolor. Muchos heridos mantendrán secuelas de por vida. Un juicio ejemplar y su sentencia, elogiados en estamentos internaciones, ahondó  sobre la autoría de los atentados cometidos por fanáticos o estraperlistas de poca monta a quienes también elogió El Mundo. De delincuentes nunca estaremos libres, pero una sociedad del siglo XXI no se puede permitir la impunidad en las mentiras interesadas -y remuneradas de alguna forma- de una parte de sus pilares sociales. Porque sin castigo no dejarán de practicar sus maniobras desestabilizadoras. Y no es inocuo. Y lo saben.

El día que cambió la suerte de Zapatero y Rajoy

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De José Luís Rodríguez Zapatero suelen decir que es un hombre enormemente afortunado. Porque es indudable que existen personas con un don especial para atraer la suerte, lo mismo que otras para ahuyentarla. Una trivial película que vi hace poco en un viaje, trocaba ambos polos por un beso. La chica privilegiada se convertía en gafe para sí misma, y al revés le ocurría al chico.

El 1 de Marzo los hados obraron este maleficio o conjuro en las personas de Zapatero y Rajoy. El moribundo -políticamente- líder del partido popular, vio transformado su destino positivamente, y al contrario le sucedió al presidente del Gobierno.

Con un descenso notable de votos en el País Vasco, el PP se convierte en fuerza decisiva e imprescindible para que forme gobierno el socialista Patxi López. Y se desencadena la suerte. El PNV se enfada con furor incontrolado con el PSOE. Nunca más le apoyará como le quiten la silla. Los nacionalistas catalanes de CiU, están a partir un piñón con los vascos, y todavía no han superado verse privados del gobierno de la Generalitat pese a ser, como los chicos de Urkullu, la lista más votada. Zapatero se ha quedado sin apoyos.

Muchos estamos convencidos de que Mariano Rajoy, pese a todos sus exabruptos -inocentes- contra vascos y catalanes, su defensa de la España, una y grande, habla catalán y vasco en la intimidad, al igual que su mentor José María Aznar. ¿Qué tal una moción de censura? Pero habrá que esperar a que se pase la crisis.

Luego, abaratamos el despido, permitimos que los empresarios bajen los sueldos cuanto estimen, privatizamos lo poco que quede por privatizar, recortamos gastos sociales, tapamos presuntas corruptelas, hacemos el trasvase del Ebro, suprimimos Educación para la Ciudadanía, y todos tan contentos.

La política es estresante. Todo el futuro, en un segundo -que se lo digan a Touriño… o a Ibarretxe-. Sólo puede retornar el estado anterior -suerte de Zapatero, algo menos (que tiene mucha) de Rajoy-, con el beso de la coherencia de ciudadanos vascos y catalanes. Votarían a Gordon Brown o a Putin, antes que hacerlo a un PNV o una CiU pactando con el PP. Digo yo, vamos.

La crisis va en serio… y para largo

 

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150.000 nuevos parados, nos acercamos a los 3 millones y medio. La crisis va rigurosamente en serio. La economía sigue hundiéndose y a un ritmo más rápido del previsto.  Caminando por Madrid, he visto muchos negocios -completamente vacíos ya- con el cartel de «se vende o se alquila». Cuatro en apenas 50 metros, al comienzo de el Paseo de la Habana, que es zona de posibles. Me dolió ver, también, las persianas echadas y un «cerramos» en una tienda de Goya donde durante años fui a revelar las fotos, y que parecía una tienda -familiar- próspera con múltiples aparatos a la venta. 

 A quienes proponen abaratar el despido y «contener» nuestros esqueléticos sueldos, porque así lo hacen otros países europeos, habría que mostrarles quizás el pack completo: salarios elevados -que permiten ahorrar e invertir- y unas medidas sociales de las que nosotros carecemos. El notable incremento impulsado por los gobiernos de Zapatero no ha logrado aún borrar un atraso secular que nadie se apuntó a resolver. Los asalariados no tenemos la culpa de la crisis y no pueden exprimirnos más. Los pequeños negocios autónomos, tampoco.

El FMI (Fondo Monetario Internacional) advirtió hace unos días de una segunda gran crisis bancaria que explica con esta frase tan diáfana: «la degradación de la coyuntura». Strauss Khan, su director gerente situó a principios del año 2010 el inicio de la recuperación, si se dan «una serie de condiciones», como las políticas públicas de estímulo económico y el apoyo al sistema bancario. En esta fecha coincide con la dada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

No tienen ni idea de cuándo acabará esto, ni quieren afrontar en serio el cómo. Obama parece hoy el más decidido y el más centrado en poner remedio a la crisis de su país. Al punto que los republicanos ya se han echado las manos a la cabeza diciendo que EEUU va derivando peligrosamente hacia el socialismo. Por ejemplo, por intentar dar asistencia sanitaria gratis o con escaso pago a todos los ciudadanos, como disfrutamos en Europa, sobre todo en España. Está empezando por lo básico que el primer país de la tierra, tenía sin resolver.

Rodrigo Rato, el anterior director gerente del FMI, se preguntó hace unos días: ¿Por qué nadie se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo? De cualquier forma, sus propuestas, pidiendo un cambio de modelo económico son de lo más lúcido que se ha escuchado últimamente. Claro que nunca ha explicado porqué se fue el del FMI justo a punto de estallar la crisis. Y cómo es posible que, desde su altísimo cargo, no advirtiera absolutamente nada.

Ya se había producido -por ejemplo- el gran best seller americano «La doctrina del shock, el auge del capitalismo del desastre» (2007) de Naomi Klein, la autora de «No logo» (2001), en donde ya mostraba lo que estaba ocurriendo con datos aplastantes. Cualquiera hubiera podido advertirlo a la vista del consumismo dominante, del capitalismo salvaje. Uno de sus ideólogos, el economista Milton Friedman, llegó a decir: «sólo una crisis real o supuesta, puede producir un auténtico cambio«. Los atentados del 11S fueron su perfecta excusa para desarrollar lo que Klein llama «el capitalismo del desastre», basado en las técnicas psiquiátricas del electroshock. Fue el detonante, a partir de ahí lo que estamos viviendo.

Con Rumsfeld y Cheney como ideólgos, Bush aplicó su doctrina: «El trabajo del gobierno no consiste en gobernar, sino en subcontratar a los mejores y a los más eficaces del sector privado«, resume Klein. Nuestras vidas y destinos, en manos de consejos de Administración.

En resumen:

  •     Mientras el planeta se hunde, unos pocos siguen obteniendo cuantiosos beneficios, porque se ven favorecidos por las crisis que llegarían incluso a propiciar.
  • Privatizar se ha demostrado la peor solución y es lo que, por ejemplo, domina la política de Esperanza Aguirre en Madrid. Sin pausa, a pesar de la que está cayendo. Lo que propone el revitalizado PP para toda España, a excepción, al parecer, de Rodrigo Rato, que tampoco desvela las incógnitas de porqué se fue del FMI y porqué dice que no se enteró de lo que pasaba.
  • No tienen proyecto serio para solucionar la crisis.
  • La única alternativa es un cambio de sistema. Mayor control del Estado, que la política tome las riendas. Que vaya al grano y no se pierda por las ramas de las diatribas partidarias.

      Mientras tanto, lo llevamos crudo: abróchense los cinturones.

Elecciones: menos triunfos

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Lo que más me ha gustado en los periódicos de hoy ha sido esta viñeta de Territorio Vergara en Público: el «cazo» desterrando prejuicios ideológicos. Hoy es el día de hablar de «resaca electoral» y de «el triunfo de la democracia». De contar cómo todos vieron venir lo que terminó sucediendo. Apenas nada ha cambiado, sin embargo, en el fondo de este país, pese a los «vuelcos» electorales en dos comunidades que representan el 10% de la población española.

Ahora sabemos lo que antes no nos dijeron. Por ejemplo, que las maravillas del bipartito en Galicia fueron menos y que, puestos a no vivir grandes cambios, es mejor lo malo conocido. Excelente este artículo de Suso de Toro. Claro que, en el paquete triunfador, sale elegido el Presidente del PP de Orense, un tal Balbar, que además de insultar al contrincante por su inclinación sexual, llamándole «maricón», sin eufemismos, tuvo una bronca en la mesa electoral y, como cuenta El País, llamó desde su móvil a la sede del PP para dar orden de que encargaran «un barril de cerveza, unas botellas de champán, unas aguas y unos pinchos», para los periodistas que lo seguían.

Los medios de la derecha, se muestran felices por otro lado. Con Pedro J. Ramírez en El Mundo en cabeza, están encantados de que se vapulee a los nacionalismos y triunfe la resentida Rosa Díez.

Últimamente, reparo más en los detalles que en quien acapara el foco. Anoche vi rostros descompuestos en quienes aguantaban el mástil del líder derrotado… y sonrisas babosas en los que circundaban a los triunfadores -también sin eufemismos-. Y me dije, muy castiza: Dios, qué personal.

Hoy se me ocurren varias cosas. En lo primero que pienso es en la memoria de pez de los españoles. Cuatro años de gestión mediocre se fijan más en la retentiva -al ser recientes- que décadas de caciquismo. Catapultamos -hasta nueva orden interna- a Rajoy, el hasta ayer moribundo líder del PP. Como yo sí tengo memoria -y archivos- recuerdo cuando expuso su teoría de la desigualdad humana, basada en la herencia genética que incluye la capacidad intelectual.  Amén de otras minucias que nos ha ido contando desde entonces.

Después en la mal llamada «picaresca» española. En ese corazoncito ladrón, tramposo y trepa -seguramente nacido de haber sido educados en el católico disimulo- que lleva a obviar la corrupción como si fuese una norma más de conducta. A no castigarla en las urnas. Ya hablamos el otro día que el 70% de los ayuntamientos encausados por corrupción salieron revalidados en las últimas elecciones y algunos de ellos aumentando sus apoyos. Algunos políticos estiman que las urnas les avalan y que eso disuelve sus faltas. Nos votan, luego «creen» que no somos corruptos.  Así lo ha declarado ya Esperanza Aguirre. ¿Y la Justicia qué?

 Tercer punto: los nacionalismos. España no es más «una, grande y libre», como siguen gustando pensar los seguidores ideológicos del franquismo. No lo era ni siquiera entonces que andaban -dentro de las escasas protestas que registró nuestro dictadorcito que murió en la cama-, a huelga y bombazo limpio. Los nacionalismos existen. Y por cierto, les preocupan al 0,1% de la población, según reiterados datos del CIS… y a los políticos del nacionalismo español. Por lo demás, 30 años en el poder es un tiempo excesivo y era lógico que el PNV tuviera que dejar la silla alguna vez. Ahora que, menuda papeleta para Patxi López consensuar con el PP y, más aún, si se confirma, con Rosa Díez, diseñada para dar la nota y expulsar sus venganzas y frustraciones.

La política, como reflexión. ¿Estos señores que nos representan son lo mejor que hemos podido encontrar entre nosotros? ¿Tenemos lo que nos merecemos? El relativo triunfo de Rosa Díez se explica por el hartazgo de la sociedad de los políticos tradicionales. El cambiante populismo está sobradamente ensayado. Siempre son una caricatura, claro que en algún lado salen más vistosos que en España. Y la bajada del voto nacionalistas, puede responder más a que no salga el contrario en los dos grandes partidos nacionales.

Y una vez más, todo me lleva a un único germen: la educación. Toda la vida ha habido en España pensadores intentando solucionar el problema. «Escuela y despensa», decía el regeneracionista aragonés Joaquín Costa en el siglo XIX. Ya hemos arreglado el asunto de comer, nos falta la educación. Desde el fracaso escolar infantil a la Educación de adultos -que no se estudia en los libros de texto-, es asignatura pendiente de los españoles. Algunos poderes públicos la disuaden. «Cuantos más burros haya, mejor cabalgaremos», concretaba mi padre para explicaba esa actitud.  Y ahi seguimos, siglo tras siglo que es una medida descorazonadora de contar.

Limpiemos Madrid… pero a fondo

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Este agujero en el pavimento y la suciedad que le circunda corresponden al centro lujoso de Madrid: confluencia de las calles Goya, Serrano y la Plaza de Colón. El selecto y conservador barrio de Salamanca. A mis espaldas hay una tienda que por uno de los trajes puede llegar a cobrar -y alguien lo paga- 3.000 euros.

He salido a pasear con la cámara de fotos después de leer que el Ayuntamiento de Madrid ha aprobado, con la mayoría absoluta del PP, la nueva ordenanza municipal de limpieza. Ésa que castigará a partir de ahora a quien hurgue en las basuras para comer con 750 euros. La misma cantidad habrá de pagar quien tire migas a los patos en el parque o cigarrillos al suelo.

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Desde la misma puerta de mi casa, y durante todo el trayecto, he visto el pavimento resquebrado o apedazado visible y antiestéticamente, las marcas del suelo sin repasar de pintura durante lustros -o esa es su apariencia-.

Los edificios atesoran mierda a raudales. Todos. Grandes almacenes, bancos, tiendas de postín y no postín, hasta la sede del PP en Génova. Madrid parece una ciudad industrial. Por la contaminación, seguramente. 16.000 peronas mueren, cada año en España por esta causa, según el informe de Ecologistas en Acción. La mitad de los españoles respira agentes peligrosos. En Madrid, la comunidad más afectada, lo hacemos el 80% de los ciudadanos. Y a eso no se le pone remedio.

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Me he llegado hasta el Paseo de Rosales, uno de los lugares más hermosos de Madrid, con sus edificios señoriales, el Parque del Oeste y el Templo de Debod. Al margen de los abundantes desconchados y agujeros, el pavimento no conoce la existencia del jabón y los desinfectantes.

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Por aquí pasean las mamás con sus bebés en cochecitos, sorteando basura -que las 12,30 de la mañana ya habría sido hora para que pasara un empleado-. Corren los deportistas. Se sientan los abuelos. Comtemplando roña y cochambre. Pero es que ya ni la miramos, como no nos pongamos a ello.

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He elegido en mi visita lo más granado de Madrid, para que no se me acuse de mal intencionada. Huelga pensar como está la periferia. Un informe de la OCU afirma que la suciedad ha aumentado de forma alarmante en España en los últimos 6 años, con excepciones como Oviedo y las tres provincias vascas. Los Ayuntamientos destinan un promedio de 35 euros por habitante y año a la recogida de residuos. Y 41 para limpieza. Nos cobran 65 a cada hogar por estos servicios.

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¿La prioridad era separar bien las basuras -mediando multa de 750 euros-  cuando los responsables las recogen mal, como se ha demostrado? ¿Multar con 750 euros a los pobres que buscan algo para comer? ¿Hacer lo propio con quienes dan migas a los patos o tiran un cigarrillo al suelo, dado que no hay ceniceros? ¿Qué hacemos con el Paseo de Rosales pongo por caso? ¿Multamos a las palomas por defecar? ¿Talaremos los árboles para que no aniden las aves? ¿Mandamos con fregona a los dueños de los perros para que quiten las marcas del suelo? ¿Les ponemos un tapón en el recto a los animales? ¿Pavimentamos las calles también? ¿Pintamos las señales en nuestras horas libres? ¿Lavamos fachadas?

Siempre he dicho que Madrid es la mejor representación de España, el mayor de sus pueblos, el más genuino. Nuevos ricos sin pulir, apariencia. Hay ciudades en nuestro país mucho más bonitas y con más clase -Barcelona, San Sebastián, Salamanca, Toledo, Santiago de Compostela, Granada y muchas más-. Pero Madrid -con algunas escasas zonas de valor estético- nos encarna. Para bien y para mal.

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¿Es ésta la capital de la octava potencia mundial? Cualquiera puede comprobar que, en sus entrañas, se genera la mugre, el pringue, la porquería, la caspa. Grandes males que nos asolan en la simple vida cotidiana. Limpiemos Madrid, pero a fondo. Mandando a casa a concejalas, alcaldes y presidentas clasistas e ineptos. Y un consejo: abrid los ojos cuando caminéis para no emponzoñaros.

Una gran familia

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Imaginemos que uno asiste, muy empingorotado, a la boda del la hija del Presidente del gobierno. Es casi un enlace de Estado: se celebra en el Escorial, y participan un millar de privilegiados invitados. Allí están los Reyes de España, el en mala hora reincidente presidente de Italia, Silvio Berlusconi, Tony Blair y señora, el presidente portugués, Durao Barroso -hoy presidente de la UE-, la flor y nata de los políticos del PP, magnates de la comunicación, financieros, deportistas, modelos, y hasta Julio Iglesias recién llegado de Miami con su esposa, e Isabel Preysler y señor -un antiguo político del PSOE-. Uno forma parte de la élite española. Y atesora las fotos de la ceremonia de la revista Hola.

 Uno va repeinado, engominada su melena que repunta en el cogote en rizos, pulida su perilla, de traje negro, con chaleco blanco y corbata azul-pp. A su lado, camina su esposa de pelo oxigenado, con un traje, de corpiño brocado, no adquirido precisamente en las liquidaciones de Zara. Les acompañan -maldita sea- el «bigotes» y su mujer, una antigua mamachicho y presentadora de la televisión valenciana. Pero ¡qué se le va a hacer! uno hace negocios con ellos y también van muy acicalados. El padre de la novia, les ha invitado.

Uno ha atesorado un patrimonio considerable, unos 19 millones de euros -a nombre de sus empresas, a las que ha bautizado en inglés que es más chic-. Le basta coger un teléfono para que se pongan de inmediato presidentes, alcaldes, concejales. Logra contratos sustanciosos. La vida le sonríe.

Y llega un maldito «juez socialista» -dice Rajoy- y husmea en tu vida privada y pública. Un coleguilla del PP, descontento, te ha grabado unas cintas de nada, en donde sale reflejado tu lenguaje suelto y sin complejos. Y esa información llega a los periódicos. Tus amigos se enfadan mucho con el Juez y con algunos de los periódicos. Esperanza Aguirre -tan graciosa ella- bromea. Y no ven cómo tapar el asunto, utilizando mil argucias.

Uno está en la cárcel. Y nadie le llama, ni le escribe. No recibes ni una visita, ni mucho menos una petición de vis a vis. La señora de pelo oxigenado -la tuya- que administra aún dos de tus empresas, dice que se está separando de ti cuando el Juez la llama a declarar. Un inciso: si Baltar, un candidato del PP de Orense, se entera, te calificará de maltratador, como ha hecho con Antxo Quintana del BNG por haber roto sus sagrados vínculos matrimoniales. Te arriesgas a todo. Pero no puedes pensar en nada, es que tampoco te mandan paquetes, ni siquiera ropa para cambiarte.

Instituciones Penitenciarias ha activado para Francisco Correa, presunto cabecilla de la presunta red de corrupción presuntamente vinculada al PP, el Protocolo de Prevención de Suicidios. Está muy deprimido. No come. No participa en actividad alguna. Taciturno reflexiona sobre su antigua gran familia, no entiende nada. No sabe que vivió entre las hienas.

¿Multará el Ayuntamiento de Madrid al Juez Garzón?

La nueva ordenanza municipal del ayuntamiento de Madrid -que se aprobará el viernes- prevé multar con 750 euros a quienes busquen entre la basura. ¿Será el Juez Garzón el primero en ser multado?

 Detrás seguirán los miles de desgraciados que escudriñan -entre compresas usadas o arena de gatos con excrementos- yogures caducados o frutas podridas en los recipientes de la calle o en los contenedores que se ubican al lado de los supermercados. Los he visto. Salen avanzada la noche, sigilosos, con rabia, con vergüenza, mirando a un lado y a otro. Y no se dejan grabar si uno -como debe ser- les pide permiso y no utiliza cámara oculta. Hace falta pasar mucha hambre para arriesgarse al menú. Les saldrá caro hurgar entre desperdicios a partir de la ley municipal de Botella y Gallardón, a quienes deben darles asco los pobres. Pero no hay que ser mal pensados. Realmente, era una prioridad atajar ese problema: que no puedan comer de las basuras. Es muy antihigiénico y se preocupan por su salud. Dictar esa ley antes que prever que tengan trabajo y alimentos era lo más urgente. Aunque. un método más resolutivo sería invitarles a bodas y bautizos donde se hacen presuntas relaciones productivas.

Pero el asunto tiene más fondo. Al PP no le gusta que nadie husmee en la basura. La «presunta» podredumbre del PP constituye, hoy, un culebrón a seguir apasionadamente por el sinfín de noticias que se están produciendo. ¿Cómo se puede tener el cinismo de negar y atacar a la Justicia que investiga? Porque se juegan unos votos, cotas de poder, en las próximas elecciones gallegas y vascas. Ese aferrarse a la poltrona apesta. ¿Por qué? ¿Qué beneficios obtienen? Ah, es la defensa de sus ideales. Por ejemplo, multar con 750 euros a quien rebusque en la basura algo que comer.

El 70% por ciento de los ciudadanos, declara al CIS, mes tras mes, que «los políticos sólo piensan en sus intereses» y «no piensan en ciudadanos como yo». Lo saben y no les importa. Han comprobado que, luego, van a votar para que no salga el contrario. Aunque las diferencias son ostensibles, la escasa educación de los españoles -propiciada o nunca solucionada por los poderes públicos- conduce a patéticas confusiones. O muy intencionadas, porque en España hay demasiada comprensión con la trampa. Cuatro o cinco mil Garzones harían falta.

Envidio apasionadamente a los alemanes por la derecha que tienen. Angela Merkel pidiendo el cierre de Guantánamo a Bush, abroncando al Papa por rehabilitar a un obispo negacionista del holocausto. Hasta a los franceses envidio, por su Sarkozy, que ya es mucho envidiar.

Y es que, sobre todo estos últimos días, seguir las noticias -ejercicio imprescindible para poder opinar, para poder decidir con criterio- produce una malsana repulsión.

23F, 28 aniversario

Nunca antes tuvo la intentona golpista del 23 F un recuerdo tan intenso y extenso como cuando se cumple el 28 aniversario. ¿Bodas de plata con cierto retraso que para eso los españoles somos impuntuales? ¿O necesidad -personal o inducida- de que la monarquía repare los desperfectos de los últimos años, asaeteada por el golpe de gracia definitivo de ver a la Reina traducida por Pilar Urbano?

En el segundo aniversario, 23-2-83, se produjo la expropiación de RUMASA y lo eclipsó. En el décimo, vigésimo y vigesimoquinto, vimos a lo sumo a Tejero irrumpiendo a tiros en el Congreso. Ahora, dos series a la par e innumerables testimonios. Incluso, viajo a Zaragoza para participar en un coloquio de Aragón Televisión, la autonómica. Más vale tarde que nunca, porque nos muestra lo que puede suceder en este desgraciado país. 28 años. Nada, para andar sorteando aún  a «salvadores de la Patria».

El ejército profesional los ha purgado, pero todavía el espíritu franquista, dictatorial y antidemocrático vive en muchas actitudes que vemos a diario.

ANTECEDENTES
España venia arrastrando, entonces, una profunda crisis económica. Atención a las cifras comparativas: Tipos de interés de más del 20%, la inflación se acercó al 40% y Suárez realiza dos devaluaciones de la peseta que merman en ese porcentaje el poder adquisitivo. La tasa de paro es del 14% en una población activa de sólo el 34%. Vibra la «España autonómica» que tanto molesta a los fascistas. Atentados frecuentes de ETA y la ultraderecha. Algunos sectores del ejercito todavía no han superado la legalización del PC, en 1977, que provoca la dimisión del ministro de marina Pita de Veiga. Suarez ha dimitido el 29 de Enero. Le ha precedido varias dimisiones ministeriales y dos mociones de censura del PSOE. En UCD pululan los cainitas que han acribillado al Presidente del Gobierno y que terminarán asentándose en Alianza Popular, hoy refundada como Partido Popular. A primeros de febrero, los reyes acuden al Pais Vasco y son abucheados por la izquierda abertzale en la Casa de Juntas de Guernica. Ha habido una huelga general en el Pais vasco por la muerte de un etarra en Carabanchel, se dice que bajo torturas. El gobierno destituye, por ello, a varios dirigentes policiales.

18,20 del 23 F
Todos cuantos lo vivimos, recordamos qué hacíamos exactamente a esa hora. Lo escuché en directo, en RNE, cambié a la SER: había un golpe de Estado y nadie me creía. En Prado del Rey, el Jefe de Centros, decía que no pasaba nada -sin militares aún vigilando-. Aún casada -casi recien casada-, y con un hijo pequeño, corresponsal de El País en Aragón, que saldría con una portada plantando cara: El PAÍS CON LA CONSTITUCIÓN, propuse marcharnos a Francia. No quería para mi hijo lo que yo había vivido, no quería para mí repetir la historia. Pero no me fui. Trabajé toda la noche.

Radio Zaragoza, en su desconexión de la SER, da el bando de Milans del Bosch en Valencia, sin especificar que se trata de Valencia y no de Zaragoza. En Zaragoza no se ven tanques en la calle, aunque nadie transita por ellas. En Prado del Rey ya han llegado los militares, ya se han ido. Salen equipos porque va a hablar el Rey, pero pasan las horas, muchas horas, y no habla.

Allí están los mejores profesionales que han pasado por RTVE en toda su historia: Fernando Castedo, Iñaki Gabilondo, Eduardo Sotillos y muchos otros. Está también Pedro Erquicia que vivirá de las rentas del «tú me dices, Pedro«, toda su vida. De no existir el vídeo que guardó Castedo bajo su asiento, de no existir la imagen, se hubiera tergiversado la historia como en tantas ocasiones.

Jordi Pujol llama a la tranquilidad a las 10 de la noche por RNE. Finalmente el Rey habla a la 1,23 de la madrugada. Los altos mandos militares ya lo tienen claro, respiramos tranquilos. En pocas horas, y por las chapuzas de unos golpistas y las traiciones de los otros, el golpe fracasa.

Tanto EEUU, como el Vaticano han guardado una tibia espera de acontecimientos. Existen diversos indicios que parecen indicar que la administración Reagan estaba enterada con antelación gracias a los informes de la CIA. Entre las actitudes sospechosas que protagonizó EE.UU, están el recibir a futuros militares golpistas españoles en Washington en 1980 o el estado de alerta decretado en la base aérea de Torrejón de Ardoz desde el domingo anterior al golpe. El Secretario de Estado norteamericano, General Alexander Haig, dijo el 23 F:  «El asalto al Congreso de los Diputados es un asunto interno de los españoles», luego se congratuló de que en España hubiera triunfado la democracia.

Y DESPUÉS
Ciudadanos hartos, votaron masivamente al PSOE para darle el Gobierno año y medio después. Pero mantengo la tesis: 28 años, nada, cuando la mentalidad -y el discurso salvapatrias– apenas ha cambiado en un amplio sector de la sociedad española. Un ejemplo, de los varios que recojo en mi último libro. Marzo 2007, el gobierno aplica la prisión atenuada a De Juana Chaos. El diario ABC publica una tribuna del escritor Juan Manuel de Prada, titulada «Alta traición» que terminaba así:

«»Llamemos a las cosas por su nombre: esto es alta traición. Cabría preguntarse si un gobierno que humilla el honor de un Estado no merece algún tipo de castigo. En épocas menos confusas esta pregunta habría obtenido una respuesta inmediata y severísima«.

   Apenas nadie se inmutó, ni nadie rectificó, ni nadie fue encausado. De esto se cumplen ahora 2 años, 24 meses.  ¿Podemos estar tranquilos?

ENDESA, antes italiana que catalana

 Acciona ha vendido a Enel su participación en ENDESA. Era el último fleco de una discreta operación de 11.100 millones de euros acordados para que la italiana se hiciera con el 25% del capital de ENDESA que hasta ahora eran todavía propiedad de la española Acciona (familia Entrecanales). De esta forma,  Enel -empresa pública italiana- tiene el control absoluto de ENDESA, la titularidad casi total.

Es necesario hacer un poco de historia, y comprobar el eterno modus operandi de algunos actores de esta epopeya -¿drama? ¿tragedia? ¿operación mercantil?-.  Creada en 1938 como Empresa Nacional de Electricidad, ENDESA, hoy ha ampliado su actividad a la producción y distribución de gas y agua, y a las telecomunicaciones.  Cuenta con una plantilla de 28.000 trabajadores. Está considerada como una de las 5 primeras eléctricas de Europa y, gracias a sus inversiones en otros países, se sitúa entre las 10 principales empresas del sector en el mundo en capitalización o valor en bolsa.

En 1988 (Gobierno de Felipe González) se privatizó el 25% de sus acciones, y en 1994 un segundo paquete, manteniéndose la titularidad estatal. El gobierno Aznar la vendió por completo en 1998. Poco después aterrizaría en la empresa Manuel Pizarro.

Bocado apetecible en el creciente mercado de las fusiones, la catalana Gas Natural intenta una OPA hostil en 1995. La compañía catalana remonta sus orígenes al siglo XIX y es mucho menor que la eléctrica en capital y beneficios. Sus principales actividades son el transporte, aprovisionamiento y distribución de gas natural. No dispone de yacimientos propios e importa la materia prima sobre todo de Argelia a traves del gasoducto Magreb-Europa. Su plantilla no llega a los 7.000 empleados.

ENDESA considera está OPA casi como una violación y la rechaza. Se inicia entonces todo el proceso legal que debe llevar aparejada la operación e incluso más, con múltiples recursos de ENDESA, ante juzgados mercantiles y el Tribunal supremo, con Pizarro como caudillo asediado. En el trámite legal ordinario se produce el dictamen de la Comisión nacional de Energía que aprueba la operación con condiciones. Y el del Tribunal de defensa de la competencia que la rechaza. La Comisión europea en Bruselas indica que el asunto no es de competencia comunitaria y deben dilucidarlo las autoridades españolas.

El partido popular no quiere que Gas Natural se haga con ENDESA y va pidiendo, sin éxito, la dimisión de todos los responsables de organismos que han dado el visto bueno al proyecto. Finalmente llevan la polémica a Bruselas, lanzando la sospecha de que Zapatero ha presionado al Presidente de la Comisión, Durao Barroso, en un encuentro previo a la inhibición de Bruselas en el contencioso financiero.

Poco después, la alemana EON interviene en el conflicto: también quiere ENDESA. Asombrosamente, cambia el discurso político. Aznar apela a no caer en un «patriotismo cateto» y Carod Rovira pasa a defender la españolidad de la operación de Gas Natural.

El Gobierno -ampliamente criticado por ello- apuesta por crear empresas fuertes españolas y disuadir, con apoyo de las leyes, a la empresa alemana. En el debate entre proteccionismo y liberalismo, los países de la Unión Europea, salvo Gran Bretaña, y la mayoría de los Estados norteamericanos, se vuelcan en proteger a sus empresas. En Europa no hay ningún país en el que su primera compañía energética tenga el centro de decisión en el exterior.

Finalmente, entra la italiana ENEL y se hace con la mayoría de las acciones (ya tiene el 67%, al que ahora añade el 25% más de Acciona, un 92% en total).

ENDESA ya no forma parte de la actualidad periodística, ni de la política. El hecho es que la empresa hoy está en las peligrosas manos de Silvio Berlusconi. Tenemos una gran dependencia energética ¡qué más da!, pero en España nos surtimos de su electricidad, gas y agua. Como sucede en el caso de Repsol y las pretensiones rusas para su control, el mercado juega sus bazas. Y los empresarios españoles -tan patriotas- venden al mejor postor. Pero todo pudo tener un remedio previo. Todo parte de aquel día en el que se privatizaron ENDESA y REPSOL  (Teléfonica, Argentaria -hoy BBVA- o Tabacalera) … por un jugoso chocolate del loro.

Actualización 14,45

  • Me parece interesante este artículo para ver como respira Berlusconi respecto a las empresas españolas.
  • He escuchado en una tertulia de Cuatro que la culpa la tiene el Ministro Sebastián. Y no era una broma, nadie se ha reído ni le ha rebatido al sujeto que así ha opinado. Wert, creo que era.