Elecciones: menos triunfos

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Lo que más me ha gustado en los periódicos de hoy ha sido esta viñeta de Territorio Vergara en Público: el “cazo” desterrando prejuicios ideológicos. Hoy es el día de hablar de “resaca electoral” y de “el triunfo de la democracia”. De contar cómo todos vieron venir lo que terminó sucediendo. Apenas nada ha cambiado, sin embargo, en el fondo de este país, pese a los “vuelcos” electorales en dos comunidades que representan el 10% de la población española.

Ahora sabemos lo que antes no nos dijeron. Por ejemplo, que las maravillas del bipartito en Galicia fueron menos y que, puestos a no vivir grandes cambios, es mejor lo malo conocido. Excelente este artículo de Suso de Toro. Claro que, en el paquete triunfador, sale elegido el Presidente del PP de Orense, un tal Balbar, que además de insultar al contrincante por su inclinación sexual, llamándole “maricón”, sin eufemismos, tuvo una bronca en la mesa electoral y, como cuenta El País, llamó desde su móvil a la sede del PP para dar orden de que encargaran “un barril de cerveza, unas botellas de champán, unas aguas y unos pinchos”, para los periodistas que lo seguían.

Los medios de la derecha, se muestran felices por otro lado. Con Pedro J. Ramírez en El Mundo en cabeza, están encantados de que se vapulee a los nacionalismos y triunfe la resentida Rosa Díez.

Últimamente, reparo más en los detalles que en quien acapara el foco. Anoche vi rostros descompuestos en quienes aguantaban el mástil del líder derrotado… y sonrisas babosas en los que circundaban a los triunfadores -también sin eufemismos-. Y me dije, muy castiza: Dios, qué personal.

Hoy se me ocurren varias cosas. En lo primero que pienso es en la memoria de pez de los españoles. Cuatro años de gestión mediocre se fijan más en la retentiva -al ser recientes- que décadas de caciquismo. Catapultamos -hasta nueva orden interna- a Rajoy, el hasta ayer moribundo líder del PP. Como yo sí tengo memoria -y archivos- recuerdo cuando expuso su teoría de la desigualdad humana, basada en la herencia genética que incluye la capacidad intelectual.  Amén de otras minucias que nos ha ido contando desde entonces.

Después en la mal llamada “picaresca” española. En ese corazoncito ladrón, tramposo y trepa -seguramente nacido de haber sido educados en el católico disimulo- que lleva a obviar la corrupción como si fuese una norma más de conducta. A no castigarla en las urnas. Ya hablamos el otro día que el 70% de los ayuntamientos encausados por corrupción salieron revalidados en las últimas elecciones y algunos de ellos aumentando sus apoyos. Algunos políticos estiman que las urnas les avalan y que eso disuelve sus faltas. Nos votan, luego “creen” que no somos corruptos.  Así lo ha declarado ya Esperanza Aguirre. ¿Y la Justicia qué?

 Tercer punto: los nacionalismos. España no es más “una, grande y libre”, como siguen gustando pensar los seguidores ideológicos del franquismo. No lo era ni siquiera entonces que andaban -dentro de las escasas protestas que registró nuestro dictadorcito que murió en la cama-, a huelga y bombazo limpio. Los nacionalismos existen. Y por cierto, les preocupan al 0,1% de la población, según reiterados datos del CIS… y a los políticos del nacionalismo español. Por lo demás, 30 años en el poder es un tiempo excesivo y era lógico que el PNV tuviera que dejar la silla alguna vez. Ahora que, menuda papeleta para Patxi López consensuar con el PP y, más aún, si se confirma, con Rosa Díez, diseñada para dar la nota y expulsar sus venganzas y frustraciones.

La política, como reflexión. ¿Estos señores que nos representan son lo mejor que hemos podido encontrar entre nosotros? ¿Tenemos lo que nos merecemos? El relativo triunfo de Rosa Díez se explica por el hartazgo de la sociedad de los políticos tradicionales. El cambiante populismo está sobradamente ensayado. Siempre son una caricatura, claro que en algún lado salen más vistosos que en España. Y la bajada del voto nacionalistas, puede responder más a que no salga el contrario en los dos grandes partidos nacionales.

Y una vez más, todo me lleva a un único germen: la educación. Toda la vida ha habido en España pensadores intentando solucionar el problema. “Escuela y despensa”, decía el regeneracionista aragonés Joaquín Costa en el siglo XIX. Ya hemos arreglado el asunto de comer, nos falta la educación. Desde el fracaso escolar infantil a la Educación de adultos -que no se estudia en los libros de texto-, es asignatura pendiente de los españoles. Algunos poderes públicos la disuaden. “Cuantos más burros haya, mejor cabalgaremos”, concretaba mi padre para explicaba esa actitud.  Y ahi seguimos, siglo tras siglo que es una medida descorazonadora de contar.

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2 comentarios

  1. De acuerdo contigo, como siempre que te leo, pero más de acuerdo que nunca, hoy. Creo en el poder de la educación, y estoy convencido de que ha de ser por ahí por donde debe venir la solución a muchos problemas, incluyendo los económicos (Joaquín Costa era economista) y sociales. Para ello, es necesario que la educación deje de actuar como factor de reproducción social y se transforme en elemento dinamizador de las reformas y cambios necesarios.
    Un profesorado funcionarizado, habituado a instruir y no a educar, y con una formación inicial inadecuada para el trabajo que se le exige, no podrá cumplir, sin embargo, con este objetivo que sugiero. Algo que sí era posible en la Institución Libre de Enseñanza, institución de la que fue miembro destacado Joaquín Costa.

  2. romanbender

     /  2 marzo 2009

    a todos los que seguimos el blog de rosa maría les encantará esta entrevista.
    por si alguno se la ha perdido, que lo dudo.
    http://www.elpais.com/articulo/cultura/soy/Don/Quijote/molinos/viento/reales/elpepucul/20090302elpepicul_1/Tes

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