Que tres años no es nada

vanguardia

Lo apuntó Celebes en un comentario. Hart@ de la actualidad que vivimos, iba a leer un periódico viejo para buscar análisis más sosegados. La inmediatez bombardea y resta proyección y percepción. Una buena idea que le agradezco. Elijo el 22 de Septiembre de 2006 y busco las facilidades que ofrece la excelente hemeroteca de La Vanguardia permitiendo leer en el diario hasta los anuncios.

Abre en portada con este titular destacado: “Europa censura la política de inmigración de España”. Alemania, Austria y Holanda habían recriminado a nuestro país por la regulación de los “sin papeles”. El Ministro de Justicia pedía a los socios europeos “dinero, medios y recursos”. Hoy España aprueba una ley de inmigración restrictiva, mientras sabemos que los muertos de hambre han llegado a 1.020 millones en el mundo y 3.000 más pasan serios apuros. Entre ellos, los hijos de la madre patria, los latinoamericanos, muchos de los cuales se acuestan por la noche con el estómago vacío.

Hungría vivía revueltas debido a la difícil transición desde el comunismo. El populismo se abría paso. Hoy tiene diputados de extrema derecha en el Parlamento Europeo y la crisis ha acrecentado sus problemas económicos previos.

El entonces ministro del interior francés, Nicolas Sarkozy había desatado una crisis institucional por su represión de la revuelta de los barrios periféricos. La mano dura le llevó al poder.

Italia había descubierto una vasta red de escuchas ilegales para espiar a políticos y empresarios. Hoy Berlusconi reina impune en su país, mientras otros bien cercanos siguen sus pasos. También el populismo acecha a pueblos que no sufrieron el comunismo.

Un comisario europeo por Italia, Frattini, afirmaba que “las amenazas contra el Papa afectan a toda la Humanidad”. Ratzinger acababa de hacer un polémico discurso contra el mundo musulmán que había suscitado críticas. Y ahí seguimos. Pura solidez inalterable.

En plena campaña electoral para el Parlamento catalán, Rajoy había declarado que “secundaba la labor de oposición de Zaplana sobre el 11M”, en apoyo de la teoría de la conspiración. La Vanguardia dedicaba una página-dentro de una serie-  a desmontar tal patraña apoyada en la investigación que luego revalidaría la sentencia del juicio. Hoy Rajoy y la cúpula de su partido acaban de salir de secundar la teoría de las escuchas a su partido, de la que acusaban al gobierno. Ni entonces ni ahora han pagado precio alguno.

Se ocupaba el gran periódico de un civilizado pueblo de las “alternativas cívicas para un mejor desarrollo ambiental”. De dejar el coche y viajar en autobús, aunque fuera en un anuncio. Y en su editorial principal de la Ley de Investigación en biomedicina que acaba de aprobar el Consejo de Ministros.

El socialista Juan Carlos Rodriguez Ibarra abandonaba la presidencia de la Junta de Extremadura diciendo que no quería sueldo de ex. Hoy se prodiga en la actualidad política pidiendo, por ejemplo, que la sanidad sea solo para españoles.

“La mala educación escolar” era el título de un artículo de opinión de Monserrat Domínguez. Junto a los males tradicionales no resueltos y aún acrecentados en la actualidad, un niño le preguntaba a su padre mientras le llevaba al colegio “si era legal” lo que estaban escuchando por la radio. La hoy periodista de la SER destacaba, de un informe llamado Cisneros, que “el acaso mediático al adversario político ha comenzado a adoptar tintes de “mobbing” y “bullying”, es decir, de matonismo”. Hoy,  los medios españoles  se dedican a la similar tarea, y el fuego amigo se entrecruza con bombas enemigas de bajo y superior calibre, en un panorama que induce al desconcierto a los menos avisados.

El defensor del pueblo Enrique Múgica –histórico miembro del PSOE- acababa de presentar recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut. Márius Carol lo comparaba a Carrie la protagonista de “Sexo en Nueva York” cuando dijo: “Supongo que hacemos una buena pareja. Yo soy adicta a la moda y él a la política. Y la verdad ¿cuál es la diferencia? Ambas adicciones vienen de ideas recicladas y las hacen parecer más frescas e inspiradoras”. el defensor de los españoles sin voz -a quienes el Estatut les preocupa en la cuantiosa cifra de un 1% según las encuestas del CIS- había coincidido en tiempo y espacio en Madrid con Milla Jojovich que venía a presentar su campaña para la firma Mango y compartían lugar en los periódicos. Carol les veía similar pasión por sus cosas, y pensaba si también él añoraba perderse en una isla desierta como la actriz. Hoy Múgica sigue en activo, tanto que preconiza para solucionar el problema de la insurrección de la infancia, el uso del Vd. en las escuelas, igual que el PP.

No sabíamos nada aún de las “subprimes” y no queríamos saberlo de Lehman Brothers y sus colegas. La bolsa española subía y sobrepasaba los 12.000 puntos.

Sufrían los catalanes las obras del AVE que hoy transporta al Rey de Suecia para aprender lo que es un tren en condiciones. Una terrible tormenta sacudía Galicia, Bill Clinton se afanaba en recoger dinero para luchar contra el cambio climático y para ayudar –mediante la caridad, por supuesto- a los desheredados de la fortuna liberal, que hoy engrosan y engrosan su número.

Y Yosu, un senegalés que entonces tenía 28 años, abordaba su séptimo intento de llegar a Europa, las penalidades no le habían disuadido, y seguía empeñado en lograr su objetivo. Llevaba 12 meses en Nuadibú, en Mauritania -donde por cierto existe un escondido y olvidado Guantánamo de los emigrantes-. De esa actualidad pasada, instructiva pero desalentadora para presente y futuro, sólo me gustaría saber que fue de Yosu. ¿Alguien tiene noticias de él? ¿O lo tenemos en el fondo del mar? De todo corazón espero que no, y que su tenacidad y la de tantos como él nos ayude y regenere.

Para todos los detalles, pasen y lean.

El Rey quiso frenar la carrera política de Suárez por temor a Alianza Popular

Interesantísimo artículo de La Vanguardia, fruto de una investigación propia: El día en que el Rey se disgustó.

Adolfo Suárez conducía el cambio en España de acuerdo con el Rey y con un plan que había trazado y puesto por escrito en cuatro cuartillas. Sin embargo, Suárez no había anunciado al Monarca que acariciaba la idea de acudir como candidato a las primeras elecciones democráticas que se tendrían que celebrar el 15 de junio de 1977. Cuando se lo dijo, al Rey no le gustó nada el anuncio de Suárez e incluso se disgustó, pues temió un enrarecimiento del frágil equilibrio político español. El Monarca temió que la candidatura de Suárez provocara una reacción contraria y virulenta de Alianza Popular, la nueva derecha liderada por Fraga, de la que se desconocía su auténtica fuerza e implantación social.

La derecha logró un exiguo 8% con el que no logró imponer sus criterios. Por ejemplo, se opuso incluso a la aministía de los presos políticos.

Siempre he creído que nuestros males actuales derivan de los lodos de la Transición, pero pudo ser mucho peor, según vemos ahora. La única oportunidad que tuvimos en España de un centro-derecha civilizado y europeo vino de la mano de Adolfo Suárez, pero muchos de los actuales gestores del  PP -el PP surge de una refundación de AP o Coalición Popular- lo dinamitaron desde dentro. El PSOE por su parte ejerció una oposición durísima, presentando incluso una moción de censura y forzando otra de confianza. En ninguna de las dos dieron su apoyo a Suárez  los conservadores de Fraga que ahora hacen suyo al artífice de la Transición. 

El artículo completo de La Vanguardia aquí.

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