Báñez: “La reforma laboral NO fue pensada para crear empleo”

El Banco de España ha dado a conocer sus previsiones para 2013. Más recesión: 1,5% que triplica los cálculos del Gobierno como ya hablamos. Y más paro:  el 27,1% que viene a suponer 500.000 desempleados más en 2013. Los datos pillan a la Ministra en comparecencia parlamentaria y cuenta esas cosas que les gustan, que se ha frenado el ritmo de la destrucción de empleo y similares.  Claro, si en 2012 se pulieron 800.000 empleos, 500.000 es una “mejora”. Y termina por decir que “La reforma laboral NO fue pensada para crear empleo”. Ved.

 

España, cortijo del PP

Es cierto que les votaron 10.830.693 personas, el 30,2% de los electores, pero el PP cuenta con unos 800.000 afiliados y, de ellos, no serán más de un millar los que poseen capacidad de gestión. La bendita democracia, dicen, que ha otorgado un poder omnímodo a un partido aunque se haya basado en mentiras para alcanzarlo. Como que iba a solucionar la crisis y el paro, por ejemplo, cuando los ha acrecentado. Y eso al parecer no tiene consecuencias. Esperar 3 años más y sin exigir responsabilidades. Algo falla aquí ¿no?

El caso es que tenemos a un exiguo grupo que solo demuestra eficacia en haber convertido de nuevo España en su cortijo, como hicieron sus ancestros.

Cada mañana trae novedades que, no por esperadas, dejan de soliviantarnos. El Ministro Wert actúa de elemento de distracción al provocar innecesariamente a Cataluña con su nueva ley de “educación” y calentar al ultranacionalismo español de paso. Ha generado un problema donde no lo había. Entiendo la indignación en esa comunidad pero tan grave o más es que el tertuliano venido a más devuelve la enseñanza a tiempos muy remotos, incluso del franquismo. Acaba con Educación para la Ciudadanía que, recomendación del Consejo de Europa, imparten sin problemas en todo el continente, incluso en colegios religiosos. También con Ciencias para el Mundo Contemporáneo que se ha contado menos pero era materia decisiva. Vuelve a imponer la religión y la segregación de sexos. En general, acaba con cuanto sea innovación y formación del sentido crítico. La jerarquía eclesiástica católica -en sus horas más bajas- ha ganado la partida según nos cuenta el indignado artículo de uno de mis más antiguos y queridos amigos: Juan González Bedoya. Analfabetismo religioso, lo llama.

El resto de la casta tampoco se queda atrás. El Gobierno balear despedirá o cambiará de isla a los profesores que expliquen a los niños los recortes.  No lo considera educación, sino “opiniones” políticas.  Un tema gravísimo también.

El empecinamiento en destruir la sanidad pública es parejo. Nada puede con el decidido propósito de depositar nuestra salud en manos de empresas privadas ávidas de lucro. Hasta con presiones que apenas entendería la lógica de no ser que escondan muy oscuros intereses. Y con las habituales mentiras, como la de engañar con el costo del servicio. Siguen en huelga sus profesionales. Perdiendo dinero y ánimo ante la impotencia de un maquiavélico plan que continúa adelante. Se comete la barbaridad de cerrar el Instituto de Cardiología, va a ser el primero, y sigue el goteo de despidos. La salud el primer bien que poseemos.

Mientras, corren buenos tiempos para el “sector del lujo“, y en noticia de ABC, hablan de 17 años más para recuperar el empleo, hasta 2022. Se ve que el periódico conservador confía poco en la capacidad de relacionar conceptos de sus lectores. Debe tener razón el estudio, es un año menos de lo que nos da el FMI que lo cifra en 2023. Y De Guindos sigue hablando de “crecimiento negativo” y de que éste va a ser el peor trimestre de la recesión. Hasta ahora, quiere decir. Lo que viene, por este camino, es negro.

Y nos falta aún otro gran pilar de la sociedad: la justicia. Ya no es sólo que este gobierno amnistíe torturadores contra viento y marea, o que haya convertido en delito casi todo -en particular las protestas ciudadanas- o que haya subido las tasas para que solo pueda acceder a un servicio fundamental del Estado de Derecho quien tenga dinero, la guinda la ha puesto otra novedad que paso a relataros. Me habían avisado, pero no podía creer que llegara a tanto la desfachatez de este gobierno.

Se privatiza el Registro Civil y pasa a manos… de ¡los Registradores de la Propiedad!, el cuerpo profesional al que pertenece Mariano Rajoy Brey, aún titular de Santa Pola. Considerado anacrónico en toda Europa como ya hemos hablado aquí otras veces, el dueño del cortijo y sus ejecutores deciden potenciar a los Registradores para que cobren aún por más servicios. En el resto de los países de nuestro entorno son gratuítos. Solo una ciudadanía en Babia puede engullir esto.

No se puede llegar a más ¿no? me temo que la apisonadora es imparable, y sí puede llegar a más, hasta donde quieran.  Y no se entiende. Repito las cifras con las que empezaba. La definitiva: unos pocos ultraconservadores desaprensivos están destruyendo cuanto teníamos y era base de nuestra convivencia. El cortijo, amos, criados sin derechos. ¿De verdad querían esto 10 millones de votantes, al margen de los que viven de ello?

El gran timo de la crisis

Hay una vil estafa de la que apenas se está hablando: cómo los desaprensivos de siempre -a todos los niveles- están utilizando la excusa de la crisis para rebajar sueldos y derechos, y aumentar precios al mismo tiempo.  

 Si ha disminuido en el consumo se podría entender que los comercios mermaran personal o salarios, pero lo están haciendo igual prósperas empresas industriales y de servicios. Los mileuristas, cuya existencia mayoritaria asombraba a los países europeos de nuestro nivel, ya casi son un lujo: ahora se pagan 600,700,800 euros. Con suerte. Son utilizadas argucias como reducir parcialmente la jornada pero exigir la misma producción. Es decir, dar menor remuneración por el mismo trabajo. O despedir y contratar a la misma persona por horas y sin derechos.

Muchos empresarios –privados y públicos- han sacado el látigo del destajo, reduciendo empleos y obligando a quienes quedan a realizar el de los que faltan. La falta de productividad española tiene causas mucho más serias que la supuesta pereza de los trabajadores. Nuestro ejemplar empresariado adolece de falta de organización y de demasiadas reuniones y comidas que, por tanto, inciden doblemente en el asalariado que ahora realiza un trabajo doble.

Otra novedad actual es trabajar gratis. Como lo oís. No quizás en un horario, pero sí por labor. Se está extendiendo como el aceite.

El gobierno –dócil ante los “mercados”- nos ha impuesto además una “reforma” laboral que posibilita poner de patitas en la calle casi por nada. Ya está ocurriendo: inoportunas enfermedades, embarazos, disidencia.

Es decir que ese corazón timador de muchos españoles que avala nuestra historia con la ensalzada y consentido picaresca se encuentra en su pleno apogeo. La crisis ha hecho aflorar a buena parte de los tramposos, embaucadores, estraperlistas, chantajeadores, timadores, trileros y ladrones que siempre han vivido entre nosotros.

Doy por sentado que, en un país con 4 millones de parados, si todos ellos no obtuvieran ingresos realmente, veríamos las calles llenas de barricadas. Sé que muchos desempleados viven de la familia y amigos. Pero otros trabajan en la eufemísticamente llamada economía sumergida, la que nos roba a todos los españoles la cuarta parte de los ingresos del Estado. Añadid los millones que se llevan los políticos corruptos y veréis que aquí se trabaja para que vivan los “listillos”, pobrecitos sinvergüenzas.

¿Y qué más está pasando? Tengo un sueldo decente sin alharacas y estoy viendo mermado seriamente mi poder adquisitivo. Al punto de sufrir un respingo si algo se rompe o de mirar el gasto como en los tiempos de mayores penurias, que de todo ha habido. Todavía no ha llegado el recorte que sí sufren ya varios conocidos que cobran del Estado, como mis amigas enfermeras por ejemplo. Sin entrar en detalles adyacentes, lo cierto es que nos estamos apretando el cinturón al punto de perder un tanto el aliento.

  Sutilmente y sin avisar por completo, ha subido todo. Flagrante el incremento de los impuestos municipales que yo sufro del bienhallado Gallardón. Pero la gasolina se está acercando ya por ejemplo a sus precios récord. El IVA se ha notado, y se ha notado el recargo adicional de algunas tiendas. Estamos viviendo la segunda era del “redondeo”. No entiendo que el salmón fresco de piscifactoría cueste ahora casi el doble. El caso es que la cesta de la compra básica, duele. También se puede no comer, que es tan sano y estiliza la figura. O atiborrarse a pasta como hace tanta gente ya. Y encima nos toman por tontos, seguramente lo somos. Acabo de ver una “increíble oferta” de 3 latas de atún en pack, notablemente publicitadas, en las que habían bajado 14 céntimos. Seguramente les cuesta más el cartel donde se anuncian.

Ah, pero hay quien todo esto no lo sufre. Sin ir más lejos uno de los mayores defensores del sistema que nos ha traído a esta situación. El mismo que asesora a esa prensa tan poderosa que califica y hace sufrir a países enteros. Ante la que tiemblan los gobiernos, al punto de ver en sus salas de juntas a nuestro presidente del gobierno o a nuestra ministra de economía. La empresa de José María Aznar ha obtenido beneficios récord en el peor año de la crisis. Famaztella ingresó 620.000 euros y, descontados gastos, ganó 445.000, según figura en el Registro Mercantil. La sociedad fundada con 3.000 euros de capital en 2004, acumula ya 1,6 millones de patrimonio. Y lo más divertido: el gran patriota invierte en dólares la mayor parte de su activo. Claro, hay una poco escondida ya batalla por cargarse el euro. Mediática y de los mercados.  

¿Lo más? No, todavía hay otro aspecto más sorprendente, el objeto social de la empresa: “la explotación de los derechos de propiedad intelectual en todas sus manifestaciones”. De Aznar y señora, sí. Desde luego, ellos y todos los de su calaña, demuestran ser mucho más inteligentes que quienes les aúpan y consolidan.

El paro, la madre del cordero

A punto de cumplir un año en el cargo, Obama ha perdido 20 puntos de popularidad. Los periodistas nos cuentan que, aunque la recesión se está deteniendo, “todavía no se ha traducido en una creación de empleo”. Zapatero es el presidente que “más parados tiene de toda la UE”, repiten también machaconamente. Él solito creó la burbuja inmobiliaria española casi cuando iniciaba su estrellato político en la oposición al gobierno del PP, cuya ley de liberalización del suelo abrió la barra libre de las construcciones anárquicas –que, por demás, llevaban ya su tiempo de alegre festejo-. Por cierto, gracias al paisaje que nos han dejado, cada vez vienen menos veraneantes extranjeros. La burbuja turística que anuncio desde hace tiempo, también será culpa de Zapatero, quien –pico, pala, grúa y hormigonera- se construyó en sus ratos libres, esa desastrosa mole de cemento que cubre nuestras playas.

A lo que íbamos ¿Pueden Obama y Zapatero empleo? Si dispusieran de empresas estatales sí podrían hacerlo, pero dependen de otros. De un diseño económico cuyo cambio nadie se atreve a afrontar. Vamos, no “figura en las agendas” siquiera.

Mientras el periodismo oficial vende una versión, los estudiosos de la economía buscan brechas mediáticas para alertarnos. Veamos, el capitalismo sufre crisis de vez en cuando. Pero, oh maravilla, en la recuperación de cada una de ellas se reduce prácticamente a la mitad la creación de empleo y, también, el poder adquisitivo de la mayoría. Y ¿os lo podéis creer? Los beneficios empresariales aumentan. Quien mejor lo cuenta es el profesor Viçens Navarro, de cuyo reciente artículo en Público -al que he remitido varias veces-, destaco este dato:  “los beneficios empresariales, que habían subido un 7,4% al año durante el periodo 1950-1975, se incrementaron sustancialmente, alcanzando un 10,8% durante el periodo 2001-2007”. (Antes ha dado las cifras de la destrucción de empleo).

¿Qué ocurre cuando “las rentas del trabajo disminuyen” y no se “reactiva el empleo”? ¿Qué ocurre cuando disponemos de menos dinero para vivir y un gran número de trabajadores se encuentra en paro? Que disminuye la demanda, el consumo. Y eso tiene sus consecuencias: “la ralentización de la demanda ha contribuido a la baja producción de empleo y al decrecimiento de la economía llamada productiva (es decir la economía donde se producen y distribuyen bienes de consumo), siendo esta sustituida por la economía especulativa basada en el capital financiero (es decir, en los bancos)”, sigue diciendo Navarro.

¿Qué motivos tenemos para pensar que se ha producido una “inflexión de esta tendencia”? Ni uno. En consecuencia, si cada crisis del sistema capitalista se salda con una menor recuperación del empleo, y un aumento del tráfico “de aire” que enriquece a quien lo practica ¿se va a crear empleo? Pues ni de coña, si me permitís la expresión.

Añadamos en España esa riqueza cultural, tan nuestra, la “picaresca”, que nos lleva a ser los líderes europeos -y a gran distancia- de la economía sumergida. El maestro Enrique Meneses remite a un viejo estudio aquí: “Tenemos casi cuatro millones y para que el número sea más abrumador se niega la existencia de economía sumergida. Hace unos veinte años tuve en mis manos el estudio de un catedrático de sociología, de Salamanca o Valladolid, no recuerdo bien, que señalaba entre un 25 y un 30% de masa laboral que trabajaba fuera del control del gobierno”. Y borda a continuación una reflexión que mejoraría algo las cosas: “La confianza que inspira Gordon Brown no parece alcanzar los tobillos. Descartado el Reino Unido, pasemos a Alemania. Ángela Merkel, presidenta de la Unión Demócrata-Cristiana (CDU), ejemplo favorito de Rajoy y del PP a la hora de echar en cara a ZP no aplicar las fórmulas del mismo capitalismo que ha producido el hundimiento económico mundial, gobierna un país donde el ladrillo ocupa un puesto insignificante y las exportaciones de maquinaria con tecnología de alta calidad y valor añadido es la base de su riqueza. Véanse el número de marcas de automóviles alemanas y compárense con las que tiene la “España de Zapatero”.” (…) “Francia, aunque en menor medida que Alemania, también depende de sus exportaciones industriales y de marcas de automóviles propias. Existen muchas empresas en las que aún manda el gobierno y tiene unos sindicatos super reivindicativos. ¿Liderar la Unión Europea? ¿Quizá la Italia de Berlusconi podría ser la Roma de César?”

Beneficios millonarios para nuestros ricos que apenas pagan impuestos (un 1% las SICAV), negociar con el aire y no con la producción, empresarios que no invierten en futuro. Y unos pocos datos significativos que extraigo de mi libro: “Algunas empresas españolas triunfan fuera –Zara, Telefónica, los Bancos y los Clubes deportivos- pero apenas hay un centenar reconocidas internacionalmente, nuestras estrellas económicas representan un 2% de las marcas mundiales. Sólo hay tres entre las 100 grandes compañías mundiales. La primera en aparecer en la lista Forbes, es el Banco de Santander, que figura en el puesto número 58. Telefónica está en el 76 y Repsol YPF, en el 92”. Telefónica, Repsol, aquella Argentaria que hoy engrosa el BBVA –a quien tampoco le va mal-. ¿No fue aquello que vendió Aznar? Todos los gobiernos del mundo lo hacían, digamos en justicia. Y, a los pobres que no se dejaban, les obligaba el FMI. Que le pregunten al depauperado Haití cómo la liberalización del comercio, decretada para ellos por el FMI, les situó en casa cereales más baratos estadounidenses -dado que estos estaban subvencionados por su gobierno- que los que producían ellos. Y tuvieron que abandonar los campos y marcharse a la caótica Puerto Príncipe a mal vivir. Y encima con gobernates corruptos.

Con todo, Obama y Zapatero sí pueden hacer algo por crear empleo: empresas públicas bien gestionadas que aporten puestos de trabajo y compitan en el libre mercado. Si el libre mercado es el marco, juguemos en él pero en igualdad de condiciones.

Actualización:

  Y entretanto una nueva constatación de la misería salarial española.

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