«Los gobiernos no van a arreglar las cosas, ellos no gobiernan el mundo»

 La televisión pública británica, la BBC, ha entrevistado a un Broker que habla sin tapujos. En el blog de Nacho Escolar un comentario de María Álvarez hace una traducción urgente para quienes no entiendan inglés: 

Bróker: … va a haber un crash económico, y va a ser muy duro, porque los mercados están dominados ahora mismo por el miedo. Los inversores, el “gran dinero”, el “dinero inteligente”, las instituciones, no se creen este plan de rescate. Saben que el mercado está muerto, saben que el mercado de valores está finiquitado, no les preocupa en absoluto el euro, están moviendo su dinero a otras posiciones más seguras como bonos del tesoro (americano), los bonos a 30 años y el dólar americano, esto no va a funcionar.

Periodista: Seguimos escuchando que todo lo que han propuesto los políticos hasta el momento ha sido bastante impreciso, es eso cierto? ¿Podría decirnos exactamente qué haría felices a los inversores? ¿Qué les haría sentirse más seguros?

Bróker: Esa es una pregunta difícil. Personalmente, creo que da lo mismo. Yo soy un operador financiero, a mí no me preocupa la crisis. Si veo una oportunidad para hacer dinero, voy a por ella. Así que, para la mayoría de los brókeres, no se trata de eso. Nosotros no nos preocupamos de cómo arreglar la economía, o de cómo vamos a arreglar esta situación. Nuestro trabajo es hacer dinero de esto y yo personalmente he estado soñando con este momento los últimos tres años. Tengo que confesarlo, yo me voy a la cama cada noche soñando con otra recesión, con otro momento como éste. Porque hay mucha gente que no lo recuerda, pero la depresión de los años 30 no fue solamente el crash de los mercados. Había gente preparada para hacer dinero con ese derrumbe. Y yo creo que eso lo puede hacer cualquiera, no solamente una élite. Cualquier persona puede hacer dinero en esto, es una oportunidad. Cuando el mercado se derrumba, cuando el euro y las grandes bolsas se derrumban, si sabes lo que hacer, si tienes el plan correcto puesto en marcha, puedes hacer un montón de dinero: por ejemplo, con una estrategia de hedge funds o invirtiendo en deuda soberana, ese tipo de cosas.

Periodista: Si puede ver a la gente que tengo aquí conmigo, verá que se han quedado con la boca abierta escuchando lo que dice. Le agradecemos su candor pero esto no nos ayuda a nosotros, tampoco ayuda al resto de la Eurozona.

 Bróker: Escuche, a todos los que nos están escuchando. Esta crisis económica es como un cáncer. Si esperan y esperan sin hacer nada este cáncer va a seguir creciendo y será demasiado tarde. Lo que deberían hacer es prepararse. Éste no es el momento de confiar en que los gobiernos van a arreglar las cosas. Ellos no gobiernan el mundo. Goldman Sachs gobierna el mundo. Y a Goldman Sachs no le importa este paquete de medidas de rescate, y tampoco le importa a los grandes fondos de inversión. Mire, yo quiero ayudar a la gente, la gente puede ganar dinero con esto, no sólo los brókeres, lo que tienen que aprender es cómo hacer dinero en un mercado en descenso, lo primero que deberían hacer es proteger sus inversiones, proteger lo que tienen, porque mi predicción es que en menos de 12 meses, los ahorros de millones de personas van a desaparecer, y eso será sólo el principio. Así que mi consejo es “prepárense y actúen ahora”. El mayor riesgo que tienen ahora mismo es no actuar.

En «La energía liberada», mi próximo libro que aparece probablemente a finales de Octubre, he procurado dar todas las claves de por qué está sucediendo esto. Ha sido prácticamente una tesis doctoral, en esfuerzo también.

La gran estafa

Los griegos andan viendo dramáticamente mermadas sus condiciones de vida porque su país necesita 110.000 millones de euros. Los portugueses se encuentran en parecida situación. Mientras tanto, los gobiernos de la UE han puesto a disposición de los bancos, según sus propias cifras, 3,7 billones de euros. Sólo en el primer período de la crisis, luego han ido añadiendo entregas. Sin ninguna condición o ajuste. En cambio a los ciudadanos cada vez se les piden más “sacrificios”. El economista Alberto Garzón lo “traduce”:

“Grecia ha reconocido que, en efecto, el resultado de aplicar los planes de ajuste (severos recortes de gasto público, privatizaciones, moderación salarial, etc.) ha sido recaudar 1.900 millones de euros menos y gastar 2.700 millones de euros más. Eso no recorta el déficit, lógicamente, sino que lo incrementa. Además, al déficit primario hay que sumarle la creciente suma de pagos que ha de acometer el país para ir pagando los intereses de una deuda que no tiene visos de dejar de aumentar. Ante esto, la “troika” ha pedido una vuelta de tuerca más: más recortes, más privatizaciones, más ajuste en definitiva. Y Grecia ha dicho que paren, que se baja”.

La prima de riesgo de Grecia –al igual que la de los otros países rescatados- está por las nubes, a más de 1.000 puntos en el caso de Grecia y cerca las de Portugal e Irlanda. Es decir, ha aumentado exponencialmente desde que… los secuestraron.

Alemania paga su deuda, que la tiene, e incluso superior a la española, por ejemplo (más del 80% Alemania, el 60% España) al 2%. A nosotros nos cobran, 5 ó 6%, y a los griegos al 18,50 (fue una de las últimas cifras pero están proponiendo intereses del 70%). Es “lógico”, los inversores tienen miedo a no poder cobrar.

Pero resulta que la deuda (instrumento económico utilizado por los gobiernos desde hace muchos años y sobre el que se dicen muchas mentiras intencionadas) se mantenía estable en unos 150 puntos de diferencial… ¿Hasta cuando? ¡Hasta la desregulación de los bancos! Un proceso iniciado en los años 80 y que culmina en 1999 ¿Y quién la decretó? El neoliberalismo por entonces en plena campaña de expansión. Fue su gran baza para consolidarse sin vuelta atrás.

Añadamos al emplasto, el poder omnímodo de las Agencias PRIVADAS de calificación norteamericanas, y unos estratégicos “instrumentos financieros” que permiten especular impunemente con países enteros, ciudadanos, y todo lo que se ponga por medio.

¿No saben todo esto los gobernantes que se reúnen tantas veces para expresar su «preocupación»? Naturalmente que sí. Pero, además de numerosos defectos estructurales de organizaciones como la UE, es que ellos CREEN en el “libre” mercado, ése que condena al hambre a dos tercios de la Humanidad. Creen, la razón dicta otros procedimientos.

Nosotros, de alguna manera -de poca en realidad-, hemos votado a esa UE, y a esos gobiernos, y seguimos empecinados en alentar a los defensores del “libre” mercado. En realidad estamos demasiado «distraídos».

¿Saben cómo solucionarlo? Sí, pero no quieren. Mientras haya ciudadanos dispuestos a tragar lo que les echen, todos los “ajustes” que decidan, no tienen por qué. Más aún, se han dotado de otra llave: constitucionalizar el neoliberalismo, como acaba de hacer España a toda prisa.

Escribo este post tras hacer prácticamente una tesis doctoral en mi próximo libro, “La Energía Liberada” –creo que aparece en Octubre-. Pero hay muchos más ingredientes en el pastel. Solo una duda como anticipo  ¿Informan los medios adecuadamente, con todas las claves y su necesaria relevancia de todos estos datos? De los procedimientos disuasorios del pensamiento crítico también hay mucha tela que cortar.

Volver a empezar

El FMI advierte del riesgo de una recesión «inminente». Lo ha dicho Christine Lagarde, su gerente. Y no es la única, el Director del Banco Mundial se expresó hace unos días en parecidos o peores términos.

Lagarde cree que aún se puede evitar ¿Cómo? «fomentando el ahorro estatal y el crecimiento económico». Las dos acciones a un tiempo. No nos explica de qué manera se cuadra el círculo, pero eso debe ser para nota. Yo creo que debería darnos clases Alemania con su espectacular crecimiento del “Cero coma casi nada”, que le ha llevado a perder unas nuevas elecciones regionales  por su excelente gestión.

Pero esta medida solo no es suficiente para salir del riesgo de “recesión inminente»: hay que ayudar a los bancos. “En general, vemos la necesidad de que los bancos europeos sean recapitalizados para que sean lo suficientemente fuertes como para soportar los riesgos derivados de la crisis de la deuda y del débil crecimiento», ha apuntado Doña Christine.

Solo en Europa les hemos “inyectado” ya con 3,7 billones de euros, más un fondito de protección al euro de 750.000 que se llevaron los bancos fundamentalmente. El FMI calcula que ahora con 200.000 millones de euros ya se apañan. Y han de salir del ahorro estatal, de la sanidad, la educación… creciendo a la vez y sin suprimir puestos de trabajo. Igual también pueden preguntar a Cospedal o a sus fans.

¿Recordáis por un casual como se inició la crisis y las medidas adoptadas para superarla con tan mala suerte que sólo se ha conseguido agravarla? Beguin the beguin

El padre con el que se ha encontrado Miguel también nos puede echar una mano, y a Alzacon también le veo muy bien orientado. Vamos, tanto como a Lagarde. Y a Merkel, a Merkel también.

Se acabó la fiesta

He vuelto a escuchar la frase otra vez esta mañana, casi en sueños, en la voz de Francisco Granados, un señor que manda mucho en el PP de Madrid. Adornada además con detalles de cómo a tal hora «cerraron la barra para las copas«, textualmente. Se dirigía a los sindicatos y profesores de Madrid que quieren preservar la educación, ese bien superfluo, cuya carencia permite contar con ciudadanos sin criterio. El mismo Granados -que goza estos días de gran elocuencia-, amenazó ayer con crear una policía autonómica en Madrid a ver si se vuelve a ese “Estado de Derecho” tan precioso que tenemos y se acaba con la auténtica lacra que nos aqueja: “el 15-M ha degenerado en un movimiento radical y antisistema de izquierdas, que la delegada, el Ministerio y el PSOE han dejado crecer de manera premeditada«.

Se acabó la fiesta. Cada vez que escuchó la palabra se agitan peligrosamente mis jugos gástricos. La fiesta es perenne y las copas de champán francés para los privilegiados del sistema. La población de millonarios ha crecido desde que se desencadenó la crisis un 8,3%, e igualmente el monto de sus ingresos . Son ahora 10,9 millones de personas que acumulan una riqueza disponible de 42.7 billones de dólares, con un crecimiento anual de 9,7 por ciento. Superior al que tenían en 2007. En el mismo período han perdido su trabajo 27.6 millones de personas que pasan a engrosar la intolerable cifra de 205 millones de desempleados. En los datos confluyen Merryll Lynch-Capgemini y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Pero no, estos últimos no están invitados a jolgorio alguno.

Sigue la fiesta para quienes no pagan impuestos. Para los que los evaden a paraísos fiscales, hacen trampas legales, y cuentan con el favor de los gobernantes. Esos que en España, durante los gobiernos de Aznar y Zapatero, vieron como se les rebajaron lo que tienen a bien declarar un 38%, mientras solo los disminuían en poco más de un 2% a las clases medias.

Se acabó la fiesta en cambio para la educación y la sanidad públicas, la de cualquier servicio público. Vengan al casino, apuesten, jueguen, que el festejo solo es para quien pueda pagarlo, con los mimbres de privilegios que anteceden. Y les vamos a exprimir para que cada cual se apañe como mejor le venga.

Se acabó también la fiesta de la democracia. De ella solo permanece el sublime gozo de depositar el voto cada cuatro años, abocados legal y mediáticamente al bipartidismo. Porque la mayoría parlamentaria permite ya reformar la Constitución en un tiempo récord, a pachas entre dos partidos. Y para consagrar que los políticos españoles no deciden nada que no hayan ordenado previamente los mercados y su portavoz en esta Europa nuestra que es la UE neoliberal. Mediocre fiesta, y encima somos convidados de  piedra.

Se acabó la fiesta también de rebelarse sin permiso, como contaba El Roto los días del 15M. “Les enfants de la patrie” de hecho pusieron una instancia al Rey Luis XVI a ver si podían hacer la revolución. Apalea en nombre de la moralidad Cameron en Gran Bretaña, y en Madrid si se tercia, y más que habrá porque no hay nada mejor que la violencia para la resolución de conflictos.

Se acabó la fiesta para quien engulle que eso es cierto y, asustado en su mediocridad, acusa de demagogia a quien les sitúa en la ventana de sí mismo. Ya lo decía Chomsky, la especialidad del poder, del mediático también porque viene a ser lo mismo, es hacer sentir a la sociedad que es culpable de los males que le aquejan. Se acabó la fiesta. Recojamos los bártulos que esto no es para nosotros.

Elrich. El País

La investigación, subordinada al mercado

Carlos Martínez Alonso y Javier López Facal, mis queridos científicos coautores de Reacciona a los que cada día me alegro más de haber tenido el privilegio de conocer, escriben un maravilloso artículo en El País. Quiero con él despegarme un poco de la basura que nos circunda…

Empieza así:

Durante los primeros siglos de la ciencia moderna, su cultivo solía corresponder a caballeros de posibles, bien por su patrimonio familiar o por algún generoso mecenazgo. Ocurría también que el sabio podía obtener alguna sinecura regia, que le permitía dedicarse a su pasión secreta de escudriñar lo desconocido e inexplicado.

A medida que la ciencia se fue desarrollando y empezó a descubrir fenómenos y objetos que podían reportar alguna utilidad e incluso algún beneficio económico, la actividad de los sabios dejó de ser una ocupación de excéntricos visionarios para convertirse en una posible fuente de soluciones a problemas reales y en una herramienta útil a la sociedad y al poder.

Cuando Galileo presentó su recién construido telescopio al senado de la república de Venecia, en 1609, a los senadores les impresionó tanto que desde el campanile de San Marcos se pudiera ver Murano como si estuviese al lado, que lo hicieron fijo en su cátedra de Padua y le doblaron el sueldo. No es que a las autoridades venecianas les interesase mucho el estudio de los planetas del sistema solar, pero aquel artilugio tenía un evidente interés militar para la defensa de la República Serenísima.

Obviamente, el interés de las autoridades fue a más durante aquel siglo, que vio nacer las primeras academias y sociedades científicas, y se fue incrementando a lo largo del siglo XVIII, cuando prácticamente todos los monarcas ilustrados crearon reales gabinetes, jardines botánicos y museos, financiaron expediciones científicas, fundaron academias, observatorios astronómicos y centros de estudios superiores especializados.

Así, cuando Wilhelm von Humboldt creó la Universidad de Berlín en 1810, en un palacio donado por el rey Federico Guillermo III de Prusia, le propuso ya la doble misión de la enseñanza superior y la investigación, e introdujo en el currículo académico materias como la química, la física, las matemáticas o la medicina, además de las materias clásicas, habituales en todas las universidades. Esta universidad habría de servir de modelo a todas las que se irían creando en Europa y en América durante el siglo XIX, y de su eficacia como institución de enseñanza superior e investigación puede dar cuenta el hecho de que entre sus alumnos se encuentran 29 premios Nobel, entre ellos Albert Einstein o Max Planck. El siglo XIX, así pues, vio cómo la actividad de los científicos se convirtió en un asunto de interés general, para los gobernantes y los empresarios, que constataban que de su cultivo se podían obtener ventajas competitivas y negocios saneados.

En ese siglo, la ciencia empezó a llegar incluso al gran público y a los escritores, que crearon un género nuevo, la ciencia ficción. Cuando Mary Shelley publicó en 1818 su Frankenstein o el moderno Prometeo, no solo estaba inaugurando un género literario, sino también sentando las bases para la concepción popular, todavía ampliamente extendida, del científico como persona desequilibrada y potencialmente peligrosa para la sociedad.

El siglo XIX fue testigo de cómo la investigación científica se convertía en una actividad de interés público y, por lo tanto, en una cuestión política….

Completo aquí.

¿Una Constitución neoliberal sin referéndum?

Zapatero se despide a todo lo grande. Acaba de proponer reformar la Constitución para fijar en ella un techo al déficit público. Es lo que mandaron Merkel y Sarkozy y, lógicamente, Rajoy está de acuerdo. Esto implica consagrar el neoliberalismo en nuestra Carta Magna, segando el camino a cualquier progresista que pueda llegar en un futuro al Gobierno. Es un error monumental que ni siquiera la “Biblia” neoliberal, el Wall Street Journal, consideraba que fuera posible en la vieja Europa: pretender fijar en las Constituciones un tope de endeudamiento es una medida de derechas que difícilmente aceptarán los Parlamentos de “las 17 democracias” –decía- afectadas por su pertenencia al euro.

Pero, más papista que el Papa en cuestión de neoliberalismo, nuestro derrotado presidente se dispone a ponerlo en marcha de inmediato. Los países que guardan el espíritu de la vieja democracia europea –su inventora- que hagan lo que quieran, pero España ya acata… y siega el futuro. ¿No estamos viendo que las políticas que siguen no funcionan? Estamos cayendo en una nueva recesión. Da que pensar que sea precisamente lo que buscan. No pueden estar tan ciegos. Pero es preocupante que esto coincida con la aplicación de la “mano dura”, como ha hecho Cameron en Gran Bretaña o… la policía española estos días sin ir más lejos.

Pero una reforma de la Constitución en un sentido tan grave no se puede hacer sin un referéndum como ha propuesto Gaspar Llamazares. No podemos consentirlo. Y arbitrando información adecuada a los ciudadanos para que no se dejen embaucar en la política del sonajero, que tan genialmente describe hoy Jesús Mota.

¿Qué desarreglo psíquico ha podido llevar a Zapatero a formular semejante propuesta para cuatro días que le quedan? ¿Cómo no le dimite el gobierno en pleno y cualquier militante del PSOE al que le quede una brizna de socialdemocracia en la sangre?

Está bien claro que la sociedad tendrá que tomar la iniciativa ante tanto desbarajuste: tenemos que exigir un referéndum, repito. Y arbitrando medidas para que exista información veraz. Traer incluso a Stiglitz y a Krugman a hablar en el Parlamento y en “prime time” de la televisión pública. Que expertos de todo tipo muestren las evidencias de los datos. Se diría que Zapatero ha perdido la razón, incluso la vergüenza.

Actualizo: Puede no tenerlo tan fácil como cree: «Si el Gobierno español decidiera asumir la exigencia franco-alemana, el camino para una reforma express se antoja casi imposible: solo con que se oponga una décima parte de los diputados, habría que disolver las Cortes y convocar referéndum«.

Lo urgente es que nadie se deje embaucar.

Otra actualización:

  Como entiendo que algunos vaís de buena fe (salvo el premio nóbel que dice ser economista más abajo), enlazo un artículo de Joseph Stiglitz, Premio Nóbel de Economía auténtico:  «Un contagio de malas ideas».

 Por otro lado, como dice Ángels,  en Reacciona está bien clara la explicación de por qué limitar el techo del endeudamiento es… «una mala idea». Una idea neoliberal que nos está llevando a todos a una nueva recesión mundial sin salir de la anterior. ¿O es que los datos tampoco sirven?

Otro artículo. Paul Krugman. Premio Nóbel de Economía. La falsa ilusión de la austeridad. Pero veo que la política del sonajero funciona de maravilla para tergiversar lo que sea menester. Tenemos que rebelarnos a eso cada día más. Nos jugamos mucho.

Actualización 20.15. Nuestra amiga la economista Ángels Martínez Castells explica muchas cosas, y muy claras, en El Tratado de Lisboa, la reforma golpista y el referéndum necesario.

La política del sonajero

Jesús Mota publica en El País digital un artículo de opinión que va a dar mucho que hablar. Analiza cuál va a ser la política del PP, cuál fue, y cuáles sus consecuencias. Comienza así:

«Los dirigentes del Partido Popular (PP), procedentes en gran número de sectas católicas de extrema derecha y de la burbuja del ladrillo, ya echan cuentas de las prebendas públicas a su alcance cuando gobierne Mariano Rajoy, ese intelecto aristocrático que se autodestruye cuando entra en contacto con la realidad. El retorno al Gobierno del PP es un acontecimiento que entusiasma a sus afiliados, pero no deja de provocar escalofríos a quien recuerde la gestión de la economía durante los dos mandatos de José María Aznar y eche un vistazo a las fatuas propuestas económicas de Mariano Rajoy. Aznar, soplado con vanidades de estadista, infló una burbuja inmobiliaria que fundamentó el crecimiento en la mano de obra barata hasta que estalló y se llevó por delante más de dos millones de empleos; desmanteló la estructura fiscal del Estado, reduciendo impuestos al buen tuntún solo por creer a pie juntillas en los prospectos de propaganda económica de la extrema derecha de Reagan y Thatcher; oscureció o mutiló estadísticas; privatizó de boquilla empresas públicas con el resultado de que la gestión privada ha degradado sus resultados y cotizaciones respecto de las empresas públicas originales; y dejó para las generaciones venideras otros cadáveres en descomposición, como Aves trazados sobre socavones o arenas movedizas, autopistas radiales en curso de quiebra por los cálculos chapuceros de sus impulsores y un mercado eléctrico en situación de déficit crónico.

Es de temer que el retorno del PP al Gobierno de la nación traiga nuevas raciones de economía vudú y misticismo de garrafón, tipo “el milagro económico soy yo”, frase inmortal de José María Aznar para describir una tendencia a la recuperación económica que se explicaba mejor por el descenso de los tipos de interés en España (que él no decidió) y por la relajada política monetaria primigenia en la zona euro. Hay signos ominosos que confirman la vuelta de este tipo de curanderismo económico que tanto gusta a la extrema derecha (en versión republicano estadounidense o en la modalidad thatcherista continental). El primero de estos estigmas es la creencia de que, con solo su presencia en el Gobierno, el santero Rajoy y sus ayudantes expulsarán los demonios del paro y las empresas volverán a crear cientos de miles de empleos. “Cuando gobierna el PSOE, sube el paro; cuando gobierna el PP sube el empleo, y eso volverá a pasar”, proclama Rajoy como el que enuncia de carrerilla el principio de Arquímedes. Igual que los súbditos del rey de Francia creían que el roce del manto del monarca curaba las escrófulas, Rajoy sostiene que su aura presidencial acabará con el crash financiero mundial. Los mistagogos populares canturrean por toda España el gorigori “lo hicimos (en 1996) y lo volveremos a hacer”.

  ¿Y cómo se tapa el fiasco? Con la política del sonajero como, con otras palabras, suelo decir. Seguid leyendo, seguid…

La vida en la Edad Media

Los poderes…

Los mercados…

La educación…

Desequilibrios sociales…

 Fuerzas  para mantener los poderes y el sistema…

   Versión mediática para la sociedad y la Historia…

Un contagio de malas ideas

Joseph Stiglitz

La gran recesión de 2008 se ha transformado en la recesión del Atlántico norte: son principalmente Europa y EE UU, no los mercados emergentes más importantes, los que se han visto afectados por el lento crecimiento y alto desempleo. Y son Europa y EE UU los que marchan, juntos o separados, hacia el desenlace de una gran debacle. La explosión de una burbuja condujo a un estímulo keynesiano masivo que evitó una recesión mucho más profunda, pero también impulsó déficits presupuestarios importantes. La respuesta -recortes masivos del gasto- garantiza que los niveles de desempleo inaceptablemente altos (un vasto desperdicio de recursos y un exceso de oferta de sufrimiento) se prolonguen durante años.

La Unión Europea finalmente se ha comprometido a ayudar a sus miembros en dificultades financieras. No tenía opción: la agitación financiera amenazaba con extenderse desde países pequeños como Grecia e Irlanda a otros grandes como Italia y España, y la propia supervivencia del euro afrontaba peligros crecientes. Los líderes europeos reconocieron que las deudas de los países en problemas serían inmanejables a menos que sus economías pudiesen crecer, y que el crecimiento no se lograría sin ayuda.

Pero si bien los líderes europeos prometieron que la ayuda estaba en camino, reforzaron su creencia de que los países sin crisis deben recortar sus gastos. La austeridad resultante retrasará el crecimiento europeo y con ello el de sus economías con mayores problemas: después de todo, nada ayudaría más a Grecia que el crecimiento robusto de sus socios comerciales. Y el bajo crecimiento dañará la recaudación tributaria, socavando la meta proclamada de consolidación fiscal.

Seguir leyendo…. Sobre todo la conclusión:

     Pero el problema real surge de otro tipo de contagio: las malas ideas cruzan fácilmente las fronteras, y las nociones económicas equivocadas a ambos lados del Atlántico se han estado reforzando entre sí. Esto será también válido para el estancamiento que esas políticas conllevarán.

¿Quiénes son los «mercados»?

David Fernández nos los presenta en este artículo: «Las manos que mecen los mercados»…. Observaréis que ninguno fabrica nada. Sí, aire. Y ese aire mueve millones y millones de dólares, de euros. Lo peor es que también asfixia a los ciudadanos (en ausencia o connivencia de los políticos).

«Los actores principales son los fondos de inversión. La inversión colectiva maneja activos por valor de 18 billones de euros. El 41% de ese dinero está invertido en renta variable, el 21% en bonos y el 18% en renta fija a corto plazo (money market). Los intereses de los ahorradores anglosajones son los que priman: el 55% del dinero invertido en fondos procede de EE UU, el 32% de Europa y el 13% del resto de regiones mundiales.

La mayor gestora del mundo es Blackrock. Esta entidad maneja una suma de dinero equivalente a dos veces el PIB de España y su presidente, Laurence Fink, es uno de los hombres más influyentes (en octubre pasado le recibió el rey Juan Carlos en Zarzuela) del orbe financiero. En el área de renta fija la principal referencia es la gestora Pimco (patrimonio superior al billón de euros). Su presidente, Mohamed A. El-Erian, es columnista habitual del Financial Times y la carta mensual de su gestor estrella, Bill Gross, tiene una gran influencia en el mercado de deuda. Tras el pulso político vivido en Washington en torno al techo de deuda, Gross ha calificado a EE UU de «república bananera». Este gestor ya lanzó una puya a España el pasado año al recordar que nuestro país había suspendido pagos 13 veces en los últimos 200 años.

Tras los fondos de inversión, los siguientes protagonistas son los fondos de pensiones. Los productos de jubilación manejan casi 14 billones de euros (invertidos principalmente en renta fija)…

Seguid leyendo porque falta lo mejor, los «hedge funds» por ejemplo, desencadenantes -impunes- de la crisis de 2008 que ahora son quienes  deciden por encima de los demás…