¿Golpe blando en Brasil?

Ha sido una nueva crónica de una muerte anunciada. Las sospechas sobre el relevo en el gobierno de Brasil se confirman. Un ejecutivo formado únicamente por hombres, blancos y ricos, que preside Michel Temer. Según publica Íñigo Sáenz de Ugarte en su blog Guerraeterna, “los partidarios de Dilma Rousseff denunciaron que el proceso de destitución formaba parte de una trama cuyo objetivo no era sólo cambiar el resultado de las urnas, sino acabar con las principales investigaciones anticorrupción que afectan al PMDB, el partido de Temer (y también, por no olvidarlo, al PT). Por ello, consideraban que todo este proceso era equivalente a un golpe de Estado”. Ahora unas conversaciones grabadas lo corroboran.

“Romero Jucá, uno de los senadores más cercanos a Temer y ministro de Planificación (uno de los miembros clave de su equipo económico) tras el cese temporal de Dilma, estaba metido de lleno en la trama. Lo confirman las grabaciones publicadas por el diario Folha de São Paulo de una larga conversación entre Romero Jucá y Sérgio Machado, exsenador del PMDB y expresidente de Transpetro, una filial de Petrobras, la gran empresa petrolera en el centro de varios casos de corrupción (el más importante es el conocido como Lava Jato). Tanto Jucá como Machado están siendo investigados en esa instrucción”, sigue informando Sáenz de Ugarte en un artículo imprescindible con muchas más claves:  El papel de Jucá  contactando con otros poderes del Estado, como el judicial o el ejército ” para que no obstaculizaran los planes”. Al parecer, sus gestiones tuvieron éxito.

Alejado de los focos mediáticos españoles y de medio mundo, de los políticos en (demagógicas) campañas, Brasil dejaba vislumbrar con claridad lo que se avecinaba desde hace tiempo. “Mientras los partidos de derecha organizan su escalada al poder, con el fin último de acabar con los programas sociales de la ‘era Lula’, hay un minoría de extrema derecha que está ganando cada vez más adeptos en un país donde la crispación y la polarización crecen por momentos”, analizaba a primeros de Abril la periodista Valeria Saccone en esglobal.

En el caldo de cultivo perfecto:

“Desde que en 2013 estalló el escándalo de Petrobras, un esquema de corrupción y desvío de fondos destinados al pago de propinas a políticos de todos los colores, son muchas las voces que piden un cambio de Gobierno. Aunque la presidenta Rousseff no está formalmente acusada de ningún delito, se ha convertido en el blanco de todas las críticas. Ni siquiera la filtración de documentos oficiales que demuestran que las propinas comenzaron hace más de 30 años han cambiado la percepción de buena parte de la población (69%), que desaprueba su gestión en los sondeos”, proseguía Saccone.

Esa extrema derecha brasileña que asciende posiciones a gran velocidad, cumple todos los requisitos del manual. Varios ejemplos de uno de sus miembros más destacados: Jair Bolsonaro

-Apoyo y nostalgia de la dictadura (1964/1985):  “El error de la dictadura fue torturar, y no matar”.

-Machismo: “No te violo porque no te lo mereces”, a una diputada, o “Espero que su mandato acabe hoy, infartada o con cáncer, o de cualquier manera. Brasil no puede continuar sufriendo con una incompetenta, somos demasiado grandes para eso”.

-Homofobia:  “Prefiero que mi hijo muera en un accidente a que aparezca con un tipo con bigote por ahí”

“Es muy difícil prever qué giro tomará la complicada situación política de la octava economía del mundo, en recesión desde el año pasado”, concluía Saccone. Persistencia de la corrupción, crisis económica, débiles liderazgos, salvo en la extrema derecha que saca tajada emocional en estas situaciones:  “La influencia de los diputados ultraconservadores, que controlan más de un tercio de los votos en la Cámara, será muy importante en los próximos meses”.

Hoy Brasil tiene un gobierno de, repito, todo hombres, blancos y ricos. Y grandes sombras de sospecha.

En Europa, unos pocos votos nos han librado de una presidencia de extrema derecha en Austria. Luego será tarde para remediarlo, como ya ocurrió en el pasado.

PD.

Y si no vean algunas noticias, reales, del día que publica, este miércoles eldiario.es, y a qué dedica sus esfuerzos parte de la prensa oficial y de la jauría mediática.

 

Vive como quieras

No deja de sorprenderme el alborozo con el que es recibido cada nuevo año. Si buscara ahora mismo imágenes de la nochevieja de 2008, veríamos que el 2009 -despedido como un apestado-, suscitó las mismas esperanzas que el que ahora amanece. Y es que nuestra capacidad de olvido es infinita, lo mismo que un optimismo innato que nos lleva a hacer borrón y cuenta nueva cada día, o al menos cada 31 de Diciembre.

Conviene quizás recordar, por fijar los hechos simplemente, que nos regimos por una convención cronológica –acordada en despachos- del cómputo cristiano. Y que además existen –más o menos minoritarios- el primitivo calendario romano, el babilónico, el calendario solar egipcio –que ya anda por el año seis mil y pico-, el judío –con más de cinco mil años-, el chino, o los islámico, persa, copto o budista, como mínimo.

En casa, tras uvas, brindis e interiores rojos –que no hay que dejar resquicios para conjurar a la suerte por si acaso- decidimos empezar el año con una película cuidadosamente seleccionada: “Vive como quieras” de Frank Capra. Todo un acierto. Corría el año 1938, cuando se rodó, en blanco y negro. Una curiosa familia, aglutinada por el abuelo que un día decidió bajar en el ascensor de su gran empresa y no volver a subir, desarrolla su existencia como desea, sin prestar atención a ningún convencionalismo. La hija pergeña novelas porque un día tuvo acceso a una máquina de escribir, un repartidor de hielo llegó 9 años atrás y se quedó, o el propio abuelo rescata y acoge a un frustrado oficinista que en realidad quiere “hacer cosas”, como un huevo del que sale un polluelo que pía. Y ya hablan -1938- del excesivo consumo que ata.

Por supuesto, esta familia entra en conflicto, o es objeto de intento de avasallaje, por otra instalada en el sistema. Con historia amorosa de por medio, con cenicienta –resoluta e independiente- de un príncipe más inclinado a seguir sus sueños que aquellos que le son impuestos.

Un tanto ingenua, “Vive como quieras” plantea dilemas rabiosamente actuales: el consumismo, la ecología, la soledad, la compra del tiempo para disfrutar… o de los objetos que paga el dinero. E invita a romper moldes y ataduras. Con optimismo, con ganas de vivir, precisamente.

Nada ha cambiado en la actualidad, en lo que sucede en el mundo, porque nos haya cambiado el dígito en el calendario. Quizás que un nuevo y paupérrimo país, Yemen, se ha puesto en el punto de mira de las bombas, porque sigue sin entenderse que el terrorismo no se combate masacrando indiscriminadamente poblaciones de origen o cobijo. O dando muestras de la pertinaz superchería que combate la aún más obstinada realidad: el ayuntamiento de Río de Janeiro contrató a una maga espiritista para que ahuyentara la lluvia de las celebraciones de fin de año… y hubo 80 muertos por las fuertes tormentas.

Me siento muy cómoda sin embargo en este 2010 redondo y de matrícula de honor. Porque desde su primer día somos un poco más europeos. Presidimos esa UE anquilosada a la que, a pesar de todo, amo, quizás porque sus más antiguos ciudadanos viven mucho mejor que nosotros y respiran otros aires de cultura y progreso. En el deseo de que Europa persevere en su viejo camino, contra el viento y marea del inmovilismo que le traza la política, y todos quienes se arriman a su calor para sacar provecho de ella.

Gran parte de la Europa arraigada y de la recién incorporada, la que evidencia el freno al desarrollo que le impuso una equivocada historia, transcurren por el Danubio Azul. Este deleite que, un año más, nos ha brindado Viena.

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