Cuando informar es un riesgo

José Carlos Gallardo, corresponsal de TVE en Rusia, está haciendo una información arriesgada en un país -y un entorno que incluye Chechenia- en el que han sido asesinados 300 periodistas desde 1993. Habla del secuestro y asesinato de una importante activista de derechos humanos de Chechenia, Natalia Estemirova. Amiga de la periodista rusa asesinada en 2006 Anna Politkovskaya, Estemirova trabajaba para la organización de derechos humanos “Memorial” en la capital chechena, Grozni. Gallardo la había entrevistado con anterioridad y quedaron grabados los premilitares del encuentro hasta que se inicia como tal la charla. Ella le advirtió que tratara con cuidado el tema: “Debo seguir trabajando aquí porque me necesitan”. “Porque me necesitan”, dijo. Difícil mundo para algunos que se empeñan en mejorarlo.

La rabia y la defensa de la verdad le pudieron a Gallardo ayer, y en el mismo tono ha seguido hoy. Apuntó al Presidente checheno, vinculado al Kremlin, y terminó la información diciendo: “Muchos temen aquí, muchos nos tememos, que su muerte quedará impune”. Su trabajo tiene valor. Y riesgo. Pero la información es esencial para que un día estos atropellos se paren.

En un desolador panorama de aparentes becarios consolidados, la que fue mi empresa, me ha revelado la existencia de este periodista que supera sus miedos en defensa de la verdad, y que lo cuenta con pasión. La loable búsqueda de la objetividad ha sido -y cada vez más- excusa para la indiferencia, la pasividad y el llegar incluso a la desinformación por defecto. Gallardo es de los que dignifican una profesión diezmada por ERES, intrusos “huesmeabraguetas” y estómagos agradecidos. Los, grises y acomodaticios, “equidistantes” que dominan, como digo, profesión y sociedad, no lo entenderán, pero sólo así se intenta cambiar las cosas. Yo le aplaudo. Aún sabiendo que, si le ocurre algo, nadie moverá tampoco un dedo por él.

Su información está en el minuto 16,26.

 http://www.rtve.es/alacarta/#545443

También lo cuenta en su blog:

Todo el equipo de TVE en Moscú estamos consternados, enfadados, entristecidos… y jodidos. Hay rabias que son indescriptibles. Porque tuvimos la suerte de conocerla.

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