En España nos regiremos por la Inmaculada Concepción

   Vamos de pasmo en pasmo, sobre todo cuando -al no relacionar los datos previos que es por definición el raciocinio-  no se está alerta sobre el desarrollo previsible de acontecimientos.  El mismo día y casi a la misma hora en la que se conocía la asignación pública al Rey (292.000 euros anuales según sus informaciones) el Gobierno anunciaba la congelación del salario mínimo español en 641,40 euros. El más bajo, junto con los de Portugal y Grecia, de la UE de nuestro nivel (UE15), es la primera vez en democracia que tal cosa sucede. Los incrementos fueron notablemente menores con los gobiernos del PP, pero nunca se había llegado a no subirlo absolutamente nada. Máxime cuando en esa UE15 los ciudadanos cobran el doble y el triple que nosotros.  En cambio, a nuestros grandes ejecutivos los tenemos a la cabeza del ranking europeo, los que más ganan.  Evidentemente, tanto el rey como los jefes varios de empresas, “viven por encima de nuestras posibilidades” de mantenerlos.

El pasmo doble llega cuando nos enteramos de otros extremos de las negociaciones para las nuevas mermas de los derechos laborales y sociales (eso a lo que llaman “reforma laboral”). Rajoy ha decidido suprimir los “puentes”, a pesar en este caso de que tales puentes eran una falacia y los españoles trabajamos más horas que la media europea. La alegada falta de productividad española como excusa debería valorar la responsabilidad empresarial, la organización deficiente y la falta de innovación y estructuras que otros trabajadores europeos sí tienen. Igual es que aquí no les hacen falta tales premisas si la ciudadanía traga.

Esa CEOE moderna y emprendedora ha objetado que algunos de las fiestas que se valoran para cambiar de día están sujetas al concordato con la Iglesia Católica. El año próximo el problema de fecha reside en tres: el 15 de agosto -la Asunción de la Virgen-, el 1 de noviembre -Todos los Santos- y el 8 de diciembre -la Inmaculada Concepción-. En consecuencia, y en tanto ven como van a misa y repican al mismo tiempo, la CEOE -según fuentes sindicales-, propone que en lugar del 8 de diciembre se traslade a lunes el 6, día de la Constitución. Total para lo que nos sirve la Constitución. Aunque siempre es un consuelo encomendarse a la Purísima.

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