Mato y PP de Rajoy, de “partícipe a título lucrativo” a “partícipe a título lucrativo”

pp.auto.ruz

El auto del Juez Ruz lo dice bien claro: el PP es partícipe de la trama Gürtel a título lucrativo. Lo mismo que Ana Mato a quién finalmente se ha obligado a dimitir para intentar salvar los trastos del partido. Regla de tres: si Ana Mato tiene que irse porque “es partícipe a título lucrativo”, ¿por qué nadie asume responsabilidades en el PP, también “partícipe a título lucrativo”. Por el contrario, su presidente, Mariano Rajoy, ha vuelto a llevar al Congreso un discurso vacío en el que da entender que la corrupción no va con él. Sus señorías se han aplaudido a sí mismas, de hecho, cuando ha dicho el presidente: “España no está corrompida, la mayoría de los políticos son decentes”.  Parece que le preocupa más que se hable tanto de corrupción, que se publique tanto y se insista tanto sobre los mismos casos.

En el PP, en concreto, ese partido en el que Rajoy siempre ha tenido cargos relevantes parece que más extendida sí está. A nivel de fosa séptica. Entre los implicados, grandes figuras del partido y puestos clave. Ruz sentará en el banquillo a 3 de los 4 ex tesoreros del PP, el cuarto Rosendo Naseiro también estuvo implicado, en su día. Pero se anuló el proceso porque las escuchas de sus conversaciones fueron consideradas ilegales (Trillo aquí jugó un gran papel según se comentaba). Algo así pasó con el inicio de la Gürtel, aquí fueron a mayores y quién pagó al punto de ser inhabilitado fue el juez: Baltasar Garzón.

Para los amantes de la manipulación, la referencia de wikipedia al Caso Naseiro es una pieza maestra. Un auténtico calvario dice que pasó José María Aznar. El tiempo ha demostrado, y este auto de Ruz es un ejemplo, cuánta verdad había detrás.

Si llegaron hasta a pagar las obras de su sede en negro o borrar los ordenadores de Bárcenas, ¿qué sinceridad se puede esperar de la lucha contra la corrupción de Rajoy y su corte de los milagros? Nos habla desde el fiemo que impregna su partido.

El nivel de cinismo -casi de esquizofrenia- que alcanza el hombre que 11 millones de españoles encomendaron dirigir este país lo evidencia, de nuevo, su propio discurso de hoy. Un pequeño ejemplo:

“La vida pública debe hacerse en la plaza pública, a la vista de todos”, dice Rajoy, que oculta hasta sus reuniones con Urkullu o Mas.

Soraya Sáenz de Santamaría, ¡cómo no!, asume las funciones de Ana Mato -sanidad, asuntos sociales e igualdad- hasta que se nombre sustituto. Con éste, serán ya 12 cargos los que acumule la vicepresidenta. Porque es una superdotada que si no… Nadie podría ejercer bien tantos trabajos y de tanta responsabilidad. ¿O no lo hace bien?

La situación es insostenible. Hasta El País, que tantos quiebros ha hecho al PP en aras de su difícil situación económica, pide prácticamente la convocatoria de elecciones. Culmina su muy crítico editorial con Rajoy, así:

Esto es solo un anticipo de los estragos que el proceso de la trama Gürtel puede causar a un Gobierno débil. Se hace difícil pensar que la legislatura en curso pueda continuar un año más.

La noticia positiva es que la ministra que nunca debió serlo, Ana Mato, se va (aunque se queda de diputada). Su gestión será recordada como la de la persona que -a las órdenes de Mariano Rajoy y Sáenz de Santamaría y con la colaboración de los virreinatos populares y convergentes por las Comunidades Autónomas- deterioró casi de forma irreversible la sanidad pública española. Ángels Martínez Castells le dedica este emocionado recuerdo, con un repaso a las tropelías de la ministra. Una muestra:

Quedan pendientes las imperdonables responsabilidades de Mariano Rajoy, que debería dimitir de inmediato no sólo por beneficiarse también, por su cargo, de todas las tramas descubiertas en su Partido, sino sobre todo -y eso sí es criminal- por poner en manos de una política emblemática de la Gurtel un servicio público fundamental y nuestro derecho a la sanidad. Y hacerlos trizas entre insufribles incompetencias, rapiñas desmedidas y a contra reloj… Y ni un gesto de pesar por el sufrimiento y las muertes que sus destrozos han provocado. También en memoria de Alpha Pam, no te echaremos de menos, Ana Mato, pero esperamos que se vayan sumando cargos que te encadenen al banquillo.

Y una preocupación añadida. ¿En qué quedará todo esto con la justicia que disfrutamos? Ignacio Escolar plantea, entre otras cosas, la situación de Ruz ahora:

Desde la derecha culpan ahora al juez Pablo Ruz por hacer su trabajo: por sacar adelante la instrucción de un caso, la Gürtel, que ya iba por su quinto año triunfal. Dicen que ha escogido a propósito la fecha de este auto para fastidiar al presidente del Gobierno el pleno monográfico en el Congreso sobre corrupción.

El juez tiene prisa, pero no por aguar el enésimo discurso pomposo de Mariano Rajoy. Va corriendo porque sabe que es posible que  en un mes le toque abandonar el juzgado de la Audiencia Nacional y quiere dejar el trabajo hecho. El mismo Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que hace apenas cinco meses alababa su instrucción, el mismo que barajó dejarle como juez de apoyo para agilizar el juzgado más complicado de toda España, el central cinco de instrucción, ahora no tiene tan claro que este incómodo magistrado deba seguir en acción.

Después de la dimisión de Mato, el PP querrá dimitir a Pablo Ruz. Del politizado CGPJ depende que lo puedan conseguir.

¿Y qué hará la sociedad? Mariano Rajoy es un cadáver político, no se sabe si el hedor procede de esa condición o de la corrupción que emanan Génova y sus sedes regionales. Sin embargo tiene la costumbre de permanecer amarrado a su silla y la gente se lo permite. Todo el PP está tocado, pero también suelen usar sus aguijones con precisión. Que no clame toda la sociedad -excepto los cómplices- ante lo que está ocurriendo indica una grave patología. No sé si son conscientes de cuánto nos jugamos.

 

A %d blogueros les gusta esto: