Lo que pasa en Grecia y los defensores de las políticas del PP no quieren saber

Son un ejército disciplinado que afean con virulencia lo que Tsipras y su gobierno no han conseguido en Grecia, lo que han incumplido. Si es que la fórmula no es prometer lo que no se puede cumplir, dice controlando ya hasta su tics de la mentiras Mariano Rajoy.  Periodistas agresiv@s desgranan pizarras, inquieren apremiantes a quienes pasan por allí y osan ser de izquierdas.

El nuevo gobierno griego lleva apenas un mes en el cargo. Un mes. Y se encontró este desastre perpetrado por los conservadores de Nueva Democracia (que apoyó Rajoy en campaña), el PASOK y la Troika. Lo único que ha cambiado es que los “patriotas” griegos adinerados se han llevado el dinero fuera y que los acreedores y/o especuladores les han subido la prima de riesgo, como ya sabemos suelen hacer. La prima de riesgo viene a ser chicle a usar convenientemente.

Paul Krugman, premio Nobel de Economía, publicó este sábado en El País un artículo que sin duda no han leído los que hacen el juego al PP y sus intereses, como partido, de permanencia en el gobierno.

“Si hiciésemos caso de muchas de las noticias y artículos de opinión de los últimos días, pensaríamos que ha sido un desastre; que ha sido una “rendición” por parte de Syriza, la nueva coalición que gobierna en Atenas. Y parece que algunas facciones de la propia Syriza también lo creen así. Pero no es cierto. Por el contrario, Grecia ha salido bastante bien librada de las negociaciones, aunque las grandes batallas todavía están por venir. Y al salir bien parada, Grecia le ha hecho un favor al resto de Europa.

(…)

En realidad, la pregunta era si Grecia se vería obligada a imponer todavía más austeridad. El anterior Gobierno griego había accedido a aplicar un programa con el que el superávit primario se triplicaríadurante los próximos años, lo que tendría un coste inmenso para la economía y los ciudadanos griegos.

¿Por qué aceptaría cualquier Gobierno algo así? Por miedo. En esencia, los sucesivos dirigentes de Grecia y otros países deudores no se han atrevido a cuestionar las desorbitadas exigencias de los acreedores, por miedo a ser castigados (a que los acreedores les dejasen sin financiación o, aún peor, hundiesen su sistema bancario si se mostraban reacios a unos recortes presupuestarios cada vez más drásticos).

Entonces, ¿se ha echado atrás el actual Gobierno griego y ha accedido a tratar de alcanzar esos superávits demoledores para la economía? No. De hecho, Grecia ha conseguido para este año una flexibilidad que no tenía, y la forma de referirse a los superávits futuros es poco clara. Igual podría significar algo que nada.

Y los acreedores no han cerrado el grifo. En vez de eso, han puesto a disposición de Grecia una financiación que le permita salir adelante durante los próximos meses. Por así decirlo, han atado a Grecia corto, y esto significa que la gran batalla sobre el futuro todavía no se ha librado. Pero el Gobierno griego no ha consentido que lo echen a patadas y esto es, por sí solo, una especie de victoria”.

Krugman sigue con una pregunta clave:

“¿A qué se debe entonces tanta información negativa? A decir verdad, la política fiscal no es el único problema. También había y hay debates sobre cosas como la privatización de los bienes públicos, respecto a la que Syriza ha acordado no revocar los pactos ya firmados, y la regulación del mercado laboral, donde parece que se mantendrán algunas de las “reformas estructurales” de la época de la austeridad. Syriza también ha accedido a castigar con dureza la evasión fiscal, aunque a mí se me escapa la razón por la que recaudar impuestos parece ser una derrota para un Gobierno de izquierdas”.

Y aquí el Premio Nobel reflexiona sobre lo que llama “una infame alianza”…

“Aun así, nada de lo que acaba de pasar justifica esa retórica del fracaso que se ha impuesto. De hecho, mi impresión es que estamos contemplando una infame alianza entre los escritores de izquierdas con expectativas poco realistas y la prensa empresarial, a la que le gusta la historia de la debacle griega porque eso es lo que se supone que les pasa a los deudores arrogantes. Pero no se ha producido ninguna debacle. Al menos de momento, Grecia parece haber puesto fin al ciclo de la austeridad cada vez más despiadada”.

El artículo completo, a leer porque, según Krugman, Syriza nos está haciendo el trabajo al resto de las víctimas de la austeridad en Europa, si es que lo permiten políticos, periodistas y comentaristas que tan buenos servicios prestan al PP para que siga en La Moncloa y al mando de la tijera.

“A favor de Syriza juega su humanidad: sigue siendo un partido de personas que sienten, se desesperan e indignan, como Manolis Glezos, héroe de la resistencia griega durante la Segunda Guerra Mundial, que decepcionado por las concesiones a los merkelianos, ha pedido perdón al pueblo griego y con Mikis Theodorakis llaman a no seguir cediendo y reaccionar… Y también por ello, Syriza demuestra que sigue siendo la gran opción política de preferencia, un gobierno de seres humanos para seres humanos, conscientes de que los derechos deben respetarse no sólo para que no renunciemos a la civilización, sino porque la empatía con el dolor es la prueba real y tangible de que el cambio continúa y avanza, a pesar de la oposición, intereses e inquina de los  robotizados mayordomos de los poderosos” escribía hace unos días Ángels Martínez Castells.

Una utopía pensar en la humanidad en estos tiempos. Pero es que a nadie, salvo  los que se oponen a que nada cambie o a que cambie algo más que un poquito, le exigen resultados al mes de estar en el cargo.

Los votantes de Syriza lo sabían, sabían que no era fácil, pero que hay que intentarlo.

voto.guillermo

 

 

 

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