Temario para el examen de economía a los ciudadanos

Llevamos ya dos años –algunos más por gajes del oficio y vocación quizás- haciendo un intenso master en economía: ha llegado la hora de acudir a examen para graduarnos. Cierto que los catedráticos que han de evaluar nuestros conocimientos no parecen muy capacitados. No han dado una en el clavo en todo este tiempo, aunque los vemos a diario pontificando sus teorías. Alguno sí, pero vivimos una época en la que hasta los datos son opinables, relativos por tantos, supuestamente inciertos en consecuencia -según dé el aire político-. Así que vamos a organizarnos un poco entre nosotros.

Temario:

1) Las ventas de coches han subido un 41% en la primera de febrero. Nos lo contaron muy contentos ayer los medios informativos. Pero sin relacionarlo, como es habitual, con otra noticia que se produjo de forma simultánea: El humo de los coches causa más muertes que los accidentes de tráfico. El 84% de los españoles respiran aire que excede los niveles de contaminantes recomendados por la OMS. Diagnóstico de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

  • Desarrollar esta aparente incongruencia. Análisis de qué debe primar, la industria y “el mercado” o la salud y un equilibrado ordenamiento social.

2) Los sueldos de los diputados se sitúan entre entre los más bajos de sus colegas europeos. También nos informaron ayer, igualmente encantados, con motivo de que el Congreso ha hecho públicos su vida y milagros.

  • Pregunta: ¿Por qué nadie ha relacionado que también los sueldos españoles “se sitúan entre los más bajos de sus colegas europeos”?
  • Análisis comparativo de sueldos.
  • Análisis del papel del periodismo en la información económica.

3) La principal causa de nuestra particular crisis económica se encuentra en el estallido de la burbuja inmobiliaria, que ha hipotecado a media España, y dejado sin trabajo a un alto porcentaje de la población.

4) El Financial Times y España. Lectura recomendada: “la crisis es federal”. En él, se referencia el nuevo artículo de FT diciendo que “los mercados se preparan para castigar a España“.

5) ¿Quién ha retraído el consumo de los españoles? ¿Necesitamos campañas de optimismo para consumir? Relación entre el consumo y el paro (que sigue aumentando).

6) Los periódicos reciben con pitos y aplausos la tímida proposición de arbitrar una suerte de banca pública para facilitar créditos a los PYMES.

  •  Análisis del “¿en qué quedamos?” ¿es saludable la competencia o no?

7) Para aspirantes a matrícula cum laude y doctorado:

“¿Qué es “el mercado”? Componentes. Estructura. Competencias. Responsabilidades.”

Pues nada, a hincar los codos, quien quiera, claro está. Los alumnos optarán por responder a todo el temario, o elegir un tema de desarrollo.

Actualización 19,00 horas:

La CEOE propone un nuevo contrato precario para jóvenes

La idea de la patronal es que tenga “una duración de entre seis meses y un año, sin protección por desempleo y con cuotas empresariales cero”. De la cuantía del sueldo que proponen -si es que la proponen- no hay información.

Las lecciones del Muro

Empiezo a pensar que nos aqueja una sobredosis de Muro. El histórico acontecimiento se ha convertido en un consumible más que en pocas horas regresará a la historia. No sé qué quedará de los sesudos análisis –los menos- que buscan conclusiones para sustentar cambios de presente y un mejor futuro. Sospecho que, en la dinámica actual, serán barridos por nuevos titulares del espectáculo. Sería deseable que no dejáramos la efeméride en el cajón cerrado de la nostalgia, porque somos hijos de nuestra trayectoria, todo parte de algo que explica sus porqués y anticipa el futuro.

Como en los grandes hitos, todo el mundo tiene una historia que contar de aquella noche del 9 de Noviembre de hace 20 años, según he podido comprobar. La mía fue excepcional -y pocas veces se puede aplicar con más precisión ese calificativo-, pero intentaré resaltar sólo los matices significativos.

visado

Este visado nos habla de un Berlín cerrado, difícil de entender hoy. Llegamos en la noche del 8 de Noviembre. Al frente de un equipo de Informe Semanal, decidí residir en el lado Este del Muro para poder pulsar la vida de la ciudad, su rebeldía que nos había llevado allí, y contarlo aquel mismo sábado, día de emisión del programa. Un opíparo desayuno en el hotel –hasta con frutas tropicales- saludó la mañana. Era lo que se reservaba a los turistas. Por eso resultó tan contradictorio llegar a la calle y ver que todo lo que se ofrecía al ciudadano berlinés eran coles. Largas horas pateando las calles mostraban el mismo paisaje de carencias, y una sola queja en la población: la falta de libertad. Especialmente, para viajar. Las modélicas manifestaciones de protesta les habían dado fuerza. Alemanes y comunistas, no tenían inconveniente sin embargo en responder, más aún se agolpaban ante el micrófono abierto para iniciar nuevos debates en corrillos, casi olvidados ya de nuestra presencia. Muchos habían huido, pero los que se quedaron afirmaban que los cambios se producen desde dentro, y que el patriotismo es impulsarlos.

La suerte nos alumbró sin cesar. Tras la famosa rueda de prensa de Schabowski que, por error, anuncia la apertura de fronteras, y a la que llegamos, asombrosamente, por indicación del Presidente Egon Krentz, nos encontramos por pura casualidad en el Puente de Bornholmer, a la hora oportuna. No es cierto, como escucho en algunas crónicas, que allí hubiera centenares de personas presionando, estaban en otro paso fronterizo cerrado cuando ya había aabierto Bornholmer. La realidad a veces es menos brillante de lo quisieran algunos periodistas. Ni tampoco que hubiera cuatro equipos de TVE en Berlín. Al día siguiente no solo llegaron 3 más, puede que fueran 300.

Está probado que las autoridades de la RDA no tenían intención alguna de derribar el muro, sino de agilizar las normas, aligerar un poco la presión, y ni en sueños pensaban hacerlo aquella noche, nadie dio instrucciones a la cadena de mando. Medio centenar de pacíficos ciudadanos preguntando, una insólita cámara de televisión –la nuestra-, quizás el hartazgo de tanto caos, llevo al jefe del puesto a decir: abran la puerta. Y eso fue todo. La libertad, convertida ya en caudal incontenible, tumbó el muro.

Personalmente, sufrí, sufrimos varios miembros del equipo, a partir del día siguiente, una pesadilla que ha llegado la hora de olvidar. Al menos, y con veinte años de retraso, se ha reconocido que estuvimos allí, se ha contado la verdad, parte esencial como concepto para cimentar el futuro y asentar el pasado.

berlin 081

Puente de Bornholmer, 20 años después. Foto: Patricia Sevilla

Este verano regresé al puente de Bornholmer, sin vestigio alguno del pasado. Sólo la placa que certifica que allí se abrió el Muro. Y me hubiera gustado volver ahora con un micrófono y una cámara para tejer una historia que partió de allí. Estos días he descubierto aún más compañeros que creo mantendrán vivo el periodismo imprescindible. No son la mayoría. Buena parte de ellos solo parecen preocupados por su estabilidad profesional. Tienen razón, no corren buenos tiempos. Pero, quizás, es que hay demasiados periodistas, demasiados medios, igual que existen demasiadas fábricas de coches, demasiadas inmobiliarias, demasiadas ofertas de consumo.

En un año Berlín oriental se llenó de tiendas y productos… que sus sueldos no podían pagar. El ansía de libertad se tornó en desesperada búsqueda de dinero. El comunismo era el reparto más o menos equitativo de la pobreza –con todas las necesidades básicas cubiertas-; el libre mercado, la distribución desigual de la injusticia, generando necesidades y frustración, con muertos – literales- de hambre.

Con el Muro cayó la izquierda europea, perdiendo votantes en cascada, aunque en modo alguno compartiera sus métodos. El capitalismo se engrosó sin freno, imantando a un socialismo acomplejado. El sistema da muestras evidentes de quiebra, pero ahí seguimos, sujetos al apetito cada vez más voraz de quienes rigen el mundo en Consejos de Administración privados. Se ha inventado una tercera vía: China, la dictadura capitalista… contra los trabajadores, que impregna las relaciones laborales en todo el mundo.

Todos nos unimos aquella noche de 1989 a los alemanes en las puertas abiertas de la libertad, sobre las ruinas de la vergüenza que, sin embargo, no iban a suponer lecciones aprendidas. Oportunidad despreciada para crear una nueva sociedad, tampoco sirvió para erradicar los Muros. Ninguno. Ni libertades, ni justicia, ni pensamiento, ni ansias de progreso social.

Cuando el ERE se anunció en RTVE, 2006, preparé otro reportaje sobre los Muros, los visibles, los de cemento y alambradas. Pidiendo imágenes e información a los corresponsales, entre ellos a Rosa Calaf. Con la impresionante búsqueda en el archivo de la realizadora Outi Sarineen. Por cierto, desde entonces Chipre lo ha derribado, pero surgieron otros nuevos.

¿Es inevitable el futuro que nos han trazado? Hace 20 años tomamos Berlín, ahora hay que tomar Manhattan y todas las Manhattan del mundo, parafraseando a Leonard Cohen. José Luís Sampedro da la clave principal, al final del reportaje:

“Los muros caerán como lo hizo Berlín. La historia, a la larga, la construyen los pequeños. No ha habido imperio que haya subsistido”.

José Luís Sampedro cumple 92 años

José Luis Sampedro, Olga Lucas y Carmen Balcells

José Luís Sampedro, Olga Lucas y Carmen Balcells

Llovía intensamente en Málaga este 1 de Febrero, en el que el escritor y economista José Luis Sampedro cumplía 92 años. Desde la ventana de su apartamento alquilado en Cala de Mijas, el mar azul del día anterior se había trocado en turbio y amenazador chocolate. La Costa del Sol parecía el cantábrico.

Testigo de casi un siglo, José Luis Sampedro ha visto llover y escampar muchas veces. Y desde la serenidad con la que contempla hoy la vida, ve el cielo de nuestro sistema social plagado de nubarrones que terminarían por disiparse también si se aplicaran las fórmulas que pensaran en los individuos.

Conocí a José Luís hace más de una década a través de mi amiga Olga Lucas, aquella entrañable y entusiasta idealista que soñaba con encontrar un día al escritor, cosa que terminó sucediendo por azar. Habían nacido el uno para el otro: ambos han permanecido limpios, y poseedores de la denostada ingenuidad -que comparto con ellos- a pesar del sin fin de avatares sufridos. Ella le insufló vida y él el aliento de un objetivo práctico por el que merece la pena luchar: andar cada día haciendo algo útil por los demás.

Siempre digo que lo menos importante de José Luís Sampedro es que sea economista y escritor -profesiones y ambiciones nada desdeñables en los tiempos que corren-. Podría haberse dedicado a la biología y la arquitectura, y seguiría siendo igual de excepcional. Lúcido, apasionado, comprometido, creador de ideas que no impone aunque las exprese con vehemencia. Es capaz de pedir disculpas por su discurso temiendo que resulte pesado. O de levantarse a ayudar a colocar el abrigo a una dama, porque por algo nació casi en el XIX.

La comida de cumpleaños fue en uno de esos restaurantes de playa que parecen ir a buscar al mar el pescado en lugar de al frigorífico. Su agente, Carmen Balcells, había venido desde Barcelona para acompañarle. Le regaló una bata de casa, que José Luis se colocó para comer, dado el frío reinante. Carmen, otro personaje al que es un privilegio conocer, brillante, organizadora, personalidad aplastante. E Isabel Sampedro, hija del maestro, llegada desde Nueva York. Y el editor Ángel Lucía, y mi viejo amigo Juan José Mardones al que Sampedro adora. Y el taxista de Barcelona que trajo a la Balcells. Y Olga pendiente de cada detalle.

Bromas familiares en la comida. Una carrera al televisor para ver el triunfo de Nadal en el Open de Australia, “ese chico tan interesante, tan sencillo, que confiesa haber tenido miedo de pequeño en casa si se iban sus padres”, dicen José Luis y Olga. Y una vibrante conversación a los postres. El liberalismo se ha refundado varias veces en su historia, dice Sampedro. En el siglo XIX fue la explosión del individuo y la libertad. “Cada hombre, un voto. Hoy es, cada euro, un voto”. Ya no es liberalismo, es oligocracia, plutocracia. La globalización ha consistido en transferir al poder financiero, el poder político. ¿Hay que consumir como nos piden los políticos? “Primero, si se puede, dada la crisis. Segundo, si lo que compramos nos enriquece, pero como seres humanos. Fuera la llamada innovación que sólo busca cambiarnos el móvil por otro igual pero más caro. Abracemos a la que crea. “O la llamada investigación farmacéutica que buscar prolongar la enfermedad más que curarla, para seguir consumiendo”, apuntilla Balcells. Discrepamos o no, conversamos, sobre las causas y salidas a la crisis. Balcells llama la atención sobre ese 40% de capital que está metido en bolsas y cajas fuertes y de zapatos, el que ha creado unos nuevos ricos que trafican con armas, drogas y seres humanos en la prostitución.

José Luis Sampedro ha pasado un buen 92 cumpleaños. Agradece -con una efusión que inspira ternura- una compañía que algunos nos sentimos honrados -privilegiados- de poder prestar. Todo lo que hace es POR algo, no PARA algo -quizás por eso no le han concedido ninguno de los premios literarios más importantes de España-. Olga le ha dado fuerzas, el Sur le alimenta, está sereno y tranquilo, escribe cada día, pero si no puede acabar lo emprendido, ahí se quedará, no hay problema. “No me falta nada esencial”, concluye.

Le regalé un apenas útil calendario perpetuo, estético sin embargo. Me parecía un símbolo. Tiempo medido e imperturbable, caminando cada día y un hombre que ha sabido utilizarlo para dejar en muchos una huella indeleble.

A %d blogueros les gusta esto: